Cómo perseguir la verdad (2) Parte 5

Cómo ganar la verdad en los entornos que Dios dispone

Una vez que la gente entienda los principios y el propósito de la salvación de Dios de las personas y Su soberanía sobre todo, ¿acaso no se resolverán en cierta medida sus nociones y figuraciones sobre Él a este respecto? (Sí). ¿Qué deberían entender respecto a esto? Que, ya sea en toda clase de asuntos o en una cuestión concreta sobre la que Dios tiene soberanía, la cooperación de las personas representa el 80 o incluso el 90 por ciento, y sus pensamientos y opiniones, así como sus actitudes hacia el asunto en cuestión, son muy importantes a ojos de Dios. No pienses que si no dices nada y no muestras tu postura cuando las cosas te acontecen, entonces Dios no te prestará atención y te ignorará. Si te gustaría que Dios te ignorara, entonces mejor será que no creas en Él. Dado que estás en la casa de Dios y que te ha seleccionado, Él no te va a ignorar en absoluto. Todo se escruta a ojos de Dios, con más razón en tu caso, que eres una persona diminuta. Aunque fueras una hormiga, si Dios te seleccionara, te seguiría escrutando constantemente y te guiaría. Dado que Dios te escruta, solo tienes que aceptar las cosas que te suceden. No las evites, evitarlo no es una elección sabia. Debes afrontarlas. Solo cuando las afrontes y tengas una actitud clara tendrás la oportunidad, en los entornos que Él ha dispuesto para ti, de obtener las verdades que Dios te permite entender, mientras que evitarlas no te permitirá entender verdades en tu silencio. Aparte de las verdades respecto a las visiones, otras verdades, es decir, todas las relativas a la vida y la existencia humanas, se expresan por medio de cómo se desarrolla un entorno o el contexto donde se expresa el comportamiento de una clase de persona. Las personas solo pueden comprender de veras las realidades de estas verdades después de que hayan obtenido experiencia y entendimiento reales. La mayoría no logra comprender con claridad este punto y su actitud hacia las diversas clases de verdades es tibia, así como además quiere evitar constantemente estos entornos y no desea buscar la verdad relativa a los problemas reales. Tampoco aprenden a discernir a diferentes tipos de personas y acontecimientos en función de la verdad ni se forman en aplicarla para resolver diversos problemas. Sea lo que sea lo que les suceda, no tienen actitud ni opiniones y no participan en las enseñanzas y discusiones. Orar a Dios, leer Sus palabras, aprender himnos y cumplir bien su deber cada día les basta para quedarse satisfechas, es suficiente. Te diré una cosa y es que la mano de obra se caracteriza por estar solo dispuesta a esforzarse y no le interesa ningún aspecto de la verdad ni está dispuesta a ser meticulosa respecto a cualquier aspecto de esta, le parece que hacerlo es muy problemático; esto es ser mano de obra. Si no eres un sirviente de Satanás ni una persona malvada o un anticristo, como mucho puedes ser mano de obra. Pero esto es diferente en lo que respecta al pueblo de Dios que puede lograr la salvación. No se quedan satisfechos solo con ser mano de obra y ejercer un poco de esfuerzo, sino que aprenden y entienden varias verdades en todo tipo de personas, acontecimientos y cosas y luego contemplan y lidian con los diversos tipos de personas y acontecimientos a partir de estas verdades. De esta manera, estas distintas verdades obran poco a poco en ellas y, de manera gradual, se convierten en su vida y en los principios para sus acciones y su conducta propia. Solo cuando la verdad se convierta en tu vida serás capaz de someterte a Dios y temerlo y evitar el mal; de lo contrario, no se puede conseguir ese efecto. No tengas miedo de experimentar cosas y que no te asuste discernir a las personas. No es malo que sucedan toda clase de acontecimientos y Dios tiene soberanía sobre esto. Si Él tiene soberanía y es el que dispone los arreglos, ¿qué tienes que temer? Si Dios tiene soberanía y hace los arreglos, entonces, para ti, que suceda un acontecimiento no es, cuanto menos, ni malévolo ni una tentación. En cambio, es para que aprendas lecciones, seas edificado y te beneficies, así como con el fin de hacerte perfecto. Si puedes someterte a las instrumentaciones y arreglos de Dios, abordas lo que te ocurre como materiales de enseñanza positivos y buscas la verdad y aprendes las lecciones que te corresponde aprender, entonces la verdad obrará en ti con naturalidad e imperceptiblemente y se convertirá en tu vida. Por tanto, es un error que la mayoría de las personas adopte una actitud de indiferencia, evitación, de no participación y falta de compromiso, así como que no expresen opiniones ni compartan cuando afrontan diversos acontecimientos; esto no es aconsejable. ¿Por qué digo que es un error o no es aconsejable? Esta actitud le muestra a Dios que no estás interesado en Su salvación ni en Sus buenas intenciones y que no estás interesado en que Dios te haga perfecto y no le prestas atención a esto y lo rechazas. Cuando Dios vea que esta es tu actitud, ¿querrá todavía salvarte? E incluso si Dios quiere salvarte, ¿cómo puede hacerlo si no cooperas? Como se suele decir, “es un caso perdido” y este dicho se refiere precisamente a este tipo de persona.

En el marco de todo el plan de gestión de Dios, en especial en esta última etapa de Su obra, Él ha expresado un gran número de verdades y tú las has oído todas. No importa cuántas de ellas hayas experimentado o entendido, como poco las conoces, así que Dios no hará ninguna obra adicional de intervención y facilitación. Dios solo espera tu actitud, además de tu cooperación en todo lo que te acontece. Él quiere ver tu actitud, tus opiniones, tus búsquedas y la senda que tomas. Si cada vez que te enfrentas a las personas, los acontecimientos o las cosas, Dios registra que no tienes actitud ni opiniones y que nunca tienes nada que decir, entonces dime, ¿acaso no eres un necio? ¿Quiénes nunca tienen nada que decir? ¿Acaso no son aquellos que son sordos, mudos, tontos o idiotas? Lo que Dios registra es que no tienes actitud, así que cuando al final te pone una nota, lo que obtienes son cero puntos. Cuando algo te sucede, Dios pregunta: “¿Estás dispuesto a pagar un precio?”, y tú dices: “¡Sí!” y Él vuelve a preguntar: “¿Tienes determinación? ¿Has hecho un juramento?”, a lo que respondes: “¡Sí!”. Si solo tienes esta determinación, pero cuando se te pregunta qué has obtenido de experimentar este entorno, no tienes nada que decir y no has obtenido nada de todos los entornos que has experimentado, entonces, al final, cuando Dios te ponga una nota, solo te dará dos puntos. ¿Por qué dos? Te habrás ganado dos puntos debido a esa pequeña determinación tuya. Dime, ¿acaso no estarás acabado entonces? ¿Te quedarán aún esperanzas de salvación? Las esperanzas de salvación se logran al esforzarte tú mismo por ella. Es el fruto que obtienes a cambio de elegir caminar por la senda de perseguir la verdad. Por tanto, da igual lo que te suceda, no tengas miedo de ello ni lo evites y no te cubras la cabeza con las manos ni te escondas en tu caparazón como una tortuga; en vez de eso, afróntalo de manera positiva y proactiva. Si estás cohibido, te dan miedo las cosas y no te atreves a hacer una evaluación de nada —da igual con quién tenga que ver— por miedo a que se te deje en evidencia y que los demás te desentrañen si dices algo equivocado, y si siempre tienes miedo y nunca participas, ¡esto significa que estás renunciando a tu oportunidad! Puede que hayas dedicado muchas energías a hacer tu deber, pero lo cierto es que hace mucho que decidiste tu propio desenlace. Al final, solo conseguirás dos puntos, ¿acaso no eres entonces un tonto insignificante? ¿No es propio de un tonto insignificante obtener dos puntos? Y ya que solo vas a lograr dos puntos, ¿acaso no ha sido en vano tu fe en Dios durante esta vida? Esta es la última etapa de la obra de Dios, si tu fe ha sido en vano esta vez, entonces se establecerá tu desenlace. Dios nunca volverá a hacer la obra de salvar a los seres humanos. Esta es la última oportunidad; si sigues sin esforzarte por ella, la dejas pasar y no puedes lograr la salvación, ¡eso será una gran lástima! No importa cuántos años hayas experimentado la obra de Dios, al menos debes conseguir la nota para aprobar, entonces todavía habrá esperanzas de que sobrevivas. Si tu mano de obra ni siquiera es acorde al estándar y además has causado muchos trastornos y perturbaciones, entonces no has recogido ningún fruto en absoluto y tu esperanza de lograr la salvación habrá pasado a ser nula. No seas solo un espectador en todos los entornos que Dios dispone; participa, forma parte de ellos. Pero hay un principio al que, como mínimo, debes atenerte: no causes perturbaciones. Puedes participar y expresar tus propias opiniones y evaluaciones e, incluso si hablas como un profano y solo dices palabras y doctrinas, eso no importa. Sin embargo, debes participar en todos los asuntos con el principio e intención de buscar la verdad, practicarla y someterte a ella; solo entonces tienes esperanzas de salvarte. ¿Sobre qué base se sustenta la esperanza de salvación? Se sustenta sobre la base de que seas capaz de esforzarte por la verdad, meditar sobre ella y dedicarle esfuerzo cuando ocurre cada asunto. Solo sobre esta base puedes entender la verdad, practicarla y alcanzar la salvación. Sin embargo, si eres siempre un observador cuando suceden las cosas —no haces ninguna evaluación ni calificación ni expresas ninguna opinión personal— y no tienes puntos de vista sobre nada o, aunque los tengas, no los expresas ni sabes si son correctos o equivocados, sino que simplemente los tienes bajo llave en tu mente y piensas sobre ellos, entonces acabarás por no obtener la verdad. Piénsalo, esto es como morirse de hambre mientras se está sentado en un gran festín. ¿Acaso no eres miserable? En la obra de Dios, si eres creyente desde hace diez años y has sido un observador todo ese tiempo, o si lo has sido durante todos los 20 o 30 años que lleves creyendo, entonces, al final, cuando sea el momento de decidir tu desenlace, el marcador que Dios asigne a tu registro será de dos puntos, así que serás un tonto de pacotilla y tú mismo habrás arruinado por completo tu oportunidad de obtener la verdad y tu esperanza de salvarte. Al final del todo, te etiquetarán como un tonto de pacotilla y te lo tendrás merecido, ¿no? (Sí). ¿Cuál es el secreto para no ser un tonto de pacotilla? (El secreto es no ser un observador). No seas un observador. Crees en Dios, así que debes experimentar Su obra para obtener la verdad. Hay quien tal vez pregunte: “¿Así pues, me estás pidiendo que participe en todo? Pero la gente dice: ‘No hables de lo que no te concierne’”. El pedirte que participes significa pedirte que busques la verdad y aprendas lecciones de las cosas a las que te enfrentas. Por ejemplo, cuando te enfrentas a cierto tipo de persona, debes obtener discernimiento por medio de sus manifestaciones y de las cosas que hace. Si vulnera la verdad, debes discernir qué hizo para vulnerarla. Si otros dicen que esta persona es malvada, debes discernir qué es lo que dijo e hizo y qué manifestaciones de maldad muestra para que la califiquen como una persona malvada. Si otros dicen que esta persona no defiende los intereses de la casa de Dios y ayuda a los forasteros a su costa, entonces deberías averiguar qué es lo que ha estado haciendo. Y, cuando lo averigües, no bastará solo con saber estas cosas. Además, tendrás que reflexionar: “¿Podría hacer yo tales cosas? Si nadie me lo recordara, podría hacer también las mismas cosas y, entonces, ¿acaso no tendría el mismo desenlace que esa persona? ¿No sería peligroso? Por fortuna, Dios dispuso este entorno para darme un aviso, ¡para mí esa es la mayor protección!”. Después de meditarlo, te das cuenta de una cosa: no puedes seguir la senda que sigue ese tipo de personas, no puedes ser como ellas y debes amonestarte a ti mismo. Sea lo que sea aquello con lo que te encuentres, debes aprender lecciones al respecto. Si hay cosas que no entiendes del todo y que en tu fuero interno sientes que son extrañas, deberías hacer preguntas y averiguaciones sobre ellas, así como determinar el verdadero estado de los asuntos mediante la búsqueda de la verdad. Esto no es curiosidad, sino ser serio. Ser serio significa no actuar por inercia ni siguiendo al rebaño; es una actitud de responsabilizarse. Al ganar claridad respecto a estos problemas y luego buscar la verdad para resolverlos, solo entonces, al enfrentarte a la misma clase de situación en el futuro, tendrás una senda de práctica, serás capaz de practicar con precisión y tendrás la sensación de estar en paz y en calma. Estás siendo serio en función del principio de intentar entender el verdadero estado de los hechos y, a partir de ellos, obtener la verdad y aprender cómo contemplar a las personas y las cosas, en lugar de seguir a los demás y dejarte llevar por la corriente en todos los asuntos. Solo al ser serio en tus acciones puedes llegar a practicar la verdad y actuar según los principios. Aquellos que no son serios son propensos a seguir a otras personas y a dejarse llevar por la corriente, y es probable que de esta manera vulneren los principios-verdad. Digamos, por ejemplo, que alguien hace siempre su deber de manera superficial, así que se le inhabilita para llevarlo a cabo. Dices: “De cara al exterior, parecía bueno. ¿Cómo no me di cuenta de que estaba siendo superficial? ¿Acaso me desorientó? ¿De qué modo estaba saliendo del paso en su deber? ¿Qué hizo de manera superficial?”. Cuando alguien te cuenta algunas de las formas en las que esa persona se comportaba de manera superficial, dices: “¡Ciertamente se le da bien fingir! Parecía buena de cara al exterior y decía cosas realmente agradables. Dijo: ‘¡Dios nos ha dado mucha gracia, no podemos estar sin conciencia, hemos de realizar nuestros deberes adecuadamente!’. Cuando lo oí decir eso, pensé que estaba haciendo su deber con lealtad; ¡nunca imaginé que fuera tan superficial! ¿Acaso no me ha desorientado? Me faltó discernimiento de las personas, no contemplé a las personas y las cosas según los principios-verdad, como tampoco traté a las personas según los principios-verdad. Solo me guiaba por lo bien que hablaba esa persona, sin tener en cuenta los resultados que obtenía en su deber, su comportamiento y manifestaciones específicos ni su esencia; en este asunto cometí un error. Resulta que las personas que parecen buenas desde fuera puede que en realidad no sean necesariamente buenas en verdad y, aunque digan cosas agradables, puede que no hagan realmente lo que dicen ni tengan consciencia ni humanidad. A partir de ahora, debo contemplar a las personas según las palabras de Dios y aprender a discernirlas. ¡No puedo dejar que me vuelvan a engañar!”. Como ves, ocurra lo que ocurra, mientras seas un poco sincero y busques la verdad y luego saques conclusiones, obtendrás algo. Si de veras recoges estas ganancias, ¿acaso no es eso algo bueno? (Sí). Habrás aprendido algo y te habrás beneficiado un poco en la cuestión de discernir a las personas; esto es lo que obtienes por ser sincero y dedicar esfuerzo en lo relativo a la verdad. Supongamos que no eres así de sincero. Cuando oyes que expulsaron a alguien porque siempre era superficial al hacer su deber, no preguntas: “¿Por qué era superficial? ¿Por qué lo expulsaron?”. En cambio, solo piensas para tus adentros: “¿Qué tiene de malo ser superficial? De cualquier modo, a mí no me han expulsado, así que todo está bien”. En ese caso, ¿habrás recibido una pequeña advertencia, aprendido una pequeña lección o desarrollado algo de discernimiento de este asunto? No. ¿Por qué no? Porque no estás interesado ni eres serio respecto a tales cosas y en ningún caso llevas una carga para tu propia entrada en la vida o tu búsqueda de la verdad, además de porque ya no te interesa ni participas en la enseñanza de otros sobre cuestiones de perseguir la verdad y de entrada en la vida; como mucho, simplemente pronuncias algunas palabras de conformidad de manera superficial y eso es todo. ¿Hay muchas personas de este tipo? Cuando les suceden cosas, les gusta particularmente ser superficiales y actuar por inercia, no acarrean ninguna carga en absoluto para su propia entrada en la vida o su búsqueda de la verdad. Aparte de tener algo de gusto por los chismes cuando interactúan con los demás, no tienen interés de ningún tipo en cosas que involucren la entrada en la vida o en las lecciones que deberían aprender en los entornos que dispone Dios. Después de terminar el poco trabajo que tienen entre manos, se quedan allí sentadas mirando al infinito, solo quieren dar cabezadas o descansar un rato y no acarrean ninguna carga en absoluto para su propia entrada en la vida. Aparte de un poco de determinación y de los pocos deseos que tienen, en última instancia, estas personas no obtendrán verdades y, a fin de cuentas, su nota final tan solo puede acabar siendo de un dos, no podrán deshacerse de esta tontería insignificante y, por tanto, estarán acabadas en esta vida. Si estás acabado esta vez, entonces estarás de veras acabado y no habrá esperanzas de que te salves, debido a que tu desenlace se habrá establecido. La nota que acaba recibiendo un ser creado está directamente vinculada a su desenlace. Si apruebas, entonces tu desenlace será que estás salvado. Si no recibes un aprobado, entonces no tendrás un buen desenlace. Este es el momento en el que los desenlaces de las personas se acaban decidiendo y, una vez que se fija un desenlace, este es permanente y no va a cambiar. No habrá otra ocasión de esforzarse por uno bueno ni ninguna oportunidad de cambiarlo; tu porvenir se decidirá de una vez y para siempre. ¿Lo has entendido? ¿Esto tiene como fin asustarte? (No). Piénsalo, Dios está haciendo la obra de gestionar y salvar a la especie humana y le está proporcionando a las personas las diversas verdades que deberían poseer, ¿cuántas veces puede Dios hacer esta clase de obra? (Solo esta). Nunca la ha hecho antes ni la repetirá. Esta será la única ocasión y, una vez que la complete, la gran obra de Dios se habrá logrado por completo. ¿Qué significa “logrado por completo”? Significa que Él no la volverá a hacer ni tiene planes de repetirla. Por tanto, sean cuales sean los desenlaces finales de las personas en este momento, estos se definirán y no cambiarán. Dios no les dará la oportunidad de volver a desempeñar ni de vivir de nuevo su vida. El tiempo que ha transcurrido no regresará jamás ni se producirá ningún cambio. Por tanto, si no aprovechas esta oportunidad, perderás la ocasión de salvarte. Si ignoras los distintos entornos y las diversas personas, acontecimientos y cosas que Dios ha dispuesto, eres insensible y torpe respecto a ellos y los tratas con indiferencia, entonces eres un necio insignificante. Ni siquiera tú mismo te tomas en serio tu propio desenlace y destino, ¿quién te va a prestar atención alguna entonces? Se te ha dicho esto muchas veces, pero no te lo tomas en serio, ¿qué eres tú si no un necio insignificante? Nada es tan importante como la cuestión de salvarse. ¿No es así? (Sí). Por supuesto, como acabo de decir, el desenlace definitivo de una persona lo determinan sus manifestaciones generales en los diversos entornos sobre los que Dios tiene soberanía, así que las personas deberían prestar atención a sus manifestaciones generales en su vida diaria. La intención de esto no es pedirte que cotillees y te metas en disputas, sino que, sobre la base de tu entorno y condiciones existentes y en la mayor medida posible, llegues a entender la verdad y entres en ella, te embarques en la senda de perseguir la verdad y te esfuerces para más o menos entrar en los tres puntos de “desprenderte” que hemos compartido, antes de que termine la obra de Dios. De este modo, habrás aprobado con una nota de 60 o más y te habrás salvado. Sin embargo, si ni siquiera logras acercarte cuando se trata de cualquiera de estos tres puntos o si no apruebas ninguno de ellos ni tienes entrada real en ninguno, entonces no te llegará la nota para aprobar y no serás objeto de salvación. ¿Lo has entendido? (Sí).

¿En qué deberíais centraros ahora para ponerlo en práctica? En buscar la verdad y aprender lecciones en los entornos que Dios dispone. Si cada día te contentas con limitarte a hacer un esfuerzo y desempeñar trabajo sin perseguir la verdad en absoluto, entonces solo eres mano de obra. Si te has esforzado, has experimentado los diversos entornos dispuestos por Dios y has entendido algunas verdades, con independencia de cuántas verdades hayas obtenido, al final has conseguido ganancias, ya sean grandes o pequeñas, muchas o pocas; e incluso si te llevó mucho tiempo obtener estas cosas y tu progreso fue lento, como poco estás en la corriente de la obra de Dios y eres alguien que ha tenido ganancias, entonces tendrás la ocasión de salvarte. ¿Qué es lo más fundamental que deberíais hacer ahora? Deberíais apartaros de las diversas clases de asuntos complicados y sin ningún sentido y dedicar vuestro corazón a perseguir la verdad; deberíais esforzaros por, en un corto periodo de tiempo, comprender vuestros diversos estados y llegar a conocer vuestro talón de Aquiles, vuestras debilidades y problemas, para así buscar la verdad y resolverlos, de modo que tengáis una senda que seguir y un objetivo que buscar, así como claros principios-verdad a los que ateneros en el cumplimiento de vuestro deber. Deberías tener un objetivo y dirección claros con los que buscar respecto a tus propias deficiencias, tu propio deber y tu propio entorno, en lugar de correr de un lado a otro como un pollo sin cabeza, acabando allá donde tus piernas te lleven a ciegas, lo cual es peligroso. Tienes que deshacerte del estado y la presente situación de tu vida por medio de los cuales solo te esfuerzas, pero no obtienes la verdad. No seas un espectador ni te veas arrastrado a toda clase de disputas. Si no quieres que te metan en ellas, debes aprender a dedicarle esfuerzo a los principios-verdad. Si entiendes cada uno de los principios-verdad, podrás escapar de esta clase de disputas. ¿Por qué digo esto? Solo cuando has entendido las diversas verdades puedes entrar en ellas y tienes esperanzas de entrar en la realidad-verdad. Entonces, cuando participes en diversas cosas, tendrás principios y sabrás cómo afrontarlas. Si dejas sin más de ser un espectador, pero estás completamente atolondrado respecto a todas las verdades, no entiendes ninguna y lo único que comprendes son doctrinas y unas pocas palabras; si no sabes cómo discernir a diferentes clases de personas y, al enfrentarte a los problemas, solo hablas del devenir de los acontecimientos y juzgas quién tenía razón y quién estaba equivocado, nada más, con lo que al final no obtienes la verdad, entonces tu participación en cualquier asunto es inútil. ¿En qué se convierte esta clase de participación? En provocar disputas. Por tanto, debes aprender a dedicar esfuerzo a los principios-verdad y, una vez que tengas cada vez más claro el aplicarlos —y lo hagas con una creciente precisión— tendrás esperanzas de entrar en la verdad y entonces también las tendrás de salvarte.

En cuanto a cómo pueden obtener las personas la verdad en los entornos que Dios ha dispuesto para ellas, ¿cuántos principios de práctica acabamos de compartir en total? No ser un espectador, ¿y cuál otro? (No solo hacer esfuerzos). Deshazte de la clase de estado en el que hacer un esfuerzo te basta para estar satisfecho, pero no estás dispuesto a perseguir la verdad. ¿Qué más? (No te metas en toda clase de disputas). No te metas en toda clase de disputas, no te enredes en todo tipo de asuntos complicados; no sustituyas atenerte a los principios-verdad por estas cosas. Deberíais ateneros a todos estos principios. Si te atienes a ellos, no estarás lejos de perseguir la verdad y pronto serás capaz de entrar en la realidad de perseguirla. ¿Es fácil poner esto en práctica? He interactuado durante muchos años con personas en la iglesia, pero pocas me preguntan sobre la entrada en la vida o hacen preguntas relativas a los principios-verdad y muy pocas expresan sus estados personales y luego buscan sendas de práctica. En cambio, algunas hacen preguntas que no tienen nada que ver con la verdad e incluso usan palabras como “buscar”. Cuando oigo la palabra “buscar”, escucho con mucha atención y con seriedad, le dedico toda Mi atención, pero cuando resulta que están preguntando sobre una cuestión trivial, siento repugnancia, digo: “La cuestión por la que estás preguntando no tiene nada que ver con el trabajo de la iglesia ni con la entrada en la vida: no uses la palabra ‘buscar’. Es un insulto para la palabra ‘buscar’”. ¿Se puede usar la palabra “buscar” de manera inadecuada? (No). Alguien me llegó a preguntar: “Mi hijo tiene un lunar en la espalda. Hay quien dice que este lunar significa que tiene un mal porvenir y otros aseguran que puede haber un riesgo potencial de enfermedad en la zona donde está creciendo el lunar. En cualquier caso, no me importa que tenga o no un mal porvenir, sino si realmente es dañino para su salud, ¿crees que se lo deberían quitar?”. Si os preguntaran esto, ¿cómo responderíais? ¿Creéis que de veras está relacionado con la verdad? ¿Tiene que ver con el trabajo de la iglesia? (No). No guarda relación con ninguna de estas cosas, así que, ¿estoy obligado a preocuparme por este asunto? (No). No tengo semejante obligación. Así que dije: “El hecho de que tu hijo tenga un lunar en su cuerpo no tiene nada que ver con la verdad. No me preguntes a Mí por eso, ve a preguntarle a un médico. Yo no soy tu médico de familia”. ¿Creéis que debería preocuparme esta cuestión? (No). Da igual a quién le preguntes, nadie estaría dispuesto a preocuparse por este asunto. No es que teman responsabilizarse, más bien es que no tienen obligación de preocuparse por tales cosas. ¿Afectaría al trabajo de la iglesia que le quitaran o no el lunar a tu hijo? ¿Afectaría a tu propio cumplimiento del deber? Este asunto no tiene nada que ver conmigo. No me preguntes al respecto, es una cuestión sin sentido. No tiene nada que ver con la verdad y, sin embargo, sigues usando la palabra “buscar”. Profanas la palabra “buscar”, ¡eso es repugnante! Alguien preguntó también: “Ha entrado una tortuga en mi jardín, ¿debería atraparla o no? Quiero buscar de Ti”. Plantea esta pregunta para buscar una respuesta de Mí; ¿crees que debería responderla? (No). Añadió: “¿Y si estoy vulnerando la ley al atraparla? Si estoy vulnerando la ley y Tú no me lo impides, ¡serás responsable!”. ¿Qué dirías? (Decidiste atraparla por propia voluntad, que vulneres la ley no tiene nada que ver conmigo). Si vulneras o no la ley, eso es asunto tuyo y no tiene nada que ver conmigo. Puedes hacerme preguntas sobre cosas como los principios del trabajo de la iglesia y los principios-verdad, pero en cuanto a asuntos legales, búscate un abogado; consulta a uno del país donde vivas. Yo no soy abogado, así que no me preguntes a Mí por tales asuntos. Estoy aquí para expresar la verdad y hacer la obra de salvar a la especie humana. Solo proveo de la verdad y comparto los principios. En cuanto a si te puedes salvar o no, eso no tiene nada que ver conmigo; es asunto tuyo. Y ya ni hablemos de los asuntos privados de tu propia vida; con mayor razón no deberías preguntarme por ellos y no tengo obligación alguna de responderte. Es así, ¿verdad? (Sí).

Este tema relativo a la obra de Dios está vinculado estrechamente con los desenlaces definitivos de las personas, así que estas no pueden acarrear nociones y figuraciones cuando aceptan y experimentan la obra de Dios; deberían desprenderse de estas nociones y figuraciones de raíz y no deberían permitir que estas existieran entre ellas y Dios. Solo al abordar la obra de Dios con actitudes, opiniones y pensamientos correctos pueden las personas tener la oportunidad de entender y obtener la verdad; solo al abordar la obra de Dios con opiniones, actitudes y pensamientos correctos pueden entender realmente y experimentar la obra de Dios y, al final, desde el marco de Su obra, obtener las verdades que les corresponden. Por tanto, no importa de lo que te desprendas, en resumen, todo es para permitirte entrar en el camino correcto y embarcarte en la senda de perseguir la verdad; al final, el resultado y el propósito no son otros que permitirte entender los principios-verdad y obtener la verdad. Este es el propósito definitivo de nuestra enseñanza sobre este contenido. Sea lo que sea lo que hemos compartido, el propósito definitivo es permitir a las personas entrar en la realidad-verdad. Si entiendes la verdad y tienes los principios-verdad como base en muchas cuestiones y ya no te hallas sin dirección, sin rumbo ni perdido al hacer las cosas, esto no significa que tu calibre haya mejorado, sino que tienes la verdad de Dios, Sus palabras, como criterio para tus acciones y conducta propia. Es decir, sobre la base de tu calibre, capacidades y talentos innatos, has entendido la verdad y tienes criterios para tu conducta propia, por lo que eres un ser humano creado que puede vivir con independencia en este mundo y entre todas las cosas. Solo tal ser humano es de veras acorde al estándar como ser humano creado; se trata de un ser humano creado estándar. ¿Lo has entendido? (Sí). Entonces, aquí termina nuestra charla por hoy. ¡Adiós!

15 de julio de 2023