1. Qué es la verdad

Versículos bíblicos como referencia:

“En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1).

“Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, […] lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).

“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6).

“Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad” (Juan 17:17).

Las palabras relevantes de Dios:

Dios mismo es la vida y la verdad, Su vida y verdad coexisten. Los que no pueden obtener la verdad nunca obtendrán la vida. Sin la guía, el apoyo y la provisión de la verdad, solo recibirás letras, doctrinas y, por encima de todo, la muerte. La vida de Dios siempre está presente, Su verdad y vida coexisten. Si no puedes encontrar la fuente de la verdad, entonces no obtendrás el alimento de la vida; si no puedes obtener la provisión de vida, entonces, seguramente no tienes la verdad, y así, aparte de las imaginaciones y las nociones, la totalidad de tu cuerpo no será nada más que carne, tu apestosa carne. Debes saber que las palabras de los libros no cuentan como vida, los registros de la historia no se pueden consagrar como la verdad, y las normas del pasado no pueden servir como un registro de palabras que Dios pronuncia en el presente. Sólo lo que Dios expresa cuando viene a la tierra y vive entre los hombres es la verdad, la vida, la voluntad de Dios y Su manera actual de obrar.

Extracto de ‘Solo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna’ en “La Palabra manifestada en carne”

La verdad es el más real de los aforismos de la vida, y el más alto de tales aforismos en toda la humanidad. Debido a que es el requisito que Dios exige al hombre, y a que es la obra realizada personalmente por Dios, es que se llama el “aforismo de la vida”. No es un aforismo que se resume de algo, ni tampoco es una famosa cita de una gran figura. Sino que es la declaración del soberano de los cielos y la tierra y de todas las cosas, a la humanidad; no son algunas palabras resumidas por el hombre, sino la vida inherente de Dios. Y por ello es que se le llama el más alto de los “aforismos de la vida”.

Extracto de ‘Sólo los que conocen a Dios y Su obra pueden satisfacer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Todo lo que Dios hace es verdad y vida. La verdad es algo que no puede faltar en la vida de las personas y es algo de lo que no se puede prescindir; también se podría decir que es lo mejor. Aunque no puedas verlo ni tocarlo, no puedes ignorar la importancia que tiene para ti; es lo único que puede traer reposo a tu corazón.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III’ en “La Palabra manifestada en carne”

Ya sea que las palabras pronunciadas por Dios sean sencillas o profundas en apariencia, todas ellas son verdades indispensables para el hombre a medida que entra en la vida; son la fuente de aguas vivas que le permiten sobrevivir tanto en el espíritu como en la carne. Proveen lo que el hombre necesita para seguir vivo; los principios y el credo para conducir su vida cotidiana; la senda, la meta y la dirección por la cual debe pasar a fin de recibir la salvación; cada verdad que él debería poseer como un ser creado delante de Dios y toda verdad sobre cómo obedece y adora el hombre a Dios. Son la garantía que asegura la supervivencia del hombre, el pan diario del hombre, y también el apoyo firme que le permite ser fuerte y mantenerse en pie. Son ricas en la realidad-verdad de la humanidad normal tal como la viven los seres humanos creados; ricas en la verdad por la cual los seres humanos se liberan de la corrupción y eluden las trampas de Satanás; ricas en la enseñanza, la exhortación, el aliento y el consuelo incansables que el Creador brinda a la humanidad creada. Son el faro que guía y esclarece a los hombres para que comprendan todo lo que es positivo, la garantía que asegura que los hombres vivirán y tomarán posesión de todo lo que es justo y bueno, el criterio por el que todas las personas, todos los eventos y todos los objetos son medidos, y también la brújula que lleva a los hombres hacia la salvación y la senda de la luz.

Extracto de ‘Conocer a Dios es la senda para temer a Dios y apartarse del mal’ en “La Palabra manifestada en carne”

La verdad no es formulada ni es una ley. No está muerta; es vida, es algo vivo, es la regla que un ser creado debe seguir en la vida y la norma que un ser humano debe tener en la vida. Esto es algo que debes entender lo mejor posible a través de la experiencia. Independientemente de la etapa que hayas alcanzado en tu experiencia, eres inseparable de la palabra de Dios y de la verdad, y lo que entiendes de Su carácter y lo que sabes que Dios tiene y es, todo esto está expresado en Sus palabras; están inextricablemente vinculados a la verdad. El carácter de Dios y lo que Él tiene y es, son en sí mismos, la verdad. La verdad es una manifestación auténtica del carácter de Dios y de lo que Él tiene y es. Hace concreto lo que Dios tiene y es y declara de forma expresa lo que Él tiene y es; te indica de un modo más directo lo que le agrada a Dios, lo que le desagrada, lo que Él quiere que hagas y lo que no te permite hacer, a qué personas desprecia y en quiénes se deleita. Detrás de las verdades que Dios expresa, las personas pueden ver Su placer, Su ira, Su tristeza y Su felicidad, así como Su esencia; esta es la revelación de Su carácter.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III’ en “La Palabra manifestada en carne”

La verdad es la vida de Dios mismo. Representa Su carácter, Su esencia y todo lo que hay en Él. Si afirmas que tener un poco de experiencia significa poseer la verdad, ¿puedes representar entonces el carácter de Dios? Puedes tener cierta experiencia o cierta luz en relación con un determinado aspecto o lado de una verdad, pero no puedes proveer a los demás con ella por siempre, así que esta luz que has obtenido no es la verdad; es, simplemente, un cierto punto que las personas pueden alcanzar. Es, simplemente, la experiencia y el entendimiento apropiados que una persona debe poseer: cierta experiencia real y cierto conocimiento de la verdad. Esta luz, este esclarecimiento y este entendimiento experiencial, nunca pueden sustituir a la verdad, aunque todas las personas hubieran experimentado por completo esta verdad y juntado todas este entendimiento experiencial, todavía no podría ocupar el lugar de esa verdad. Como se ha dicho en el pasado: “Resumo esto con una máxima para el mundo humano: Entre los hombres no hay uno que me ame”. Esto es una declaración de la verdad; la verdadera esencia de la vida. Esta es la cosa más profunda, esta es una expresión de Dios mismo. Puedes seguir experimentándola, y si la experimentas durante tres años tendrás un entendimiento superficial de ella. Si lo haces durante siete u ocho años, obtendrás incluso mayor entendimiento, pero cualquier entendimiento que obtengas nunca podrá sustituir a esa única declaración de la verdad. Otra persona, después de experimentarla un par de años, podría obtener algo de entendimiento, y luego un entendimiento ligeramente más profundo tras experimentarla 10 años, y luego todavía más al experimentar durante toda la vida. Pero si ambos combináis el entendimiento que habéis obtenido, entonces, independientemente de cuánto entendimiento, de cuánta experiencia, de cuántas perspectivas, de cuánta luz, o de cuántos ejemplos que ambos poseáis, nada de ello puede remplazar esta única declaración de verdad. ¿Qué quiero decir con esto? Que la vida del hombre siempre será la vida del hombre, y que por mucho que tu entendimiento pueda estar de acuerdo con la verdad, con las intenciones de Dios y Sus requisitos, nunca podrá sustituirla. Decir que las personas han obtenido la verdad significa que poseen alguna realidad, que han ganado algún entendimiento de la verdad, han logrado alguna entrada real en las palabras de Dios, han tenido alguna experiencia verdadera con Sus palabras, y están en el camino correcto en su fe en Dios. Basta con una sola declaración de Dios para que una persona experimente durante toda una vida; aun si las personas tuvieran que experimentar varias vidas o varios miles de años, seguirían sin poder experimentar una sola verdad de manera plena y total. Si las personas nada más entienden unas pocas palabras superficiales y sin embargo aseguran que han obtenido la verdad, ¿no sería eso una total y completa tontería?

Extracto de ‘¿Sabes qué es realmente la verdad?’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Al expresar la verdad, Dios expresa Su carácter y esencia; Su expresión de la verdad no se basa en las síntesis de la humanidad de las diversas cosas y afirmaciones positivas que ella reconoce. Las palabras de Dios son las palabras de Dios; las palabras de Dios son la verdad. Son el fundamento y la ley que deben regir la existencia humana y Dios condena esos presuntos principios que tienen su origen en la humanidad. No reciben Su aprobación, y ni mucho menos son origen o fundamento de Sus declaraciones. Dios expresa Su carácter y esencia con Sus palabras. Todas las palabras nacidas de la expresión de Dios son la verdad, ya que Él tiene la esencia de Dios y es la realidad de todas las cosas positivas. Que las palabras de Dios son la verdad es un hecho inalterable, independientemente de cómo las oriente, las defina, las contemple o las entienda esta humanidad corrupta. Por muchas palabras que Dios haya pronunciado y por más que las condene esta humanidad corrupta y pecadora, que llega hasta el extremo de no difundirlas y despreciarlas, incluso en estas circunstancias sigue habiendo una realidad que no se puede cambiar: aunque se den los motivos indicados, las llamadas cultura y tradiciones que valora la humanidad no pueden convertirse en cosas positivas ni en la verdad. Esto es inalterable.

Extracto de ‘Qué es la verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

La cultura y el modo de vida tradicionales de la humanidad no se convertirán en la verdad a consecuencia de los cambios o del paso del tiempo, y tampoco las palabras de Dios se convertirán en palabras del hombre porque la humanidad las condene o las olvide. Esta esencia nunca cambiará; la verdad es siempre la verdad. ¿Qué hechos existen en ella? Todos esos refranes sintetizados por la humanidad tienen su origen en Satanás; son imaginaciones y nociones humanas, que incluso surgen de la pasión humana, y no tienen absolutamente nada que ver con las cosas positivas. Las palabras de Dios, por otra parte, son expresión de la esencia y el estatus de Dios. ¿Por qué expresa estas palabras? ¿Por qué digo que son la verdad? Porque Dios gobierna sobre todas las leyes, los principios, las causas, las esencias, las realidades y los misterios de todas las cosas, que toma en Sus manos, y solamente Dios conoce todos los principios, realidades, hechos y misterios de todas las cosas; conoce su procedencia y sus auténticas causas. Por lo tanto, solo las definiciones de todas las cosas a las que aluden las palabras de Dios son las más exactas, y las exigencias a la humanidad que contienen las palabras de Dios son la única norma para la humanidad, los únicos criterios que deben regir su existencia.

Extracto de ‘Qué es la verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

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