248 He visto a Dios

1 Oí la voz de Dios y me presenté ante Él. Grité Su nombre, como si estuviera regresando a mi propia madre. Él conocía el dolor de mi corazón, sabía lo que anhelaba realmente. Las palabras de Dios alimentaron mi sediento corazón; probé el dulzor de Sus palabras y la calidez de Su familia. El juicio de las palabras de Dios revela la verdad de la maldad y la corrupción del hombre. Por fin comprendí que rebosaba de carácter satánico y sólo vivía para la carne. Tenía fe en el Señor nada más que para recibir bendiciones, para buscar fama y fortuna. Hacía mucho que había perdido mi conciencia de ser humano. El juicio de Dios me salvó y me permitió vivir con verdadera semejanza humana. Al comprobar que Cristo es la verdad y la vida, lo abandoné todo para seguirlo.

2 He cosechado en abundancia gracias al juicio de las palabras de Dios. Son la verdad y la vida, lo sé en el fondo de mi corazón. Las palabras de Dios purifican mi corrupción y me lo dan todo. Dios es humilde y está oculto, y yo he visto lo hermoso que es eso. El juicio de Dios es para la salvación del hombre. El corazón de Dios es sumamente bondadoso. El carácter justo de Dios no tolera ofensa; a Él le temo y obedezco en mi corazón. Al sufrir el juicio de Dios mi corrupción se purifica, he venido cara a cara a car con Dios. Saboreo Sus palabras todos los días, vivo delante de Él, mi corazón está lleno de gozo y paz. El amor de Dios es tan verdadero, tan real, Él merece las alabanzas del hombre. Deseo amar a Dios y dar testimonio de Él para siempre estar a Su lado.

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