325 La fe del hombre en Dios es insoportablemente mala

La relación del hombre con Dios

es, simplemente, de interés personal.

Es una relación entre el que recibe

y el que da las bendiciones.

Es igual a una relación entre empleado y empleador.

El empleado trabaja para recibir

las recompensas que el empleador da.

Cuando las personas se sumergen

en el gozo de ser bendecidas,

no se dan cuenta de hasta qué punto

una relación así con Dios es impropia y horrible.

En una relación así no hay afecto, sólo un trato.

No hay amor, sólo caridad y misericordia;

no hay comprensión, sólo hay decepción.

No hay intimidad, sólo hay un abismo.

¿Quién puede revertir tal tendencia excesiva?

¿Cuántos pueden entender la gravedad de esta relación?

Cuando las personas se sumergen

en el gozo de ser bendecidas,

no se dan cuenta de hasta qué punto

una relación así con Dios es impropia y horrible.

Cuando las personas se sumergen

en el gozo de ser bendecidas,

no se dan cuenta de hasta qué punto

una relación así con Dios es impropia y horrible.


Adaptado de ‘El hombre sólo puede salvarse en medio de la gestión de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

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