Cómo perseguir la verdad (3) Parte 6

Algunas personas han creído en Dios durante más de diez, veinte o treinta años, sin embargo, solo ahora se dan cuenta de que, después de todo ese tiempo, simplemente han cambiado un poco su conducta externa y han experimentado un leve despertar en su corazón, pero no se ha producido un cambio fundamental en sus actitudes corruptas. Algunas, al ver ciertos cambios de comportamiento en sí mismas, piensan que esta es una transformación en el carácter-vida e incluso alardean ante el resto: “Mira, ¿acaso no se ha transformado mi carácter-vida?”. En realidad, lo único que ha cambiado es tu comportamiento; no posees las manifestaciones reales del cambio de carácter y no has vivido la humanidad normal. Entonces, ¿cómo puede alguien percibir si ha habido un cambio en tu carácter? Esto no es como leer caras; uno no puede percibirlo al ver tu apariencia exterior ni al escuchar lo que dices, mucho menos al oírte expresar tus determinaciones y deseos; las determinaciones y los deseos son las cosas más huecas. ¿Cómo puede percibirlo uno entonces? Uno lo percibe al fijarse en si, sin que nadie te inste, te supervise o siquiera te apoye y ayude, tienes la senda y la capacidad para contemplar y manejar cada asunto de acuerdo con las palabras de Dios, y al fijarse en si tienes las palabras de Dios como tu vida en tu corazón para frenarte en todo lo que haces. Si no has alcanzado este nivel, entonces hablemos sobre uno inferior: si tienes la conciencia de usar las palabras de Dios como el principio para todo lo que haces y dices. Si no puedes lograr esto, entonces, por desgracia, no tienes la verdad como tu vida. Tus actitudes corruptas todavía son tu vida; todavía pueden controlarte en cualquier momento y lugar; dominan tu conciencia y tus pensamientos y opiniones. En cualquier momento y lugar, tratarás y lidiarás con cualquier persona, acontecimiento o cosa en función de tus propias emociones, estado de ánimo, deseos, juicio, perspectiva y preferencias. Sigues en gran peligro; todavía no puedes cumplir con tu deber de manera independiente ni eres capaz de vivir con independencia; siempre tienes que confiar en los demás y, sin su apoyo, caerás. Esto significa que tu estatura es demasiado pequeña; prueba que no has obtenido la verdad como tu vida. ¿Qué significa no haber obtenido la verdad como vida? Significa que tienes meramente uno o dos principios que te frenan a la hora de hacer cosas malas o cometer errores importantes. Es decir, cuando tu racionalidad es normal y nadie te está instigando ni incitando, de ninguna manera vas a blasfemar contra Dios, maldecirlo ni trastornar ni perturbar el trabajo de la iglesia intencionadamente. Sin embargo, el hecho de que no lo vayas a hacer de manera intencionada no significa que seas incapaz de hacerlo; puede que no lo hagas proactivamente, pero todavía puedes hacerlo de manera pasiva. ¿A qué se refiere aquí “de manera pasiva”? Significa que tus actitudes corruptas pueden surgir de un momento a otro para controlarte y hacerte decir y hacer cualquier cosa, así como para causar que, en cualquier momento, contemples a una persona o asunto basándote en puntos de vista falaces; entonces usas tus actitudes corruptas para manejar un asunto o lidiar con un tipo de persona. Por ejemplo, supongamos que has hecho algo mal y crees que no puedes permitir que lo sepa lo Alto, los líderes o nadie más. Con independencia de la razón que hay detrás de esto, en cualquier caso, tienes tus propias ideas endiabladas, así que lo ocultas y no dices nada. ¿Aquí están al mando tus actitudes corruptas o manda la verdad? Claramente, tus actitudes corruptas están al mando. Tus actitudes corruptas te dominan, te hacen ocultarlo y no decir nada; no puedes liberarte. ¿Qué significa que no puedes liberarte? Significa que, aunque estás dispuesto a practicar las verdades que entiendes, careces de la fortaleza para hacerlo; simplemente no puedes superar tus actitudes corruptas. Esto significa que estás en problemas; no puedes practicar la verdad. Si quieres ocultar cosas y engañar a otros, eres totalmente capaz de cometer actos de ocultamiento y engaño, en especial hacia lo Alto; solo informas de las buenas noticias, pero no de las malas, incluso engañas a aquellos que están por encima y ocultas cosas a aquellos que están por debajo. Dices: “Amo mucho la verdad y soy alguien que la practica. Tomo notas, reflexiono y resumo cuidadosamente cada verdad que dice Dios y luego la practico en la vida real”. Piensas de esta manera, tienes este deseo, pero eso no significa que hayas practicado la verdad. ¿Por qué? Porque tienes muchos pensamientos y opiniones falaces en ti que ya han ocupado tu corazón. En consecuencia, las actitudes corruptas se han convertido en tu vida. Tus actitudes corruptas están al cargo, dominan tus pensamientos y acciones. Aunque quieras practicar la verdad, es inútil; no eres capaz de hacerlo. Por tanto, si no se resuelven tus actitudes corruptas, aunque estés haciendo tu deber, es imposible que llegues a actuar de acuerdo con los principios; ya es un gran logro si puedes evitar juzgar a Dios, resistirte a Dios y blasfemar contra Él de forma proactiva y abierta. Sin embargo, como las actitudes corruptas rigen tu corazón, no puedes evitar rebelarte contra Dios y resistirte a Él. Tal vez creas que solo tratas de engañar y de ocultar cosas a lo Alto y de engañar a Dios en situaciones en las que eres pasivo o en momentos de desesperación, así como que solo reprimes a las personas o revelas impetuosidad en momentos de desesperación. ¿La verdadera causa son los momentos temporales de desesperación? No, es el resultado de que tus tan arraigadas actitudes corruptas estén al mando. Es inevitable. ¿Por qué es inevitable? Porque las verdades que entiendes son meramente una especie de disposición, una especie de creencia para ti; no se han convertido todavía en tu vida. Con independencia de si tienes conocimiento o de si tu calibre es alto o bajo, como poco, la verdad no se ha convertido en tu vida. Es decir, la verdad no manda en ti; lo que manda en ti son las actitudes satánicas y las filosofías de Satanás. Cuando te dominan las actitudes satánicas, vives según estas y sigues viviendo bajo la influencia de Satanás. Cuando no se perjudican tus intereses ni tu orgullo, cuando tu estatus, fama y provecho no están involucrados, estás dispuesto a practicar un poco de la verdad. Pero en cuanto tu fama, provecho, estatus o destino se ven afectados, tus actitudes corruptas te agarran y te controlan con firmeza y con fuerza. Todavía no tienes verdadera sumisión a Dios; sigues siendo cien por cien capaz de traicionar a Dios y a la verdad. A juzgar por estos fenómenos, ¿se han resuelto tus actitudes corruptas? ¿Se han desechado? ¿Se ha convertido la verdad en tu vida? Cuando algo ocurre, si las verdades que entiendes no pueden vencer tus actitudes corruptas, no pueden vencer tus elecciones y tu voluntad, tus deseos, ambiciones, estatus y reputación, entonces las verdades que entiendes no son tu vida. Cuando la verdad se convierte en tu vida, puedes vencer naturalmente estas actitudes corruptas. Si no puedes vencer tus actitudes corruptas, eso muestra que la verdad todavía no manda en ti y aún no se ha convertido en tu vida. Dices que amas la verdad, pero este es solo tu anhelo y tu deseo; no representa tu vida. Todas las personas con humanidad normal tienen anhelos positivos. ¿Anhelar ser una buena persona significa que lo seas? (No). ¿Amar la verdad, la equidad y la justicia significa que poseas la verdad, la equidad y la justicia? No, no posees estas cosas, solo las anhelas. ¿A qué se refiere anhelar? (Al maravilloso deseo de una persona). Cierto, es solo un deseo. No tiene nada que ver con cómo te comportes en realidad, ¿no es cierto? (Sí).

¿Tenéis ahora la verdad como vuestra vida? (No). ¿Cómo puede uno saber si tiene la verdad como su vida? Se sabe al fijarse en si las verdades que entiendes pueden vencer a tus actitudes corruptas cuando tus intereses entran en conflicto con la verdad, cuando tus intereses están a punto de sufrir pérdidas o de verse amenazados. Si pueden vencerlas, entonces eres una persona que tiene la verdad como su vida. Si no pueden, eso demuestra que tu estatura es muy pequeña. ¿Cómo de pequeña? No tienes la verdad como tu vida. Esta es la realidad. Algunas personas dicen: “Si no tenemos la verdad como nuestra vida, entonces, ¿por qué podemos todavía renunciar a todo para hacer nuestros deberes en la casa de Dios? ¿Por qué todavía podemos sufrir y pagar un precio por Dios?”. Algunos incluso dicen: “Ya poseo alguna devoción; ya se me ha hecho vencedor”. En realidad, las nociones e imaginaciones de las personas adulteran tales enunciados. No está mal que las personas tengan determinaciones y aspiraciones. El anhelo de las personas por la luz, la rectitud, así como también su anhelo de perseguir la verdad, de lograr la salvación y demás; estos maravillosos deseos pueden transformar parte de su conciencia, la dirección de la senda que caminan y, por supuesto, algunos de sus comportamientos y, en apariencia, algunos aspectos de su porte y su manera de vivir. ¿A qué se refiere aquí la transformación? Por ejemplo, supongamos que en la actualidad tienes fe, tu estado es muy bueno, no eres negativo y tu deber se desarrolla con especial fluidez. En consecuencia, sientes que eres particularmente leal y que tienes esperanzas de hacer realidad tu deseo de lograr la salvación y te parece bien soportar cualquier dificultad. Pero los buenos tiempos no duran. En el proceso de hacer tu deber, te topas con algunos reveses y fracasos, se te poda, tomas muchos desvíos y los anticristos incluso te desorientan y reprimen, con lo que sufres muchos agravios. Entonces sientes incomodidad en tu corazón. No entiendes la verdad, no sabes por qué ocurrieron estas cosas y no obtienes ninguna respuesta al orarle a Dios, así que te sientes angustiado. En gran medida, el hecho de que ocurran estas cosas inflige cierto golpe y devastación a tu determinación de anhelo por la verdad y la luz. Después de sufrir esta devastación, ya no quieres hacer tu deber, te parece que no tiene ningún sentido. ¿Qué está pasando aquí? ¿Cómo cambiaste tan rápido? ¿Por qué eres una persona completamente diferente a la que eras antes? Si tuvieras estatura y la verdad como tu vida, tu devoción no cambiaría. Sin embargo, como no tienes la verdad como tu vida, tu estado interno, tu mentalidad y tu empuje para creer en Dios y entregarte siempre son inestables y fluctúan entre el calor y el frío. Durante los periodos en los que todo va bien y estás con buen ánimo, tienes empuje, tienes mucho que decir durante la oración, estás dispuesto a leer las palabras de Dios, trabajas muy duro en tu deber y llevas bien estar ocupado o cansado, así como soportar cualquier adversidad. Pero en cuanto las cosas se tornan ligeramente desfavorables, te vuelves negativo y débil, pierdes el empuje de hacer tu deber. Cuando te pierdes una comida o duermes un poco menos, sientes que es una inmensa adversidad y surgen quejas en tu corazón: “¿Por qué debería sufrir? Ni siquiera gano dinero por hacer mi deber, ¡no merece la pena!”. Fíjate, tu mentalidad es completamente diferente. ¿Por qué ha ocurrido un cambio tan grande? Es porque no tienes la verdad como tu vida y tus actitudes corruptas todavía existen en ti. Cuando las personas son entusiastas, sienten que no tienen ambiciones ni deseos ni exigencias hacia Dios. En realidad, sus actitudes corruptas todavía mandan dentro de ellas; estas cosas siguen sin cambiar. Cuando las personas son positivas, son muy entusiastas y están especialmente motivadas y nadie puede contenerlas. Cuando son negativas, son como fango, nadie puede levantarlas. Siempre se van a los extremos y son completamente inestables. Esto demuestra que les falta algo en su humanidad normal. ¿Qué les falta? Carecen de la verdad como su vida; de eso se trata. Tu estado fluctúa entre el calor y el frío, negativo un momento y positivo al siguiente. ¿Qué causa esto? Tus actitudes corruptas causan problemas. Hoy te hacen pensar una cosa, mañana otra; en cualquier caso, estos pensamientos siempre concuerdan con tus anhelos, con tu impetuosidad, así como con tu estado, tu ánimo y tus emociones actuales. Pero es diferente cuando las personas tienen la verdad en su interior. Si la verdad se convierte en tu vida, siempre te permitirá tener una definición precisa y verdadera de lo que haces y esto no cambiará. No pasarás del fervor a la frialdad ni te volverás negativo ni te atascarás en un bache por un fracaso o un tropiezo ni debido a una pequeña poda o un pequeño revés. Tampoco serás tan positivo como para actuar como un joven fervoroso, quedándote despierto durante tres días con sus noches. En su lugar, tendrás racionalidad normal. ¿Cierto? (Sí). Una vez que las personas entienden la verdad y esta se convierte en su vida, sus visiones se vuelven claras. Saben por qué necesitan seguir a Dios, por qué necesitan hacer su deber, qué resultados deberían lograr en la realización de su deber y el propósito, el significado y el valor de soportar estas adversidades. Entienden a fondo todos estos principios-verdad en su corazón, sin confusión ni opacidad. Y, por tanto, sufren voluntariamente y sin quejas, tienen reglas y principios en todo lo que hacen y nunca pierden la fe en Dios; cuando se sienten negativas, no se quejan de Dios ni lo abandonan y, cuando se sienten positivas, no tienen exigencias adicionales hacia Dios y su estado es muy normal. ¿Ahora sois así? (No). ¿Qué se debería hacer entonces? (A partir de ahora, deberíamos concentrarnos en perseguir la verdad para resolver nuestras actitudes corruptas; no hay otra senda). No hay otra senda que no sea perseguir la verdad. Déjame que te cuente: si no persigues la verdad y las actitudes corruptas siguen siempre al mando en tu vida, entonces no tendrás un buen destino; en el mejor de los casos, acabarás siendo mano de obra. Pero si persigues la verdad, tu esperanza de lograr la salvación será grande y las bendiciones que al final recibas también lo serán. Si persigues la verdad, estarás libre de las ataduras de las actitudes corruptas, estas ya no serán tu vida y, en consecuencia, realmente verás esperanza de lograr la salvación. Si no persigues la verdad y tus actitudes corruptas siguen sin resolverse y quieres confiar solo en tu autocontrol y en tu fuerza de voluntad para hacer cosas buenas y no cometer maldad, entonces es difícil saber si puedes siquiera llegar al final de la senda. ¿Entendido? (Entendido). ¿Cuál es el problema más grande que las personas necesitan resolver al creer en Dios? (Las actitudes corruptas). Resolver las actitudes corruptas es lo más fundamental. No pienses: “Ahora estoy haciendo un deber a tiempo completo en la casa de Dios, ¡me entrego a tiempo completo, así que soy un vencedor!”. Dios habla de crear a un grupo de vencedores; ¿qué se quiere decir con vencedores? “Estos son los que siguen al Cordero adondequiera que va” (Apocalipsis 14:4). Estos son vencedores en el sentido simple de la palabra. Uno no puede estar satisfecho solo con ser un vencedor. Ser un vencedor en este sentido simple no significa que se hayan desechado las actitudes corruptas de uno ni que uno tenga la verdad como su vida. Aquellos que acaban por salvarse no solo son vencedores; no es tan simple como eso. Los vencedores son meramente aquellos que vencen al mundo secular, a Satanás, las tendencias malvadas y los regímenes malvados; estos son los vencedores. Si simplemente entiendes algunos principios-verdad y puedes vencer temporalmente la carne y los sentimientos, o no estás constreñido por diversos rumores infundados o no estás perturbado por las personas malvadas o los incrédulos, esto sigue sin cumplir del todo el estándar de un vencedor. Tener solo estas pequeñas experiencias menores no es de un gran valor. ¿Qué es valioso? Tener la verdad como la propia vida es la cosa más valiosa. ¿Cómo puede uno hacer de la verdad su vida? Solo hay una senda: debes leer más las palabras de Dios y practicarlas y experimentarlas más. Solo de esta manera puedes obtener la verdad de las palabras de Dios y llegar a tener la verdad como tu vida. Si usas la verdad para guiar toda tu vida, tu día a día y los principios según los cuales actúas y te comportas —si practicas de esta manera— tendrás la realidad-verdad. Cuando posees la realidad-verdad, tus antiguas actitudes satánicas se verán relegadas. Antes de decidir cómo actuar, primero reflexiona: “Lo que pienso no representa los principios-verdad. Debo ver lo que dicen las palabras de Dios”. Si reflexionas de esta manera cada vez y si hablas y practicas de acuerdo con las palabras de Dios cada vez, ¿acaso no llegará la verdad a entrar poco a poco en tu vida? Muchas pequeñas gotas forman un océano. Deja que la verdad entre en tu corazón poco a poco para cambiar tu día a día, tus opiniones, tu estatus actual de existencia y tu estado. A medida que tu estado poco a poco cambia y se desarrolla en una buena dirección, la probabilidad de que hagas el mal y causes trastornos y perturbaciones seguirá decreciendo, al igual que la probabilidad de que te jactes, al tiempo que tus testimonios de practicar de acuerdo con los principios-verdad seguirán aumentando. Cuando surgen asuntos fundamentales del bien y del mal, los principios-verdad vencen tus actitudes satánicas corruptas, así como a tus deseos, preferencias y planes personales. Solo entonces serás un auténtico vencedor, alguien que tiene la verdad como su vida y que puede lograr la salvación. De lo contrario, si meramente actúas según tus preferencias, piensas: “Actuar de esta manera es bueno, hago estas cosas alegre y voluntariamente y no tengo quejas”, ¿de qué sirve eso? No tienes quejas, pero ¿cuáles son los principios de tu práctica? Tu práctica proviene enteramente de las preferencias de tus actitudes corruptas, de los pensamientos y opiniones erróneos, de las intenciones egoístas, de las ambiciones y deseos, de los sentimientos y de la impetuosidad; tus actitudes corruptas la guían por completo. Esta es una vida que revela actitudes corruptas, no una vida que revela la verdad. Dios no solo no la recuerda, sino que Él también la condenará. Debes hacer todo lo posible para que lo que vives, las palabras que pronuncias y las cosas que haces, así como los pensamientos y puntos de vista que revelas, se conformen todos a la verdad; hacerlo de tal manera que esos pensamientos y opiniones falaces producto de las actitudes corruptas sean cada vez menos en tu corazón; y lograr que lo que piensas en tu corazón y tus opiniones sobre las cosas esté todo relacionado con la verdad y se conforme a ella. Debes perseguir este aspecto y centrarte en él; luego habrá cada vez más cambios dentro de ti y tu estado mejorará paulatinamente. Hoy en día, muchas personas pueden expresar palabras y doctrinas, articularlas con claridad y lógica, pero en lo que respecta a hablar sobre la realidad-verdad, no tienen nada que decir; son incapaces de expresar siquiera un poco de entendimiento práctico. ¿Qué está pasando aquí? (No tenemos la verdad). Tu vida todavía es la vida de las actitudes corruptas, la vida de Satanás, y no la vida de la verdad.

¿Habéis entendido lo que acabamos de compartir? Si de veras reconocéis que vuestras actitudes corruptas no se han desechado aún y que todavía vivís según las actitudes corruptas, ¿os volveréis negativos? (Hace un momento, cuando oí a Dios decir que nuestras actitudes corruptas no han cambiado, sentí una gran sensación de disonancia en mi corazón, al pensar que he comido y bebido las palabras de Dios sin parar todos estos años y me he enfocado en practicar la verdad en situaciones particulares; por tanto, ¿cómo es que mis actitudes corruptas todavía no se han transformado? Me sentí un poco decepcionada y negativa. Pero gracias a que Dios proveyó guía y compartió poco a poco, entendí que solo exhibo algunos buenos comportamientos de cara al exterior, pero que mis actitudes corruptas todavía mandan dentro de mí; sin duda, no ha habido ningún cambio. Dios dijo que, a la hora de hacer las cosas, las personas primero deben reflexionar y que, por muy buenas que sean sus ideas, no representan los principios-verdad, así como que deben ver lo que dice la verdad de las palabras de Dios y formarse en buscar la verdad y practicar de acuerdo con las palabras de Dios cada vez que hacen algo; entonces, su estado se transformará lentamente. Después de oír la enseñanza de Dios, parecía que volvía a percibir esperanza y sentía que había una senda y ya no era negativa). Ser negativo está mal; no deberías ser negativo en ninguna circunstancia. Desechar las actitudes corruptas es la gran cuestión de lograr la salvación. Mientras más sea algo un carácter corrupto, más te debes centrar en resolverlo. Debes ir a por todas y dedicar toda tu atención a ello. No puedes ser negativo ni puedes renunciar. Aunque ahora estáis empezando a centraros en perseguir la verdad, a veces seguís sin saber cómo practicar. Hablaros ahora sobre la senda de práctica es más beneficioso para vuestra entrada en la vida y, al mismo tiempo, puede causar que surja en vosotros una sensación de crisis, puede capacitaros para concentraros en la verdad, así como para entender la verdad y entrar en la realidad-verdad en cuanto sea posible. No seáis complacientes ni estéis satisfechos con vuestra situación actual. Meramente os habéis vuelto obedientes y os portáis bien; sois un poco más sensatos que antes, ¡pero seguís lejos de desechar vuestras actitudes corruptas! Los hechos se ven con claridad, así que, ¿de qué sirve ser negativo? Ser negativo no puede resolver problemas reales. Deberíais buscar dónde radica el problema y empezar a intentar resolverlo a partir de ahí. Aún no es demasiado tarde para empezar. ¿Cuándo será demasiado tarde? Será demasiado tarde cuando termine la obra de Dios. ¿Tenéis la determinación para entrar en la realidad-verdad y llegar a obtener la verdad como vuestra vida? (Ahora tenemos esta determinación). En realidad, entrar en la realidad-verdad no es difícil. Pensadlo, se han dicho muchas palabras relativas a compartir la verdad y son muy detalladas y específicas. Parece que hay mucho contenido, pero los principios no cambian y la senda de práctica tampoco. Cuando revelas un carácter corrupto, captas a conciencia esa idea o pensamiento y reflexionas en tu corazón: “Este es un carácter corrupto, ¿cómo debería resolverlo? No lo he resuelto antes. He creído en Dios durante muchos años, pero solo me he centrado en acciones externas y en alardear; nunca he reflexionado sobre el hecho de que todavía tengo actitudes corruptas. De repente, hoy he descubierto que tengo semejante pensamiento dentro de mí. ¿De dónde ha salido? De un carácter corrupto. Entonces, ¿cómo se debería resolver este carácter corrupto?”. Ora a Dios y busca la verdad y, además, pregúntales a las personas a tu alrededor que hayan tenido experiencias; estas te guiarán a buscar la verdad y a resolver el problema. Cuando estéis todos juntos, debéis apoyaros y ayudaros mutuamente, así como ser comprensivos entre vosotros. La estatura de todos es la misma y nadie debería admirar ni menospreciar a nadie. Si todo el mundo se ayuda y apoya mutuamente de esta manera y la estatura de todos crece paulatinamente y, al final, todos lográis la salvación y entráis en el reino juntos, ¿no sería eso bueno? (Sí). De acuerdo, acabemos por hoy nuestra charla. ¡Adiós!

9 de septiembre de 2023