Cómo perseguir la verdad (15) Parte 4

Algunos dicen: “Si estas tradiciones y supersticiones corresponden a ciertos pensamientos y supersticiones tradicionales ajenos al cristianismo, deberíamos criticarlos y desprendernos de ellos. Pero por lo que se refiere a determinados pensamientos, puntos de vista, tradiciones o supersticiones de las religiones ortodoxas, ¿no es cierto que la gente no necesita desprenderse de todo eso? ¿No deberían considerarse como una festividad o un estilo de vida que se deben conmemorar y mantener en nuestras vidas diarias?”. (No, deberíamos desprendernos de esas cosas porque no provienen de Dios). Por ejemplo, la mayor festividad del cristianismo es la Navidad; ¿sabéis algo de esta cuestión? Hoy en día, en algunas ciudades orientales principales también se celebra la Navidad, se hacen fiestas navideñas y se festeja la Nochebuena. Además de la Navidad, también están la Pascua de Resurrección y la Pascua judía, dos festividades religiosas destacadas. En algunas celebraciones se come pavo y se hacen barbacoas, mientras que en otras se comen bastones de caramelo de colores rojo y blanco, que simbolizan la sangre preciosa del Señor Jesús a modo de ofrenda a las personas por el pecado, lo que los convierte en algo santo. El color rojo representa la sangre preciosa del Señor Jesús, el color blanco significa santidad y la gente se come este tipo de golosina. También existe la tradición de comer huevos de Pascua durante la Pascua de Resurrección. Todas estas festividades están relacionadas con el cristianismo. También hay ciertos iconos cristianos, como las imágenes de María, Jesús y la cruz. Estas cosas han evolucionado más allá del cristianismo y, en mi opinión, son igualmente un tipo de tradición. Tras estas tradiciones, debe de haber algunas supersticiones. En resumen, al margen de su contenido, mientras no estén relacionados con la verdad, la senda que toma la gente o los requisitos de Dios para los seres creados, estos dichos supersticiosos no tienen nada que ver con aquello en lo que deberíais entrar en este momento, de modo que deberíais desprenderos de ellos. No deberían considerarse como algo sagrado e inviolable; por supuesto, tampoco hay necesidad alguna de despreciarlos, simplemente hay que tratarlos de manera correcta. ¿Tienen estas festividades algo que ver con nosotros? (No). En absoluto. Un extranjero me preguntó una vez: “¿Celebráis la Navidad?”. Le respondí: “No”. “Entonces, ¿festejáis el Año Nuevo chino? ¿La Fiesta de Primavera?”. Le contesté: “No”. “Pues, ¿qué festividades celebráis?”. Le dije: “No tenemos festividades. Cada día es igual para nosotros. Comemos lo que queremos el día que sea, no con motivo de las festividades. No tengo tradiciones”. Me preguntó: “¿Por qué?”. Le indiqué: “Por ninguna razón en concreto. Este modo de vida es muy libre, sin ninguna limitación. Vivimos sin formalidades y seguimos las reglas: comemos, descansamos, trabajamos y nos movemos según el tiempo y la medida que Dios otorgue, de manera natural y libre, sin ceremonias”. Por supuesto, algunos creen que cierto elemento religioso, la cruz, es sagrado. ¿Es sagrada la cruz? ¿Puede describirse como algo sagrado? ¿Es sagrada la imagen de María? (No). ¿Es sagrada la imagen de Jesús? No os atreveréis a contestar. ¿Por qué no lo es? Porque los humanos la pintaron; no es la verdadera imagen de Dios y no tiene nada que ver con Él. Solo es una pintura. Por no hablar de la imagen de María. Nadie sabe qué aspecto tiene Jesús, de modo que lo representan sin conocimiento, y una vez terminado el retrato te piden que lo mires y lo adores. ¿Acaso no sería ridículo adorar eso? Dios es el Único a quien deberías adorar. No deberías dar el espectáculo formal de arrodillarte ante algún ídolo, retrato o imagen; no es cuestión de inclinarte ante un objeto. Deberías adorar a Dios y admirarlo en tu corazón. La gente debería postrarse ante las palabras de Dios y Su persona real, no ante la cruz o las imágenes de María o Jesús, que son ídolos. La cruz solo es un símbolo de la segunda etapa de la obra de Dios. No tiene nada que ver con Su carácter, Su esencia o Sus requisitos para la humanidad. No representa la imagen de Dios, ni mucho menos Su esencia. Por tanto, llevar una cruz no representa tu temor de Dios ni que tengas un amuleto de protección. Nunca he representado la cruz. No tengo ningún símbolo de la cruz en mi casa, ni ninguna de estas cosas. Por tanto, por lo que se refiere a no celebrar la Navidad y la Pascua de Resurrección, la gente puede desprenderse fácilmente de todo esto, pero si intervienen aspectos religiosos como la cruz, las imágenes de María y Jesús o incluso la Biblia, cuando digas a alguien que se deshaga de una cruz o de una imagen de María o Jesús, pensará: “Oh, qué irreverencia. Rápido, pide perdón a Dios, pídele perdón…”. La gente piensa que habrá consecuencias. Por supuesto, no hace falta cometer deliberadamente ningún acto destructivo contra estos objetos, ni tenerles respeto alguno. Solo son cosas y no tienen nada que ver con la esencia o la identidad de Dios. Esto es algo que debes saber. Desde luego, las festividades de Navidad y Pascua de Resurrección designadas por los humanos no guardan relación alguna con la identidad o la esencia de Dios, Su obra o Sus requisitos para las personas. Aunque celebres cien o diez mil Navidades, da igual cuántas veces en la vida festejes la Navidad o la Pascua de Resurrección: esto no sustituye al hecho de entender la verdad. No tienes por qué admirar estas cosas y decir: “Debo viajar a Occidente. Allí puedo celebrar la Navidad, que es algo sagrado. La Navidad es un día de conmemoración de la obra de Dios, un día que deberíamos festejar. Ese día deberíamos ser solemnes. La Pascua de Resurrección es una fecha que atrae aún más la atención de todo el mundo. Es una jornada para conmemorar la resurrección de del Dios encarnado entre los muertos. Deberíamos alegrarnos juntos, celebrarlo, felicitarnos en un día como este y conmemorarlo para siempre”. Todo esto son figuraciones humanas, Dios no las necesita. Si Él necesitara que conmemoraras estas ocasiones, te señalaría el año, el mes, el día, la hora, el minuto y el segundo exactos. El hecho de que Él no te haya expresado el año, el mes y el día exactos te indica que Dios no necesita que la gente conmemore estas fechas. Si lo haces, infringirás las restricciones de Dios y a Él no le agradará. No le gusta, pero tú insistes en hacerlo y afirmas que adoras a Dios. Ante esta situación, Él se siente aún más disgustado contigo y tú mereces morir. ¿Lo entiendes? (Sí). Si quieres celebrar estas festividades en este momento, Dios no te prestará atención y, tarde o temprano, pagarás el precio y asumirás la responsabilidad de tus acciones erróneas. Por tanto, te digo que para ti es más importante que entiendas verdaderamente una de las palabras de Dios y las sigas a que te postres y agaches la cabeza ante la cruz las veces que sean. No importa la cantidad de ocasiones en las que hagas esto, es algo inútil y no significa que sigas el camino de Dios, que aceptes Sus palabras o que hagas las cosas según los principios que Él requiere. Dios no lo recordará. Por tanto, si sientes que la cruz es particularmente sagrada, de hoy en adelante debes desprenderte de este pensamiento y punto de vista, y arrojar tu preciada cruz fuera de las profundidades de tu corazón. No representa a Dios y venerarla no quiere decir que seas un devoto. Apreciarla, estimarla o incluso llevarla sobre los hombros todo el día no significa que adores a Dios. La cruz solo fue un instrumento utilizado en una etapa de la obra de Dios y no tiene ninguna relación con Su esencia, carácter o identidad. Lo que Dios detesta es que insistas en adorar la cruz como si fuera Él. Dios no solo no te recordará, sino que te desdeñará. Si insistes en eso y dices: “No te escucharé. La cruz es sagrada e inviolable para mí. No creo ni acepto tus palabras de que la cruz no es importante y que no representa a Dios”, entonces puedes comportarte como mejor te parezca y tendrás tu merecido final. Hace mucho tiempo que Dios bajó de la cruz. Fue el instrumento menos llamativo en una de las etapas de Su obra. Solo es un objeto y no tiene ningún valor a ojos de Dios para que deba conservarse. Por supuesto, no hace falta que la aprecies, estimes o incluso admires o respetes. Todo esto es innecesario. La gente también valora mucho la Biblia en el corazón. Aunque ya no la lee, esta aún ocupa un lugar definitivo en su interior. Sigue sin poder desprenderse por completo de sus ideas sobre la Biblia que la familia y los antepasados le transmitieron. Por ejemplo, a veces, al dejar a un lado la Biblia, podrías pensar: “¿Qué estoy haciendo? Es la Biblia. ¡La gente debería apreciarla! Es sagrada y no debería tratarse con tanta indiferencia como si solo fuera un libro corriente. Ha acumulado mucho polvo y nadie se ha preocupado de limpiarlo. Las esquinas del libro están dobladas y nadie las ha enderezado”. La gente debería desprenderse de este pensamiento y punto de vista de tratar la Biblia como si fuera algo sagrado e inviolable.

Estas tradiciones y supersticiones provenientes de la familia de las que hemos hablado, así como diversos pensamientos, puntos de vista y estilos de vida relacionados con la religión, y objetos que la gente asocia a supersticiones, admira o aprecia, inculcan a las personas ciertos estilos de vida, pensamientos y puntos de vista que las confunden de forma intangible en lo referente a su vida, sustento y supervivencia. En la vida cotidiana, esta dirección incorrecta resultante trastornará inconscientemente sus intentos de aceptar cosas correctas, así como pensamientos y asuntos positivos, y se comportarán de manera ridícula, irracional e infantil sin darse cuenta. Precisamente por esta circunstancia, es necesario que la gente tenga ideas, pensamientos y puntos de vista acertados sobre estas cuestiones. Si algo guarda relación con la verdad y se ajusta a ella, debes aceptarlo, practicarlo y someterte a ello como un principio a seguir por tu vida y supervivencia. Sin embargo, si no está relacionado con la verdad y solo es una tradición o superstición, o si simplemente proviene de la religión, deberías desprenderte de ello. Por último, el tema del que hablamos hoy es peculiar en el sentido de que por lo que respecta a estas cosas relacionadas con las tradiciones, las supersticiones y la religión, independientemente de si las reconoces o no, del grado en que las reconozcas y de si las has experimentado o no, en resumen, hay determinados dichos en la tradición y la superstición que existen por los hechos objetivos y que afectan a la vida cotidiana de los humanos y la perturban en cierta manera. De modo que, ¿cómo deberíais contemplar este asunto? Algunos opinan: “Tienes que creer en ellos. Si no sigues lo que dicen, habrá consecuencias. ¿Qué harás entonces?”. ¿Sabes cuál es la mayor diferencia entre los creyentes y los no creyentes? (Los primeros confían en que todo está en manos de Dios y los segundos siempre intentan cambiar su destino por ellos mismos). Otro aspecto es que los creyentes cuentan con la presencia y la protección de Dios, de manera que no se verán afectados por todos estos fenómenos supersticiosos que existen en la vida real. Pero debido a que carecen de la protección de Dios y no creen ni en Su protección ni en Su soberanía, los no creyentes viven su día a día bajo el control de diversos demonios impuros y espíritus malvados. Por tanto, deben prestar atención a tabús en todo lo que hacen. ¿De dónde provienen estos tabús? ¿De Dios? (No). ¿Por qué tienen que abstenerse de estas cosas? ¿Cómo saben que deberían prescindir de ellas? El motivo es que cierta gente las ha vivido, ha adquirido cierta experiencia y aprendido algunas lecciones al respecto, y las ha divulgado entre los demás. A partir de ahí, estas experiencias y estas lecciones circulan por todas partes y crean una especie de tendencia y todo el mundo comienza a vivir y actuar en consecuencia. ¿Cómo surgió esta tendencia? Si no sigues las reglas que imponen los espíritus malvados y los demonios impuros, te perturbarán, te trastornarán, alterarán tu vida normal y te forzarán a creer en la existencia de estos tabús y en que habrá consecuencias si los infringes. A lo largo de miles de años, la gente ha acumulado estas experiencias en su vida diaria, las ha transmitido de una generación a la siguiente y ha llegado a saber que existe una fuerza invisible que la controla de fondo y que debe prestarle atención. Por ejemplo, si no lanzas petardos durante el Año Nuevo chino, tu negocio no irá bien ese año. Otro ejemplo es que si enciendes la primera barra de incienso durante el Año Nuevo, todo irá bien ese año. La gente entiende a través de estas experiencias que debe creer en estas supersticiones y estos dichos que provienen de la cultura popular, y vive de esta manera generación tras generación. ¿Qué indican estos fenómenos? Que todas estas prohibiciones y estos tabús son experiencias que las personas han acumulado en la vida con el paso del tiempo y que son cosas que la gente tiene que hacer, que debe llevar a cabo porque hay ciertas fuerzas invisibles que lo controlan todo sigilosamente. A la larga, generación tras generación, la gente sigue estas reglas. Los que no creen en Dios deben seguir estas supersticiones y tradiciones para tener una vida relativamente tranquila dentro de los grupos sociales. Viven buscando paz, comodidad y alegría. Así pues, ¿por qué la gente que cree en Dios no tiene que seguir estas supersticiones y tradiciones? (Porque Él la protege). Dios las protege. Quienes creen en Dios lo siguen, y Él los lleva ante Su presencia y Su casa. Sin el permiso de Dios, Satanás no se atreve a hacerte daño. Aunque no acates sus reglas, no osará ponerte la mano encima. Sin embargo, Satanás puede manipular como quiera a los que no creen en Dios ni lo siguen. Para manipular a la gente, Satanás establece diversos dichos y reglas extrañas que debes seguir. Si no lo haces, te castigará. Por ejemplo, si no adoras al dios de la cocina el vigésimo tercer día del doceavo mes lunar, ¿acaso no habrá consecuencias? (Sí). Las habrá, y los incrédulos no se atreven a saltarse este ritual. Ese día también deben comer caramelo de sésamo para cerrar la boca del dios de la cocina y evitar que los delate en el cielo. ¿Cómo surgieron estas reglas y estos dichos supersticiosos? Detrás de todo esto está Satanás, que hace ciertas cosas que se transmiten a través de la tradición oral. En su raíz se originan en Satanás y en diversos demonios impuros, espíritus malvados y líderes endemoniados, que establecen estas reglas y hacen que la gente les preste atención para controlarla mediante estas reglas y dichos supersticiosos. Si no les haces caso, te atacan con fiereza y te castigan. Algunos no creen en estos dichos supersticiosos y siempre tienen la casa hecha un desastre. Cuando van a un templo budista para que les adivinen su fortuna, les dicen: “Cielo santo, has infringido tal y tal tabú. Debes picar la tierra que hay debajo de tu casa, ajustar la chimenea, cambiar los muebles y poner un talismán en el dintel de la puerta. Así, esos pequeños demonios no se atreverán a venir”. Lo que ocurre en realidad es que un demonio mayor ha refrenado al pequeño, de modo que este ya no te molestará más. De esta manera, la vida es mucho más tranquila. Al principio, esta persona no se lo creía, pero ahora, al verlo, dice: “¡Oh, Dios mío, realmente había un demonio pequeño que causaba muchos problemas!”. No tiene otra opción que creérselo. Los malvados controlan completamente a quienes no creen en Dios e intentan arreglárselas y sobrevivir en este mundo, sin derecho ni oportunidad de elegir por ellos mismos: tienen que creérselo. Por otro lado, para aquel que cree en Dios, si persistes en estos pensamientos y puntos de vista supersticiosos o tradicionales, o en cosas de la religión, si celebras sus fiestas, crees en sus dichos y continuas sus tradiciones, costumbres y actitudes ante la vida, y la alegría en tu existencia se basa en estos dichos, lo que le estás diciendo a Dios de forma implícita es: “No creo en Tus instrumentaciones ni quiero aceptarlas”, y del mismo modo implícito también indicas a los espíritus malvados, a los demonios impuros y a Satanás: “Vamos, creo en vuestros dichos y estoy dispuesto a cooperar con vosotros”. Vives bajo su poder debido a que desde la perspectiva de las diversas actitudes que mantienes, y de tus pensamientos, puntos de vista y prácticas, no aceptas la verdad, sino más bien te ajustas a los pensamientos y puntos de vista de los espíritus malvados, de los demonios impuros y de Satanás y pones en práctica dichos pensamientos y puntos de vista con tu manera de comportarte y actuar. Dado que estás dispuesto a vivir bajo su poder, a hacer bolas de masa hervida cuando te marchas de casa y a comer fideos al regresar, y a comer pasteles de arroz y pescado durante el Año Nuevo chino, entonces simplemente sígueles la corriente. No necesitas creer en Dios ni proclamar que crees en Él. Vayas donde vayas y hagas lo que hagas, sigues el modo de vida, los pensamientos y los puntos de vista que Satanás te ha inculcado, contemplas a las personas y las cosas, te comportas, actúas, vives y sobrevives según las nociones religiosas y lo que haces no tiene nada que ver con lo que Dios te ha enseñado ni con la verdad. Por tanto, eres verdaderamente un seguidor de Satanás. Puesto que lo sigues en el corazón, ¿por qué sigues sentado aquí? ¿Por qué sigues escuchando el sermón? ¿Acaso no se trata de un engaño? ¿Acaso no supone una blasfemia contra Dios? Dado que estás tan obsesionado con las tradiciones, las supersticiones y las nociones religiosas que Satanás inculca, dado que estás enredado en ellas y aún tienes vínculos persistentes con ellas, deberías dejar de creer en Dios. Deberías quedarte en el templo budista, quemar incienso, postrarte, echar las cosas a suertes y recitar las escrituras. No deberías quedarte en la casa de Dios, no eres digno de escuchar Sus palabras ni de aceptar Su dirección. Por tanto, puesto que proclamas que eres un seguidor de Dios, deberías desprenderte de estas tradiciones y supersticiones familiares y de las nociones religiosas. Incluso de tu forma básica de vivir: en la medida que tenga alguna relación con la tradición y la superstición, deberías desprenderte de ella y dejar de mantenerla. Lo que más detesta Dios es la tradición humana, las festividades, las costumbres y ciertas reglas para vivir que provienen de la cultura popular y la familia, tras las cuales hay determinadas interpretaciones. Por ejemplo, algunos deben poner un espejo en el dintel de la puerta al construir una casa y dicen que eso es para mantener a raya a los espíritus malvados. ¿Crees en Dios y sigues temiendo a los demonios al mismo tiempo? Si crees en Dios, ¿cómo es que los demonios todavía pueden acosarte tan fácilmente? ¿Crees verdaderamente en Dios? Durante el Año Nuevo chino, si algún niño dice algo desafortunado como “si me muero” o “si mi mamá muere”, inmediatamente dicen: “Bah, bah, bah, las palabras de un niño no pueden romper un tabú, las palabras de un niño no pueden romper un tabú”. Están muertos de miedo, asustados de que sus palabras se hagan realidad. ¿Qué temes? Aun en el caso de que se hicieran realidad, ¿no podrías aceptar esta realidad?, ¿podrías resistirte a ella? ¿Acaso no deberías admitirla como algo que proviene de Dios? No existen tabús con Él, solo cosas que se ajustan o no a la verdad. Como creyente en Dios, no deberías ceñirte a ningún tabú, sino más bien manejar estos asuntos según Sus palabras y los principios-verdad.

Hoy hablaremos de temas relacionados con cómo las familias condicionan las tradiciones, las supersticiones y la religión en la gente. Aunque es posible que no sepamos mucho de estas cuestiones, es suficiente para indicarte a través de la charla el tipo de actitud que deberías tener y cómo deberías enfocarla según las palabras y los principios de Dios. Como mínimo, deberías desprenderte de todo lo que esté relacionado con estos asuntos y no mantenerlo en el corazón ni como un modo de vida normal. Deberías procurar sobre todo desprenderte de ello y no permitir que te inquiete o te ate. No deberías juzgar tu vida, tu muerte, tu suerte y tu desgracia en función de todo esto y, desde luego, no deberías basarte en ello para afrontar ni elegir tu senda futura. Si ves un gato negro en la calle y te preguntas: “¿Hoy será un día desafortunado? ¿Ocurrirá alguna desgracia?”, ¿cómo es este punto de vista? (No es correcto). ¿Qué puede hacerte un gato? Aunque haya dichos supersticiosos al respecto, no tienen nada que ver contigo, de modo que no hace falta tener miedo. No hay que asustarse siquiera de un tigre negro, mucho menos de un gato negro. Todo está en manos de Dios y no deberías temer a Satanás ni a ningún espíritu malvado, qué decir de un gato negro. Si no tienes tabús en el corazón, solo persigues la verdad y crees que todo está en manos de Dios, aunque haya ciertos dichos sobre estos temas o te puedan acarrear una desgracia, no hace falta que te preocupes. Por ejemplo, un día oyes de repente a un búho ululando junto a tu cama. En el folclore chino se dice: “No tengas miedo del ululato del búho, teme su risa”. Este búho ulula y ríe, lo que hace que estés muerto de miedo y te afecta un poco en tu interior. Pero recapacitas un momento: “Lo que tenga que ocurrir, pasará y lo que no, Dios no lo permitirá. Estoy en Sus manos, igual que todo lo demás. No tengo miedo de esto ni me afecta. Viviré como debería hacerlo, perseguiré la verdad, practicaré las palabras de Dios y me someteré a todas Sus instrumentaciones. ¡Esto no puede cambiar nunca!”. Si nada puede inquietarte, entonces eso es lo correcto. Si algún día tienes una pesadilla, pierdes los dientes, se te cae el pelo, se te rompe un tazón, te ves muerto y cualquier otra cosa mala imaginable sucede simultáneamente en ese sueño, si ninguna de estas situaciones es un buen presagio para ti, ¿cómo reaccionarás? ¿Te sentirás deprimido? ¿Te alterarás? ¿Te verás afectado? En el pasado, puede que te hayas sentido mal durante un mes o dos, sin que nada ocurriera finalmente, de modo que podías suspirar aliviado. Pero ahora solo sientes un ligero malestar y tu corazón se tranquiliza rápidamente tan pronto piensas que todo está en manos de Dios. Compareces ante Él con una actitud sumisa y esto es correcto. Aun en el caso de que estos malos augurios llevaran realmente a que ocurriera algo malo, hay una manera de resolverlo. ¿Cómo? ¿Acaso no están también las cosas malas en manos de Dios? Sin Su permiso, Satanás y los diablos no pueden tocarte siquiera un pelo. No tienen capacidad para decidir, sobre todo en cuestiones relativas a la vida y la muerte. Sin el permiso de Dios, estos asuntos mayores y menores no sucederán. Por tanto, no importan los fenómenos malos que presencies en un sueño una noche, o cualquier cosa inusual que sientas en el cuerpo, no te preocupes, no te incomodes y, desde luego, no pienses en evitar o rechazar nada de todo esto ni de resistirte a ello. No intentes recurrir a métodos humanos como utilizar muñecas vudú, hacer sesiones espiritistas, echar las cosas a suertes, pedir que te predigan el futuro o buscar información en internet para evitar estos riesgos. No hace falta nada de todo esto. Es posible que tu sueño indique que algo malo pasará de verdad, como que vayas a la quiebra, que caiga el valor de tus acciones, que otros tomen las riendas de tu negocio, que oficiales del gobierno te arresten durante una reunión, que te denuncien mientras divulgas el evangelio, etcétera. ¿Y qué más da? Todo está en manos de Dios; no tengas miedo. No te preocupes ni te aflijas ni tengas miedo de cosas malas que todavía no han ocurrido y, por supuesto, no te resistas ni te opongas a que suceda cualquier cosa mala. Haz lo que debería hacer un ser creado, cumple tus responsabilidades y obligaciones como ser creado y toma la posición y la perspectiva que un ser creado debería adoptar: esta es la actitud que todo el mundo debería tener al afrontar las cosas; es decir, aceptar y someterse a Sus instrumentaciones, y confiar todo en ellas sin quejarse. De esta manera, cualquier dicho religioso, tradicional o supersticioso, o cualquier consecuencia posterior no supondrán ningún problema para ti ni causarán ninguna alteración; te liberarás verdaderamente del poder de Satanás, de sus pensamientos y de la influencia de la oscuridad, sin que nada de todo esto te pueda controlar. Las palabras de Dios conquistarán y ganarán tu pensamiento, tu alma y todo tu ser. ¿Acaso no es esto la libertad? (Sí). Es la libertad completa, vivir liberado y libre, con la semejanza de un humano. ¡Es fantástico!

Este es básicamente el contenido de la charla de hoy. Ciertos tabús en los hábitos de la vida cotidiana, como qué no hay que comer al tener ciertas enfermedades o el hecho de que algunos no puedan ingerir comida picante porque suelen tener excesivo ardor de estómago, no están relacionados con cómo se comporta uno ni con ningún pensamiento y punto de vista, y mucho menos con la senda que uno elige. Todas estas cuestiones son ajenas a nuestra charla. El tema de nuestra plática relacionado con el condicionamiento familiar tiene que ver con los pensamientos y puntos de vista de la gente, con su forma de vida normal y sus reglas para vivir, así como con sus pensamientos, puntos de vista, posiciones y perspectivas sobre diversas cosas. Al resolver estos pensamientos, puntos de vista y actitudes incorrectos en todos los aspectos, lo siguiente que deben hacer las personas para entrar es buscar y aceptar pensamientos, puntos de vista, actitudes y perspectivas sobre las cosas que sean correctos. Bien, hasta aquí llega el tema de la charla de hoy. ¡Adiós!

25 de marzo de 2023

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