180 La humanidad y Dios comparten la dicha de la unión

1 Me he embarcado en Mi obra por todo el universo; las personas del universo de repente despiertan y se mueven alrededor de un núcleo, que es Mi obra, y cuando “viajo” dentro de ellas, todas escapan de la servidumbre de Satanás y no son atormentadas en medio de la aflicción de Satanás. Debido a la llegada de Mi día, las personas están llenas de alegría, el pesar dentro de sus corazones desaparece, las nubes de tristeza en el cielo se convierten en oxígeno en el aire y flotan ahí y en este momento disfruto la felicidad de la unión con el hombre.

2 Las acciones del hombre me dan algo para saborear y, por lo tanto, ya no estoy afligido. Y, acompañando la llegada de Mi día, las cosas con vida en la tierra recuperan la raíz de su existencia, todas las cosas sobre la tierra cobran vida otra vez y me toman como el fundamento de su existencia porque hago que todas las cosas brillen con vida y entonces, también, hago que desaparezcan silenciosamente. Por lo tanto, todas las cosas esperan las órdenes de Mi boca y se complacen con aquello que hago y digo.

3 Entre todas las cosas, Yo soy el Altísimo, sin embargo también vivo entre todas las personas, las obras del hombre, manifestaciones de Mi creación del cielo y la tierra. Cuando las personas dan gran alabanza ante Mí, soy exaltado entre todas las cosas y, por lo tanto, las flores en la tierra crecen más hermosas debajo del ardiente sol, la hierba se vuelve más verde y las nubes en el cielo parecen más azules.

4 A causa de Mi voz, las personas corren de aquí para allá; hoy los rostros de las personas en Mi reino están llenos de alegría y su vida crece. Obro entre todo Mi pueblo escogido y no permito que Mi obra se contamine con ideas humanas porque Yo personalmente llevo a cabo Mi propia obra. Cuando obro, los cielos y la tierra y todo en ellos cambian y son renovados y cuando completo Mi obra, el hombre es completamente renovado, ya no vive en angustia a causa de lo que pido, porque los sonidos de la felicidad se pueden escuchar por toda la tierra y aprovecho esta oportunidad para otorgar entre los hombres las bendiciones que les doy.

Adaptado de ‘Capítulo 33’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

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