Cómo perseguir la verdad (5) Parte 1
Anexo: Cómo abordar los rumores
¿Se han oído algunos rumores negativos en los últimos tiempos? (Sí). ¿Cuál fue vuestra reacción al oír estos rumores? ¿Sentisteis miedo? ¿Sentisteis curiosidad? ¿Queréis saber en qué consisten estos rumores? (No queremos saberlo, porque ya sabemos que el gran dragón rojo suele inventarse rumores de la nada. Diga lo que diga, es falso. Por tanto, no nos interesan los detalles de estos rumores y no queremos intentar entender las palabras endiabladas que dice). El gran dragón rojo inventa toda clase de rumores para desorientar y corromper a las personas, y muchas se desorientan después de oír los rumores. Algunas se asustan y no se atreven a aceptar el camino verdadero; a algunas que lo han aceptado también les entran dudas y ya no quieren creer en Dios. Estas personas, antes de oír los rumores del gran dragón rojo, parecían tener fe en Dios sin ninguna duda y estaban dispuestas a seguir a Dios y hacer su deber. Pero después de oír los rumores, de inmediato desarrollan dudas y ya no tienen ánimo para seguir a Dios ni para hacer su deber. En particular, algunos de aquellos a los que arresta el gran dragón rojo, bajo la coacción de su cruel tortura, se rinden y niegan el nombre de Dios, y los hay que firman las “Tres declaraciones” e incluso se ven obligados a insultar a Dios verbalmente. Hay bastantes de esas personas. Todos habéis oído muchos rumores y propaganda negativa y además habéis visto que después de que el gran dragón rojo arresta a los creyentes en Dios, les lava el cerebro; de hecho, ha desorientado a bastantes personas. Asimismo, también usa a aquellos que traicionan a Dios para rendir servicio a él, haciéndoles vigilar la iglesia, seguir y espiar a los creyentes en Dios. A fin de erradicar la creencia religiosa y eliminar a la iglesia de Dios, el gran dragón rojo trata la represión y el arresto del pueblo escogido de Dios como un importante trabajo nacional, como una misión política, y lo lleva a cabo con gran meticulosidad y esfuerzo. Esto provoca que muchos creyentes en Dios sientan miedo, de modo que no se atreven a creer en Él ni a hacer su deber. En especial, después de oír los rumores inventados por el gran dragón rojo, muchas personas se desorientan. En cuanto a estos rumores, hace mucho que la casa de Dios los resumió y discernió, así que no hay necesidad de que los discutamos aquí. Si de veras te ves en la situación de que te han arrestado y el gran dragón rojo utiliza estos rumores para intentar lavarte el cerebro, te obliga a posicionarte y a firmar las “Tres declaraciones”, ¿qué deberías hacer? Ahora sabéis que todos los rumores que inventa el gran dragón rojo son falsos, que desorientan y engañan. Aunque vuestra postura sea la de no escucharlos, no fijaros en ellos ni creerlos, si te pusieran delante estos rumores, de modo que los oyeras, los vieras e incluso pensaras que son hechos reales, ¿influirían sobre ti? ¿Qué pensarías en tu corazón? ¿Querrías conocer la verdad sobre los hechos? ¿Querrías verificarlos? En cuanto a que el gran dragón rojo invente rumores para desorientar e intimidar a la gente o que se sirva de rumores y del ateísmo para lavarle el cerebro y llevar a cabo un trabajo ideológico, ¿hace falta que compartamos la verdad a fin de inocular a las personas? ¿Es este un punto del trabajo necesario? Hay quien dice: “El gran dragón rojo lleva muchísimos años inventando rumores sobre nosotros, en especial rumores sobre Cristo, sobre el hombre al que usa el Espíritu Santo y sobre la iglesia y el trabajo de esta. Nunca los hemos aclarado, nunca hemos dado un paso al frente para dejar claros nuestra postura y punto de vista, nunca nos hemos defendido; ¿es esto lo apropiado?”. Algunas personas, desde que empezaron a creer en Dios hasta ahora, nunca han sido capaces de discernir claramente los diversos rumores del gran dragón rojo y del mundo religioso. En su corazón, siempre han tenido un signo de interrogación en lo que respecta a estas cosas. Este signo de interrogación no significa una falta total de creencia ni tampoco una creencia total; en su lugar, significa que se ciñen a una opinión entre dos aguas respecto a estos asuntos, piensan que todas estas cosas podrían ser rumores inventados por el gran dragón rojo o bien podrían ser hechos. ¿Este “podrían ser” refleja una perspectiva de buscar la verdad? (No). Es una perspectiva de creer que hace falta verificar y confirmar los rumores, o bien una perspectiva de esperar y observar, de esperar a que las personas informadas desvelen algunas circunstancias reales. Decidme, ¿qué consecuencias pensáis que resultarán de que las personas tengan alguna de estas dos perspectivas? ¿Están en peligro tales personas? ¿Cuál de estas dos perspectivas puede permitirles mantenerse firmes? (Ninguna de estas dos perspectivas puede permitir que las personas se mantengan firmes. Si alguien tiene este pensamiento de “podría ser”, muestra que todavía no tiene certeza sobre el camino verdadero y aún tiene dentro de sí elementos de escepticismo. En este caso, los rumores se convierten en una gran tentación para él. Si las personas no pueden tener certezas sobre el camino verdadero, no pueden creer en la verdad ni pueden desentrañar la esencia del gran dragón rojo, en realidad se hallan en gran peligro). Estas personas, a día de hoy, todavía no tienen certeza sobre el camino verdadero. ¿Cuál es su esencia? (En esencia, son incrédulas). Son incrédulas. ¿Hay muchas personas que tengan alguna de estas dos perspectivas? Ciertamente, hay bastantes. Cuando estas personas oyen rumores, desarrollan dudas sobre Dios en su corazón y quieren llegar al fondo de los rumores, averiguar si son verdaderos o falsos. Sin embargo, como no saben cómo buscar la verdad para resolver este asunto, al final, simplemente permiten que se quede sin resolver. De hecho, este problema todavía existe en su corazón y no se resuelve. Cuando oís estos rumores, ¿buscáis la verdad? ¿Buscáis la verdad para diseccionar y discernir los rumores o examináis los rumores uno a uno para distinguir si son correctos o incorrectos y ver si son verdaderos o falsos en realidad? Después de oír los rumores, solo pensáis en vuestro fuero interno que no son ciertos, que esto es puramente el gran dragón rojo que inventa rumores y lleva a cabo una campaña de desprestigio, pero no los refutáis según la verdad y los hechos y, en realidad, todavía tenéis algunas dudas en vuestro corazón y simplemente usáis estos enunciados doctrinales para resolver vuestras dudas. ¿Puede permitir que os mantengáis firmes el pensar así? ¿Es esto buscar la verdad? ¿Muestra esto que entendéis la verdad y la habéis obtenido? ¿Se ha resuelto el problema de raíz? (No). Por tanto, ¿queréis usar la verdad para resolver este problema, de modo que podáis discernir estos rumores, que no os desorienten, no tengáis preguntas de ningún tipo en vuestro corazón y se descarten por completo vuestras dudas, sospechas y cautela hacia Mí? Algunas personas piensan: “Desde el momento en que empezamos a creer en Dios hasta ahora, hemos estado escuchando Tus sermones y aceptando Tu riego y pastoreo, además de haber obtenido algún provecho y de haber avanzado. Sin embargo, en realidad no hemos vivido ni tenido contacto real contigo como persona. Por tanto, nos hallamos en la ignorancia total y no estamos informados en absoluto sobre qué clase de persona eres, cómo es Tu personalidad y calidad humana, así como qué clase de vida llevas”. Es decir, en lo que respecta a las diversas manifestaciones y revelaciones de la humanidad de esta carne, además de Mi vida, Mi postura y Mis manifestaciones específicas a la hora de lidiar con las personas y los asuntos, la gente siempre ha colocado signos de interrogación en estas cosas y ha albergado recelo hacia ellas. Por un lado, que las personas alberguen este recelo surge de que no tengan certeza al cien por cien respecto a la encarnación de Dios y, por otro lado, surge de que estén influidas por los rumores del mundo religioso o del gran dragón rojo porque su entendimiento de la verdad es demasiado superficial. Así pues, hacéis muchas especulaciones sobre Mí. Por supuesto, el contenido de estas especulaciones ciertamente no es positivo ni apropiado; ciertamente contiene algunos elementos oscuros y negativos. ¿Es albergar estas especulaciones algo bueno o malo para vosotros? ¿Es una carga, una atadura o un impulso? ¿Qué pensáis? (Si las personas tienen estas especulaciones negativas en su corazón, no es algo bueno, sino una carga. Causará que la gente se proteja contra Dios; no ayudará en nada a su creencia en Él). ¿Qué impacto tienen estas cosas negativas en vosotros? ¿Qué consecuencias causarán? En ciertos entornos, ¿son estas cosas peligrosas para ti? (Sí). Dado que estas cosas son una carga y no son una cosa buena para ti, ¿deberías usar la verdad para resolverlas? ¿O deberías apartarlas a un lado, ignorarlas y no pensar en ellas, esperar a que surja realmente un asunto para abordarlas? ¿Cuál es vuestra postura? (Cuando oía rumores, los dejaba de lado y los ignoraba de veras. Pero justo ahora, por medio de la enseñanza de Dios, me he dado cuenta de que cuando surgen estos problemas, se deben resolver con la verdad. De lo contrario, uno no puede librarse de esta carga en su corazón y, en ciertas situaciones, puede llevar a malas consecuencias, incluso a ser escéptico con Dios y negarlo, lo cual es muy peligroso). Aunque dices de palabra que estos son rumores, si nunca los disciernes de veras ni tienes la postura correcta hacia ellos y siempre cargas con estas cosas negativas en tu corazón, entonces te verás a menudo limitado por ellos. Estos rumores serán como una bomba de relojería para ti, preparada para explotar en cualquier momento y lugar. Las consecuencias de esto serán sin duda inimaginables y volarás en pedazos. ¿Acaso no son aquellos que firman las “Tres declaraciones” los que han detonado la bomba y se han volado a sí mismos en pedazos? Después de que firman las “Tres declaraciones”, el gran dragón rojo persiste aún en su empeño. Les exige que digan verbalmente unas cuantas cosas insultantes hacia Dios y, solo entonces, se puede dar el asunto por zanjado. Aunque no están dispuestos de corazón, sienten que no tienen elección y capitulan ante Satanás para evitar la encarcelación. Después de insultar verbalmente a Dios, sienten que su esperanza de recibir bendiciones ha desaparecido, que están totalmente acabados. Ya no necesitan pensar si esos rumores son verdaderos o falsos y las preocupaciones, inquietudes, la timidez y el temor con los que han cargado durante muchos años de creencia en Dios desaparecen por completo. Al mismo tiempo, su esperanza de salvación también se ve destrozada. Decidme, aunque las personas sean escépticas respecto a Dios encarnado o a esta corriente, ¿deberían insultar a Dios? (No). Cuando el gran dragón rojo te dice que insultes a Dios, ¿por qué lo obedeces? Sea quien sea, aunque uno niegue el camino verdadero y esta corriente, igualmente no debería insultar a Dios. ¿Qué clase de personas son esas que insultan a Dios? (Las personas que pueden insultar a Dios son aquellas que tienen una humanidad malvada y son además aquellas que tienen un odio particular hacia la verdad y se someten a la influencia de Satanás). Decidme, si la gente creyera de veras en su corazón que Dios existe, que Dios es el Creador, que Dios creó a la especie humana, que la vida humana la concede Dios y que Él es soberano sobre todas las cosas, ¿insultaría a Dios? (No). Nunca lo haría. Fueran cuales fueran las circunstancias, no insultarían a Dios. Aunque sean escépticos respecto al nombre de Dios Todopoderoso o a esta corriente que es la obra de Dios Todopoderoso, de ninguna manera insultarían nunca a Dios. Por tanto, la clase de persona que puede insultar a Dios no solo niega esta corriente y niega a Dios Todopoderoso encarnado, sino que además niega la obra de Dios y la verdad que Él expresa. ¿A qué categoría pertenecen entonces las personas de este tipo? (Son diablos; son personas que niegan a Dios en su corazón). Las personas de este tipo son parte de la banda de Satanás y los diablos; no son el pueblo escogido de Dios ni Sus ovejas; son no humanos. A algunas personas, después de que las arresta el gran dragón rojo, como no entienden la verdad ni tienen discernimiento, les entran dudas al oír los rumores. Desarrollan dudas sobre Dios encarnado y, bajo amenazas, tentaciones y la coacción de la tortura cruel, niegan el nombre de Dios, niegan esta corriente que es la obra del Espíritu Santo y niegan la iglesia. Esto ya cuenta como traicionar a Dios. Pero algunas personas incluso insultan a Dios; esto es carecer totalmente de conciencia y razón, es inexcusable y es cometer un pecado imperdonable. Cuando insultas a la gente o la atacas, juzgas o difamas, en términos legales, esto como mucho se definiría como delito de difamación o, en los casos más graves, un ataque personal. En realidad, no es grave y no acaba en muerte. Sin embargo, cuando alguien insulta a Dios, la naturaleza del problema cambia. Ya no es simplemente insultar a Dios, ¡es blasfemar contra Él! ¿Qué significa blasfemar? Significa atacar, difamar, insultar o calumniar de forma directa cosas positivas, la verdad o a Dios; todo esto constituye blasfemia. Dios es santo, Dios es supremo, Dios es soberano sobre toda la especie humana, Dios es aquel que provee de vida a la especie humana y es la fuente de la vida humana. La esencia, identidad y estatus de Dios son supremos. Dios es perfecto, bueno y santo, no tiene falta y no hay nada que reprocharle. Precisamente porque Dios es santo, perfecto y supremo, así como porque Dios es la fuente que provee de vida a la especie humana, cualquier calumnia, ataque o insulto dirigido a Dios por parte de la especie humana creada constituye una blasfemia. Ahora deberíais entender lo que es “blasfemia”, ¿verdad? (Cualquier ataque, insulto o calumnia dirigido hacia Dios constituye blasfemia). Si tuviésemos que explicar la palabra “blasfemia”, podríamos decir que significa calumnia, juicio o condena de las cosas positivas y es especialmente la calumnia, juicio o condena de la verdad o de Dios. A esto se le llama blasfemia. Por tanto, la palabra “blasfemia” solo se puede usar para describir la calumnia, el insulto, el ataque o el juicio hacia Dios por parte de la especie humana; esto es relativamente adecuado. Cuando las personas juzgan, insultan, atacan o condenan a otras, si no se conforma con los hechos, como mucho es difamación. Si se conforma con los hechos, entonces no constituye difamación. Sin embargo, el juicio y la condena de las personas hacia Dios es un retorcimiento de los hechos y convertir la verdad en falsedad; esto constituye blasfemia. ¿Cuál es la naturaleza de que las personas se atrevan a condenar a Dios? ¿Tiene Dios pecado? (No). Dios es santo, Dios no tiene pecado, así que cualquier calumnia, ataque, juicio o insulto dirigido hacia Dios se considera blasfemia. Aquellos que insultan a Dios piensan: “Mientras diga unas cuantas cosas que insulten a dios, me puedo liberar y escapar del peligro. Dadas las circunstancias, dios no va a recordar esto”. Desde una perspectiva humana, son solo unos pocos insultos, lo que no parece ser un gran problema. Pero ¿cómo contempla Dios este asunto? Que puedas insultar a Dios demuestra que ya has negado a Dios en tu corazón. Puedes insultar a Dios solo porque albergas odio en tu corazón hacia Él. Si insultas a Dios de manera proactiva u otros te obligan a insultarlo, es una manifestación de negar a Dios y odiarlo. Por tanto, esta clase de comportamiento y acción es una blasfemia en toda regla.
Algunas personas nunca pueden desprenderse de diversos rumores, siempre piensan que podrían ser verdad. Siempre quieren verificar si los rumores difundidos por el partido gobernante que es el gran dragón rojo, por el mundo religioso y por los no creyentes —en especial aquellos rumores y comentarios colgados en internet— son ciertos. Si Dios nunca diera a conocer Su posición o Su casa no proveyera ninguna aclaración, creerían por completo que estos rumores son ciertos y negarían a Dios y lo traicionarían; ¿cuál es aquí el problema? ¿Cuál es en realidad la base de su creencia en Dios? Si su creencia se basa en la veracidad de los rumores, entonces ese es un enorme error. De hecho, muchos rumores ya se han diseccionado y refutado muy claramente en los sermones y enseñanzas, así como en las películas de la casa de Dios, no hay necesidad de que Yo entre aquí en detalles. Por tanto, ¿qué tipo de rumores seguís queriendo verificar? Vamos a dejar claro este tema hoy. Si queréis verificar rumores, os hablaré de lo que tengo que decir sobre ellos, para que algunas personas no sigan pensando: “¿Nos estás ocultando algo que no quieres que sepamos? Siempre tenemos la sensación de que no podemos comprenderte del todo. Aunque te hemos seguido y hemos oído muchas verdades, todavía no tenemos la certeza en nuestro corazón sobre si los rumores son verdaderos o falsos, así que siempre tenemos la idea y el pensamiento de verificarlos”. Si queréis verificarlos, decidlo con valentía. Hablemos abiertamente sobre este asunto. Os diré lo que tenga que deciros al respecto; no hay nada que esconder. ¿Quiere alguien verificarlos? (No). ¿La razón por la que no queréis verificarlos se fundamenta sobre la base de que no creéis los rumores del gran dragón rojo o se debe a que adoptáis una postura de “no voy a tomarme molestias con este asunto; simplemente lo dejaré estar”? ¿O es porque teméis que después de verificar los rumores os sintáis decepcionados e incapaces de afrontar el resultado y no sabéis si podéis manteneros firmes ni queréis afrontar tales consecuencias? Con independencia de cuál sea el contenido de esos rumores, de que queráis verificarlos o no, de que queráis o no oír lo que tengo que decir sobre estos rumores o Mi comentario respecto a ellos y, con independencia de cuál sea vuestra postura, Yo solo tengo una postura: si entendéis la verdad, seréis capaces de discernir de manera natural estos rumores; si no entendéis la verdad ni la buscáis, entonces no tengo nada que comentar. Esto se debe a que he dicho muchísimas palabras para expresar la verdad; no tengo necesidad de explicaros estos rumores; este no es el trabajo que Yo debería hacer. ¿Ni siquiera después de escuchar tantísimos sermones podéis aún discernir los rumores? Si no podéis, eso significa que no entendéis la verdad. Da igual cuánto se le diga a alguien que no entiende la verdad, es inútil. Es igual que hablarles a los no creyentes; no importa cuánto les digas, no lo entenderán. Por tanto, ¡no tengo ningún comentario que hacer respecto a ningún rumor! No quiero explicar nada ni quiero decir nada ni quiero justificar ni defender nada. Se diga lo que se diga en el mundo exterior, ¡no tengo comentarios al respecto! ¿Lo habéis oído con claridad? (Sí). “No tengo comentarios”, esta es una clase de postura. Asimismo, ¿qué quiero deciros respecto a este asunto? Sea cuando sea, la identidad y la esencia de Dios no cambiarán, el estatus de Dios no cambiará, el carácter de Dios no cambiará, Su autoridad y poder no cambiarán, el hecho de que Dios sea soberano sobre la especie humana y la provea de vida no va a cambiar, el hecho de la encarnación de Dios no va a cambiar y el hecho de que Dios sea la verdad, el camino y la vida nunca va a cambiar. ¿Son suficientes estas palabras para resolver vuestras dudas? (Sí). Esto es todo lo que tengo que deciros sobre este asunto. Si entendéis, aceptadlo entonces. Si no entendéis, entonces tomaos vuestro tiempo para meditarlo. Si sigues teniendo dudas en tu corazón y estas palabras no pueden resolverlas, entonces no puedo hacer más. Limítate a dejar que las cosas sigan su curso. Esto es todo lo que puedo decir y hacer por ti. ¿Es apropiado este enfoque? (Sí). ¿Pueden causar cierto efecto en las personas estas palabras? Cuando afrontas diversos asuntos complicados, si aparece una grieta en tu relación con Dios o si desarrollas dudas graves sobre Dios y estas palabras no pueden resolver el problema que estás afrontando en este momento, entonces eres un incrédulo. Lo que aceptas no es la verdad, sino las mentiras de Satanás y las palabras endiabladas que dice Satanás, sean cuales sean. Es igual que con Adán y Eva al principio. Dios dijo: “Podéis comer de cualquier árbol del jardín, pero no comáis del árbol del conocimiento del bien y del mal, pues el día que comáis de él, sin duda moriréis”. Guardaron las palabras de Dios en su corazón después de escucharlas. Pero cuando Satanás les dijo: “Dios dijo que no debéis comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal; esto no es necesariamente verdad. Si lo coméis, no moriréis necesariamente”. A Adán y Eva les entraron dudas de inmediato. Abandonaron las palabras de Dios y creyeron las de la serpiente. Sospecharon que lo que Dios había dicho era mentira. A raíz de lo que dijo la serpiente, dejaron de creer a Dios y de obedecerlo y siguieron completamente las mentiras de la serpiente. A la vista está cuál fue la consecuencia final de ello. Al creer y aceptar lo que les dijo la serpiente, también negaron lo que había dicho Dios, pensaron que lo que Dios había dicho era mentira. Ya no creían que las palabras de Dios fueran ciertas ni en la identidad y esencia de Dios. En su lugar, eran escépticos respecto a Dios, sospechaban que tenía motivos ocultos respecto a ellos y los engañaba con mentiras. Por el contrario, creyeron que lo que decía la serpiente era cierto y que esta hablaba en su beneficio. Al final, la consecuencia fue que la serpiente los sedujo y Satanás los corrompió. Se alejaron del cuidado de Dios, perdieron Su protección y emprendieron una senda sin retorno.
¿Se ha resuelto para vosotros el problema de los rumores? Si no se ha resuelto, procesadlo despacio por vuestra cuenta. En cuanto a cómo tratar los rumores, ya he compartido mucho. Si todavía hay personas que no pueden desentrañar diversos rumores ni pueden discernirlos, compartid sobre esto y resolvedlo vosotros mismos. Aunque este asunto no cuenta como importante, en la vida diaria de las personas es algo que puede perturbar a menudo su mente y su vida. Aunque algunos rumores no lleguen tan lejos como para arrebatarte la vida de inmediato, son también una especie de acoso para ti —como una mosca molesta que no pica a las personas, pero les provoca asco—, aparecen de vez en cuando para perturbarte. En especial, cuando estás débil, cuando afrontas el fracaso o los reveses o estás negativo, estos rumores y estas palabras endiabladas surgirán para perturbarte, para atormentarte en tu corazón, tirarán de ti hacia atrás, te harán hundirte poco a poco. Es justo de esta manera que hay quienes se han retirado y dejado de creer. Como ves, las personas a las que se envió a los grupos B o a las iglesias corrientes están en gran peligro; pero ¿acaso no están en peligro las que hacen deber a tiempo completo? Algunas de ellas también están en gran peligro. ¿Qué grupo entre ellas? El grupo de las personas que fracasan continuamente en entender la verdad. Por muchas palabras de Dios que hayan oído, no las entienden. En su corazón, siempre tienen dudas: “¿Por qué no puedo distinguir qué palabras de Dios son la verdad? Todo el mundo dice que la verdad es el camino, la vida; ¿por qué yo no siento que sea la vida? También he oído muchas palabras de Dios, pero la vida en mí no ha cambiado; ¡sigo siendo yo, no he cambiado!”. Nunca entienden qué es la verdad, nunca entienden la obra de Dios y siguen siempre sin tener claras las visiones. Tales personas están en peligro. Las personas de esta clase, cuando oyen rumores, nunca buscan la verdad para discernirlos; solo saben evadir y rechazar rumores. Si pueden evadirlos, evitan con suerte los desastres; si no pueden evadirlos, Satanás las captura. Decidme, ¿es una coincidencia que tales personas puedan ser capturadas por Satanás? (No). ¿Son aquellas personas que nunca entienden la verdad, que nunca entienden qué es creer en Dios, las ovejas de Dios? ¿Pueden entender Sus palabras? (No). Estas personas nunca entienden las palabras de Dios ni buscan la verdad y siempre les preocupa: “¿Cuándo vendrá el día de Dios? ¿Cuándo entraremos en el reino de los cielos?”. En cuanto a las cosas que las personas deberían entender al creer en Dios, no han entendido ninguna. ¡Cómo de atolondradas deben estar! Decidme, cuando le hablo a esta clase de persona atolondrada, ¿qué sensación tengo en Mi corazón? ¿Es honor o pena? ¿O es una sensación de indignación? Ver a estas personas me causa irritación. ¿Qué pueden estos tontos atolondrados obtener al creer en Dios? Después de que el gran dragón rojo los arreste y les lave el cerebro, se les revela y descarta. Estas personas no entienden la verdad en lo más mínimo y la casa de Dios no las quiere. Es por medio del gran dragón rojo que se las revela y descarta. Decidme, ¿es esto falta de amor? (No). Si el gran dragón rojo no arrestara a tales personas, si estos rumores no las desorientaran, ¿se aferrarían siempre a la iglesia? ¿Qué circunstancias pueden causar que se retiren? (Precisamente mediante los rumores del gran dragón rojo. Después de oír los rumores y creerlos, se retiran). Precisamente a través de las garras demoníacas del gran dragón rojo, este contraste, él las captura y hace que terminen por dejar de creer. De hecho, estas personas no pueden comprender la verdad, no pueden hacer ningún deber ni pueden rendir ningún servicio. En la casa de Dios, solo están de relleno, viviendo a costa de los demás y esperando la muerte. Cada una de ellas se encuentra en un estado patético, sin embargo, aseguran ser seguidoras de Dios, ser de Su pueblo escogido; ¿acaso no son deshonrosas? Aquellos que siguen a Dios deben al menos ser humanos, no ser muertos sin espíritu ni bestias. Deben ser personas que puedan entender las palabras que dice Dios. Solo aquellos que pueden entender las palabras de Dios y entender la verdad son ovejas de Dios. Solo Sus ovejas pueden hacer con sinceridad su deber y seguirlo. Aquellos que no son ovejas de Dios no son seguidores sinceros. Se infiltran en la iglesia con un propósito, el de obtener bendiciones. Dios no está en su corazón. Da igual cuántos años crean, no es posible que tengan nunca un corazón temeroso de Dios. Los diablos, satanases y aquellos poseídos por los espíritus inmundos y los espíritus malvados también saben que este es el camino verdadero y además desean bendiciones. Pero ¿quiere Dios a tales personas? (No). Diversos espíritus malvados y espíritus inmundos poseen a los animales y, después de pasar por muchos años de cultivo y convertirse en seres sobrenaturales, siempre quieren convertirse en humanos. No están dispuestos a seguir siendo espíritus inmundos, espíritus malvados ni espíritus de diversos animales; quieren ascender a un nivel superior: ser humanos. De manera similar, estos necios atolondrados también quieren elevar su rango, quieren ser del pueblo escogido de Dios. Decidme, ¿quiere Dios a tales personas? No. Incluso si se infiltran en la iglesia, será en vano; se las debe depurar sea como sea. Una vez que se las depure, la casa de Dios será pura y la iglesia también. Aquellos que permanezcan deben ser al menos personas que reconozcan la identidad y esencia de Dios, que reconozcan que Dios es la verdad, el camino y la vida, así como que puedan rendir servicio a Dios de manera voluntaria. ¿Pueden esos necios atolondrados lograr esto? No alcanzan ni de lejos a lograr esto. Están todos muertos, no tienen espíritu y, aun así, siempre quieren bendiciones, siempre quieren entrar en el reino, siempre quieren ir al cielo. Su ambición y deseo no son pequeños, pero ni siquiera se fijan en lo que son, ¡se sobreestiman! Descartar a esas personas es lo correcto. ¿Sentís que es una pena? (No). Desde el principio, Dios dijo: “Lo que quiero es la excelencia en las personas, no un gran número de ellas”. Este es el estándar requerido por Dios para Su pueblo escogido, además de un requerimiento y principio relativo al número de personas en la iglesia. “Lo que quiero es la excelencia en las personas”: ¿se refiere aquí “excelencia” a los buenos soldados del reino o a los vencedores? A ninguno de los dos. La “excelencia”, dicho con precisión, se refiere a aquellos que poseen humanidad normal, a los que son realmente humanos. En la casa de Dios, si puedes hacer deberes que le corresponden a un humano, si se te puede usar como a un ser humano y puedes cumplir las responsabilidades, deberes y obligaciones de un humano sin que otros tiren de ti, te arrastren o te empujen y tampoco eres basura inútil ni un vividor ni un holgazán, si puedes asumir las responsabilidades y obligaciones de un humano y asumir la misión de un humano, ¡solo esto es ser acorde al estándar como humano! ¿Pueden asumir la misión de un humano esos holgazanes y aquellos que no hacen las tareas que les corresponden? (No). Algunas personas no están dispuestas a asumir la responsabilidad; otras no pueden asumirla, son basura inútil. A aquellos que no pueden asumir las responsabilidades de un humano no se les puede llamar humanos. Fíjate en aquellos que son discapacitados intelectuales, son idiotas, tienen parálisis cerebral o física, ¿se les puede llamar seres humanos estándar? (No). ¿Por qué no? Tales personas no tienen capacidad para vivir ni para sobrevivir ni para cuidar de sí mismas. Dependen enteramente de otros para su asistencia y cuidado, viven sin capacidad para valerse por sí mismas y son incapaces de asumir las responsabilidades y obligaciones de un humano. Aquellos que son incapaces de asumir su propio deber en la casa de Dios no son humanos normales y Dios no los quiere. Si eres un líder o un obrero o haces trabajo específico que involucra habilidades profesionales, debes ser capaz de asumir el trabajo del que eres responsable. Más allá de ser capaz de gestionar tu propia vida y supervivencia, tu existencia no consiste meramente en respirar ni en comer, beber y divertirte, sino en ser capaz de asumir la misión que Dios te ha dado. Solo tales personas son dignas de llamarse seres creados y de llamarse humanas. Aquellas en la casa de Dios que siempre quieren vivir a costa de los demás y salir del paso con engaños, con la esperanza de llegar hasta el final con sus artimañas y obtener bendiciones, no pueden asumir ningún trabajo ni ninguna responsabilidad, ya no digamos una misión. A tales personas se las debe descartar y no es ninguna lástima. Esto es porque lo que se descarta no es humano; no están cualificadas para que se las llame humanas. Puedes llamarlas inútiles, holgazanas u ociosas; en cualquier caso, no son dignas de llamarse humanas. Cuando les asignas trabajo, no pueden completarlo de manera independiente; y cuando les asignas una tarea, no pueden asumir su responsabilidad ni cumplir con la obligación que les corresponde; tales personas están acabadas. No son dignas de vivir; merecen la muerte. Que Dios les perdone la vida ya es Su gracia, es un favor excepcional.
En cuanto al tema de los rumores, pararemos aquí. Si todavía tenéis problemas, podéis sacarlos a colación y compartir sobre ellos o buscar la verdad para resolverlos por vuestra cuenta. No hablaremos más sobre ello, ¿de acuerdo? ¿Alguien tiene objeciones al respecto? (No). Si hay algún problema que no haya debatido, entonces se os puede ocurrir la manera de resolverlo a vosotros mismos. A este respecto, he cumplido con Mi responsabilidad. Supongamos que alguien dice: “No hemos recibido todavía la respuesta que queremos; ¿son verdaderos o falsos esos rumores? Por favor, danos una respuesta clara”. Aunque os dé una respuesta clara, ¿qué problema resolvería? Por eso digo que deberíais encontrar esta respuesta por vuestra cuenta. No tengo comentarios al respecto. Todo depende de si tenéis discernimiento. Aquellos que han obtenido la verdad nunca se desorientarán. De hecho, estos rumores han revelado a muchas personas. Se ha revelado a todos aquellos que han creído en Dios durante años, pero no han obtenido la verdad; esta es la sabiduría de Dios. Esta es Mi respuesta. ¿Lo entendéis? (Sí). Entonces, ¿qué es lo que quiero contaros? Lo que quiero decir está todo en los volúmenes de “La Palabra manifestada en carne” y en todos los sermones. Estas palabras allí contenidas son lo que quiero deciros. ¿No son suficientes? (Sí). Si algunas personas siguen insistiendo en decir: “Entonces, en cuanto a los rumores, ¿tienes alguna respuesta?”. Digo que no, sigo sin tener comentarios al respecto. Ya he dicho mucho de lo que quiero decir en todos los sermones. Si estáis dispuestos a buscar la verdad y podéis aceptar estas palabras y ateneros a ellas, entonces se resolverán vuestros problemas. Si no aceptáis estas palabras, entonces vuestros problemas seguirán siendo problemas para siempre. He cumplido con Mi responsabilidad; ya no tiene nada que ver conmigo. ¿Lo habéis oído con claridad? (Sí).