Cómo perseguir la verdad (28)

Con anterioridad, hemos hablado mucho sobre el aspecto de las verdades relativas a Dios encarnado. Hemos compartido varias veces sobre algún contenido específico relativo a la normalidad y practicidad de Dios encarnado. ¿Habéis llegado a entender ahora más sobre este tema? (Sí). ¿Habéis obtenido un entendimiento adicional de la normalidad y practicidad de Dios encarnado, Cristo, así como de la esencia de Cristo? (Sí). Entonces, ¿habéis sido capaces de desprenderos de algunas de vuestras nociones e imaginaciones sobre Dios encarnado? (Sí). Si simplemente estás conociendo a alguien, ya sea conociendo su carácter o conociendo cómo se comporta, solo estás conociendo más o menos los diversos aspectos de la persona corriente que es; su personalidad y temperamento o las maneras y métodos según los que se comporta, su filosofía para los asuntos mundanos, sus búsquedas, algunos de sus intereses y aficiones o alguno de sus problemas innatos. Como mucho, eso es solo conocer la humanidad de esta persona y no atañe a la verdad en lo más mínimo. Esto es en cuanto a conocer a una persona corriente. Por tanto, da igual de qué persona o de qué tipo de persona entre la especie humana tengas conocimiento, con independencia de cuánto averigües sobre ellas, lo profundamente que las entiendas o si lo que captas de ellas es completo o no, nada de esto atañe a la verdad. Sin embargo, conocer al Dios encarnado es diferente; todos los temas que conllevan comprender los diversos aspectos del Dios encarnado atañen a la verdad. La encarnación es una forma especial que Dios adopta según las necesidades de Su obra y guarda relación directa con diversos aspectos que atañen a Dios, tales como la identidad de Dios, la esencia de Dios y el carácter de Dios; conocer al Dios encarnado también forma parte de conocer a Dios, pertenece a conocer a Dios y a las verdades relativas a conocer a Dios que las personas deberían entender. Por tanto, conocer al Dios encarnado es un aspecto de la verdad que la gente debe comprender y llegar a conocer a medida que sigue a Dios para alcanzar Su conocimiento y la sumisión a Él. Puesto que tanto conocer al Dios encarnado como conocer los diversos aspectos de la verdad que expresa el Dios encarnado implican la realidad-verdad que la gente debe comprender y en la que debe entrar en su fe en Dios, conocer al Dios encarnado no se puede equiparar con conocer a una persona corriente, a un ser humano corrupto. La razón por la que no se puede equiparar es que conocer al Dios encarnado atañe a la verdad de conocer a Dios, algo que forma parte de conocer al Creador. Sea cual sea el contenido que conlleve, en resumen, implica conocer al Creador, conocer a Dios mismo y por supuesto también atañe a cómo desprenderte de tus nociones e imaginaciones sobre Dios. Se puede decir que, una vez que has comprendido al Dios encarnado y has entendido las verdades relativas al Dios encarnado, ya has llegado en gran medida a conocer una parte de la esencia y el carácter de Dios. Por supuesto, como consecuencia, te desprenderás en gran medida de muchas de tus nociones e imaginaciones sobre Dios; es decir, de tus nociones e imaginaciones sobre el Dios en el cielo y el Creador. Como poco, desprenderte de estas nociones e imaginaciones puede ayudarte a tener una comprensión más precisa y un conocimiento auténtico más exacto de Dios. Entonces, ¿qué papel desempeñan este conocimiento y este entendimiento? Un papel muy importante. Cuando no conoces a Dios, tal vez sientes que Dios es Aquel con quien las personas están familiarizadas en su mente y en sus pensamientos o en sus nociones tradicionales y Aquel que es invisible e intangible. Sin embargo, cuando llegues a comprender y conocer la normalidad y la practicidad del Dios encarnado, así como Su carácter y Su esencia, tendrás un conocimiento auténtico de Dios. Este conocimiento auténtico puede permitirte someterte a Dios de forma precisa y auténtica, en lugar de tener una falsa sumisión solo existente en las nociones e imaginaciones. ¿Qué es más auténtico y preciso: la fe y la sumisión que nacen de las nociones e imaginaciones de la gente o la fe y la sumisión hacia Dios que surgen de poseer un conocimiento auténtico de Él? ¿Sabéis la diferencia? La fe que surge de poseer conocimiento de Dios no se basa en las nociones e imaginaciones de las personas; más bien, esta fe tiene como base un conocimiento auténtico y preciso de Dios. Por tanto, en tu caso, esta fe puede permitirte captar y entender con mayor precisión las intenciones de Dios en la vida real y saber con mayor exactitud, en todos los entornos reales o entre las personas, acontecimientos y cosas reales, cómo actuar de acuerdo con las intenciones de Dios, cómo actuar de una manera que sea precisa, sea una auténtica sumisión a Dios, refleje una fe auténtica en Dios y se apoye en Él. Contemplado desde cualquier ángulo, conocer al Dios encarnado no es tan sencillo como comprender y conocer a una persona corriente, pues entran en juego muchos aspectos de la verdad, como la esencia de Dios y la esencia del hombre, los seres creados y el Creador. Ya he dado antes algunos ejemplos y he hablado de algunas verdades relativas a conocer a Dios; las personas no deberían tratar estos temas como asuntos corrientes, sino que deberían tratar de conocerlos como un aspecto de la verdad. Esto se debe a que, después de todo, el Dios encarnado es la carne en la que el Espíritu de Dios se materializa de forma verdadera y real, así como una persona con una esencia divina; Él es el representante de Dios en la tierra y también la expresión de la obra de Dios en la tierra. En cuanto a realizar la obra y a Su esencia, Él es plenamente capaz de representar al Dios en el cielo. Aunque existan limitaciones en cuanto a Su forma y exteriormente pueda parecer insuficiente para representar al Dios en el cielo, en lo que respecta a Su esencia y al carácter que posee, Él es plenamente capaz de representar al Dios en el cielo. Por tanto, en vista de esto, la gente debería tomarse en serio los diversos aspectos de la verdad que atañen al Dios encarnado y poner cuidado en conocerlos. Solo cuando te los tomas en serio y dedicas tu corazón a comprenderlos puedes entender de veras a Dios. Solo cuando has comprendido de veras al Dios en la tierra puedes, en gran medida, comprender al Dios en el cielo y comprender al Creador. Simplemente no puedes ver cómo el Creador —Dios— habla en el cielo y por todo el universo y todas las cosas, de qué manera y con qué actitud trata a las personas, cómo hace las cosas, cuáles son Sus pensamientos y otros asuntos semejantes que atañen al carácter y a la esencia de Dios. Sin embargo, cuando Dios se hace carne y viene a la tierra para convertirse en una persona corriente, para convertirse en una persona con una forma y una imagen, de carne y hueso, las personas pueden comprender Su carácter y Su esencia durante el período en el que Él obra, interactúa y se relaciona con ellas. Mediante Sus diversas palabras y hechos y toda la gama de emociones que expresa, puedes comprender cómo es Dios en realidad, cómo manifiesta Sus diversas emociones y cuáles son Sus modos y principios al hacer las cosas, así como las actitudes con las que actúa. Le entenderás de manera más específica y podrás tocarlo, verlo y escucharlo de manera más concreta. Todo esto, a su vez, resulta más beneficioso para que entiendas al Dios en el cielo. Al Dios encarnado puedes verlo y tocarlo; las palabras que dice puedes oírlas con tus oídos y los principios y métodos con los que maneja las cosas puedes presenciarlos con tus propios ojos. Esto equivale a que tengas una vivencia personal de lo que dice y lo que obra el Dios encarnado y a que poseas conocimiento del Dios encarnado; de este modo, llegas a tener también cierto entendimiento y conocimiento del Dios en el cielo. Si entiendes las verdades que expresa el Dios encarnado, podrás conocer el carácter de Dios; entonces, lo que conoces es precisamente este aspecto de la esencia del Dios en el cielo. Por consiguiente, el modo en que el Dios encarnado obra y se expresa en la tierra, qué actitudes revela y qué clase de esencia tiene, ya te han permitido en gran medida, bajo esta condición limitada, presenciar con exactitud, oír con tus propios oídos o comprender y conocer las palabras y los actos de Dios, las formas en que Dios habla y obra e incluso el carácter y la esencia de Dios. He hablado antes acerca de estas verdades relativas al Dios encarnado, pero nunca he sido muy concreto; en esta ocasión, he hablado mucho sobre ellas en términos específicos. Tras haber oído esto, espero que no tratéis este aspecto de la verdad como una verdad corriente relativa a la práctica ni como una verdad corriente sobre cómo conocer a diversas clases de personas, sino que lo tratéis como una verdad que atañe a conocer a Dios. Esto se debe a que, ya sea en teoría o en realidad, el Dios encarnado y el Dios en el cielo son uno; el Dios encarnado es la expresión y la manifestación de Dios en la tierra y también Aquel a quien se le encomienda la obra de Dios en la tierra. Se mire como se mire, en cuanto a esencia y carácter, ante todo, este Hijo del hombre encarnado es uno con el Dios en el cielo —el Creador— y es compatible con Él. Puesto que son uno, conocer al Dios encarnado es una senda para conocer al Dios en el cielo. Por supuesto, conocer al Dios encarnado es también una de las mejores oportunidades para que conozcas al Dios en el cielo y propicia la condición más favorable para lograrlo. ¿No es así? (Sí). ¿Diríais que estoy exagerando? (No). ¿Lo que digo se corresponde con los hechos? (Sí).

Hay quien dice: “El Dios en el cielo puede crear todas las cosas, ejercer soberanía sobre todas las cosas y ejercer soberanía sobre el sino de la especie humana. ¿Puede hacerlo el Dios encarnado? Puesto que Dios encarnado y el Dios en el cielo son uno y dado que Dios encarnado puede representar al Dios en el cielo, ¿puede Él crear todas las cosas? ¿Puede ejercer soberanía sobre todas las cosas?”. Cuando alguien comparte un punto de vista como este, ¿cómo lo explicáis vosotros? Decidme: ¿puede Dios encarnado hacer la obra de crear todas las cosas y ejercer soberanía sobre todas las cosas? (Sí). ¿En qué te basas para decir que “sí”? Dime tu punto de vista. ¿Qué piensas? (Dado que Dios encarnado también es Dios mismo, Él puede hacer la obra de crear todas las cosas y ejercer soberanía sobre todas las cosas. Es solo que Dios encarnado tiene la obra que le corresponde hacer; Él no hace esa otra obra). Es una forma de verlo. En teoría, ¿es correcta esta afirmación? ¿Está distorsionada o es errónea en algo? (No). Esta afirmación significa que, sin duda, Dios encarnado puede hacer la obra de crear todas las cosas y ejercer soberanía sobre todas las cosas; simplemente depende de si lo hace o no. Si no lo hace, entonces no puedes ver cómo sucede, pero si fuera a hacerlo, Él sin duda sería capaz. Esta teoría es correcta, pero ¿acaso no existe una distancia entre esta teoría y lo que estamos compartiendo sobre conocer la esencia, la normalidad y la practicidad de Dios encarnado? (Sí). Entonces pensad un poco más sobre esto. ¿Cómo se debería compartir para resolver esta cuestión? (Dios, me gustaría añadir algo. La esencia de Dios es la verdad y el Espíritu de Dios puede expresar la verdad; el Dios encarnado también expresa principalmente la verdad. La autoridad de la verdad misma puede ejercer soberanía sobre todo y controlarlo todo. Me parece que esto puede demostrar que el Dios encarnado y el Dios en el cielo son uno y que el Dios encarnado también puede ejercer soberanía sobre todas las cosas). ¿Es correcta esta afirmación? Sí, pero aún no ha llegado a la raíz del problema ni ha resuelto la cuestión práctica. Esto demuestra que dicha afirmación no es más que una teoría. En cuanto a la forma de Dios encarnado, Él está limitado por las condiciones innatas y por los instintos de la carne; de cara al exterior, parece que no puede hacer las cosas igual que el Espíritu de Dios. En realidad, no es que no pueda, sino más bien que, dado que se ha hecho carne, ha venido a realizar la obra que Dios encarnado debería asumir y no lleva a cabo ningún trabajo que no guarde relación con el que es propio de Él. Dado que Dios encarnado cuenta con una faceta normal y práctica, al estar limitado por la condición innata de hallarse en la carne y por diversos factores objetivos, parece que exteriormente no se puede comparar con el Dios en el cielo. Sin embargo, en lo que se refiere a la esencia de Dios encarnado, Él puede crear todas las cosas y también puede controlarlo todo. Como Su esencia es la esencia de Dios y Su vida es la vida de Dios, Él puede hacer estas cosas. Lo que acabáis de decir no ha llegado a la raíz de esta cuestión ni ha abordado el centro del problema. Entonces, ¿cuál es el centro de esta cuestión? Es un hecho que el Dios encarnado puede crear todas las cosas y ejercer soberanía sobre todas las cosas; no es una teoría ni una simple afirmación y mucho menos una noción humana. ¿Dónde están entonces las manifestaciones que demuestran que Dios encarnado puede hacer la obra de crear todas las cosas y ejercer soberanía sobre todas las cosas? Dado que Dios encarnado tiene la esencia de Dios y la vida de Dios, Él puede expresar las palabras de Dios. En cuanto a las palabras de Dios, tienen autoridad y poder en sí mismas; pueden lograrlo todo, pueden crearlo todo y, por supuesto, también pueden ejercer soberanía sobre todo. ¿Acaso no es un hecho? (Sí). Él mismo cumple las palabras que Él mismo expresa y ninguna fuerza puede impedirlo. Fíjate, las palabras que dice Dios encarnado, esta persona corriente, todas tienen autoridad y poder, da igual qué clase de palabras sean y de qué traten. Este es un aspecto. Además, da igual cuántos años sean necesarios, las palabras que Él dice se van cumpliendo y haciendo realidad una por una, sin falta, como dice Dios en Sus propias palabras: “Dios quiere decir lo que dice; lo que Él dice, así será, y lo que Él hace perdurará para siempre”. Esta declaración es la explicación más auténtica y específica relativa a la creación de todas las cosas por parte de Dios y a que ejerce soberanía sobre todas las cosas. Desde la primera palabra que dijo hasta el día de hoy, cada una de Sus palabras se va cumpliendo y materializando gradualmente en distintos grados, en diferentes rincones del mundo y en diversas épocas. Desde esta perspectiva, ¿puede Dios encarnado realizar la obra de ejercer soberanía sobre todo? (Sí). ¿Veis los hechos a este respecto? (Sí). Este es un aspecto de los hechos. Otro aspecto es que estas palabras que expresa Dios encarnado —si aceptas esta etapa de la obra de Dios, acudes ante Dios y eres capaz de aceptarlas— pueden convertirse en tu vida, cambiar tu perspectiva sobre ella y modificar el rumbo de tu conducta propia. A quienes aceptan estas palabras se los juzga, se los castiga, se los deja en evidencia, se los condena o incluso se les maldice por ellas, pero al final estas palabras los conquistan a todos. Una vez que estas palabras las conquistan, las personas que persiguen la verdad acaban obteniéndolas; las palabras de Dios y la verdad pronto se convierten en su vida y, cuando esto sucede, estas personas se transforman en una nueva especie humana. Decidme, el nacimiento de una nueva especie humana: ¿no es este el resultado que logran las palabras de Dios? (Sí). Aunque Dios creó a esta nueva especie humana y a la especie humana de la época de Adán y Eva, la forma y el método para crearlos son distintos. El nacimiento de esta nueva especie humana significa que Dios ha usado palabras para, una vez más, crear a una especie humana. Por tanto, dado que Dios encarnado usa palabras para crear a la especie humana, ¿crees que también se puede afirmar que Dios encarnado puede crear todas las cosas? (Sí). Las personas que hoy aceptan esta etapa de la obra, aceptan las palabras de Dios, aceptan el castigo y el juicio de Dios y son purificadas constituyen un tipo de personas diferente por completo a los humanos de la época de Adán y Eva o a los humanos corruptos: son dos tipos de personas con vidas diferentes. Aquellas que aceptan las palabras de Dios como su vida forman parte de una nueva especie humana; se han despojado de la vieja naturaleza de la especie humana corrupta, las palabras de Dios son su vida y se han convertido en una nueva especie humana a punto de entrar en una nueva época, en una nueva era. Teniendo esto en cuenta, ¿se puede decir que la encarnación de Dios ha vuelto a crear una nueva especie humana? Él ha usado Sus palabras para crear una especie humana nueva que tiene las palabras de Dios como su vida. Este es un aspecto. Esta es la obra que realiza Dios encarnado. A juzgar por los efectos de Su obra y el resultado final, Él puede hacer la obra de crear todas las cosas y ejercer soberanía sobre todas las cosas. La razón por la que puede realizar esta obra es que el Espíritu de Dios habita en el interior de esta carne, que posee una esencia divina, el poder de Dios y la autoridad de Dios y, por supuesto, posee aún en mayor medida la verdad que posee Dios. El Dios en el cielo —el Creador— usó palabras para crear todas las cosas; Él habló y se hizo realidad; Él ordenó y quedó establecido. Y esta etapa final de la obra que lleva a cabo Dios encarnado es exactamente igual a la obra del Dios en el cielo de usar las palabras para lograrlo todo y para crear todas las cosas; ambas son de la misma naturaleza. Aunque la carne en la que Dios se encarnó para realizar esta etapa de la obra parece una persona corriente y normal que no ha tenido ningún logro espectacular ni ha hecho ningún acto espectacular, las palabras que ha pronunciado y las verdades que ha expresado a lo largo de todos estos años ya le han permitido ganarse a un grupo de personas y han obrado poco a poco las palabras de Dios y la verdad en el interior de la gente. Dentro de poco nacerá una nueva especie humana que tendrá las palabras de Dios como su vida; esta es la obra que realiza Dios encarnado. ¿Qué obra es esta? Es la de usar las palabras para llevar a cabo la etapa final de la obra de Dios, obrar las palabras en el interior de las personas y usar también las palabras para volver a crear una nueva especie humana. Este es un aspecto. Otro es que, desde el momento en que Dios se hizo carne por segunda vez para hacer obra, la segunda etapa de la obra de Dios —la obra de la Era de la Gracia— se dio por concluida y llegó a su término. Una vez que terminó la Era de la Gracia, la obra del Espíritu Santo de la Era de la Gracia y toda la obra que Dios llevó a cabo en dicha era se dieron por finalizadas. El mundo religioso al completo, en cuanto a su forma religiosa y a la definición que Dios hace de él, se convirtió en cosa del pasado. La obra del Espíritu Santo en las iglesias y los grupos de la Era de la Gracia cesó cuando Dios comenzó a hacer la obra de juicio en los últimos días. Es decir, desde el momento en que Dios encarnado apareció y obró, pronunció palabras y habló, Dios catalogó a todo el mundo religioso como recintos y grupos religiosos; ya no eran lugares donde Dios obrara ni estaban sujetos al cuidado de Dios. Dios ya los había abandonado, lo cual equivale a decir que el Espíritu Santo ya no obraba en ellos. Ya fuera cristianismo, catolicismo, judaísmo o algo parecido, todas quedaron catalogadas como religiones. El Espíritu Santo no obra entre ellas. La obra de Dios ha entrado por completo en una nueva era, en una nueva época. Es decir, desde que Dios se hizo carne por segunda vez y empezó formalmente a hacer obra y a expresar Sus palabras, la Era de la Gracia acabó por completo. Todo el trabajo y las actividades del mundo religioso también se dieron por terminadas debido a que Dios encarnado empezó a expresar palabras y los diversos aspectos de la verdad de esta etapa de la obra. Esta declaración de que ha terminado significa que, para toda la especie humana, surge un nuevo planteamiento respecto a la fe, a la forma religiosa y a la calificación de los nombres religiosos. Esa era ha pasado, es decir, la Era de la Gracia ha terminado por completo. Ahora que contamos con este nuevo planteamiento, se puede determinar que el cristianismo o el catolicismo ya no son venerados entre la especie humana como religiones dominantes que guían las tendencias de la fe de la especie humana, sino que han pasado ya a ser cosa del pasado. Esto es porque Dios encarnado ya ha comenzado a guiar a la especie humana, la cual está a punto de entrar en la siguiente nueva era y se dispone a adentrarse en ella. Desde el momento en que Dios encarnado empezó a dar el paso hacia la siguiente era, el cristianismo pasó a ser cosa del pasado para toda la especie humana; se convirtió en una religión vieja. Por supuesto, desde el momento en que Dios encarnado comenzó a hacer obra y a expresar palabras, llevó a toda la especie humana, sin que esta se percatara, a una nueva era, a una nueva época. En toda la especie humana, ya se trate de temas o términos de moda relativos a la religión, o de ciertos indicadores de tendencias en diversos campos, todos ellos avanzan también en una nueva dirección y se los lleva a una nueva época. Por supuesto, las palabras que expresa y la obra que hace Dios encarnado, así como los diferentes términos espirituales y dichos populares en la iglesia o ciertos pensamientos y puntos de vista sobre la fe, influirán en esta especie humana durante un tiempo venidero, del mismo modo que el cristianismo influyó en toda la especie humana a lo largo de dos mil años en diversos ámbitos. A medida que la obra de Dios se difunda y el evangelio se propague, las palabras que pronuncia Dios encarnado o ciertos dichos, ideas y puntos de vista propios del alcance de esta etapa de la obra de Dios en la iglesia, orientarán y guiarán poco a poco a la especie humana en la siguiente era y marcarán su modo de vida; esa es la tendencia. Por supuesto, cuando Dios encarnado inició esta etapa de la obra, debido al cambio de la obra del Espíritu Santo, el mundo religioso perdió la obra del Espíritu Santo y quedó sumido en un estado de desolación. Se puede decir que prácticamente esta etapa de la obra descartó y desmanteló al mundo religioso. Es decir, la llegada de Dios encarnado y el comienzo de esta etapa de la obra de Dios no solo representan un desafío para el mundo entero, para la especie humana y para su fe, sino también una condena y, por supuesto, una especie de cambio, ¿verdad? (Sí). Desde que Dios encarnado comenzó a expresar palabras y a realizar esta etapa de la obra, el rumbo de la fe de toda la especie humana ha cambiado por completo y el mundo religioso también se ha transformado plenamente; todo esto es un hecho. Estas palabras que pronuncia Dios encarnado y estos múltiples temas que atañen a la verdad se difundirán gradualmente en el futuro por todos los países y rincones del mundo, propagándose por diversos ámbitos y grupos religiosos. Las diversas ideas y puntos de vista que abordan estas palabras no tardarán en influir en el mundo religioso y en esta especie humana y, por supuesto, pronto transformarán a esta especie humana y al mundo religioso, cambiando la situación actual de la especie humana y del mundo religioso. Esto equivale a decir que esta etapa de la obra de Dios usa una vez más Sus palabras y los puntos de vista que Él expresa sobre diversas cosas para influir en toda la especie humana y en el mundo religioso. En cuanto a estas mismas palabras, poseen la autoridad y el poder suficientes para transformar a la especie humana, a este mundo y al mundo religioso, para ordenar a los seres humanos según su clase y catalogarlos, así como para proclamar sus desenlaces y destinos. Por supuesto, a medida que Dios expresa todas estas palabras, el Espíritu de Dios también transforma sin cesar diversas circunstancias y ejerce Su soberanía sobre todas las cosas. Dondequiera que se difundan estas palabras pronunciadas por Dios encarnado, con independencia de si quienes las oyen y las leen las aceptan o las rechazan, estas palabras las conmueven por dentro y todos los que entran en contacto con ellas quedan poco a poco al descubierto y catalogados. Es decir, ante estas palabras, las personas de toda clase —las que aman la verdad y las que sienten aversión por ella; seres humanos corruptos, demonios, animales y cadáveres vivientes; aquellas que albergan toda clase de aspiraciones y las que sostienen todo tipo de ideas y puntos de vista; así como quienes creen en Dios con diversas nociones, ambiciones y deseos— revelan su auténtica condición. De este modo, se ordena a todas las personas según su clase: las ovejas de Dios que aman la verdad regresan a la casa de Dios; entretanto, aquellas que no aman ni aceptan la verdad no son ovejas de Dios: se les cierran las puertas y quedan condenadas y descartadas. Las personas de este tipo, a las que se condena y descarta, aguardarán en breve el juicio del gran día del que hablan las palabras de Dios, es decir, el castigo a las personas malvadas del que hablan las palabras de Dios. El impacto que tienen sobre la especie humana esta etapa de la obra que Dios realiza y las palabras que pronuncia, tanto en el presente como en el futuro, es plenamente el resultado que logran las palabras de Dios y todo ello se logra por el poder de las palabras de Dios. Todas estas palabras son la obra que Dios realizó y las palabras que pronunció durante el período de Su encarnación. Decidme pues: a juzgar por este impacto o por los diversos resultados que ya se han alcanzado y que las personas son capaces de ver, ¿puede Dios encarnado —en cuanto a Su esencia y a Su identidad— realizar la obra de crear todas las cosas y ejercer soberanía sobre todas las cosas? (Sí, puede). Afirmar que “puede” no es una doctrina ni una mera declaración, ¿verdad? (Verdad). Aunque Dios encarnado, en cuanto a Su forma, no resulta tan misterioso e insondable ni tan poderoso como el Dios en el cielo o el Espíritu de Dios, en cuanto a Su esencia y a Su vida y en lo que atañe a las palabras que expresa, Él es plenamente capaz de crear una nueva especie humana, de transformar este mundo y cambiar a la especie humana y de ejercer soberanía sobre la especie humana. Esto se debe a que el uso que Dios encarnado hace de las palabras para lograr todo esto es totalmente compatible y coherente con el hecho de que el Dios en el cielo use las palabras para conseguirlo todo. En lo que respecta a la forma externa que es la encarnación de Dios y a Su apariencia exterior, parece que Él no puede realizar la obra que hace el Dios en el cielo ni posee la autoridad y el poder del Dios en el cielo. Sin embargo, en cuanto a Su esencia y Su vida, Él puede hacer el trabajo de usar las palabras para lograrlo todo, crearlo todo y cambiarlo todo, ¿no es así? (Sí). Fijaos en cómo están las cosas hoy en día: ya sea el mundo religioso o este mundo en sí, las formas que adoptan y el estado en el que se encuentran guardan relación con las palabras de Dios. Por un lado, todo ello cumple con las palabras pronunciadas por Dios; por otro, tanto el mundo religioso como este mundo quedan descartados a causa de la expresión de las nuevas palabras de Dios y de Su expresión de la verdad. Lo mires como lo mires y sea cual sea el estado en el que se encuentren en la actualidad, todos estos estados han cambiado por las palabras de Dios, se han originado a raíz de las palabras de Dios y guardan relación con las palabras que Dios expresa y con todos los aspectos de lo que Dios dice. A medida que el evangelio se difunda y las palabras de Dios se propaguen más ampliamente, más personas —de todos los países del mundo, de todas las razas y de todos los campos— vendrán y aceptarán esta nueva etapa de la obra de Dios. De este modo, más personas aceptarán las palabras de Dios, más personas cambiarán gracias a las palabras de Dios y más personas obtendrán las palabras de Dios y se convertirán en una nueva especie humana. Por supuesto, a medida que el evangelio se difunda y las palabras de Dios se propaguen más ampliamente, en un futuro cercano —que sin duda será mucho más breve que los dos mil años de la Era de la Gracia—, la fe de la especie humana y sus ideas y puntos de vista sobre toda clase de asuntos cambiarán a raíz de las palabras de Dios. Quienes no creen en las palabras de Dios ni las reconocen, así como aquellos que no reconocen a Dios, también recibirán el impacto de estas palabras en diverso grado. A juzgar por estos resultados, al final todo se reduce al hecho de esta verdad: las palabras pronunciadas por Dios encarnado pueden lograrlo todo y cambiarlo todo, ¿verdad? (Sí).

A juzgar por estos aspectos del contenido que hemos compartido, ¿acaso existe alguna distancia entre la obra que realiza y las palabras que pronuncia Dios encarnado y la obra y las palabras del Dios en el cielo? (No). No hay contradicción alguna entre el hecho de que Dios encarnado pueda realizar la obra de crear todas las cosas y ejercer soberanía sobre todas las cosas y el hecho de que el Dios en el cielo creó todas las cosas y ejerce soberanía sobre todas las cosas; no hay distancia ni brecha entre estos dos hechos. Este punto no debería crear dudas. Esta certeza no es una teoría ni una noción ni una figuración, mucho menos es un tópico vacío; más bien, es algo que decimos a partir de los hechos. Otro punto importante es que, sin importar lo que diga Dios encarnado o qué clase de obra Él pretenda realizar, por un lado, Sus palabras mismas poseen autoridad y poder; pueden lograr que todo se cumpla. Por otro lado, conforme expresa Sus palabras, el Espíritu de Dios también obra a la par con ellas para cumplir todo esto. Esto es algo que ninguna persona puede lograr con sus palabras o sus acciones. Sin importar lo que haga cualquier persona corriente, como un profeta, una figura de renombre o un experto —ya sea que intente especular o predecir algo, hablar sobre algún fenómeno o publicar algún informe—, no puede explicar con claridad cómo se desarrollarán concretamente las cosas ni qué ocurrirá; no se atreve a afirmar con una certeza del cien por cien: “De manera inevitable, estas palabras se cumplirán y se convertirán en un hecho”. Esto es algo fuera del alcance de la gente. Pero en el caso de Dios, dado que cada palabra que pronuncia Dios encarnado es la expresión del carácter y la esencia de Dios y procede de Él, hable de lo que hable, se cumplirá y se hará realidad de forma inevitable. Por un lado, esto es el poder y la autoridad de las palabras de Dios. Por otro lado, deberías darte cuenta de que es el Espíritu de Dios el que está obrando. ¿Acaso no se puede decir también que, mientras Dios encarnado realiza la obra, el Espíritu de Dios también está obrando y que la carne y el Espíritu son inseparables y son uno? (Sí). Entonces decidme: cuando Dios encarnado habla, ¿es esta carne la que habla o es el Espíritu de Dios el que habla? ¿Podéis explicar esto con claridad? Es Dios quien expresa las palabras, ¿verdad? Precisamente porque es Dios quien expresa las palabras, todas Sus palabras se pueden cumplir y todas se están haciendo realidad. Hemos compartido mucho sobre esto; ¿se ha resuelto la cuestión que acabamos de mencionar? (Sí). Las palabras de Dios lo cumplen todo y Dios usa palabras para crear todas las cosas. Decidme: ¿acaso no es esta la verdad? ¿No es esto un hecho? (Sí). Esta es la verdad y también es un hecho. Por tanto, los resultados que logra la obra que realiza Dios encarnado no son algo que una persona corriente pueda alcanzar y la naturaleza y la esencia de Su obra y Sus palabras no son las propias de las palabras de una persona corriente. Si preguntaras: “¿Pueden las personas crear todas las cosas, ejercer soberanía sobre todas las cosas y cumplirlo todo?”, podríamos responder categóricamente: “¡No!”. Si preguntaras: “Entonces, ¿puede Dios encarnado crear todas las cosas, ejercer soberanía sobre todas las cosas y cumplirlo todo?”, no deberíamos vacilar en absoluto y deberíamos responder sin dudarlo: “¡Sí!”. Estas palabras no son doctrina, sino verdades y hechos.

Con anterioridad, cuando solo se había expresado el primer volumen de La Palabra manifestada en carne y muchas personas salieron a predicar el evangelio, bastante gente religiosa leyó las palabras de Dios y aceptó esta etapa de Su obra; el mundo religioso se desmoronó por completo. Ahora se han expresado los volúmenes segundo, tercero, cuarto, quinto, sexto y séptimo y, acto seguido, se han difundido por todos los rincones y lugares de culto de todas las razas y países. Cuando se hagan públicas estas palabras a toda la especie humana, decidme, ¿qué efecto tendrá eso? ¿Qué clase de escenario se dará? La especie humana será diferente, ¿no es cierto? (Sí). Durante un año en el que se difundió ampliamente el evangelio a lo largo de China, pese al peligro, algunas personas se aventuraron a predicar el evangelio por todas partes, en lugares como calles, fábricas y aldeas. En aquella época, es cierto que muchísima gente aceptó el evangelio. Cuando solo se había expresado el primer volumen de La Palabra manifestada en carne, ya había mucha gente que creía y reconocía que este es el camino verdadero. Algunas personas reconocieron que era el camino verdadero, pero no se atrevieron a aceptarlo debido a la desenfrenada represión, arrestos y persecución por parte del gran dragón rojo; sin embargo, las palabras de Dios se difundieron igualmente por toda China. La Iglesia de Dios Todopoderoso se estableció en todas las provincias, ciudades y condados. Esto dejó al gran dragón rojo temblando de miedo; hizo todo lo posible para llevar a cabo represión y arrestos e incluso amenazó con que “las fuerzas solo se retirarán una vez que la erradicación esté completa”. Pero nadie esperaba que diez años después, las palabras de Dios se difundirían por todos los países y lugares del mundo. En particular, hemos sido testigos de la continua y amplia difusión del trabajo evangélico en Filipinas, en Asia, en América del Norte y del Sur y en Europa y África. Cuando se predicaba el evangelio en China, había un término llamado “evangelismo grupal”, que se refería a predicar el evangelio a varias o a docenas de personas al mismo tiempo, lo que daba resultados particularmente buenos. Más tarde, debido a la frenética represión y arrestos del gran dragón rojo, este método se dejó de utilizar, pero se ha vuelto de nuevo popular en algunos otros países. En algunos países de Asia no lo llaman “evangelismo grupal”, sino “difundir el evangelio en aldeas enteras, escuelas y fábricas” e incluso difunden el evangelio en agencias gubernamentales, comisarías de policía y cuarteles militares. Surgió un escenario similar: muchas personas han aceptado el evangelio. Toda la especie humana —sea cual sea su sector, el grupo del que forme parte o el grupo étnico al que pertenezca— vive en la oscuridad, impotente y desorientada. No sabe cómo vivir ni sabe cómo comportarse; la especie humana necesita la salvación de Dios. Esta salvación no es una formalidad ni es un ritual. Más bien, salvar a las personas requiere de las palabras de Dios, del liderazgo de las palabras de Dios, de la guía y el esclarecimiento de las palabras de Dios y de que Dios señale de manera explícita la dirección y la senda para las personas y les enseñe cómo comportarse, qué clase de personas ser, qué clase de senda caminar y qué principios seguir en cada asunto con el que se encuentren. Esta especie humana necesita muchísimo estas verdades. Por tanto, cuando la gente que predicaba el evangelio lo difundió por todas las aldeas, pueblos, escuelas, fábricas, cuarteles militares y comisarías de policía, leyeron en voz alta las palabras relevantes de Dios y también dieron testimonio de las tres etapas de la obra de Dios. La mayoría de los destinatarios del evangelio estuvieron dispuestos a escuchar y aceptar y también quisieron participar en la vida de iglesia; era solo que sus condiciones en aquel momento no lo permitían; estaban sujetos a algunas restricciones. Pero a juzgar por estos fenómenos que han ocurrido durante la difusión del evangelio, esta especie humana tiene vidas especialmente tristes, lamentables y necesita la guía de las palabras de Dios. Solo las palabras de Dios pueden proveerles de rumbo y objetivos, permitirles vivir mejor y seguir sobreviviendo, sin sufrir ya la aflicción de Satanás o de las tendencias malvadas. Si toda la especie humana aceptara estas palabras de Dios y aceptara la provisión de Dios y la guía de Sus palabras, decidme entonces, ¿acaso no vivirían muy felices? (Sí). De una cosa hay total certeza: si esta especie humana aceptara la provisión y guía de las palabras de Dios, viviría entre las bendiciones de Dios y ya no sufriría la aflicción de Satanás y su desenlace sería diferente al de esta especie humana corrupta actual. ¿No es así? (Sí). ¿Habéis oído algunas cosas sobre estas situaciones relativas a predicar el evangelio? (Sí). En cuanto a las personas que llevan muchos años creyendo en Dios, después de haber leído estas palabras de Dios durante mucho tiempo, simplemente sienten en su corazón: “Estas son palabras de Dios, estas palabras son buenas y son la verdad”, sin sentirse muy emocionadas. Sin embargo, aquellas que acaban de oír estas palabras se sienten nutridas en el fondo de su corazón, como peces que encuentran su camino de vuelta a la corriente. Hay un dicho que dice: “Tan refrescante como la lluvia tras una larga sequía”; así es exactamente como se sienten. Por tanto, muchas personas han estado dispuestas a aceptar las palabras de Dios tras oírlas. Los estudiantes en las escuelas, los agentes de policía, los jefes de policía de las comisarías y los funcionarios del gobierno, todos han estado dispuestos a aceptarlas. Hay incluso pastores en el mundo religioso que han tomado la iniciativa de aceptarlas, con lo que han llevado a la iglesia a otros colaboradores y creyentes. Lo mires como lo mires, las palabras pronunciadas y las verdades expresadas por Dios encarnado no solo pueden satisfacer las necesidades de la especie humana, sino que también cambian su sino. Por tanto, las verdades relativas a conocer a Dios encarnado son muy importantes y conocerlo a Él es una parte de conocer a Dios; no hay duda sobre esto. ¿Habéis llegado a conocer estas cosas? (Por medio de lo que Dios ha compartido de esta manera, hemos llegado a conocerlas un poco. En el pasado, nuestro conocimiento de Dios encarnado era todo doctrina; sabíamos que Dios tiene soberanía sobre todo, pero no vimos los hechos. Después de la enseñanza de Dios, nos ha quedado más claro). Ahora que lo tenéis más claro, ¿tenéis más fe? (Sí). Si a la mayoría de la gente en tu iglesia local le entran un día dudas sobre Dios, ya no se atreven a creer y pierden la fe debido a la persecución del gobierno y al rechazo del mundo, con lo que te dejan como el único que queda y, encima, mucha gente te juzga y te condena y dice: “En lo que creéis es en una persona; te han desorientado”, ¿qué harías? (Los ignoraría y seguiría creyendo). ¿Te afectaría? ¿Te sentirías solo? ¿Acaso te asaltarían también las dudas al pensar para tus adentros que tantas personas en este mundo no creen, preguntándote si tu fe es realmente correcta, qué puedes ganar al seguir creyendo de este modo y si tendrás un buen desenlace y destino? ¿Pensaríais de ese modo? (Al ver ahora que muchas palabras de Dios se han hecho realidad y se han cumplido, no tendríamos estos pensamientos, aunque a veces tendríamos aún algo de debilidad). La debilidad no es algo a temer. Hay un punto en el que, si puedes tener certeza sobre ello, te impedirá tropezar por culpa de esta debilidad. Debes recordar este punto: da igual lo normal y práctico que sea Dios encarnado, aunque veas en Él lo que tú consideras que son defectos e insuficiencias o incluso si oyes algunos rumores sin ninguna base o te enteras de que Dios encarnado ha estado enfermo y ha tenido manifestaciones de dolor y debilidad, nada de esto supone un problema. Da igual lo normal y práctico que sea Dios encarnado, da igual lo corriente que sea y cómo sea Su apariencia externa, simplemente aférrate con firmeza a una cosa: Él es la verdad, el camino y la vida. Esta es tu razón para seguirlo y también es la base de tu creencia en Dios. Si puedes tener certeza sobre este punto, eso es suficiente y nunca te arrepentirás. El único motivo por el que lo sigues es que Él es la verdad, el camino y la vida; Él puede traerte ante Dios, puede representar a Dios y es la manifestación de Dios, Su expresión y Aquel al que se le encomienda la obra de Dios en la tierra. Lo correcto es que lo sigas. Al seguirlo, no estás siguiendo a una persona, sino más bien siguiendo a Dios. Eres un seguidor de Dios, una de Sus ovejas; no has tomado la senda equivocada. Al seguirlo, nunca tomarás la senda equivocada y nunca te perderás. Al seguirlo a Él, eres un ser creado de Dios; no puedes equivocarte si lo sigues. Una vez que tengas esta certeza, se asienta la base de tu creencia en Dios. Da igual lo normal y práctico que te parezca Dios encarnado, no importa qué rumores infundados o falacias oigas o qué nociones tengas aún sin resolver, nada de eso importa. Aunque tengas debilidad y dolor, eso tampoco importa. Mientras tengas verdadera fe, mientras puedas buscar la verdad para resolver cualesquiera problemas que te encuentres y nunca dejes a Dios en ningún momento, al final serás sin duda alguien ganado por Dios, un miembro de la nueva especie humana que entra en la próxima era, así como uno de los que son bendecidos. Por tanto, no debes verte influenciado en ningún momento por el entorno externo, por ningún comentario, por nadie que consideres una gran figura o una persona de renombre ni por nadie que adores. Lo único que tienes que hacer es creer firmemente que Aquel que es la verdad, el camino y la vida es Dios mismo; con eso es suficiente.

Ahora acabamos de compartir la importancia de las verdades relativas a conocer a Dios encarnado. Como Dios encarnado es completamente capaz de representar a Dios mismo al hacer la propia obra de Dios, entonces, de manera natural, la influencia de las palabras que Él dice y de la obra que Él hace en toda la especie humana poco a poco se irá manifestando ante ti. Pase lo que pase, la obra realizada por Dios encarnado es la obra realizada por Dios mismo y las palabras que Él expresa son las palabras expresadas por Dios mismo. Es decir, sea cual sea la imagen de Dios encarnado o Su apariencia externa, Él es plenamente capaz de representar a Dios mismo. Por tanto, conocer a Dios encarnado es también una parte de conocer a Dios y no deberías pasar por alto las verdades a este respecto. Si quieres conocer a Dios y conocer al Dios en el cielo y si quieres desprenderte de tus nociones e imaginaciones sobre el Dios en el cielo, entonces debes primero conocer al Dios en la tierra, conocer a Dios encarnado y desprenderte de tus nociones e imaginaciones sobre Dios encarnado. Hacerlo puede ayudarte incluso más a incrementar tu fe en Dios y a consolidar tu base como seguidor de Dios. Mientras tengas la certeza de que Dios encarnado es Dios mismo y que Él es la verdad, el camino y la vida, entonces no lo considerarás una persona. Cuanto más lo sigas y más experimentes Sus palabras y Su obra, más sentirás: “Esta persona corriente no es corriente. No es una persona corriente en el verdadero sentido del término; más bien, es una persona corriente con la esencia de Dios”. Una vez que te des cuenta de esto, no lo considerarás un miembro de la especie humana corriente corrupta, sino que lo tratarás como a una persona con la identidad y esencia de Dios. Será diferente a cómo tratas a un miembro de la especie humana corrupta, usando las filosofías para los asuntos mundanos y las maneras de lidiar con las cosas que existen entre las personas; más bien, tratarás a Dios encarnado de la manera que tratarías a Dios. Al tratar así a este Hijo del hombre encarnado, puedes llegar a conocerlo. Cuando lo tratas de la manera que Dios requiere, no hace falta que tengas miedo, que te preocupes ni que seas más cauto de lo necesario, mucho menos necesitas estar en guardia. Más bien, deberías tratarlo con el método y la actitud más correctos para tratar a Dios. Esta manera de tratarlo es, por supuesto, también la manera en la que un ser creado debería tratar a Dios. ¿Qué maneras de tratar a Dios mencionamos antes? ¿Lo seguís recordando? (La primera es ser abierto y honesto, la segunda es mostrar respeto y la tercera es obedecer Sus palabras). Ser abierto y honesto, mostrar respeto y obedecer Sus palabras; estas son las tres maneras. Fíjate, estas tres maneras son apenas unas pocas palabras en total. Exteriormente, parecen fáciles de lograr, pero si la posición que asumes es la equivocada y tu actitud es errónea, son muy difíciles de lograr. Fíjate, es fácil entenderlas literalmente, pero no son fáciles de alcanzar. Decidme, si las personas no pueden llegar a ser abiertas y honestas, mostrar respeto y obedecer las palabras de Dios encarnado, ¿pueden lograr esto con el Dios en el cielo? (No). ¿Por qué no? (Porque si las personas no tienen verdadero conocimiento de Dios, tratarán a Dios según sus nociones e imaginaciones). Esto viene determinado por la esencia de las personas y sus actitudes corruptas. No tiene nada que ver con cómo te contengas internamente o con qué clase de deseos tengas; si tus actitudes corruptas no se resuelven, será difícil tratar a Dios de estas tres maneras. Si resuelves algunas de tus actitudes corruptas y tienes además un entendimiento y un conocimiento básico de Dios, serás capaz de lograr algo de esto y de asumir la posición que te corresponde como ser creado, así como tratarlo desde esta posición. Para lograr estos tres puntos, por un lado, debes resolver algunas actitudes corruptas y restaurar un poco de tu racionalidad; por otro, debes tener algo de conocimiento de Dios. No servirá de nada no conocer a Dios, ¿cierto? (Sí). Esto es así en lo que atañe a cómo tratas a Dios encarnado y, por supuesto, también respecto a cómo tratas al Dios en el cielo. Si no puedes lograr estos tres puntos en cómo tratas a Dios encarnado, entonces no hace falta decir que no puedes lograrlo en lo que respecta a cómo tratas al Dios en el cielo. No puedes ver, oír ni captar la obra y las palabras del Dios en el cielo; si dices que puedes someterte a Dios, esas son simplemente palabras vacías. Fíjate en la especie humana primitiva: Dios le dijo que ofreciera sacrificios, que ofreciera un diezmo de la cosecha anual. La gente entendió en su corazón que debía dar lo que Dios pedía, pero cuando llegó el momento de ofrecérselo a Dios, no quiso dárselo. Quisieron incluso recuperarlo después de ofrecérselo, pues pensaban: “Tú no plantaste los cultivos ni los trabajaste en absoluto, entonces, ¿por qué deberíamos dártelos?”. Cuando los ofrecieron, no estaban dispuestos a hacerlo, se sentían incómodos por dentro y se enfadaron. ¿Era esto mostrar respeto? No pudieron lograrlo, ¿no es cierto? Por tanto, respetar a Dios y obedecer Sus palabras no es tan sencillo; esto no pueden lograrlo si las actitudes corruptas de las personas no se resuelven. Pase lo que pase, para desprenderte de tus nociones e imaginaciones sobre Dios encarnado, primero debes tener conocimiento y entendimiento de la esencia de Dios encarnado y de las diversas verdades relativas a Dios encarnado, así como resolver tus nociones e imaginaciones. Solo entonces puedes asimilar de veras estos aspectos de la verdad relativos a Dios encarnado y conocer de veras la identidad y esencia de Dios; solo después de eso puedes lograr sumisión a Dios y temor a Él.

Con anterioridad, hemos hablado sobre desprenderse de tus nociones e imaginaciones sobre Dios encarnado. El primer principio es no comparar a Dios encarnado con el Dios en el cielo y el segundo principio es no equiparar a Dios encarnado con la especie humana corrupta. Cuando se compartió el segundo principio, se mencionó que Dios encarnado no engaña, pelea, lucha, intriga, ataca ni toma represalias. Hemos hablado antes de todo esto. Ahora vamos a compartir el siguiente tema: no seducir. Las maneras en las que se comporta Dios encarnado, las maneras en las que interactúa con las personas o algunas de las maneras en las que Él obra, tal como revela Su esencia-carácter, incluyen este punto: no seducir. ¿Cómo debería entenderse esto? ¿Es consistente el entendimiento literal de la gente de “no seducir” con el hecho de que Dios encarnado no seduce a la gente, tal como se manifiesta en la manera en la que habla y actúa? Si su entendimiento contradice las manifestaciones de Dios encarnado, entonces, ¿acaso lo que entienden las personas no son solo nociones humanas? Es altamente probable que solo sean nociones e imaginaciones humanas. Entonces, compartamos este tema, el “no seducir” que se revela en la humanidad y la esencia de Dios encarnado. ¿Cuál es vuestro entendimiento básico sobre este tema? ¿Sabéis cuál es la manera consistente de hablar de Dios? ¿Habéis entendido de qué maneras se sirve Dios para hablarle a la gente y qué maneras usa para expresar Sus palabras? (Dios habla de una manera bastante directa. Entre las maneras de hablar de Dios se incluye ayudar, guiar y conducir, además de la guía paciente; no hace ninguna seducción). Eso de que no seduce es cierto, pero la gente sigue sin entender en detalle a qué se refiere exactamente esto de “no seducir”. A juzgar por las formas de expresión lingüística y el estilo de lenguaje que Dios suele usar cuando habla, Él habla de una manera muy llana y directa, se esfuerza por permitir que la gente entienda y comprenda lo que está diciendo. No hace juegos de palabras ni habla de cosas que sean falsas, grandilocuentes y vacías; Sus palabras no son ni mucho menos formalistas. Más bien, habla del asunto en cuestión, hace todo lo posible para hablarle a la gente usando lenguaje humano y maneras de hablar apropiadas para la especie humana. La naturaleza de Sus palabras es dar consejo, consuelo, exhortación y a veces advertencia. Por supuesto, más a menudo, la naturaleza de Sus palabras es la de ofrecer provisión, ayuda, apoyo y desenmascaramiento; desenmascaran la naturaleza corrupta de las personas y la esencia de los problemas, ¿cierto? Los métodos que Él usa más a menudo son los de desenmascarar, proveer, guiar, apoyar y ayudar. Entre estos, algunos implican dar ejemplos específicos y algunos implican metáforas vívidas que invocan a un ser vivo, un animal, un fenómeno o a cosas que suceden alrededor de las personas en su vida. Por un lado, esto deja más claras a la gente las verdades —o las realidades— que deberían entender en las palabras de Dios. Por otro lado, los ejemplos que da Dios son incidentes que les han ocurrido a ciertos individuos especiales; usar estos incidentes como lecciones o ejemplos os ayuda a ver cuáles son los problemas de estas personas, cuál es la esencia de los problemas, qué corrupción revelaron y qué verdades están implicadas. De esta manera, Dios comunica algún aspecto de la verdad a las personas, de modo que, sobre la base de entender este aspecto de la verdad, saben cómo practicar de acuerdo con las intenciones de Dios y conforme a los principios. El objetivo de Dios es usar las formas de lenguaje más directas y llanas para proveer a las personas de la verdad. Él provee a la gente de la verdad para que, cuando se encuentre a diversas personas, acontecimientos y cosas, pueda saber, desde el lado negativo, los pensamientos y puntos de vista falaces, las actitudes corruptas y las manifestaciones y la esencia que se resiste a Dios de la gente. Al mismo tiempo, en un sentido positivo, hace esto para guiar a las personas a entender los principios-verdad, de modo que tengan una senda de práctica y entren en la realidad-verdad. El último objetivo de Dios al proveer a las personas —de modo que entiendan la verdad, tengan conocimiento de la verdad y conozcan los principios-verdad— es permitir a la gente acudir ante Dios y alcanzar la sumisión a Él, sumisión a Su soberanía, sumisión a Sus arreglos, sumisión a Sus orquestaciones y sumisión al castigo, el juicio, el refinamiento y las pruebas que vienen de Él, con lo que se convierten en personas que temen y adoran a Dios, se convierten en auténticos seres creados; en seres creados acordes al estándar. Estos son los principios específicos tras las palabras y acciones de Dios, en los que se incluye todo lo que Él hace. Las palabras específicas que dice Dios y las acciones específicas que hace no tienen seducción; son todas públicas, reveladas, abiertas, transparentes y a plena vista. No implican ningún tipo de oscuras intrigas ni conspiraciones, mucho menos designios ni propósitos o intenciones inenarrables que atañan a la especie humana. Ya sea con el propósito y la relevancia detrás de las palabras de Dios o en la obra que Él hace, nunca tiene ningún objetivo impropio respecto a la gente. Al contrario, Sus objetivos son todos positivos; todo lo que hace es para beneficiar a las personas, para ayudarlas a entender y obtener la verdad, así como para ayudarlas a embarcarse en la senda correcta en la vida. Por tanto, a juzgar por el propósito y la relevancia de la obra de Dios y por lo que dice y obra Dios, no hay seducción en la esencia de Dios ni en el punto de partida de la obra de Dios.

La palabra “seducir” aparece muy pronto en la Biblia, ¿esto lo sabéis todos? (Sí). Antes de que el hombre aceptara la seducción de Satanás por primera vez, Dios dijo algo. ¿Qué dijo Dios? (“De cada árbol del jardín puedes comer libremente, pero no debes comer del árbol del conocimiento del bien y el mal porque el día que comas de él, definitivamente morirás” [Génesis 2:18]). ¿Cuántos puntos incluye esta declaración por parte de Dios? Se puede comer el fruto de todos los árboles en el jardín; esto les dice a las personas el alcance de lo que se puede comer. Esta es la provisión más positiva para las personas, esto es decirles lo que pueden comer. ¿Acaso estas palabras son muy simples y directas? (Sí, pueden entenderlas). Correcto. No hay necesidad de analizarlas ni investigarlas; la gente las entiende en cuanto las oye. La siguiente frase es: “Pero no debes comer del árbol del conocimiento del bien y el mal”. Esta frase menciona una excepción. ¿Qué excepción? Le dice a la gente que hay un árbol del conocimiento del bien y el mal en el jardín y que no deberían comer el fruto que crece en él. ¿Es que estas palabras no son simples y directas? (Sí). ¿Cómo de simples y directas son? (Tanto que la gente puede entenderlas nada más oírlas). No hay necesidad de analizarlas ni de investigar sobre ellas; cualquiera con oído y cerebro sabe lo que significa esta frase al oírla. Dios le dijo a la gente lo que podían comer y lo que no. ¿Qué era lo que no se podía comer? El fruto del árbol del conocimiento del bien y el mal. Pero después de oírlo, ¿tenía la gente dudas en su corazón respecto a las palabras de Dios? (Sí). A continuación, la gente preguntaba: “¿Por qué no podemos comer el fruto de ese árbol?”. Sin esperar a que la gente preguntara, Dios dijo: “Porque el día que comas de él, definitivamente morirás”. ¿Son simples estas palabras? (Sí). Lo son y mucho; si lo comes, definitivamente morirás. La muerte es algo crucial, así que Dios se aseguró de dar esta instrucción. ¿Tiene algo de malo esta instrucción? (No). Ni una sola palabra de la instrucción de Dios es incorrecta ni hay una sola palabra de seducción en ella. Trasmite de manera clara y explícita lo que se puede comer y lo que no y Dios también le dijo a la gente cuál sería la consecuencia de comer lo que no debería. Después de oír estas tres frases, entiendes muchas cosas. En circunstancias normales, después de que los seres creados oyen las palabras que dice el Creador, obtienen claridad sobre ellas, las entienden y las guardan en su corazón, saben lo que deberían hacer. Deberían ser obedientes y hacer lo que se les dice, comer solo las cosas que Dios les dijo que comieran y no comer las cosas que Dios les dijo que no podían comer. No deberían poner a prueba a Dios ni deberían desobedecer la orden de Dios. No entraremos en las consecuencias de no escuchar las palabras de Dios. En cuanto a estas palabras que dijo Dios, a juzgar por la forma del discurso de Dios y el estilo lingüístico, Dios habla de una manera que es especialmente fácil de entender para la gente. Sus palabras no son profundas y no mantiene a la gente en la duda, menos aún tiene Él ninguna intención oculta. Aunque estas pocas frases que dijo Dios son simples, bastan para permitir que la gente vea que Su discurso es claro, simple y fácil de entender. Así pues, ¿cómo es el corazón de Dios? El corazón de Dios está lleno de amor, honestidad y fidelidad. ¿Dónde se refleja este amor? Se refleja en estas pocas instrucciones de Dios. Las instrucciones de Dios son particularmente específicas y meticulosas. A juzgar por estas pocas instrucciones, Dios tiene un sentido de la responsabilidad y le preocupan las personas. Dios usa el lenguaje más simple para ayudar a la gente a entender y, después de que esta entiende, Dios se va con paz mental. Fíjate, ¿tiene Dios algún designio respecto a las personas? (Ninguno en absoluto). En el amor de Dios y la preocupación de Dios, Él espera que la gente logre una cosa: ser obediente, no rebelarse contra Dios, no ser suspicaz con Dios ni dudar de Él. Este es el propósito y la expectativa tras estas tres instrucciones de Dios. Ser obediente. No dudar de Dios. Todas las palabras que dice son verdad; Dios es fiel. Dios cumple esta responsabilidad con amor y preocupación y le da a la especie humana estas tres instrucciones con amor y preocupación. A partir de esto, por un lado, vemos la esencia de Dios y, por otro, también vemos la manera en la que le habla Dios a la especie humana y el punto de partida de Su discurso. El objetivo de Dios al hablar así es hacerlo de tal modo que cuando las personas oigan Sus palabras, puedan entenderlas y mantenerlas en su corazón. Con independencia de cómo consideren esto las personas, el punto de partida de Dios sigue siendo exactamente ese. Representa a Dios mismo; no tiene ninguna intención o propósito retorcido ni oscuro. Asimismo, a juzgar por estas pocas instrucciones de Dios, Dios va directo al grano. Su objetivo al hablar es permitirte entender las intenciones de Dios y saber qué hacer. Dios nunca le habla a la gente con acertijos; siempre es claro y directo. Él conversa con la gente usando el lenguaje cotidiano que es más fácil de entender para la gente, para que pueda entenderlo y recordar lo que dice y de modo que no hable en vano. ¿Habla Dios desde una posición de estatus? ¿Sermonea a la gente? (No). Cuando Dios conversa con la especie humana e instruye a la gente, aunque la esté instruyendo desde la perspectiva de Dios o desde una similar a la de un progenitor humano o un anciano, Él sigue conversando con la gente usando el lenguaje más simple y directo. En realidad, a ojos de los seres humanos corruptos, a juzgar por la forma gramatical que usa Dios y desde la perspectiva del conocimiento y el lenguaje humano, estas palabras solo son charla sencilla; son cosas que podrías decirle a un niño. Hay quien dice: “Estas palabras no son profundas, no son elevadas ni grandes ni suenan imponentes. Tampoco usan ningún vocabulario sofisticado ni una retórica florida”. Eso es; esta es la manera en la que Dios les habla a las personas. Dios es todopoderoso, todo es abundante en Él y Dios trasciende todas las cosas, pero Dios conversa con los humanos usando el lenguaje más simple y directo. Dado que los humanos son como niños a ojos de Dios, Dios los instruye usando palabras que los niños pueden comprender y entender; lo que puedes comer, lo que no puedes comer y lo que pasará después de que lo comas. Usa palabras muy simples para instruir a los humanos, de modo que puedan entender. ¿Cómo se le llama a esto a ojos de los humanos corruptos? A esto se le llama bajar Su estatus. Pero, ¿cómo lo ve Dios? Esta es una revelación natural de Él. Dios no necesita disfrazarse ni prepararse de antemano ni deliberar cuando hace esto; esta es una revelación natural de Él. Fíjate, como estas palabras no son profundas ni misteriosas ni insondables, la gente a menudo no se las toma en serio. No pueden tomarse en serio las palabras de Dios ni pueden ser obedientes ni sumisas. Esta es la corrupción de la especie humana corrupta y es también la ignorancia de la especie humana primigenia. Una vez que los humanos oyeron declaraciones que diferían de lo que dijo Dios, empezaron a guardarse de Dios, empezaron a dudar y negar las palabras de Dios, empezaron a ser suspicaces respecto al propósito tras el discurso de Dios. De esta manera, los humanos se distanciaron de Él. Después de que los humanos aceptaran la seducción de Satanás y empezaran a tener sospechas y dudas sobre Dios, ya no podían escuchar las palabras de Dios ni someterse a Sus palabras y se distanciaron cada vez más de Dios. ¿Cuáles fueron las consecuencias de que la gente se apartara de la luz del rostro de Dios, no escuchara Sus palabras ni las creyera? Satanás la corrompió y a día de hoy sigue corrompida.

Lo que acabo de contar es una historia sobre cuándo apareció por primera vez en la Biblia la palabra “seducir”. A partir de esta historia, la gente debería tener un entendimiento básico de la manera de hablar de Dios, el carácter de Dios y Su actitud hacia la especie humana. Este aspecto de Dios —que Su esencia esté libre de seducción— también lo posee Dios encarnado; esto debería ser muy fácil de reconocer. En la Biblia no hay mucho registro sobre lo que dijo o hizo Dios, así que es difícil para la gente tener un conocimiento preciso de esto. En esta etapa de obra en los últimos días, Dios encarnado ha dicho muchas palabras y ha hecho muchas cosas. A lo largo de estos muchos años que Yo llevo hablando y compartiendo e incluso interactuando con vosotros en la vida diaria, Mis palabras y actos reflejan básicamente la misma actitud que tenía Dios hacia los humanos en la historia de la Biblia que acabo de mencionar. Me esfuerzo por hablar de una manera que podáis entender y comprender, así que algunas veces hablo de una manera muy específica y en gran detalle, incluso repito las cosas una y otra vez, lo que hace inevitablemente que sea un poco prolijo. Hay una única razón para esto: da igual de qué manera aparezca y obre el Creador —Dios—, Él siempre tiene una actitud y un punto de vista habituales que son difíciles de cambiar en lo que respecta a la especie humana. “Habitual” y “persistente” podrían no ser lo más apto, pero el lenguaje humano es demasiado limitado, así que por ahora solo puedo expresarlo de esta manera. Por tanto, ¿a qué se refiere este punto de vista? Se refiere a cómo, desde la perspectiva de Dios, la especie humana siempre será esa misma especie humana primigenia creada al principio por las manos de Dios, ignorante e ingenua; la especie humana que en apariencia es adulta, pero cuya esencia interna es igual a la de un niño de tres años. Por tanto, la actitud de Dios hacia la especie humana es siempre diferente a la perspectiva y la actitud con la que las personas contemplan a la especie humana. Precisamente por esta diferencia, cuando Dios le habla a la especie humana o la instruye, muchas veces, la manera de hablar de Dios o Su punto de partida al hacerlo así consiste principalmente en querer hacer uso del lenguaje humano para que las personas puedan saber mejor lo que está diciendo. El objetivo de Dios en su manera de tratar a las personas y al hablarles es hacerles saber más claramente cuáles son Sus intenciones, cuáles son los estándares que requiere, cuáles son los principios para todo lo que Él requiere que hagan las personas y qué puntos de vista debería tener la gente hacia todas las personas, acontecimientos y cosas. Cuando Dios dice estas palabras a la especie humana desde la perspectiva del Creador, Él no está dando un discurso, no está lanzando una proclama ni, por supuesto, le está haciendo un llamamiento; más bien, le está dando provisión. ¿Qué es ofrecer provisión? Decidme qué pensáis que es. (Es compensar lo que la gente necesita y lo que le falta; a esto se le llama ofrecer provisión). Ofrecer provisión incluye apoyo, ayuda y a veces exhortación, estímulo, aliento y demás. Por tanto, ¿qué es ofrecer provisión? Significa que da igual la edad que tengan los humanos, cuáles sean las habilidades de supervivencia que han dominado o lo alto que sea su nivel de conocimiento; en lo que respecta a la verdad, los humanos están siempre vacíos. El conocimiento que la gente entiende es incompatible con la verdad. Hay muchísimas verdades que la gente debería entender y la provisión que la gente más necesita es la de la verdad y la vida. Por tanto, solo compartir la verdad es la mejor provisión para las personas. Es decir, tus puntos de vista, entendimientos y actitudes ante todas las personas, acontecimientos y cosas no tienen nada que ver con la verdad. Por mucho conocimiento que poseas, por sofisticadas que sean tus tácticas para los asuntos mundanos y por mucha experiencia de vida que tengas, en lo que respecta a la verdad, estás vacío; no tienes la verdad. Incluso si algunas personas han creído en Dios durante muchos años y entienden algunas doctrinas, no entienden realmente la verdad. ¿Qué significa no entender la verdad? Por un lado, en cuanto a hechos objetivos, significa que no entiendes los principios-verdad, no sabes practicar y te encuentras perdido cuando te enfrentas a situaciones especiales. Por otro lado, también hay detrás una razón subjetiva; la de que las personas tienen actitudes corruptas. Las actitudes corruptas te obstaculizan y te atan para que no puedas practicar la verdad. Ni siquiera puedes poner en práctica la poca verdad que entiendes; para ti, practicar la verdad es difícil y hay obstáculos para hacerlo. Por tanto, a ojos de Dios, la especie humana siempre será un niño. Hay quien dice: “¿El hombre siempre será un niño a ojos de Dios? ¿Depende esto de en qué etapa se encuentre alguien?”. No. ¿Por qué digo que no depende de en qué etapa se encuentre alguien? Sobre la base de la esencia del hombre, la especie humana siempre es la especie humana y el hombre siempre será un niño ante Dios. Hay quien dice: “Entonces, ¿Abraham y Job eran niños?”. Sí. ¿Por qué Abraham y Job eran todavía niños, aunque dieran testimonio? Eso es en comparación con la esencia y la omnipotencia de Dios. Da igual cuánta de la verdad proveída por Dios entienda la gente y, por mucho que puedan someterse a Dios, el conocimiento de la gente sobre la esencia-carácter de Dios y su entendimiento de la verdad son limitados. ¿A qué me refiero con que son “limitados”? Significa que estas cosas están restringidas por el ámbito de su vida y su supervivencia. Aunque entiendas los diversos aspectos de la verdad y seas perfeccionado por Dios, al final, sigue siendo Dios el que provee para ti. Dios siempre será la fuente de tu vida y de tu vivir y siempre serás el destinatario de la provisión y el riego de las palabras de Dios y la vida de Dios. Desde este punto de vista, la especie humana siempre será un niño a ojos de Dios. De manera específica, ya seas un niño envuelto en pañales, un bebé lactante o te halles en alguna otra etapa, esto se cataloga de acuerdo con las verdades que entiendas. Sin embargo, sea cual sea esta etapa, dado que los humanos, estos seres vivos creados, son seres creados, siempre serán niños a ojos del Creador. Por tanto, al contemplarlo desde la identidad y la esencia de un niño, el objetivo y la naturaleza principales del habla de Dios a la especie humana consisten en la provisión. Por supuesto, hay un amplio ámbito de la provisión que ofrece Dios: en parte se trata de una revelación, en parte de una reprimenda y en parte es disciplina, mientras que algunas veces es desenmascaramiento, a veces es poda, a veces es decirle a la gente las cosas directamente, a veces es decírselas de manera explícita y a veces solo es dar un ejemplo para mostrarle a la gente un principio, para que así reflexione y experimente por sí misma. Da igual de qué manera hable, en lo que respecta a la naturaleza de que el Creador les hable a los seres humanos que Él creó, es siempre una forma de provisión. Por tanto, en lo que respecta a que Dios ofrezca provisión a las personas, ¿veis que esto está libre de seducción? (Sí). En cuanto a las personas, lo que la especie humana gana de Dios es siempre la verdad, el camino y la vida; lo que ganan es beneficio y lo que cosechan es vida. Aunque al final seas perfeccionado, todavía tienes que aceptar la soberanía de Dios y someterte a las orquestaciones y arreglos de Dios. Todavía tienes que aceptar la provisión de Dios, todavía tienes que aceptar la guía de Dios y todavía eres un ser creado; tu identidad nunca cambiará. Es solo que la vida y la estatura que tienes dentro de esa identidad en ese momento diferirán de la vida y la estatura que tienes en tu identidad presente. En ese momento, tu identidad será más legítima todavía; tendrás la vida que pertenece a la nueva especie humana. La esencia de esta vida viene de las palabras de Dios. Esta nueva especie humana puede someterse a Dios y adorarlo; ya no adora a Satanás, ha rechazado a Satanás, Satanás ya no la seduce y ya no lleva la marca de la bestia.

En todas estas palabras que ha dicho Dios encarnado, desde el primer día que las leíste hasta ahora —o cuando las leas en el futuro—, en todas las palabras que lees y en todas las palabras que oyes y aceptas, no hay ni una sola palabra que contenga un elemento de seducción cada vez que Dios habla. Incluso cuando os hago preguntas, lo hago de manera directa, os pregunto por vuestros puntos de vista y os pregunto cómo entendéis y contempláis algo. O podría lanzar una pregunta para que reflexionéis sobre ella y, si veo que no sois capaces de entenderla o que no habéis obtenido claridad después de haberlo discutido, entonces simplemente hablo directamente sobre ello. Una vez que haya terminado de hablar y entendáis y podáis comprender la cuestión, no hablaré más sobre ello. A veces doy ejemplos cuando hablo. Hay quienes los oyen y sienten: “¿Acaso estás enseñando a unos críos?”. Yo digo, la mayoría de las personas que creen en Dios son adultos de más de veinte o treinta años; desde luego, no son unos críos. Sin embargo, lo que comen y beben los creyentes en Dios son palabras de Dios, así que da igual la edad que tenga alguien, ante las palabras de Dios y ante Dios, es un crío y siempre lo será. Fíjate, la gente en la casa de Dios proviene de todas las esferas de la vida: mano de obra, granjeros, técnicos, funcionarios del gobierno, así como estudiantes universitarios e incluso de grado o doctorado, profesores y demás. Pero entre toda esta gente, ¿cuántos pueden captar la verdad? Cuando predico sermones como este, ¿cuántas personas pueden entenderlos por completo? Si no lo explico en detalle y de manera específica, ¿puede la gente entender lo que digo? Solo entienden un poco del significado literal y no tienen una senda cuando llega el momento de que practiquen y experimenten. Por tanto, debo hablar en detalle y de manera específica y también tengo que dar ejemplos; dejar fuera una de estas maneras de hablar no está bien. Si alguien piensa que esto es como enseñar a unos críos, entonces tiene razón. Cuando digo estas palabras, en realidad les estoy hablando a unos críos. Decidme entonces, ¿acaso no sois todos unos críos ante Dios? ¿Cuántos entre vosotros podéis captar las palabras de Dios y entenderlas? Si realmente os tratáis a vosotros mismos como unos críos, entonces de veras poseéis razón. Deberíais trataros a vosotros mismos como unos críos cuando escucháis las palabras de Dios; esta mentalidad es la correcta. Fijaos, cuando digo estas palabras que van destinadas a unos críos, ¿os parecen atractivas y decís amén a ellas? ¿Resuelve vuestras dificultades que Yo hable de esta manera? ¿Resuelve vuestros problemas? Si de veras se resuelven vuestros problemas, entonces estas palabras son lo que la gente necesita y que Yo hable de esta manera es, sin duda, perfectamente adecuado. Los humanos corruptos necesitan de veras que Yo hable de esta manera; dar ejemplos, usar metáforas y hablar sin descanso y repetidas veces desde diversas perspectivas y usando diversos métodos. Asimismo, uso palabras que son similares a las que podríais usar vosotros con un niño; estas son las palabras más sencillas y directas. La gente solo entiende si hablo así. Sin embargo, da igual cómo hable Yo, entre todas estas palabras, ni una sola es una mentira o es para desorientaros. Todas os dicen que creáis todo lo que Dios dice; no debéis dudar en absoluto de las palabras de Dios. Quienquiera que dude de las palabras de Dios cae en el ardid de Satanás y se ve atrapado en sus redes. Por ejemplo, Dios dijo: “Pero no debes comer del árbol del conocimiento del bien y el mal porque el día que comas de él, definitivamente morirás” (Génesis 2:17). ¿Y cómo desorientó Satanás a las personas? Satanás dijo: “No es que necesariamente moriréis” (Génesis 3:4). Esto desorientó a la gente. ¿Hay algunas palabras similares a las de Satanás en lo que he dicho o que hayan provocado que la gente se desoriente como le sucedió con Satanás? ¿He dicho alguna vez una sola cosa que sea propia de esta naturaleza? (No). Por un lado, las palabras que he dicho os ayudan a conocer las actitudes corruptas de Satanás y los diversos pensamientos y puntos de vista falaces que les inculca a la gente, lo que permite que lleguéis a conocerlos, diseccionarlos y luego desecharlos. Por otro lado, os dicen cómo seguir el camino de Dios, cómo es el camino de Dios, cuáles son los principios requeridos de Dios para las personas y a qué principios debería atenerse la gente en diversos asuntos. Todo lo que he dicho ha sido para ayudarte a mantenerte alejado de Satanás y de las tendencias malvadas, a rechazarlo, a apartarte de las tendencias malvadas, acudir ante Dios, buscar Sus intenciones y los principios-verdad en diversas personas, acontecimientos y cosas, entrar en la realidad de las palabras de Dios y someterte a ellas. Todo lo que he dicho es para ayudaros a desechar vuestras actitudes corruptas y luego convertiros en personas que teman a Dios y lo adoren. Nunca he dicho nada para que sigáis las tendencias mundanas u os suscribáis a los diversos pensamientos y puntos de vista del mundo. No he dicho ni una sola cosa para hacer que os apartéis del camino verdadero o de Dios ni os he dicho nunca que emitáis juicios sobre Dios o estéis insatisfechos con Él. Por supuesto, mucho menos han representado nunca Mis palabras incorrectamente a Dios desde la perspectiva de Dios encarnado o han sacado información errónea para haceros malinterpretar a Dios o poneros en guardia contra Él. Más bien, me esfuerzo al máximo por resolver vuestros pensamientos y puntos de vista equivocados sobre Dios y vuestras diversas nociones e imaginaciones sobre Dios, os traigo ante Él —incluso os empujo hacia Él— ayudándoos a apartaros de las tendencias malvadas y desprenderos de los diversos pensamientos y puntos de vista falaces. Fíjate, todas estas palabras que diseccionan diversos pensamientos y puntos de vista falaces —incluyendo Mi enseñanza sobre el matrimonio, la familia, el trabajo, la política, las aspiraciones, las expectativas futuras, el dinero, el estatus, la fama y el provecho, las relaciones entre hombres y mujeres, así como las sendas que toman diversas personas en este mundo, cómo debería la gente discernir diversas emociones, cómo tratar los sentimientos y demás— os proveen de los pensamientos y puntos de vista correctos y positivos y de la verdad. Todas estas palabras son la verdad. Solo al aceptar la verdad puede el hombre usar diversas perspectivas para discernir diversos pensamientos y puntos de vista falaces, discernir la oscuridad y la maldad de este mundo, volverse capaz de ver este mundo con claridad y de rechazar a Satanás; solo al aceptar la verdad puede poseer los pensamientos y puntos de vista correctos que están de acuerdo con la verdad como Dios requiere de él, caminar por la senda brillante y correcta y acudir ante Dios para someterse a Él y adorarlo. Asimismo, si hay una intención detrás de que Yo diga estas palabras, solo es una, que es la de hacer todo lo posible para ayudaros a entender la verdad, a ser capaces de desprenderos de vuestras propias expectativas e intereses carnales, así como de diversas otras cosas de la carne y luego perseguir la verdad. Es también para usar toda clase de métodos diferentes para hablarles a las personas de los diversos temas que atañen a la verdad, de modo que os intereséis en la verdad. En particular, me sirvo de métodos relativamente divertidos e ingeniosos para hacer que os intereséis y para ayudaros a que estéis dispuestos a escuchar, de modo que podáis asimilarlo y luego entender en vuestro interior la verdad que se dice. Puede que use una historia divertida o interesante para llamar vuestra atención y ayudaros a estar dispuestos a escuchar. De esta manera, después de escucharla, además de recordar la historia, también seréis capaces de recordarla cuando os encontréis con un asunto similar en la vida real y seréis capaces de buscar las verdades que atañen a la cuestión. A medida que buscáis, obtendréis el esclarecimiento del Espíritu Santo y sabréis cuáles son los principios-verdad en ello, cuáles son las intenciones de Dios y qué verdades deberían practicar las personas. Es decir, me esfuerzo para que ya no os desorientéis, para que ya no tengáis las manos atadas y para que ya no estéis perplejos ni sufráis cuando os encontréis con diversos asuntos, sino que tengáis una senda viable y, lo más importante, para que ya no os controlen los pensamientos y las actitudes corruptas de Satanás como antes, para que ya no toméis las actitudes corruptas de Satanás como vuestra vida y ya no utilicéis los pensamientos y puntos de vista que os ha inculcado Satanás para lidiar con diversos asuntos y, en su lugar, los reemplacéis con las palabras de Dios y los principios-verdad. Veis que, sea cual sea el método que utilice en todo lo que digo, ya sea uno que pueda interesaros u otro que sea capaz de atraeros, me esfuerzo por ayudaros a entender la verdad; ese es Mi objetivo final. Incluso si a veces cuento un chiste o comparto una anécdota, es para ayudar a aquietar vuestro corazón y a que podáis permanecer sentados; de este modo, querréis escuchar la verdad y tendréis la oportunidad de aceptarla. En lo que a objetivos se refiere, este es el único. En particular, en cuanto a algunos jóvenes que llevan poco tiempo creyendo en Dios y cuya experiencia es superficial —este grupo de personas que todavía está lleno de expectativas y curiosidad hacia este mundo—, a fin de ayudar a estos nuevos creyentes a afianzar una base en el camino verdadero, he dicho muchas palabras y he hecho una obra considerable. En cuanto a los seguidores de todos los grupos de edad, los seguidores en toda clase de circunstancias y los seguidores de todas las razas, el único propósito e intención detrás de Mi discurso es ayudarles a obtener la verdad mientras siguen a Dios, a entender los principios-verdad y las intenciones de Dios, a volverse capaces de seguir a Dios y recorrer la senda correcta, a no seguir más las tendencias mundanas, a no seguir controlados por las actitudes corruptas de Satanás y a no seguir aceptando la corrupción de Satanás, sino a adorar en su lugar al Dios verdadero, a adorar al Creador y a regresar a su posición original como seres creados para adorar al Creador; este es Mi único objetivo. Respecto a este único objetivo, aunque a veces utilice métodos especiales y aborde temas especiales al hablar; aunque diga algunas palabras que sean algo profundas y no muy fáciles de entender, sea cual sea la situación, Mi objetivo nunca es seducir. Solo tengo un propósito, que es ofreceros provisión y guía; esta provisión y guía es una clase de instrucción paciente. Por usar una analogía imperfecta, ofreceros provisión y guía es como cuidar de las flores de un invernadero. No me atrevería a desatenderlas ni lo más mínimo. No puede hacer demasiado calor ni demasiado frío. Cuando hace buen tiempo, tengo que dejar que las flores reciban algo de sol y vigilar la temperatura en todo momento. Si hace demasiado calor, las flores se marchitarán y morirán; si de repente baja la temperatura y hace demasiado frío, las florecillas se congelarán hasta morir. Vuestra propia estatura es así de frágil. ¿Qué significa frágil? Significa que sois demasiado inmaduros y no tenéis estatura. ¿Cuál es la manifestación real de no tener estatura? Es que la mayoría de las personas prácticamente no tiene entrada en la vida cuando se encuentra con cosas en la vida real. ¿Cómo podría alguien tener estatura sin ninguna entrada en la vida? La estatura se acumula y se reúne con el tiempo sobre la base de edificar gradualmente la entrada en la vida. Por tanto, cuando os hablo, debo ofreceros incansablemente provisión y guía sobre diversos temas desde diferentes ángulos, desde diferentes perspectivas, utilizando diferentes métodos y ejemplos; a esto se le llama dar una instrucción paciente. Esta instrucción no es seducción, sino ofrecer guía y provisión; es una especie de orientación. Esta especie de orientación no tiene efectos negativos ni está impulsada por ninguna intención inapropiada. Examinad las palabras que digo: ya sea en cuanto a la intención o en cuanto a mi manera de hablar, los temas que abarco o a la forma de Mi discurso —y tanto si escucháis grabaciones de los sermones como si leéis los textos—, ¿me sirvo de alguno de los métodos que Satanás usa para seducir a la gente? (No). Fijaos con atención en todo lo que he dicho. En cada pasaje, sea lo largo que sea, lo que se comparte es un aspecto de la verdad; todo está relacionado con la verdad. Dado que todo está relacionado con la verdad, entonces todo es provisión para vosotros, es lo que necesitáis, está relacionado con la vida que vais a obtener y con vuestro futuro y destino. Por tanto, por Mi parte, desde luego que no soy descuidado en lo más mínimo. Si vosotros mismos nunca os tomáis en serio las palabras de Dios, entonces lo único que se puede decir es que sois necios. ¿Por qué digo que sois necios? Porque vuestra estatura es tan inmadura que la verdad os queda grande y vuestro entendimiento tiene desviaciones y es muy parecido al de un niño. Por tanto, no es en absoluto exagerado que se os trate como a niños de tres años. No es faltaros al respeto ni menospreciaros; más bien, es que vuestra estatura real es demasiado pequeña y no tenéis ningún discernimiento en absoluto. ¿Son precisas estas palabras? (Sí).

¿Entendéis un poco más sobre el tema que acabamos de compartir, el de que Dios encarnado no seduce a la gente? (Sí). Las cosas de las que he hablado se discuten básicamente en vista de cómo habla y obra Dios encarnado; es decir, se discuten en vista de los hechos relativos a cómo Dios habla y obra y en vista de las intenciones meticulosas de Dios. Esto permite a la gente ver que, dentro del discurso de Dios, la obra de Dios y la esencia de Dios, no hay un elemento de seducción hacia las personas como el que se halla en los humanos corruptos o en los Satanases y diablos, así como tampoco ninguna intención semejante. Entonces, ¿cuánto sabéis sobre Dios encarnado, esta persona con una apariencia corriente? ¿Y qué hechos hay que puedan probar que la humanidad y la esencia divina de Dios encarnado son una, que no se contradicen ni chocan entre sí, que concuerdan y que de igual modo Dios encarnado no muestra manifestaciones de seducir a las personas como las que se encuentran en Satanás o en la especie humana corrupta? ¿Cuánto sabéis sobre este aspecto? ¿O qué manifestaciones y revelaciones de Dios encarnado os han permitido reconocerlo? Esto podría ser algo que la mayoría de las personas no entienden aún, ¿verdad? Siendo este el caso, tengo que presentároslo en detalle; me parece molesto estar siempre presentando cosas como esta. En realidad, podéis descubrirlas cuando interactúo y me relaciono con vosotros, ya sea online o en la vida real, si prestáis atención y apreciáis con cuidado las manifestaciones y revelaciones de Dios encarnado a este respecto. Sin embargo, no sois observadores y, además, sentís que no es una cuestión importante. Ninguno de vosotros presta atención a este asunto, así que no podéis descubrirlo. Con independencia de si le habéis prestado atención o no, dado que este aspecto atañe a la verdad relativa a conocer a Dios, debemos hablar sobre él. Al compartir el aspecto de no seducir, mirándolo desde la manera en la que Dios encarnado interactúa con las personas, lo primero que deberías entender es que no intento sonsacaros información cuando hablo o me encargo de asuntos con vosotros. Charlar es solo charlar; voy directo al grano, soy directo y digo lo que quiera que esté pensando en mi interior. Aunque a veces, por consideración a tu debilidad o para salvar tu ego debido a tu estatura inmadura, adopto algunos métodos sabios para hablar contigo, sigo sin intentar sonsacarte información y tampoco te seduzco para que digas algo. Si estás dispuesto a hablar, entonces habla; si no estás dispuesto a hablar sobre algo, Yo no intentaré preguntarte al respecto. No trataré de sonsacarte información. Si quiero conocer la situación de ciertas personas, pregunto directamente sobre ellas: “¿Cómo es vuestro líder de iglesia? ¿Cuántos años hace que cree en Dios la hermana que coopera contigo? ¿Tiene una base en su creencia en Dios? ¿Crees que es alguien que persigue la verdad? ¿Os habéis encontrado con algunos problemas al cooperar juntos?”. Escuchad estas preguntas, ¿su naturaleza es la de sonsacar información de la gente? (No). Si no quieres decir algo, no te voy a forzar a hacerlo. No voy a recurrir a ninguna táctica o intriga para seducirte ni voy a hacer todo lo posible para extraer el contenido de tu corazón. No tengo tal inclinación, no estoy interesado en actuar de esa manera y nunca haría eso. Si estás dispuesto a hablar, sin dejarte nada por decir —ya sea lo que dices relativamente objetivo o contenga tus prejuicios personales, puedes decirlo de la manera que quieras—, después de escucharte haré un análisis específico. Pero desde Mi perspectiva, Yo te hablo de manera muy directa. El significado literal de cualquier cosa que digo es exactamente lo que estoy intentando trasmitir. Si quiero saber algo, pregunto directamente. Si siempre das rodeos y no hablas directamente, así como intentas hacer juegos de palabras o juegos mentales conmigo, simplemente no voy a relacionarme contigo. No me gusta hacer juegos de palabras ni tampoco recurro a artimañas; nunca intentaré todo lo posible para recabar información. Supongamos que quiero conocer la situación de alguien, como cuántos años lleva creyendo en Dios, si cree de veras en Dios o no, cómo es su comprensión de la verdad, si hace su deber a tiempo completo o no o si valdría la pena o no cultivarlo; si necesito saber estas cosas en aras de la obra, preguntaré directamente sin más. Pero en cuanto a los detalles de los asuntos privados o a lo que hacen entre bambalinas en su vida privada, no pregunto tales cosas. Lo que Yo quiero saber es tu búsqueda, tu actitud hacia la verdad y tu deber y, en el caso de que se te eligiera líder, cómo son tu determinación, tu carga y tu humanidad, además de cómo de grande es tu fe; estas son las cosas de las que quiero enterarme. En lo que respecta a tus asuntos privados, como cuánto dinero ganas al mes, qué cosas sórdidas has hecho, con qué miembros del sexo opuesto has tenido aventuras o a quién has engañado o timado, en realidad no quiero saber estas cosas y nunca pregunto sobre eso. Alguna gente me dice que una vez cometieron transgresiones relativas al sexo opuesto. Yo digo: “No me cuentes tales cosas. Ve a orar a Dios en privado. Si Dios te perdona, tu corazón se conmoverá. Si Dios no te perdona, entonces continúa orando. No me lo digas a Mí; no quiero oír estas cosas”. Cuando me reúno con vosotros, hablo principalmente sobre cuestiones de creencia en Dios, trabajo de iglesia, entrada en la vida o de los asuntos relativos a tu estado personal de los que preguntas. Sobre todo, son estas cosas y, en ocasiones, también hablo un poco sobre cuestiones alrededor del mundo. No importa el tema que discutamos, yo simplemente expreso Mis puntos de vista y opiniones personales sobre el tema en cuestión; eres libre de pensar y decir lo que quieras. Puedes decir lo que te apetezca y puedes decir tanto como quieras decir. Si sientes que no hay necesidad de guardarte de Mí, puedes decir cualquier cosa que te apetezca decir. Si te guardas contra Mí y eres suspicaz respecto a Mí en tu corazón, temes que averigüe sobre tu pasado o revele tus secretos y no quieres decir demasiado, entonces no te forzaré; te doy libertad. Este es Mi principio para interactuar con las personas. Nunca intentaré todo lo posible para ir en busca de alguien para averiguar en secreto cosas sobre ti solo porque tengas cosas guardadas ni usaré diversos métodos para sonsacarte información cara a cara, para hacer que las digas tú mismo. No hago tales cosas, nunca le pido a nadie que me divulgue cosas de manera proactiva. No tienes necesidad de divulgarme nada a Mí; Yo no te hago esa exigencia. Aunque me divulgues cosas, sin ahorrarte detalles, todavía hay una cosa que no puedes evitar: debes perseguir la verdad. No es que al abrirte a Mí te conviertas en una persona honesta, ya no necesites perseguir la verdad y puedas librarte del castigo y el juicio. Más bien, hagas lo que hagas, te trataré de la manera que se te debería tratar, a Mi manera. Pero si tenemos una conversación o cualquier tipo de intercambio y quieres ocultarme cosas, hacer juegos mentales, juegos de palabras o jugar al gato y al ratón conmigo, de ninguna manera voy a usar ningún método ni medio para sonsacarte información, para inducirte a decir algo o para hacerte divulgar algo. ¿Lo entiendes? (Sí).

En cuanto a este aspecto de que Dios no sonsaca información a las personas, hay algo que debéis tener claro. El entendimiento que tiene Dios de la especie humana no se basa en ciertas revelaciones específicas, en su vivir o en sus maneras de vivir en la vida real, ni se basa en que las personas hayan hecho ciertas cosas. Entonces, ¿en qué se basan el entendimiento que tiene Dios de la especie humana y la actitud que adopta hacia ella después de haberla entendido? Se basan en el entendimiento que tiene Dios de la esencia-naturaleza de Satanás. Por tanto, el entendimiento que tiene Dios de la especie humana consiste en que Él entiende que tiene actitudes corruptas, entiende su esencia corrupta y entiende cómo Satanás la corrompe y la engaña, así como qué pensamientos y puntos de vista falaces le inculca Satanás; este entendimiento es suficiente. Es suficiente para juzgarte y castigarte y es motivo suficiente para proveerte de la verdad y la vida para salvarte. Por tanto, no pienses que cuando interactúes o converses conmigo debes divulgarme cosas. Hay quien dice: “¿No has dicho que, al interactuar contigo, primero debemos ser abiertos y honestos?”. Ser abierto y honesto es una actitud, no equivale a divulgar cosas. No significa que, como eres un ser humano corrupto y un pecador, debas divulgármelo todo y explicármelo todo con claridad. Esto es innecesario; no tengo tal necesidad y Mi actitud hacia ti no es así. Si piensas que ser abierto y honesto conmigo significa que debes divulgármelo todo, esto es un error; es un malentendido por tu parte. ¿Lo entiendes? (Sí). Por tanto, aunque sea difícil decirme a la cara muchas cosas o no estés dispuesto a decirlas, esto no significa que no seas abierto y honesto; simplemente depende de cuál es tu mentalidad. Si no te sientes cómodo al decir ciertas cosas o no estás dispuesto a decirlas cuando hay mucha gente cerca, entonces no tienes por qué hacerlo. No debes asumir nunca que de verdad quiero conocer tus antecedentes o que realmente quiero saber tus secretos. Nunca debes malinterpretarlo; para nada quiero saber estas cosas. No quiero saber cómo eras en el pasado ni tampoco cómo serás en el futuro; lo único que me importa es cómo eres ahora. Si ahora eres alguien que persigue la verdad, cuánta verdad entiendes ahora, si tienes entrada en la vida cada día, si has entrado en las verdades en las que hay que entrar en la vida real —como ser una persona honesta, hacer tu deber con devoción, someterte a Dios y buscar los principios-verdad en todas las cosas— estas son las únicas cosas que me importan. Por tanto, nunca debéis albergar ningún recelo hacia Mí en vuestro corazón ni necesitáis preocuparos diciendo: “Para ser una persona honesta, ¿tengo que explicártelo todo con claridad y permitir que lo sepas todo? Si no digo algo, ¿intentarás por todos los medios sonsacarme información y seducirme para que hable?”. Mi respuesta a eso es no. Cuando charlamos, conversamos, lidiamos con asuntos e interactuamos, basta con que nos acerquemos el uno al otro con una actitud y una mentalidad abiertas y honestas, que no intentemos sonsacarle nada a nadie. Sonsacar información a las personas es una artimaña común que se usa en las interacciones entre humanos corruptos y es una manera de lidiar con las cosas a las que recurren habitualmente. Hay quienes tienen mucho interés en los asuntos privados de los demás o en lo que otros hacen entre bastidores, especialmente en lo que respecta a cómo los contemplan y evalúan los demás, si otros piensan que son elevados o insignificantes, nobles o inferiores, etcétera. Por tanto, a menudo usan el método de sonsacar información a otros para averiguar estas cosas. A decir verdad, para nada tengo interés alguno en estas cosas. No penséis en Mí como una persona corriente cualquiera con la que interactuáis. Nunca me ha preocupado tener estatus en vuestro corazón; da igual que me veáis como noble o inferior, elevado o insignificante, no me importan estas cosas. Por tanto, cuando conversáis e interactuáis conmigo, no alberguéis tales recelos. Cuando los humanos corruptos interactúan con alguien, siempre se preguntan: “¿Qué estatus tengo en realidad en el corazón de los demás? ¿La impresión que tienen de mí es buena o mala en realidad?”. Hay quienes siempre reflexionan: “¿Qué beneficio puedo extraer de interactuar con ellos? ¿Qué ventaja puedo obtener? ¿Qué posición puedo ocupar en este grupo? ¿Pensarán bien de mí los demás?”. La gente siempre anda pensando estas cosas y preocupándose por ellas. Yo nunca pregunto estas cosas ni intento averiguar asuntos de otras personas. A la gente le gusta siempre indagar sobre estas cosas. Esta es una revelación natural de las actitudes corruptas satánicas y es también un rasgo común de los humanos corruptos. Por un lado, a las personas les gusta especialmente indagar en los asuntos privados de los demás y tienen un interés particular en ellos; por otro, quieren saber especialmente cuál es su posición y su valor en el corazón de los demás. En particular, algunos líderes y obreros, o personas que tienen algunos dones y talentos y algo de prestigio en la iglesia, prestan gran atención a su estatus en el corazón de los demás y a su rango dentro del grupo; esto le importa mucho a la mayoría de la gente. A veces hacen preguntas concretas a otros; no tienen como intención y propósito resolver problemas, sino averiguar si los demás piensan bien de ellos y los veneran. Esto muestra la gran importancia que le dan a la posición que ocupan en el corazón de otras personas. ¿De qué sirve saber esto? ¿Y qué si otras personas te tienen en alta estima? ¿Puede eso reemplazar tu búsqueda de la verdad? Si los demás te menosprecian, ¿te volverás negativo y dejarás de creer en Dios? ¿Qué efecto puede tener que otros te tengan en alta consideración? ¿Puede espolearte o animarte? No causa ningún efecto en absoluto. Existen también algunas personas malvadas que siempre están desenterrando información sobre otros, indagando lo que otros dicen de ellas a sus espaldas y qué opinión tienen de ellas, con el fin de averiguar quién se opone más a ellas y es su enemigo; incluso usan varios métodos para sonsacarles la verdad a otros. Algunas personas no pueden resistirse a su seducción y acaban divulgando la verdad, de modo que caen en sus artimañas. Entonces, las personas malvadas hacen todo lo posible por atacar y tomar represalias contra ellas, las oprimen y excluyen en todo tipo de escenarios; la represión es tal que les resulta sofocante, se ven sometidas a tal agonía que desean estar muertas, como si les hubiera sobrevenido un gran desastre. Incluso cuando oran a Dios, no pueden sentir Su guía; no tienen a nadie que las ayude y las personas malvadas las empujan hasta el límite. Acaban por perder la fe. Aunque sean creyentes en Dios, piensan que aun así pueden encontrarse con personas malvadas y que estas las persigan y atormenten; les parece que creer en Dios es demasiado difícil y ya no quieren hacerlo. No es fácil quitarse de encima a estas personas malvadas. Ofender a una persona malvada es igual a que te pique un escorpión; no puedes sacudírtela de encima ni librarte de ella y careces de fe para luchar contra ella por tu cuenta, así que al final te acaba atormentando. Esta especie humana corrupta —ya sean diablos propios de Satanás o seres humanos con actitudes corruptas— tiene tanto esta tendencia como esta esencia. Puesto que los humanos tienen actitudes corruptas, todo el mundo tiene este problema en distintos grados; todos intentan sonsacar información a los demás en aras de su propia reputación, estatus e intereses; pueden incluso atrapar a personas para atormentarlas. Fíjate, en los primeros días de la fundación de la República Popular China, cuando el Partido Comunista quería atormentar a los de derechas, le decía a la gente: “El desarrollo nacional necesita gente de talento. Si tenéis algunas opiniones sobre el Partido o ideas brillantes relativas al desarrollo nacional, deberíais expresarlas. No recaerá culpa sobre el que hable, sino que sus palabras se tendrán en cuenta como advertencia. ¡Todos debéis dar vuestra opinión!”. Por consiguiente, hubo quienes oyeron esto y dijeron: “Ah, el país está hecho pedazos y a la espera de ser reconstruido; necesita gente talentosa como nosotros. Ya que el país valora tanto a la gente de talento, debemos decir la verdad”. Todos aquellos intelectuales y personas de alto rango dijeron la verdad sin pensar que pasaría nada malo. Fíjate, Satanás usa palabras agradables para seducir a las personas y que estas digan la verdad. Cuando las defensas de la gente caen por completo, vuelcan todo lo que hay en su corazón y, como resultado, caen justo en la trampa de Satanás. Satanás dice: “¡Bien! Ahora os he atrapado y tengo pruebas para castigaros”. Enseguida, el Partido Comunista lanzó el movimiento antiderechista y etiquetó de derechistas a todos los que dijeron la verdad; torturaron a aquellos intelectuales y personas de alto rango. Más tarde, empezó la Revolución Cultural: las figuras reconocidas y las personas capaces fueron todas arrojadas a “establos” y obligadas a llevar carteles que las etiquetaban como “seguidor de la vía capitalista” y “contrarrevolucionario”. A consecuencia de ello, a muchos los torturaron de manera miserable. Fíjate, Satanás no entiende la esencia del hombre. No recorre la senda correcta él mismo y desconoce lo que piensa la gente en su corazón. Se limita a seducir a las personas para que digan la verdad y luego las atrapa y las condena; las tortura con crueldad hasta la muerte. Dios creó a la especie humana. La especie humana ha sufrido la corrupción de Satanás, corrompiéndose cada vez más hondamente a cada paso. Dios ha visto todo esto bajo Su mirada vigilante; lo entiende todo demasiado bien, así que elige el momento apropiado para venir y salvar a las personas. Dios no discute las cosas con las personas ni las consulta. Cuando llega el momento de Dios, Él se hace carne y viene entre las personas para expresar la verdad, dejar en evidencia las actitudes corruptas de las personas y todos los diversos problemas que tienen. Al dejar en evidencia sus problemas, les permite oír la voz de Dios, acudir ante Él y conocerse a sí mismas. Luego, Dios provee a las personas de la verdad para que puedan recorrer la senda correcta. Mediante este método y este enfoque, Dios salva a la especie humana. Satanás, sin embargo, siempre hace todo lo posible por engañar y corromper a la especie humana. No le importa lo que piensen las personas, lo que esperen o lo que les falte; solo quiere seducir a las personas para que pequen y abandonen a Dios y lo traicionen. Satanás les impide leer las palabras de Dios y acudir ante Dios. Satanás siempre quiere tentar y seducir a la gente; las seduce para que hagan el mal y para que bajen todas sus defensas, de tal modo que, cuando estén totalmente desprotegidas ante él, crean que es sincero y honesto y se vuelvan hacia él y confíen en él. Entonces, una vez que han renunciado a toda su cautela, se dejan engañar y corromper por él y Satanás las devora por completo, ¿no? (Sí). Dios conoce la esencia de la especie humana, conoce las actitudes corruptas de la especie humana y conoce la raíz de la rebelión de la especie humana contra Dios y su resistencia a Él. Por consiguiente, sin necesidad de entender las cosas concretas que has pensado o has hecho entre bambalinas o qué asuntos privados no has divulgado, Él ya es plenamente capaz de dejar en evidencia tu esencia-naturaleza, de dejar al descubierto tus actitudes corruptas y tu esencia-naturaleza y de sacarlas plenamente a la luz y, partiendo de esto, hacer que estés completamente dispuesto a aceptar la salvación de Dios. El objetivo de Dios al hacerte conocer tu esencia es permitir que te arrepientas de verdad, te sometas a Dios y te vuelvas hacia Él; para nada pretende atormentarte y hacer que te vuelvas negativo y degenerado. Deberías entender las intenciones meticulosas de Dios. Él tiene un sentido de la responsabilidad hacia ti y se preocupa por ti, así que hace estas cosas con gran sabiduría y de manera muy metódica; te tiene plenamente en cuenta. Cada paso que da lo hace teniéndote en consideración; cada paso está cuidadosamente organizado y planeado. Aunque esto no concuerde con las nociones humanas, al final las personas pueden sentir las intenciones meticulosas de Dios.

Dios no es para nada descuidado respecto al asunto de la salvación de las personas; más bien, tiene intenciones meticulosas y vuelca toda la sangre de Su corazón en este asunto. A partir de la base de dejar en evidencia la esencia corrupta de las personas, por medio de compartir diversos problemas, Él permite que la gente entienda mejor sus propios problemas y su propia esencia-naturaleza. Luego, provee para ti en un sentido positivo, de modo que te permite entender qué es la verdad y qué es la falacia, qué está bien y qué está mal, qué son las cosas positivas y qué son las cosas negativas, así como luego recorrer poco a poco la senda correcta. Fíjate, todo lo que Dios hace por ti es en aras de salvarte. A juzgar por toda esta obra que hace Dios encarnado, Su punto de partida, ya se contemple desde la perspectiva de Su humanidad o desde la perspectiva de Su divinidad, es coherente con el del Creador. Por tanto, cuando este Hijo del hombre encarnado interactúa y se relaciona con vosotros, también tiene esta actitud y Su objetivo es llevaros a la senda correcta de creer en Dios y apoyaros para que os embarquéis en la senda de la salvación. Así pues, cuando converso e interactúo con vosotros, nunca es una cuestión de que Yo intente sonsacaros información. Si os hago algunas preguntas, es simplemente hacer preguntas; nunca uso el método de sonsacaros información para seduciros para que hagáis cosas que no estáis dispuestos a hacer. Eso nunca sucede. ¿Lo entendéis ahora? (Sí). Por otro lado, las opiniones que tengáis en secreto sobre Mí nunca me importan ni tampoco pensaría: “Cuando veáis que soy relativamente bajo, que Mi apariencia es corriente y que hablo así y tengo este tono de voz, ¿provocará eso que desarrolléis nociones? ¿Qué posición ocupo en vuestro corazón?”. Nunca indago en estas cosas y, cuando interactúo con vosotros, no me sirvo nunca de ningún método para preguntar indirectamente cómo me contempláis; estas cosas no me importan. ¿Por qué no me importan? Porque no les doy valor. Ser noble, grandioso, tener estatus, tener un gran valor, ser único, grande y elevado: estas cosas no me importan. ¿Qué importa si alguien es elevado o no? ¿A qué sustituye eso? Aunque no tuvierais ninguna noción en absoluto sobre Mí y fuerais completamente obedientes conmigo, ¿qué más da? ¿Significaría eso que podría hablar u obrar menos que ahora? Nada de esto es sustituto de nada. Por supuesto, esto es secundario; lo primordial es que a Mí personalmente no me importan estas cosas. No sé por qué no me importan; simplemente no me gusta preocuparme por ellas. Cuando hago algo por vosotros, ya se trate de cuestiones de vuestra vida, asuntos relativos a vuestra entrada en la vida o asuntos relativos a vuestro destino y futuro y ya implique pronunciar algunas palabras o hacer algunas cosas específicas, nunca me pregunto: “¿Hay alguien que me esté profundamente agradecido entre bambalinas? ¿Hay alguien derramando lágrimas de gratitud? ¿Recuerda alguien Mi bondad por hacer estas cosas?”. Realmente no me preocupan tales cosas ni intento averiguarlas. Por un lado, cuando me reúno con vosotros y comparto, nunca pregunto nada de esto; por otro, cuando os comparto la obra, tampoco pregunto por ello. Sea cual sea el equipo al que acuda, simplemente pregunto: “¿Cómo habéis estado últimamente? ¿Hay algún problema que no podáis resolver? ¿Sois capaces de captar los principios al hacer vuestro deber?”. Hablo meramente de estas cosas. No me importa cuánta influencia tengan entre vosotros las palabras que digo y las cosas que hago, cuántas personas me están agradecidas, cuántas no lo están o cómo debería mejorar esta obra para que más gente me esté agradecida; Yo no hago estas cosas. Averiguo cómo va vuestro deber y señalo vuestros problemas y desviaciones y hago que los corrijáis, de modo que podáis hacer bien la obra. Si algunas personas no lo aprecian o no lo aceptan, no puedo hacer nada; hasta ahí puedo llegar. En vuestra vida diaria, he hecho todo lo posible por organizar las cosas para vosotros y ayudaros. No puedo hacer nada si unos pocos individuos están insatisfechos; lo están porque sus exigencias personales son demasiado grandes. Me limito a enfatizar una y otra vez qué principios sigue la casa de Dios al hacer esto y qué propósito tiene al hacerlo; con eso basta. Cuando voy a ciertos lugares y veo a algunas personas compartiendo, hablando de lo que Dios dice y hace, me marcho enseguida. No me pongo a escuchar a escondidas. No tengo curiosidad ni me pregunto: “¿Qué estáis diciendo de Mí? ¿Estáis hablando mal de Mí? ¿Estáis diciendo cosas sobre Mí que se basan en nociones? Si es así, haré todo lo posible por atormentarte y bajarte los humos”. Yo no hago cosas así; podéis decir lo que queráis. Requiere mucho tiempo aprender la lección de conocer a Dios; no ocurre de la noche a la mañana. Ya esté adulterada por nociones vuestra enseñanza sobre conocer a Dios o ya sea auténtico vuestro entendimiento, eso no atañe al bien o al mal; solo atañe a si concuerda con la verdad. Por tanto, si vuestra enseñanza sobre un tema contiene distorsiones, puedo corregírosla. Si hay nociones e imaginaciones, podemos hablar sobre ellas. Si todo lo que compartís es correcto y concuerda con la verdad, pero simplemente es un poco superficial, entonces llegad a adquirir conocimiento poco a poco, sin más.

¿Entendéis ahora este aspecto, el de que Dios no sonsaca información a la gente? (Sí). No sonsacar información a la gente significa que, cuando hablo y charlo con vosotros, lo hago desde la posición de una persona corriente. No soy dominante ni condescendiente y no te reprimo. Mi principio con respecto a cómo interactúo contigo es el de conversar contigo con honestidad y de corazón, sin seducción y sin sonsacarte nada. Es decir, no te pongo trampas ni digo cosas engañosas. Lo que sucede, simplemente, es que si algunos aspectos no son el tema principal, puede que haga sin más una declaración general y resumida y siga adelante, sin hablar de manera demasiado específica, pero tampoco será engañosa. Es decir, las palabras que digo no te seducen para que pienses en una dirección incorrecta, para que peques, para que degeneres, para que desarrolles nociones sobre Dios o para que tengas malentendidos respecto a Dios y te pongas en guardia contra Él y mucho menos hacen que desarrolles una actitud de duda hacia algún aspecto de la verdad. En lo que digo no hay palabras como las que dijo Satanás: “No necesariamente moriréis”; este “no necesariamente” es seductor en su naturaleza. Cuando os hablo, no uso palabras seductoras como “no necesariamente”. Podéis fijaros y comprobar si hay alguna de tales palabras en todo el contenido que he compartido. Hay ciertas palabras de las que probablemente no podáis tener certeza ni podáis entender por completo, en concreto palabras como “tal vez” y “quizás”. Podríais no daros cuenta de Mis principios o razones para usar tales palabras. Tengo una razón para usarlas. Lo hago porque los diversos aspectos de la verdad que compartimos no van dirigidos a un tipo de persona ni van dirigidos a un individuo concreto, sino que van dirigidos a todas las personas que siguen a Dios y aceptan Sus palabras. Al mencionar a “todas”, se incluyen los estados de toda clase de personas diferentes. Es decir, el mismo problema abarca los estados de muchos tipos de personas en diferentes condiciones y entornos, así que solo se puede expresar usando “tal vez” y “quizás”. ¿Qué significan “tal vez” y “quizás”? Significan que tal vez estés en este estado o tal vez en aquel, que tal vez te halles en este entorno o tal vez en aquel tipo de entorno. Pero este “tal vez” no pretende transmitir incertidumbre; más bien, significa que lo que se dice solo se aplica a algunas personas. Estas palabras, “tal vez” y “quizás”, no tienen el sentido seductor del “no necesariamente moriréis” de Satanás; uso estas palabras para ofrecer una enseñanza personalizada, con lo que te ayudo a identificar qué estado tienes y en qué entorno estás. Precisamente porque me enfrento a tantos grupos de personas y los diversos estados que tienen las personas son tan complejos, solo puedo expresar las cosas usando “tal vez” y “quizás” y luego dejar que veáis dónde encajáis. ¿Entendéis este asunto? (Sí). Ahora que lo entendéis, pasemos al siguiente tema.

Hay otro aspecto dentro del tema de que el Dios encarnado no seduce a las personas: Él no instiga a las personas; nunca te instigará a hacer algo. Lo que hay detrás de la instigación a la que se hace referencia aquí son cosas injustas, erróneas o falaces; actos malvados que te hacen degenerar, resistirte a Dios o apartarte de la senda correcta. Cuando Dios encarnado habla, interactúa y se relaciona con vosotros, además de guiaros, tanto las palabras que dice como la obra que hace están todas orientadas a llevaros ante Dios y a la senda correcta. Cada palabra que Él dice es para que podáis entender mejor la verdad de los hechos, seáis capaces de conocer a las personas, los acontecimientos y las cosas desde el punto de vista y la postura correctos y seáis capaces de entender con mayor precisión las intenciones de Dios y los estándares que Él requiere. Ni una sola palabra que dice Dios pretende instigaros a resistiros a Dios o a ir a batallar contra Satanás, tampoco a hacer sacrificios sin sentido. En cuanto a cómo debería tratar la gente a Dios, la intención de Dios es que la gente sea capaz de someterse a Él y tratarlo desde la perspectiva de un ser creado. Te encuentres con lo que te encuentres, antes que nada, la actitud que deberías poseer es la de aceptarlo de Dios y someterte a Dios desde la perspectiva de un ser creado. Esto es en general; por supuesto, este es también el propósito tras todas las palabras que digo y el principio que requiero de vosotros. En lo que se refiere a cómo tratáis a Satanás, al mundo, a las fuerzas hostiles que os persiguen y a cualquier otro que os persiga, el principio que requiero de vosotros es que uséis sabiduría en vuestra manera de tratarlos. Tal como dijo el Señor Jesús: “Sed astutos como las serpientes e inocentes como las palomas” (Mateo 10:16). Debes someterte a Dios como las palomas y tener la sabiduría de las serpientes en tu manera de tratar al mundo, a quienes te son hostiles, a las personas malvadas, a las poderosas fuerzas hostiles y a los regímenes poderosos que son hostiles a Dios. Siendo más prácticos, en lo que se refiere a encontraros con personas malvadas y anticristos en la iglesia o a enfrentaros a fuerzas hostiles externas, hemos compartido algunas pautas de sabiduría más específicas y maneras de tratarlas. Por un lado, estas maneras de tratarlas y los principios específicos de práctica te ayudan a saber con mayor precisión cómo actuar y qué principios mantener para estar en consonancia con las intenciones de Dios; eso es importante. Por otro lado, están pensados para protegeros, para garantizar vuestra seguridad personal y para protegeros de caer en la tentación, de ser seducidos, atrapados y arrastrados por Satanás, así como de caer en situaciones difíciles, la negatividad y la debilidad y carecer de fe para seguir a Dios a causa del acoso y control de fuerzas hostiles; en resumen, para protegeros de todas las maneras posibles. Mi objetivo al enseñaros a ser sabios y al enseñaros la senda que deberíais recorrer es permitir que os aferréis con firmeza al lugar que os corresponde, completéis con éxito el deber que Dios os ha confiado de una manera acorde al estándar y recorráis bien esta senda. Si caes en la tentación, en diversos apuros o en la trampa o el cerco de Satanás, o bien afrontas situaciones difíciles o un peligro amenazador para tu vida, entonces no te será fácil completar el deber que Dios te ha confiado y perseguir la verdad para alcanzar la salvación. El que puedas alcanzar la salvación o no será una incógnita, un gran signo de interrogación; para ti se convertirá en un problema. Por tanto, os digo que seáis astutos como las serpientes e inocentes como las palomas. Ser astuto como las serpientes es muy importante; te permite tratar a diversas personas malvadas, anticristos, diversas falacias y herejías y diversas fuerzas que te persiguen y reprimen con sabiduría y principios, de modo que puedas llegar de manera segura y satisfactoria al final de la senda y con esperanzas de alcanzar la salvación. Así, en general, cuando la casa de Dios se encuentra con cuestiones que implican tratar con el mundo exterior, buscará a algunos hermanos y hermanas con sabiduría y experiencia en el mundo real para lidiar con ellas. En cuanto a los que son jóvenes y tienen escasa estatura, o aquellos que son necios y no tienen experiencia en el mundo real, o incluso a algunas personas atolondradas, no los alentamos a ir a lidiar con tales cosas y la casa de Dios tampoco organizaría que lo hicieran. De cara al exterior, hay quienes parecen por fuera bastante osadas y capaces, pero en realidad no tienen sabiduría. ¿Cómo se le llama a que alguien no tenga sabiduría, pero sea bastante osado? A esto se le llama actuar de manera temeraria; siendo coloquiales, es ser impulsivo. Si alguien así va a ocuparse de asuntos que implican tratar con el mundo exterior, no hay duda de que surgirán problemas. Así pues, al encontrarse con estos asuntos que implican tratar con el mundo exterior, si hace falta que la iglesia haga este trabajo, buscamos a aquellos adecuados para hacerlo. Este enfoque es muy bueno. Ya se trate del hombre que usa el Espíritu Santo o de Mí, nunca organizamos manifestaciones ni protestas en las calles, mucho menos os exigimos jamás que os dediquéis al activismo por los derechos políticos o que le prediquéis el evangelio a cierta clase de personas famosas; la casa de Dios nunca hace nada semejante. ¿Has tenido conocimiento alguna vez de que la casa de Dios hiciera este tipo de arreglos del trabajo? (No). Incluso al predicar el evangelio, se predica a aquellos dentro de la religión que tienen sed de la verdad; no hace falta prestarles atención a esos fariseos ni a aquellos que se comen el pan y se sacian. La casa de Dios nunca os instiga a arriesgaros, no os deja caer en la tentación ni en la trampa de Satanás; es decir, no os empuja a un abismo de fuego, sino que hace todo lo posible por protegeros con las capacidades y los recursos que la casa de Dios tiene actualmente disponibles. Fijaos, ¿acaso la casa de Dios no hace así las cosas? (Sí). Por ejemplo, si hay un incendio, deberíais llamar a los bomberos para apagar el fuego y se debería evacuar a los hermanos y hermanas enseguida; lo más seguro es dejar a los profesionales hacer la labor de extinción. Con esto se os protege para que no os arriesguéis ni caigáis en la tentación ni en la trampa de Satanás. De manera similar, en lo que respecta a las diversas figuras negativas que aparecen en la iglesia, como los anticristos, las personas malvadas y los incrédulos, Dios permite que aparezcan. Yo hablo con vosotros para ayudaros a aprender a discernirlos, luego os enseño qué métodos usar para tratarlos y, al final, la casa de Dios establece decretos administrativos sobre cómo lidiar con estas personas; las clasifica según su clase y, después de discernir con claridad a los anticristos, las personas malvadas, los incrédulos y a los que causan trastornos y perturbaciones, los depura de modo que podáis hacer vuestro deber con paz mental. Decidme, ¿cómo lo hace la casa de Dios en este punto del trabajo? (Lo hace bien). Después de que esta obra se haga bien, ya no hay más personas que causen trastornos y perturbaciones en las iglesias de varios países y la vida de iglesia se vuelve pacífica. En cuanto se depura a las personas malvadas, la iglesia se vuelve de inmediato pacífica. El corazón de la mayoría de las personas se asienta, pueden reunirse con normalidad, el orden de la vida de iglesia se vuelve normal y también se pueden llevar a cabo diversos tipos de obra con normalidad. Visto desde este ángulo, entonces, ¿tiene poder la verdad en la casa de Dios? (Sí). La casa de Dios hace esta obra para permitir que la mayoría de las personas que están dispuestas a perseguir la verdad y aceptarla y tienen algo de sinceridad hacia su deber, realicen su deber, escuchen sermones y persigan la verdad con paz mental; esto es en lo que se refiere a la obra de la iglesia. Además, en cuanto a Mí, cuando interactúo con vosotros y me ocupo de asuntos, ¿acaso todo lo que hago por vosotros no es para protegeros al máximo? (Sí). ¿Os he instigado alguna vez a hacer lo que hacen las personas malvadas o a recorrer la senda de las personas malvadas? (No). Por un lado, os proveo de la verdad para que podáis entender los principios-verdad, desentrañar las cosas, discernir a diversos tipos de personas, tratar a diversas personas malvadas con sabiduría y manteneros alejados de ellas. Y por otro lado, cuando os topáis con cuestiones peligrosas, os digo cómo lidiar con ellas. Sobre la base de someteros a las orquestaciones de Dios, os digo cómo evitar caer en la tentación y la trampa de Satanás y os digo que no seáis necios y que os alejéis y os apartéis cuando veáis algo que conducirá a la desgracia. Nunca os incito, os instigo ni os aliento a acudir a lugares peligrosos; os digo más bien que, si vuestra ciudad actual es peligrosa y os van a perseguir en ella, deberíais huir a otra ciudad. Fijaos, ¿acaso no tenéis una senda de práctica de esta manera? (Sí). Nunca he dicho: “El PCCh nos reprime y nos hace sufrir tanto y esta especie humana es tan malvada que no puede tolerarnos, ¡así que debemos luchar contra ellos! ¡Salid a las calles con consignas y pancartas para manifestaros y dejar en evidencia la oscuridad y la maldad de este mundo!”. Nunca he dicho tales cosas ni tampoco os he pedido que hagáis estas cosas. He dicho mucho, todo con el propósito de ayudaros a aceptar y perseguir la verdad y también a menudo os digo que, viváis dónde viváis, debéis comportaros de una manera que se atenga a las reglas, hacer las cosas con sentido del deber, cumplir la ley y no dejar que los no creyentes os atrapen ni causen problemas. No participamos en la política de los no creyentes ni nos oponemos a ningún gobierno. Hacemos nuestro deber sin más, lo hacemos bien y terminamos la obra que nos corresponde sin llamar la atención, dando buen testimonio de Dios. Esto es lo más necesario; no hace falta que nos preocupemos por nada más. ¿Acaso no es esto lo que os he dicho? (Sí). Buscamos conocer este mundo, conocer las tendencias malvadas y conocer la esencia corrupta de la especie humana corrupta no para poder ir contra la corriente u oponernos a ningún país o gobierno, sino para poder entender mejor la verdad y tener una confirmación adicional de que las palabras de Dios son la verdad. El objetivo de conocer estas cosas es ser capaces de someternos a Dios, embarcarnos en la senda correcta y aceptar la salvación de Dios. La oscuridad del mundo no tiene nada que ver con nosotros; nos hemos despedido de ella, ¿verdad? ¿Tenéis claro este aspecto, que Dios no instiga a las personas? (Sí). Os comparto este aspecto —que Dios no instiga a las personas— principalmente para deciros que debéis saber con claridad cuáles son los principios de vuestras acciones en todo lo que hacéis. En todo lo que hacéis, no dependáis de la impetuosidad o de un momento de valentía para pelear con las personas o exigir una explicación; en su lugar, debéis tener principios en todo lo que hacéis y esforzaros por seguir el camino de Dios, esforzaros por actuar de acuerdo con los principios-verdad y las intenciones de Dios y actuar en concordancia con las intenciones de Dios. ¿Tenéis claro este aspecto? (Sí). Los actos y las revelaciones del Dios encarnado no sirven para instigaros; este es también un aspecto que deberíais saber. Por supuesto, después de que obtengáis conocimiento de ello, deberíais estar más seguros de la senda que deberíais recorrer y el camino que deberíais seguir, en vez de solo tener un conocimiento doctrinal de ello y quedaros ahí.

Hay otra manifestación específica dentro del tema de que Dios encarnado no seduce a la gente: Él no incita a las personas. Hay similitudes entre no incitar a las personas y no instigarlas. No entraré en estas similitudes, pero hablaré brevemente de las diferencias. Cuando discernimos a diversos tipos de personas en la iglesia —lo que implica discernir a los anticristos, las personas malvadas y a las diversas personas que trastornan y perturban la obra de la casa de Dios—, por un lado, debéis tener discernimiento de la calidad humana de estas personas y debéis rechazarlas. Además, la casa de Dios tiene maneras correspondientes de lidiar con estas personas. Lo que más deberíais hacer es conocer las actitudes corruptas y la esencia corrupta de diversos tipos de personas y ser capaces de conocer la esencia de estas. Después de llegar a conocer estas cosas, no deberíais ser alguien de ese tipo, no deberíais hacer esa clase de cosas y también deberíais reconocer y desprenderos de los estados y manifestaciones que tienes —así como de las intenciones, los motivos y los puntos de vista específicos detrás de tus acciones— que sean iguales a los de ellos. El objetivo de discernir a tales personas no es incitar a un grupo de personas a atacar a otro, ni tampoco es implicarse en luchas de facciones; ¿está claro este punto? (Sí). Fíjate, cuando hablamos sobre algunos de los comportamientos y manifestaciones de los anticristos y las personas malvadas durante las reuniones formales, nunca mencionamos los nombres de la gente; solo mencionamos las manifestaciones de tales personas y luego dejamos en evidencia y diseccionamos la esencia de algunos de sus comportamientos y los puntos de vista que tienen; al final, caracterizamos cuál es su esencia. En cuanto al propósito y al objetivo del compartir, es el de ayudaros a poder conocer y ver con claridad los verdaderos colores de Satanás y la esencia de Satanás y ayudaros a que os deis cuenta con mayor claridad de a qué clase de personas ama Dios y a qué clase detesta. Además, respecto a vosotros personalmente, el objetivo es ayudaros a daros cuenta de cuál es la clase de senda que es correcto recorrer. Deberíais guardaros de la clase de personas que no son del agrado de Dios, debéis rechazar su manera errónea de hacer las cosas y también deberíais desprenderos de sus pensamientos y puntos de vista falaces. Para empezar, el objetivo de nuestra enseñanza sobre estos asuntos no es incitaros a atacar a tales personas. Incluso si, mediante la enseñanza, la gente llega a tener discernimiento sobre ellas, siente aversión por ellas en su corazón y acaba por ser capaz de rechazarlas y no interactuar con ellas, compartir de esta manera no es incitar a la gente a hacer nada. Es decir, compartir estos asuntos y temas no tiene nada que ver con las campañas para atormentar a las personas ni con las luchas partidistas y de facciones que podríais encontraros en el mundo no creyente. Las personas se involucran en luchas de facciones en aras de poder, deseo e intereses personales. Nosotros, por otro lado, compartimos, dejamos en evidencia y discernimos a algunas personas de esta manera para que podáis entender mejor la verdad. El objetivo de tal enseñanza es llevarte ante Dios y hacer que recorras la senda correcta, discernir qué son las cosas positivas y qué son las cosas negativas, así como mejorar tu capacidad de discernir lo bueno de lo malo por medio de esta cuestión. En cuanto a alguien que queda desenmascarado mediante tal enseñanza, si puede sentir remordimientos y tener un corazón arrepentido, entonces, no importa que las personas lo acepten o no, Dios lo acepta. ¿Qué significa que Dios lo acepte? Significa que Dios acepta su arrepentimiento; Dios no lo condenará si se arrepiente. Sin embargo, es bastante raro que la gente se arrepienta, ¿verdad? (Sí). Si han hecho el mal y tienen transgresiones, también deberíamos ayudarlas. No podemos tachar completamente a una persona así, decidir que no tiene remedio y no se le pueden dar más oportunidades y depurarla de la iglesia; nunca lo hemos abordado así. La casa de Dios ha establecido iglesias de deber a tiempo completo, iglesias de deber a tiempo parcial, iglesias corrientes y grupos B; a menos que las personas lleguen al punto de no tener ningún remedio, se les darán oportunidades de arrepentirse. Aunque las manifestaciones de muchas personas han sido las mismas que las de los anticristos y el gran dragón rojo —es decir, son manifestaciones de la misma clase— tampoco hemos depurado directamente a esas personas. La única excepción son los anticristos cuyas circunstancias son particularmente graves, que han desorientado a muchos hermanos y hermanas y que han causado pérdidas a la obra de la iglesia demasiado graves para cuantificarlas en dinero; a tales personas se las caracteriza directamente como anticristos y se las expulsa. Con la excepción de esta situación más grave, a todos los demás les damos oportunidades de arrepentirse y no los caracterizamos directamente como aquellos que perecerán. Les damos oportunidades porque todos están aceptando por primera vez la obra de los últimos días de Dios; no se trata de que hayan experimentado la obra de Dios durante muchos años, hayan escuchado muchos sermones y cometido múltiples transgresiones y aun así se les den oportunidades. ¿Entonces de qué se trata? Muchas personas cometen maldad por primera vez o lo hacen sin intención o hay algunas otras razones detrás de lo que hacen. Sean cuales sean las razones, en realidad, según la situación real, no deberían haber hecho maldad. Sin embargo, la casa de Dios todavía concede margen a las personas, les da oportunidades de arrepentirse y observa una y otra vez sus manifestaciones. Algunas personas no se arrepienten después de hacer maldad, así que se las traspasa de las iglesias de deber a tiempo completo o a tiempo parcial a iglesias corrientes o grupos B. Si siguen sin arrepentirse en el grupo B, todavía hacen el mal y causan perturbaciones, se las acaba por depurar de la iglesia. Se depura a aquel que ha cometido todo tipo de actos malvados y durante muchos años no ha mostrado ningún arrepentimiento. Solo se pueden culpar a sí mismas por no aceptar la verdad, porque la casa de Dios les concedió varias oportunidades de arrepentirse y no las apreciaron: las dejaron pasar todas, así que no pueden culpar a nadie más. En resumen, ¿qué objetivo tengo Yo al hablar de estas cosas? Sean quienes sean las personas que discernamos o con las que lidiemos, el objetivo de hacerlo no es incitar a las personas a alzarse y atormentarlas, ni tampoco incitarlas a involucrarse en luchas de facciones o de bandas. Más bien, es ayudar a la gente a aprender a discernir, desentrañar la esencia de diversos tipos de personas y luego imponer el castigo y la retribución que merecen las personas malvadas, para que puedan aprender una lección aquellos a quienes han perjudicado después de presenciar los actos malvados de estas personas, sepan cómo discernir a las personas y entiendan un aspecto de la verdad. Por tanto, cuando comparto con vosotros sobre las manifestaciones específicas de algunas personas que hacen el mal, no es para incitaros a odiarlas y luego ganaros para que creáis más en Mí y confiéis más en Mí; este no es Mi objetivo. Asimismo, lo único que os comparto son las maneras de hacer las cosas que muestran de cara al exterior; no os he contado muchas de sus manifestaciones específicas que ocurren en secreto. Aunque a veces, cuando charlo con algunos de vosotros y surge este tema, digo un poco más. Mi objetivo entonces tampoco es incitarte ni hacer que te levantes y las denuncies, sino ayudarte a aprender a discernir a las personas conforme a la verdad y saber cuáles son exactamente los principios de la casa de Dios para lidiar con las personas. Los principios de la casa de Dios para lidiar con las personas son justos y equitativos, no se trata de atormentar a las personas; Mi objetivo es ayudarte a entender esto en tu corazón. De esta manera, aunque doy más detalles específicos, no es para incitarte; si de verdad tienes discernimiento de la persona que se desenmascara, entonces con eso te basta. Hay quienes son muy impetuosas y siempre quieren pelear. Yo digo que eso no es apropiado: ocupaos de los asuntos con imparcialidad y tratad a la gente de acuerdo con los principios; no hace falta pelear. Si alguien se ha arrepentido, lo perdonaremos y lo trataremos como a un hermano o una hermana. Sin embargo, si todavía persiste en su manera equivocada original de hacer las cosas sin el más mínimo arrepentimiento y sigue intentando justificarse y reivindicarse, discute en cuanto tiene oportunidad e incluso juzga y difunde cosas a espaldas de las personas, entonces lo trataremos como a un enemigo, nunca interactuaremos con él y nunca le permitiremos entrar en la iglesia. ¿Hacer esto es lo apropiado? (Sí). De principio a fin, en todas estas maneras de hacer las cosas, ¿acaso no podéis ver que cada paso sigue los principios-verdad y que se trata a las personas de acuerdo con los principios correctos? ¿Influye la voluntad humana en alguno de estos enfoques? ¿Dependen de la impetuosidad? (No). ¿Desempeñan algún papel aquí las emociones o los sentimientos? (No). ¿Alguna vez se adopta el enfoque de atormentar a las personas? ¿Alguna vez es el objetivo salvaguardar el estatus de alguien, la reputación de la iglesia, la dignidad de alguien o Mi propia dignidad e imagen? (No). Este nunca es el caso.

Sea cual sea la clase de persona o el individuo con el que se está lidiando, nuestra manera de lidiar con ellos es pasarle esa cuestión a la iglesia, que lidiará con ellos de acuerdo con los principios. En la mayoría de los casos, los que participan en estos asuntos son los hermanos y hermanas de los grupos de toma de decisiones. Si hace falta que participen más hermanos y hermanas, entonces el caso se envía a más líderes de iglesia o hermanos y hermanas de varias iglesias para que puedan entenderlo con claridad y luego voten y expresen sus puntos de vista. Finalmente, los hermanos y hermanas deciden cómo tratar a esta persona. Esta autoridad se le traspasa a la iglesia y a los hermanos y hermanas; lidie como lidie la iglesia con ello, se hará de acuerdo con vuestra decisión. Entonces, ¿cuáles son los principios según los que los hermanos y hermanas lidian con diversos tipos de personas? La gente se mide de acuerdo con los principios sobre los que el hombre que usa el Espíritu Santo y Yo hemos estado compartiendo todos estos años. Después de lidiar con ello, informaréis de lo ocurrido a lo Alto. Tanto Yo como el hombre que usa el Espíritu Santo le echaremos un vistazo; ambos lo revisaremos. A veces veo que os habéis encargado de la situación de manera relativamente apropiada y a veces el resultado que se consigue no se ajusta del todo a lo que Yo había pretendido. En cuanto a ciertos individuos, el resultado que se produce al lidiar con ellos es más grave de lo que Yo tenía en mente y para algunos otros, por supuesto, el resultado es más leve de lo que Yo tenía en mente. Sin embargo, nunca hago sugerencia alguna; respeto vuestras decisiones y os traspaso esta autoridad a vosotros y a la iglesia. ¿Cuál es la razón por la que os lo traspaso? Habéis escuchado sermones y enseñanzas durante muchísimos años; creo que la mayoría de vosotros tenéis un estándar para medir a las personas malvadas y los actos malvados de aquellos que perjudican los intereses de la casa de Dios y de los hermanos y hermanas. En cuanto a cómo ocuparse de estas personas, más del ochenta por ciento de las personas deberían ponerlo en una balanza en su corazón y saber cómo medirlas y lidiar apropiadamente con ellas. Aunque haya ligeras desviaciones en la manera de lidiar con ellas de algunos líderes y obreros de iglesia, la dirección general no será equivocada; esto es seguro. ¿En qué se basa esto? Se basa en el hecho de que habéis entendido las palabras que os he dicho y los puntos de vista que os he enseñado y proveído a lo largo de estos años; sabéis qué hacer y confío en vosotros. Por tanto, a juzgar por estas situaciones, no importa las manifestaciones de qué clase de persona comparta y deje en evidencia la casa de Dios o con qué clase de persona lidie, esto no tiene absolutamente nada que ver con la clase de incitación a la que se hace referencia en el mundo no creyente. Sea cual sea la clase de persona o con qué individuo lidie la casa de Dios, esa manera de lidiar con ellos nunca es una campaña; más bien, a las personas malvadas que hacen el mal, se resisten a Dios y se oponen a Dios se las dejará en evidencia de manera inevitable. Este resultado es inevitable. Adicionalmente, desde Su perspectiva, se trata de Dios disponiendo lecciones y entornos —una y otra vez— para cada persona que persigue la verdad y cada persona que sigue a Dios. Es una oportunidad para que conozcas la obra de Dios y disciernas a las personas malvadas, así como es también tu práctica repetida de las verdades que has comprendido y entendido. Aceptar cosas de parte de Dios significa aprender lecciones; es tan simple como eso. Estas situaciones son excelentes oportunidades para que aprendas lecciones y disciernas a las personas malvadas. Si Dios no hubiera colocado a estas personas malvadas y anticristos ante ti y no te hubiera dejado ver con tus propios ojos cómo hacen el mal y se resisten a Dios estas personas malvadas, entonces estas palabras que he compartido a lo largo de los años relativas a discernir a las personas malvadas y a los anticristos podrían ser para ti únicamente una especie de doctrina. Sentirías que no hay personas tan malvadas en la iglesia y en tu corazón estas palabras siempre irían con signo de interrogación. Aunque no negarías estas palabras, siempre las tratarías como una especie de doctrina. Sin embargo, si aparecen algunas personas malvadas y anticristos y se dan ejemplos reales, de verdad te darás cuenta: “Entonces es así como Satanás trata a Dios. Entonces Satanás y los anticristos sienten mucha aversión por la verdad y la odian mucho. Así que Satanás y los demonios son así de perversos, falsos y codiciosos y se resisten así a Dios. Dios dice que Satanás nunca acepta la verdad y que Satanás siente aversión por la verdad y la odia; ahora lo he visto. Estas personas malvadas y anticristos mienten de manera empedernida. Aunque tengan los hechos justo delante de sus ojos, siguen intentando discutir; ¡realmente son satanases vivientes! ¡En realidad, los satanases nunca cambian su naturaleza!”. Dios dispone estas personas, acontecimientos y cosas solo para ayudarte a aprender lecciones. ¿Está claro este punto? (Sí). Por tanto, no importa a qué personas depure la casa de Dios ni de cuáles se ocupe; tampoco importa a qué personas deje en evidencia y discierna; esto es de una naturaleza diferente a la de las luchas internas o las campañas de cualquier grupo o fuerza del mundo. Como mínimo, estas cosas que ocurren en la casa de Dios están todas orquestadas por Dios. Cuando llega el momento, Dios dispone estos entornos para dejar que las personas malvadas salgan y actúen; luego las revela y las deja en evidencia, de modo que el pueblo de Dios pueda aprender lecciones. Cuando el pueblo de Dios ve que ocurren estas cosas, habla sobre ellas. Mediante la enseñanza, todos ganan cada vez más conocimiento y discernimiento y sienten cada vez más que las personas malvadas no aman la verdad e incluso sienten aversión por ella y la odian, sienten que son Satanases vivientes. Ahora ven con claridad la esencia-naturaleza de las personas malvadas, porque hay ejemplos reales. Todo lo que hace la casa de Dios a este respecto es lo que todo el pueblo escogido de Dios debe experimentar en el proceso de la salvación de las personas por parte de Dios. Al contemplarlo en su conjunto, todo está orquestado por Dios, así que no es una campaña. Cuando ocurren estas cosas, las palabras que os digo son para vosotros iguales que cualquier otro sermón o enseñanza; son una especie de provisión. Es decir, Dios dispone tal asunto dentro del entorno más amplio, ¿y qué papel desempeño Yo aquí? Me limito a echaros una mano. Cuando no tenéis un punto de vista claro ni conocimiento de este asunto, comparto la verdad para ayudaros, aconsejaros y daros indicaciones. ¿Qué indicaciones os doy? Las que os permiten reconocer con claridad el quid del asunto en cuestión y la esencia de este problema. Con unas pocas sencillas indicaciones y sugerencias, obtenéis claridad de inmediato y sabéis qué está pasando. Con solo esta ligera ayuda, tal como deseabais, pasáis fácilmente la prueba que supone este asunto y le dais a Dios una respuesta satisfactoria. Tienes discernimiento de la persona malvada, ya no la veneras, ya no te desorienta y ya no crees las palabras endiabladas que dice. Tienes un conocimiento claro de ella: miente de manera empedernida, nunca acepta la verdad y es un diablo. Este punto ha concluido. Antes la venerabas bastante y te parecía que quería a Dios con sinceridad. Ahora tienes discernimiento de ella y has determinado que este tipo de persona no puede alcanzar la salvación y que este tipo de persona es enemiga de Dios. Suceda lo que suceda en la iglesia o con independencia de qué clase de cosas sucedan en vuestro trabajo, en toda la obra que hago y en todas las palabras que digo, simplemente sigo tirando de vosotros y arrastrándoos, haciendo todo lo posible por llevaros ante Dios y a la senda correcta; os ayudo a entender y obtener la verdad, de modo que ya no seáis necios ni ciegos y no dependáis de la impetuosidad ni os aferréis a vuestras viejas nociones en cómo os enfrentáis a cualquier persona, acontecimiento o cosa. Sean cuales sean los resultados que el propósito y el objetivo de Mis palabras produzcan al final en vosotros, en resumen, solo tengo un objetivo y una dirección, que es llevaros ante Dios y permitiros ocupar vuestro lugar apropiado como seres creados. Así pues, esto no es incitación. La incitación conlleva las intrigas y los objetivos de la voluntad humana, hace que otros corran riesgos para lograr los propios objetivos entre bambalinas. Entonces, ¿lo que hago es incitaros? (No). Cuando habéis obtenido la verdad y aprendido algunas lecciones, estoy satisfecho; no tengo ninguna otra intención. ¿Hago esto en aras de Mis propios intereses egoístas? (No). Al contrario, tengo que pagar un precio, esforzarme en pensar y hablar mucho para compartir con vosotros incansablemente, tengo que hacer todo lo posible por explicaros con claridad cada punto clave. Por ejemplo, si cierto asunto implica diez puntos clave y omito cuatro o cinco de ellos, os perderéis mucho. Si solo comparto brevemente sobre estos diez puntos clave, entonces las personas de poco calibre obtendrán todavía menos. Asimismo, hay que compartir estos puntos con claridad para que las personas de buen calibre obtengan algo; para entenderlos, las de poco calibre necesitan que se compartan varias veces. Por tanto, tengo que explicar con claridad los diez puntos clave, de modo que todos los obtengan poco a poco cuando compartan y se comuniquen entre sí durante las reuniones. La casa de Dios es una gran familia. Ninguna sola persona puede comer y beber completamente todas las verdades. Todos necesitan compartir entre sí; siempre debéis orar-leer, compartir y hablar juntos. Solo de este modo podéis entender más cosas y entenderlas de manera más completa. Por tanto, la vida de iglesia es indispensable y tampoco podéis prescindir de hablar y compartir entre vosotros mismos. Puede que obtengas cuatro o cinco de esos diez puntos clave de los que hablé en su momento y, más adelante, por medio de que todos compartan entre sí, puedas obtener siete u ocho. Pasados unos años más, otros también comparten y tal vez, a medida que tus ganancias se acumulan poco a poco día tras día y mes tras mes, llegues a obtener los diez puntos clave. De esta manera, Mis palabras no se dijeron en vano, ¿no es cierto? (Sí). Por consiguiente, obtenéis la verdad y crecéis en estatura, ¿qué gano Yo con eso? ¿Tengo la esperanza de que me prepares algo rico para comer? ¿O de que me compres ropa bonita? ¿Quizás una casa grande? No valoro estas cosas. Es igual que cuando David quiso construirle un templo a Dios en la antigüedad; ¿dirías que lo que Dios buscaba era el templo? En aquel tiempo, la gente realmente no entendía las intenciones de Dios; en realidad era bastante necia. Aunque Dios no pidió eso, al ver que David tenía un corazón semejante, Dios lo aceptó y lo consintió tácitamente. En el contexto de aquella era, la estatura de las personas era tal cual; Dios no le hacía requerimientos elevados a la gente. Si eso sucediera hoy, que la gente hiciera eso sería demasiado necio y no estaría para nada en consonancia con los principios-verdad.

Nunca digo palabras de incitación ni hago cosas que inciten a la gente. Aunque odio a las personas malvadas y a los anticristos, no incito a todo el mundo a alzarse para odiarlos y rechazarlos. Las muchas palabras que digo son todas para permitir a la gente entender la verdad y ver la verdad de los hechos con claridad, así que a esto no se le puede llamar incitación. Sea cual sea el aspecto de la verdad que comparta, debéis tratarlo y ser capaces de comprenderlo correctamente. De esta manera exacta se hace el trabajo de la iglesia. Solo comparto y proveo la verdad sin descanso y sin descanso comparto Mi conocimiento de la verdad y Mis percepciones sobre ella, Mis puntos de vista sobre diversas cosas, Mi conocimiento de diversos tipos de personas y Mis opiniones y actitudes hacia ellas. Al final, Mi objetivo final al compartir sin descanso es permitiros entender la verdad y entrar en la realidad-verdad. Por tanto, ¿lo he logrado en lo que se refiere a este resultado? ¿Ha logrado este resultado la obra de Dios? (Sí). Hay un segmento de personas que siempre tienen miedo de creer de manera errónea; se creen los rumores infundados de Satanás y piensan que las han desorientado y que Aquel en quien creen no es Dios sino una persona. Dices que has sido desorientado, pero ¿acaso las palabras que lees no son las palabras de Dios? ¿Acaso las palabras de Dios no son la verdad? ¿Acaso lo que se comparte en las reuniones de la casa de Dios no es la verdad? ¿Puedes obtener la verdad creyendo en una persona? ¿Qué obra hecha por la casa de Dios te está desorientando? ¿En qué te basas para determinar si te han desorientado o no? Solo te han desorientado si en lo que crees no es la verdad. Si en lo que crees es en la verdad, no puedes decir que te han desorientado. Aunque no hayas obtenido la verdad, no se puede decir que te hayan desorientado; lo único que se puede decir es que no persigues la verdad, que no eres una persona correcta y que te has perjudicado a ti mismo. Creíste en el Señor durante muchos años sin obtener la verdad; ¿cuál era el problema entonces? No cabe duda de que estabas adorando a pastores y siguiendo a personas; esto es lo que de verdad significa ser desorientado. La casa de Dios trata a todos con ecuanimidad. Si estás dispuesto a hacer tu deber, la casa de Dios te da un deber y también se ocupa de tus gastos de manutención sin andarse con rodeos contigo. ¿Acaso no es esto la exaltación de Dios? ¿Acaso no estás recibiendo un favor especial? (Sí). Entonces, ¿cuál es el objetivo de darte un deber? Es para que, como ser creado, puedas establecer una relación fija y estable con el Creador mientras haces tu deber. Partiendo de esta base, Dios te provee de la verdad y también dispone diversos entornos para que aprendas lecciones. La casa de Dios también comparte siempre la verdad y los principios para hacer diversos deberes contigo. ¿Dedica Dios mucho pensamiento en aras de ayudar a las personas a obtener la verdad? ¿Hace la casa de Dios mucha obra con este fin? (Sí). Las personas son las mayores beneficiarias de todo esto. No persigues la verdad, sino que solo buscas la fama, el provecho y el estatus, pese a lo cual dices que has sufrido una pérdida. ¿Acaso al decir esto no estás haciendo ver que lo blanco es negro? Si hablas así, ¿tienes algo de conciencia? Hay quien dice: “¡Hacer un deber en la casa de Dios es muy difícil; hay tanto trabajo que hacer que nunca se termina!”. Eres muy poco eficiente al hacer tu deber, así que deberías ponerle ganas. Siempre quieres comer gratis a cambio de ningún trabajo; esto no concuerda con los principios. Los hay que siempre quieren comer gratis y no hacer ningún trabajo; ¿cuál es aquí el problema? ¿Es que no son unos glotones? ¡Deben de haber pasado mucha hambre en sus vidas pasadas! Solo vienen a la casa de Dios queriendo comer gratis. Las personas con conciencia y razón no están dispuestas a hacer esto. Si la casa de Dios les deja comer hasta saciarse, pueden devolver la gracia y el amor de Dios, así como hacer bien su deber sin rehuir la dificultad ni la fatiga. Aquellos sin conciencia ni razón siempre quieren comer gratis. Les aterra que hacer un poco de trabajo pueda significar que sufran una pérdida, así que comen más para aprovecharse de la casa de Dios. ¿Pueden hacer bien su deber? Creo que tarde o temprano serán descartados. Alguna gente también dice: “¡Trabajar en la casa de Dios es agotador!”. Bueno, tú no tienes fortalezas. Si no trabajas ni haces tu deber, entonces tendrás que volver al mundo para ganarte la vida trabajando; ¿es que no va a ser agotador el trabajo que hagas allí? ¿Quieres comer gratis en la casa de Dios? La casa de Dios no es una residencia ni una beneficencia. ¿Es que no careces de conciencia si siempre quieres comer gratis? Dejemos incluso de lado cuánto ha gastado la casa de Dios en proveeros para comida, ropa y gastos diarios; solo en cuanto a la verdad que habéis obtenido, ¿con qué podríais comprarla? ¿Podríais comprarla con oro o diamantes? No podríais comprarla con nada; la verdad no tiene precio. Al proveeros de la verdad, ¿os he pedido un solo centavo? (No). ¿Cuánta sangre de Mi corazón tengo que gastar cuando os predico sermones? ¿Cuál de Mis enseñanzas sobre la verdad no os permitió obtener beneficio? ¿En qué reunión se malgastó vuestro tiempo y energía? (En ninguna). Me he portado con vosotros más que bien. Cada vez que predico un sermón, os permito obtener algo. Cuando charlo y hablo cosas triviales con vosotros, aunque cuente un chiste, todo es para ayudaros a entender la verdad. Por tanto, no paro de hablar sin cesar para que podáis llegar a entender la verdad. Aun así, hay quienes todavía dicen que los están desorientando al creer en Dios. ¿Los están desorientando? (No). Una cosa es cierta respecto a aquellos que dicen que los están desorientando: no son ovejas de Dios. Al no ser ovejas de Dios, no pueden disfrutar de la bendición de entender la verdad. Deberían sufrir el tormento del pecado y vivir con dolor, que Satanás los haga sufrir a su antojo y continúe corrompiéndolos, para luego perecer junto a Satanás; este es el destino que merecen. Al no ser ovejas de Dios, no pueden disfrutar de esa bendición. En cuanto leen las palabras de Dios, no pueden soportarlo ni lidiar con ello en su corazón, igual que algunas personas desgraciadas que no pueden lidiar con las bendiciones; si disfrutan de una vida demasiado buena, morirán jóvenes. Decidme, me he reunido y he compartido con vosotros durante muchísimos años, ¿os he pedido alguna vez siquiera un céntimo? (No). Algunas personas han intentado darme a la cara unos cientos de yuanes y me han pedido que compre algunos suplementos para mejorar Mi salud. Yo les dije: “No me hace falta, tengo suficiente. Quédate el dinero; o mira qué necesita la iglesia y compra algo para ella o mira qué hermanos y hermanas necesitan dinero para su manutención o para gastos de viaje y dáselo a ellos. No hay necesidad de que me lo des a Mí”. También hay personas que me dan algunas cosas buenas en persona y Yo las rechazo todas sin excepción. Desde el principio y hasta ahora, nunca he aceptado ni un céntimo ni una sola cosa de ningún individuo. Hay quienes me ofrecen algunos artículos y la mayoría de las veces los rechazo. Si de veras es algo que necesito, aceptaré un poco y luego también tengo que expresar Mi gratitud. Nunca le he exigido a nadie ningún artículo personal. No te pediría que me dieras ni me enviaras algo solo porque te vea llevar ropa bonita o comer bien; nunca he pedido nada de eso. Durante muchísimos años, Mis reuniones y enseñanzas con vosotros han sido gratuitas. No os he pedido ni un céntimo ni tampoco que entreguéis un solo céntimo. Asimismo, nunca hablamos de hacer ofrendas en nuestras reuniones y enseñanzas. Por tanto, no sé por qué algunas personas que han aceptado esta etapa de la obra y llevan creyendo tantos años pueden aún decir que las han desorientado. ¿Cómo te han desorientado? ¿Te estafaron dinero o te engañaron para tener sexo? Ninguna de las dos cosas. Entonces, ¿cómo catalogáis a alguien que puede decir este tipo de cosas? (Es un incrédulo). Es un incrédulo. No es una oveja de Dios; es un diablo, así que puede escupir calumnias venenosas.

Siempre compartimos la verdad cuando nos reunimos y, después de compartir durante tantísimos años, al fin habéis aprendido lo básico. Ahora veo que, en tantos testimonios vivenciales, la gente tiene algunas experiencias y conocimiento respecto a diversas cosas que encuentran en la vida, en especial al hacer su deber. Todos han obtenido algunas ganancias en la verdad y algo de crecimiento en la vida. Esto muestra que, al escucharme hablar y predicar sermones a menudo, habéis desarrollado pensamientos y puntos de vista correctos y habéis compartido auténtico conocimiento experiencial; esto es lo que más me complace ver. Os animo a escribir más artículos de testimonio vivencial. Aunque vuestro entendimiento sea superficial, escribidlo siempre que sea siquiera remotamente relevante; cuanto más escribáis, más profundo se volverá vuestro entendimiento. Así es tal como las personas llegan a conocer la verdad, entender la verdad y experimentar la verdad. Cuanto más en serio te lo tomes y más importancia le des en tu corazón, más definidos serán los pensamientos y puntos de vista que tendrás en tu entendimiento de la verdad. Cuanto más definidos sean tus pensamientos y puntos de vista, más sustancia habrá en lo que escribas cuando lo plasmes en el papel y mejor podrás expresarlo por escrito. Sin embargo, si solo reflexionas sobre las cosas de manera subconsciente o solo piensas en ellas de manera simple, no desarrollarás ningún pensamiento ni punto de vista definido. Cuando lo plasmes en papel, sentirás: “Tengo entendimiento, ¿por qué no puedo transmitirlo por escrito?”. No puedes extraerlo de ti porque no tienes pensamientos ni puntos de vista ni sabes escribir. Sin pensamientos y puntos de vista, el artículo que escribas carecerá de alma, rumbo y objetivo y no podrás determinar el eje central del artículo. No podrás empezar a escribir si no sabes ni puedes determinar cuál es el objetivo de escribir el artículo, qué resultados esperas lograr de él, qué principios-verdad implica que hayas llegado a entender y qué verdad implica que hayas llegado a entender. Si puedes determinar estas cosas, si sabes qué es en realidad la verdad, dónde se hallan tu falacia y tus distorsiones, qué cosas has revertido y qué has ganado por entender ahora la verdad —si tienes claras todas estas cosas, podrás plasmarlo en papel. Muchos ya han tenido algunas ganancias en este aspecto, lo cual se puede ver en estos artículos de testimonio vivencial subidos por la casa de Dios. Una parte de las personas ya han empezado a tener entrada en la vida definida y, por supuesto, una parte de las personas también han tenido ganancias definidas en la verdad. Se puede decir con certeza que, para esta parte de las personas que han tenido ganancias en la verdad, algunos principios-verdad ya se han convertido en su vida dentro de ellas. Este es un comienzo muy bueno y también es un gran fenómeno. Se puede decir que tener estas ganancias es el efecto logrado porque nuestra enseñanza sobre diversos aspectos de la verdad se ha vuelto cada vez más detallada y específica a lo largo de todos estos años. ¿Qué sentido tiene dar este ejemplo? El de deciros que, habiendo escuchado Mis sermones y enseñanzas durante tantísimos años, según las verdades que podéis entender, ya sea a nivel de doctrina o a nivel práctico, ya no deberíais pensar que la casa de Dios es un supuesto “grupo humano”. No importa qué aspecto de la verdad se esté compartiendo, qué cuestión específica estéis intentando conocer, o qué comportamientos e incidentes especiales de las personas malvadas se estén compartiendo, ya no deberíais medirlos con los pensamientos y puntos de vista de los no creyentes. En su lugar, deberíais aceptarlos de parte de Dios, esforzaros por aprender lecciones, tratarlos en serio y luego reflexionar con atención y aprender las verdades que deberían entenderse de estas cosas. Debes recordar este punto: ya sea Mi enseñanza, la enseñanza del hombre que usa el Espíritu Santo o la enseñanza de los hermanos y hermanas de abajo, si de veras atañe a un tipo de persona malvada que la gente debería discernir o a un tipo de lección que debería aprenderse, en cuanto implique la verdad y siempre que sea un aspecto de la verdad que deberías entender y captar, deberías tratarlo de manera correcta y tomártelo en serio. Aunque las acciones de unos pocos individuos sean algo radicales y obstinadas, estará bien siempre que no actúes de esa manera. Concéntrate en la verdad, esfuérzate por la verdad, conoce la esencia de los hechos del asunto en cuestión, conoce y discierne a las figuras negativas, acepta las cosas positivas y practica de acuerdo con la senda positiva; al hacer esto, lograrás el efecto deseado y podrás recoger una cosecha. No deberías abordar esto con los puntos de vista de los no creyentes ni pensar siempre: “Que la casa de Dios comparta sobre las personas malvadas, las deje en evidencia y las depure es lanzar una campaña; nos está incitando y seduciendo para que hagamos ciertas cosas. Temo que me acabe quemando y me traiga problemas si dejo en evidencia a las personas malvadas”. No hay necesidad de preocuparse por esto; en la casa de Dios, desde luego, la verdad tiene el poder. Si crees que Dios tiene soberanía, que es todopoderoso y que es justo, entonces deberías tener una comprensión y una actitud correctas hacia este asunto, así como esforzarte por recoger una cosecha en la verdad al toparte con cada asunto y estos incidentes especiales, en lugar de hacer todo lo posible por protegerte al actuar como un espectador o un incrédulo. ¿Entiendes? (Sí). Fíjate, ¿son útiles para vosotros estas palabras que digo? (Sí). Si quieres ser un espectador y vivir timorato, entonces tu fe en Dios es demasiado pequeña; no crees los hechos de la justicia y la omnipotencia de Dios, ni el hecho de que Dios tiene soberanía sobre todas las cosas. Aunque no se pueda decir que eres un incrédulo, como mínimo tienes una actitud escéptica; no le has entregado tu corazón a Dios ni tienes un corazón verdadero para Dios. Este es un tipo de persona: es muy tímida y cuando la iglesia hace la obra de depuración y necesita dejar en evidencia a los anticristos y a las personas malvadas, se encoge, se evade y transige. También hay otro tipo de incrédulo que, al toparse con tales asuntos, piensa: “La casa de Dios está lanzando otra campaña. No voy a participar en esto. No voy a decir nada. ¿Qué pasa si digo algo equivocado y me expulsan? No voy a desenmascarar a nadie ni voy a hacerme enemigo de nadie. Lo único que tengo que hacer es protegerme a mí mismo; tengo que preservarme a mí mismo. No veo las acciones malvadas de nadie, no oigo las palabras absurdas de nadie ni soy consciente de que nadie haga cosas que causen trastornos y perturbaciones o perjudiquen los intereses de la casa de Dios ni lo veo. Nada de esto tiene que ver conmigo”. Este es el punto de vista de un incrédulo. No solo dejas de salvaguardar los intereses de la casa de Dios, sino que también te ríes de la casa de Dios, mientras al mismo tiempo haces lo máximo por protegerte, con lo que traicionas los intereses de la casa de Dios. A ojos de Dios, ¿qué clase de persona es alguien así? ¿Le gustan a Dios tales personas? (No, a ojos de Dios, tal persona es un no creyente). Si eres así, Dios te trata como a un no creyente. Puede que estés haciendo tu deber, pero Dios no te acepta ni te reconoce como Su ser creado; esto para ti es un problema. Incluso si te proteges bastante bien, eso no sirve de nada; debes dejar que Dios te proteja. Si Dios te protege, entonces estarás perfectamente a salvo; si Dios te protege, podrás obtener la verdad y la aceptación de parte de Dios. Deberías orar por la protección de Dios y cumplir el deber y la responsabilidad que una persona debería cumplir; no intentes protegerte meramente a ti mismo. ¿Cómo de capaz eres, que puedes proteger tu propia vida? ¿Cómo de capaz eres, que puedes asegurar tu propio destino? No eres así de capaz; no tienes control sobre ti mismo. Si eres listo, deberías entregarte, asumir el lugar que te corresponde como ser creado al encontrarte con cualquier asunto, cumplir tus responsabilidades y tu deber, así como hacer todo lo posible por salvaguardar los intereses de la casa de Dios. Si puedes hacer tu deber bien y con devoción, así como salvaguardar los intereses de la casa de Dios, mira si Dios te entregaría a Satanás, si morirías y si la iglesia te expulsaría. Si ni siquiera puedes estar seguro de esto, entonces eres un incrédulo declarado; eres un no creyente. Dios no salva ni perfecciona a los no creyentes; Él no quiere a tales personas. ¿Lo entiendes? (Sí). Una vez que tengas tales pensamientos y puntos de vista, la próxima vez que te encuentres con cualquier asunto, no te quedes al margen. Debes tratarte a ti mismo como a un miembro de esta gran familia que es la casa de Dios. Los intereses de la casa de Dios conciernen a los intereses de cada hermano y hermana, así como también a tus intereses. Cuando los intereses de la casa de Dios sufran una pérdida, deberías darte cuenta de que tus propios intereses también sufren una pérdida. Deberías ponerte en pie para detener esto y discernirlo, así como luego compartir con los hermanos y hermanas para salvaguardar los intereses de la casa de Dios. Esto es lo que la gente en la casa de Dios debería hacer y el comportamiento que debería exhibir; esto es lo que el pueblo de Dios y los buenos soldados del reino deberían hacer. ¿Lo entendéis? (Sí).

De acuerdo, terminaremos aquí nuestra enseñanza de hoy. ¡Adiós!

19 de octubre de 2024

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