Cómo perseguir la verdad (7) Parte 2
En cuanto al tema de la capacidad para evaluar y apreciar las cosas, aunque no guarde relación con el asunto de perseguir la verdad para desechar las actitudes corruptas, en lo que se refiere a la vida humana misma, si no posees la capacidad para apreciar las cosas, no tienes puntos de vista sobre nada que ves ni ninguna opinión a nivel de pensamiento —lo observas todo como si una gasa te cubriera los ojos, incapaz de percibir que existe un problema— y solo conoces el desarrollo de todo el acontecimiento o las personas, los acontecimientos y las cosas implicados, pero no sabes cuál es la esencia del problema ni cuáles son los pensamientos y puntos de vista de las personas implicadas, entonces esto indica que eres alguien de poco calibre. Esto es porque no tienes pensamientos de ningún tipo relativos a todos los problemas en tu vida. No sabes cómo considerar, pensar o definir los problemas al nivel del pensamiento. No sabes cómo considerar, en función de tu propia edad, la madurez de tu humanidad o tus experiencias pasadas, qué clase de problema es algo en realidad, qué deberías aprender y sacar de ello, qué impacto tiene en ti, qué lección te da, desde qué perspectiva deberías contemplar y manejar esta clase de problema o cómo deberías actuar y qué deberías evitar si te encuentras de nuevo esta clase de asunto. Careces de todas estas reflexiones. No importa lo que te ocurra, eres tan simple de mente como un animal y no tienes puntos de vista. Da igual la edad que alcances o cuánto hayas experimentado, todavía no sabes cómo pensar sobre los problemas. No sabes cómo usar tus propias experiencias pasadas, tu conocimiento y lo que has aprendido para reflexionar sobre los problemas en diversos aspectos. Las personas así son las de escaso calibre y, ya no es que no vayan a tener entrada en la verdad, sino que no son capaces de deducir ningún patrón, aunque se trate de asuntos triviales de la vida cotidiana. Aunque vivan hasta los cuarenta, los cincuenta o los setenta u ochenta años, todavía son personas atolondradas que no pueden compartir ninguna experiencia. Tales individuos son lerdos que carecen de ideas. Como su calibre es escaso y carecen de capacidad para evaluar y apreciar las cosas, por muchos años que lleguen a vivir, nunca observan nada desde el nivel del pensamiento. No saben cómo contemplarlas ni son capaces de desentrañar nada. Por tanto, a la hora de evaluar el calibre de alguien, en concreto si tiene la capacidad para evaluar y apreciar las cosas, no te fijes en su edad ni en sus experiencias pasadas. En cambio, ¿en qué deberías fijarte? (Deberíamos fijarnos en si cuenta con ideas propias). Es decir, deberías fijarte en si, después de que ha experimentado diversas personas, acontecimientos y cosas durante cuarenta o cincuenta años, tiene alguna comprensión personal al nivel del pensamiento, además de en si sus experiencias pasadas guardan relación con el valor de la vida humana, la senda que toman las personas o lo relativo a las profundidades del pensamiento humano y su mundo espiritual. Si su experiencia solo se corresponde con ciertos asuntos y no implica cosas al nivel del pensamiento, entonces no posee la capacidad de evaluar y apreciar las cosas. Por ejemplo, hay quien suele decir: “En nuestra generación, vivíamos con lo mínimo. No era fácil comer bien; solo podíamos comer carne en Año Nuevo u otras festividades. La gente de nuestra generación era muy simple e ingenua y vestíamos con mucha sencillez”. Sigue diciendo cosas de ese estilo. A eso, otros responden: “¿Por qué vuestra generación merece tanto recuerdo? ¿Hay cosas que nosotros los jóvenes podamos aprovechar y que podamos comunicar a nivel del pensamiento?”. Contesta: “En nuestra época, cuando íbamos al campo de batalla para luchar, pasábamos días sin dormir porque teníamos que marchar continuamente. A veces, no comíamos ni una vez en todo el día. Cuando llegábamos al campamento, los nuevos reclutas se iban directos a dormir, pero nosotros los veteranos comíamos primero y luego dormíamos. Si no, teníamos que volver a ponernos en marcha después de la hora de comer y acabábamos pasando hambre por el camino”. Los demás dicen: “Eso no es más que un incidente; no cuenta como algo a nivel de pensamiento. Comparte algo que a nosotros los jóvenes nos merezca la pena aprender o bien algunas lecciones que nos puedan ayudar a evitar dar rodeos, nos impidan cometer errores o equivocaciones de bajo nivel motivadas por la estupidez”. Dice: “En aquella época, no éramos como los jóvenes de hoy en día, que son vagos, glotones, aman la comodidad y detestan trabajar. En aquellos tiempos, solo queríamos sufrir más adversidades, hacer más trabajo y desempeñarlo bien, de modo que pudiéramos llamar la atención de nuestros líderes y conseguir un ascenso”. ¿Hay algo a nivel del pensamiento en estas palabras? (No). Después de oír esto, ¿te parece que estas son las palabras de un mentor espiritual, la clase de charla inspiracional que dicen los no creyentes? ¿Amplía eso tus ideas, eleva tu nivel de pensamiento, mejora tu capacidad para ser consciente de las cosas o te ayuda a descubrir algunas cosas nuevas o pensamientos y puntos de vista correctos que nunca habías considerado antes? (No). Entonces, ¿tienen tales personas la capacidad para evaluar y apreciar las cosas? No importa cómo les preguntes sobre asuntos relativos al nivel de pensamiento, no vas a sacarles nada. En realidad, no es que no estén dispuestas a hablar, sino que simplemente no tienen nada dentro. Esto es lo que significa tener escaso calibre. Incluso cuando llegan a los cincuenta o sesenta años, no tienen pensamientos ni puntos de vista; solo viven así a la deriva. No saben que vivir no solo consiste en buscar expectativas, una buena familia, un buen trabajo o una buena vida, sino que además existen asuntos al nivel del pensamiento que requieren reflexión, cavilación y una destilación constante en el fondo del corazón. No saben que, en la senda de la vida humana, la gente se va a encontrar con muchas cosas desconocidas ni saben cómo deberían enfrentarse a ellas. Cuando no les ocurre nada, no piensan ni contemplan por adelantado para evitar dar rodeos o ir por la senda equivocada. Además, no saben por qué actuaron de determinada manera en algunas cosas que han experimentado, si actuar de esa manera fue lo correcto o lo incorrecto o cómo deberían recorrer el camino que tienen por delante para vivir felizmente, con paz mental y llevar una vida valiosa, sin vivir en vano. Como tales personas tienen escaso calibre, no piensan sobre estos asuntos. Cuando llegan a los sesenta años, solo se quedan allí sentadas recordando, dicen: “Cuando era joven, era guapa y con talento; ¡muchos me perseguían! Ay, en mi juventud…”. Solo sacan a relucir historias de sus días de gloria, cosas que no merece la pena mencionar. Por mucho que viva, la gente con escaso calibre no piensa en cuestiones relativas a la vida humana, la senda que toman las personas o cómo deberían vivir. No piensan en la clase de puntos de vista que las personas deberían tener a la hora de lidiar con diversos asuntos. Por consiguiente, vivan como vivan, su nivel de pensamiento no mejorará, sus ideas carecerán de sustancia, su mundo espiritual se empobrecerá y no tendrán una experiencia de vida auténtica. Esto es lo que significa tener pobre calibre. Cuando interactúas con tales personas, a los veinte años son bastante infantiles y simples, están llenas de vigor y tienen mucho temperamento. Cuando llegan a los treinta, siguen por el mismo mal camino. A los cincuenta, su manera de hablar sigue al mismo nivel; solo saben decir unas cuantas frases simples. Sus rostros tienen más arrugas y manchas de la edad y cuentan con más pelo cano. Está claro que su edad es más avanzada, pero carecen de pensamientos y puntos de vista. Cuando conversan con los demás, nunca tienen nada que decir. Han malgastado todos estos años de su vida y no han hecho progresos. La gente de escaso calibre es así en la vida y, si creen en Dios, sus manifestaciones son las mismas de principio a fin. Cuando empiezan a creer en Dios a los veintitantos años, ya son así. Para cuando tienen treinta o cincuenta años, siguen siendo iguales, no han progresado en absoluto. Aún dicen las mismas cosas que antes. Es solo que han experimentado algunas cosas mientras creen en Dios, han llegado a entender algunas palabras y doctrinas y pueden expresar terminología espiritual de una manera más completa. Sin embargo, no tienen entendimiento vivencial real. Sus pensamientos todavía carecen de profundidad, sus puntos de vista sobre las cosas no han cambiado, su conocimiento de Dios y la verdad no se ha incrementado y su conocimiento de sí mismas no ha aumentado. No han sufrido ningún cambio, ¿me equivoco? (No). Acumular algunas palabras y doctrinas o terminología espiritual por medio de la memoria o del temple que da el tiempo no es cambio, no es progreso y desde luego no es ganancia. Esta es precisamente la manifestación de las personas de escaso calibre. Da igual cuántos altibajos importantes atraviesen o cuántos reveses, fracasos o frustraciones experimenten, no aprenden ninguna lección ni obtienen experiencia alguna ni pueden conseguir nada beneficioso. En cuanto algo acaba, para ellas simplemente ha terminado; se limitan a pasar por el proceso y al final terminan por no lograr nada. Tales personas se pueden describir como muy lamentables. Decimos de ellas que tienen muy poco calibre precisamente porque carecen de la capacidad para evaluar y apreciar las cosas. Menos aún puede decirse que tengan la capacidad para comprender la verdad ni tampoco que hayan cambiado.
En lo que se refiere a la capacidad para evaluar y apreciar las cosas, las personas de escaso calibre no dan la talla. En cuanto a aquellos sin calibre, carecen más si cabe de la capacidad para evaluar y apreciar las cosas; no pueden apreciarlas y menos aún evaluarlas. Cuando compartas tus pensamientos y puntos de vista sobre algo, la gente de escaso calibre se quedará aturdida mientras te escucha, no reaccionará. En su corazón, piensan: “¿Hay pensamientos y puntos de vista en esto? ¿Cómo es que no percibí esto?”. Aunque son capaces de entender un poco de lo que dices, solo pueden escucharlo como palabras y doctrinas o como una fórmula. En cuanto a las personas sin calibre, cuando oyen a otros compartir los pensamientos y puntos de vista en algo o la esencia del problema y la postura que las personas deberían adoptar respecto a ello, no pueden entenderlo. Solo les parece que es un poco profundo, pero que escapa a su alcance. Mientras más compartas sobre los pensamientos y el entendimiento, más confundidas se sienten. Les parece: “¿Cómo es posible que se haya complicado este asunto corriente? ¿Por qué no puedo sacar nada de los pensamientos, los puntos de vista o las posturas? ¿Qué posturas? Solo tenemos que creer en Dios adecuadamente y hacer nuestros deberes de forma adecuada y Él dará Su aprobación. ¿Por qué las cosas se vuelven más complicadas mientras más cree uno en Dios? ¡Al escucharte, suena como si nadie pudiera entrar en el reino!”. ¿Te puedes comunicar con tales personas? (No). No solo no puedes comunicarte con ellas, sino que también pueden decir algunas cosas nada razonables: “¿Son estos pensamientos y puntos de vista que mencionas tan buenos y correctos en realidad? ¡No lo creo! Las personas no pueden pasar sin dinero. Deben comer siempre bien y disfrutar de las cosas buenas. Sin dinero que gastar ni buena comida para alimentarse, ¿cómo puede hacer alguien su deber?”. ¿Qué clase de lógica es esta? Dicen: “Siempre hablas sobre la vida humana, sobre los valores, pensamientos y puntos de vista de las personas y la senda que toma la gente. ¿Por qué no hablas sobre la comida y la vestimenta? ¿Por qué no hablas sobre cómo cuidar de tu cuerpo para poder hacer bien tu deber?”. Estas son las cosas en las que piensan, ¿acaso pueden aún comprender la verdad? Sencillamente no es posible que te comuniques con tales personas. Cuando intentas hablar con ellas, solo hablan sobre hacer dinero. Consideran que ganar dinero, vivir la vida, perseguir el mundo y pasarse la vida comiendo, bebiendo y disfrutando son los asuntos importantes de la vida humana y la senda que las personas deberían recorrer en la vida. En cuanto a lo que las personas deberían perseguir u obtener al creer en Dios, estas cosas no existen en sus pensamientos ni en su conciencia. Creen que, por muchos años que crean las personas en Dios, todavía les hace falta comer y vivir y que, para vivir bien, no puedes pasar sin dinero; tenerlo implica tener una buena vida y, sin dinero, la vida no puede continuar. Esta es su lógica; tales personas son propensas a las distorsiones. Los propensos a las distorsiones no tienen pensamientos ni puntos de vista correctos; son como personas sin alma. ¿Qué diferencia hay entre las vidas de tales personas y las de los cerdos o los perros? (No hay ninguna diferencia). Si tratas de educar a un perro o un gato para que sea obediente y se comporte como un niño bien educado, ¿puede entender? (No). Como mucho, ¿qué puede entender un perro? Si le dices “sienta” y luego le das un trozo de carne, lo recordará. Después de eso, en cuanto digas “sienta”, por muy lejos que esté, se sentará de inmediato y esperará a que le des carne. Un perro puede recordar esta acción mecánica; mientras le hagas saber que sentarse lleva a una recompensa, obedecerá. Sus pensamientos son así de simples. Por tanto, ¿cómo de grande es la diferencia entre los pensamientos de las personas sin calibre y los de los animales? (No existe una diferencia significativa). Después de que los animales terminan de comer cada día, salen a jugar. Cuando es hora de volver a comer y los llamas para que regresen, enseguida vienen corriendo. Ya los tengas atados o los hagas sentarse, obedecerán. ¿Por qué? Porque hay comida. Obedecen encantados tus órdenes en aras de ese poco de comida. Los pensamientos de los animales son así de simples. A ellos les basta aferrarse a un precepto o a una fórmula que los beneficie; no piensan en mucho más. Como los instintos que Dios les da a los animales están limitados a estas cosas, que son suficientes para mantener su supervivencia, y Dios no les ha encargado ninguna comisión, los animales no necesitan considerar la vida, el futuro, su destino o sus responsabilidades y obligaciones. Además, no necesitan considerar qué senda tomar o perseguir una vida significativa, etcétera. Sin embargo, las personas son diferentes. Dios las ha dotado de diversos instintos y además les ha concedido la verdad para que sea su vida. Por tanto, Dios tiene estándares de exigencia para las personas. Así pues, estas deberían considerar estas cuestiones; solo hacer esto conduce a que obtengan la verdad para que sea su vida. Esta es la responsabilidad y obligación que las personas deberían tener y además es, por supuesto, su derecho. Sin embargo, si no puedes ejercer este derecho o careces de esta capacidad para pensar sobre los asuntos, eso demuestra que tu calibre es muy escaso. Entre los seres vivos al nivel de los humanos, perteneces a la categoría de aquellos de poco calibre. No puedes pensar por tu cuenta e, incluso cuando te explican las cosas, no las entiendes. En casos más graves, te resistes, te burlas, ridiculizas o incluso criticas a los demás. Si tu calibre es así de escaso, eso significa que no tienes calibre en absoluto. Por ejemplo, una persona sin calibre lee un artículo de testimonio vivencial y le preguntas: “¿Es bueno este artículo?”. Dice: “Es bastante bueno. Cada párrafo está dividido con precisión y la puntuación es en su mayoría acertada. El primer párrafo explica el tiempo y lugar, el segundo explica el trasfondo de los personajes, el tercer párrafo empieza a narrar el transcurso de la historia y luego avanza hacia el clímax y la conclusión”. Si luego le preguntas cuáles son los pensamientos y puntos de vista del autor, dice: “¿Es que hay pensamientos y puntos de vista? El fragmento de las palabras de Dios que citó el autor se corresponde con los pensamientos y puntos de vista”. Le preguntas: “¿Son relevantes las palabras de Dios que se citan? ¿Son precisos los pensamientos y puntos de vista que quiere expresar?”. Asegura que no lo sabe. Entonces haces preguntas como: “¿Es el entendimiento que compartió el autor auténtico y práctico? ¿Lo que entiende es doctrina o se acerca a la realidad? ¿Edifica a los demás o tiene valor para ellos? ¿Proporciona ayuda o beneficia a los lectores?”. No sabe nada de esto ni es capaz de percibirlo. Esto es lo que significa tener muy escaso calibre. Si hablas con esta persona sobre los errores en los pensamientos y puntos de vista en el artículo, qué partes son prácticas y cuáles no, sigue sin saberlo y no puede conectarlo al artículo. ¿Muestra esto falta de calibre? (Sí). Incluso cuando otros comparten los problemas que existen, esa persona sigue sin saberlo. ¿No muestra esto falta de calibre? Pasa igual con algunos líderes de la iglesia: cuando aparecen en la iglesia personas malvadas o incrédulos, estos individuos no saben cómo lidiar con ellos. Después de que compartas con ellos los principios-verdad, no entienden y te piden que les pongas un ejemplo. Después de dárselo, siguen sin saber cómo ocuparse de esos malvados e incrédulos y dicen: “Por favor, enséñame. ¿Cómo debería lidiar exactamente con esa persona? ¿Debería colocarla en una iglesia corriente, en un grupo B o echarla? ¿Cómo debería compartir con esa persona? Por favor, explícamelo palabra por palabra. Lo grabaré y luego lo seguiré al pie de la letra para lidiar con la situación; de esta manera, puedo hacerlo”. Si son así, ¿qué sentido tiene compartir principios con ellos? Incluso cuando das ejemplos, no entienden ni pueden lidiar con el asunto. Tales personas simplemente no tienen capacidad de comprensión. Al final, siguen preguntando: “Dime qué debería hacer respecto al asunto actual y lo haré”. Les dices dónde ir para lidiar con la cuestión, qué decir a quién para hacerlo y hasta qué punto se debe lidiar con la cuestión para que se considere que está resuelta por completo. Después de terminar de explicarlo, parece que lo han entendido, pero siguen sin poder lidiar con ello y tienes que encontrar a alguien que coopere con ellos para completarlo. Tales personas son sumamente lerdas y carecen de calibre. Por ejemplo, supongamos que les dices a los que están aprendiendo a bailar que los pasos de cierta coreografía son muy buenos y les haces seguir un vídeo para que se los aprendan. Al cabo de unos días, cuando les preguntas por su progreso, algunos lerdos dirán que no supieron distinguir qué pasos eran buenos. Aunque dispongan de materiales de enseñanza, siguen sin poder aprenderlos. No saben qué movimientos son buenos o cuáles son útiles ni saben elegirlos. ¿Qué acaban haciendo? Tienen una táctica, dicen: “Escoge solo unos pocos pasos de baile para que me los aprenda y yo los seguiré, fin de la historia”. Tienen este truco; aunque no entienden de principios, cuentan con algo de astucia. ¿Acaso no son como meros robots? Pueden tener conocimientos y educación, pero carecen de capacidad para evaluar y apreciar las cosas; esto es lo que significa no tener calibre. No saben por qué deberían aprender lo que les dices que aprendan. En cuanto a las cosas que les dices que no aprendan, no saben qué tienen de malo o por qué no deberían aprenderlas. Incluso después de que se les diga, siguen sin percibirlo. Dime, ¿tienen calibre tales personas? (No). Carecen de la capacidad para ser conscientes de las cosas por su cuenta y para identificar y distinguir de manera independiente el bien del mal; esto es lo que significa no tener calibre. Como el ganado o los caballos, siempre necesitan que alguien las guíe, ¿no son solo herramientas entonces? Si tuvieras calibre, ¿aún requerirías la guía de alguien? ¿Para qué tienes cerebro entonces? Tu cerebro es inútil. Para ser exactos, no tienes calibre. Tienes que escuchar a los demás y que estos te guíen; solo eres una herramienta. No importa durante cuánto tiempo estudie esta gente cierta profesión o cuántos principios oigan relacionados con ella; siguen sin poder entenderla o captarla. Al final, no saben cómo aplicar ni poner en marcha estos principios. Estas son las clases de personas que tienen el calibre más escaso, aquellas que no tienen calibre. Hay quien dice: “No pienses que solo porque carezcan de la capacidad para evaluar y apreciar las cosas y siempre te sigan al hacer su deber, eso significa que tengan escaso calibre. De hecho, solo les falta calibre en lo que respecta a comprender la verdad. En cuanto a los asuntos implicados en sus propios intereses, siempre piensan en todas las maneras posibles para protegerse de sufrir cualquier pérdida. En esas cosas, son astutos, no hay duda de que no son lerdos. En la iglesia parecen lerdos, pero si regresaran al mundo, no lo serían. En las cosas que disfrutan, tienen pensamientos y obras creadas; tal vez podrían tener algo de éxito”. También hay personas que cometen fechorías imprudentes en la iglesia y todo el mundo dice que tienen escaso calibre, pero no quedan convencidas: “Dices que tengo escaso calibre, pero si estuviera en el mundo no creyente, aún podría hacer dinero y ganarme la vida. Todavía podría florecer; ¡nadie asegura que lo vaya a hacer peor que los demás!”. ¿Se mide todo según los principios-verdad en el mundo no creyente? ¿Tiene las palabras de Dios como su base? Si no es así, entonces, aunque sus obras creadas puedan sostenerse en el mundo no creyente, eso no prueba que tengan calibre. Por ejemplo, algunas personas pintan y, a primera vista, los colores, la composición, la iluminación, las proporciones de las figuras y otros aspectos de sus pinturas parecen bastante buenos. Sin embargo, cuando pintan a ciertos santos de antaño en la casa de Dios, surgen problemas. Yo digo: “Este pintor solía vender sus obras bastante bien entre los no creyentes y las personas las apreciaban. Sin embargo, ¿por qué su representación de Abraham, Job y Noé me parece tan extraña? ¿Cómo es que estas tres personas de periodos diferentes acaban pareciendo como si pertenecieran a una misma familia? Estos eran antiguos israelitas y la estructura ósea de los rasgos de su rostro debería reflejar las características de ese grupo étnico. Aunque no conozca la personalidad de cada personaje, al menos debería entender cómo son la estructura ósea y los rasgos de esa etnia. Da igual a qué periodo pertenezca la persona a la que está pintando, sus características étnicas deberían enfatizarse y hacerse evidentes por medio de su pelo, sus rasgos faciales, el color de ojos y la forma de la cara”. Sin embargo, ¿cómo es que las figuras que pintó de estos diferentes periodos, a pesar de tener edades diferentes, tienen todas estructuras óseas que no se parecen a las de ese grupo étnico? Todos tienen rostros rectangulares; los más jóvenes simplemente lucen menos arrugas y un cabello más oscuro, mientras que los mayores tienen más arrugas, la piel más oscura y más pelo cano. Los rasgos de estas figuras son básicamente los mismos: rostros anchos, rectangulares, son de alta estatura y de una complexión especialmente fuerte. Digo: “¿Por qué todas estas figuras parecen iguales? Son demasiado similares y carecen de rasgos distintivos”. El pintor mismo no repara en el problema. Tal vez ha pintado demasiadas obras de este tipo, su técnica se ha vuelto demasiado pulida y su estilo se ha estancado. Cada vez que pinta figuras, los rostros de los hombres casi siempre tienen la misma forma y no es capaz de capturar los rasgos faciales únicos de los diferentes personajes. ¿Acaso su capacidad para evaluar y apreciar las cosas no es un poco escasa? (Sí). Después de terminar la pintura, no sabe si los rasgos faciales que ha representado se conforman a las características óseas de ese grupo étnico; no está seguro de esas características. ¿Diríais que su calibre en este ámbito es promedio o escaso? (Escaso). ¿Puede corregirlo después de que se le hagan sugerencias? Le hice sugerencias en una ocasión, pero cuando más adelante vi su obra, seguía siendo igual. Llegado ese punto, no hay nada más que decir; explicarlo más seguiría escapando a su alcance.
En lo que respecta a los problemas relacionados con la capacidad de las personas para evaluar y apreciar las cosas, estas son sus manifestaciones a lo largo de niveles diferentes de calibre. La gente de buen calibre no solo puede apreciar las cosas, sino también evaluarlas. Aquellos con incluso mejor calibre, al dar con pensamientos y puntos de vista correctos, abogarán por ellos y los compartirán o se los proporcionarán a los demás y, cuando se topan con pensamientos y puntos de vista incorrectos, pueden identificarlos y corregirlos. La gente de calibre promedio tiene cierta capacidad para apreciar las cosas, pero carece de capacidad para evaluarlas; no pueden identificarlas al nivel del pensamiento. La gente de escaso calibre no entiende las cosas al nivel del pensamiento, así que no puede decirse que tengan capacidad para identificarlas. La gente sin calibre no puede entender estos asuntos en absoluto. Aunque alguien se los explique, siguen sin poder entender qué son en realidad los pensamientos y puntos de vista que se discuten. Para ellas, es como oír una historia sobre otro planeta; escapa por completo a su alcance. Estas son las diferentes características exhibidas por las personas de distinto calibre en cuanto a la capacidad para evaluar y apreciar las cosas.