224  Dios está en mi corazón

I

El camino del evangelio está lleno de obstáculos,

y suelo orar a Dios.

Al meditar en Sus palabras, veo Su amor y mi corazón se consuela.

Soporto grandes humillaciones por dar testimonio de Él

y conozco aún mejor Su hermosura.

Por mucho que sufra,

amaré y serviré a Dios por el resto de mi vida.

Seguiré a Dios hasta el mismísimo final del camino

y, cuando Él se transfigure, daré la bienvenida a Su regreso.


II

Son las palabras de Dios las que me han nutrido y me han dado vida.

Al pensar en Su amor, mi corazón se alegra y todo mi cuerpo se fortalece.

Renuncio a todo y me esfuerzo por Dios; todo esto es por Su gracia.

Haré todo lo que pueda por complacer a Dios

y ya no volveré a hacerle exigencias extravagantes.

Seguiré a Dios hasta el mismísimo final del camino

y, cuando Él se transfigure, daré la bienvenida a Su regreso.


III

Las dificultades y el estar siempre sin parar no me duelen,

porque Dios me acompaña.

Aunque no puedo ver Su rostro, mi corazón aún lo ama y lo lleva dentro.

Su amor ya se ha arraigado en mi corazón y le seré leal para siempre.

El amor que llevo en mi corazón por Dios me da fuerzas;

Él es el Único para mí.

Seguiré a Dios hasta el mismísimo final del camino

y, cuando Él se transfigure, daré la bienvenida a Su regreso.

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