Cómo perseguir la verdad (3) Parte 5

En cuanto a la conciencia, ¿a qué hemos dicho anteriormente que se refiere? Es el sentido de la rectitud y la amabilidad de la humanidad normal. Una persona debe ser honrada y amable para que se diga de ella que tiene conciencia. Por tanto, ¿cómo se pueden optimizar y elevar la honradez y la amabilidad de la humanidad normal después de que uno empiece a creer en Dios? Esto se debe construir sobre la base de entender la verdad. Es decir, después de que una persona entienda la verdad, el criterio mediante el cual se comporta y actúa será un objetivo positivo, lo que tendrá un efecto, un valor y un significado positivos para ella misma y para todos los demás. Una vez que entienda la verdad, lo contemplará y manejará todo basándose en los principios-verdad que Dios enseña. A ojos de otros, tal persona es bastante honrada. ¿Qué se quiere decir con honradez? Ser honrado significa no desviarse hacia la izquierda o hacia la derecha, no incurrir en la impetuosidad, los sentimientos, los intereses o relaciones privados o las intenciones personales, sino más bien practicar hacia el objetivo más correcto, más apropiado, uno que sea el más digno del respeto de las personas, de su admiración y su alta consideración; o, se puede decir, practicar hacia un objetivo que Dios vea como bueno y que apruebe. ¿No es esto superior a la “honradez” tal como lo contempla la especie humana ordinaria corrupta? (Sí). ¿Qué significa esta honradez? Está completamente de acuerdo con los principios-verdad, se basa por entero en las palabras de Dios y se construye sobre la base de la conciencia. Cuando una persona entiende la verdad, está en posesión de los métodos y principios para resolver los problemas y lidiar con los asuntos, así que, ¿no es bastante perfecta la conciencia de esta persona? ¿Acaso no se ha optimizado? (Sí). Entonces, ¿acaso no debería una persona auténtica, un ser creado auténtico, poseer tal conciencia? ¿Acaso no debería poseer honradez en este sentido? (Sí). Una persona auténtica debería poseer honradez en este sentido que se conforma a la verdad, en lugar de aquello de lo que hablan las personas: ser de manera resuelta honrado e imparcial, abierto y transparente, o “un hombre de verdad no esconde nada y siempre asume sus actos”. Eso es impetuosidad, no tiene contenido real y las personas lo fingen por completo. La honradez tiene la verdad como su base; hay prácticas reales vividas en ella. Significa que una persona con humanidad normal tiene la verdad como su fuente y punto de partida y es capaz de tratar y de lidiar con diversos asuntos de acuerdo con las palabras de Dios; a esto se le llama honradez. La amabilidad, más si cabe, se sobreentiende; como poco, sobrepasa el estándar de la conciencia y la razón. En la amabilidad, no hay hipocresía y mucho menos crueldad. Es actuar por completo basándose en métodos que son beneficiosos y edificantes para las personas y que se conforman simultáneamente a los requerimientos de Dios; es actuar por entero según el objetivo y el criterio de temer a Dios y evitar el mal, satisfacer a Dios y seguir Su camino. Es la cosa más amable, más maravillosa bajo el cielo, en todo el universo. Una persona que tiene las palabras de Dios o la verdad como su vida tiene, desde luego, el corazón más amable, porque es capaz de aceptar la verdad y esto cumple por completo con el estándar que Dios requiere de las personas. Dado que posee esta clase de humanidad, es adecuado decir que es honrada y también que es amable. Esto es porque es capaz de aceptar y practicar la verdad, no se comporta según sus sentimientos ni tiene ambiciones o deseos en la realización de su deber ni alberga en ella los venenos de la cultura tradicional; su estándar para medir la moralidad y la humanidad no se adultera por ninguna de las filosofías, pensamientos u opiniones de Satanás; se conforma completamente a la verdad. Así que dime, ¿acaso la humanidad que contiene tal conciencia y razón no está ya muy optimizada? (Sí). Como esta clase de personas poseen la verdad y la esencia de la vida que viven es la verdad, su humanidad, que posee tal esencia-vida, es perfecta. Si no os gusta oír la palabra “perfecta”, entonces también puedo llamarla “optimizada”. Al menos, a ojos de Dios, están optimizadas y Dios las ama. Dios usa la poca percepción de conciencia, razón y sentido de la vergüenza que tienen las personas para obrar en ellas Sus palabras y la verdad. Cuando se obra en ti la verdad de las palabras de Dios, tu conciencia y razón no solo no se debilitan ni se ocultan, sino que se vuelven más normales y optimizadas. Así es la especie humana que Dios quiere. No digamos perfecta, digamos optimizada. ¿Por qué no decir perfecta? Si digo perfecta, algunas personas que carecen de entendimiento espiritual dirán: “¿Acaso no dijiste que no fuéramos personas perfectas?”. Por tanto, tengo que evitar esta palabra, en caso de que algunas personas la malinterpreten. En realidad, si algo está optimizado a ojos de Dios, entonces, entre la especie humana creada se puede decir que es perfecto. Esta perfección no es la perfección en las imaginaciones de las personas, sino más bien algo hermoso y bueno, una fuerza de rectitud y también una cosa positiva, digna de la alabanza, el anhelo, el aprecio, el respeto y la valoración de la gente. Por tanto, si quieres que tu conciencia no se quede estancada simplemente en no cruzar el límite más bajo de la humanidad en tu conducta propia, sino que quieres hacer que tu conciencia sea más sensible, más consciente y hacer que tu razón cumpla con los requerimientos de Dios, entonces solo tienes una senda. Esta senda no es la de superar los diversos fallos y defectos de humanidad, sino que es perseguir la verdad, dedicar esfuerzo a las diversas verdades que Dios les enseña a las personas y entender cuáles son los estándares requeridos de Dios para ti en lo que respecta a diversas personas, acontecimientos y cosas, además de cómo deberías contemplar, tratar y lidiar con estas personas, acontecimientos y cosas. Dios tiene principios y estándares que requiere para todos estos aspectos. ¿Cuál es tu tarea? Es practicar hacia esta dirección, hacia este objetivo, de acuerdo con estos estándares. Primero, busca y entiende cuáles son los estándares para practicar la verdad. A continuación, hazte exigencias a ti mismo de acuerdo con los estándares que Dios requiere, mientras que al mismo tiempo te desprendes de los diversos pensamientos, opiniones, reglas, preceptos y demás en tus nociones e imaginaciones que no se conforman a las palabras de Dios o a la verdad. Entonces, deja que las palabras de Dios se conviertan poco a poco en tus principios de práctica. Mientras aprendas a desprenderte, no lo olvides: el propósito de desprenderse no es convertirte en una persona con el corazón vacío; Dios quiere que tu vida tenga contenido. ¿A qué se refiere este contenido? Se refiere a los principios requeridos de Dios para diversos asuntos. Por supuesto, Dios no quiere que las personas conviertan los diversos principios de práctica en teorías vacías, que solo hablen sobre ellos sin ponerlos en práctica. En cambio, Él espera que las personas puedan convertir con firmeza estos principios-verdad en una parte de su vida y traigan las palabras de Dios a su vida real. Hablemos de hacer un deber, por ejemplo: ¿qué estándar requiere Dios de las personas a este respecto? El de comportarse de una manera sensata y de acuerdo con su propia posición. Es decir, al hacer tu deber, debes ser sensato, no debes ser superficial o somero, no debes actuar por inercia ni desempeñarlo solo para que otros lo vean ni tampoco debes alardear. Por supuesto, lo que es incluso más importante es que debes actuar de acuerdo con los principios-verdad. Deberías actuar de la manera que Dios te diga y deberías contenerte a la hora de hacer las cosas que Dios te dice que no hagas. Si no puedes dejar por completo de hacer esas cosas, empieza por hacerlas menos, por rebelarte contra tus propios deseos y tus propias preferencias y llegar poco a poco a dejar del todo de hacerlas; ¿acaso no es fácil conseguir esto? (Sí). En el proceso de perseguir la salvación, deberías resolver las diversas actitudes corruptas que las palabras de Dios dejaron en evidencia y desprenderte de ellas. Por supuesto, desprenderse de estas actitudes corruptas no es el objetivo definitivo. El objetivo definitivo es, con la condición previa de desprenderse de estas actitudes corruptas, el de aceptar las palabras y los requerimientos de Dios. Aceptarlos no es en aras de cambiar tu estado de ánimo ni es en aras de facilitarte vivir con dignidad; es en aras de desechar tus actitudes corruptas. Este es el objetivo definitivo, ya que solo puedes lograr la salvación después de que hayas desechado tus actitudes corruptas.

El mayor obstáculo para que las personas logren la salvación son sus actitudes corruptas. Tu educación inferior, tu avanzada edad o tu torpe manera de hablar y tu falta de capacidad para expresarte; ninguno de estos es el mayor obstáculo para la salvación. Tus escasas habilidades profesionales en tu deber y tu incapacidad para dominarlo tampoco son el mayor obstáculo para tu salvación. Entonces, ¿cuál es el mayor obstáculo para la salvación? Tus actitudes corruptas. Por supuesto, las diversas actitudes corruptas del hombre que se dejan en evidencia en las palabras de Dios no son fáciles de resolver para las personas. Esto no es porque las personas no estén dispuestas a desprenderse de sus actitudes corruptas ni porque sus pensamientos y opiniones estén desfasados y, por supuesto, menos aún se debe a defectos o fallos en su humanidad ni a que las personas sean insensibles, lentas de reacción y demás; nada de esto es la raíz del problema. Entonces, ¿a qué se debe? Es simplemente porque las actitudes corruptas de las personas se han arraigado en su corazón, no pueden desecharlas solo porque lo deseen, así que sus actitudes corruptas salen a menudo a causar perturbaciones y crear problemas mientras hacen su deber. Por ejemplo, supongamos que eres un líder de la iglesia e hiciste algo mal y te podaron. En ese caso, deberías aceptarlo, admitir que hiciste algo mal, estar dispuesto a arrepentirte y a darle la vuelta a ese enfoque erróneo y a actuar de acuerdo con los principios-verdad. Este es un asunto muy simple, pero no puedes hacerlo. Reflexionas: “¿Se me podó así porque me encuentran desagradable y quieren destituirme?”. Surgen quejas y malentendidos en tu corazón e incluso intentas discutir con Dios: “Dado que me encuentras desagradable y quieres destituirme y descartarme, entonces de acuerdo, dejemos esto claro. Empecé a creer en Dios a los dieciocho, he sido líder todos estos años, he renunciado a la familia y a la carrera, he renunciado al matrimonio y la familia; ¿cómo se me tomará esto en cuenta?”. Mientras más calculas, más te alteras. ¿Es esto meramente ser incapaz de desprenderse? No. ¿Por qué no puedes desprenderte de estas cosas? Aquí hay un problema fundamental. Cuando te podan, te sientes agraviado, te quejas y te sientes desafiante en tu corazón y además intentas discutir y justificarte a ti mismo, e incluso pedirles a otros que te defiendan. ¿Por qué te comportas así? (Porque tenemos actitudes corruptas). Solo hay una razón, una causa fundamental: tienes actitudes corruptas no resueltas. Alguno de vosotros dirá: “¿Es porque mi calibre y mi capacidad innatos son insuficientes y no puedo hacer el trabajo?”. Es posible que esta sea una de las razones para alguno de vosotros; debido a vuestro calibre escaso, sois incompetentes para el trabajo y además no entendéis la verdad, así que hacéis cosas que causan trastornos y perturbaciones. En realidad, ¿se debe esto solo a que tu calibre sea escaso? Ese es solo un aspecto. La causa fundamental es que hay un problema con tu conciencia. Este problema con tu conciencia está directamente relacionado con tus actitudes corruptas. Hiciste cosas que causaron trastornos y perturbaciones y se te podó; ¿cómo deberías abordar esto? ¿Cómo abordas el asunto de que seas incompetente para el trabajo? Si puedes practicar la verdad, estos no son problemas y puedes abordarlos correctamente. Pero ¿cómo se comportan la mayoría de las personas cuando se topan con estas cosas? Intentan discutir, se quejan, se vuelven negativas e incluso hablan con impetuosidad: “¿No es solo porque piensas que mi calibre es escaso y no soy competente? ¿Acaso no me dio Dios este calibre? ¡Pese a ello, te quejas de que no puedo hacer el trabajo! Si me encuentras desagradable, ¡deberías haberlo dicho antes!”. Si se usan palabras un poco duras mientras se las poda, piensan: “¿He perdido la esperanza de obtener bendiciones? Mi estatus en esta vida está en riesgo y tal vez tampoco tengo esperanzas en el mundo venidero”. ¿Tienen alguna intención de buscar la verdad? ¿Pueden someterse en su corazón? Para ellas no es fácil someterse. Todas estas manifestaciones, en el análisis final, se dan porque las personas tienen actitudes corruptas. Tu calibre es escaso y eres incompetente para el trabajo; esto solo es uno de los fallos o defectos naturales de la humanidad; esto no es un problema. Aunque cuentas con grandes fallos y defectos naturales y eres incompetente para el trabajo, no le disgustas a Dios ni Él te detesta; en absoluto. Sin embargo, aparte de no ser competente para el trabajo, no reconoces tus propios problemas y además te quejas, te sientes reacio y al final te vuelves negativo y abandonas tu trabajo; ¿qué es esto? Son actitudes corruptas. Esto es lo que necesitas resolver. ¿No es cierto? (Sí). Después de que se resuelvan tus actitudes corruptas, te volverás apto para que se te use en el trabajo en el cual tu calibre y las condiciones de tu humanidad sean competentes. Sin embargo, si no resuelves tus actitudes corruptas y no puedes practicar de acuerdo con la verdad, no puedes someterte a la poda ni someterte a que te dejen en evidencia, entonces, por muy bueno que sea tu calibre, por muy superiores que sean las condiciones de tu humanidad, no serás apto para el uso. ¿Entendido? (Entendido). Decidme, ¿qué sentido tiene lo que acabamos de compartir? (Al creer en Dios, lo más importante es conocer las propias actitudes corruptas. El énfasis debería estar en resolver las propias actitudes corruptas, no en los defectos o deficiencias de la humanidad de uno externamente. Cuando nos encontramos con situaciones, siempre nos vemos atrapados en asuntos externos, somos fundamentalmente incapaces de resolver problemas esenciales y además somos incapaces de lograr la sumisión a la poda o la sumisión a los entornos que dispone Dios). Si tus actitudes corruptas se resuelven y puedes captar los principios-verdad en los asuntos que te encuentras y sabes cómo lidiar con ellos de acuerdo con los principios, entonces serás apto para el uso al hacer tu deber. Con independencia de si tu calibre es alto o bajo y por mucho talento que tengas, si tus actitudes corruptas no se resuelven, entonces no importa la posición en la que se te coloque, no serás apto para el uso. Por el contrario, si tu calibre y capacidades son limitados, pero entiendes diversos principios-verdad —incluyendo aquellos que debes entender y captar dentro del ámbito de tu trabajo— y tus actitudes corruptas se han resuelto, entonces serás una persona apta para el uso. ¿Entendido? Puede que haga falta que digiráis estas palabras durante un tiempo para entenderlas por completo.

En la actualidad, la mayoría de las personas siguen confiando en los dones y se atienen a los preceptos al hacer su deber. Mientras no pequen ni hagan el mal, creen que han cumplido con su deber. No se centran en perseguir la verdad y reflexionar sobre sí mismas para resolver sus actitudes corruptas. La mayoría de las personas se atasca y queda atrapada en enfoques y comportamientos, pero no se centra en buscar la verdad y actuar de acuerdo con los principios. Está satisfecha solo con hacer lo que puede, intenta no causar trastornos o perturbaciones ni sabotear las cosas, eso es todo. La mayoría de las personas no se ha encontrado aún la poda o la exposición ni ha experimentado el castigo y el juicio, mucho menos la etapa de las pruebas severas, de modo que las actitudes corruptas de la mayoría de las personas no han empezado a cambiar. Esto no son buenas noticias, pero es un hecho. Os daré un ejemplo y entonces sabréis lo que está ocurriendo. Fíjate, la mayoría de las personas que ahora hacen deberes son seguidores corrientes; no tienen estatus y no han llegado al punto donde están desempeñando un aspecto del trabajo mientras tienen estatus y poder. El principio básico que practican la mayoría de las personas es el de ser obedientes y sumisas. Creen que, en cualquier caso, los líderes están compartiendo de acuerdo con los arreglos del trabajo de lo Alto, así que solo hacen lo que les piden los líderes y de la manera en la que estos se lo piden. Piensan que no hay necesidad de distinguir el bien del mal ni de investigar si se conforma a la verdad y que está bien mientras no cometan errores. ¿Es esto tener los principios-verdad como la propia vida? (No). Entonces, ¿bajo qué circunstancias se puede asegurar que tengas la verdad como tu vida? Lo que más revela a una persona es cuando la escogen líder para hacer trabajo de iglesia. Que tengas o no principios a la hora de lidiar con los asuntos y cuántas de tus actitudes corruptas reveles es lo que puede probar si tienes o no la realidad-verdad y si eres apropiado para ser líder u obrero. Si revelas actitudes corruptas, ¿cómo deberías tratar esto? ¿Deberías abrirte y compartir la verdad u ocultarte y disfrazarte? Es también en esto en lo que más se revela a las personas. La mayoría de las personas en la iglesia son incapaces de contemplar las cosas de acuerdo con los principios-verdad; en su lugar, las contemplan y comentan de acuerdo con sus propias nociones e imaginaciones y en función de sus preferencias. La mayoría piensa: “Mientras no cometa errores importantes en mi deber y mantenga así el avance del trabajo, con eso es suficiente. Si cometo un error importante y se me aísla para que haga autorreflexión o me trasladan al grupo B, entonces eso no es más que mi mala suerte”. ¿Qué ilustra esta situación? Aunque seas capaz de ser obediente y sumiso en el proceso de hacer tu deber, de hacer lo que sea que se te pide, esto no significa que tengas la verdad como tu vida y no significa que seas una persona que se somete a Dios. Cuando te elijan líder y logres ese estatus, se te revelará. ¿Por qué? Una vez que tengas estatus, harás tu voluntad, mandarás en todo, ejercerás dominio absoluto y establecerás un reino independiente; actuarás en función de tu impetuosidad, de tus actitudes corruptas, así como de tus propios deseos y ambiciones. Por tanto, sigues sin ser apto para el uso. Hasta ahora, se puede decir que el noventa y nueve por ciento de las personas están en esta clase de estado y condición. Aunque la mayoría han realizado su deber durante muchos años y, en apariencia, se han vuelto relativamente obedientes y se portan bien, ¿significa esto que ya no tengan actitudes corruptas? (No). Su comportamiento ya no es disoluto, en apariencia se portan bien y parece que tienen un poco del decoro de un santo, pero sus actitudes corruptas no han cambiado nada porque no buscan activamente la verdad para resolver sus propias actitudes corruptas. Cuando surgen problemas en su trabajo, ya los poden los líderes o lo Alto, como mucho piensan: “Bien, si me dicen que lo corrija, lo corregiré. Simplemente soportaré un poco más de adversidad, emplearé un poco más de tiempo y me daré prisa y lo volveré a hacer”. Meramente tienen esta clase de actitud y mentalidad. Esto no representa sumisión a la verdad ni tampoco auténtica sumisión. ¿De dónde proviene esta mentalidad? Viene del hecho de que, en su creencia en Dios, las personas tienen un anhelo positivo, el anhelo de ser buenas personas, el anhelo de ser seres creados acordes al estándar. Este deseo genera esta clase de mentalidad en la vida diaria de las personas y en el desempeño de su deber; en términos humanos es: “No causes problemas, comportémonos todos”. ¿A qué se refiere “comportarse”? ¿Es esto un principio-verdad? Esto simplemente te hace obedecer, atenerte a las reglas y no causar problemas. Este es el requisito mínimo para las personas y no alcanza a ser un principio-verdad. Entonces, ¿cuál es el principio-verdad? Es que debes buscar activamente las intenciones de Dios. Cuando revelas actitudes corruptas, cuando tienes deseos egoístas o revelas impetuosidad, cuando las actitudes corruptas causan un estado que surge en ti, debes comparar activamente estas manifestaciones con las palabras de Dios. Gracias al esclarecimiento de Dios, la guía, la ayuda, el apoyo e incluso el duro juicio y castigo de las palabras de Dios, poco a poco, cambias tu actitud hacia las palabras de Dios, tu grado de aceptación de las palabras de Dios se vuelve cada vez más elevado y en mayor medida reconoces y dices amén a las palabras de Dios. Entonces, aceptas las palabras de Dios en tu interior, te desprendes de los pensamientos y opiniones falaces y ya no te aferras a la herencia del hombre; eres capaz de aceptar la verdad y de manejar a las personas, acontecimientos y cosas a tu alrededor, así como de transformar tu perspectiva, posición y punto de vista respecto a las personas, acontecimientos y cosas, de acuerdo con las palabras de Dios y los principios-verdad. Esta es la senda para resolver tus actitudes corruptas. Entonces, ¿tenéis ahora esta clase de práctica proactiva? Creo que el noventa y nueve por ciento de las personas no la tienen. Los artículos de testimonios vivenciales de la mayoría de las personas tratan sobre la vivencia de un entorno que las obligó a actuar de determinada manera y sobre lograr la “sumisión a Dios” en sus actos. Están bastante satisfechas consigo mismas, pues creen que tienen la realidad-verdad. Si bien escribiste un artículo testimonial, en realidad se trata de alardear, dar testimonio de ti mismo y consolidarte: “Mirad, tengo un testimonio. No decepcioné a Dios. ¡Me aferré a mi deber en este entorno!”. Los artículos de testimonio vivencial de algunas otras personas tratan sobre cómo, después de que las poden, reflexionan y llegan a darse cuenta de algo, de que fueron superficiales y no complacieron a Dios, y ahora están dispuestas a arrepentirse. Si bien se muestran arrepentidas durante un tiempo, en el que al parecer ya no son superficiales, ¿se han transformado sus actitudes corruptas? No. Tras bambalinas, siguen siendo igual de arrogantes y prepotentes. La postura, la perspectiva y los puntos de vista desde los cuales contemplan y tratan a las personas y las cosas no se basan en absoluto en las palabras de Dios. Por tanto, ¡sus actitudes corruptas no han comenzado a transformarse en absoluto! Así pues, ¿cuál es la transformación de la que hablas? Se trata solo de un cambio en el comportamiento, el estilo de vida y tal vez en el tono, la forma de expresarte y el estilo con los cuales interactúas con los demás y abordas los asuntos. Tu fe también se ha fortalecido; eres capaz de buscar la verdad después de experimentar muchos casos de que te poden en diversos entornos, y ahora comprendes muchas verdades y tu determinación de seguir a Dios es más firme que antes; todos estos aspectos han cambiado. Tales cambios hacen que las personas tengan más confianza en recibir la salvación, estén más dispuestas a perseguir la verdad, y se sientan más esperanzadas y optimistas respecto de seguir a Dios. Sin importar qué pruebas o tribulaciones les sucedan, no se volverán tan negativas como para abandonar su fe. Sin embargo, estos son meros cambios en lo que se vive de cara al exterior en la humanidad normal. Estos pensamientos y opiniones relativamente positivos y proactivos ocupan paulatinamente el corazón de las personas. Estos cambios son señales de que se está despertando y revitalizando su corazón. Es decir, la gente se vuelve más proactiva y tiene más afán de superación, anhela más cosas positivas y gana más confianza a la hora de perseguir las palabras de Dios, Su obra y Sus requerimientos. Naturalmente, también tienen un concepto más claro sobre la obra más importante que está haciendo Dios: la obra de salvar a las personas. En función de estas condiciones, muchos hacen sus deberes con los pies más en el suelo, de una manera que acata más las normas y con más obediencia que antes. La eficacia de sus deberes mejora particularmente en el trabajo técnico, el cual ahora avanza más rápido. No son tan lentos como antes, cuando las tareas que debían llevarles unos pocos días se demoraban una semana o más; ahora se producen resultados en apenas unos pocos días. Por supuesto, esto es buena noticia. Pero ¿cuál es la mala noticia? Que lo que reveláis y exhibís son solo cambios de comportamiento, pensamiento y mentalidad, y que en vuestro subconsciente despiertan ciertos signos de elementos relativamente positivos, proactivos y optimistas. Sin embargo, esos signos no significan que vuestras actitudes corruptas hayan comenzado a cambiar. No es una muy buena noticia, ¿verdad? (No). Aunque no es muy buena, es un proceso inevitable para que la especie humana corrupta consiga la salvación. La gente es así de pobre y miserable, así de inmadura, y la velocidad de su entrada en la vida y el despojarse de su carácter corrupto es así de lenta. La razón fundamental de esta poca velocidad es que tal especie humana carece de la facultad de aceptar la verdad y está así de adormecida ante la verdad, las cosas positivas y cualquier cosa que venga de Dios.