Palabras diarias de Dios | Fragmento 372 | "Las palabras de Dios al universo entero: Capítulo 27"

La gente experimentó Mi calor, me sirvieron sinceramente y me fueron sinceramente obedientes, haciendo todo para Mí en Mi presencia. Pero la gente hoy en día de algún modo no pueden llegar a esta manera de ser y sólo pueden lamentarse en sus espíritus como si hubiesen sido robados por un lobo hambriento. Sólo pueden contemplarme con ojos ansiosamente expectantes y además me siguen clamando por ayuda. Pero desde el principio hasta el final no pueden salirse del problema. Recuerdo cómo las personas en el pasado hicieron promesas en Mi presencia, jurando hasta el fin del mundo en Mi presencia corresponderían a Mi bondad con su afecto. Lloraron tristemente ante Mí y el sonido de sus llantos desgarrador y difícil de soportar. Muchas veces los apoyé en virtud de su voluntad. La gente ha venido ante Mí en incontables ocasiones para obedecerme y sus comportamientos adorables han sido memorables. En incontables ocasiones han venido a amarme con una fe inquebrantable y su sincera emoción ha sido admirable. En incontables ocasiones han arriesgado sus vidas para amarme, para amarme más que a ellos mismos, y viendo su sinceridad, he aceptado su amor. En incontables ocasiones ellos mismos se han ofrecido en Mi presencia, indiferentes frente a la muerte por Mí, y Yo limpié la preocupación de sus rostros y cuidadosamente valoré sus semblantes. Ha habido incontables ocasiones donde los he amado como a Mi propio tesoro, y ha habido incontables ocasiones cuando los he odiado como a Mi propio enemigo. Así soy Yo, nunca pueden adivinar lo que hay en Mi mente. Cuando la gente está triste, vengo a consolarlas, y cuando están débiles, vengo a ayudarlas. Cuando están perdidas, les doy guía. Cuando lloran, limpio sus lágrimas. Sin embargo, cuando estoy triste, ¿quién me puede confortar con sus corazones? Cuando estoy extremadamente angustiado, ¿quién tiene consideración de Mis sentimientos? Cuando estoy afligido, ¿quién me puede compensar por el dolor que siento? Cuando necesito a alguien, ¿quién se ofrecería a cooperar conmigo? ¿Cómo puede ser que su actitud pasada hacia Mí se haya perdido ahora y que nunca regrese? ¿Por qué es que no hay un pequeño remanente en sus memorias? ¿Cómo es que la gente ha olvidado todo esto? ¿No es porque la humanidad ha sido corrompida por sus enemigos?

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

¿QUIÉN PUEDE CUIDAR DE LA VOLUNTAD DE DIOS?

El hombre sintió Mi calor, me sirvió sinceramente, me obedecía de verdad, hacía todo por Mí. Pero la gente ya no hace eso; sus espíritus lloran. Me miran y me piden ayuda; atrapados por sus problemas. La gente en el pasado hacía promesas, juraba por la tierra y el cielo que me devolvería Mi amor con el afecto de su corazón. Me lloraban con tristeza; sus lamentos eran duros de soportar. Yo ayudaba a la humanidad debido a su determinación. Cuando la gente está triste, Yo los consuelo; y cuando es débil, Yo los ayudo a seguir. Cuando están perdidos, Yo les muestro el camino; y cuando lloran, Yo les seco las lágrimas. ¿Pero quién me consuela a Mí cuando estoy triste? ¿A quién le importa cuando me carcome la preocupación?

Tantas veces el hombre me obedeció, su hermosura tan memorable. Su amor por Mí era fiel; sus sentimientos, encomiables. Tantas veces me amaron y habrían sacrificado sus vidas. Debido a esta franqueza, su amor se ganó que Yo lo aceptase. Tantas veces se ofrecieron a sí mismos, enfrentándose a la muerte por Mí. Alivié sus preocupaciones y observé con cuidado sus rostros. Tantas veces los amé, como si fueran Mi propio tesoro. Tantas veces los odié, como si fueran Mis enemigos. El hombre aún no comprende lo que Yo pienso. Cuando la gente está triste, Yo los consuelo; y cuando es débil, Yo los ayudo a seguir. Cuando están perdidos, Yo les muestro el camino; y cuando lloran, Yo les seco las lágrimas. ¿Pero quién me consuela a Mí cuando estoy triste? ¿A quién le importa cuando me carcome la preocupación?

¿Quién cura mi corazón cuando estoy triste? ¿Quién actúa conmigo en los momento en que necesito a alguien? ¿Acaso la forma de actuar del hombre hacia Mí se perdió y nunca regresará? ¿Por qué no les queda ni una pizca en la memoria? La gente ha olvidado estas cosas porque los enemigos la han corrompido. Cuando la gente está triste, Yo los consuelo; y cuando es débil, Yo los ayudo a seguir. Cuando están perdidos, Yo les muestro el camino; y cuando lloran, Yo les seco las lágrimas. ¿Pero quién me consuela a Mí cuando estoy triste? ¿A quién le importa cuando me carcome la preocupación?

De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

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