98  Las vistas del reino son siempre como nuevas

Ⅰ

Un resplandor matutino viene de Oriente;

el Salvador ha regresado entre los hombres.

El reino de vida ha comenzado,

y todas las cosas muestran una nueva chispa de vida.

Ha llegado el alba; la luz se extiende ante nuestros ojos

y milenios de esperanzas fructifican.

Todos esos días y noches de dolor, los años desolados, ya no están entre nosotros.


Ⅱ

Brotan las flores derramando su fragancia, y canta la alondra.

El pueblo de Dios predica y testifica de la venida del Hijo del hombre,

da voz a sus sentimientos.

¡Oremos con devoción, cantemos en alta voz,

caigamos ante el trono y alabemos a Dios!

¡Hermanos lejanos, hermanas del mundo, celebremos juntos!


Ⅲ

Dios Todopoderoso, Cristo de los últimos días,

se ha manifestado en la carne para realizar Su obra entre los humanos.

Él expresa la verdad para juzgar a los humanos;

Sus palabras purifican y perfeccionan a un grupo de ellos.

Las palabras de Dios alimentan nuestros corazones;

comerlas y beberlas provee para nuestras vidas.

Os dedicáis con fervor y yo pongo todo mi esfuerzo;

juntos, de mente y corazón, amamos a Dios.


Ⅳ

¿Quién no querría entrar en la vida de la Era del Reino?

¿Quién no lo anhelaría?

Nuestra corrupción se purifica por medio del juicio;

agradecidos, alabamos a Dios.

Las palabras de Dios, con autoridad y poder,

nos han llevado a la victoria sobre Satanás.

Todo el pueblo de Dios cumple lealmente su deber

para satisfacer las intenciones de Dios.

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