166 Marchar por la senda del amor a Dios

1 No me importa cuán difícil sea la senda de la fe en Dios, yo sólo cumplo la voluntad de Dios porque es mi vocación; mucho menos me importa si recibo bendiciones o sufro desgracias en el futuro. Ahora que estoy decidido a amar a Dios, seré fiel hasta el final. Sin importar qué peligros o dificultades acechen detrás de mí, sin importar cuál sea mi final, para recibir el día de gloria de Dios, sigo de cerca los pasos de Dios y me esfuerzo para continuar.

2 Veo que el corazón de Dios está muy preocupado. ¿Cómo debo cumplir con mi deber para compartir la carga de Dios? La senda para difundir el evangelio del reino es larga y ardua. Si amo a Dios, debo sufrir para dar testimonio de Él. Como he elegido amar a Dios, debo dedicarme a Él. Estoy dispuesto a sufrir lo que sea con tal de reconfortar el corazón de Dios. Dios sufre una humillación muy grande para salvar a la humanidad. Si amamos a Dios, debemos tener consideración de Su voluntad. Dios nos pone a prueba para ver si realmente lo amamos o no. Si entendemos la verdad, debemos luchar para dar testimonio de Dios. Aunque la persecución, las pruebas y las tribulaciones sean grandes, amar a Dios y cumplir Su voluntad siempre son lo primero, y, sin duda, obtendremos Su elogio.

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