App de la Iglesia de Dios Todopoderoso

¡Escucha la voz de Dios y recibe el regreso del Señor Jesús!

Invitamos a los buscadores de la verdad a contactar con nosotros.

Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos

Colores lisos

Temas

Fuente

Tamaño de fuente

Interlineado

Ancho de página

0 Resultado(s) de búsqueda

No se encuentra los resultados.

241 Finalmente vivo una semejanza humana

1 Empapado de la influencia del mundo, viví una vida de falsedad y simulación. Era tan cuidadoso y cauteloso con los demás, que nunca dije una palabra verdadera a la ligera. Actué por filosofías de vida, siendo deshonesto mientras me creía noble. Satisfacía mi vanidad pero no podía ocultar el terror en mi corazón. Las palabras de Dios juzgan y exponen la naturaleza satánica de la humanidad. Como al despertar de un sueño, sabía que no estaba viviendo como un ser humano. Mentir, embaucar y engañar se convirtió en mi vida. Sin un buen corazón honesto, ¿qué dignidad o integridad hay? Las personas engañosas son demonios que deben ser eliminados y desechados por Dios. Odio que me falte humanidad, decido rehacerme a mí mismo.

2 Dios es fiel y justo en esencia y Él escudriña todo. El engaño del hombre no puede escapar de los ojos de Dios, finalmente quedará expuesto. Las personas honestas aman la verdad y tienen las bendiciones y la protección de Dios. Comprendiendo la verdad, me arranco el disfraz y busco ser una persona honesta. Simple y abiertamente, me analizo y me desnudo, y no tengo miedo de que se rían. Soy justo en mi discurso, sin depender de las emociones y sin adulteración de motivos. No tengo ningún engaño ante Dios y le entrego mi corazón. Cumplo mi deber con lealtad, sin pedir nada a cambio, sólo para satisfacer a Dios. Mi corazón está tranquilo y gozoso cuando me conduzco de acuerdo con la verdad. Ser una persona honesta y vivir en la luz es una verdadera vida humana. Exaltando a Dios y viviendo según Sus palabras, ahora poseo integridad y dignidad. Las palabras de Dios me han purificado, permitiéndome vivir una semejanza humana.

Anterior:Lejos de las palabras de Dios se va a ninguna parte

Siguiente:Un corazón fiel a Dios