194 La identidad de Cristo es Dios mismo

I

Desde que Dios se hace carne,

obra en la identidad de esta.

Así termina la obra que debe realizar.

¡Dios mismo se encarna!

Sea Cristo o sea el Espíritu de Dios,

ambos son verdaderamente Dios.

Él hace la obra y lleva a cabo el ministerio que debe.

No importa cómo obra Cristo,

a Dios nunca desobedece.

No importa cuán normal sea la humanidad de Cristo,

Su identidad como Dios no se puede negar.

No importa desde qué punto de vista habla

ni cómo obedece la voluntad de Dios,

Él es el mismo Dios.

Él es el mismo Dios.

II

La divinidad de Cristo supera a todos.

Él es la autoridad suprema entre todos los seres.

Esta autoridad es Su divinidad,

el carácter y el ser de Dios mismo,

lo que determina Su identidad.

Ninguna demanda que hace

excede lo que el hombre puede lograr.

Todo lo que hace es voluntad de Dios

y es en aras de Su gestión.

No importa cuán normal sea la humanidad de Cristo,

Su identidad como Dios no se puede negar.

No importa desde qué punto de vista habla

ni cómo obedece la voluntad de Dios,

Él es el mismo Dios.

Él es el mismo Dios.

No importa cuán normal sea la humanidad de Cristo,

Su identidad como Dios no se puede negar.

No importa desde qué punto de vista habla

ni cómo obedece la voluntad de Dios,

Él es el mismo Dios.

Él es el mismo Dios.

Él es el mismo Dios.


Adaptado de ‘La esencia de Cristo es la obediencia a la voluntad del Padre celestial’ en “La Palabra manifestada en carne”

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