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Palabras diarias de Dios

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Declaraciones de Dios Todopoderoso (El camino para conocer a Dios)
Declaraciones de Dios Todopoderoso (El camino para conocer a Dios)
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Palabras Clásicas de Dios (Pasajes)
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Declaraciones de Cristo de los últimos días (Selecciones)

Cada uno de vosotros deberíais examinar de nuevo vuestra vida de creencia en Dios para ver si, en la búsqueda de Dios, habéis verdaderamente entendido, verdaderamente comprendido y verdaderamente llegado a conocer a Dios, si sabéis realmente qué actitud tolera Dios de los diversos tipos de seres humanos, y si vosotros entendéis verdaderamente qué está obrando Dios en vosotros y cómo define Él cada uno de vuestros actos. Este Dios, que está a tu lado, guiando la dirección de tu progreso, ordenando tu destino, y supliendo tus necesidades, ¿cuánto comprendes y cuánto conoces realmente de Él en el análisis final? ¿Sabes lo que Él obra en ti cada día? ¿Conoces los principios y propósitos sobre los que Él basa cada uno de Sus actos? ¿Sabes cómo te guía Él? ¿Conoces los medios por los cuales provee para ti? ¿Conoces los métodos con los que te dirige? ¿Sabes lo que Él desea obtener de ti y lo que desea conseguir en ti? ¿Conoces la actitud que Él toma ante las variopintas formas en las que te comportas? ¿Sabes si eres una persona amada por Él? ¿Conoces el origen de Su gozo, ira, tristeza y deleite, los pensamientos y las ideas detrás de ellos, y Su esencia? ¿Sabes, finalmente, qué clase de Dios es este Dios en el que crees? ¿Son estas y otras preguntas por el estilo algo que nunca has comprendido o en lo que nunca has pensado? En la búsqueda de tu creencia en Dios, ¿has aclarado tus malentendidos acerca de Él, mediante un verdadero reconocimiento y experiencia de la palabra de Dios? ¿Has llegado a una sumisión y una preocupación genuinas después de recibir la disciplina y el castigo de Dios? ¿Has llegado a conocer la rebeldía y la naturaleza satánica del hombre y has obtenido un mínimo de entendimiento acerca de la santidad de Dios, en medio de Su castigo y de Su juicio? ¿Has comenzado a tener una nueva perspectiva de la vida bajo la dirección y el esclarecimiento de las palabras de Dios? ¿Has sentido, en medio de las pruebas enviadas por Dios, Su intolerancia a las ofensas del hombre, así como lo que Él exige de ti y cómo te está salvando? Si no sabes lo que es malinterpretar a Dios, o cómo aclarar este malentendido, entonces se puede decir que nunca has entrado en la verdadera comunión con Dios y que nunca le has comprendido, o al menos que nunca has deseado comprenderle. Si no sabes qué son la disciplina y el castigo de Dios, seguramente no sabes qué son la sumisión y la preocupación, o al menos que nunca te has sometido a Dios ni te has preocupado por Él verdaderamente. Si nunca has experimentado el castigo y el juicio de Dios, seguramente no sabrás lo que es Su santidad, y tu idea respecto a lo que es la rebeldía del hombre será menos clara. Si nunca has tenido verdaderamente una perspectiva correcta ni un objetivo correcto en la vida, y permaneces en estado de confusión e indecisión sobre tu camino futuro en la vida, hasta el punto de titubear para seguir adelante, es indudable que nunca has recibido el esclarecimiento y la dirección de Dios, y se puede decir también que las palabras de Dios verdaderamente nunca te han provisto ni suplido. Si no has pasado aún por la prueba de Dios, sobra decir que, desde luego, no sabes lo que es la intolerancia de Dios a las ofensas del hombre ni entenderás lo que Dios en última instancia exige de ti y, menos aún lo que es, en definitiva, Su obra de gestionar y salvar al hombre. No importa cuántos años una persona haya creído en Dios, si nunca ha experimentado o percibido nada en Sus palabras, no cabe duda de que no está caminando por la senda hacia la salvación; con toda seguridad su fe en Dios no tiene un contenido real; su conocimiento de Dios es nulo, y no es necesario decir que no tiene idea en absoluto de lo que es temer a Dios.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

El camino necesario para temer a Dios y evitar el mal

I

Temer a Dios no significa un gran terror, ni evadirse, idolatría o superstición. En vez, temer a Dios es admirar, confiar, apreciar, entender, cuidar y obedecer. Es consagrar, amar, adorar absolutamente, compensar, entregarse sin quejarse.

II

Sin conocimiento genuino de Dios, el hombre no puede admirar o confiar, entender, ni le puede realmente importar u obedecer, pero se llenaría de terror e inquietud, lleno de duda, malentendido, propenso a evadirse y queriendo evitar. Sin conocer genuinamente a Dios, no puede haber consagración y compensación, y la humanidad no tendría adoración, ni entrega verdadera, sólo idolatría ciega, nada más que superstición muerta.

III

Sin conocer genuinamente a Dios, el hombre no puede obedecer, temer a Dios, evitar el mal. En vez, todo lo que hacen estará lleno de rebelión y desafío, lleno de acusaciones difamatorias, juicios erróneos sobre Él, y con conductas malvadas opuestas a la verdad y a lo que dicen las palabras de Dios. Pero con confianza real en Dios, sabrían cómo seguir y depender de Él. Sólo así el hombre comprendería a Dios, se preocuparía por Él.

IV

Sólo con preocupación real por Dios puede el hombre genuinamente obedecer. Y de la obediencia fluirá la consagración genuina a Dios, y de tal consagración real, la compensación incondicional. Sólo así puede el hombre conocer la esencia de Dios, Su carácter, y quién es. Cuando conoce al Creador, puede despertar la verdadera adoración y entrega. Sólo con estas puede el hombre abandonar el mal camino.

V

Todas estas cosas constituyen todo el proceso de "temer a Dios y evitar el mal" y son también el contenido total de "temer a Dios y evitar el mal". También es el camino que debe ser recorrido para convertirse en alguien que teme a Dios y evita el mal.

De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

Palabras diarias de Dios

Dios mismo, el único I (Fragmento I) Dios mismo, el único IX (Fragmento I) Dios mismo, el único II (Fragmento V) Dios mismo, el único I (Fragmento VIII) La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III (Fragmento XI) Dios mismo, el único V (Fragmento I) La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III (Fragmento VIII) Dios mismo, el único X (Fragmento III) La obra de Dios, el carácter de Dios, y Dios mismo II (Fragmento X) La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II (Fragmento IV) La obra de Dios, el carácter de Dios, y Dios mismo II (Fragmento XI) La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III (Fragmento V) Dios mismo, el único X (Fragmento II) La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III (Fragmento I) Dios mismo, el único II (Fragmento X) Cómo conocer el carácter de Dios y el resultado de Su obra (Fragmento V) La obra de Dios, el carácter de Dios, y Dios mismo II (Fragmento XV) Cómo conocer el carácter de Dios y el resultado de Su obra (Fragmento VII) La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III (Fragmento XVII) Dios mismo, el único I (Fragmento XIV) La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III (Fragmento IX) La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III (Fragmento X) La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III (Fragmento III) La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II (Fragmento III) La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo I (Fragmento VII) Cómo conocer el carácter de Dios y el resultado de Su obra (Fragmento IV) Cómo conocer el carácter de Dios y el resultado de Su obra (Fragmento II) La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo I (Fragmento I) Cómo conocer el carácter de Dios y el resultado de Su obra (Fragmento VI) La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo I (Fragmento IV) Conocer a Dios es el camino hacia el temer a Dios y apartarse del mal (Fragmento III) Conocer a Dios es el camino hacia el temer a Dios y apartarse del mal (Fragmento II) Conocer a Dios es el camino hacia el temer a Dios y apartarse del mal (Fragmento I)

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