La senda de práctica para la transformación del carácter (Parte 1)

¿Qué es la transformación del carácter? La mayoría de las personas no acaban de entender en qué consiste. La transformación del carácter es la visión principal para quienes creen en Dios. Lograr esta transformación no es un asunto simple. Esto se debe a que Dios no salva a los seres humanos recién creados a quienes Satanás no ha corrompido, sino a un grupo de seres humanos profundamente corrompidos por él, llenos de ponzoñas y actitudes satánicas, que son justamente como Satanás y se resisten a Dios y se rebelan contra Él. Transformar el carácter corrupto de una persona es como curar a alguien que tiene cáncer. Se trata de un proceso complejo, ¿verdad? Requiere cirugía, quimioterapia a largo plazo y reexaminación tras un período. El proceso es verdaderamente complejo. Por lo tanto, no consideres la transformación del carácter como un asunto simple. No es el cambio de conducta o personalidad que la gente imagina. No es algo que las personas puedan conseguir solo porque quieren. En la transformación del carácter, intervienen muchos procesos que se explican muy claramente en las palabras de Dios. De modo que, desde el primer día que llegas a creer en Dios, debes entender cómo Dios salva a las personas y el efecto que Él quiere lograr con ello. Si quieres perseguir la verdad y transformar el carácter, debes cambiar tus puntos de vista erróneos sobre la fe en Dios. Para creer en Dios, no hace falta que seas una persona educada, buena o que obedezca las leyes, ni que hagas muchas buenas obras para obtener la aprobación de otros. En el pasado, las personas pensaban que creer en Dios y aspirar a transformar el carácter significaba ser complaciente, tener externamente cierta semejanza humana, cultura, paciencia, o bien, demostrar algo de piedad y amor superficiales por otras personas, ayudar a los demás y dar limosna. En otras palabras, ser lo que se considera una buena persona en el contexto de las nociones y las figuraciones humanas. Todo el mundo tiene estas nociones y cosas en el corazón: es un aspecto de las ponzoñas satánicas. Antiguamente, nadie que creyera en Dios podía explicar claramente la cuestión de la transformación del carácter. No se estaba familiarizado con los asuntos de la fe; estos temas no eran algo que se entendiera de manera innata, que se pudiera comprender al cabo de unos años de creer en el cristianismo. Esto se debe a que Dios todavía no había llevado a cabo este aspecto de Su obra, ni había hablado sobre este aspecto de la verdad. Por esta razón, muchas personas, sobre la base de sus nociones y figuraciones, consideraron que la fe consistía en realizar algunos cambios en la conducta y las prácticas superficiales, y en modificar algunos de sus puntos de vista obviamente erróneos. Algunos incluso creyeron que tener fe era soportar grandes adversidades, no comer buenos alimentos o no vestirse con ropas lujosas. Al igual que las monjas católicas de los países occidentales en el pasado, que creían que la fe en Dios simplemente significaba soportar más adversidades y disfrutar de menos cosas buenas en la vida: dar dinero a los pobres, cuando tenían, o hacer más buenas obras y ayudar a los demás. A lo largo de toda la vida, hacían hincapié en el sufrimiento. No comían alimentos buenos ni lucían atuendos hermosos. Cuando morían, sus vestimentas apenas tenían algún valor. En las noticias, en todo el mundo, se habrá hablado de sus obras. ¿Qué significa esto? Que la gente piensa que solo este tipo de personas son buenas y virtuosas; que en el ámbito religioso se considera que únicamente ellas han hecho cosas y obras buenas, han experimentado una transformación y tienen verdaderamente convicción. Y, por lo tanto, todos podéis no ser ninguna excepción: tal vez también creéis que la fe en Dios debe significar ser una buena persona, alguien que no hace daño ni insulta a los demás, que no emplea un lenguaje soez ni comete malas acciones, y que la gente puede ver que en apariencia cree en Dios y puede glorificarlo. Es un estado mental de los que acaban de comenzar a creer en Dios. Creen que esto es una transformación del carácter, y que esta es la clase de persona que complace a Dios. ¿Es correcto este punto de vista? Solo quienes acaban de iniciarse en la fe tienen estos pensamientos tan ingenuos. Cuando uno ha entendido algunas verdades, esta manera de pensar no tarda en desaparecer. Por muy profundo que antes tuvierais arraigado este punto de vista en el corazón, todavía no habéis desvelado los errores y las desviaciones de dicha perspectiva. Por muchos años que hayas creído en Dios, estos puntos de vista erróneos no se han resuelto completamente. A partir de esto, queda claro que pocas personas entienden verdaderamente qué es la transformación del carácter, qué significa creer de verdad en Dios, cómo ser alguien real, y qué clase de persona complace a Dios o si Él la considera aceptable o quiere ganarla. Si no entiendes estas cosas, es que no has creado una base sólida en el camino verdadero. Estas nociones y figuraciones humanas, y estos pensamientos subjetivos, todavía dominan tu pensamiento y tus puntos de vista.

Algunos dicen: “Siento que todavía no he cambiado. Me enfado si mi hijo desobedece, o si mi esposo hace algo que no me gusta. Cuando veo a los no creyentes que no creen en Dios, los odio. ¿Acaso estos sentimientos no son todavía revelaciones de corrupción y una falta de transformación del carácter?”. ¿Es correcta esta declaración? (No). ¿Cuál es el problema? Solo se centra en la conducta externa. Decidme, cuando Dios habla de transformación del carácter, ¿se refiere a un cambio en la personalidad o el temperamento de una persona? En absoluto. Algunos creen que la transformación del carácter es simplemente un cambio en la personalidad y piensan que consiste en ser particularmente paciente y no perder nunca los estribos, pero esto es un error grave. La mayoría de las personas no puede ver claramente la cuestión de la transformación del carácter. Cree que ahora está más cerca de Dios y es compatible con Él en ciertas áreas, y que, a pesar de que a veces no puede someterse y pierde la compostura al enfrentarse a cosas que no se ajustan a sus nociones y figuraciones, dado que es capaz de reflexionar sobre este asunto posteriormente, de llegar a conocerlo, y de orar y arrepentirse ante Dios, esto significa que ha cambiado. ¿Creéis que este tipo de cambio representa una transformación del carácter? ¿Cómo discerniríais esta clase de estado? ¿Qué conlleva la transformación del carácter? ¿Qué estados y manifestaciones se producen en alguien cuyo carácter se ha transformado? (La transformación del carácter consiste en aceptar el juicio y el castigo de las palabras de Dios, en llegar a conocer la esencia corrupta propia, en cambiar los puntos de vista sobre las cosas y, gradualmente, en lograr ser compatible con Dios. No se trata de no enfadarse nunca, ni de ser capaz de refrenarse para perder los estribos no tan a menudo. Esto no tiene nada que ver con la transformación del carácter). Es un entendimiento bastante puro. Primero os plantearé una pregunta y, después, podéis meditar sobre ella: si tu carácter se ha transformado y entiendes la verdad, tu punto de vista sobre las cosas será compatible con Dios. Cuando esto sea así, ¿seguirás siendo compatible con la humanidad corrupta? No. Serás capaz de odiar a los satanases y los diablos en el corazón, y sentirás oposición, aversión y aborrecimiento hacia la humanidad corrupta que se resiste a Dios y lo traiciona; serás capaz de aborrecer todo tipo de cosas negativas, estarás incluso menos dispuesto a relacionarte con los que pertenecen a los diablos, y serás capaz de amar lo que Dios ama y odiar lo que Él odia. Estos son los resultados de entender la verdad. Si puedes conocerte verdaderamente y calar tu propia esencia naturaleza, serás capaz de desentrañar la esencia común de la humanidad corrupta y de aborrecer de manera natural a los humanos corruptos que se resisten a Dios. Cuando observes sus puntos de vista falaces y absurdos, no estarás dispuesto a relacionarte con ellos, y te repugnarán y los rechazarás. Especialmente al ver cómo el ámbito religioso condena rabiosamente la encarnación y odia y aborrece la verdad en grado sumo, llegarás de manera natural a detestar a estas fuerzas del anticristo y las rechazarás por completo. Si entiendes la verdad y conoces a Dios auténticamente, aborrecerás de manera natural a los que son hostiles a Dios, se rebelan contra Él, renuncian a Él y lo traicionan. ¿Cómo podrías seguir siendo compatible con esa gente? Por tanto, si tu carácter-vida ha cambiado, los no creyentes, y todos los que se resisten a Dios, te repugnarán particularmente y los aborrecerás. No obstante, dado que actualmente vivimos entre humanos corruptos, solo podemos soportar, y basar nuestra vida en la sabiduría. No podemos desdeñarlos, mantenernos alejados de ellos, ignorarlos o discutir con ellos cuando los veamos porque precisamente entendemos la verdad y se ha transformado nuestro carácter. No debemos hacer estas cosas, debemos ser sabios. Hay otra cuestión que todavía no habéis acabado de entender: algunos de vosotros creéis que la transformación del carácter y ser compatible con Dios significa no tener temperamento alguno, ser agradable y amable, y sonreír cordialmente incluso a los diablos y satanases; consideráis que esto es una transformación del carácter. ¿Es correcto este entendimiento? (No). Es un malentendido grave. Pero ¿por qué es incorrecto? Dios quiere salvar a la gente y ha expresado muchas palabras y ha realizado muchas obras, pero ¿en qué clase de persona quiere que se convierta la gente? En alguien cuyos pensamientos se basen en la verdad, y que la acoja como su consigna en la vida. Él no quiere que nadie carezca de pensamiento, como un estúpido, y mucho menos que no tenga temperamento o emociones normales, como una persona en estado vegetativo. Quiere que se convierta en alguien que entienda la verdad y pueda escuchar Sus palabras y someterse a Él, una persona normal que ame lo que Él ama y odie lo que Él odia, a la que le guste lo que a Él le gusta y aborrezca y rechace lo que Él aborrece. Ahora deberíais tener claro qué quiere Dios transformar en el carácter de la gente. Él ha pronunciado muchas palabras y ha expresado muchas verdades; quiere salvar a la gente y cambiar a cada persona con Sus palabras. ¿Habéis pensado alguna vez en la semejanza que Dios quiere que tenga la gente a quien Él hace ser completa? Oigo a muchos hermanos y hermanas decir: “He creído en Dios durante mucho tiempo, pero hay muchos asuntos externos que todavía me limitan”. Algunas hermanas dicen: “Quiero llevar las ropas que veo que llevan los no creyentes, y mirar más de soslayo a quien vea que viste con elegancia”. Algunos hermanos dicen: “Veo familias ricas y adineradas, y también yo quiero ganar dinero. Cuando veo a una chica hermosa, quiero volver a mirarla, y me enfado cada vez que veo algo que me disgusta. Estas actitudes corruptas que tengo todavía no han cambiado y, cuando me pasan cosas, siempre dejo que la imaginación se desenfrene. ¿Cómo puedo controlar todo esto? ¿Cuándo seré capaz de cambiar?”. Estas ideas son las que Me llevan a decir que no entendéis qué es la transformación del carácter. Meramente os contenéis en cuanto a la conducta, las acciones externas, el temperamento y la personalidad. De esta manera no es posible transformar el carácter. ¿Cuáles de las palabras de Dios dicen que no deberíais hablar libremente, o mostrar las emociones cuando queráis, o enfadaros, etcétera? ¿Es esto lo que dice la palabra de Dios? Sus palabras simplemente desenmascaran de manera profusa la esencia corrupta del hombre y le indican cómo reconocer su carácter corrupto, desecharlo y transformarlo, emerger de la influencia de Satanás y, entonces, actuar según los requisitos de Dios, y convertirse en alguien que se ajuste a las intenciones de Dios y las satisfaga. Cuando entiendas la cuestión de qué es la transformación del carácter, ¿te seguirás escandalizando por estas acciones externas? ¿Seguirás enredado en todos estos asuntos externos? (No). Si no entiendes qué es la transformación del carácter, nunca captarás su esencia ni la lograrás. En particular, en el caso de algunos de los que se acaban de convertir desde la religión, sus puntos de vista sobre la fe en Dios aún no se han transformado a partir de las ideas y las nociones de la religión. Todavía buscan ser personas espirituales, pías, humildes y pacientes, encantadoramente complacientes y buenos samaritanos, ¡pero esto es un grave error! Si buscas ser esta clase de persona espiritual y complaciente, eres alguien que no posee entendimiento espiritual. ¿Puede una persona complaciente entender la verdad? ¿Puede conocerse a sí misma y desechar su carácter corrupto? Definitivamente no. Quienes buscan ser complacientes, jamás llegarán a la verdad, ni serán capaces de conocerse y transformar el carácter, y nunca obtendrán la aprobación de Dios. Por tanto, si quieres transformar el carácter, primero debes entender qué es y en qué consisten la fe verdadera en Dios y la sumisión a Él. Solo entonces serás capaz de embarcarte en la senda de perseguir la verdad.

La transformación del carácter no se basa en cambios en los rituales o los preceptos, y mucho menos en el aspecto o el comportamiento externos, la personalidad o el temperamento. No se trata de transformar un temperamento lento en uno rápido, o viceversa, ni un introvertido en un extrovertido, ni un parlanchín en alguien taciturno. ¡Esta no es la manera, y queda muy lejos de los requisitos de Dios, muy distante! Cuando alguien comienza a creer en Dios, debido a que no entiende la verdad, siempre hace cosas según sus nociones y figuraciones. El resultado es que se desvía de la senda correcta y pierde varios años de su tiempo sin ganar nada real. En ese momento, no sabe que debería recorrer la senda de perseguir la verdad en la fe en Dios. En consecuencia, va a la deriva erróneamente durante varios años antes de darse cuenta de que lo más importante de creer en Dios es entender la verdad y entrar en la realidad para alcanzar la salvación, y de que este es el aspecto más crucial. Solo entonces entiende que la transformación del carácter de la que Dios habla no se refiere a cambios en la conducta externa, y que, por el contrario, Dios pide a las personas que se entiendan a sí mismas y a su propia esencia corrupta, que se esfuercen por encontrar la raíz de comprender la esencia-naturaleza del hombre y, entonces, se despojen de su carácter corrupto, pongan en práctica la verdad y sean capaces de someterse a Dios y adorarlo. Esto es lo que significa cambiar el carácter-vida. ¿Conocéis ahora la raíz de por qué habéis creído en Dios durante años sin transformar el carácter? Es porque no entendéis en qué consiste esta transformación y no sabéis los resultados y los estándares que Dios quiere conseguir al salvar a la gente. Es posible que algunos no acepten este aspecto de la verdad y digan: “Sé qué es la transformación del carácter, pero no me puedo controlar. Siempre hago lo que me gusta hacer y lo que pienso que está bien”. En general, no importa cómo lo expreses, esta manera de hablar demuestra que todavía no entiendes qué es la transformación del carácter, razón por la cual has producido todo tipo de nociones y figuraciones. Cuanto más se habla de esa transformación del carácter, más lejos de ti y de tu alcance se siente, y más incapaz pareces de realizarla. Cuanto más se debate sobre esa transformación del carácter y sobre desenmascarar la esencia-naturaleza de la humanidad, ¿no sentís, incluso con más fuerza, que vuestro carácter no ha cambiado en absoluto y que debéis seguir esforzándoos? ¿Por qué os pregunto sobre la transformación del carácter? En realidad, sé que no seréis capaces de responder. Algunos dirán: “Bien, ¿acaso no nos pones las cosas difíciles? ¿Por qué nos preguntas si sabes que no podemos contestar?”. No os pongo las cosas difíciles. Espero que os toméis a pecho cada pregunta que hago. No penséis simplemente en las frases o los temas de los que hablo ni consideréis el asunto cerrado una vez que parezca que ya lo habéis entendido. Cada frase, y cada aspecto del contenido que comparto ahora es un proceso por el que tendréis que pasar en el futuro. No se puede omitir ninguna parte, y se trata de cosas que, fundamentalmente, no poseéis. Os pregunto con la esperanza de que reflexionéis sobre vosotros mismos y de que examinéis si tenéis nociones y figuraciones humanas en el corazón. Deberíais reflexionar atentamente sobre si basáis vuestro acercamiento a la fe en Dios en nociones humanas o pensamientos e ideas erróneos. En realidad, la gente tiene su propia mente y manera de pensar, y los asuntos relativos a la fe en Dios no son ninguna excepción. Por tanto, debes examinar la esencia de estos pensamientos y estas nociones. Ahora mismo, en nuestras reuniones, no nos limitamos a las formalidades que la gente sigue en el ámbito religioso: leer la Biblia, orar, escuchar sermones, y ahí acaba todo. ¿Puede ser así de simple? Por supuesto que no. Las materias que debatimos ahora son las más elevadas de todos los temas humanos, y más importantes que cualquier otra, porque conciernen al destino futuro de la humanidad y a los requisitos que Dios, del soberano de todas las cosas, tiene para el hombre. Exploramos esta clase de temas y los compartimos a diario, pero quizá, incluso ahora, haya quien no acabe de entenderlos. No hemos terminado de hablar sobre estos temas, y ninguno de ellos puede describirse o explicarse por completo. Por tanto, los asuntos de la vida no son tan simples como la gente imagina. No se trata únicamente de escuchar más sermones, de leer más la palabra de Dios, de hacer más anotaciones y después memorizar algunas frases famosas, ni de utilizar todas estas cosas para compartir con los hermanos y las hermanas en las reuniones. No es tan simple. Debes prestar atención y entender cada aspecto de la verdad del que Dios habla; estas también son verdades con las que debe contar cualquiera que busque alcanzar la salvación. Si entiendes por qué Dios requiere que la gente transforme el carácter, prestarás atención a eso en el corazón y te esforzarás por llegar a la verdad. Si no puedes ver claramente de qué trata la transformación del carácter, no amarás la verdad ni le prestarás atención. Al contrario, la verdad no te interesará, de modo que nunca serás capaz de obtenerla. Dios esclarece a los sedientos de verdad y se oculta de los que no la persiguen. Si tienes un corazón anhelante y buscador, Dios te esclarecerá, obrará en ti y, poco a poco, te hará entender claramente todos los aspectos de la verdad. ¿Creéis que el tema de la transformación del carácter es importante? (Sí, lo es). Definitivamente, es importante, porque necesitáis con urgencia entender este aspecto de la verdad ahora mismo. Teméis que no tenéis la verdad, que no habéis cambiado, que os abandonarán cuando se produzcan los desastres, y que caeréis y sufriréis en ellos. Por supuesto, algunos temen entender demasiado poco la verdad en estos momentos, y que, cuando Dios los ponga a prueba en el futuro, tropiecen y no sean capaces de mantenerse firmes, con lo que malgastarían todos los esfuerzos anteriores. Debido a que esta es la última etapa de la obra de Dios para salvar a la humanidad, si la gente no consigue alcanzar la salvación a estas alturas, su fe en Dios habrá fracasado completamente, su vida de fe en Dios habrá concluido y, finalmente, será destruida.

Si quieres transformar el carácter, primero debes entender qué es. Acabo de hablar de lo que algunos imaginan que es la transformación del carácter según sus nociones, y todos habéis estado de acuerdo en que las declaraciones y los puntos de vista de estas personas son incorrectos, erróneos e incompatibles con la transformación del carácter que Dios requiere. Así pues, ¿cómo deberíais entender la transformación del carácter? ¿Cómo deberíais conseguirla? Lograr transformar el carácter no es algo simple. Primero debéis tener la capacidad de comer, beber y comprender las palabras de Dios. Si no poseéis esta aptitud, no podréis entender la verdad ni conoceros a vosotros mismos y, por tanto, no seréis capaces de transformar el carácter. Esto se debe a que, si queréis conseguir esta transformación, debéis tener conocimiento de vuestro propio carácter corrupto y discernir según las palabras de Dios vuestros diversos pensamientos, puntos de vista, comportamientos y manifestaciones falaces. Entonces, debéis comparar vuestro estado con la palabra de Dios y llegar a entender vuestro propio carácter corrupto. Cuando hayáis visto claramente que la esencia de este carácter corrupto es algo que se resiste a Dios y lo traiciona, y algo que Él detesta, entonces podréis despojaros de vuestro carácter corrupto y transformarlo gradualmente. Decidme, ya que la humanidad se ha corrompido tan profundamente, ¿será capaz de entender su carácter corrupto si no acepta las verdades que Dios expresa? ¿Podrá ver la realidad de su profunda corrupción? Todas las personas corruptas abogan por la educación, aceptan el conocimiento y compiten por adquirirlo; sin embargo, el mundo humano es cada vez más oscuro y malvado. ¿Y quién puede salvar a la humanidad de esta influencia de la oscuridad? De modo que es totalmente imposible transformar el carácter y vivir con semejanza humana si os apartáis de la palabra de Dios y no aceptáis Su juicio y purificación. Algunos dicen: “No quiero leer las palabras de Dios que hablan de juzgar y poner en evidencia a las personas porque se me clavan en el corazón y me provocan incomodidad”. ¿Serán capaces de conocerse a sí mismos si abordan las palabras de Dios de esta manera? ¿Podrán transformar el carácter fácilmente? No pasa nada si no te gusta leer las palabras de Dios que juzgan y castigan a la humanidad, porque en la casa de Dios hay himnos de Su palabra, así como vídeos de testimonios vivenciales para que los mires y aprendas. Canta más esos himnos, ya que cuentan con melodías que hacen que sea fácil aprenderlos y memorizarlos. Aprender a cantar estos himnos de la palabra de Dios de esta manera te reportará resultados, y te será sencillo recordar algunas de Sus palabras. Comienza a despertar tu interés por la verdad con estas palabras. Que sea necesario despertar el interés de las personas incluso cuando se trata de comer y beber la palabra de Dios… Decidme, ¿hasta qué punto dista la humanidad de los requisitos de Dios que se debe despertar el interés de la gente a través de himnos? ¡Esto demuestra que la humanidad en realidad no ama la verdad! Las palabras de Dios están muy bien pronunciadas e, independientemente del aspecto de la verdad que se comparta, son para el beneficio del hombre, de principio a fin, pero a las personas todavía no les gusta comerlas y beberlas. ¡La humanidad está realmente demasiado lejos de los requisitos de Dios! Por tanto, ¿qué se debe hacer al respecto? En primer lugar, debes orar a Dios cada vez que comas y bebas Sus palabras, y decir: “Oh, Dios, deseo esforzarme para transformar el carácter y conseguir un buen destino, porque temo caer en los desastres. También quiero comer y beber más Tus palabras, pero las que juzgan y ponen en evidencia a las personas son demasiado duras y se me clavan en el corazón, de modo que no me apetece leerlas. Por favor, esclaréceme, ayúdame, permíteme entender Tus palabras y ver que son todo lo que necesito en la vida y que son la vida que debería conseguir”. Si oras sinceramente de esta manera, Dios obrará en ti sin que ni siquiera te des cuenta y, poco a poco, te llevará a entender más Sus palabras, de una forma cada vez más profunda. Algunos dicen: “Me gusta mucho comer y beber las palabras de Dios, y ya las he leído de principio a fin, pero no sé qué verdades son las más importantes que se deben comprender ni qué realidades-verdad son las más importantes en las que se debe entrar, ni cómo debería ser mi búsqueda tendiente a transformar el carácter”. ¿Cómo se puede resolver este problema? En primer lugar, debes esforzarte mucho más por las palabras de Dios. No basta con meramente leerlas unas cuantas veces. Debes leerlas con atención muchas veces, sopesarlas y compartirlas a menudo, y practicarlas en tu vida, hasta que tengas una experiencia verdadera. Solo entonces podrás entender la verdad. Además, si no podéis hablar claramente sobre algunos temas, simplemente hacedlo en la medida que podáis. Dejad de lado los temas que realmente no podáis compartir con claridad por el momento; primero elegid hablar, desde lo trivial a lo profundo, sobre los temas que comprendáis más fácilmente y a los que podáis llegar con vuestro nivel actual de experiencia. La entrada en la vida no es un asunto simple, y es imposible entrar en profundidad después de creer simplemente durante tres o cinco años. Es lo mismo que el proceso de convertirse en una persona adulta: crecer poco a poco desde la infancia, de manera acumulativa, hasta que al final te conviertes en adulto al cabo de 20 o 30 años. Creer en Dios también requiere toda esta cantidad de años de experiencia y, por lo que respecta a las verdades relativas a someterse a Dios y amarlo, se tarda toda una vida en experimentarlas. Algunos dicen: “Como y bebo las palabras de Dios de esta manera, pero ¿cómo puedo calibrar exactamente si he transformado mi carácter de alguna forma?”. Esta pregunta preocupa a muchos hermanos y hermanas. Decidme, cuando un bebé acaba de nacer, y la madre lo alimenta y cuida de él, ¿se preocupa el bebé por cuándo crecerá y se convertirá en adulto? Por supuesto que no, porque no lo entiende. Por tanto, no es necesario hacerse esta pregunta. Simplemente, espera a que aumente tu estatura y, entonces, lo entenderás de manera natural, y cuando llegue el momento en el que debas cambiar, también lo harás de manera natural. Dios hará cosas en cada etapa y período que atravieses, y dispondrá ciertos entornos o personas, acontecimientos y cosas para que aprendas lecciones. Haz memoria de tu fe en Dios, desde el principio hasta ahora, compara el tipo de puntos de vista que tenías cuando comenzaste a creer en Dios con tus perspectivas actuales, y sabrás si has cambiado. Ahora mismo, lo más importante es que comáis y bebáis más las palabras de Dios, que compartáis más, que escuchéis más sermones y que profundicéis más en Sus palabras. Esto es crucial, y es la condición principal para lograr la transformación del carácter. ¿Puedes lograr resultados si no lees las palabras de Dios ni compartes la verdad, sino que simplemente te centras en cómo sentir el toque del Espíritu Santo, cómo vivir dentro del espíritu y ser espiritual? No tiene sentido centrarse siempre en estas cosas, ya que todas son secundarias. Por tanto, ¿qué es lo más importante? Comer y beber más las palabras de Dios. Si no comes y bebes cuidadosamente Sus palabras, entonces, aunque te reúnas a diario o dirijas bien las ceremonias religiosas, no serás capaz de entender la verdad, y mucho menos de ponerla en práctica. Esto se debe a que la verdad está toda contenida en las palabras de Dios, y nunca podrás obtenerla si no comes y bebes Sus palabras. Toda la verdad proviene de las palabras de Dios, y si las abandonas, eso equivale a abandonar a Dios. Si te apartas de comer y beber las palabras de Dios, entonces no crees en Él y eres uno de los no creyentes. En ese caso, por muy buena que pueda ser tu conducta, nunca podrás alcanzar la salvación. En consecuencia, para los que creen en Dios, comer y beber Sus palabras es lo más importante. Si profundizas en la palabra de Dios, obtendrás resultados en función de cuánto te esfuerces. No hace falta que sopeses cuán destacados son exactamente estos resultados, ni que te fijes en ello, ni mucho menos que te preocupes por eso. Esa no es tu responsabilidad. Dios hará Su obra y te ofrecerá una explicación, te esclarecerá y te hará saber. Así pues, si alguien vuelve a preguntar en el futuro: “¿Cuándo me pondrá a prueba Dios? ¿Seré capaz de mantenerme firme? ¿Hasta qué punto he transformado el carácter realmente? ¿No puede Dios darme una respuesta definitiva?”, mostrará una actitud intolerable e irrazonable. No es necesario que te preocupes por estas cosas. Cuando un día tengas estatura, y hayas transformado el carácter de verdad, serás capaz de superar una situación a la que te enfrentes y llevar el asunto correctamente, empleando los métodos que Dios requiere. Entonces sabrás que has cambiado. No se trata de un cambio externo, sino interno, y es una transformación del carácter y de la esencia.

La transformación del carácter no sobreviene de la noche a la mañana ni es algo que se pueda conseguir tras varios años de experiencia. A menudo, algunos fracasan y tropiezan cuando empiezan a cambiar sus malos hábitos, y piensan: “Se acabó. No tengo esperanzas. Esto de la transformación del carácter no es para mí, es imposible que pueda cambiar. Si me cuesta tanto cambiar incluso estos pequeños defectos o malos hábitos, entonces seguro que todavía será más difícil transformar el carácter”. Se convierten en personas negativas, sienten que no tienen esperanza y no están dispuestas a comer y beber las palabras de Dios durante largo tiempo. Cada vez que alguien las poda, se sienten molestas y negativas, no están dispuestas a cumplir sus deberes, y la verdad deja de interesarles por completo. ¿Qué estado es este? Es un problema grave. ¿Habéis tenido alguna vez este tipo de experiencia? ¿Teméis que, en el proceso de vuestra experiencia vital, seáis siempre negativos y débiles, y que fracaséis y tropecéis? Tanto si tenéis miedo como si no, es un hecho que no se alcanza la transformación del carácter de un día para otro. Esto se debe a que la transformación del carácter comienza desde la misma raíz de la naturaleza corrupta de la humanidad, y es una transformación radical y total. Es como cuando alguien contrae cáncer y desarrolla un tumor: deben operarlo para extraerlo, esa persona debe soportar mucho sufrimiento, y es un proceso muy complejo. Durante la transformación del carácter, es posible que pases por muchas cosas antes de entender un poco la verdad o de lograr cierta transformación, o que te relaciones con un gran número de personas, o experimentes muchos acontecimientos y cosas, y distintos entornos, y des muchos giros erróneos, antes de alcanzar finalmente algún pequeño cambio. Esta transformación es preciosa, no importa qué tan grande sea, y se estima y se conmemora a ojos de Dios, porque has sufrido mucho y has pagado un precio muy alto por ella. Dios escruta las profundidades del corazón de las personas, conoce sus pensamientos y deseos, y sus debilidades, pero, por encima de todo, sabe qué necesitan. Para seguir al Dios práctico, debemos tener esta determinación: por muy grandes que sean los entornos en los que nos encontremos, sean cuales sean las dificultades a las que nos enfrentemos, y por muy débiles o negativos que seamos, no podemos perder la fe en nuestra transformación del carácter ni en las palabras que Dios ha pronunciado. Él ha hecho una promesa a la humanidad, y esto requiere que las personas tengan determinación, fe y perseverancia para resistirlo. A Dios no le gustan los cobardes, sino las personas con determinación. Incluso si has revelado mucha corrupción, si has tomado la senda equivocada muchas veces o cometido muchas transgresiones, si te has quejado de Dios o si, desde la religión, te has resistido a Él o has blasfemado en Su contra en el corazón, etcétera, Dios no se fija en nada de eso. Él solo observa si alguien persigue la verdad y si algún día puede cambiar. En la Biblia, hay una historia sobre el regreso del hijo pródigo; ¿por qué el Señor Jesús utilizó esta parábola? Para que la gente entienda que la intención de Dios de salvar a la humanidad es sincera, y que Él da la oportunidad a la gente de arrepentirse y cambiar. A través de este proceso, Dios entiende al hombre, y conoce bien sus debilidades y su grado de corrupción. Sabe que las personas tropezarán y fracasarán. Al igual que un niño que aprende a caminar, por muy fuertes que sean físicamente, siempre habrá momentos en los que tropezarán y caerán, y ocasiones en las que se golpearán con las cosas y darán un traspié. Dios entiende a cada uno igual que una madre entiende a su hijo. Entiende las dificultades de cada persona, sus debilidades y sus necesidades. Incluso más, Dios entiende las dificultades, las debilidades y los fracasos a los que la gente se enfrentará al entrar en el proceso de transformar el carácter. Estas son las cosas que Dios entiende mejor. Esto significa que Él escruta las profundidades del corazón de las personas. Por muy débil que seas, mientras no renuncies al nombre de Dios ni lo abandones a Él ni este camino, siempre tendrás la oportunidad de transformar el carácter. Si dispones de esta oportunidad, tendrás esperanza de sobrevivir y, por tanto, de que Dios te salve. Cuando entendemos qué es la transformación del carácter, y qué tipo de proceso es necesario para lograrla, no deberíamos tener miedo, sino fe, y orar ante Dios: “¡Oh, Dios! Estoy profundamente corrupto. Ni siquiera sé qué es la verdad, y mucho menos qué es la transformación del carácter. Necesito realmente Tu salvación, y que me ayudes y me proveas, de modo que pueda saber cómo entender y poner en práctica Tus palabras y adquirir conocimientos y experiencia a partir de ellas; así, podré llevar Tus palabras a mi vida y tener Tu esclarecimiento y Tu orientación en cada una de mis palabras y acciones, en cada uno de mis movimientos, en todas mis intenciones y en todo lo que haga. Espero esto, lo anhelo, ansío vivir con humanidad normal y verdadera semejanza humana para satisfacerte. Pero todavía no puedo conseguirlo; mi corrupción aún es tan grande que ni siquiera me doy cuenta de ella. Por favor, revélame, ayúdame y provéeme. Esto es lo que necesito en este momento”. Debes orar de esta manera y tener esta determinación. Después de orar así, tu corazón y tu vida cambiarán sin que ni siquiera te des cuenta, porque tu forma de orar y buscar se refleja en tu determinación y en cómo Dios la hace realidad. No sirve de nada que siempre tengas miedo a fracasar y, de hecho, atemorizarse antes de que algo realmente te suceda simplemente demuestra que careces de determinación y fe por lo que respecta al asunto de la transformación del carácter. En primer lugar, debes entender que dicha transformación no se produce de la noche a la mañana. ¿Pensáis que Satanás corrompió tan profundamente a la humanidad de un día para otro? No, Satanás ha corrompido a la gente durante milenios, su naturaleza satánica ya se ha puesto en evidencia por completo, y ha avanzado hasta un punto en el que ya no puede controlarla y sus revelaciones naturales solo pueden superar a las de Satanás. Ha llegado al nivel de ser enemiga de Dios, y al punto en el que siente desinterés, repulsión y aborrecimiento cada vez que oye que algo es la verdad, o la palabra de Dios, o que proviene de Dios. Las personas son corruptas e insensibles hasta ese punto, por eso no les resulta fácil entender la verdad, y mucho menos transformar el carácter. Eso no es tan simple como cambiar la conducta. Por tanto, debemos entender correctamente este asunto y enfocarlo con la actitud adecuada. No podemos permitirnos tener fantasías exaltadas y decir: “Creo en Dios, y he comido y bebido Sus palabras en todo momento. ¿No cambiaré si Dios simplemente hace un poco más de Su obra y realiza algunas señales y prodigios?”. Este punto de vista no es realista, es figuración humana. Si siguiéramos las nociones y figuraciones humanas, no habría ninguna necesidad de que Dios hiciera Su obra de juicio, ni de que Él expresara tantas palabras que desenmascaran la corrupción de la humanidad, y mucho menos de que Él pusiera a prueba y refinara a la gente. Decidme, en el plan de gestión de Dios, ¿Él salva a la humanidad para derrotar a Satanás o lucha contra este para salvar a la humanidad? (Dios lucha contra Satanás a fin de salvar a la humanidad). Correcto. Debemos entender con precisión el plan de gestión de Dios. Por tanto, en el futuro, no digáis esta estupidez: “¿Por qué Dios simplemente no destruye a Satanás?”. Sin la corrupción de Satanás, ¿expresaría Dios tantas verdades para salvarnos? ¿Habríamos obtenido tantas verdades a estas alturas? Sin la corrupción de Satanás, nunca habría surgido el plan de gestión de Dios de salvar a la humanidad, ni Él habría planeado perfeccionar a este grupo de personas en los últimos días para convertirse en las que permanecen. Dios combate a Satanás para salvar a la humanidad y ganar a un grupo de personas. También puede decirse que Dios se hizo carne para luchar contra Satanás absolutamente en aras de perfeccionar a nuestro grupo de gente. Así pues, hemos visto que la intención de Dios, y el objetivo y la esencia de Su plan de gestión, es ganar a un grupo de personas verdaderas. Ese es el plan de gestión de Dios. ¡Ya podéis ver lo importante que es transformar el carácter en la propia fe en Dios y ser capaz de convertirse plenamente en una persona verdadera a quien Dios ama y desea ganar!

El fin de todas las cosas se está acercando, ¿quieres saber cómo el Señor recompensará el bien, castigará el mal y determinará el fin de cada uno? Bienvenido a contactarnos para descubrir la respuesta.

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