b. A quiénes salva y descarta Dios
Palabras de Dios Todopoderoso de los últimos días
Hoy en día, los que buscan y los que no buscan son dos clases de personas, cuyos destinos son diferentes. Los que buscan conocer la verdad y practicar la verdad son aquellos a los que Dios traerá la salvación. Los que no conocen el camino verdadero son demonios y enemigos; son los descendientes del arcángel y van a ser los que perezcan. Incluso los que son creyentes piadosos de un dios ilusorio, ¿no son también demonios? Las personas que tienen una buena conciencia, pero no aceptan el camino verdadero, son demonios; su esencia es de resistencia a Dios. Los que no aceptan el camino verdadero son los que se resisten a Dios; incluso si estas personas soportan mucho sufrimiento, aun así, van a perecer. Todos los que no están dispuestos a renunciar al mundo, que no pueden soportar separarse de sus padres y que no pueden soportar deshacerse de sus propios deleites de la carne, son rebeldes contra Dios y todos van a ser objeto de la destrucción. Cualquiera que no crea en Dios encarnado es un demonio y, más aún, va a perecer. Los que creen, pero no practican la verdad, los que no creen en la encarnación de Dios y los que de ningún modo creen en la existencia de Dios, van a ser todos aquellos que perezcan. Todos aquellos que puedan permanecer son personas que han pasado por el sufrimiento de la refinación y se han mantenido firmes; estas son personas que verdaderamente han pasado por pruebas. Cualquiera que no reconozca a Dios es un enemigo; es decir, cualquiera que no reconozca a Dios encarnado, tanto dentro como fuera de esta corriente, ¡es un anticristo! ¿Quiénes son los satanases, quiénes son los demonios y quiénes son los enemigos de Dios? ¿Acaso no son esos opositores que no creen en Dios? ¿No son esas las personas que son rebeldes contra Dios? ¿No son esos los que verbalmente afirman tener fe, pero no tienen la verdad? ¿No son esos los que solo buscan obtener las bendiciones, mientras que no pueden dar testimonio por Dios? Todavía hoy te mezclas con esos demonios y los tratas con conciencia y amor, pero ¿eso no equivale a tener bondad con Satanás? ¿Acaso no te estás compinchando con los demonios? Si las personas han llegado a este punto y siguen sin ser capaces de distinguir entre lo bueno y lo malo, y continúan siendo ciegamente amorosas y misericordiosas sin ningún deseo de buscar el corazón de Dios o sin ser capaces de ninguna manera de considerar el corazón de Dios como propio, entonces su final será mucho más desdichado. Cualquiera que no crea en el Dios en la carne es enemigo de Dios. Si puedes tratar a los enemigos de Dios con conciencia y amor, ¿no careces del sentido de la rectitud? Si eres compatible con los que Yo odio y con aquellos a los que me opongo, y aun así los tratas con amor o les muestras sentimientos personales, entonces ¿no eres rebelde? ¿No estás resistiéndote a Dios de una manera intencionada? ¿Posee en realidad la verdad una persona así? Si las personas tratan a los enemigos de Dios con conciencia, a los demonios con amor y a Satanás con misericordia, ¿no están trastornando de manera intencionada la obra de Dios? Esas personas que creen solo en Jesús y no creen en Dios encarnado durante los últimos días, y aquellas que verbalmente afirman creer en Dios encarnado, pero hacen el mal, son todas anticristos, sin mencionar siquiera a aquellas que no creen en Dios. Todas estas personas serán aquellos que perezcan.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo
Dios salva a los que pueden cobrar vida, pueden ver la gracia salvadora de Dios, pueden ser leales a Dios, que están dispuestos a buscar a Dios, que creen en la encarnación de Dios y que creen en Su aparición. Algunas personas pueden cobrar vida y algunas no; esto depende de si su naturaleza puede ser salvada o no. Muchas personas han oído un montón de palabras de Dios, pero no entienden las intenciones de Dios y todavía no son capaces de ponerlas en práctica. Tales personas son incapaces de vivir ninguna verdad y además perturban deliberadamente la obra de Dios. Son incapaces de hacer ninguna obra para Dios y no pueden gastarse para Él; por el contrario, gastan el dinero de la iglesia en secreto y gorronean en la casa de Dios. Estas son personas muertas que no se pueden salvar. Dios salva a todos los que están en medio de Su obra, pero hay una parte de ellos que no puede recibir Su gracia salvadora; solo unos pocos pueden recibirla. Esto se debe a que la mayoría de las personas han sido corrompidas muy profundamente y se han convertido en muertas y están más allá de la salvación; Satanás las ha explotado por completo y su naturaleza es demasiado malévola. Esa minoría de personas tampoco es capaz de someterse a Dios completamente. No son esos que han sido absolutamente leales a Dios desde el principio, ni los que han tenido el mayor amor por Dios desde el principio; más bien, se han vuelto sumisos a Dios gracias a Su obra de conquista, ven a Dios gracias a Su amor supremo, logran transformar su carácter gracias al carácter justo de Dios y llegan a conocer a Dios gracias a Su obra, que es tanto práctica como normal. Sin esta obra de Dios, no importa lo buenas que sean estas personas, todavía serían propias de Satanás, todavía serían propias de la muerte y seguirían estando muertas. El hecho de que estas personas puedan recibir hoy la gracia salvadora de Dios es solamente porque están dispuestas a cooperar con Él.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿Eres alguien que ha cobrado vida?
La salvación de Dios para el hombre es una salvación de aquellos que aman la verdad, de la parte de ellos con voluntad y determinación, así como de la parte de ellos que anhela la verdad y la rectitud en su corazón. La determinación de una persona se refiere a la parte de ella dentro de su corazón que anhela la rectitud, la bondad y la verdad, y que posee conciencia. Dios salva esta parte y, a través de ella, Él cambia sus actitudes corruptas para que puedan comprender y obtener la verdad, para que su corrupción pueda ser purificada y su carácter-vida pueda transformarse. Si no posees estas cosas en ti, eres irredimible. Si dentro de ti no existe amor por la verdad y si no aspiras a la rectitud y a la luz, si cuandoquiera que te encuentres con cosas malignas no tienes la voluntad para liberarte de ellas ni la determinación para padecer dificultades; si, además, tu conciencia está adormecida, tu facultad para recibir la verdad también lo está, si no logras percibir la verdad o los acontecimientos que surjan, y si no tienes discernimiento en todas las cosas y, ante cualquier cosa que te suceda, eres incapaz de buscar la verdad para resolverlos y eres siempre negativo, entonces no existe forma alguna de que te salves. No hay nada bueno que decir de esa persona, nada en lo que a Dios le merezca la pena obrar. Su conciencia está adormecida, su mente nublada, no ama la verdad ni anhela la rectitud en el fondo de su corazón. Por muy clara o lúcidamente que explique Dios la verdad, no muestra la menor reacción, es como si su corazón ya estuviera muerto. ¿Acaso no han acabado las cosas para ella? Es como una persona que está en su último aliento a la que se la puede salvar si se le hace el boca a boca, pero si la persona ya ha muerto y su alma ha partido, eso será inútil. Si, ante los problemas y las dificultades, una persona se encoge y los evita, no busca la verdad en absoluto y opta por ser negativa y negligente en su trabajo, entonces se revela como lo que realmente es. Esas personas no tienen ningún testimonio vivencial. Son solo gorrones, basura, son inútiles en la casa de Dios, y están totalmente acabados.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte
Mientras hace Su obra de salvación, Dios salva a todos los que puedan ser salvados en la mayor medida posible y no descarta a ninguno de ellos, ya que el propósito de la obra de Dios es salvar al hombre. Todos aquellos que durante el tiempo de la salvación del hombre por parte de Dios no puedan lograr cambios en su carácter, así como también todos aquellos que no puedan someterse completamente a Dios, se convertirán en objetos de castigo. Esta etapa de la obra —la obra de las palabras— desbloquea para las personas todo el camino que no entienden, así como todos los misterios que no comprenden. Esto les permite entender las intenciones de Dios y Sus requisitos hacia ellos y contar con los requisitos previos para poner en práctica las palabras de Dios y lograr cambios en su carácter. Dios solo usa palabras para hacer Su obra y no castiga a las personas por ser un poco rebeldes. Esto es porque ahora es el tiempo de la obra de salvación, y si la gente fuera castigada cada vez que fuera rebelde, nadie tendría la oportunidad de ser salvado, y todos serían castigados y caerían en el Hades. El propósito de usar palabras para juzgar al hombre es permitirle conocerse a sí mismo y someterse a Dios, no es para castigarlo por medio de ese juicio. Durante el tiempo de la obra de las palabras, muchas personas expondrán su rebeldía y resistencia, así como también su desobediencia y ausencia de sumisión al Dios encarnado. Sin embargo, Él no castigará a todas estas personas a consecuencia de ello; en lugar de eso, solo descartará a los que son corruptos hasta la médula y que no pueden ser salvados. Él le dará su carne a Satanás y, en unos pocos casos, pondrá fin a su carne. Los que hayan quedado continuarán siguiendo y experimentando la poda. Si, mientras siguen, esas personas todavía no son capaces de aceptar recibir la poda y se vuelven cada vez más degeneradas, entonces habrán perdido su oportunidad de salvación. Todas las personas que hayan aceptado la conquista de las palabras de Dios tendrán varias oportunidades de salvación. En la salvación de Dios de cada persona, Él le dará manga ancha en la mayor medida posible. En otras palabras, se le mostrará la máxima indulgencia. Siempre que las personas regresen de la senda equivocada y siempre que se puedan arrepentir, Dios les dará oportunidades de recibir Su gracia salvadora. Cuando los humanos se rebelan contra Dios al principio, Él no tiene deseos de derribarlos, sino que hace todo lo posible por salvarlos. Si alguien realmente no tiene cabida en la salvación, entonces Dios lo abandonará. La razón por la cual Dios es lento para castigar a alguien es que quiere salvar a todas las personas que pueden ser salvadas. Él simplemente usa palabras para juzgar, esclarecer y guiar a las personas; no usa una vara para derribarlas. Usar palabras para traer salvación a los seres humanos es el propósito y el significado de la etapa final de la obra.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Debes desprenderte de las bendiciones del estatus y entender la intención de Dios de traer la salvación al hombre
Debéis saber que a Dios le gustan los que son honestos. Dios tiene una esencia de fidelidad y, por lo tanto, siempre se puede confiar en Sus palabras. Más aún, Sus acciones son intachables e incuestionables. Es por eso que a Dios le gustan aquellos que son absolutamente honestos con Él. Honestidad significa dar tu corazón a Dios, no ser falso con Dios en nada y ser abierto con Él en todas las cosas, nunca esconder los hechos, no tratar de engañar a aquellos que están por encima de ti ni ocultar cosas a los que están por debajo, y no hacer cosas que son meros intentos para ganarte el favor de Dios. En pocas palabras, ser honesto es no estar adulterado en tus acciones y palabras, y no engañar ni a Dios ni al hombre. Lo que hablo es muy simple, pero es doblemente arduo para vosotros. Mucha gente preferiría ser arrojada al infierno que hablar y actuar con honestidad. No es de extrañar que Yo tenga otro trato reservado para aquellos que son deshonestos. Por supuesto, sé muy bien lo difícil que es para vosotros ser personas honestas. Como todos sois tan “listos”, tan buenos para juzgar el corazón de la gente noble según vuestra mentalidad mezquina, esto hace Mi obra mucho más simple. Y puesto que cada uno de vosotros alberga secretos en su corazón, entonces os colocaré uno por uno en el desastre para ser “instruidos” por el fuego, para que a partir de ese momento creáis a muerte en Mis palabras. Por último, arrancaré de vuestra boca las palabras “Dios es un Dios fiel”, tras lo cual os golpearéis el pecho y os lamentaréis, diciendo: “¡El corazón del hombre es tan falso!”. ¿Cuál será vuestro estado de ánimo en ese momento? Seguro que no os dejaréis llevar tanto por el orgullo como ahora. Y mucho menos, seréis tan “profundos y abstrusos”. En presencia de Dios, algunas personas son mojigatas y decentes, sobre todo “bien educadas”, pero sacan los colmillos y blanden sus garras en presencia del Espíritu. ¿Contaríais a esas personas en las filas de los honestos? Si eres un hipócrita, alguien con habilidad para las “relaciones interpersonales”, entonces Yo te digo que definitivamente eres alguien que intenta jugar con Dios. Si tus palabras están llenas de excusas y justificaciones que nada valen, entonces Yo digo que eres alguien muy poco dispuesto a practicar la verdad. Si tienes muchos asuntos privados de los que es difícil hablar, si sientes tanta aversión por abrirte respecto a tus secretos —tus dificultades— ante los demás para buscar el camino de la luz, entonces digo que eres alguien que tendrá gran dificultad para lograr la salvación y tendrá dificultad para salir de las tinieblas. Si de veras disfrutas de buscar el camino de la verdad, entonces eres alguien que vive siempre en la luz. Si te sientes muy contento de ser un servidor en la casa de Dios, trabajando de forma diligente y concienzuda pasando desapercibido, siempre dando y nunca exigiendo, entonces Yo digo que eres un santo leal, porque no buscas ninguna remuneración y estás simplemente siendo una persona honesta. Si estás dispuesto a ser franco, si estás dispuesto a entregarte por completo, si eres capaz de sacrificar tu vida por Dios y mantenerte firme en tu testimonio, si eres honesto hasta el punto en que solo sabes satisfacer a Dios y no considerarte o tomar las cosas para ti mismo, entonces Yo digo que las personas como tú son las que se alimentan en la luz y vivirán para siempre en el reino. Deberías saber si existe fe y lealtad verdaderas dentro de ti, si tienes un registro de sufrimiento por Dios, y si tienes absoluta sumisión a Él. Si no posees estas cosas, entonces dentro de ti sigue existiendo rebeldía, engaño, codicia y queja. Debido a que tu corazón no es honesto, Dios nunca te ha apreciado y nunca has vivido en la luz. Cómo resulte el sino de uno al final depende de si tiene un corazón honesto y rojo como la sangre, y de si tiene un alma pura. Si eres alguien muy deshonesto, alguien con un corazón de gran malicia, alguien con un alma sucia, entonces seguramente terminarás en el lugar donde el hombre es castigado, como está escrito en el registro de tu sino.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Tres advertencias
Dios salva a las personas que han sido corrompidas por Satanás y tienen actitudes corruptas, no a personas perfectas sin ningún fallo de ningún tipo o a aquellos que viven en un vacío. Algunas personas, al revelar un cierto grado de corrupción, piensan: “Me he vuelto a resistir a Dios. Llevo creyendo en Él muchos años y todavía no he cambiado. Seguramente, Dios ya no me quiere”. Entonces, se resignan a la desesperanza y se vuelven reacias a esforzarse por la verdad. ¿Qué te parece esta actitud? Ellos mismos han renunciado a la verdad sin siquiera haber buscado las intenciones de Dios y, pese a ello, creen que Dios ya no los quiere. ¿No se está malinterpretando a Dios? Tal negatividad es la manera más fácil de que Satanás se aproveche de ellos. Satanás se burla, diciéndoles: “Necio, Dios te está salvando, pero sigues sufriendo de esta manera. ¡Ríndete! Si te rindes, Dios te descartará, que es como si te entregara a mí. ¡Te atormentaré hasta la muerte!”. Si Satanás triunfa, las consecuencias serán impensables. Por consiguiente, no importa a qué dificultades o negatividad se enfrente una persona, no debe rendirse. Debería buscar soluciones en la verdad y no debe esperar con pasividad. Durante el período en que una persona está siendo salvada —es decir, el período en el que su vida está creciendo—, exhibirá estados y manifestaciones de inmadurez en la vida. A veces puede volverse débil o negativa, decir algo incorrecto, tropezar, encontrarse con fracasos y contratiempos, o incluso a veces desviarse y tomar la senda equivocada. Todo esto resulta normal a ojos de Dios. Él no se lo echa en cara. Algunas personas piensan que su corrupción es demasiado profunda y que nunca podrán satisfacer a Dios, entonces, se sienten angustiadas y se odian a sí mismas. Los que tienen un corazón arrepentido como este son precisamente a los que Dios salva. En cambio, los que creen que no necesitan la salvación de Dios, los que piensan que son buenas personas y que no hay nada malo en ellos, no suelen ser a los que Dios salva. ¿Qué es lo que os estoy transmitiendo aquí? Quien lo entienda, que lo diga. (Hemos de manejar adecuadamente nuestras revelaciones de corrupción y concentrarnos en practicar la verdad; entonces, alcanzaremos la salvación de Dios. Si malinterpretamos constantemente a Dios y tenemos nociones, fácilmente nos volveremos negativos y nos resignaremos a la desesperanza). Debes tener fe y decir: “Aunque ahora soy débil, y he tropezado y fallado, creceré y un día comprenderé la verdad, satisfaré a Dios y lograré la salvación”. Debes tener esta determinación. No importa con qué reveses, dificultades, fracasos o caídas te encuentres, no debes ser negativo. Debes saber a qué clase de personas salva Dios. Es más, si sientes que aún no eres apto para que Dios te salve, o si hay ocasiones en las que te encuentras en estados que Dios detesta o que le desagradan, o si hubo un periodo de tiempo cuando te comportaste pésimamente y Dios te desdeñó, no tiene importancia. Ahora ya lo sabes, y no es demasiado tarde. Mientras te arrepientas, Dios te dará una oportunidad.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. En la fe en Dios, lo más importante es practicar y experimentar Sus palabras
Ahora, ¿realmente sabes por qué deberías creer en Mí? ¿Sabes realmente el propósito y el significado de Mi obra? ¿Realmente conoces tu deber? ¿Conoces realmente cuál es Mi testimonio? Si solamente crees en Mí, pero no hay señales de Mi gloria o testimonio en ti, entonces eres alguien a quien Yo he descartado hace mucho. En cuanto a los que lo entienden todo, aún más son espinas en Mis ojos, y en Mi casa solamente son obstáculos en Mi camino, son cizaña que ha de ser completamente aventada en Mi obra, sin el menor uso en absoluto, sin peso alguno, y hace mucho los he detestado. En cuanto a todos los que no tienen ningún testimonio en absoluto, Mi cólera está siempre sobre ellos y Mi vara nunca los abandona. Hace mucho los he dejado en manos del maligno; están privados por completo de Mis bendiciones. Cuando llegue el día, su castigo será mucho más severo que el de las mujeres necias y obstinadas. Hoy solo hago la obra que es Mi deber hacer, atando todo el trigo en manojos, junto con esa cizaña. Esta es Mi obra hoy. Cuando aviente, aventaré toda esta cizaña; después, recogeré los granos de trigo en el granero y colocaré en el fuego la cizaña que ha sido aventada para quemarse hasta convertirse en cenizas. Mi obra ahora es solamente unir a todas las personas en manojos, es decir, conquistarlas completamente. Después, comenzaré a aventar para revelar el fin de todas las personas.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Respecto a “creer”, ¿cuál es tu entendimiento?
Las personas que auténticamente creen en Dios son aquellas que están dispuestas a poner en práctica la palabra de Dios y a practicar la verdad. Las personas que verdaderamente son capaces de mantenerse firmes en su testimonio de Dios son, también, aquellas que están dispuestas a poner Su palabra en práctica y auténticamente pueden ponerse del lado de la verdad. Todas las personas que participan en prácticas torcidas y faltas de rectitud carecen de la verdad y causan vergüenza a Dios. Aquellas que provocan disputas en la iglesia son sirvientes de Satanás, son la personificación de Satanás. Esas personas son sumamente malévolas. Todas aquellas que carecen de discernimiento y sin embargo son incapaces de ponerse de parte de la verdad son personas que albergan intenciones malignas y manchan la verdad. Son las representantes más arquetípicas de Satanás. Están más allá de la redención y, de manera natural, serán descartadas. La casa de Dios no permite que aquellos que no practican la verdad permanezcan y tampoco que lo hagan aquellos que deliberadamente desmantelan la iglesia. Sin embargo, este no es el momento de llevar a cabo la obra de expulsión; esas personas simplemente serán reveladas y descartadas al final. No debe gastarse más obra inútil en estas personas; aquellos que son satanases son incapaces de ponerse del lado de la verdad, mientras que aquellos que buscan la verdad sí pueden hacerlo. Las personas que no practican la verdad no son dignas de escuchar el camino de la verdad ni de dar testimonio de ella. La verdad simplemente no es para sus oídos; más bien, está dirigida a quienes la practican. Antes de que se revele el desenlace de cada persona, a aquellos que perturban a la iglesia y trastornan la obra primero se les apartará y se les dará de lado de momento. Una vez que la obra esté completa, cada una de estas personas será revelada y, luego, será descartada. Por ahora, mientras se están proveyendo verdades, serán ignoradas. Cuando todas las verdades se pongan de manifiesto al hombre, las personas empezarán a ser descartadas; ese será el momento en el que todas las personas serán ordenadas según su tipo. Las artimañas de quienes no tienen discernimiento los llevarán a su destrucción a manos de los malvados; serán embaucados por ellos para no regresar jamás. Y ese es el trato que merecen, porque no aman la verdad, porque son incapaces de ponerse del lado de la verdad y porque siguen a las personas malvadas, están del lado de las personas malvadas y se confabulan con personas malvadas para resistirse a Dios. Saben perfectamente que lo que esas personas malvadas revelan es maldad, pero se envalentonan y le dan la espalda a la verdad para seguirlas. ¿Acaso no están haciendo el mal todas estas personas que no practican la verdad, sino que hacen cosas destructivas y abominables? Aunque hay entre ellos quienes actúan como “reyes” y otros que los siguen, ¿no es igual su naturaleza de resistirse a Dios? ¿Qué excusa pueden tener para afirmar que Dios no los salva? ¿Qué excusa pueden tener para decir que Dios no es justo? ¿No es su propio mal el que los está destruyendo? ¿No es su propia rebeldía la que los está arrastrando al infierno? Las personas que practican la verdad, al final, serán salvas y perfeccionadas a causa de la verdad. Al final, aquellos que no practican la verdad causarán su propia destrucción a causa de la verdad. Estos son los fines que esperan a los que practican la verdad y a los que no la practican.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Una advertencia a los que no practican la verdad
Todos los que no buscan la sumisión a Dios en su fe son personas que se oponen a Dios. Él pide que el hombre busque la verdad, que tenga sed de las palabras de Dios, coma y beba Sus palabras y que las ponga en práctica, todo ello para que pueda lograr la sumisión a Dios. Si esa es tu verdadera intención, entonces con toda seguridad Dios te exaltará y con toda seguridad te mostrará favor. Esto es indudable y no se puede cambiar. Si tu intención no es someterte a Dios, y si tienes otras metas, entonces todo lo que digas y hagas, incluso tus oraciones ante Dios y, yendo incluso más lejos, cada uno de tus movimientos, se opondrá a Él. Incluso si tus palabras son gentiles y eres de trato afable, incluso si cada uno de tus movimientos y expresiones parece apropiado para otros, como si fueras una persona sumisa, cuando se trata de tus intenciones y tus puntos de vista acerca de la fe en Dios, cada una de tus acciones está en oposición a Dios, es hacer el mal. Las personas que parecen tan obedientes como corderos, pero cuyo corazón alberga malas intenciones, son lobos con piel de cordero y las que cometen directamente una ofensa contra Dios. Dios no perdonará a ni una sola de ellas y el Espíritu Santo revelará a todas y cada una de ellas. Todo el mundo verá que todos los que son hipócritas serán, con certeza, desdeñados por el Espíritu Santo. No seas impaciente: Dios se encargará y se deshará de cada una de ellas, una por una.
Si no puedes aceptar la nueva luz de Dios, no buscas cuando no puedes ver claramente lo que Dios hace hoy y dudas de ello, lo juzgas o lo escrutas y lo analizas, entonces no eres alguien que tiene la intención de someterse a Dios. Si, cuando aparece la luz presente, todavía atesoras la luz de ayer y te opones a la nueva obra de Dios, entonces no eres más que un absurdo, uno de los que se oponen a Dios de manera deliberada. El elemento clave para someterse a Dios es aceptar la luz más nueva y ser capaz de aceptarla y ponerla en práctica. Solo esto es la verdadera sumisión. Los que no tienen la determinación de anhelar a Dios son incapaces de someterse intencionadamente a Él, y solo se pueden oponer a Dios como resultado de su satisfacción con el estado actual de las cosas. El hombre no puede someterse a Dios porque lo posee lo que vino antes. Las cosas que vinieron antes han producido todo tipo de nociones y diversas imaginaciones acerca de Dios en el hombre, y estas se han convertido en la imagen de dios que tiene en su mente. Por lo tanto, en lo que cree es en sus propias nociones y en los estándares de su propia imaginación. Si mides al Dios que hace una obra práctica a día de hoy con el dios de tu propia imaginación, entonces tu fe proviene de Satanás y se basa en tus propias preferencias; Dios no quiere esta clase de fe. Independientemente de lo elevadas que sean sus cualificaciones e independientemente de su gasto, incluso si han gastado toda una vida de esfuerzo trabajando por Él y han llegado al extremo de martirizarse, Dios no aprueba a nadie que tenga una fe como esta. Él solo les concede un poco de gracia y les permite disfrutarla por un tiempo. Personas como estas no pueden poner en práctica la verdad. El Espíritu Santo no obra en ellas y Dios las descartará una por una. Sean viejos o jóvenes, los que no se someten a Dios en su fe y tienen las intenciones equivocadas son los que se oponen y trastornan; Dios descartará indiscutiblemente a esas personas. Los que no tienen la más mínima sumisión a Dios, que solo reconocen Su nombre y tienen cierta idea de Su cercanía y hermosura, pero que no mantienen el ritmo de los pasos del Espíritu Santo, y no se someten a la obra y las palabras presentes del Espíritu Santo; esas personas viven en medio de la gracia de Dios y Dios no puede ganarlas ni hacerlas perfectas.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Debes someterte a Dios al creer en Dios
Debes saber qué tipo de personas deseo; los inmundos no tienen permitido entrar en el reino, ni mancillar el suelo santo. Aunque puedes haber realizado muchas obras y trabajado durante muchos años, al final sigues siendo deplorablemente inmundo y ¡es intolerable para la ley del Cielo que desees entrar en Mi reino! Desde la creación del mundo hasta hoy, nunca he ofrecido un acceso tan fácil a Mi reino a cualquiera que busque congraciarse conmigo. Esta es una norma celestial ¡y nadie puede quebrantarla! Debes buscar la vida. Hoy, las personas que serán hechas perfectas son del mismo tipo que Pedro; son las que buscan cambios en su propio carácter y están dispuestas a dar testimonio de Dios y a cumplir con su deber como seres creados. Solo las personas así serán hechas perfectas. Si solo esperas recompensas y no buscas cambiar tu propio carácter-vida, entonces todos tus esfuerzos serán en vano. ¡Y esta verdad es inalterable!
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El éxito o el fracaso depende de la senda que uno recorra
El hombre será hecho plenamente completo en la Era del Reino. Después de la obra de conquista, el hombre será sometido al refinamiento y la tribulación. Los que puedan vencer y mantenerse firmes en su testimonio durante esta tribulación son los que al final serán hechos completos; son los vencedores. Durante esta tribulación, al hombre se le exige aceptar este refinamiento y este refinamiento es la última ocasión de la obra de Dios. Es la última vez que el hombre será refinado antes de la consumación de toda la obra de la gestión de Dios y todos los que sigan a Dios deben aceptar esta prueba final y deben aceptar este último refinamiento. Los que están en medio de la tribulación no tienen la obra del Espíritu Santo ni la guía de Dios, pero los que han sido sinceramente conquistados y de verdad buscan a Dios, al final se mantendrán firmes; son los que poseen humanidad y aman sinceramente a Dios. No importa qué haga Dios, estos victoriosos no serán despojados de las visiones y seguirán poniendo en práctica la verdad sin perder su testimonio. Son los que al final emergerán de la gran tribulación. Incluso si los que solo salen del paso por los beneficios todavía pueden aprovecharse hoy, nadie es capaz de escapar de la tribulación final y nadie puede escapar de la prueba final. Para los que venzan, esa tribulación es un tremendo refinamiento; pero para los que solo salen del paso por los beneficios, es la obra de descarte total. No importa cómo sean probados, la lealtad de los que tienen a Dios en su corazón se mantiene sin cambios; pero para los que no tienen a Dios en su corazón, una vez que la obra de Dios no es favorable para su carne, cambian su opinión de Dios y hasta se apartan de Dios. Así son los que no se mantendrán firmes al final, que solo buscan las bendiciones de Dios y no tienen deseo alguno de entregarse a Dios y dedicarse a Él. Todas estas personas tan viles serán “ahuyentadas” cuando la obra de Dios llegue a su fin y no se les mostrará ninguna misericordia. Quienes carecen de humanidad no poseen en absoluto un amor verdadero por Dios. Cuando el ambiente es cómodo o tienen algo que ganar, son completamente obedientes a Dios, pero cuando sus deseos están comprometidos o acaban por frustrarse, de inmediato se alzan en rebelión. Incluso, en el transcurso de una sola noche pasan de ser una persona sonriente y “de buen corazón” a un ejecutor de aspecto salvaje, tratando inesperadamente a su benefactor de ayer como su enemigo mortal, sin ton ni son. Si no se descarta a estos demonios malvados que matan sin pestañear, ¿acaso no se convertirán en una grave amenaza subyacente? No es el caso que una vez que la obra de conquista concluya, la obra de salvar al hombre se complete del todo. Aunque la obra de conquista ha llegado a su fin, la obra de purificar al hombre no lo ha hecho; la obra solo terminará una vez que el hombre haya sido completamente purificado, una vez que los que sinceramente se someten a Dios hayan sido hechos completos y una vez que esos farsantes, que no tienen a Dios en su corazón, hayan sido echados. Los que son incapaces de satisfacer a Dios en la etapa final de Su obra serán descartados por completo y los que son descartados son de la calaña de los diablos. Aquellos que no son capaces de satisfacer a Dios son rebeldes contra Dios. Aunque estas personas siguen a Dios en la actualidad, esto no prueba que sean los que finalmente permanecerán. En las palabras: “Los que siguen a Dios hasta el final recibirán la salvación”, el significado de “siguen” es mantenerse firmes en medio de la tribulación. Hoy, muchos creen que seguir a Dios es bastante fácil, pero cuando la obra de Dios esté a punto de terminar, tú sabrás el verdadero significado de “seguir”. Solo porque hoy puedas todavía seguir a Dios después de haber sido conquistado, esto no prueba que seas de los que serán perfeccionados. Los que no pueden soportar las pruebas, que no pueden ser triunfadores en medio de la tribulación, no podrán, al final, mantenerse firmes y no podrán seguir a Dios hasta el final. Los que sinceramente siguen a Dios pueden resistir que se examine su obra, mientras que los que no siguen a Dios sinceramente no pueden resistir ninguna de las pruebas de Dios. Los echarán tarde o temprano, mientras que los victoriosos permanecerán en el reino. Que el hombre sinceramente busque a Dios o no solo puede determinarse mediante el examen de su obra, es decir, las pruebas de Dios, y no tiene nada que ver con lo que el hombre mismo determina. Dios no rechaza a ninguna persona a la ligera; todo lo que Él hace puede convencer por completo al hombre. No hace nada que sea invisible para el hombre ni ninguna obra que no pueda convencer al hombre. El que la creencia del hombre sea verdadera o no lo prueban los hechos y no lo puede determinar el hombre. Sin duda, “el trigo no puede convertirse en cizaña y la cizaña no puede convertirse en trigo”. Todos los que sinceramente aman a Dios al final permanecerán en el reino y Dios no tratará mal a nadie que lo ame sinceramente.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra de Dios y la práctica del hombre
En este momento, la eficacia de vuestra búsqueda se mide por lo que poseéis actualmente. Esto es lo que determina vuestro resultado; es decir, vuestro resultado se revela según los sacrificios y cosas que habéis hecho. Vuestra búsqueda, vuestra fe y lo que habéis hecho pueden revelar vuestro resultado. Entre todos vosotros hay muchos que ya son imposibles de salvar, pues hoy es el día en que se revelan los resultados de las personas y no seré atolondrado en Mi obra; no llevaré a la próxima era a aquellos totalmente imposibles de salvar. Llegará un momento en que Mi obra esté terminada. No obraré en esos cadáveres malolientes y sin espíritu que no se pueden salvar en absoluto; estos son los últimos días de la salvación del hombre y no haré obra inútil. No os quejéis contra el cielo y la tierra: está llegando el fin del mundo, es inevitable. Las cosas han llegado hasta este punto y no hay nada que tú, como ser humano, puedas hacer para detenerlas; no puedes cambiar las cosas como desees. Ayer no pagaste un precio para perseguir la verdad y no fuiste devoto. Hoy ha llegado la hora, ya no hay salvación para ti y mañana serás descartado y no habrá margen para que te salves. Aunque soy amable y de buen corazón y estoy haciendo todo lo posible por salvarte, si no te esfuerzas por tu propio bien ni piensas en ti mismo, ¿qué tengo que ver Yo en esto? Aquellos que solo piensan en su carne y disfrutan de la comodidad; aquellos que parecen creer, pero realmente no creen; aquellos que se dedican a la medicina maligna y la brujería; los promiscuos y arruinados; aquellos que roban sacrificios y posesiones a Jehová; los amantes de los sobornos; aquellos que sueñan ociosamente con ascender al cielo; los altivos y vanidosos, que únicamente compiten por su fama y provecho; aquellos que difunden impertinencias; aquellos que blasfeman contra Dios mismo; aquellos que no hacen sino juzgarlo y difamarlo; aquellos que forman corrillos y buscan la independencia; aquellos que se enaltecen a sí mismos más que a Dios; esos hombres y mujeres jóvenes, maduros y ancianos, frívolos y atrapados en el libertinaje; los hombres y mujeres que disfrutan de su fama y provecho y persiguen su estatus personal en medio de los demás; los impenitentes atrapados en el pecado, ¿no son todos ellos imposibles de salvar? El libertinaje, la pecaminosidad, la medicina maligna, la brujería, las palabras blasfemas y las impertinencias se desbocan todos entre vosotros, entre quienes quedan pisoteadas la verdad y las palabras de vida y profanadas las palabras santas. ¡Vosotros, gentiles, repletos de inmundicia y rebeldía! ¿Cuál será vuestro desenlace? ¡Cómo pueden tener el descaro de seguir viviendo aquellos que aman la carne, los que cometen brujería carnal y los que están atrapados en pecados libertinos! ¿No sabes que las personas como vosotros son unos gusanos imposibles de salvar? ¿Qué te da derecho a exigir esto y aquello? Hasta la fecha no se ha producido la menor transformación en aquellos que no aman la verdad y solo aman la carne; ¿cómo van a poder salvarse esas personas? Aquellos que no aman el camino de la vida, que no enaltecen a Dios ni dan testimonio de Él, que maquinan por su propio estatus, que se ensalzan, ¿no siguen siendo los mismos, incluso hoy en día? ¿Qué valor tiene salvarlos? Que puedas salvarte no depende de cuán grande sea tu antigüedad ni de cuántos años lleves trabajando, y ni mucho menos de cuántas credenciales hayas acumulado. Más bien depende de si tu búsqueda ha dado fruto. Debes saber que quienes se salvan son los “árboles” que dan fruto, no los árboles con follaje exuberante y abundantes flores que pese a ello no dan fruto. Aunque hayas pasado muchos años vagando por las calles, ¿qué importa eso? ¿Dónde está tu testimonio? El corazón que tienes es mucho menos temeroso de Dios que amante de ti mismo y embelesado con tus deseos lujuriosos; ¿acaso no es degenerada ese tipo de persona? ¿Cómo podría ser un espécimen y modelo de salvación? Tu naturaleza es incorregible, posees demasiada rebeldía, ¡eres imposible de redimir! ¿No serán esas personas las descartadas? ¿Acaso cuando termine Mi obra no será el momento en que llegará tu último día? He llevado a cabo tanta obra y pronunciado tantas palabras entre vosotros; ¿cuánto de esto os ha entrado de veras en los oídos? ¿A cuánto de ello os habéis sometido? Cuando termine Mi obra será el momento en que dejarás de oponerte a Mí, de estar en contra de Mí. A medida que obro, actuáis constantemente contra Mí; jamás acatáis Mis palabras. Yo llevo a cabo Mi obra y tú realizas tu propia “obra” creando tu pequeño reino. ¡Sois una manada de zorros y perros que no hacen más que actuar en Mi contra! Siempre procuráis atraer a vuestros brazos a aquellos que os ofrecen su amor incondicional; ¿dónde están vuestros corazones temerosos? ¡Todo lo que hacéis es engañoso! ¡No tenéis sumisión ni temor y todo lo que hacéis es engañoso y blasfemo! ¿Se pueden salvar unas personas así? Los hombres sexualmente inmorales y lascivos siempre quieren atraer a rameras coquetas para su propio disfrute. De ningún modo salvaré a esos demonios sexualmente inmorales. Demonios obscenos, os odio totalmente y vuestra lascivia y coquetería os sumirán en el infierno. ¿Qué tenéis que decir? ¡Vosotros, demonios obscenos y espíritus malignos, sois aborrecibles! ¡Sois repugnantes! ¿Cómo podría salvarse semejante basura? ¿Todavía pueden salvarse aquellos que están atrapados en el pecado? Hoy en día, vuestros corazones no se sienten atraídos por esta verdad, este camino y esta vida. Por el contrario, les atrae la pecaminosidad y el dinero, el estatus, la fama, el provecho, el disfrute de la carne y la belleza de los hombres y la coquetería de las mujeres. ¿Cómo os cualifica esto para entrar en Mi reino? Vuestra imagen es aún más grande que la de Dios y vuestro estatus es incluso superior al Suyo, por no hablar de vuestro prestigio entre las personas: en realidad, os habéis convertido en ídolos que la gente venera. ¿Acaso no os habéis convertido cada uno de vosotros en el arcángel? Cuando se revelen los resultados de las personas, que también será cuando la obra de salvación se acerque a su fin, muchos de vosotros seréis cadáveres imposibles de salvar y deberéis ser descartados.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Práctica (7)
En cada iglesia hay personas que provocan perturbaciones en ella o trastornan la obra de Dios. Todas ellas son satanases que se han infiltrado en la casa de Dios disfrazados. Este tipo de personas son particularmente buenas para actuar. Vienen delante de Mí con gran reverencia, inclinándose con servilismo, la viva imagen de perros sarnosos y dedicando su “todo” a lograr sus propios objetivos, pero ante los hermanos y hermanas, muestran su lado feo. Cuando ven a personas que practican la verdad, las atacan y las hacen a un lado; cuando ven a personas más formidables que ellas, las adulan y son serviles con ellas. Son despóticas en la iglesia. Puede decirse que esos “bravucones locales”, esos “perros falderos”, existen en la mayoría de las iglesias. Se unen en sus actos secretos, se guiñan el ojo y se envían señales secretas, y ninguno de ellos practica la verdad. Quien tiene más veneno es el “demonio jefe”, y quien tiene el más alto prestigio los conduce y lleva su estandarte en alto. Estas personas hacen estragos en la iglesia, esparciendo negatividad, emitiendo muerte, haciendo lo que les place, diciendo lo que les place, y nadie se atreve a detenerlas. Rebosan de actitudes satánicas. Cuando causan una perturbación así, un aire de muerte entra en la iglesia. En la iglesia, aquellos que practican la verdad son rechazados, incapaces de hacer todo de lo que son capaces, mientras que los que perturban a la iglesia y esparcen la muerte campan a sus anchas en la iglesia y, lo que es peor, la mayoría de las personas los sigue. Tales iglesias son gobernadas virtualmente por Satanás, con el diablo como su rey. Si las personas en esas iglesias no se levantan y rechazan a los demonios principales, entonces ellas también, tarde o temprano, se irán a la ruina. A partir de ahora, deben tomarse medidas contra tales iglesias. Si los que son capaces de practicar un poco de la verdad no buscan, entonces esa iglesia será abolida. Si no hay nadie en una iglesia que esté dispuesto a practicar la verdad ni nadie que pueda mantenerse firme en el testimonio de Dios, entonces esa iglesia debe ser completamente aislada y se deben cortar sus conexiones con otras iglesias. A esto se le llama “enterrar a la muerte”; esto es lo que significa rechazar a Satanás. Si en una iglesia hay varios bravucones locales y son seguidos por “pequeñas moscas” que carecen completamente de discernimiento, y si las personas en esta iglesia, incluso después de haber visto la verdad, siguen siendo incapaces de rechazar las ataduras y la manipulación de estos bravucones, entonces todos estos atolondrados serán descartados al final. Tal vez estas pequeñas moscas no hayan hecho ninguna gran maldad, pero son aún más falsas, aún más resbaladizas, y todos los que son como ellas serán descartados. ¡No quedará ni uno! Aquellos que son propios de Satanás serán devueltos a este, mientras que aquellos a los que escoge Dios seguramente irán en busca de la verdad; esto lo determina su naturaleza. ¡Que todos los que siguen a Satanás perezcan! No habrá compasión hacia estas personas. Que los que buscan la verdad sean provistos y que se complazcan en la palabra de Dios hasta que se sientan saciados. Dios es justo; Él no muestra parcialidad hacia nadie. Si eres un diablo, entonces eres incapaz de practicar la verdad; si eres alguien que busca la verdad, entonces es seguro que no serás llevado cautivo por Satanás. Esto está más allá de toda duda.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Una advertencia a los que no practican la verdad
Dios no hace la vista gorda ni hace oídos sordos a las personas que blasfeman contra Él o se resisten a Él, ni siquiera a aquellos que lo difaman, a las personas que lo atacan, difaman y maldicen intencionalmente, sino que tiene una actitud clara hacia ellos. Él odia a estas personas y en Su corazón las condena. Incluso manifiesta abiertamente su desenlace para que las personas sepan que Él tiene una actitud clara hacia aquellos que lo blasfeman y para que sepan cómo Él determinará su desenlace. Sin embargo, después de que Dios dijese estas cosas, las personas raramente podían ver la verdad sobre cómo Dios lidiaría con esas personas y les resultaba difícil entender los principios detrás del desenlace y el veredicto emitido por Dios para ellas. Es decir, las personas a menudo no pueden ver la actitud y los métodos particulares que Dios tiene para lidiar con ellas. Esto tiene que ver con los principios de Dios para hacer las cosas. Dios usa el acontecer de los hechos para ocuparse de las acciones malvadas de algunas personas. Esto es, no anuncia su pecado ni determina su desenlace, sino que usa directamente el acontecer de los hechos para aplicar el castigo y la debida retribución. Cuando estos hechos ocurren, es la carne de las personas la que sufre el castigo, y las personas pueden ver esto con sus propios ojos. Al lidiar con las acciones malvadas de algunas personas, Dios simplemente las maldice con palabras y también Su cólera recae sobre ellas, pero el castigo que reciben puede que sea algo invisible para los ojos humanos. Sin embargo, la naturaleza de este tipo de desenlace puede ser incluso más grave que la de los desenlaces de ser castigado o derribado que pueden ver las personas. Esto se debe a que, bajo las circunstancias en las que Dios ha determinado no salvar a este tipo de personas, no mostrarles más misericordia ni tolerancia ni darles más oportunidades, la actitud que adopta hacia ellas es la de dejarlas de lado. […] cuando los seres humanos se resisten a Dios y lo difaman y lo blasfeman, si provocan Su carácter o si se topan con el límite de Dios, las consecuencias son impensables. La consecuencia más grave es que Dios entrega a Satanás, de una vez y para siempre, las vidas de estas personas y todo lo relativo a ellas; jamás recibirán perdón en toda la eternidad. Esto significa que han pasado a ser comida en la boca de Satanás, un juguete en sus manos y, desde entonces, Dios ya no tiene nada que ver con ellas.
La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III
Todos los malhechores y todos aquellos que realizan actos justos son, después de todo, seres creados. Los seres creados que hacen el mal al final perecerán y los que hacen obras justas sobrevivirán. Esta es la disposición más apropiada para estas dos clases de seres creados. Los malhechores no pueden, por su rebeldía, negar que son seres creados ni que, aun así, Satanás los ha capturado, siendo por tanto imposible que se salven. Los seres creados que realizan acciones justas no pueden, basándose en el hecho de que sobrevivirán, negar que han sido creados por Dios y que, aun así, han recibido la salvación después de que Satanás los corrompiese. Los malhechores son seres creados que son rebeldes contra Dios; son seres creados que no pueden ser salvados y que Satanás ya ha capturado completamente. Las personas que hacen el mal también son humanos; son humanos que se han corrompido al extremo y que no pueden ser salvados. Al ser asimismo seres creados, las personas que realizan acciones justas también han sido corrompidas, pero son humanos que están dispuestos a despojarse de sus actitudes corruptas y han llegado a ser capaces de someterse a Dios. Las personas que realizan acciones justas no rebosan de justicia. En cambio, son personas que han alcanzado la salvación, se han despojado de sus actitudes corruptas y se han sometido a Dios, personas que al final se mantendrán firmes. No se trata de que sean personas a las cuales Satanás no ha corrompido nunca. Después de que termine la obra de Dios, entre todos Sus seres creados, habrá quienes perecerán y aquellos que sobrevivirán. Esta es una tendencia inevitable de Su obra de gestión. Nadie puede negar esto. No se les permitirá sobrevivir a los malhechores; los que se someten a Dios y le siguen hasta el final sin duda van a sobrevivir. Como esta obra es la de la gestión de la humanidad, habrá quienes permanecerán y quienes serán descartados. Estos son resultados diferentes para diferentes clases de personas y estas son las disposiciones más apropiadas para los seres creados.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo
¿Entiendes ahora lo que es el juicio y lo que es la verdad? Si es así, te aconsejo someterte obedientemente a ser juzgado, de lo contrario nunca tendrás la oportunidad de que Dios te apruebe o de que Él te lleve a Su reino. Aquellos que solo acepten el juicio pero que nunca puedan ser purificados, es decir, los que huyan en medio de la obra del juicio, serán desdeñados para siempre por Dios. Sus pecados son más graves y más numerosos que los de los fariseos, ya que han traicionado a Dios y son rebeldes contra Él. Estas personas que no son dignas siquiera de ser mano de obra recibirán un castigo más severo, un castigo que es, además, eterno. Dios no eximirá a ningún traidor que alguna vez evidenció lealtad con palabras pero que luego lo traicionó. Tales personas recibirán retribución por medio del castigo del espíritu, del alma y del cuerpo. ¿Acaso no es esta precisamente una revelación del carácter justo de Dios? ¿Acaso no es precisamente este el propósito de Dios al juzgar y revelar al hombre? Dios consigna a aquellos que realizan todo tipo de acciones malvadas durante el tiempo del juicio a un lugar infestado de espíritus malignos, y deja que esos espíritus malignos destruyan sus cuerpos carnales como deseen, y los cuerpos de estas personas despiden hedor de cadáver. Tal es su debida retribución. Dios apunta todos y cada uno de los pecados de aquellos falsos creyentes, falsos apóstoles y falsos obreros desleales en los libros de registro de estos y, cuando llegue el momento apropiado, Él los arrojará en medio de los espíritus inmundos, dejando que esos espíritus inmundos mancillen sus cuerpos enteros a voluntad, haciendo que nunca puedan reencarnarse y nunca más vean la luz. Dios incluye entre los malvados a aquellos hipócritas que realizan servicio durante un tiempo pero que no permanecen leales hasta el final, dejando que se revuelquen en el fango con las personas malvadas y que formen con ellas una banda de maleantes de todo tipo y, al final, Dios los aniquilará. Dios echa a un lado y no presta atención a aquellos que nunca han sido leales a Cristo ni han aportado nada de su fuerza y, en el cambio de era, Él los aniquilará a todos. Ya no existirán en la tierra ni mucho menos obtendrán paso al reino de Dios. Dios incluye entre los que rinden servicio para Su pueblo a todo el que nunca haya sido sincero con Dios pero que no tenga más opción que tratar con Él de manera superficial. Solamente un pequeño número de tales personas sobrevivirá, mientras que la mayoría serán destruidas junto con aquellos cuya mano de obra ni siquiera cumpla con el estándar. Al final, Dios llevará a Su reino a todos aquellos que son del mismo sentir que Él, al pueblo y a los hijos de Dios, y también a los predestinados por Él para ser sacerdotes. Son la cristalización de la obra de Dios. En cuanto a los que no puedan ser clasificados dentro de ninguna de las categorías demarcadas por Dios, serán incluidos entre las filas de los no creyentes, y ya os podéis imaginar, sin duda alguna, cuál será su desenlace. Ya os he dicho todo lo que debo decir; la senda que elijáis queda solo a vuestra elección. Lo que debéis entender es esto: la obra de Dios nunca espera a ninguna persona que no pueda seguir Su ritmo y el carácter justo de Dios no le muestra misericordia a ninguna persona.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Cristo hace la obra del juicio con la verdad
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