Cómo perseguir la verdad (21) Parte 3

Respecto al asunto de mantenerse alejado de diversas fuerzas sociales, aparte de las diferentes fuerzas que la gente se encuentra en sus vidas, hay también otras que aparecen con frecuencia en la sociedad; de esas también hay que mantenerse alejado. Ya sea en la vida o en el trabajo, evita tener cualquier conexión o relación con ellas. Maneja tu propia vida y tu trabajo y, a su vez, que no te intimide el formidable aspecto de estas fuerzas. Al tiempo que las rechazas y te distancias de ellas en el corazón, ejerce la prudencia a la hora de manejar tu relación con ellas y mantén las distancias. Esto es lo que debes hacer. Ten claro en tu corazón que solo estás haciendo este trabajo para poner comida en la mesa, para tu sustento. Tu propósito es simple, tener comida y ropa, no luchar contra esas fuerzas en busca de un desenlace concreto. Aunque te digan cosas o hablen con dureza; aunque estés en un país donde se persigan las creencias religiosas, donde se persigue el cristianismo y hay quien se burla de tu fe, hace comentarios sarcásticos o difunde rumores sobre ella, solo te queda aguantar. Protégete a ti mismo, mantén la calma ante Dios, órale con frecuencia, acude con regularidad ante Su presencia y no permitas que la enormidad o la fiereza exterior de estas fuerzas te intimiden. Aparte de practicar el discernimiento respecto a ellas en el fondo de tu corazón, debes permanecer alejado de ellas. Controla tus palabras, ten cuidado dónde pisas, mantén una coexistencia pacífica y usa la sabiduría al lidiar con ellas. ¿Acaso no son estos los principios de práctica que debes seguir? (Sí). Por supuesto, ya quieras apartarte de ellas, rechazarlas o incluso despreciarlas en tu corazón, debes ser prudente respecto a cómo te muestras de cara al exterior. No debes permitir que lo perciban o lo vean. Ten claro en el corazón que solo trabajas para ganarte la vida y que vivir entre ellas es el último recurso. Para empezar, trata de mantenerte alejado de ellas. Cuando participen colectivamente en una conducta ilegal, deberías mantenerte alejado y evitarlas y no formar parte de sus delitos. Al mismo tiempo, protégete y no te permitas caer en la incómoda situación de ser objeto de un ataque conjunto o una incriminación. ¿Se consigue eso fácilmente? A algunas personas jóvenes e ingenuas les resulta difícil entrar por primera vez en este entorno social complejo. O tal vez es que ciertos individuos carecen de cualidades o de adaptabilidad y no son muy diestros a la hora de manejarse en las relaciones interpersonales, lo cual le suma algo de dificultad. Sin embargo, en cualquier caso, una cosa está clara: basta con que uses tus capacidades personales para finalizar el trabajo de la tarea en cuestión. No ofendas a nadie; no seas demasiado riguroso con aquellos que carecen de fe, límites morales, conciencia y razón. A raíz de una única palabra o incidente, no les prediques altos principios ni hables sobre asuntos tales como la fe en Dios, cómo comportarse o la conciencia y la naturaleza humana. No es necesario; resérvate los buenos consejos para aquellos que entienden. No uses siquiera el discurso humano con aquellos que no son mejores que las bestias, y mucho menos hables sobre cosas relacionadas con la verdad. Este es un rumbo de acción absurdo. Si son una fuerza poderosa, entonces debes mantener, en apariencia, una pose amistosa y armoniosa a la hora de aproximarte a ellos al tiempo que te distancias y los rechazas en tu corazón. Pelea por lograr el resultado de ganarte tu propio sustento con la comida y la ropa; basta con eso. En un entorno de vida tan complejo donde se entrelazan diversas fuerzas, Dios no necesita que tomes parte en nada para probar que eres alguien que le sigue, que persigue la verdad o que es una persona buena y honesta. En cambio, Él quiere que seas inocente como la paloma y astuto como una serpiente, que acudas en todo momento ante Dios, te calmes ante Él y ores, que permitas que Dios te proteja y que logres el objetivo de protegerte a ti mismo. ¿Qué desenlace específico debes conseguir? El de evitar que la gente malvada te engañe, las diversas fuerzas te enreden y evitar convertirte en su saco de boxeo, su peón sacrificado, su chivo expiatorio o el blanco de sus chistes. Cuando averigüen que crees en Dios, se reirán de ti y dirán: “Mira, un creyente religioso” o “Mira a esta persona religiosa, su Dios es así o asá; ahí está orando de nuevo a su Dios, y dice que es Dios el que le da el dinero que gana”. Por tanto, no te metas en discusiones relacionadas con la fe. No les des ninguna ventaja. No te hace falta invertir energía alguna en socializar o mantener una relación con ellos, en que te digan lo bondadoso o lo buena persona que eres, ni tampoco en ganarte su aprobación. No necesitas nada de eso. Ocúpate de los asuntos oficiales con principios; eres un empleado corriente, un mero miembro del sector. Dios no requiere de ti que difundas Sus palabras entre ellos, que les hables sobre Su verdad. Él te pide que te distancies de ellos, te protejas, no te quedes atrapado en su lodazal o en ninguna tentación y, ante todo, no te impliques en diferentes disputas, en el caos que han creado, en sus planes y artimañas, ni en situaciones complicadas. Debes ser consciente en todo momento de tu propósito en esta profesión: no se trata de avanzar, de llegar a la cumbre, de convertirte en una persona con recursos ni de demostrar tu valor en la sociedad. No se trata de hacer algo que impresione a tus líderes o superiores. Tu propósito es ganarte el pan de cada día, el sustento, ser capaz de sobrevivir en este mundo y en esta sociedad y luego disponer del tiempo y las condiciones para cumplir con tu deber, perseguir la verdad y lograr la salvación. Así, no hace falta que batalles en ningún centro de trabajo por tener oportunidades para avanzar, por formación complementaria, por estudios en el extranjero o por una mejor opinión de tus superiores, ni siquiera por la atención de los líderes en los escalafones más altos. No necesitas nada de eso. Si tratas de sobrevivir, de mantener tu sustento, entonces puedes renunciar a esas cosas en tu vida. Solo necesitas protegerte en el ámbito de tu profesión; con eso basta. Dios no te pide que hagas mucho. El principio que deberías observar es el de distanciarte de las diversas fuerzas, evitar colocarte en un atolladero o naufragar dentro de un entorno relativamente sencillo donde puedas mantener tu sustento. Esta es una forma de proceder absurda. Está claro que eres capaz de mantener tu sustento mediante los métodos de trabajo más sencillos, sin embargo, a menudo estás dispuesto a mezclarte en disputas, te metes tímidamente o participas en asuntos no relacionados con tu profesión y tu sustento, lo cual te hace incurrir en diversos asuntos humanos complejos, en los complicados enredos y conflictos de diversas fuerzas sociales. Entonces no puedes culpar a Dios por haber dispuesto tales circunstancias, solo puedes culparte a ti mismo, tu caída es culpa tuya y solo tuya. A menudo dices que estás demasiado ocupado y agotado en el trabajo y que te falta tiempo para las reuniones y para cumplir con tu deber. No importan las razones, si te encuentras en tales circunstancias, la casa de Dios te descartará pronto. Tu esperanza de salvación desaparecerá. Esa fue la senda que tú mismo tomaste, la senda que elegiste, y ese es el desenlace que acabará produciéndose. Si en tu entorno practicas de acuerdo con los principios que comparte Dios, te proteges bien y puedes acudir ante él con el corazón en calma, entonces, mientras alcances un equilibrio entre el trabajo y el cumplimiento de tu deber, seguirás teniendo una oportunidad de salvación. Sin embargo, la condición previa para que esto suceda es que debes distanciarte de las diversas fuerzas en la sociedad, calmar tu corazón y, al mismo tiempo, dentro del ámbito de tus capacidades y de tus limitados medios, ser capaz de cumplir con tu deber y caminar por la senda de perseguir la verdad. De este modo, no importa lo desafiante que sea tu entorno familiar, o lo limitado de tus medios individuales, bajo la protección, las bendiciones y la guía de Dios, acabarás avanzando paso a paso por la senda de perseguir la verdad. Entonces, tu esperanza de salvación se volverá más fuerte. Tal vez debido a tu afán y esfuerzos personales y a pagar el precio, acabarás por alcanzar la salvación. Sin embargo, algunos se rinden a mitad de camino. Perciben que su vida es demasiado monótona, que se han aislado del mundo, que sus vidas son solitarias y las pasan solos; les parece que no tienen nada que hacer si no se involucran en diversas disputas y que son incapaces de hallar o de percibir su propia valía o de contemplar su futuro. Así que abandonan los principios que Dios requirió de ellos, optan por no permanecer solos o en silencio, sino por mezclarse con diversas fuerzas en la sociedad. Cuestionan hasta el menor detalle, participan en luchas y enredos, riñen y batallan con ellas. Se meten en diversas disputas y les parece que su vida ha cobrado plenitud, valor y felicidad, ya no se sienten solos. ¿Qué es lo que han elegido tales personas? Han elegido la senda de desatender sus deberes y de no perseguir la verdad. Es el fin; cuando se ha llegado a este punto del camino, ya no quedan esperanzas de salvación. ¿Acaso no es así? Incluso después de oír semejantes palabras, bastantes personas se sienten bien respecto a ellas y no les parece un desafío demasiado grande llevarlas a cabo. Sin embargo, tras haberlas practicado un tiempo, piensan: “¿No resulta demasiado agotador vivir así? La gente me suele considerar poco convencional, no tengo amigos ni compañeros; es una vida demasiado solitaria, demasiado aislada, y el día a día me parece insulso. Me da la sensación de que no es una vida buena ni feliz”. Entonces, tales personas regresan de nuevo a su vida anterior y se las descarta. Su esperanza de salvación desaparece. No pueden soportar la soledad, son incapaces de tolerar la dureza de que los ridiculicen y aíslen por vivir en función de los requisitos de Dios en medio de este grupo de personas. En cambio, disfrutan viviendo entre diversas fuerzas que luchan entre sí, se integran y se quedan atrapados en ellas, se pelean y se baten contra ellas. Se puede decir que tales personas no pertenecen a los escogidos de Dios. Aunque se sientan bien tras oír estos sermones, siguen eligiendo formar parte de diversas fuerzas sociales, en lugar de distanciarse de ellas. Sobra decir que la salvación no está destinada a esas personas. Sin embargo, si eliges la senda de distanciarte de diversas fuerzas en la sociedad, y bajo la condición de mantener tu sustento cumples con tu deber como ser creado, al menos, en función de tu elección, cuentas con esperanzas de salvación. Posees los requisitos previos básicos; por tanto, existen tales esperanzas de salvación.

En la iglesia hubo alguien que de alguna manera entabló relación con una persona blanca cuyo padre era miembro del parlamento. En realidad, ser miembro del parlamento no es un gran cargo, pero a este tipo le parecía un gran honor tener contacto con el hijo de un parlamentario extranjero. Pensaba que era una persona con estatus. Más adelante, iba de un lado a otro con el hijo de este parlamentario, se lo presentaba a todo el que se encontraba, y decía: “Este es el hijo del parlamentario”. Yo le pregunté: “¿El hijo del parlamentario? ¿Qué nivel tiene su padre como miembro del parlamento? ¿Qué puede hacer él por ti?”. Me respondió: “¡Su padre es parlamentario!”. Insistí: “¿Qué tiene que ver contigo que su padre sea parlamentario? Tú no eres un miembro del parlamento, ¿para qué tanto presumir?”. El tipo estaba encantado consigo mismo. Solo porque había establecido una conexión con el hijo del parlamentario, actuaba de manera engreída allá por donde iba e ignoraba a los rostros familiares cuando los veía por la calle. La gente le preguntaba: “¿Por qué no nos saludas?”. Él respondía: “¡Voy caminando con el hijo del parlamentario!”. ¿Te puedes creer lo vanidoso que era? ¿Acaso no es un no creyente? (Lo es). ¿Qué desenlace acaban teniendo tales personas en la casa de Dios? (Son descartadas). Se debe descartar a esta persona de la iglesia, dado que es un no creyente y un oportunista. Se aferra a cualquiera que parezca tener rango y fuerza, y si ve que hay fuerza en la casa de Dios, se aferra a ella. Por tanto, tras permanecer en la casa de Dios durante un tiempo, se da cuenta de que aquí no hay manera de hacer dinero, así que se busca un trabajo de repartidor. Pero esa ocupación no le parece lo bastante digna y más adelante se gana el favor del hijo del parlamentario, piensa que ahora tiene estatus y no le hace falta ser repartidor. Decidme, ¿acaso no resulta esto absurdo? ¿No hay unos cuantos como ese en la iglesia? (Sí). Hay quienes se sienten orgullosos solo porque conocen a alguien con rango o fuerza. Creen que tienen valor y son diferentes al resto. Algunos tienen un humilde puesto oficial y un poco de fuerza asociada a este, sin embargo, se creen diferentes a los demás en la iglesia y piensan que deben tener la última palabra. ¿Acaso no son unos no creyentes? (Sí). Luego están aquellos que carecen de influencia real, pero no paran de alardear, y dicen: “¡Conozco al presidente!” o “¡Conozco al amigo del primo de la secretaria del presidente!”. Como ves, hacen unas asociaciones muy enrevesadas y siguen teniendo la audacia de decir cosas semejantes. ¿Por qué son tan insensibles? Su historia es tan enrevesada que en realidad nadie sabe de lo que hablan, y a otros les interesa tan poco que ni siquiera los escuchan, ya que no les importan tales cosas. Solo los individuos así les dan tanta importancia a esos asuntos y los consideran muy significativos e impresionantes. Hay quienes suelen decir que conocen a ministros, directores o altos funcionarios. Algunos llegan a asegurar: “Conozco a personas en ambos lados, en la sociedad que se ciñe a la ley y en los bajos fondos. Me muevo por ambas sendas como pez en el agua”. Otros puede que digan: “Conozco a la cuñada del jefe del condado”. Y hay quienes aseguran: “Conozco a la amiga de la madre del alcalde, de la iglesia”. Usan esto como un derecho para alardear. ¿De qué sirve conocer a esa gente? ¿Te pueden ayudar a conseguir algo? Aunque seas alcalde, director, gobernador provincial o siquiera la madre o el padre del gobernador, ¿tiene tu estatus alguna utilidad en la iglesia? (No). ¿Acaso no son parte de la raza humana los alcaldes, gobernadores y demás? ¿Pueden llegar a ser más grandes que Dios? ¿No es repugnante el hecho de que estos no creyentes les concedan valor a tales fuerzas? (Es repugnante). Algunos incluso aseguran conocer al jefe de policía, y otros dicen: “Yo antes era agente de la policía comunitaria y jefe en la comisaría local”, mientras que otros afirman: “Antes era director de la oficina del barrio y llevaba el brazalete rojo”. ¿Qué sentís al oírlos hablar sobre estas supuestas fuerzas? Algunos no creyentes, aquellos que no persiguen la verdad y solo son creyentes de boquilla, son tan estúpidos que no saben si lo que dicen estas personas es cierto o no, así que lo toman como un hecho y las tienen en alta consideración. Sin embargo, aquellos que persiguen la verdad, ¿qué piensan en su corazón cuando oyen estas cosas? ¿Qué evaluación hacen de esas personas? A primera vista, se dan cuenta de que son no creyentes, de que solo hablan de diversas fuerzas y de asuntos mundanos y de que han venido a la casa de Dios para alardear de tales cosas. No mencionemos siquiera el hecho de que conocen a los parientes lejanos de algún funcionario o celebridad; incluso si ellos mismos son una de estas personas, siguen sin tener valor en la casa de Dios; sus títulos y su posición no sirven para nada. Entonces, ¿de qué alardean? ¿Poseen la verdad? ¿Están cumpliendo con su deber según los principios? No son nada, ¡e incluso así tienen las agallas de alardear! ¿No es una vergüenza? ¿No es vomitivo? (Lo es). ¿Cómo de vomitivo? Incluso alardean de tener contactos a ambos lados de la ley, ¿no son estúpidos los que presumen de semejante cosa? ¿Acaso no son absurdos? (Sí). Ni siquiera les asusta meterse en problemas. ¿No es alguien que se asocia con ambos lados de la ley un matón? A los matones y los tramposos no se les valora en la casa de Dios; ¡forman parte de los no creyentes y se les debe expulsar! No obstante, se siguen sirviendo de esto para jactarse. ¿Acaso no es una bobada? ¿Es algo de lo que estar orgulloso? ¡Hasta presumen de ello! Algunos llevan grandes cadenas de oro en las muñecas y, cuando se emborrachan, se jactan delante de los demás, y dicen: “Mis ancestros eran saqueadores de tumbas y sus habilidades han ido pasando de generación en generación en mi familia. Mira la enorme cadena que llevo en la muñeca, la encontré de madrugada en una tumba imponente, este día o aquel otro, y me la quedé. ¿Qué te parece? Impresionante, ¿eh?”. Alguien oye esto, lo denuncia y lo arrestan sin que sea siquiera consciente de qué ley ha quebrantado. Le preguntan: “¿Esa cadena de oro que llevas en la muñeca es de tal época? ¡Es una antigüedad!”. Se incrimina a sí mismo estúpidamente. No alardees a ciegas sobre cosas que nunca han ocurrido, cuídate de no llamar la atención de la policía y de meterte en problemas. Resulta fácil meterte en problemas al alardear de ciertas cosas; si juegas con fuego, es probable que te quemes y te acabes destruyendo a ti mismo; la culpa es tuya. Ni siquiera sabes qué decir, no sabes qué hacer al respecto, ¿acaso no es una bobada? (Sí). Si alardeas de que te puedes comer veinte bollos de una sentada, eso está bien; no es que rompa ningún principio. Como mucho, la gente pensará que eres un necio y no te tomará en serio, pero no va en contra de la ley. El principio de mantenerse alejado de diversas fuerzas sociales se refiere esencialmente a la necesidad de ejercer la prudencia en cualquier rincón de la sociedad y en cualquier grupo en el que te encuentres. Es como dijo Dios durante la Era de la Gracia: “Sed astutos como las serpientes e inocentes como las palomas” (Mateo 10:16). Protégete bien a ti mismo; mientras puedas mantener tu sustento, con eso es suficiente. No hagas el intento ni seas tan iluso como para pretender aprovecharte de las fuerzas sociales a fin de establecerte en la sociedad, formar parte de ella, obtener su reconocimiento y ser aceptado. Son ideas absurdas y pensamientos decadentes. Las perspectivas humanas se deberían corregir. No importa el entorno social o la comunidad en la que se encuentren, si siguen el camino de Dios, eso llevará a que la sociedad o la humanidad los rechacen. Pero mientras Dios te proporcione aliento, no te quedarás sin un camino de supervivencia. Debes contar con esta clase de confianza. Las vidas de la gente no dependen de diversas fuerzas para garantizar su seguridad, su sustento, su futuro o todo lo que poseen. Confían en una sola palabra de Dios, en Su ordenamiento, Su guía y protección; esa confianza es obligatoria para ti. Por tanto, para sobrevivir en la sociedad, tu medio de supervivencia fundamental debe ser elegir una profesión para mantener tu sustento, en lugar de fiarte de cualquier clase de fuerza. Confiar en una profesión para mantenerte: este principio consiste en que las personas, bajo la guía y el ordenamiento de Dios, disfruten de todo lo que Él les ha dado, incluidas las posesiones materiales y el dinero, sin depender de limosnas o de la distribución de diversas fuerzas sociales para satisfacer su sustento individual. Las cosas materiales y el dinero del que dependes cada día que sobrevives, al igual que el aire que respiras, provienen de Dios, Él te los da, y nadie puede quitarte lo que Dios te ha dado. Lo material, cualquier cosa externa a tu cuerpo, como la respiración, no se te concede por una limosna que alguien te da y, por supuesto, nadie te lo puede arrebatar. Si Dios te lo ha dado, nadie puede quitártelo. Podemos observar este hecho a partir de las experiencias de Job, y debes contar con esta confianza. En posesión de esta auténtica confianza, dispondrás del fundamento básico y de la motivación para defender el principio de mantenerte alejado de diversas fuerzas sociales. Entonces, sobre esta base, tu cuerpo y tu mente pueden estar en calma ante Dios, puedes acudir ante Él y ofrecer tu cuerpo, tu mente y espíritu, cumplir con tu deber, perseguir la verdad y obtener el preciado resultado de la salvación. Debes poseer este conocimiento y entender estas verdades. Por tanto, mientras que la frase “mantenerse alejado de las diversas fuerzas sociales” podría sonar sencilla, cuando te enfrentes a cualquier asunto, debes sopesar tus decisiones en función de los diferentes principios y de las situaciones reales. En resumen, el objetivo principal no es simplemente distanciarse y separarse de ellas, sino usar el método y la senda de práctica de mantenerte alejado de diversas fuerzas sociales para lograr estar en calma ante Dios, ofrecerle tu cuerpo y tu mente y acudir ante Él, embarcarte en la senda de perseguir la verdad y acabar por lograr esperanzas de salvación y que se hagan realidad tus deseos. Por tanto, para obtener esta salvación final, debes seguir este principio de mantenerte alejado de diversas fuerzas sociales. Esta es la senda necesaria, una de las fundamentales para lograr la salvación. ¿No es así? (Sí). Del principio de mantenerse alejado de diversas fuerzas sociales ya hemos hablado antes con claridad. ¿Hay algo respecto a este principio que siga sin quedaros claro? En lo que respecta a ciertas situaciones especiales, ¿sabéis cómo enfocarlas? Si uniros a una cierta fuerza es una mera formalidad o una necesidad de una determinada profesión, ¿va esto en contra del principio de mantenerse alejado de diversas fuerzas sociales? Si en vuestra profesión es solo una necesidad o una formalidad, entonces resulta aceptable. Las fuerzas de las que hablamos no tienen relación con esto, con organizaciones o grupos superficiales; aquí estamos debatiendo sobre las fuerzas. ¿A qué nos referimos con “fuerzas”? A las autoridades, a la fortaleza en los grupos y a la fortaleza con la que estas cosas operan o incluso se descontrolan en la sociedad, ¿no es así? (Sí). Si habéis entendido este principio de práctica, pasemos a hablar del siguiente.

El cuarto principio es mantenerse alejado de la política. La política es un tema delicado. Hace treinta años, debatir sobre ciertos líderes, directrices o temas políticos de actualidad, incluso dentro de la iglesia, generaba las críticas de varias personas. Muchos buscaban una excusa para marcharse en cuanto surgía el tema de la política y no se atrevían a tratar tales asuntos; decían: “Si sacas el tema de la política es que estás en contra del partido y de la nación; eres un contrarrevolucionario y te van a arrestar. Si no fuera por los demás hermanos y hermanas, yo mismo te denunciaría”. Por aquel entonces, la gente era especialmente sensible respecto a la política. ¿Sigue siendo así? Si se debate en la iglesia sobre política o se destapa algo de ella, si se expone al gran dragón rojo y a Satanás, o si surgen temas que parecen políticos, ¿sigue la mayoría de la gente adoptando esa postura? ¿Acaso no se ha producido un cambio? (Sí). En las reuniones del pasado, cuando hablábamos sobre cosas como qué demonio se oponía a Dios o perseguía a los cristianos, alguna gente tosía, como si tuviera algo en la garganta, y se salía para aclarársela. Pasado un rato, ponía un poco la oreja y pensaba: “Ah, ya ha cesado la charla contrarrevolucionaria”, y entonces regresaba. Pero si al volver veía que todavía seguías debatiendo sobre lo mismo, empezaba de nuevo a toser y se iba. Yo me preguntaba por qué no paraba de toser. Estábamos debatiendo sobre cómo discernir a Satanás y cómo revelar su esencia y su vil rostro. ¿Es esta una discusión política? (No). Algunos necios, esas supuestas personas espirituales que carecen de entendimiento espiritual, se resistían enérgicamente a estos temas. No eran capaces de diferenciar entre la verdad y la auténtica implicación política, ni entendían a lo que se refería el Partido Comunista con “contrarrevolucionarios”. Eran unos ignorantes con el cerebro lavado por el Partido Comunista, temerosos de que a ellos mismos se les considerara también contrarrevolucionarios. No se atrevían a discutir o mencionar el tema de desenmascarar al gran dragón rojo. ¿Es dejar en evidencia al dragón rojo meterse en política? ¿Es contrarrevolucionario rebelarse contra el gran dragón rojo? (No). Ahora os atrevéis a decir que no, pero ¿os atreveríais a decir lo mismo en la China continental? ¿Son aquellos que siguen a Dios criminales políticos que obran en contra del partido y del Estado? (No). ¿Por qué decís que no? ¿Qué es un criminal político? ¿Has participado en política? (No). Si no has participado en política, ¿cómo te has convertido entonces en un criminal político? (El gran dragón rojo es quien lo determina). Si participas en un robo, eres un ladrón. Si participas en un asesinato, eres un asesino. Si participas en un atraco, eres un atracador. ¿En qué se basan estos cargos? Cuando participas en estas actividades criminales, se te imputan cargos y te conviertes en el perpetrador de ese crimen. Pero si no participaste, el delito y la imputación no tienen nada que ver contigo. Si no sigues a Satanás ni al partido, si te opones al Partido Comunista, si te opones y odias al gran dragón rojo y si sigues a Dios, ¿estás participando en política? (No). Entonces, si te acusan de ser un contrarrevolucionario o un criminal político, ¿se sostiene este cargo? (No). No se sostiene, es absurdo. Piensa en un agricultor sin profesión, que cultiva un poco de tierra, recoge la cosecha y acude al mercado para vender sus productos. Entonces, alguien con un brazalete rojo en la manga lo ve y dice: “Eh, ¿tienes permiso de trabajo? ¿Tienes certificado sanitario?”. El agricultor dice: “¿Dónde iba yo a conseguir un permiso de trabajo? No tengo profesión, no estoy empleado, ¿por qué iba a necesitar un permiso de trabajo?”. El agricultor no ostenta un cargo ni tiene una profesión, sin embargo, le piden un permiso de trabajo simplemente para vender su producto, ¿no resulta absurdo? Cuando crees en Dios y Lo sigues, el gran dragón rojo te acusa de participar en política. ¿Qué artículo de la constitución nacional ayudaste a desarrollar? ¿Qué movimiento político ayudaste a planear? ¿Qué nivel de funcionariado gubernamental ostentas? ¿Participaste en la disensión interna en cualquier nivel del gobierno? ¿En qué reuniones del congreso nacional o conferencias de Estado participaste? (En ninguna). Ni siquiera tienes acceso a la información, ni mucho menos participas en política, sin embargo, al final se te acusa de ser un criminal político; ¿acaso no es un cargo inventado? Decidme, ¿no es absurdo este país? (Sí). Algunas personas siguen siendo estúpidas. Piensan: “Oh, no, ¡que te acusen de ser un criminal político o un contrarrevolucionario es una enorme desgracia para los creyentes en Dios!”. ¿No es ridículo? Incluso hay algunos que, al haber sido declarados contrarrevolucionarios o criminales políticos por creer en Dios y condenados a 15 o 20 años de prisión, una vez liberados tienen la sensación de que se trata de un asunto vergonzoso. Piensan que no pueden aparecer en público, ni siquiera frente a sus compañeros de clase, amigos y familia. Sobre todo, cuando la gente los señala con el dedo y susurra a sus espaldas, les parece que han hecho algo vergonzoso. ¿No es eso una necedad? (Sí). Esta era te rechaza y el gran dragón rojo te persigue; ¿acaso son justos? Si toda la humanidad se alza para perseguirte, ¿significa eso que la verdad ya no es la verdad? La verdad siempre es la verdad, no importa cuánta gente se alce en su contra. La esencia de la verdad permanece inalterada, igual que la esencia malvada de Satanás. Aunque nadie reconozca o acepte la verdad, sigue siendo la verdad y este hecho nunca cambiará. Si toda la humanidad se alzara contra Dios y rehusara aceptar Sus palabras, eso demostraría que la humanidad es todavía malvada. La fuerza del mal de Satanás no se puede convertir en justicia solo porque haya mucha gente o grandes fuerzas respaldándola. Una mentira repetida diez mil veces se convierte en verdad; esta es la falacia de Satanás, su lógica, no la verdad. Si los creyentes experimentan el rechazo del mundo entero, así como la persecución y la difamación del gran dragón rojo, ¿deben sentirse avergonzados? (No). No deben avergonzarse. Que seas perseguido por defender la justicia pone de manifiesto que este mundo es realmente malvado y confirma las palabras de Dios: el mundo entero yace en poder del maligno. Cuando te persiguen por defender la justicia, da igual lo apropiada que sea tu senda y lo justas que sean tus acciones, nadie te aplaudirá por ello. En su lugar, cualquier negocio sucio que realice la gente de este mundo, mientras se adorne y se promocione, se convierte en algo positivo cuando se presenta ante el público. Se trata de personas malvadas; todas sus acciones son trucos sucios.

Sigamos hablando sobre este asunto de mantenerse alejado de la política. ¿Qué es la política? Has de saber lo que es la política antes de poder entender cómo distanciarte de ella. ¿Qué es la política? Al nivel más básico, implica el deseo de ostentar un cargo y tener una carrera como funcionario. Ese es un aspecto de la política. Supone ostentar un cargo y hacer carrera como funcionario. Desde funcionarios de alto rango a otros de bajo; desde responsables de pequeños departamentos y jefes de sección en despachos del gobierno, a secretarios de delegación y secretarios del comité del partido, directores, jefes de oficina, ministros y responsables de distintos niveles; todo esto entra en la categoría de política. ¿A qué nos referimos con política? La manera más directa de plantearlo es que es una fuerza y una autoridad, un símbolo para un tipo de autoridad en la sociedad. Esa es una faceta de la política. ¿Qué más abarca la política? (Dios, ¿no consiste también la política en batallar por apoderarse, establecer o consolidar el poder político del Estado?). Los conflictos y las luchas de poder entre el personal pertenecen a la política. ¿Qué más hay? Los planes, estrategias y métodos que se usan en estas luchas, además de las diversas elecciones, campañas e iniciativas publicitarias relacionadas con la política y el poder; todo esto pertenece a la política. Esta es la interpretación más sencilla de la política que podemos tener. Acercarse a la organización y al partido y esforzarse por progresar, ¿acaso no es eso política para la gente corriente? A esto lo llaman “Una persona humilde capaz de tener una visión global”. Es decir, aunque su posición es baja, su perspectiva es amplia. Así que se acerca a la organización y al partido, se esfuerza por progresar. Empieza por unirse a la Liga de la Juventud Comunista y luego al Partido Comunista. Poco a poco, se acerca al partido, presta oídos a sus enseñanzas, sigue sus directrices y su orientación. Se adhiere estrictamente a los preceptos indicados por el partido, los implementa y encarna totalmente las cualidades de uno de sus miembros. Habla y actúa en favor del partido, defiende los intereses del partido, su gobierno, su estatus y su imagen en la mente del pueblo. Lo salvaguarda todo en su favor. ¿No es todo eso parte de la política? (Sí). Defiende a la organización, o sea, al partido. No importa qué partido político sea o de cuál de sus organizaciones se trate, en cuanto empiezas a participar, tomas parte en la política. ¿Lo habéis hecho alguno de vosotros? (No). Entonces podéis estar tranquilos; no sois criminales políticos ni contáis con los requisitos para que se os considere como tal. Como poco, un criminal político tendría que viajar al extranjero y fundar una organización o grupo pro derechos humanos, participar en varias actividades sobre el tema, oponerse a las políticas y el mandato del gobierno actual, además de a varias de las acciones que realice. Asimismo, debe elaborar preceptos, sistemas, reglas y una constitución, así como diversas cláusulas a las que deben acogerse los miembros de la organización. Ha de ser organizado y disciplinado, con líderes superiores y miembros colaboradores inferiores, con una estructura de organización sistemática completa que se forma de arriba abajo. Solo entonces se le podrá llamar grupo político, y solo las actividades conducidas dentro de ese grupo político se pueden considerar como participar en política. ¿Habéis participado en esto alguno de vosotros? Si no es así, ¿tenéis intención de hacerlo, o acaso vuestro plan es uniros a un partido político y al menos ostentar un cargo de legislador o consejero? ¿Hay alguien que se ajuste a esa descripción? Si tienes tales planes, significa que ya estás involucrado en política; aunque todavía no hayas participado en ella, tienes la intención de hacerlo. Sin embargo, si no tienes tal intención, eso está muy bien. ¿Participar en unas elecciones votando como ciudadano cuenta como meterse en política? Si el sistema de un país se basa en la libertad y la democracia y los ciudadanos tienen derecho a votar, ¿cuenta emitir un voto para el candidato tal o cual como participar en política? (No). No, se trata de la política y el sistema del país, dentro de los cuales las personas tienen derecho a votar. Esto no cuenta como participar en política, solo estás expresando tu preferencia personal al seleccionar a una cierta persona, pero no te estás involucrando en su lucha por el poder político. Ninguna actividad política tiene relación contigo. Sencillamente emites tu voto para tal o cual candidato en calidad de ciudadano de ese país. Esa acción es un mero ejercicio directo de tus derechos como ciudadano y no es una forma de actividad o conducta política.

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