La entrada en la vida comienza con la ejecución del deber

Hay muchas personas que sienten que les falta mucho después de realizar su deber y que no poseen la realidad-verdad, por lo que siempre piden escuchar más sermones y que los líderes y obreros celebren más reuniones, como si solo eso les pudiera dar entrada en la vida y crecimiento en la vida. Si pasan un tiempo sin asistir a una reunión o escuchar un sermón, sienten el corazón totalmente vacío, como si no hubiera nada en absoluto en su interior. En su corazón, es como si solo escuchar sermones y asistir a reuniones todos los días les proporcionara entrada en la vida o les permitiera crecer hasta alcanzar la madurez espiritual. Piensan que si no escuchan sermones o no asisten a reuniones todos los días, y en su lugar solo se dedican a realizar su deber, no habrá crecimiento en su vida. Esta forma de pensar es completamente incorrecta. En realidad, como creyente en Dios, poder entender la verdad y entrar en la realidad depende principalmente de experimentar y practicar las palabras de Dios. En particular, si al hacer su deber buscan los principios-verdad en todas las cosas y son capaces de actuar de acuerdo con los principios, su vida crecerá con la mayor rapidez. Si dices que crees sinceramente en Dios, pero no quieres realizar tu deber, entonces, ¿dónde está la sinceridad en tu fe en Dios? Aquellos que realizan sinceramente su deber son los que tienen fe. Solo aquellos que tienen fe se atreven a dedicar toda su vida a Dios, y están dispuestos a renunciar a todo para entregarse para Dios. Las personas así experimentan la obra del Espíritu Santo mientras hacen su deber; el Espíritu Santo las esclarece, las guía y las disciplina. Todo esto produce experiencia de vida. Por tanto, la entrada en la vida comienza al realizar formalmente el propio deber.

Si la gente es descuidada al hacer su deber, o si siempre está atolondrada, ¿de qué clase de actitud creéis que se trata? ¿No es solo ser superficial? ¿Es esa la actitud que vosotros tenéis hacia vuestro deber? ¿Se trata de un problema de aptitud o de carácter? Todos vosotros deberíais tenerlo claro. ¿Por qué la gente es superficial cuando hace el deber? ¿Por qué no es devoto cuando hace cosas para Dios? ¿Posee siquiera razón o conciencia? Si de veras posees conciencia y razón, cuando hagas cosas, pondrás un poco más de corazón en ellas, así como un poco más de buena voluntad, responsabilidad y consideración, y podrás poner más esfuerzo. Cuando puedas poner más esfuerzo, mejorarán los resultados del deber que lleves a cabo. Tus resultados serán mejores y satisfarán tanto a otras personas como a Dios. ¡Debes poner el corazón en ello! No puedes estar distraído, como si estuvieras trabajando en el mundo secular y solo ganaras dinero en función del tiempo dedicado. Si tienes esa clase de actitud, estás en problemas. No es posible que cumplas bien con el deber. ¿Qué tipo de humanidad es esa? ¿La gente sin conciencia tiene humanidad? No. Si dices que tienes humanidad y quieres poner en práctica la verdad y cumplir bien con el deber, deberías dedicar más esfuerzo a él y volcar más el corazón en ello. Afirmas tener conciencia, pero jamás vuelcas tu corazón en el deber. ¿Está teniendo efecto tu conciencia? Debes poner el corazón en el lugar adecuado. Deberíais pensar sobre estas cosas a menudo; debéis entenderlas todas. Ser superficial al realizar tu deber es un gran tabú. Si siempre eres superficial al hacer tu deber, no hay forma de que lo hagas acorde al estándar. Si quieres realizar tu deber con devoción, primero debes corregir tu problema de ser superficial. Deberías tomar medidas para subsanar la situación en cuanto notes sus manifestaciones. Si estás atolondrado, nunca eres capaz de notar los problemas, siempre actúas por inercia y haces las cosas de manera superficial, entonces, no tendrás forma de hacer bien tu deber. Por tanto, debes volcar el corazón en él. ¡Es muy difícil que la gente se encuentre con la oportunidad de hacer su deber! Cuando Dios les da esta oportunidad, si ellos no la aprovechan, entonces esa oportunidad se pierde; incluso si desean buscarla más tarde, puede que no vuelva a presentarse. La obra de Dios no espera a nadie, como tampoco esperan las oportunidades de realizar el propio deber. Hay gente que dice: “Antes no hacía bien mi deber, pero ahora sigo queriendo hacerlo. Solo volveré a intentarlo”. Es maravilloso tener esta clase de determinación, pero debes tener claro cómo hacer bien tu deber: debes esforzarte por alcanzar la verdad. Solo quienes comprenden la verdad pueden hacer bien el deber. Si uno no comprende la verdad, ni siquiera su mano de obra será acorde al estándar. Cuanto más clara tengas la verdad, más eficaz te volverás en el deber. Si puedes ver este asunto tal como es, entonces te esforzarás por la verdad, y tendrás esperanzas de hacer bien tu deber. En la actualidad no hay muchas oportunidades para realizar un deber, así que debes aprovecharlas cuando puedas. Es precisamente cuando te enfrentas a un deber que debes esforzarte de verdad; entonces es cuando debes ofrecerte y gastarte para Dios y cuando necesitas pagar un precio. No te guardes nada, no albergues ninguna intriga, no dejes ningún margen de maniobra, no te concedas una salida. Si dejas margen, engañas o eres escurridizo y holgazaneas, estás destinado a hacer un trabajo deficiente. Supón que dices: “Nadie me ha visto escabullirme y holgazanear. ¡Qué bien!”. ¿Qué manera de pensar es esta? ¿Crees haber engañado a la gente y también a Dios? Sin embargo, en la realidad, ¿sabe Dios lo que has hecho? Lo sabe. De hecho, cualquiera que interactúe contigo durante un tiempo se enterará de tu corrupción y tu fealdad; es solo que puede que no lo diga abiertamente: tendrá su evaluación de ti en su corazón. Ha habido muchas personas que fueron reveladas y descartadas porque la mayoría de la gente pudo desentrañar su esencia y, por tanto, expuso a esas personas tal como eran y las hizo echar de la iglesia. Así que, persigan o no la verdad, las personas deberían realizar bien su deber lo mejor que puedan; deberían dejarse guiar por su conciencia y hacer algunas cosas reales. Puede que tengas defectos, pero si puedes ser eficaz en el desempeño de tu deber, no serás descartado. Si siempre piensas que estás bien, que definitivamente no serás descartado, si nunca reflexionas ni intentas conocerte a ti mismo, y sigues ignorando las tareas que te corresponden y eres siempre superficial, entonces, cuando el pueblo escogido de Dios realmente pierda la tolerancia contigo, te expondrá tal como eres, y serás descartado. Entonces, será demasiado tarde para lamentarse, porque todos te habrán desentrañado y habrás perdido toda tu dignidad e integridad. Si nadie confía en ti, ¿acaso lo haría Dios? Él escruta lo más profundo del corazón del hombre: no confiaría en absoluto en una persona así. Si te encuentras con una persona poco fiable, no le encomiendes nada bajo ninguna circunstancia. Si no conoces bien a alguien y solo has oído a otra gente decir que hace las cosas bastante bien, pero en tu corazón no estás cien por cien seguro, entonces lo único que puedes hacer es darle primero una tarea menor o corriente para que se encargue de ella. Solo si tiene éxito con las tareas menores y corrientes deberías encomendarle las importantes. Si estropea la tarea corriente, entonces esta persona no es digna de confianza. No se le puede encomendar nada, sea lo que sea. Si te fijas en una persona que es amable y responsable, que nunca hace las cosas de manera superficial, que trata las tareas que otros le han encomendado tan en serio como si fueran suyas, que te tiene en mente al hacer cada aspecto de la tarea, piensa en tus necesidades, considera las cosas de manera exhaustiva y completa, maneja las cosas justo de la forma adecuada, y hace que te sientas particularmente satisfecho con su trabajo, entonces esta es la clase de persona que es digna de confianza. Las personas dignas de confianza son aquellas que tienen humanidad, y las personas que tienen humanidad poseen conciencia y razón, y debería serles muy fácil realizar bien su deber, porque lo tratan como algo que les corresponde y ponen el corazón en ello. Las personas sin conciencia ni razón inevitablemente harán mal su deber. No actúan de manera responsable sea cual sea el deber que realicen. Los demás siempre tienen que preocuparse por ellas, supervisarlas e indagar en su trabajo; de lo contrario, podrían causar problemas mientras realizan su deber y hacer algo malo mientras trabajan en una tarea; lo que sería contraproducente. En resumen, las personas siempre deberían examinarse a sí mismas al realizar su deber: “¿He realizado este deber acorde al estándar? ¿He puesto mi corazón en él? ¿He sido superficial?”. Si eres siempre superficial, estás en peligro. Como mínimo, significa que no tienes credibilidad y que la gente no puede confiar en ti. Más grave aún, si eres siempre superficial al hacer tu deber, y si siempre engañas a Dios, ¡entonces estás en gran peligro! ¿Cuáles son las consecuencias de incurrir descaradamente en el engaño? Todos pueden ver que estás haciendo el mal a sabiendas. Vives enteramente según tus propias actitudes corruptas, y en tu deber no eres más que superficial, y no practicas la verdad en absoluto. ¡Esto significa que careces de humanidad! Si esto se manifiesta en ti en todo momento —no cometes errores graves, pero no cesas en los menores, y no te arrepientes de principio a fin—, entonces eres una persona malvada, un incrédulo, y deberías ser echado. Esta es una consecuencia grave. Eres completamente revelado y descartado por ser un incrédulo y una persona malvada.

Cualquier deber que hagas implica entrada en la vida. Ya sea que tu deber sea bastante habitual o impredecible, aburrido o animado, siempre debes lograr la entrada en la vida. Los deberes de algunas personas son bastante monótonos; hacen lo mismo todos los días. Sin embargo, al llevarlos a cabo, los estados que revelan estas personas no son tan homogéneos. En ocasiones, cuando están de buen humor, son un poco más diligentes y trabajan mejor. Otras veces, debido a alguna influencia desconocida, sus actitudes corruptas satánicas hacen de las suyas en su interior, provocando que tengan puntos de vista inapropiados; caen en malos estados y en un mal estado de ánimo, y acaban haciendo sus deberes de manera superficial. Los estados internos de las personas cambian de acuerdo con su entorno, pero por mucho que cambien, si alguien entiende la verdad, puede actuar de acuerdo con los principios. Es un error hacer las cosas según tu estado de ánimo; eso es hacerlas basándote en tus preferencias. Cuando estás de buen humor, puedes ponerle un poco de corazón a lo que haces, y cuando estás de mal humor, no le pones el corazón a lo que haces y actúas de manera superficial; ¿es esta una forma de hacer las cosas basada en principios? ¿Te permitirá esto realizar el deber de manera acorde al estándar? Sea cual sea su estado de ánimo, la gente debe saber orar a Dios y buscar la verdad; solo de esta manera podrá evitar estar constreñida e influida por los vaivenes a los que la somete su estado de ánimo. Al hacer el deber, debes examinarte siempre para ver si haces las cosas según los principios, si tu realización del deber es acorde al estándar, si lo haces de manera superficial, si has sido evasivo y has holgazaneado, y si tienes algún problema en cuanto a tu actitud y forma de pensar. Una vez que hayas hecho introspección y te hayan quedado claras estas cosas, te será más fácil cumplir con el deber. Con independencia de lo que te encuentres al hacer el deber —negatividad y debilidad, o mal humor tras haber sido podado—, debes tratarlo de forma adecuada y también debes buscar la verdad y entender las intenciones de Dios. Al hacer estas cosas, tendrás una senda de práctica. Si deseas hacer bien tu deber, no debe afectarte tu estado de ánimo. Por más negativo o débil que te sientas, debes practicar la verdad, cumplir con tus obligaciones y responsabilidades, y atenerte a los principios en todo lo que hagas. Si lo haces, no solo otras personas te darán su aprobación, sino que también agradarás a Dios. Así serás una persona responsable que puede asumir la responsabilidad, que es buena de verdad, y que realmente realiza el deber acorde al estándar, y vivirás íntegramente a semejanza de una persona auténtica. Esas personas se purifican y logran la verdadera transformación cuando hacen el deber y se puede decir que son personas honestas a los ojos de Dios. Solamente las personas honestas son capaces de perseverar en la práctica de la verdad a fin de lograr actuar con principios y ser capaces de realizar su deber acorde al estándar. Los que actúan con principios realizan el deber meticulosamente cuando están de buen humor; no trabajan de manera superficial, no son insolentes ni se lucen para que los demás los tengan en gran estima. Cuando están de mal humor, pueden realizar sus tareas cotidianas con la misma seriedad y responsabilidad y, aunque se encuentren con algo fastidioso que los atosigue o los perturbe mientras realizan sus deberes, siguen siendo capaces de sosegar el corazón ante Dios para orar, diciendo: “Por muy grande que sea el problema al que me enfrente, aunque se hunda el cielo, mientras esté vivo, debo cumplir mi deber. Cada día que vivo es un día en que debo realizar bien el deber para ser digno de este deber que Dios me ha dado, así como de este aliento que ha soplado en mi cuerpo. Por muchas dificultades que tenga, lo dejaré todo de lado, ¡pues el cumplimiento del deber es de suma importancia!”. Aquellos a quienes no afecta ninguna persona, acontecimiento, cosa ni entorno, a quienes no limita ningún estado de ánimo ni situación externa y priorizan los deberes y las comisiones que Dios les ha encomendado son las personas leales a Dios, que se someten sinceramente a Él. Esta clase de personas han logrado entrar en la vida y en la realidad-verdad. Esta es una de las manifestaciones más auténticas y prácticas de vivir la verdad. ¿Vivir así tranquilizaría a una persona? ¿Tendrías que preocuparte por cómo te ve Dios? ¿Cómo diríais que tendríais que actuar a fin de sentiros tranquilos? (No dejarse limitar por ninguna persona, incidencia o cosa y priorizar el propio deber. Esta es la única manera de evitar decepcionar a Dios). Correcto, ese es el secreto para estar tranquilo. ¿Habéis dominado este secreto todos? Si alguien tiene una mala actitud cuando habla contigo, e intenta dejarte de lado o buscarte defectos adrede, te sentirás triste, como si te hubieran clavado un puñal. No querrás comer y se te alterará el sueño. En cualquier caso, estarás de mal humor, y te dolerá el corazón. En ese punto, ¿qué harás? Tal vez digas: “Hoy estoy de mal humor, así que pospondré mi deber un par de días”, o “Haré mi deber, pero no tiene nada malo que lo haga con desgano y por inercia. A todo el mundo a veces las cosas no le salen como quiere, así que si yo estoy de mal humor, Dios no me va a pedir mucho, ¿verdad? Pospondré el deber por un rato hoy. No pasa nada, lo haré bien mañana. Dios lleva seis mil años realizando Su obra, ¿de verdad le importará que yo lo demore un día?”. ¿Qué clase de persona permite que las nimiedades afecten su humor, y luego necesariamente deja que afecten su deber? ¿Acaso no es un temperamento infantil y poco prometedor? Cuando algo les sucede, se enfadan, son completamente irrazonables, no hacen su deber, carecen de determinación y se olvidan de sus votos. ¿Qué tipo de problema es este? ¿No es un problema de terquedad? Tal vez haya gente que habitualmente no se comporte así, pero cuando están de mal humor renuncian a su trabajo. Este tipo de cosas suceden con demasiada frecuencia. Hay gente que está un poco impactada por estar de mal humor y, a consecuencia de ello no tiene energía al realizar su deber y es incapaz de reunir ningún entusiasmo. ¿Qué se debe hacer cuando esto sucede? ¿No es necesario resolver estos problemas? Algunos dicen: “No se pueden resolver. Por ahora no quiero resolverlo y solo seguiré la corriente. En cualquier caso, estoy de mal humor y no quiero que nadie me hable. Dejadme estar triste un rato”. Si bien siguen aquí haciendo su deber, están presentes física pero no mentalmente. Es incierto hacia dónde se ha ido su corazón. No son responsables en el deber, no se esfuerzan y son débiles. Sin embargo, cuando mejora su humor, vuelven a ganar entusiasmo; son capaces de soportar la adversidad y de agotarse nuevamente, y no se molestan por lo que comen. ¿No es todo eso un poco anormal? ¿Por qué la gente se ve influenciada por tantos sentimientos y circunstancias diferentes? ¿Habéis buscado la razón alguna vez? ¿Estas cosas no os atribulan con frecuencia? ¿No os atascáis en estos estados a menudo? ¿No es este el problema que todos vosotros afrontáis? (Sí). Si estos problemas no se resuelven, las personas jamás madurarán; siempre serán niños. Por ejemplo, si alguien dice algo sin pensar en tus sentimientos, algo que está parcialmente dirigido a ti, o si habla de ti indirectamente, te sentirás un poco incómodo. Si hablas con alguien y esa persona no te presta atención, o si no tiene una expresión agradable, estarás incómodo. Si un día sucede que tu deber no marcha como lo deseas, estarás incómodo. Si tienes una pesadilla que parece un mal presagio, estarás incómodo. Si recibes malas noticias sobre tu familia, estarás incómodo, de mal humor, y no podrás hacer que mejore tu energía. Si ves que otra persona cumple bien con su deber, y recibe elogios y se la asciende a líder, eso también te hará sentir incómodo y afectará tu estado de ánimo… Todas estas cosas que son capaces de afectarte, grandes o pequeñas, pueden atraparte en la negatividad, abatirte y afectar tu capacidad de hacer el deber. ¿Qué problema tienen los que se comportan de este modo? (Su carácter es inestable). Un carácter inestable es un aspecto de ello. Su humanidad es inmadura e infantil, y carecen de perspicacia. En lo que respecta a su entrada en la vida, siempre padecen las limitaciones de toda clase de personas, acontecimientos y cosas, así que no les resulta fácil practicar la verdad. Si no pueden poner en práctica la verdad, no pueden entrar en la realidad-verdad, y si no pueden entrar en la realidad-verdad, no tendrán entrada en la vida. ¿Acaso no funciona así? ¿Qué ocasiona que se vean limitados por personas, acontecimientos y cosas? Se debe a que no comprenden la verdad, porque no saben distinguir entre lo que es cierto y lo que es falso, y porque no pueden distinguir quién tiene razón y quién no. Esto hace que no sepan practicar, sin espacio para avanzar o retroceder. Esa es la consecuencia. La mayoría de los nuevos creyentes se encuentran en este estado. Cuando entiendan la verdad, puedan ver las cosas claramente y distinguir entre las personas, este problema se resolverá solo naturalmente. Sin embargo, quienes no aman la verdad no la buscan cuando les suceden cosas. Este tipo de persona será por siempre incapaz de deshacerse de las limitaciones de toda clase de personas, acontecimientos y cosas. ¿Qué clases de estados manifiestan los que a menudo padecen las limitaciones de personas, acontecimientos y cosas? Se vuelven negativos fácilmente, y cuando sufren reveses o se encuentran con dificultades, tropiezan. Estas cosas afectan su estado de ánimo y su capacidad de realizar el deber. Aquellos que no comprenden la verdad se ven fácilmente limitados por toda clase de personas, acontecimientos y cosas. Su entrada en la vida es muy lenta y, sin importar durante cuántos años hayan creído, no tienen un progreso visible. No han cambiado en absoluto, y son más o menos iguales a los no creyentes. Todo esto es el resultado de no perseguir la verdad. Esa es la razón. En una palabra, no importa cuántos años hayas creído en Dios, no importan tu aptitud ni tu edad, mientras que no ames la verdad ni la busques en todas las cosas, te verás fácilmente limitado por toda clase de personas, acontecimientos y cosas. No sabrás actuar adecuadamente, y tampoco sabrás practicar la verdad o atenerte a los principios. Incluso si actúas de acuerdo con las nociones de los hombres y no haces cosas malas, aún seguirás sin saber si guardas conformidad con las intenciones de Dios. Más allá de cuántos años haya creído esta clase de persona, no será capaz de hablar sobre sus testimonios vivenciales, porque no entiende cómo experimentar la obra de Dios ni comprende la verdad en lo más mínimo. La gente que no busca la verdad es así; sin importar cuánto tiempo hayan creído en Dios, no tienen ningún testimonio del cual hablar. Su estatura es demasiado pequeña y carecen de la realidad-verdad.

En este momento, las personas hacen activamente su deber. También tienen la determinación de hacerlo, de gastarse para Dios, de renunciar a cosas por Él y de entregarse a Él. Incluso existen personas que muchas veces han jurado que entregarían su vida entera a Dios y que se gastarían para Él. Poseen todas estas cosas, pero no tienen entrada en la vida. Si alguien no tiene entrada en la vida, ante toda clase de personas, acontecimientos y cosas complicados le resultará bastante difícil mantener la situación bajo control o abordar el problema. No puede encontrar el rumbo ni una senda, y a menudo siente que no puede deshacerse de su estado negativo. Está enredado, limitado, controlado y atado por toda clase de personas, acontecimientos y cosas, no sabe cuál es la forma más correcta de practicar. Ahora, os voy a contar un principio de práctica: sin importar qué te suceda, ya sea un examen o una prueba, o si te podan, y más allá de cómo te trate la gente, primero deberías dejar esas cosas de lado y presentarte ante Dios, orando con fervor y buscando la verdad, para poder corregir tu estado. Esto debería hacerse en primer lugar. Deberías decir: “Por muy grande que sea este asunto, aunque el mismo cielo se venga abajo, debo cumplir bien mi deber. Mientras tenga aliento, no renunciaré a él”. Así pues, ¿cómo realizas bien tu deber? No puedes actuar por inercia, o estar físicamente presente pero dejar que tu mente divague; debes enfocar tu corazón y tu mente en el deber. Por muy grandes que sean los asuntos que enfrentes, primero debes dejarlos a un lado y presentarte ante Dios para buscar la manera de cumplir bien con tu deber, para que satisfaga a Dios. Debes intentar pensar: “Ante esto que enfrento hoy, ¿cómo cumpliré bien mi deber? Antes era superficial, así que hoy debo cambiar de método y esforzarme por cumplir bien con el deber, para que el desempeño de mi deber sea impecable. La clave es que no debo decepcionar a Dios. Debo aquietar Su corazón, para que cuando Él me vea hacer el deber, sepa que no solo soy obediente y sumiso, sino también devoto”. Si pones esto en práctica y dedicas esfuerzo en este sentido, nada puede demorarte en la ejecución de tu deber ni afectar su eficacia. A medida que ores constantemente, busques la verdad e intentes comprender las palabras de Dios, serás capaz de entender y resolver fácilmente los asuntos emocionales de la carne; pero una persona no puede hacer eso a menos que acepte la verdad. Siempre y cuando comprendas la verdad, cualquier problema puede resolverse. La tristeza, el desánimo, las preocupaciones, los recelos y la negatividad de tu corazón pueden resolverse por completo. Tu estado de ánimo mejorará lentamente y estarás totalmente liberado. Si de verdad tienes dificultades reales, debes aprender a buscar la verdad y someterte. Cuando una persona se enfrenta a esta clase de cosas, eso es un examen de su estatura y revela quién es, para ver si puede poner en práctica la verdad.

A fin de realizar el deber de manera acorde al estándar, primero debes tener la mentalidad adecuada. Cuando se revela tu carácter corrupto, asimismo debes corregir tu estado. Cuando seas capaz de abordar correctamente tu deber, cuando te hayas liberado de las limitaciones e influencias de toda clase de personas, acontecimientos y cosas, cuando puedas someterte a Dios por completo, entonces podrás realizar bien el deber. El secreto para hacerlo es siempre priorizar tu deber y tus responsabilidades. En el proceso de realizar tu deber, debes examinarte siempre a ti mismo: “¿Tengo una actitud superficial hacia el desempeño de mi deber? ¿Qué cosas me perturban y hacen que sea superficial al realizar mi deber? ¿Estoy realizando mi deber con todo mi corazón y mis fuerzas? ¿Confiará Dios en mí si actúo de esta manera? ¿Tengo un corazón sumiso a Dios? ¿Realizar mi deber de esta manera es conforme a los principios? ¿Puede lograr los mejores resultados?”. Deberías reflexionar a menudo sobre estas preguntas. Cuando descubras problemas, deberías buscar activamente la verdad y encontrar las palabras de Dios relevantes para resolverlos. Así, serás capaz de hacer bien tu deber y tendrás paz y gozo en tu corazón. Si surgen problemas con frecuencia mientras realizas tu deber, ¿dónde radica la raíz de esta cuestión? Hay un problema con tu corazón; se trata de una cuestión de tener actitudes corruptas. Cuando se revela el carácter corrupto de una persona, tendrá problemas en su corazón y su estado será anormal, lo que influirá directamente en cómo realiza su deber. Los problemas que influyen en el deber de uno son problemas grandes y graves; pueden influir directamente en la relación de uno con Dios. Por ejemplo, algunos desarrollan nociones y malentendidos sobre Dios cuando a sus familias les sobrevienen desastres. Algunas personas se vuelven negativas cuando soportan un poco de adversidad en su deber y nadie lo ve ni las elogia por ello. Algunos no hacen bien su deber, siempre son superficiales y se quejan de Dios cuando se los poda. Algunas personas no están dispuestas a realizar su deber porque siempre están considerando una vía de escape. Todos estos problemas influyen directamente en una relación normal con Dios. Todos estos son problemas de actitudes corruptas. Todos ellos derivan del hecho de que las personas no conocen a Dios ni Su obra y siempre intrigan y consideran su propio estatus y reputación, sus perspectivas y su porvenir, así como sus intereses carnales, lo que les impide tener consideración con las intenciones de Dios y someterse a Sus arreglos, lo que conduce a toda clase de emociones negativas. Así es exactamente como son las personas que no persiguen la verdad. Al enfrentarse a situaciones un tanto difíciles, se vuelven negativas y débiles; cuando se encuentran con cosas que no salen como quieren, descargan su frustración en su deber. Al realizar su deber, constantemente se vuelven negativas, holgazanean y actúan de manera superficial; no dejan de rebelarse contra Dios y de resistirse a Él, e incluso quieren abandonar su trabajo en traición a Dios. Todas estas son las diversas consecuencias que se producen cuando uno está constreñido por sus actitudes corruptas. Una persona que ama la verdad es capaz de dejar de lado su vida, sus perspectivas y su porvenir propios y solo quiere perseguir y obtener la verdad. Piensa que no hay tiempo suficiente, teme fracasar a la hora de hacer bien su deber y no ser perfeccionada, por lo que es capaz de renunciar a todo y entregarse para Dios. Su mentalidad es simplemente centrarse en Dios y someterse a Él. No hay dificultad que pueda detenerlos, y si se siente negativa o débil, lo resuelve con naturalidad leyendo unos cuantos pasajes de las palabras de Dios. Las personas que no persiguen la verdad son muy problemáticas; por mucho que se comparta la verdad, no puede resolver sus problemas por completo. Incluso si entran en razón momentáneamente y son capaces de aceptar la verdad, se echarán atrás más tarde, por lo que es muy difícil lidiar con esta clase de gente. No es que no entiendan ni un ápice de la verdad; es que no la atesoran ni la aceptan en su corazón. Como resultado, nunca son capaces de dejar de lado su propia voluntad, ni de desprenderse de sus intereses personales, sus perspectivas y su porvenir, ni de su desenlace y destino. Su corazón siempre está perturbado y constreñido por estas cosas, lo que las torna incapaces de hacer bien su deber. Si una persona es capaz de aceptar la verdad, una vez que la entienda, todas esas cosas propias de las actitudes corruptas desaparecerán con naturalidad, y tendrá entrada en la vida y estatura; ya no será un niño ignorante. Cuando una persona tenga estatura, será cada vez más capaz de desentrañar las cosas, cada vez más capaz de discernir a toda clase de personas, y no estará constreñida por ninguna persona, acontecimiento o cosa. No se verá influenciada por nada que los demás digan o hagan. No estará sujeta a la interferencia de las fuerzas malignas de Satanás ni a que la desorienten y perturben los falsos líderes y anticristos. Si esto sucede, ¿acaso no aumentará gradualmente la estatura de una persona? Cuanto más entienda alguien la verdad, más reflexionará y llegará a conocerse a sí mismo, más capaz será de descubrir el daño que causan sus actitudes corruptas, más capaz será de encontrar una senda para practicar la verdad, y más rápida será su entrada en la realidad-verdad; al mismo tiempo, también será capaz de realizar su deber de una manera acorde al estándar. Cuando tengas entrada en la vida y tu vida esté creciendo gradualmente, tu estado se volverá cada vez más normal. Las personas, los acontecimientos y las cosas que anteriormente lograban perturbarte y limitarte ya no serán un problema para ti. Ya no tendrás más dificultades al hacer tu deber y tu relación con Dios se volverá cada vez más normal. Cuando sepas cómo ampararte en Dios, cuando sepas buscar Sus intenciones, cuando conozcas tu propio lugar, cuando sepas lo que deberías hacer y lo que no, y qué asuntos requieren o no que te hagas responsable, ¿tu estado no será cada vez más normal? Vivir así no te cansará, ¿verdad? No solo no estarás cansado, sino que te sentirás especialmente relajado y feliz. ¿Acaso tu corazón no se sentirá iluminado a consecuencia de ello? Tu mentalidad será normal, tu espíritu se liberará, revelarás actitudes corruptas con menos frecuencia y te someterás más a Dios. De esta manera, serás capaz de vivir constantemente en la presencia de Dios, y vivirás la humanidad normal. Cuando las personas vean tu actitud, sentirán que ha habido un gran cambio en ti. Estarán dispuestas a compartir contigo, sentirán paz y gozo en su corazón al escuchar tu enseñanza, y también se beneficiarán de ella. A medida que crezca tu estatura, tus palabras y acciones se volverán más mesuradas y basadas en principios. Cuando veas que alguien está negativo y débil, serás capaz de darle algo de ayuda verdadera. No solo serás capaz de resolver los problemas de las personas, sino que también podrás evitar constreñirlas o sermonearlas, y en su lugar usar tus propias experiencias prácticas para ayudar a los demás, aportándoles algún beneficio. Así, no solo te estarás esforzando en la casa de Dios, sino que serás una persona útil, capaz de asumir una carga y de hacer cosas más significativas en la casa de Dios. ¿Acaso no es esa la clase de persona que a Dios le agrada? Si eres una persona que agrada a Dios, ¿no le agradarás a todo el mundo también? (Así es). ¿Por qué le agrada a Dios esa clase de persona? Porque es capaz de hacer cosas reales ante Él, no emplea palabras vacías ni floridas, y hace cosas reales. Es capaz de ayudar y guiar a los demás hablando sobre sus experiencias verdaderas; es capaz de ayudar a otros a resolver cualquier problema y, cuando hay dificultades en el trabajo de la iglesia, es capaz de liderar el avance, y resolver los problemas de forma activa. Esto es lo que significa realizar el propio deber con devoción. Es capaz de ayudar a sus hermanos y hermanas a resolver sus problemas, lo que demuestra que tiene entrada en la vida. El hecho de que pueda hacer tantas cosas prácticas demuestra que practica la verdad y que vive en presencia de Dios. Como tiene la realidad-verdad, también es capaz de conducir a los demás para que entren en ella. Si no posees la realidad-verdad o no tienes experiencias verdaderas, ¿puedes conducir a los demás ante la presencia de Dios? Si tú mismo no vives en presencia de Dios, no puedes conducir a los demás ante Él. Si solo te esfuerzas al hacer tu deber, sin buscar los principios-verdad en absoluto, y no estás dispuesto a satisfacer a Dios, entonces no estás viviendo en presencia Suya. Aquellos que no viven en presencia de Dios ¿son capaces de aceptar Su escrutinio? ¿Son capaces de soportar Sus exámenes? ¿Son capaces de mantenerse firmes en medio de las pruebas? (No, no son capaces de hacerlo). ¿Puede esta clase de persona dar testimonio de Dios? ¿Puede testimoniar sobre Él? (No, no puede). ¿Qué clase de persona es incapaz de dar testimonio de Dios? ¿Es alguien que de verdad cree en Dios? Como mínimo, aún no ha entrado en la realidad-verdad de las palabras de Dios, y sigue existiendo fuera de Sus palabras. Alguien que ha creído en Dios durante muchos años sin ninguna entrada en la vida, que no puede dar un testimonio vivencial, y mucho menos dar testimonio de Dios, que no puede ganar personas buenas al predicar el evangelio, es indigno de llamarse testigo de Dios. Así pues, quien tiene una estatura inmadura y carece de entrada en la vida jamás puede dar testimonio de Dios. La conclusión tácita es que esta clase de persona no vive en presencia de Dios. Si no vives en presencia de Dios, no tienes entrada en la vida y no eres testigo de Dios, ¿te reconocerá Él como uno de Sus seguidores? No lo hará. Dios te ha dado la oportunidad de hacer tu deber, y tú estás dispuesto a hacerlo, pero a partir de tus manifestaciones Él ha visto que no puedes dar testimonio de Él, incluso tras creer en Él durante tanto tiempo. No solo careces de verdadero conocimiento vivencial, también vives de acuerdo con tus nociones y figuraciones; no tienes ninguna realidad-verdad y simplemente no vives en presencia de Dios. Si Él te da una prueba, no puedes soportarla; si Él te poda, no lo puedes tolerar; si Él te juzga y castiga, renuncias a tu trabajo y te resientes y Él pensará: “¡Esta persona es como un oso al que no hay que tocar! Donde sea que Yo vaya a hacer Mi obra o a hablar, esta clase de persona no es digna de seguirme, no es digna de estar conmigo”. ¿Por qué lo digo? Porque esta clase de persona no entiende la verdad, no tiene una comprensión pura, carece de experiencias verdaderas y no comprende las intenciones de Dios. Si no comprende las intenciones de Dios, ¿puede ser compatible con Él? Si no entiende Sus intenciones, ¿puede comprenderlas? ¿Puede aceptar la verdad? Es difícil de decir, y son todas cosas inciertas. Así pues, si esta clase de persona estuviera con Dios, tendría suspicacias acerca de Él en todo y no lo entendería, lo que daría lugar a todo tipo de malentendidos, quejas y juicios sobre Dios a cada paso. Al final, esto conduciría a la traición. ¿Podría Dios querer a alguien que lo traiciona? ¿Podría Dios permitirle convertirse en Su seguidor? No podría. Si quieres que Dios te reconozca como uno de Sus seguidores, entonces, antes que nada, debes centrarte en la entrada en la vida; esto significa empezar por conocerte a ti mismo. Cuanto más se conozca uno a sí mismo, más capaz será de desentrañar la esencia y la realidad de su corrupción, y más sed tendrá en su interior de perseguir la verdad; al realizar su deber, le dará especial importancia a buscar la verdad, practicarla y despojarse de sus actitudes corruptas, con lo que será capaz de perseverar en su deber y cumplirlo de acuerdo con los requerimientos de Dios. Esa debería ser tu máxima prioridad. El propósito de centrarse en la entrada en la vida es hacer bien tu deber; en el fondo, todo se reduce a hacer tu deber. Deberías empezar a perseguir la entrada en la vida al hacer tu deber, y por medio de la entrada en la vida, deberías entender y obtener la verdad gota a gota, de modo que llegues a un punto en el que tengas estatura, en el que tu vida crezca gradualmente y tengas experiencias prácticas de la verdad. Luego deberías dominar toda clase de principios de práctica, de modo que seas capaz de realizar tu deber sin verte constreñido ni perturbado por ninguna persona, acontecimiento o cosa. De esta manera, vivirás gradualmente en la presencia de Dios. No te verás perturbado por ninguna clase de persona, acontecimiento o cosa, y tendrás experiencia de la verdad. A medida que tu experiencia se vuelva más abundante, serás más capaz de dar testimonio de Dios, y a medida que seas más capaz de dar testimonio de Dios, te convertirás poco a poco en una persona útil. Cuando te conviertas en una persona útil, serás capaz de realizar tu deber de una manera acorde al estándar en la casa de Dios, podrás asumir adecuadamente tu posición como ser creado y someterte a los arreglos e instrumentaciones de Dios, y serás capaz de mantenerte firme. Solo esta clase de persona es un ser creado acorde al estándar y alguien que cuenta con la aprobación de Dios. Entonces serás digno de todo lo que Dios te ha concedido.

¿Cuál es la clave para entrar en la realidad-verdad? Debes aprender a practicar la verdad para poder manejar los asuntos basándote en principios. ¿Sirve de algo jurar y expresar tu determinación constantemente? Si siempre haces juramentos y expresas tu determinación, pero sigues siendo incapaz de practicar la verdad, entonces no sirve de nada en absoluto. Lo más crucial y real es lograr la entrada en la vida en el proceso de realizar tu deber, mediante la búsqueda de la verdad para resolver los diversos problemas que aparecen mientras realizas tu deber, y revertir tus diversas actitudes equivocadas hacia tu deber. ¿Qué significa tener entrada en la vida? Tener entrada en la vida significa que tienes experiencia y conocimiento de la verdad y eres capaz de practicarla correctamente. ¿Tenéis todos vosotros entrada en la vida ahora mismo? ¿Sois capaces de dar testimonio de Dios? ¿Acaso no es cierto que la mayoría de las veces solo sois capaces de pronunciar algunas palabras y doctrinas, y que vuestro conocimiento de la verdad llega solo hasta el nivel de la doctrina, pues carecéis de cualquier conocimiento o experiencia genuinos de la verdad? Si no puedes alcanzar una experiencia y un conocimiento genuinos de la verdad, entonces te quedas corto a la hora de dar testimonio de Dios. La mayoría de las veces, solo tienes un conocimiento basado en los sentimientos; sientes que cuando Dios lo expresa de una manera, es la verdad, y cuando lo expresa de otra, también es la verdad; sientes que todas las palabras de Dios son la verdad, y dices amén a ellas y las apruebas. Pero no puedes relacionarlas contigo mismo. Cuando haces las cosas, sigues confundido, y no sabes qué verdades deberías usar para resolver tus problemas, ni sabes qué forma de actuar sería practicar la verdad. ¿Acaso la mayoría de vosotros no estáis en esta clase de estado? Aunque podéis pronunciar muchas palabras y doctrinas, no podéis aplicarlas a vuestra vida real. Seguís sin saber cómo practicar la verdad y no sabéis cómo aplicar las palabras de Dios en vuestra vida real, y pase lo que os pase, no sabéis cómo buscar la verdad para resolver vuestros problemas. Esto se debe a que la entrada en la vida de las personas es demasiado superficial y su estatura es demasiado escasa. Cuando sepáis cómo experimentar, practicar y aplicar las palabras de Dios en vuestra vida real, y cuando sepáis cómo buscar la verdad para resolver los problemas después de que os suceda algo, vuestra vida crecerá. Saber cómo practicar la verdad es una señal de que vuestra vida está creciendo. Algún día, cuando seas capaz de resolver problemas con la verdad, cuando tengas algún conocimiento de Dios, cuando puedas, al compartir tu verdadero conocimiento de Dios, dar testimonio de Su obra, de Su carácter santo y justo, y de Su omnipotencia y sabiduría, entonces serás capaz de dar verdaderamente testimonio de Dios, y estarás cualificado para que Dios te use. Si crees que entiendes bastante y puedes hablar sin parar sobre doctrina, pero no puedes resolver nada que implique tus propios problemas, y tampoco sabes cómo buscar la verdad para resolverlos, esto prueba que lo que entiendes no es la verdad, sino palabras y doctrinas. Incluso si otros se identifican con algunas de las doctrinas que te oyen pronunciar, pueden encontrar en ellas cierta edificación, y las doctrinas que pronuncias logran algunos resultados, simplemente no eres capaz de explicar las cosas a fondo, ni puedes resolver los problemas por completo. Esto prueba que las doctrinas que pronuncias se transmiten solo con un sentido literal; como mucho, es un poco de conocimiento basado en los sentimientos que aún no se elevan al nivel del conocimiento racional; no se puede decir que sean la realidad-verdad, y mucho menos que hayas entrado en la realidad-verdad. Ahora bien, ¿cómo resuelves este problema de pronunciar palabras y doctrinas? Esto requiere dedicar esfuerzo a entender la verdad. Solo cuando entiendas la verdad reflexionarás sobre ti mismo, serás capaz de reconocer las actitudes corruptas que has revelado, y podrás descubrir la raíz de tus problemas. Entonces, deberías buscar la verdad y usar las palabras de Dios para resolver a fondo las actitudes corruptas que has revelado. Ya sea que lo que se revela en ti sea arrogancia y sentenciosidad o tortuosidad y falsedad, o ya sea egoísmo y vileza o superficialidad y engaño hacia Dios, debes reflexionar sobre estas actitudes corruptas hasta que las veas con claridad. De esta manera, sabrás qué problemas existen mientras realizas tu deber y qué tan lejos estás de alcanzar la salvación. Solo cuando puedas ver con claridad tus propias actitudes corruptas serás capaz de saber dónde radican las dificultades y los obstáculos al hacer tu deber. Solo entonces serás capaz de resolver los problemas de raíz. Por ejemplo, supongamos que no asumes responsabilidad en la realización de tu deber y, en cambio, siempre actúas de manera superficial, lo que perjudica tu trabajo, pero a ti te preocupa tu orgullo, así que no estás dispuesto a hablar sinceramente de tu estado y tus dificultades y a practicar el diseccionarlos y conocerlos, y por el contrario siempre buscas excusas para lidiar con las cosas superficialmente. ¿Cómo deberías resolver este problema? Debes orar a Dios y hacer introspección, diciendo: “Dios, deseo decir tales cosas para proteger mi orgullo. Es mi carácter corrupto el que habla. No debería hablar así. Debo sincerarme, mostrarme tal como soy, y contar en voz alta qué pienso verdaderamente en mi interior. Prefiero sufrir la humillación y que se resienta mi imagen antes que satisfacer mi propia vanidad. Solo quiero satisfacer a Dios”. De esta manera, al rebelarte contra ti mismo y expresar en voz alta los verdaderos pensamientos de tu fuero interno, estás practicando ser una persona honesta y, además, no estás actuando de acuerdo con tu propia voluntad ni intentando defender tu orgullo. Eres capaz de poner en práctica las palabras de Dios, de practicar la verdad de acuerdo con Sus deseos, de cumplir seriamente con tu deber y de cumplir por completo con tus responsabilidades. Así, no solo estás poniendo en práctica la verdad y cumpliendo con tu deber, sino que también estás defendiendo los intereses de la casa de Dios, lo que satisface Su corazón. Vivir de esta manera es ser abierto y honrado, y tus pensamientos e ideas, así como tus acciones y obras, pueden presentarse ante las personas y ante Dios. ¡Qué maravilloso es esto! Practicar de esta manera es un poco difícil, y puede que te enfrentes al fracaso en múltiples ocasiones, pero si practicas y te esfuerzas en esta dirección, sin duda tendrás éxito. ¿Y qué significa tener éxito para ti? Significa que cuando practicas la verdad, eres capaz de dar este paso que te libera de las ataduras de Satanás, un paso que te permite rebelarte contra ti mismo. Significa que eres capaz de dejar de lado la vanidad y el orgullo, de dejar de buscar tu propio beneficio y dejar de hacer cosas egoístas y despreciables. Cuando pones esto en práctica, le muestras a la gente que eres alguien que ama la verdad, que tiene la realidad-verdad, que anhela la rectitud y la luz. Este es el resultado que logras al practicar la verdad. Al mismo tiempo, también le causas vergüenza a Satanás. Satanás te corrompió, te hizo egoísta y te hizo proteger tus propios intereses y pensar en tu propio orgullo. Pero ahora, estas cosas propias de Satanás ya no pueden atarte, te has liberado de ellas, ya no estás controlado por la vanidad, el orgullo ni tus propios intereses personales, y practicas la verdad, por lo que Satanás acaba totalmente humillado y no hay nada que pueda hacer. Cuando Satanás no puede controlarte, ¿acaso no sales victorioso? Cuando sales victorioso, ¿no te mantienes firme en tu testimonio para Dios? ¿Acaso no peleas la buena batalla? Cuando has peleado la buena batalla, tienes paz y alegría y una sensación de tranquilidad en tu corazón. Si vives con una frecuente sensación de acusación en tu corazón, te sientes intranquilo, no tienes paz ni alegría y a menudo estás preocupado y angustiado por todo tipo de cosas, ¿qué demuestra esto? Simplemente que no practicas la verdad y que no te mantienes firme en tu testimonio por Dios. Cuando vives en medio de actitudes satánicas, actúas según tu propia voluntad, no te gusta practicar la verdad e incluso traicionas la verdad, recurriendo a cualquier medio para alcanzar tus metas. Solo salvaguardas tu propia vanidad, orgullo, reputación, estatus e intereses. ¿No es esto ser egoísta y despreciable? Cuando vives siempre para ti mismo y para tus propios intereses, la vida se vuelve extremadamente dolorosa. Tienes muchísimos deseos egoístas, enredos, ataduras, recelos y desazones; no hay en ti la más mínima paz ni alegría. Vivir para la carne corrupta no es más que un sufrimiento extremo. Aquellos que persiguen la verdad son diferentes. Cuanto más entienden la verdad, mayor es su liberación y libertad; cuanto más practican la verdad, más paz y alegría tienen. Cuando obtengan la verdad, vivirán completamente en la luz y disfrutarán de las bendiciones de Dios, libres de sufrimiento.

En este momento, ¿en qué estado vivís todos vosotros mayormente? ¿Vivís en un estado positivo o negativo la mayor parte del tiempo? (Vivimos en un estado negativo la mayor parte del tiempo). Para alguien que siempre vive en un estado negativo, persistir en hacer su deber sin renunciar a él no es algo sencillo. Todos vosotros a menudo sois negativos, pero no sabéis cómo resolverlo. En ocasiones, requiere de mucho esfuerzo resolver vuestro estado negativo, y cuando las cosas no resultan como queréis, nuevamente os volvéis negativos. Siempre os revolcáis en vuestra negatividad y no podríais levantaros aunque quisierais; no podéis cumplir bien con ningún deber, y sois tan incompetentes que nadie puede ayudaros. ¿No cansa vivir así? (Sí). Entonces, ¿cómo lidiáis plenamente con el problema de la negatividad? Decididamente debéis comprender un poco de la verdad. La cantidad de doctrina de la que podáis hablar no resolverá vuestros problemas. Una vez que alguien comprenda realmente la verdad, y una vez que sea capaz de resolver toda negatividad o las dificultades que enfrente, no le resultará tan agotador realizar su deber. Una persona solo puede ser libre y estar liberada obteniendo la verdad. En este momento, aquello de lo que todos vosotros más carecéis es de la verdad, pero obtenerla no es algo que pueda hacerse de la noche a la mañana. Debéis tener un conocimiento genuino de la obra de Dios, y ser capaces de ver el carácter corrupto de la gente con claridad. Esto lleva tiempo, y debéis buscar la verdad a fin de comprenderlo. Todos vosotros podéis sentir el dolor de vivir con un carácter corrupto, tenéis una profunda experiencia de primera mano. ¿Habéis experimentado la paz y felicidad que se producen en vuestro corazón tras entender la verdad, cuando sois capaces de practicar la verdad y observar los principios-verdad? ¿Tenéis muchas experiencias como esa? Si estas experiencias son realmente abundantes, eso implica que poseéis completamente la realidad-verdad. Tendréis la sensación de vivir en la luz y en presencia de Dios. Si ocasionalmente disfrutáis de un poco del esclarecimiento de Dios, estaréis muy complacidos. Si ocasionalmente os amparáis en Dios en lugar de la gente, y Dios os otorga un poco de luz, un camino a seguir en el cual no habíais pensado y se resuelve el asunto, estaréis muy complacidos. No basta con tener estas pequeñas experiencias con frecuencia; debéis continuar esforzándoos por alcanzar la verdad. Por un lado, debéis entender la verdad sobre las visiones, tener una comprensión perfectamente clara de la obra de Dios y conocer verdaderamente el carácter de Dios. Así, cuando nuevamente encontréis dificultades al hacer vuestro deber, al menos eso no dará lugar a nociones ni a rebeldía. Este es un aspecto de las cosas. Asimismo, debéis esforzaros por alcanzar la entrada en la vida. Deben resumirse las verdades que deben practicarse y en las que debe entrarse, como llegar a conocerse a uno mismo, ser honesto, aprender a someterse a Dios, cómo ampararse en Él, cómo realizar con devoción el deber, cómo discernir entre toda clase de personas, cómo tratar a Satanás, qué sabiduría se debería poseer, etc. La única manera de temer a Dios y evitar el mal, y de convertirse en una persona perfecta, es experimentar estos diferentes aspectos de la verdad y entrar en ellos. Así pues, ¿en cuántos aspectos de la realidad-verdad habéis entrado ahora? ¿En qué aspectos de la realidad-verdad no habéis entrado aún? Debéis llevar un registro de esto en el corazón. Cuando hayáis entrado en muchas verdades relativas a la práctica, vuestra vida ya habrá crecido, y tendréis verdadera estatura. Cuando vuestra estatura haya aumentado hasta cierto nivel, seréis capaces de ingresar al camino de ser perfeccionados por Dios y tendréis real estatura. No es un asunto que se pueda apresurar: Roma no se construyó en un día. En este momento, ¿qué es lo más crucial e importante que tenéis que resolver? Que debéis cumplir bien con vuestro deber y tener entrada en la vida al hacerlo. Eso es clave. No podéis simplemente esforzaros, debéis volcar el corazón en ello. Dios no quiere que vendas tu mano de obra mientras haces el deber de un ser creado; en cambio, Él quiere que le ofrezcas tu sinceridad. Al realizar tu deber, debes tener entrada en la vida. Solo tendrás vida una vez que tengas entrada en la vida, solo podrás madurar cuando tengas vida, y quienes tienen vida son los únicos que poseen la verdad.

10 de agosto de 2015

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