13. La relación entre hacer un deber y la entrada en la vida

Palabras de Dios Todopoderoso de los últimos días

Si quieres que Dios te reconozca como uno de Sus seguidores, entonces, antes que nada, debes centrarte en la entrada en la vida; esto significa empezar por conocerte a ti mismo. Cuanto más se conozca uno a sí mismo, más capaz será de desentrañar la esencia y la realidad de su corrupción, y más sed tendrá en su interior de perseguir la verdad; al realizar su deber, le dará especial importancia a buscar la verdad, practicarla y despojarse de sus actitudes corruptas, con lo que será capaz de perseverar en su deber y cumplirlo de acuerdo con los requerimientos de Dios. Esa debería ser tu máxima prioridad. El propósito de centrarse en la entrada en la vida es hacer bien tu deber; en el fondo, todo se reduce a hacer tu deber. Deberías empezar a perseguir la entrada en la vida al hacer tu deber, y por medio de la entrada en la vida, deberías entender y obtener la verdad gota a gota, de modo que llegues a un punto en el que tengas estatura, en el que tu vida crezca gradualmente y tengas experiencias prácticas de la verdad. Luego deberías dominar toda clase de principios de práctica, de modo que seas capaz de realizar tu deber sin verte constreñido ni perturbado por ninguna persona, acontecimiento o cosa. De esta manera, vivirás gradualmente en la presencia de Dios. No te verás perturbado por ninguna clase de persona, acontecimiento o cosa, y tendrás experiencia de la verdad. A medida que tu experiencia se vuelva más abundante, serás más capaz de dar testimonio de Dios, y a medida que seas más capaz de dar testimonio de Dios, te convertirás poco a poco en una persona útil. Cuando te conviertas en una persona útil, serás capaz de realizar tu deber de una manera acorde al estándar en la casa de Dios, podrás asumir adecuadamente tu posición como ser creado y someterte a los arreglos e instrumentaciones de Dios, y serás capaz de mantenerte firme. Solo esta clase de persona es un ser creado acorde al estándar y alguien que cuenta con la aprobación de Dios. Entonces serás digno de todo lo que Dios te ha concedido.

¿Cuál es la clave para entrar en la realidad-verdad? Debes aprender a practicar la verdad para poder manejar los asuntos basándote en principios. ¿Sirve de algo jurar y expresar tu determinación constantemente? Si siempre haces juramentos y expresas tu determinación, pero sigues siendo incapaz de practicar la verdad, entonces no sirve de nada en absoluto. Lo más crucial y real es lograr la entrada en la vida en el proceso de realizar tu deber, mediante la búsqueda de la verdad para resolver los diversos problemas que aparecen mientras realizas tu deber, y revertir tus diversas actitudes equivocadas hacia tu deber. ¿Qué significa tener entrada en la vida? Tener entrada en la vida significa que tienes experiencia y conocimiento de la verdad y eres capaz de practicarla correctamente. ¿Tenéis todos vosotros entrada en la vida ahora mismo? ¿Sois capaces de dar testimonio de Dios? ¿Acaso no es cierto que la mayoría de las veces solo sois capaces de pronunciar algunas palabras y doctrinas, y que vuestro conocimiento de la verdad llega solo hasta el nivel de la doctrina, pues carecéis de cualquier conocimiento o experiencia genuinos de la verdad? Si no puedes alcanzar una experiencia y un conocimiento genuinos de la verdad, entonces te quedas corto a la hora de dar testimonio de Dios. La mayoría de las veces, solo tienes un conocimiento basado en los sentimientos; sientes que cuando Dios lo expresa de una manera, es la verdad, y cuando lo expresa de otra, también es la verdad; sientes que todas las palabras de Dios son la verdad, y dices amén a ellas y las apruebas. Pero no puedes relacionarlas contigo mismo. Cuando haces las cosas, sigues confundido, y no sabes qué verdades deberías usar para resolver tus problemas, ni sabes qué forma de actuar sería practicar la verdad. ¿Acaso la mayoría de vosotros no estáis en esta clase de estado? Aunque podéis pronunciar muchas palabras y doctrinas, no podéis aplicarlas a vuestra vida real. Seguís sin saber cómo practicar la verdad y no sabéis cómo aplicar las palabras de Dios en vuestra vida real, y pase lo que os pase, no sabéis cómo buscar la verdad para resolver vuestros problemas. Esto se debe a que la entrada en la vida de las personas es demasiado superficial y su estatura es demasiado escasa. Cuando sepáis cómo experimentar, practicar y aplicar las palabras de Dios en vuestra vida real, y cuando sepáis cómo buscar la verdad para resolver los problemas después de que os suceda algo, vuestra vida crecerá. Saber cómo practicar la verdad es una señal de que vuestra vida está creciendo. Algún día, cuando seas capaz de resolver problemas con la verdad, cuando tengas algún conocimiento de Dios, cuando puedas, al compartir tu verdadero conocimiento de Dios, dar testimonio de Su obra, de Su carácter santo y justo, y de Su omnipotencia y sabiduría, entonces serás capaz de dar verdaderamente testimonio de Dios, y estarás cualificado para que Dios te use. Si crees que entiendes bastante y puedes hablar sin parar sobre doctrina, pero no puedes resolver nada que implique tus propios problemas, y tampoco sabes cómo buscar la verdad para resolverlos, esto prueba que lo que entiendes no es la verdad, sino palabras y doctrinas. Incluso si otros se identifican con algunas de las doctrinas que te oyen pronunciar, pueden encontrar en ellas cierta edificación, y las doctrinas que pronuncias logran algunos resultados, simplemente no eres capaz de explicar las cosas a fondo, ni puedes resolver los problemas por completo. Esto prueba que las doctrinas que pronuncias se transmiten solo con un sentido literal; como mucho, es un poco de conocimiento basado en los sentimientos que aún no se eleva al nivel del conocimiento racional; no se puede decir que sean la realidad-verdad, y mucho menos que hayas entrado en la realidad-verdad. Ahora bien, ¿cómo resuelves este problema de pronunciar palabras y doctrinas? Esto requiere dedicar esfuerzo a entender la verdad. Solo cuando entiendas la verdad reflexionarás sobre ti mismo, serás capaz de reconocer las actitudes corruptas que has revelado, y podrás descubrir la raíz de tus problemas. Entonces, deberías buscar la verdad y usar las palabras de Dios para resolver a fondo las actitudes corruptas que has revelado. Ya sea que lo que se revela en ti sea arrogancia y sentenciosidad o tortuosidad y falsedad, o ya sea egoísmo y vileza o superficialidad y engaño hacia Dios, debes reflexionar sobre estas actitudes corruptas hasta que las veas con claridad. De esta manera, sabrás qué problemas existen mientras realizas tu deber y qué tan lejos estás de alcanzar la salvación. Solo cuando puedas ver con claridad tus propias actitudes corruptas serás capaz de saber dónde radican las dificultades y los obstáculos al hacer tu deber. Solo entonces serás capaz de resolver los problemas de raíz. Por ejemplo, supongamos que no asumes responsabilidad en la realización de tu deber y, en cambio, siempre actúas de manera superficial, lo que perjudica tu trabajo, pero a ti te preocupa tu orgullo, así que no estás dispuesto a hablar sinceramente de tu estado y tus dificultades y a practicar el diseccionarlos y conocerlos, y por el contrario siempre buscas excusas para lidiar con las cosas superficialmente. ¿Cómo deberías resolver este problema? Debes orar a Dios y hacer introspección, diciendo: “Dios, deseo decir tales cosas para proteger mi orgullo. Es mi carácter corrupto el que habla. No debería hablar así. Debo sincerarme, mostrarme tal como soy, y contar en voz alta qué pienso verdaderamente en mi interior. Prefiero sufrir la humillación y que se resienta mi imagen antes que satisfacer mi propia vanidad. Solo quiero satisfacer a Dios”. De esta manera, al rebelarte contra ti mismo y expresar en voz alta los verdaderos pensamientos de tu fuero interno, estás practicando ser una persona honesta y, además, no estás actuando de acuerdo con tu propia voluntad ni intentando defender tu orgullo. Eres capaz de poner en práctica las palabras de Dios, de practicar la verdad de acuerdo con Sus deseos, de cumplir seriamente con tu deber y de cumplir por completo con tus responsabilidades. Así, no solo estás poniendo en práctica la verdad y cumpliendo con tu deber, sino que también estás defendiendo los intereses de la casa de Dios, lo que satisface Su corazón. Vivir de esta manera es ser abierto y honrado, y tus pensamientos e ideas, así como tus acciones y obras, pueden presentarse ante las personas y ante Dios. ¡Qué maravilloso es esto! Practicar de esta manera es un poco difícil, y puede que te enfrentes al fracaso en múltiples ocasiones, pero si practicas y te esfuerzas en esta dirección, sin duda tendrás éxito. ¿Y qué significa tener éxito para ti? Significa que cuando practicas la verdad, eres capaz de dar este paso que te libera de las ataduras de Satanás, un paso que te permite rebelarte contra ti mismo. Significa que eres capaz de dejar de lado la vanidad y el orgullo, de dejar de buscar tu propio beneficio y dejar de hacer cosas egoístas y despreciables. Cuando pones esto en práctica, le muestras a la gente que eres alguien que ama la verdad, que tiene la realidad-verdad, que anhela la rectitud y la luz. Este es el resultado que logras al practicar la verdad. Al mismo tiempo, también le causas vergüenza a Satanás. Satanás te corrompió, te hizo egoísta y te hizo proteger tus propios intereses y pensar en tu propio orgullo. Pero ahora, estas cosas propias de Satanás ya no pueden atarte, te has liberado de ellas, ya no estás controlado por la vanidad, el orgullo ni tus propios intereses personales, y practicas la verdad, por lo que Satanás acaba totalmente humillado y no hay nada que pueda hacer. Cuando Satanás no puede controlarte, ¿acaso no sales victorioso? Cuando sales victorioso, ¿no te mantienes firme en tu testimonio para Dios? ¿Acaso no peleas la buena batalla? Cuando has peleado la buena batalla, tienes paz y alegría y una sensación de tranquilidad en tu corazón. Si vives con una frecuente sensación de acusación en tu corazón, te sientes intranquilo, no tienes paz ni alegría y a menudo estás preocupado y angustiado por todo tipo de cosas, ¿qué demuestra esto? Simplemente que no practicas la verdad y que no te mantienes firme en tu testimonio por Dios. Cuando vives en medio de actitudes satánicas, actúas según tu propia voluntad, no te gusta practicar la verdad e incluso traicionas la verdad, recurriendo a cualquier medio para alcanzar tus metas. Solo salvaguardas tu propia vanidad, orgullo, reputación, estatus e intereses. ¿No es esto ser egoísta y despreciable? Cuando vives siempre para ti mismo y para tus propios intereses, la vida se vuelve extremadamente dolorosa. Tienes muchísimos deseos egoístas, enredos, ataduras, recelos y desazones; no hay en ti la más mínima paz ni alegría. Vivir para la carne corrupta no es más que un sufrimiento extremo. Aquellos que persiguen la verdad son diferentes. Cuanto más entienden la verdad, mayor es su liberación y libertad; cuanto más practican la verdad, más paz y alegría tienen. Cuando obtengan la verdad, vivirán completamente en la luz y disfrutarán de las bendiciones de Dios, libres de sufrimiento.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. La entrada en la vida comienza con la ejecución del deber

Hay muchas personas que sienten que les falta mucho después de realizar su deber y que no poseen la realidad-verdad, por lo que siempre piden escuchar más sermones y que los líderes y obreros celebren más reuniones, como si solo eso les pudiera dar entrada en la vida y crecimiento en la vida. Si pasan un tiempo sin asistir a una reunión o escuchar un sermón, sienten el corazón totalmente vacío, como si no hubiera nada en absoluto en su interior. En su corazón, es como si solo escuchar sermones y asistir a reuniones todos los días les proporcionara entrada en la vida o les permitiera crecer hasta alcanzar la madurez espiritual. Piensan que si no escuchan sermones o no asisten a reuniones todos los días, y en su lugar solo se dedican a realizar su deber, no habrá crecimiento en su vida. Esta forma de pensar es completamente incorrecta. En realidad, como creyente en Dios, poder entender la verdad y entrar en la realidad depende principalmente de experimentar y practicar las palabras de Dios. En particular, si al hacer su deber buscan los principios-verdad en todas las cosas y son capaces de actuar de acuerdo con los principios, su vida crecerá con la mayor rapidez. Si dices que crees sinceramente en Dios, pero no quieres realizar tu deber, entonces, ¿dónde está la sinceridad en tu fe en Dios? Aquellos que realizan sinceramente su deber son los que tienen fe. Solo aquellos que tienen fe se atreven a dedicar toda su vida a Dios, y están dispuestos a renunciar a todo para entregarse para Dios. Las personas así experimentan la obra del Espíritu Santo mientras hacen su deber; el Espíritu Santo las esclarece, las guía y las disciplina. Todo esto produce experiencia de vida. Por tanto, la entrada en la vida comienza al realizar formalmente el propio deber.

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Cualquier deber que hagas implica entrada en la vida. Ya sea que tu deber sea bastante habitual o impredecible, aburrido o animado, siempre debes lograr la entrada en la vida. Los deberes de algunas personas son bastante monótonos; hacen lo mismo todos los días. Sin embargo, al llevarlos a cabo, los estados que revelan estas personas no son tan homogéneos. En ocasiones, cuando están de buen humor, son un poco más diligentes y trabajan mejor. Otras veces, debido a alguna influencia desconocida, sus actitudes corruptas satánicas hacen de las suyas en su interior, provocando que tengan puntos de vista inapropiados; caen en malos estados y en un mal estado de ánimo, y acaban haciendo sus deberes de manera superficial. Los estados internos de las personas cambian de acuerdo con su entorno, pero por mucho que cambien, si alguien entiende la verdad, puede actuar de acuerdo con los principios. Es un error hacer las cosas según tu estado de ánimo; eso es hacerlas basándote en tus preferencias. Cuando estás de buen humor, puedes ponerle un poco de corazón a lo que haces, y cuando estás de mal humor, no le pones el corazón a lo que haces y actúas de manera superficial; ¿es esta una forma de hacer las cosas basada en principios? ¿Te permitirá esto realizar el deber de manera acorde al estándar? Sea cual sea su estado de ánimo, la gente debe saber orar a Dios y buscar la verdad; solo de esta manera podrá evitar estar constreñida e influida por los vaivenes a los que la somete su estado de ánimo. Al hacer el deber, debes examinarte siempre para ver si haces las cosas según los principios, si tu realización del deber es acorde al estándar, si lo haces de manera superficial, si has sido evasivo y has holgazaneado, y si tienes algún problema en cuanto a tu actitud y forma de pensar. Una vez que hayas hecho introspección y te hayan quedado claras estas cosas, te será más fácil cumplir con el deber. Con independencia de lo que te encuentres al hacer el deber —negatividad y debilidad, o mal humor tras haber sido podado—, debes tratarlo de forma adecuada y también debes buscar la verdad y entender las intenciones de Dios. Al hacer estas cosas, tendrás una senda de práctica. Si deseas hacer bien tu deber, no debe afectarte tu estado de ánimo. Por más negativo o débil que te sientas, debes practicar la verdad, cumplir con tus obligaciones y responsabilidades, y atenerte a los principios en todo lo que hagas. Si lo haces, no solo otras personas te darán su aprobación, sino que también agradarás a Dios. Así serás una persona responsable que puede asumir la responsabilidad, que es buena de verdad, y que realmente realiza el deber acorde al estándar, y vivirás íntegramente a semejanza de una persona auténtica. Esas personas se purifican y logran la verdadera transformación cuando hacen el deber y se puede decir que son personas honestas a los ojos de Dios. Solamente las personas honestas son capaces de perseverar en la práctica de la verdad a fin de lograr actuar con principios y ser capaces de realizar su deber acorde al estándar. Los que actúan con principios realizan el deber meticulosamente cuando están de buen humor; no trabajan de manera superficial, no son insolentes ni se lucen para que los demás los tengan en gran estima. Cuando están de mal humor, pueden realizar sus tareas cotidianas con la misma seriedad y responsabilidad y, aunque se encuentren con algo fastidioso que los atosigue o los perturbe mientras realizan sus deberes, siguen siendo capaces de sosegar el corazón ante Dios para orar, diciendo: “Por muy grande que sea el problema al que me enfrente, aunque se hunda el cielo, mientras esté vivo, debo cumplir mi deber. Cada día que vivo es un día en que debo realizar bien el deber para ser digno de este deber que Dios me ha dado, así como de este aliento que ha soplado en mi cuerpo. Por muchas dificultades que tenga, lo dejaré todo de lado, ¡pues el cumplimiento del deber es de suma importancia!”. Aquellos a quienes no afecta ninguna persona, acontecimiento, cosa ni entorno, a quienes no limita ningún estado de ánimo ni situación externa y priorizan los deberes y las comisiones que Dios les ha encomendado son las personas leales a Dios, que se someten sinceramente a Él. Esta clase de personas han logrado entrar en la vida y en la realidad-verdad. Esta es una de las manifestaciones más auténticas y prácticas de vivir la verdad.

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A fin de realizar el deber de manera acorde al estándar, primero debes tener la mentalidad adecuada. Cuando se revela tu carácter corrupto, asimismo debes corregir tu estado. Cuando seas capaz de abordar correctamente tu deber, cuando te hayas liberado de las limitaciones e influencias de toda clase de personas, acontecimientos y cosas, cuando puedas someterte a Dios por completo, entonces podrás realizar bien el deber. El secreto para hacerlo es siempre priorizar tu deber y tus responsabilidades. En el proceso de realizar tu deber, debes examinarte siempre a ti mismo: “¿Tengo una actitud superficial hacia el desempeño de mi deber? ¿Qué cosas me perturban y hacen que sea superficial al realizar mi deber? ¿Estoy realizando mi deber con todo mi corazón y mis fuerzas? ¿Confiará Dios en mí si actúo de esta manera? ¿Tengo un corazón sumiso a Dios? ¿Realizar mi deber de esta manera es conforme a los principios? ¿Puede lograr los mejores resultados?”. Deberías reflexionar a menudo sobre estas preguntas. Cuando descubras problemas, deberías buscar activamente la verdad y encontrar las palabras de Dios relevantes para resolverlos. Así, serás capaz de hacer bien tu deber y tendrás paz y gozo en tu corazón. Si surgen problemas con frecuencia mientras realizas tu deber, ¿dónde radica la raíz de esta cuestión? Hay un problema con tu corazón; se trata de una cuestión de tener actitudes corruptas. Cuando se revela el carácter corrupto de una persona, tendrá problemas en su corazón y su estado será anormal, lo que influirá directamente en cómo realiza su deber. Los problemas que influyen en el deber de uno son problemas grandes y graves; pueden influir directamente en la relación de uno con Dios. Por ejemplo, algunos desarrollan nociones y malentendidos sobre Dios cuando a sus familias les sobrevienen desastres. Algunas personas se vuelven negativas cuando soportan un poco de adversidad en su deber y nadie lo ve ni las elogia por ello. Algunos no hacen bien su deber, siempre son superficiales y se quejan de Dios cuando se los poda. Algunas personas no están dispuestas a realizar su deber porque siempre están considerando una vía de escape. Todos estos problemas influyen directamente en una relación normal con Dios. Todos estos son problemas de actitudes corruptas. Todos ellos derivan del hecho de que las personas no conocen a Dios ni Su obra y siempre intrigan y consideran su propio estatus y reputación, sus perspectivas y su porvenir, así como sus intereses carnales, lo que les impide tener consideración con las intenciones de Dios y someterse a Sus arreglos, lo que conduce a toda clase de emociones negativas. Así es exactamente como son las personas que no persiguen la verdad. Al enfrentarse a situaciones un tanto difíciles, se vuelven negativas y débiles; cuando se encuentran con cosas que no salen como quieren, descargan su frustración en su deber. Al realizar su deber, constantemente se vuelven negativas, holgazanean y actúan de manera superficial; no dejan de rebelarse contra Dios y de resistirse a Él, e incluso quieren abandonar su trabajo en traición a Dios. Todas estas son las diversas consecuencias que se producen cuando uno está constreñido por sus actitudes corruptas. Una persona que ama la verdad es capaz de dejar de lado su vida, sus perspectivas y su porvenir propios y solo quiere perseguir y obtener la verdad. Piensa que no hay tiempo suficiente, teme fracasar a la hora de hacer bien su deber y no ser perfeccionada, por lo que es capaz de renunciar a todo y entregarse para Dios. Su mentalidad es simplemente centrarse en Dios y someterse a Él. No hay dificultad que pueda detenerla y, si se siente negativa o débil, lo resuelve con naturalidad leyendo unos cuantos pasajes de las palabras de Dios. Las personas que no persiguen la verdad son muy problemáticas; por mucho que se comparta la verdad, no puede resolver sus problemas por completo. Incluso si entran en razón momentáneamente y son capaces de aceptar la verdad, se echarán atrás más tarde, por lo que es muy difícil lidiar con esta clase de gente. No es que no entiendan ni un ápice de la verdad; es que no la atesoran ni la aceptan en su corazón. Como resultado, nunca son capaces de dejar de lado su propia voluntad, ni de desprenderse de sus intereses personales, sus perspectivas y su porvenir, ni de su desenlace y destino. Su corazón siempre está perturbado y constreñido por estas cosas, lo que las torna incapaces de hacer bien su deber. Si una persona es capaz de aceptar la verdad, una vez que la entienda, todas esas cosas propias de las actitudes corruptas desaparecerán con naturalidad, y tendrá entrada en la vida y estatura; ya no será un niño ignorante. Cuando una persona tenga estatura, será cada vez más capaz de desentrañar las cosas, cada vez más capaz de discernir a toda clase de personas, y no estará constreñida por ninguna persona, acontecimiento o cosa. No se verá influenciada por nada que los demás digan o hagan. No estará sujeta a la interferencia de las fuerzas malignas de Satanás ni a que la desorienten y perturben los falsos líderes y anticristos. Si esto sucede, ¿acaso no aumentará gradualmente la estatura de una persona? Cuanto más entienda alguien la verdad, más reflexionará y llegará a conocerse a sí mismo, más capaz será de descubrir el daño que causan sus actitudes corruptas, más capaz será de encontrar una senda para practicar la verdad, y más rápida será su entrada en la realidad-verdad; al mismo tiempo, también será capaz de realizar su deber de una manera acorde al estándar. Cuando tengas entrada en la vida y tu vida esté creciendo gradualmente, tu estado se volverá cada vez más normal. Las personas, los acontecimientos y las cosas que anteriormente lograban perturbarte y limitarte ya no serán un problema para ti. Ya no tendrás más dificultades al hacer tu deber y tu relación con Dios se volverá cada vez más normal. Cuando sepas cómo ampararte en Dios, cuando sepas buscar Sus intenciones, cuando conozcas tu propio lugar, cuando sepas lo que deberías hacer y lo que no, y qué asuntos requieren o no que te hagas responsable, ¿tu estado no será cada vez más normal? Vivir así no te cansará, ¿verdad? No solo no estarás cansado, sino que te sentirás especialmente relajado y feliz. ¿Acaso tu corazón no se sentirá iluminado a consecuencia de ello? Tu mentalidad será normal, tu espíritu se liberará, revelarás actitudes corruptas con menos frecuencia y te someterás más a Dios. De esta manera, serás capaz de vivir constantemente en la presencia de Dios, y vivirás la humanidad normal. Cuando las personas vean tu actitud, sentirán que ha habido un gran cambio en ti. Estarán dispuestas a compartir contigo, sentirán paz y gozo en su corazón al escuchar tu enseñanza, y también se beneficiarán de ella. A medida que crezca tu estatura, tus palabras y acciones se volverán más mesuradas y basadas en principios. Cuando veas que alguien está negativo y débil, serás capaz de darle algo de ayuda verdadera. No solo serás capaz de resolver los problemas de las personas, sino que también podrás evitar constreñirlas o sermonearlas, y en su lugar usar tus propias experiencias prácticas para ayudar a los demás, aportándoles algún beneficio. Así, no solo te estarás esforzando en la casa de Dios, sino que serás una persona útil, capaz de asumir una carga y de hacer cosas más significativas en la casa de Dios. ¿Acaso no es esa la clase de persona que a Dios le agrada? Si eres una persona que agrada a Dios, ¿no le agradarás a todo el mundo también? (Así es). ¿Por qué le agrada a Dios esa clase de persona? Porque es capaz de hacer cosas reales ante Él, no emplea palabras vacías ni floridas, y hace cosas reales. Es capaz de ayudar y guiar a los demás hablando sobre sus experiencias verdaderas; es capaz de ayudar a otros a resolver cualquier problema y, cuando hay dificultades en el trabajo de la iglesia, es capaz de liderar el avance, y resolver los problemas de forma activa. Esto es lo que significa realizar el propio deber con devoción.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. La entrada en la vida comienza con la ejecución del deber

Dejadme deciros esto: lo que el hombre debe hacer es realizar su deber, y si no realiza su deber, eso es su rebeldía. Es por medio del proceso de hacer su deber como el hombre cambia gradualmente y es por medio de este proceso como él demuestra su lealtad. Así pues, cuanto más hagas tu deber, más verdades serás capaz de obtener y más práctica será tu expresión. Los que solo hacen su deber por inercia y no buscan la verdad, al final serán descartados, pues esas personas no realizan su deber en la práctica de la verdad y no practican la verdad en el desempeño de su deber. Ellos son los que permanecen sin cambios y sufrirán calamidades. No solo sus expresiones son impuras, sino que todo lo que expresan es malvado.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La diferencia entre el ministerio de Dios encarnado y el deber del hombre

Algunas personas no saben cómo experimentar la obra de Dios y tampoco saben cómo llevar Sus palabras en la realización de sus deberes ni en la vida real. Siempre intentan confiar en asistir a muchas reuniones para ganar la verdad y crecer en la vida. Esto es poco realista y es un argumento que no se sostiene. La vida se gana experimentando las palabras de Dios y experimentando el juicio y el castigo. Quienes saben cómo experimentar Su obra son capaces, más allá del deber que hagan, de comprender y practicar la verdad, de aceptar que se los pode, de entrar en la realidad-verdad, de lograr un cambio en su carácter y de ser perfeccionados por Dios en la realización de sus deberes. Quienes son holgazanes y disfrutan de las comodidades no están dispuestos a realizar sus deberes, no saben cómo experimentar la obra de Dios cuando los hacen y reclaman sin cesar que la casa de Dios les provea de reuniones, sermones, además de charlas sobre la verdad. Como consecuencia, después de diez o veinte años de creer y luego de haber escuchado innumerables sermones, siguen sin comprender la verdad y siguen sin ganarla. No saben cómo experimentar la obra de Dios, no comprenden qué es creer en Dios y no saben cómo experimentar la palabra de Dios para conocerse a sí mismos y ganar la verdad y la vida. Todas son personas que tienen ansias de comodidades y evitan llevar a cabo sus deberes. Por tanto, se les revela y descarta en el asunto de hacer sus deberes. Ahora bien, todas esas personas que hacen sus deberes con el corazón asentado y que le dan importancia a perseguir la verdad tienen alguna entrada en la vida cuando realizan sus deberes; cuando revelan corrupción, reflexionan sobre sí mismas y llegan a conocerse a sí mismas; cuando se enfrentan a dificultades en la realización de sus deberes, buscan la verdad y comparten sobre esta para resolver los problemas. Sin darse cuenta, después de realizar sus deberes durante varios años, cosechan recompensas claras, son capaces de compartir algún testimonio vivencial y llegan a poseer cierto conocimiento de la obra de Dios y de Su carácter. Estas cosas provocan cambios en su carácter-vida. Actualmente, en todas partes las iglesias están depurando a los anticristos, las personas malvadas y a quienes causan trastornos y perturbaciones. Quienes permanecen son, por lo general, aquellas personas que son capaces de persistir en la realización de sus deberes, que tienen cierto grado de devoción y que le dan importancia a la búsqueda de la verdad para resolver los problemas. Son la clase de personas que pueden mantenerse firmes en su testimonio. Debéis aprender a aplicar las palabras de Dios en la vida real y en los deberes que lleváis a cabo, practicándolas y haciendo uso de ellas, y luego, cuando surjan los problemas y las dificultades, debéis buscar la verdad para resolverlos. Además, debéis aprender a tener consideración con las intenciones de Dios cuando ejecutéis vuestros deberes y debéis formaros en practicar la verdad y en manejar las situaciones según los principios, cualquiera que sea el asunto; debéis aprender a practicar el amor hacia Dios y, con un corazón amante de Dios, considerar Su carga y llegar a un punto en el que podáis satisfacerlo. Únicamente estas personas aman a Dios de verdad. Si actúas de esta manera, incluso si no comprendes la verdad del todo, seguirás siendo capaz de realizar tus deberes de una forma que sea acorde al estándar; no solo has resuelto tu superficialidad, sino que también has aprendido a poner en práctica el amor hacia Dios, a someterte a Él y a satisfacerlo en la realización de tus deberes. Esta es la lección de la entrada en la vida. Si logras practicar la verdad y actuar de esta manera según los principios, cualquiera que sea el asunto, entonces esto es entrar en la realidad-verdad y esto es tener entrada en la vida. Sin importar cuán ocupado estés al llevar a cabo tus deberes, cuando cosechas los frutos de la entrada en la vida, cuando creces en la vida y cuando te puedes someter a la instrumentación y disposición de Dios, encuentras gozo en la ejecución de tus deberes. No te sentirás cansado, más allá de lo atareado que te encuentres. Tu corazón siempre estará feliz y en paz y te sentirás especialmente enriquecido y tranquilo. Sin importar las dificultades que puedan surgir, si vas en busca de la verdad, el Espíritu Santo te brindará esclarecimiento y te guiará. Esto es recibir la bendición de Dios. Además, independientemente de que estés o no ocupado mientras haces tus deberes, tú también necesitas realizar, de forma ocasional, ejercicios adecuados y actividades físicas razonables. Esto puede fomentar la circulación, contribuir a mantener los niveles de energía elevados y ser efectivo al momento de prevenir ciertas enfermedades ocupacionales. Esto es muy beneficioso para el buen cumplimiento de tus deberes. Por lo tanto, cuando lleves a cabo tus deberes, si logras aprender muchas lecciones, comprender muchas verdades, conocer a Dios en verdad y, al final, temer a Dios y evitar el mal, entonces estarás completamente de acuerdo con Sus intenciones. Si eres capaz de alcanzar el amor hacia Dios, de dar testimonio de Él y llegar a ser del mismo sentir que Él, entonces te has embarcado en la senda de ser perfeccionado por Él. Esta es una persona que ha recibido la bendición de Dios, ¡y es una dicha extraordinaria! Si te entregas a Dios de forma genuina, recibirás, sin duda alguna, bendiciones abundantes de Su parte. ¿Es posible que quienes no hacen sus deberes y no se entregan a Dios obtengan la verdad? ¿Esas personas son capaces de alcanzar la salvación? Es difícil saberlo. Todas las bendiciones solo se ganan al ejecutar los propios deberes y al experimentar la obra de Dios. Al realizar los propios deberes, uno sabe cómo experimentar la obra de Dios, cómo experimentar el juicio y el castigo, las pruebas y el refinamiento y cómo ser podado. Estas son las cosas más bendecidas por Dios. Siempre que uno ame la verdad y la persiga, con el tiempo, la ganará, cambiará su carácter-vida, obtendrá la aprobación de Dios y se convertirá en alguien bendecido por Él.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte

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Practicar la verdad en tu deber es fundamental

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