e. Cómo será el maravilloso destino de la especie humana
Palabras de la Biblia
“Y vi un nuevo cielo y una nueva tierra, puesto que pasaron el primer cielo y la primera tierra, y ya no existía el mar. Y yo, Juan, vi la nueva Jerusalén, la ciudad santa, que bajaba de Dios desde el cielo, y estaba preparada como una novia engalanada para su esposo. Y oí una gran voz proveniente del cielo que decía: Mirad, el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él morará con ellos y ellos serán Su pueblo, y Dios mismo estará con ellos y será su Dios. Él secará todas las lágrimas de sus ojos; ya no habrá muerte, ni pena, ni clamor, ni tampoco habrá ya más dolor, puesto que las primeras cosas han pasado” (Apocalipsis 21:1-4).*
“La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que la iluminen, porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. Y las naciones andarán a su luz, y los reyes de la tierra traerán a ella su gloria. Sus puertas nunca se cerrarán de día (pues allí no habrá noche); y traerán a ella la gloria y el honor de las naciones; y jamás entrará en ella nada inmundo, ni el que practica abominación y mentira, sino solo aquellos cuyos nombres están escritos en el libro de la vida del Cordero. Y me mostró un río de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero, en medio de la calle de la ciudad. Y a cada lado del río estaba el árbol de la vida, que produce doce clases de fruto, dando su fruto cada mes; y las hojas del árbol eran para sanidad de las naciones. Y ya no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará allí, y sus siervos le servirán. Ellos verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. Y ya no habrá más noche, y no tendrán necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios los iluminará, y reinarán por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 21:23–22:5).
Palabras de Dios Todopoderoso de los últimos días
A medida que Mis palabras se completan, el reino se forma poco a poco en la tierra y el hombre regresa gradualmente a la normalidad, y, así, se establece en la tierra el reino que está en Mi corazón. En el reino, todo el pueblo de Dios recupera la vida del hombre normal. Se ha ido el invierno helado, reemplazado por un mundo de ciudades primaverales, donde la primavera perdura todo el año. Ya el hombre no se expone a la desolación del mundo del hombre y ya no sufre el frío gélido del mundo del hombre. Las personas no pelean entre sí, los países no se enfrentan en guerras, ya no hay más matanzas ni la sangre que fluye de la matanza; todas las tierras están llenas de gozo, y en todas partes rebosa una calidez entre los hombres. Camino por todo el mundo, disfruto desde lo alto de Mi trono y vivo entre las estrellas. Los ángeles me ofrecen nuevas canciones y nuevos bailes. Ya su propia fragilidad no causa que lágrimas corran por su rostro. Ya no escucho en Mi presencia el sonido del llanto de los ángeles y ya nadie me confía sus penas. Hoy, todos vosotros vivís en Mi presencia; mañana, todos vosotros existiréis en Mi reino. ¿No es esta la mayor bendición que le confiero al hombre?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, Capítulo 20
Cuando el reino descienda por completo a la tierra, todas las personas recuperarán su semejanza original. Así pues, Dios dice: “Disfruto desde lo alto de Mi trono y vivo entre las estrellas. Los ángeles me ofrecen nuevas canciones y nuevos bailes. Ya su propia fragilidad no causa que lágrimas corran por su rostro. Ya no escucho en Mi presencia el sonido del llanto de los ángeles y ya nadie me confía sus penas”. Esto muestra que el día en el que Dios obtiene la gloria completa es el día en el que el hombre disfruta su reposo; las personas ya no se apresuran como consecuencia de la perturbación de Satanás, el mundo deja de progresar y las personas viven en el reposo, porque las estrellas en los cielos se renuevan, y el sol, la luna, las estrellas, etcétera, y todas las montañas y los ríos en el cielo y en la tierra cambian. Y como el hombre ha cambiado y Dios también, todas las cosas cambiarán. Este es el objetivo último del plan de gestión de Dios, y esto es lo que se logrará finalmente.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El desvelamiento de los misterios de “Las palabras de Dios al universo entero”, Capítulo 20
En medio del relámpago, se revela la verdadera forma de toda clase de animales. Así, también, iluminado por Mi luz, el hombre ha recuperado la santidad que una vez poseyó. ¡Oh, viejo mundo corrupto! ¡Finalmente se ha desplomado en el agua inmunda y, hundiéndose bajo la superficie, se ha convertido en lodo! ¡Oh, toda la humanidad de Mi propia creación! ¡Al fin ha vuelto a la vida en la luz, ha recibido la base de la existencia y ha dejado de luchar en el lodo! ¡Oh, todas las cosas que sostengo en Mis manos! ¿Cómo no van a ser renovadas a raíz de Mis palabras? ¿Cómo no van a desarrollar sus funciones en la luz? La tierra ya no está mortalmente quieta y silente; el cielo ya no está desolado y lúgubre. El cielo y la tierra, que ya no están separados por un vacío, están unidos como uno solo, para nunca más ser separados. En esta ocasión jubilosa, en este momento de exultación, Mi justicia y Mi santidad se han extendido por encima y a través de todo el universo y son incesantemente alabadas por todas las personas. Las ciudades de los cielos están riendo de alegría y el reino de la tierra baila con júbilo. ¿Quién en este momento no se está regocijando? ¿Y quién no está llorando? La tierra, en su estado primordial, pertenece al cielo, y el cielo está unido a la tierra. El hombre es el vínculo que une el cielo y la tierra. Gracias a la santidad del hombre, a su renovación, el cielo ya no está oculto de la tierra y la tierra ya no guarda silencio hacia el cielo. El rostro de todas las personas está envuelto en sonrisas de satisfacción y, oculta en su corazón, hay una dulzura que no conoce límites. Las personas no riñen ni se pelean a golpes unas contra otras. ¿Hay alguien que, en Mi luz, no viva en paz con los demás? ¿Hay quien, en Mi día, deshonre Mi nombre? Todos dirigen su mirada temerosa hacia Mí y, en su corazón, en secreto, claman por Mí. He escrutado cada uno de sus actos: entre las personas que han sido purificadas, no hay una que sea rebelde contra Mí, ninguna que emita un juicio sobre Mí. Mi carácter impregna a todas las personas. Todos están llegando a conocerme, se están acercando a Mí y me están admirando. Permanezco firme en el espíritu del hombre, soy exaltado a la cima más alta a los ojos del hombre y fluyo en la sangre que corre por sus venas. El gozo en el corazón del hombre llena cada lugar sobre la faz de la tierra, el aire es ligero y fresco, las densas nieblas ya no cubren el suelo y el sol brilla resplandeciente.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, Capítulo 18
En Mi luz, la gente ve la luz de nuevo. En Mi palabra, la gente obtiene las cosas para su disfrute. He venido de oriente, de oriente he partido. Cuando brilla Mi luz gloriosa, la miríada de naciones se alumbra, todo se ilumina, nada permanece en la oscuridad. En el reino, la vida que el pueblo de Dios vive con Él es infinitamente feliz. Las aguas danzan gozosas por las vidas bendecidas del pueblo, las montañas disfrutan con el pueblo Mi abundancia. Todas las personas se esfuerzan, trabajan duro, muestran su devoción en Mi reino. En el reino ya no hay rebelión, ya no hay resistencia; los cielos y la tierra dependen el uno del otro, el hombre y Yo nos acercamos con profundo sentimiento, viviendo dulcemente juntos, apoyándonos unos en otros… En este momento, comienzo formalmente Mi vida en el cielo. La perturbación de Satanás ya no existe, y el pueblo entra en el reposo. En el universo, Mi pueblo escogido vive dentro de Mi luz gloriosa, bendecido más allá de toda comparación, no como gente que vive entre personas, sino como un pueblo que vive con Dios. Todas las personas se han sometido a la corrupción de Satanás y han bebido hasta la saciedad lo amargo y lo dulce de la vida. Ahora, viviendo en Mi luz, ¿cómo pueden no regocijarse? ¿Cómo pueden renunciar a la ligera a este hermoso momento y dejarlo escapar? ¡Oh, pueblo! ¡Apresuraos a cantar la canción en vuestros corazones y bailad gozosos para Mí! ¡Apresuraos a alzar vuestros corazones sinceros y ofrecédmelos! ¡Apresuraos a golpear vuestros tambores y tocad alegremente para Mí! ¡Yo irradio Mi deleite por encima del universo! ¡Al pueblo le revelo Mi glorioso rostro! ¡Llamaré en voz alta! ¡Trascenderé el universo! ¡Ya reino entre el pueblo! ¡Soy exaltado por el pueblo! Deambulo por los cielos azules de lo alto y el pueblo va caminando junto a Mí. ¡Camino entre Mi pueblo y este me rodea! ¡Los corazones del pueblo rebosan de gozo, sus resonantes cánticos sacuden el universo, resquebrajan el empíreo! El universo ya no está cubierto de niebla; no hay más barro, no se acumulan las aguas inmundas. ¡Pueblo santo del universo! Bajo Mi escrutinio muestra su verdadero rostro. No son personas cubiertas de inmundicia, sino santos puros como el jade, son todos Mis amados, ¡son todos Mi deleite! Todas las cosas vuelven a la vida. ¡Los santos han vuelto todos a servirme en el cielo, entran en Mi cálido abrazo, ya no lloran, ya no se preocupan, se ofrecen a Mí, vuelven a Mi casa, y en su patria me amarán sin cesar! ¡Nunca cambiarán en toda la eternidad! ¡Dónde está la pena! ¡Dónde están las lágrimas! ¡Dónde está la carne! La tierra ya no existe, pero los cielos son eternos. Me aparezco ante la miríada de pueblos y la miríada de pueblos me alaba. Esta vida, esta belleza, desde tiempos inmemoriales hasta el fin de las eras, no cambiará. Esta es la vida del reino.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, ¡Regocijaos, todos los pueblos!
“Me muevo por encima de la miríada de personas y observo por todas partes. Nada se ve viejo jamás y ninguna persona es como solía ser. Yo descanso sobre el trono; me reclino sobre todo el universo…”. Esto es el resultado de la obra actual de Dios. Todo el pueblo escogido de Dios regresa a su semejanza original, por lo cual los ángeles, que han sufrido por tantos años, son liberados; tal como Dios dice: “su rostro es como el del santo dentro del corazón del hombre”. Debido a que los ángeles trabajan en la tierra y sirven a Dios en ella, y debido a que la gloria de Dios se esparce por todo el mundo, el cielo es traído a la tierra y la tierra es elevada al cielo. Por lo tanto, el hombre es el vínculo que conecta el cielo y la tierra; el cielo y la tierra ya no están apartados, ya no están separados, sino conectados como uno. En todo el mundo solo existen Dios y el hombre. No hay polvo ni suciedad y todas las cosas son renovadas, como un pequeño cordero que se tumba en una pradera verde bajo el cielo, disfrutando de toda la gracia de Dios. Y es por la llegada del verdor que el aliento de vida brilla, porque Dios viene al mundo a vivir junto al hombre por toda la eternidad, tal como lo dijo la boca de Dios: “Puedo vivir en paz dentro de Sion una vez más”. Este es el símbolo de la derrota de Satanás; es el día del reposo de Dios y este día será ensalzado y proclamado por la miríada de pueblos y recordado por ellos. Cuando Dios está descansando en el trono, es también el momento en el que Dios concluye Su obra en la tierra y es el momento preciso en el que todos los misterios de Dios son puestos de manifiesto al hombre; Dios y el hombre estarán para siempre en armonía, nunca separados; ¡esas son las hermosas escenas del reino!
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El desvelamiento de los misterios de “Las palabras de Dios al universo entero”, Capítulo 16
Una vida en el reposo significa una vida sin guerra, sin inmundicia y sin ninguna injusticia. Es decir, es una vida que carece de la perturbación de Satanás (aquí “Satanás” se refiere a las fuerzas hostiles) y la corrupción de Satanás y libre de la invasión de cualquier fuerza que se oponga a Dios; es una vida en la que todo se ordena según su tipo y puede adorar al Creador, y en la que los cielos y la tierra están completamente tranquilos. Esta es la vida de reposo para los humanos. Cuando Dios repose, ya no existirá más injusticia sobre la tierra y ya no habrá más invasión de ninguna fuerza hostil y la humanidad también entrará en un nuevo ámbito; no será más una humanidad corrompida por Satanás, sino una humanidad que ha sido salvada después de haber sido corrompida por Satanás. El día de reposo de la humanidad también será el día de reposo de Dios. Dios perdió Su reposo debido a la incapacidad de la humanidad para entrar en el reposo; no es que Él originalmente no lo tuviera. Entrar en el reposo no significa que la actividad de todas las cosas cese o que el desarrollo de todos los asuntos se detenga, ni significa que Dios deje de obrar o que los seres humanos dejen de vivir. La señal de entrar en el reposo es que Satanás haya sido destruido, que aquellas personas malvadas que se unieron a él en su maldad hayan sido castigadas y aniquiladas, y que todas las fuerzas hostiles a Dios dejen de existir. Que Dios entre en el reposo quiere decir que ya no llevará a cabo Su obra de salvación de la humanidad. Que la humanidad entre en el reposo quiere decir que toda la humanidad va a vivir dentro de la luz de Dios y bajo Sus bendiciones, sin la corrupción de Satanás, sin que ocurra más injusticia, y que todos los seres humanos vivirán normalmente sobre la tierra bajo el cuidado de Dios. Cuando Dios y los humanos entren juntos en el reposo, significará que la humanidad ha sido salvada y que Satanás ha sido destruido, que la obra de Dios en los humanos se ha terminado por completo. Dios ya no continuará obrando en los humanos y ellos ya no vivirán bajo el poder de Satanás. Por lo tanto, Dios ya no estará ocupado y los humanos ya no correrán de aquí para allá constantemente; Dios y los humanos entrarán al mismo tiempo en el reposo. Dios regresará a Su lugar original y cada persona regresará a su lugar correspondiente. Estos serán los destinos respectivos de Dios y los seres humanos una vez que toda la gestión de Dios se haya terminado. Dios tiene el destino de Dios y los seres humanos tienen el lugar al que irán. Mientras reposa, Dios seguirá conduciendo a todos los seres humanos a vivir sobre la tierra y mientras estén en Su luz, adorarán al único Dios verdadero que está en el cielo. Dios no vivirá entre los humanos y tampoco los humanos podrán vivir con Dios en Su destino. Dios y los humanos no pueden vivir dentro del mismo reino; en vez de esto, ambos tienen sus propias respectivas maneras de vivir. Dios es Aquel que conduce a toda la humanidad y toda la humanidad es la cristalización de la obra de gestión de Dios. Los seres humanos son los que son guiados y no son de la misma sustancia que Dios. “Reposar” quiere decir regresar a su lugar original. Por lo tanto, cuando Dios entra en el reposo, esto quiere decir que ha regresado a Su lugar original. Él ya no vivirá sobre la tierra ni entre los humanos para compartir su júbilo y sufrimiento. Cuando los humanos entren en el reposo, esto querrá decir que se han convertido en verdaderos seres creados; adorarán a Dios en la tierra y vivirán vidas humanas normales. La gente ya no se rebelará contra Dios ni se resistirá a Él y regresará a la vida original de Adán y Eva. Estas serán las respectivas vidas y los respectivos destinos de Dios y los humanos después de que entren en el reposo. La derrota de Satanás es una tendencia inevitable en la guerra con Dios. De esta manera, la entrada de Dios en el reposo después de que se complete Su obra de gestión y la salvación completa del hombre y su entrada en el reposo se han convertido igualmente en tendencias inevitables. El lugar de reposo del hombre está en la tierra y el lugar de reposo de Dios está en el cielo. Los humanos adorarán a Dios mientras reposan, viviendo sobre la tierra. Dios guiará a los humanos restantes mientras Él reposa; los guiará desde el cielo, no desde la tierra. Dios todavía será el Espíritu, mientras que los humanos todavía serán carne. Dios y los humanos tienen sus formas respectivas de reposar. Mientras Dios reposa, Él vendrá y aparecerá entre los humanos; mientras los humanos reposan, Dios los guiará a visitar el cielo y a disfrutar también la vida allí. Después de que Dios y los humanos entren en el reposo, Satanás ya no existirá y, del mismo modo, esas personas malvadas también dejarán de existir. Antes de que Dios y los humanos entren en el reposo, esos malvados individuos que una vez persiguieron a Dios en la tierra y los enemigos que fueron rebeldes contra Él allí ya habrán sido destruidos; las grandes catástrofes de los últimos días los habrán erradicado. Después de que esas personas malvadas hayan sido aniquiladas por completo, la tierra nunca más volverá a conocer la perturbación de Satanás. Solo entonces la humanidad alcanzará la salvación plena y la obra de Dios se terminará por completo. Estas son las condiciones previas para que Dios y los humanos entren en el reposo.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo
Cuando la especie humana entre en el destino eterno, el hombre adorará al Creador y, por haber sido salvado y haber entrado en la eternidad, ya no perseguirá objetivo alguno, mucho menos necesitará preocuparse por que Satanás lo asedie. En este tiempo, cada persona mantendrá su lugar y realizará su deber y, aunque no sea castigada ni juzgada, realizará su deber. En aquel tiempo, el hombre será un ser creado tanto en identidad como en estatus. Ya no existirá la distinción de alto y bajo; se trata simplemente de que cada persona llevará a cabo una función diferente. Sin embargo, el hombre seguirá viviendo en un destino que es ordenado y adecuado para la humanidad; realizará su deber para la adoración del Creador, y esta humanidad será la humanidad de la eternidad. En ese tiempo, el hombre habrá ganado una vida iluminada por Dios, una vida bajo el cuidado y la protección de Dios, y vivirá junto con Él. La especie humana llevará una vida normal sobre la tierra y toda ella entrará en la senda correcta. El plan de gestión de 6 000 años habrá derrotado por completo a Satanás, lo cual significa que Dios habrá restaurado la imagen original del hombre tras crear a la especie humana en la tierra y, como tal, se habrán satisfecho Sus intenciones primeras.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso
Cuando los humanos hayan sido restaurados a su semejanza original y cuando puedan cumplir sus deberes respectivos, permanecer en su sitio adecuado y someterse a todos los arreglos de Dios, Él habrá ganado un grupo de personas sobre la tierra que lo adoren y también habrá establecido un reino sobre la tierra que lo adore. Tendrá una victoria eterna sobre la tierra y todos aquellos que se le oponen perecerán por toda la eternidad. Esto restaurará Su intención original al crear al hombre; restaurará Su intención al crear todas las cosas y también restaurará Su autoridad sobre la tierra, entre todas las cosas y entre Sus enemigos. Estas serán las marcas de Su victoria total. En adelante, la humanidad entrará en el reposo y empezará una vida que está en el camino correcto. Dios también entrará en el reposo eterno con la humanidad y comenzará una vida eterna que compartirán Dios y los humanos. La inmundicia y la rebeldía sobre la tierra habrán desaparecido, así como todos los lamentos sobre la tierra y todo lo que en este mundo se opone a Dios habrá cesado de existir. Solo Dios y esas personas a las que Él ha llevado a la salvación permanecerán; solo Su creación permanecerá.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo
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