309 Ojalá estuviera con Dios todos los días

1 El día que nos separamos de Dios, Él tenía una sonrisa en Su rostro. Él se volvió y nos saludó con la mano, contemplamos cómo se iba en un emotivo silencio. Debido a que las iglesias lo necesitaban, no podía insistirle en que se quedara. Observé su espalda mientras se alejaba, guardé Sus exhortaciones en mi corazón. Cada vez que estoy débil, pienso en el precio que Dios ha pagado. El verdadero amor de Dios, Sus poderosas palabras, activan y calientan mi corazón, me siento tan en deuda con Dios. Me odio por preocuparme demasiado por mi carne, y me siento indigno de vivir ante Él.

2 Cada vez que pienso en el amor de Dios, mi corazón se anima doblemente. Quiero estar al lado de Dios y cumplir con mi deber, y siento que mi estatura es muy pequeña. ¿Cuándo me convertiré en una persona que pueda estar al lado de Dios y servirle? Estoy decidido a practicar la palabra de Dios para que mi vida crezca rápidamente. Cuánto deseo estar al lado de Dios y confiarle multitud de secretos. Al recordar la escena cuando estábamos juntos, mi corazón se llena de dulce dicha. Dios vive humildemente entre los hombres, dándonos la verdad y la vida. Con nuestro corazón lo admiramos y anhelamos estar con Él todos los días.

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