Pregunta 1: Está claro en la Escritura: “Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos” (Hebreos 13:8). Entonces, el nombre del Señor no cambia, pero vosotros afirmáis que el nombre de Jesús cambiará en los últimos días. ¿Cómo explicáis eso?

Respuesta: Hermanos y hermanas, la Biblia dice: “Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos” (Hebreos 13:8). Esto se refiere al hecho de que el carácter y la esencia de Dios son eternos e inmutables. No quiere decir que Su nombre no cambie. Echemos un vistazo a las palabras de Dios Todopoderoso.

Dios Todopoderoso dice: “Están aquellos que dicen que Dios es inmutable. Eso es correcto, pero se refiere a la inmutabilidad del carácter y la esencia de Dios. Los cambios en Su nombre y obra no demuestran que Su esencia se haya alterado; en otras palabras, Dios siempre será Dios, y esto nunca cambiará. Si dices que la obra de Dios siempre permanece igual, ¿sería entonces capaz de terminar Su plan de gestión de seis mil años? Sólo sabes que Dios es eternamente inmutable, ¿pero sabes que Él es siempre nuevo y nunca viejo? Si la obra de Dios nunca cambió, ¿podría haber traído a la humanidad hasta hoy? Si Dios es inmutable, ¿por qué ha hecho ya la obra de dos eras? […] y las palabras ‘Dios es inmutable’ tienen relación con lo que Dios inherentemente tiene y es. En cualquier caso, no puedes hacer depender la obra de seis mil años en un punto, o representarla con simples palabras muertas. Tal es la estupidez del hombre. Dios no es tan simple como el hombre imagina, y Su obra no puede detenerse en una era. Jehová, por ejemplo, no puede representar siempre el nombre de Dios; Él también puede hacer Su obra bajo el nombre de Jesús. Esto es una señal de que la obra de Dios siempre progresa hacia adelante.

Dios es siempre Dios, y nunca se volverá Satanás; Satanás siempre es Satanás, y nunca se volverá Dios. La sabiduría, lo maravilloso, la justicia y la majestad de Dios nunca cambiarán. Su esencia y lo que Él tiene y es nunca cambiarán. Sin embargo, Su obra siempre está progresando hacia adelante y siempre va profundizando, porque Él siempre es nuevo y nunca viejo. En cada era Dios adopta un nuevo nombre, hace una obra nueva y permite a Sus criaturas ver Su nueva voluntad y Su nuevo carácter” (‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

En las palabras de Dios Todopoderoso vemos que Dios mismo es inmutable. Esto se refiere al carácter y la esencia de Dios, no a Su nombre. Aunque Dios ha llevado a cabo distintas obras y adoptado distintos nombres en las diferentes eras de Su proceso de salvación de la humanidad, Su esencia jamás puede cambiar. Dios siempre será Dios, por lo cual, se llame Jehová o Jesús, Su esencia nunca cambia. Es siempre el mismo Dios el que obra. No obstante, en aquel tiempo, los judíos fariseos no sabían que el nombre de Dios cambia al pasar de una era a otra de Su obra. Creían que sólo Jehová podía ser Su Dios y Salvador, pues a través de los tiempos habían sostenido que solamente Jehová era Dios y que no había otro Salvador sino Jehová. En consecuencia, cuando Dios cambió de nombre y vino a realizar la obra de redención con el nombre de “Jesús”, lo condenaron y se opusieron a Él con furia. Al final lo crucificaron, cometiendo así un crimen atroz, y padecieron el castigo de Dios. De igual modo, ahora que nos encontramos en los últimos días, si negamos la esencia de Dios y que esta es la obra de un único Dios porque ha cambiado de obra y de nombre, eso sería una demostración de temeridad e ignorancia del ser humano. Los nombres que Dios ha adoptado en cada era tienen gran trascendencia y todos ellos contienen la grandiosa salvación de la humanidad.

Dios es siempre nuevo, nunca viejo. Él es el Dios que engloba todas las cosas.Los nombres concretos de Dios no pueden representar Su totalidad. Entonces, conforme avanzan las eras, también Sus nombres van cambiando. Dios Todopoderoso dice: “El nombre de Jesús se adoptó para la obra de redención, entonces ¿se le seguiría llamando por el mismo nombre cuando vuelva en los últimos días? ¿Seguiría haciendo Él la obra de redención? ¿Por qué son Jehová y Jesús uno, pero se les llama por nombres diferentes en eras diferentes? ¿Acaso no es porque las eras de Su obra son distintas? ¿Podría un solo nombre representar a Dios en Su totalidad? Siendo esto así, se debe llamar a Dios por un nombre diferente en una era diferente y Él debe usar el nombre para cambiar la era y representarla. Porque ningún nombre puede representar totalmente a Dios mismo y cada nombre sólo puede representar el aspecto temporal del carácter de Dios en una era dada; todo lo que necesita hacer es representar Su obra. Por tanto, Dios puede escoger cualquier nombre que encaje con Su carácter para representar a toda la era” (‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”). “¿Podría el nombre de Jesús —‘Dios con nosotros’— representar el carácter de Dios en su totalidad? ¿Podría articular por completo a Dios? Si el hombre afirma que a Dios sólo se le puede llamar Jesús y no puede tener ningún otro nombre, porque no puede cambiar Su carácter, ¡tales palabras son una blasfemia! ¿Crees que el nombre de Jesús —Dios con nosotros— puede representar a Dios en Su totalidad? A Dios se le puede llamar por muchos nombres, pero entre todos estos no hay uno que pueda englobar todo lo que Él tiene, ninguno puede representarlo plenamente. Por tanto, Dios tiene muchos nombres, pero estos no pueden articular por completo el carácter de Dios, que es demasiado rico y supera el conocimiento del hombre. El lenguaje humano es incapaz de englobar del todo a Dios. […] Una palabra o nombre particular no tendría poder para representar a Dios en Su totalidad. ¿Crees que puede Él, pues, adoptar un nombre fijo? Dios es tan grande y tan santo, ¿por qué no le permites cambiar Su nombre cada nueva era? Por ello, en cada era que Dios realiza personalmente Su propia obra, usa un nombre que encaje con la era para condensar la obra que hace. Él usa este nombre particular, uno que posee una importancia temporal, para representar Su carácter en dicha era. Este es Dios que usa el lenguaje de la humanidad para expresar Su propio carácter” (‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”). Dios es el Soberano sabio y todopoderoso. Es grande y abundante, y lo engloba todo. Ningún nombre en particular puede representar todo lo que es Dios. Aparte de eso, en cada era Dios solamente ha realizado una parte de Su obra y revelado una parte de Su carácter. No ha expresado todo lo que tiene y es. Por consiguiente, en cada etapa de Su obra utiliza un nombre en particular que contiene el significado de esa era para simbolizar Su obra durante la misma y el carácter que Él esté expresando. Este es el principio de la obra de Dios y el principal motivo por el que cambia de nombre.

Extracto del guion de la película de “¡¿Ha cambiado el nombre de Dios?!”

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