293 Sólo Dios es el mejor

Todas las palabras de Dios son la verdad, todo lo que Él dice y hace es justo.

Al someterse al juicio de Sus palabras, debemos buscar la verdad.

Ya que reconocemos que tenemos un carácter corrupto, debemos someternos al juicio de Dios aún más.

Solo cuando nuestro carácter ha sido purificado de la corrupción podemos satisfacer Su voluntad.

Abandonamos nuestras nociones y fantasías, acudiendo a Dios y practicando la verdad.

Reforzar nuestra determinación de imitar a Pedro, y dar un testimonio contundente.

Alcemos la voz y cantemos: ¡sólo Dios es el mejor!

¡Alabaremos la santidad y la justicia de Dios por siempre!


Al experimentar el juicio de las palabras de Dios, he visto cuán profundamente corrompido estoy por Satanás.

Soy arrogante, deshonesto y astuto, no tengo semejanza humana alguna.

Después de aceptar el juicio y conocerme a mí mismo, de verdad me he arrepentido.

Al haber experimentado el carácter de Dios, que no tolera ofensa alguna, tengo sincera reverencia hacia Él.

Su amor inmenso se oculta detrás de Su juicio y castigo.

Al abandonar la carne y practicar la verdad, siento que Dios está aún más cerca.

Alcemos la voz y cantemos: ¡sólo Dios es el mejor!

¡Alabaremos la santidad y la justicia de Dios por siempre!


Cuando sobrevengan la persecución y las pruebas, debemos dar testimonio para glorificar a Dios;

a lo largo de la vida o en la muerte, los seres creados deben someterse a Su gobierno.

Al sufrir gran adversidad y dolor, llegamos a odiar a Satanás y desarrollamos un mayor sentido de lo adorable que es Dios.

Arriesgamos nuestras vidas para avergonzar a Satanás, para dar un testimonio victorioso.

Las ligeras aflicciones, que no son más que transitorias, son retribuidas con la verdad y la vida.

Todo lo que Dios dice y hace es amor; nosotros lo creemos firmemente, sin lugar a la duda.

Alcemos la voz y cantemos: ¡sólo Dios es el mejor!

¡Alabaremos la santidad y la justicia de Dios por siempre!

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