Palabras diarias de Dios | Fragmento 192 | "Obra y entrada (4)"

Apenas uno de entre los hombres entiende la urgencia del corazón de Dios, porque el calibre de las personas es demasiado bajo y su sensibilidad espiritual bastante apagada, y porque ninguno lo nota ni presta atención a lo que Dios está haciendo. De modo que Dios sigue preocupándose por el hombre, como si la naturaleza animal de este pudiera estallar en cualquier momento. Esto demuestra, además, que la venida de Dios a la tierra va acompañada por grandes tentaciones. Pero por el bien de completar a un grupo de personas, Dios, colmado de gloria, puso al hombre al tanto de todas Sus intenciones, sin esconder nada. Ha decidido firmemente completar a este grupo. Por tanto, haya dificultad o tentación, Él mira hacia otro lado y lo pasa todo por alto. Él se limita a hacer Su propia obra en silencio, creyendo firmemente que un día, cuando Dios haya obtenido gloria, el hombre le conocerá, y creyendo que cuando el hombre haya sido completado por Dios entenderá por completo Su corazón. Ahora mismo puede haber personas que estén tentando a Dios, malinterpretándolo o culpándolo; Él no se toma nada de esto en serio. Cuando Él descienda en gloria, todas las personas entenderán que todo lo que Dios hace es por el bienestar de la humanidad, y comprenderán que todo es para que el hombre pueda sobrevivir mejor. La venida de Dios está acompañada por las tentaciones, y Dios también viene con majestad e ira. Para cuando Dios deje al hombre, ya habrá ganado gloria, y se marchará cargado al máximo de gloria y con el gozo del regreso. El Dios que obra en la tierra no se toma las cosas a pecho, por mucho que las personas lo rechacen. Él sólo está haciendo Su obra. Dios creó el mundo y esto se remonta a miles de años; ha venido a la tierra a realizar una cantidad inconmensurable de obra y ha experimentado por completo el rechazo y la difamación del mundo humano. Nadie celebra la llegada de Dios; todo el mundo simplemente lo mira con frialdad. En el transcurso de estos varios miles de años de dificultades, la conducta del hombre desde hace mucho tiempo ha hecho pedazos el corazón de Dios. Ya no presta atención a la rebeldía de las personas, sino que en su lugar elabora un plan aparte para transformar y purificar al hombre. La burla, la calumnia, la persecución, la tribulación, el sufrimiento de la crucifixión, la exclusión por parte del hombre, etc. que Dios ha experimentado en la carne: Él ha probado bastante de todo esto. Dios en la carne ha sufrido a fondo las miserias del mundo humano. Hace mucho que, en el cielo, para el Espíritu de Dios Padre estas visiones fueron insoportables y echó Su cabeza hacia atrás y cerró los ojos, esperando que Su amado Hijo regresara. Lo único que quiere es que todas las personas escuchen y obedezcan, sean capaces de sentir gran vergüenza ante Su carne y no se rebelen contra Él. Lo único que desea es que todos crean que Dios existe. Hace tiempo que dejó de hacer grandes exigencias al hombre, porque Dios ha pagado un precio demasiado alto, mientras el ser humano descansa tranquilo, no tomándose Su obra en serio.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

EL ÚNICO DESEO DE DIOS ES QUE EL HOMBRE ESCUCHE Y OBEDEZCA

I

Desde que Dios creó el mundo hace muchos años, ha hecho una gran cantidad de obra en la tierra, ha sufrido lo peor del rechazo de la humanidad e innumerables difamaciones. Nadie recibió la llegada de Dios a la tierra. Todos lo menospreciaron con indiferencia. Ha sufrido dificultades durante miles de años. La conducta del hombre rompió Su corazón. Él ya no presta atención a la rebeldía del hombre, sino que planea transformarlo y limpiarlo en su lugar. El único deseo de Dios es que el hombre escuche y obedezca, que sienta vergüenza ante Su carne y no se resista. Lo único que Dios desea es que todo el mundo hoy simplemente crea que Él existe, Él existe.

II

Dios en la carne ya ha sufrido bastante burla y vivido la exclusión y la crucifixión. También ha soportado lo peor del mundo del hombre. El Padre en el cielo no soportó contemplarlo. Echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos para esperar el regreso de Su amado Hijo. El único deseo de Dios es que el hombre escuche y obedezca, que sienta vergüenza ante Su carne y no se resista. Lo único que Dios desea es que todo el mundo hoy simplemente crea que Él existe, Él existe.

III

Dios dejó de pedirle más al hombre hace tiempo. El precio que Él ha pagado ya es demasiado alto, y aun así, el hombre sigue descansando tranquilo; pasa por alto la obra de Dios. El único deseo de Dios es que el hombre escuche y obedezca, que sienta vergüenza ante Su carne y no se resista. Lo único que Dios desea es que todo el mundo hoy simplemente crea que Él existe, Él existe.

De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

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