Palabras diarias de Dios | Fragmento 388 | "Declaraciones de Cristo en el principio: Capítulo 41"

Respecto a los problemas que surgen en la iglesia, no os llenéis de tantas dudas. En el transcurso de edificar la iglesia, los errores son inevitables, pero no entréis en pánico cuando os enfrentéis a los problemas; tened calma y estad sosegados. ¿Acaso no os lo he dicho ya? Ven delante de Mí con frecuencia y ora, y Yo te mostraré claramente Mis intenciones. La iglesia es Mi corazón y es Mi propósito supremo; así pues, ¿cómo podría no amarla? No tengáis miedo; cuando ocurren cosas como estas en la iglesia, ocurren con Mi permiso. Levantaos y hablad en Mi nombre. Tened fe en que todas las cosas y todos los asuntos están permitidos por Mi trono y todos contienen Mis intenciones. Si sigues comunicando con displicencia, habrá problemas. ¿Has pensado en las consecuencias? Este es el tipo de cosa del que Satanás sacará ventaja. Venid ante Mí a menudo. Hablaré con toda claridad: si vais a hacer algo, pero no vienes delante de Mí, no penséis que podréis llevarlo a término. Sois vosotros quienes me habéis llevado a esta postura.

No os desaniméis, no seáis débiles y yo os aclararé las cosas. El camino que lleva al reino no es tan fácil. ¡Nada es tan simple! Queréis que las bendiciones vengan a vosotros fácilmente, ¿no es así? Hoy todos tendréis que enfrentar pruebas amargas. Sin esas pruebas, el corazón amoroso que tenéis por Mí no se hará más fuerte ni sentiréis verdadero amor hacia Mí. Aun si estas pruebas consisten únicamente en circunstancias menores, todos deben pasar por ellas; es solo que la dificultad de las pruebas variará de una persona a otra. Las pruebas son una bendición proveniente de Mí. ¿Cuántos de vosotros venís a menudo delante de Mí y suplicáis de rodillas que os dé Mis bendiciones? ¡Niños tontos! Siempre pensáis que unas cuantas palabras afortunadas cuentan como Mi bendición, pero no reconocéis que la amargura es una de Mis bendiciones. Los que participan de Mi amargura ciertamente compartirán Mi dulzura. Esa es Mi promesa y Mi bendición para vosotros. No dudéis en comer, beber y disfrutar de Mis palabras. Cuando pasa la oscuridad, la luz aparece. Nunca está más oscuro que cuando va a amanecer; después de esa hora, el cielo poco a poco se ilumina y, a continuación, sale el sol. No temáis ni seáis tímidos. Hoy, Yo apoyo a Mis hijos y ejerzo Mi poder para ellos.

En lo que se refiere a los asuntos de la iglesia, no eludáis siempre vuestra responsabilidad. Si traéis el asunto delante de Mí de forma consciente, encontraréis un camino. Cuando ocurre un problema insignificante como este, ¿os asustáis y sentís pánico, sin entender lo que hay que hacer? He dicho numerosas veces: “¡Acercaos a Mí con frecuencia!”. ¿Habéis puesto conscientemente en práctica las cosas que os pido que hagáis? ¿Cuántas veces habéis reflexionado en Mis palabras? Si no lo habéis hecho, no tenéis un entendimiento claro. ¿No es esto, pues, culpa vuestra? Culpáis a los demás, pero ¿por qué no sentís repulsión hacia vosotros mismos? Estropeáis las cosas y, después, seguís siendo descuidados y superficiales; debéis prestar atención a Mis palabras.

Los obedientes y los sumisos recibirán grandes bendiciones. En la iglesia, deberíais permanecer firmes en vuestro testimonio de Mí, defended la verdad; lo correcto es correcto y lo incorrecto es incorrecto. No confundáis lo negro y lo blanco. Estaréis en guerra con Satanás y debéis vencerlo por completo para que nunca más vuelva a levantarse. Debéis dar todo lo que tenéis para proteger Mi testimonio. Este será el objetivo de vuestros actos, no lo olvidéis. Pero, ahora, carecéis de fe y de la capacidad de diferenciar las cosas, y siempre sois incapaces de entender Mis palabras y Mis intenciones. No obstante, no estés angustiado; todo procede según Mis pasos, y la angustia sólo engendra problemas. Pasad más tiempo delante de Mí y no le deis importancia a la comida y a la ropa, que son para el cuerpo físico. Buscad con frecuencia Mis intenciones y Yo os mostraré claramente cuáles son. Poco a poco descubrirás Mis intenciones en todo, de manera que, para cada ser humano, Yo tendré un camino de entrada sin obstrucciones. Eso satisfará Mi corazón ¡y recibiréis bendiciones conmigo por siempre y para siempre!

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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