Palabras diarias de Dios | Fragmento 187 | "El misterio de la encarnación (2)"

En la época en que Jesús obraba en Judea, lo hacía abiertamente; pero ahora, obro y hablo entre vosotros en secreto. Los incrédulos lo desconocen totalmente. Mi obra entre vosotros está aislada de otras. Estas palabras, estos castigos y juicios, sólo les son conocidos a todos vosotros y a nadie más. Toda esta obra se lleva a cabo entre vosotros y sólo se abre a vosotros; ninguno de esos incrédulos lo sabe, porque el tiempo aún no ha llegado. Estos hombres están cerca de ser hechos completos después de soportar castigos, pero los de fuera no saben nada de esto. ¡Esta obra está demasiado escondida! Para ellos, Dios hecho carne es hermético, pero para los de esta corriente, se le puede considerar abierto. Aunque en Dios todo está abierto, todo está revelado, y se ha liberado, esto sólo es cierto con aquellos que creen en Él, y nada se ha dado a conocer a esos incrédulos. La obra llevada a cabo aquí y ahora se aísla estrictamente para evitar que sepan de ella. Si lo hicieran, todo lo que espera es condenación y persecución. No creerán. Trabajar en la nación del gran dragón rojo, el más retrógrado de los lugares, no es tarea fácil. Si esta obra tuviera que darse a conocer, sería imposible continuar. Esta etapa de la obra simplemente no puede progresar en este lugar. Si esta obra se llevase a cabo abiertamente, ¿cómo podrían tolerarla? ¿No traería esto un riesgo aun mayor? Si esta obra no se ocultase, y continuase en su lugar como en la época de Jesús cuando Él sanaba espectacularmente a los enfermos y expulsaba demonios, ¿no se habrían “apoderado” de ella los diablos hace mucho? ¿Podrían tolerar la existencia de Dios? Si tuviese que entrar ahora en los salones para predicar y enseñar al hombre, ¿no me habrían hecho añicos hace mucho? Y de ser así, ¿cómo iba a poder seguir realizando Mi obra? La razón por la que las señales y maravillas no se manifiestan abiertamente es por causa de la ocultación. Por tanto, los incrédulos no pueden ver, conocer o descubrir Mi obra. Si esta etapa de la obra tuviera que llevarse a cabo de la misma manera que la de Jesús en la Era de la Gracia, no sería tan firme. Por tanto, la obra debe ocultarse de esta forma para vuestro beneficio y el de ella misma. Cuando la obra de Dios sobre la tierra llegue a su fin, esto es, cuando concluya esta obra en secreto, esta etapa de la misma se abrirá completamente de golpe. Todos sabrán que hay un grupo de vencedores en China; todos sabrán que Dios hecho carne está en China y que Su obra ha llegado a su fin. Sólo entonces el hombre caerá en cuenta: ¿por qué razón tiene que mostrar China declive o colapso? Resulta que Dios está llevando a cabo Su obra personalmente en China y ha perfeccionado a un grupo de personas haciéndolas vencedoras.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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