301 Canto al amor a Dios sin arrepentimiento

I

El camino al cielo tiene subidas y bajadas.

Yo lloro, torturado, entre la vida y la muerte.

Sin la protección de Dios, nadie habría sobrevivido.

Nos hizo nacer en los últimos días;

qué suerte es seguir a Cristo.

Dios se empequeñeció para ser un hombre, tan humillado.

¿Cómo puedo ser un hombre si no amo a Dios?

Yo amaré a Dios por siempre sin arrepentimiento.

II

En todas las pruebas, las palabras de Dios nos guían.

Mi corazón llora de frustración, pero sé que Dios es amor.

No importa cuánto sufra ni cuánto sea refinado,

no me arrepiento ni tengo queja.

Dios ama al hombre sin límites, Su verdad será nuestra vida.

Su palabra es preciada, Su carácter, hermoso.

Yo amaré a Dios por siempre sin arrepentimiento.

III

Amo a Dios y no me arrepentiré

de seguirlo y testificar de Él.

Aunque soy negativo y débil, aun llorando amo a Dios.

Sufro y le doy mi amor, nunca lo aflijo.

Las pruebas me templan como el oro en el fuego.

Se templó mi corazón como el oro; debo dárselo.

Aunque el camino al cielo es duro

y está lleno de lágrimas,

yo amaré a Dios por siempre sin arrepentimiento.

IV

El juicio y el castigo de Dios conquistan mi corazón.

Pese al juicio y al castigo, he obtenido la vida.

La obra de Dios encarnado es real.

Si busco la verdad y amarlo,

seguro que podré seguirlo hasta el final.

Dios sufre por el hombre, le dedicaré mi vida entera.

Deseo amarlo y ser refinado.

Si lo conozco, moriré tranquilo.

Yo amaré a Dios por siempre sin arrepentimiento.

V

Si soy honesto y busco amar a Dios,

puedo ser compatible con Él.

Al amarlo y reverenciarlo, me ganaré Su alabanza.

Al practicar la verdad de Sus palabras,

Dios me guiará y bendecirá.

Las tribulaciones y refinamientos purificarán mi corrupción.

Amaré a Dios sin pedirle nada, mi corazón lo complacerá.

Si conozco a Dios, obtendré la verdad

y mi vida no será en vano.

Yo amaré a Dios por siempre sin arrepentimiento.

VI

La obra de Dios me enseña Sus actos

y mi corazón lo disfruta.

Lo vi en los últimos días y siempre le serviré.

Daré todo para seguir a Dios, incluso mi propia vida.

Estoy dispuesto a sufrir el rechazo para complacerlo.

Amar a Dios y dar testimonio

de Él es realmente glorioso.

Yo amaré a Dios por siempre sin arrepentimiento.

Yo amaré a Dios por siempre sin arrepentimiento.

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