45. Cómo entender el carácter justo de Dios
Palabras de Dios Todopoderoso de los últimos días
En Su obra final de dar por concluida la era, el carácter de Dios es de castigo y juicio, en el que revela todo lo que es injusto, juzga públicamente a la miríada de pueblos y perfecciona a aquellos que le aman sinceramente. Solo un carácter así puede concluir la era. Los últimos días ya han llegado. Todas las cosas se ordenan según su tipo y se dividen en diferentes categorías sobre la base de sus distintas cualidades. Este es precisamente el momento en el que Dios revela los finales y los destinos de las personas. Si estas no experimentan el castigo y el juicio, su rebeldía y su injusticia no se pueden dejar en evidencia. Solo mediante el juicio y castigo se pueden revelar los finales de todas las cosas. Las personas solo muestran lo que son realmente cuando las castigan y juzgan. El mal se clasificará en el mal, el bien en el bien, y toda la gente será ordenada según su tipo. A través del castigo y del juicio se revelarán los finales de todas las cosas, de forma que los malos sean castigados y los buenos recompensados, y la miríada de personas se rinda ante el dominio de Dios. Toda esta obra debe lograrse por medio del castigo y juicio justos. Como la corrupción de las personas ha alcanzado su punto culminante y su rebeldía es extremadamente grave, solo el carácter justo de Dios, que se compone principalmente de castigo y juicio y se pone de manifiesto durante los últimos días, puede totalmente transformar y hacer completas a las personas y revelar el mal, y de esta forma todos los injustos serán castigados con severidad. Por tanto, un carácter como este está impregnado del significado de la era. El carácter de Dios es puesto de manifiesto y desvelado en aras de la obra de cada nueva era. Dios no pone de manifiesto Su carácter de manera arbitraria y sin sentido. Suponed que, durante los últimos días de la revelación de los finales de las personas, Dios siguiera amándolas con misericordia y benevolencia infinitas y continuara siendo amoroso hacia ellas, sin someterlas a un juicio justo, sino demostrándoles indulgencia, paciencia y perdón, y las absolviera por muy graves que fueran sus pecados, sin un atisbo de juicio justo. ¿Cuándo concluiría entonces toda la gestión de Dios? ¿Cuándo podría un carácter así guiar a la gente al destino apropiado de la especie humana? Esto se puede asemejar a un juez que siempre es amoroso hacia las personas, un juez amoroso con una cara amable y un corazón benévolo, que ama a las personas sin importar qué crímenes hayan cometido y les muestra amor y tolerancia sin importar quiénes sean, ¿cuándo podría un juez tal alcanzar un veredicto justo? Durante los últimos días, solo el juicio justo puede ordenar a los seres humanos según su tipo y llevar a las personas a una nueva esfera. De esta forma, se pone fin a toda la era por medio del carácter justo de Dios de juicio y castigo.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La visión de la obra de Dios (3)
Yo soy el único Dios mismo; y más aún, Yo soy la única y exclusiva persona de Dios. Incluso más, Yo, la totalidad de la carne, soy la manifestación completa de Dios. Cualquiera que se atreva a no temerme, cualquiera que ose oponerse a Mí con sus ojos y cualquiera que se atreva a oponerse a Mí con sus labios morirá ciertamente por Mis maldiciones y Mi ira. (Habrá maldiciones debido a Mi ira). Además, cualquiera que se atreva a no ser leal o filial hacia Mí, y cualquiera que ose intentar engañarme, morirá sin duda por Mi odio. Mi justicia, Mi majestad y Mi juicio perdurarán eternamente y para siempre. Al principio fui amoroso y misericordioso, pero este no es el carácter de Mi divinidad completa; solo la justicia, la majestad y el juicio son Mi carácter: el carácter del Dios mismo completo. Durante la Era de la Gracia fui amoroso y misericordioso. Dada la obra que tenía que terminar, poseía benevolencia y misericordia; después, sin embargo, ya no hubo necesidad de tales cosas (y no ha habido ninguna desde entonces). Todo es justicia, majestad y juicio, y este es el carácter completo de Mi humanidad normal junto con Mi divinidad completa.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Declaraciones de Cristo al principio, Capítulo 79
Castigaré al malvado y recompensaré al bueno; ejecutaré Mi justicia, pondré en marcha Mi juicio y usaré Mis palabras para lograrlo todo, haré que todas las personas y todas las cosas experimenten Mi mano que castiga. Sin duda haré que todas las personas vean Mi gloria plena, Mi sabiduría plena y Mi abundancia plena. Ninguna persona se atreverá a levantarse y a emitir un juicio, porque todo se cumple en Mí; y aquí, que todos los hombres vean Mi honor pleno y degusten Mi victoria plena, pues todas las cosas se manifiestan en Mí. Esto basta para demostrar Mi gran poder y Mi autoridad. Nadie se atreverá a cometer ofensas contra Mí ni a obstaculizarme. Conmigo todo se pone al descubierto; ¿quién se atrevería a esconder algo? ¡Sin lugar a dudas Yo no se lo perdonaría! Tales miserables deben recibir Mi castigo severo y tal escoria debe ser quitada de Mi vista. Yo los gobernaré con una vara de hierro y usaré Mi autoridad para juzgarlos, sin la menor misericordia y sin contemplación alguna hacia sus sentimientos, porque Yo soy Dios mismo, que no tiene sentimientos carnales, es majestuoso y no tolera ofensa. Todos deben entender y ver esto para que no sean derribados y destruidos por Mí “sin causa ni razón”, pues Mi vara derribará a todos los que cometan ofensas contra Mí. No me importa si conocen Mis decretos administrativos; esto no es algo que me preocupe, ya que Mi persona no tolera la ofensa de nadie. Es por eso que se dice que soy un león; derribo a quienquiera que me encuentre. Es por eso que se dice que ahora es blasfemia decir que Yo soy el Dios de la misericordia y la benevolencia. En esencia, no soy un cordero, sino un león. Nadie se atreve a cometer ofensas contra Mí; a quienquiera que lo haga lo castigaré con la muerte, de inmediato y sin contemplación alguna hacia sus sentimientos.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Declaraciones de Cristo al principio, Capítulo 120
¡Yo soy justo, soy fiel y soy el Dios que escruta lo más íntimo del corazón del hombre! Yo revelaré inmediatamente quién es auténtico y quién es falso. No os pongáis nerviosos; todas las cosas obran de acuerdo con Mis tiempos. Quién me quiere sinceramente y quién no, Yo os lo diré, uno por uno. Solo centraos en comer y beber hasta hartaros y en acercaros a Mí en Mi presencia; y Yo mismo haré Mi obra. No estéis demasiado ansiosos por obtener resultados rápidos; Mi obra no es algo que pueda llevarse a cabo de golpe. En ella están Mis pasos y Mi sabiduría, y es por eso que Mi sabiduría puede revelarse. Yo os permitiré ver lo que hacen Mis manos: el castigo del mal y la recompensa del bien. Soy absolutamente imparcial con el hombre. A ti, que me amas sinceramente, Yo te amaré sinceramente, y en cuanto a aquellos que no me aman sinceramente, Mi ira estará siempre con ellos, de forma que puedan recordar por siempre que Yo soy el Dios verdadero, el Dios que escruta lo más íntimo del corazón del hombre. No actúes de una manera frente a los demás y de otra a sus espaldas; Yo veo con claridad todo lo que haces y, aunque puedas engañar a los demás, no puedes engañarme a Mí. Lo veo todo claramente. No es posible que ocultes nada; todo está en Mis manos. No creas que eres muy inteligente y habilidoso en tus pequeños cálculos. Yo te digo: no importa cuántos planes pueda urdir el hombre, aunque sean miles o decenas de miles, al final, no puede escapar de la palma de Mi mano. Mis manos controlan todas las cosas y acontecimientos, ¡y, ni hablar de una persona! No intentes evadirme u ocultarte; no trates de engatusar o de encubrir. ¿Puede ser que aún no veas que Mi glorioso rostro, Mi ira y Mi juicio se han revelado públicamente? A aquel que no me quiera sinceramente, Yo lo juzgaré de inmediato y sin piedad. Mi misericordia ha llegado a su fin; ya no queda más. Ya no seáis hipócritas y detened vuestros comportamientos salvajes e imprudentes.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Declaraciones de Cristo al principio, Capítulo 44
Para entender el carácter justo de Dios, se debe entender primero Su alegría, ira, pena y felicidad: lo que Él odia, lo que aborrece, lo que ama, con quién es tolerante y misericordioso, así como a qué tipo de persona concede misericordia. Este es un punto principal. Además, se debe entender que no importa cuánto ame Dios al hombre, no importa cuánta misericordia y cuánta benevolencia les conceda a las personas, la identidad y el estatus de Dios no toleran la ofensa de ninguna persona, como tampoco lo hace Su dignidad. Aunque Él ama a las personas, no las consiente. Les da Su amor, Su misericordia y Su tolerancia, pero nunca las mima. Dios tiene Sus principios y Sus límites. Con independencia de cuánto amor sientas que Dios te ha dado, de lo profundo que te parezca ese amor, no debes tratar nunca a Dios como si fuera un ser humano. Si bien es cierto que Él trata a las personas como Sus más amados, si ves a Dios como humano, como un ser humano que equivale a un ser creado, o como un amigo o un objeto de idolatría, Él ocultará Su rostro de ti y te abandonará. Ese es Su carácter, y no se permite que ninguna persona tome este asunto a la ligera. Así pues, a menudo vemos palabras como estas pronunciadas por Dios acerca de Su carácter: no importa cuánto hayáis viajado, cuánto hayáis trabajado ni cuánto sufrimiento hayáis soportado; si ofendéis el carácter de Dios, se impondrá a cada uno de vosotros Su retribución con base en lo que hayáis hecho. Esto significa que Dios trata a las personas como Sus más amados, pero tú no debes tratarlo como un amigo o un pariente. No trates a Dios como tu colega. Por mucho que sientas que Dios te ama y tiene tolerancia contigo, nunca debes tratarlo como tu amigo. Este es el carácter justo de Dios.
La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único VII
La intolerancia de Dios a la ofensa es Su esencia única; la ira de Dios es Su carácter único; la majestad de Dios es Su esencia única. El principio detrás del enfado de Dios es la representación de Su identidad y estatus, los cuales solo Él posee. Huelga decir que este principio es también un símbolo de la esencia del único Dios mismo. El carácter de Dios es Su propia esencia inherente, la cual no cambia en absoluto con el paso del tiempo ni se altera con los cambios de ubicación geográfica. Su carácter inherente es Su esencia intrínseca. Independientemente de en quién lleve a cabo Su obra, Su esencia no cambia y tampoco lo hace Su carácter justo. Cuando uno enfurece a Dios, lo que Dios manifiesta es Su carácter inherente; en este momento el principio detrás de Su enfado no cambia, ni tampoco lo hacen Su identidad y estatus únicos. Él no se enfada debido a un cambio en Su esencia o porque surjan elementos diferentes en Su carácter, sino porque la oposición del hombre contra Él ofende Su carácter. La flagrante provocación del hombre a Dios es un grave desafío a la propia identidad y estatus de Dios. A ojos de Dios, cuando el hombre lo desafía, el hombre está enfrentándose a Él y tentando Su cólera. Cuando el hombre se opone a Dios, cuando el hombre se enfrenta a Dios, cuando el hombre tienta continuamente la cólera de Dios, es precisamente entonces cuando el pecado campa a sus anchas; en tales momentos, la ira de Dios se revelará y presentará de forma natural. Por tanto, el desencadenamiento de la ira de Dios es un símbolo de que todas las fuerzas malvadas dejarán de existir y es un símbolo de que todas las fuerzas hostiles serán destruidas. Esta es la unicidad del carácter justo de Dios y de la ira de Dios. Cuando se desafían la dignidad y la santidad de Dios, cuando se obstruyen las fuerzas de la rectitud y el hombre no las ve, este es precisamente el momento en el que Dios desatará Su ira. Debido a la esencia de Dios, todas esas fuerzas en la tierra que se enfrentan a Dios, son antagónicas a Él y tratan de competir con Él son malvadas, corruptas e injustas; provienen de Satanás y son propias de Satanás. Debido a que Dios es recto, de la luz, santo e inmaculado, todas las cosas malvadas, corruptas y propias de Satanás se desvanecerán cuando se desate la ira de Dios.
La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único II
Cuando Dios desata Su cólera, las fuerzas malvadas se ven frenadas y las cosas malvadas son destruidas, mientras que las cosas rectas y positivas reciben el cuidado y la protección de Dios y se les permite continuar. Dios desata Su ira porque las cosas injustas, negativas y malvadas obstruyen, perturban o destruyen la actividad y el desarrollo normales de las cosas rectas y positivas. El propósito del enfado de Dios no es salvaguardar Su propio estatus e identidad, sino salvaguardar la existencia de las cosas rectas, positivas, hermosas y buenas, salvaguardar las leyes y reglas de la existencia normal de la humanidad. Esta es la causa principal de la ira de Dios. La cólera de Dios es una revelación muy apropiada, natural y verdadera de Su carácter. No hay motivos ocultos en Su cólera ni hay astucia ni conspiración y mucho menos los deseos, el engaño, la malicia, la violencia, la perversidad o cualquier otro de los rasgos que comparte la humanidad corrupta. Antes de que Dios desate Su ira, Él ya ha percibido la esencia de cada asunto con bastante claridad y ya ha formulado definiciones y conclusiones precisas y claras respecto a cada asunto. Por tanto, el objetivo de Dios en todo lo que hace es sumamente claro, al igual que Su actitud. Él no es atolondrado, ciego, impulsivo ni arbitrario y ciertamente no carece de principios. Este es el aspecto práctico de la ira de Dios y, debido a este, la humanidad puede vivir con normalidad. Sin la ira de Dios, la humanidad descendería a unas condiciones de vida precarias y todas las cosas rectas, hermosas y buenas serían destruidas y dejarían de existir. Sin la ira de Dios, las leyes y reglas de existencia para los seres creados se romperían o incluso se subvertirían por completo. Desde la creación de la especie humana, Dios ha usado continuamente Su carácter justo para salvaguardar y sustentar la existencia normal de la humanidad. Debido a que Su carácter justo contiene ira y majestad, todas las personas, cosas y acontecimientos malvados, así como todas las cosas que perturban y dañan la existencia normal de la humanidad, son castigados, controlados y destruidos como resultado de Su ira. Durante los últimos milenios, Dios ha usado continuamente Su carácter justo para derribar y destruir a toda clase de espíritus inmundos y espíritus malignos que se oponen a Dios y actúan como cómplices y sirvientes de Satanás en la obra de Dios de gestionar a la humanidad. Por tanto, la obra de Dios de la salvación de la especie humana siempre ha avanzado de acuerdo con Su plan. Es decir, debido a la existencia de la ira de Dios, la causa más recta entre la especie humana nunca ha sido destruida.
La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único II
El trato de Dios hacia toda la humanidad, por necia e ignorante que esta sea, es principalmente de misericordia e indulgencia. Su ira, por otro lado, se mantiene oculta y es desconocida para el hombre la inmensa mayoría del tiempo y en la inmensa mayoría de los acontecimientos. Como resultado, es difícil para el hombre ver la expresión de la ira de Dios y también le resulta difícil entender Su ira. Por tanto, el hombre toma a la ligera la ira de Dios. Cuando las personas se enfrentan a la obra y el paso finales de Dios de mostrar indulgencia y eximir al hombre —es decir, cuando la última instancia de misericordia de Dios y Su última advertencia llegan a las personas—, si estas siguen usando los mismos métodos para oponerse a Dios y no se arrepienten, no cambian de rumbo ni aceptan Su misericordia en absoluto, entonces Dios ya no les concederá Su indulgencia y paciencia. Por el contrario, Dios retirará Su misericordia en este momento. Después de esto, Él solo desatará Su ira. Él puede expresar Su ira de diferentes maneras, al igual que puede usar diferentes métodos para castigar y destruir a las personas.
Dios usó el fuego para destruir la ciudad de Sodoma. A ojos de Dios, este es el método más rápido para aniquilar por completo a una humanidad o a cualquier otra cosa. Quemar a las personas de Sodoma no fue solo para destruir sus cuerpos físicos, sino aún más para destruir la totalidad de sus espíritus, sus almas y sus cuerpos, asegurando que las personas dentro de la ciudad dejaran de existir tanto en el mundo material como en el mundo que es invisible para el hombre. Esta es una manera en la que Dios revela y expresa Su ira. Esta manera de revelación y expresión es un aspecto de la esencia de la ira de Dios, al igual que, naturalmente, es también una revelación de la esencia del carácter justo de Dios. Cuando Dios desata Su ira, deja de revelar cualquier misericordia o benevolencia y tampoco muestra ya más de Su tolerancia o paciencia; no hay persona, cosa o razón que pueda persuadirlo para que siga siendo paciente, para que extienda Su misericordia de nuevo, para que conceda Su tolerancia una vez más. En lugar de estas cosas, sin un momento de demora, Dios expresa Su ira y majestad y hace lo que se propone; lo hace de una manera rápida y limpia, asegurándose de lograr el resultado que Él desea. Esta es la manera en la que Dios expresa Su ira y majestad, las cuales no toleran ofensa, y es también una manifestación de Su carácter justo. Cuando las personas ven a Dios mostrando preocupación y amor hacia el hombre, son incapaces de detectar Su ira, ver Su majestad o sentir Su intolerancia a la ofensa. Estas cosas han llevado a las personas a creer siempre erróneamente que el carácter justo de Dios es únicamente de misericordia, tolerancia y amor. Sin embargo, cuando uno ve a Dios destruir una ciudad o ve Su odio hacia una humanidad, Su cólera al destruir a la especie humana y Su majestad permiten a las personas ver el otro lado de Su carácter justo, que es la intolerancia de Dios a la ofensa. El carácter de Dios que no tolera ofensa sobrepasa la imaginación de cualquier ser creado y, entre los seres no creados, ninguno es capaz de interferir con él ni de afectarlo; menos aún se puede fingir o imitar. Por tanto, este aspecto del carácter de Dios es el que la humanidad más debería conocer. Solo Dios mismo tiene esta clase de carácter, solo Él la posee. Dios posee esta clase de carácter justo porque odia la perversidad, la oscuridad, la rebeldía y las diversas acciones malvadas que Satanás ha cometido al corromper y devorar a la especie humana, porque odia todos los actos de pecado que se oponen a Él y por Su esencia santa e inmaculada. Debido a esto, Él no tolerará que ninguno de los seres creados o no creados se oponga o se enfrente a Él abiertamente. Incluso en el caso de un individuo al que Él hubiera mostrado misericordia una vez o al que hubiera escogido, basta con que provoque Su carácter y cometa una ofensa contra Sus principios de paciencia y tolerancia para que Dios desate y revele Su carácter justo que no tolera ofensa, sin la menor misericordia o vacilación.
La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único II
Al abordar cada uno de los actos de Dios, primero debes estar seguro de que el carácter justo de Dios está libre de cualquier adulteración, de que es santo e impecable. Estos actos incluyen el derribo, el castigo y la destrucción de la humanidad por parte de Dios. Sin excepción, cada uno de los actos de Dios se expresa exactamente de acuerdo con Su carácter inherente y Su plan. No incluyen ninguna parte del conocimiento, la tradición y la filosofía de la humanidad y, en su lugar, son expresiones íntegras del carácter y la esencia de Dios, sin relación con nada que pertenezca a la humanidad corrupta. El hombre tiene la noción de que solo el amor, la misericordia y la indulgencia de Dios hacia él son impecables, no están adulterados y son santos; nadie sabe que la cólera de Dios y Su ira igualmente no están adulterados; es más, nadie ha contemplado cuestiones tales como por qué Dios no tolera ofensa o por qué Su cólera es tan grande. Por el contrario, algunos confunden la ira de Dios con un mal genio, como el de la humanidad corrupta, y malinterpretan el enfado de Dios como si fuera el mismo enfado que el de la humanidad corrupta. Incluso suponen erróneamente que la cólera de Dios es igual que la revelación natural de las actitudes corruptas del hombre. Creen erróneamente que el desencadenamiento de la ira de Dios es igual que la cólera de la especie humana corrupta cuando se enfrenta a alguna situación infeliz, hasta el punto de creer equivocadamente que el desencadenamiento de la ira de Dios es también una expresión de Su estado de ánimo. […] El carácter justo de Dios es la propia esencia verdadera de Dios. No es algo creado o escrito por el hombre. Su carácter justo es Su carácter justo y no tiene relación ni conexión con los seres creados. Dios mismo es Dios mismo y nunca se convertirá en un ser creado. Incluso si se convierte en un miembro de los seres creados, Su carácter inherente y Su esencia no cambiarán. Por tanto, conocer a Dios no es lo mismo que conocer un objeto; conocer a Dios no es diseccionar algo, ni es lo mismo que entender a una persona. Si usas tu concepto o método de conocer un objeto o entender a una persona para conocer a Dios, entonces nunca serás capaz de alcanzar el conocimiento de Dios. Conocer a Dios no puede depender de la experiencia o las figuraciones y, por tanto, nunca debes imponer tu experiencia o tus figuraciones a Dios. Por muy ricas que sean tu experiencia y tus figuraciones, siguen siendo limitadas. Es más, tus imaginaciones no se ajustan a los hechos y mucho menos a la verdad; son incompatibles con el verdadero carácter y la esencia de Dios. Nunca tendrás éxito si dependes de tus figuraciones para entender la esencia de Dios. La única senda es esta: acepta todo lo que proviene de Dios, y luego experiméntalo y conócelo gradualmente. Habrá un día en el que Dios te esclarecerá para que lo entiendas y lo conozcas de verdad debido a tu cooperación y debido a tu hambre y sed de la verdad.
La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único II
Cuando Dios tuvo un cambio de parecer hacia las personas de Nínive, ¿fueron Su misericordia y Su indulgencia una fachada falsa? ¡Por supuesto que no! Entonces, ¿qué ha demostrado la transición entre estos dos aspectos del carácter de Dios en el transcurso de que Dios lidiara con esta única situación? El carácter de Dios es un todo; no está dividido en absoluto. Independientemente de si Él está expresando enfado o misericordia e indulgencia hacia las personas, todas estas son expresiones de Su carácter justo. El carácter de Dios es vital y vivo; Él cambia Sus pensamientos y actitudes de acuerdo con la manera en que se desarrollan las cosas. La transformación de Su actitud hacia los ninivitas le dice a la humanidad que Él tiene Sus propios pensamientos e ideas, que no es un robot ni una figura de barro, sino el Dios mismo viviente: Él podía enfadarse con las personas de Nínive, al igual que podía perdonar su pasado debido a su actitud; podía decidir traer calamidad sobre los ninivitas y también podía cambiar Su decisión debido a su arrepentimiento. A las personas les gusta aplicar preceptos con rigidez y usar preceptos para delimitar y definir a Dios, al igual que les gusta usar fórmulas para intentar entender el carácter de Dios. Por tanto, en lo que respecta al dominio del pensamiento humano, Dios no piensa ni tiene ninguna idea sustancial. Pero en realidad, los pensamientos de Dios están en un estado de transformación constante de acuerdo con los cambios en las cosas y en los entornos. Mientras Sus pensamientos se transforman, se revelan diferentes aspectos de la esencia de Dios. Durante este proceso de transformación, en el momento preciso en que Dios tiene un cambio de parecer, lo que Él le muestra a la especie humana es la existencia real de Su vida y que Su carácter justo es vital y vivo. Al mismo tiempo, Dios usa Sus propias revelaciones verdaderas para probarle a la especie humana la verdad de la existencia de Su ira, Su misericordia, Su benevolencia y Su indulgencia. Su esencia se revelará en cualquier momento y en cualquier lugar de acuerdo con cómo se desarrollen las cosas. Él posee la ira de un león y la misericordia y la indulgencia de una madre. Su carácter justo no tolera ningún cuestionamiento, vulneración, cambio o distorsión por parte de ninguna persona. Entre todos los acontecimientos y cosas, el carácter justo de Dios —es decir, la ira de Dios y la misericordia de Dios— puede revelarse en cualquier momento y en cualquier lugar. Él da una expresión viva a estos aspectos en cada rincón de toda la creación y los implementa con vitalidad en cada momento que pasa. El carácter justo de Dios no está limitado por el tiempo o el espacio; en otras palabras, el carácter justo de Dios no se expresa o revela mecánicamente de acuerdo con las restricciones de tiempo o espacio, sino más bien con total naturalidad y en cualquier momento y lugar. Cuando ves que Dios tiene un cambio de parecer, deja de expresar Su ira y se abstiene de destruir la ciudad de Nínive, ¿puedes decir que Dios es solo misericordioso y amoroso? ¿Puedes decir que la ira de Dios consiste en palabras vacías? Cuando Dios desata Su ira feroz y retira Su misericordia, ¿puedes decir que Él no tiene verdadero amor hacia la humanidad? Esta ira feroz es expresada por Dios en respuesta a las acciones malvadas de las personas; Su ira no es defectuosa. El corazón de Dios se conmueve en respuesta al arrepentimiento de las personas y Él tiene un cambio de parecer debido a ello. Cuando Él se siente conmovido, cuando tiene un cambio de parecer y cuando muestra Su misericordia e indulgencia hacia el hombre, todas estas cosas son completamente impecables; son limpias, puras, inmaculadas y sin adulterar. La indulgencia de Dios es simplemente indulgencia; Su misericordia es simplemente misericordia. Su carácter revela ira o expresa misericordia e indulgencia de acuerdo con las diversas manifestaciones del hombre y su arrepentimiento. No importa lo que Él revele y exprese, todo es puro y directo; es distinto de la esencia de cualquier ser creado. Dentro de los principios de acción que Dios expresa, Sus pensamientos e ideas, así como cada decisión que toma y cada acción que realiza, no hay defectos ni manchas en absoluto. Puesto que Dios lo ha decidido así y puesto que ha actuado así, eso es lo que Él logra y este resultado es correcto e intachable, ya que su fuente es impecable e inmaculada. La ira de Dios es impecable. Del mismo modo, la misericordia e indulgencia de Dios —santas, impecables y capaces de resistir la deliberación reflexiva y la experiencia— no las posee ninguno de los seres creados.
Después de haber aprendido sobre la historia de Nínive, ¿veis ahora el otro lado de la esencia del carácter justo de Dios? ¿Veis el otro lado del carácter justo y único de Dios? ¿Posee alguien entre la humanidad esta clase de carácter? ¿Posee alguien esta clase de ira, la ira de Dios? ¿Posee alguien misericordia y tolerancia como las que posee Dios? ¿Quién entre los seres creados puede desatar una ira tan grande y decidir destruir o traer calamidad sobre la especie humana? ¿Y quién está cualificado para conceder misericordia a la especie humana, para tolerar y perdonar, así como cambiar así su decisión previa de destruir a la especie humana? El Creador expresa Su carácter justo a través de Sus propios métodos y principios únicos y no está sujeto al control o las restricciones impuestas por ninguna persona, acontecimiento o cosa. Dentro de Su carácter único, nadie es capaz de cambiar Sus pensamientos e ideas, ni nadie es capaz de persuadirlo y cambiar ninguna de Sus decisiones. Todos los comportamientos y pensamientos de los seres creados existen bajo la adjudicación de Su carácter justo. Nadie puede controlar si Él desata la ira o concede misericordia; solo la esencia del Creador —o en otras palabras, el carácter justo del Creador— puede decidir esto. ¡Tal es la naturaleza única del carácter justo del Creador!
Al interpretar la transformación de la actitud de Dios hacia las personas de Nínive, ¿sois capaces de usar la palabra “única” para describir la misericordia que se halla dentro del carácter justo de Dios? Anteriormente dijimos que la ira de Dios es un aspecto de la esencia de Su único carácter justo. Ahora definiré dos aspectos —la ira de Dios y la misericordia de Dios— como Su carácter justo. El carácter justo de Dios es santo; no tolera ofensa, ni tolera ser cuestionado por nadie; es algo que no posee ninguno de los seres creados o no creados. Es a la vez único y exclusivo de Dios. Es decir, la ira de Dios es santa y no tolera ofensa. De la misma manera, el otro aspecto del carácter justo de Dios —la misericordia de Dios— también es santo y no tolera ofensa. Ninguno de los seres creados o no creados puede reemplazar o representar a Dios al hacer lo que Él se propone hacer, ni nadie podría haberlo reemplazado o representado en la destrucción de Sodoma o la salvación de Nínive. Esta es la verdadera expresión del único carácter justo de Dios.
La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único II
La misericordia y la tolerancia de Dios existen de hecho, pero la santidad y la justicia de Dios cuando desata Su cólera también le muestran al hombre el lado de Dios que no tolera ofensa. Cuando el hombre es plenamente capaz de obedecer los mandatos de Dios y actúa de acuerdo con Sus requerimientos, Dios es abundante en Su misericordia hacia el hombre; sin embargo, cuando el hombre está lleno de corrupción y rebosa de hostilidad y enemistad hacia Él, Dios se enoja profundamente. ¿Hasta qué punto se encoleriza? Su cólera durará hasta que Dios ya no vea la oposición y las acciones malvadas del hombre, hasta que ya no estén ante Sus ojos. Solo entonces desaparecerá la cólera de Dios. En otras palabras, no importa quién sea la persona, si su corazón se ha distanciado de Dios, lo ha abandonado y no puede recuperarse, entonces, independientemente de cuánto desee en apariencia o por sus deseos subjetivos adorar, seguir y someterse a Dios en su cuerpo o en su pensamiento, mientras su corazón haya abandonado a Dios, Su cólera se desatará sin cesar. Será tal que cuando Dios desate una cólera profunda, tras haberle dado amplias oportunidades, no habrá forma de retirarla y Él nunca más será misericordioso y tolerante con esa persona. Este es un lado del carácter de Dios que no se debe ofender. […] Él es tolerante y misericordioso hacia las cosas que son bondadosas, hermosas y buenas; con las cosas que son malvadas, pecaminosas y perversas, se enoja profundamente, de tal modo que es incesante en Su cólera. Estos son dos aspectos principales del carácter de Dios que son los más importantes, los más prominentes y, aún más, han sido revelados constantemente de Dios de principio a fin: misericordia abundante y cólera profunda.
La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II
En todo lo que Dios hace, actúa en la medida adecuada. Él sabe qué hacer y cómo hacerlo, y ciertamente no hará que las personas hagan nada que vaya más allá de sus capacidades naturales. El trato de Dios hacia cada persona se basa en las circunstancias y el trasfondo reales del momento, así como en las acciones y el comportamiento de esa persona y su esencia-naturaleza. Dios nunca agravia a nadie. Esta es la justicia de Dios. Por ejemplo, Eva fue seducida por la serpiente para que comiera del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, pero Jehová no la reprendió diciendo: “Te dije que no lo comieras, ¿por qué lo hiciste de todos modos? Deberías haber tenido discernimiento; deberías haber sabido que la serpiente solo hablaba para seducirte”. Jehová no reprendió a Eva de esa manera. Esto se debe a que los seres humanos son creados por Dios, y Él sabe cómo son sus capacidades naturales y lo que estas permiten hacer a las personas, hasta qué punto pueden controlarse a sí mismas y cuánto pueden lograr. Dios sabe todo esto con bastante claridad. El trato de Dios hacia una persona no es tan simple como la gente imagina. La actitud de Dios hacia una persona —si le agrada, le tiene aversión o la aborrece— se basa principalmente en la actitud de esa persona hacia la verdad. Sin importar qué digas en qué contexto, Dios lo escruta y lo entiende, porque escruta el corazón y la esencia del hombre. La gente siempre cree: “Dios solo tiene divinidad. Él es justo y no tolera la ofensa del hombre. No considera las dificultades del hombre ni se pone en su lugar. Si una persona se resiste a Dios, Él la castigará”. Las cosas no son así en absoluto. Si así es como la gente entiende la obra de Dios, Sus principios para tratar a las personas y Su justicia, esto es un grave error. La determinación de Dios del resultado de cada persona no se basa en las nociones y figuraciones del hombre, sino en el carácter justo de Dios. Él retribuirá a cada uno según lo que haya hecho. Dios es justo y, tarde o temprano, hará que todas las personas queden completamente convencidas.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte
Las personas dicen: “Dios es un Dios justo. En tanto que el hombre lo siga hasta el final, Él seguramente será imparcial con este porque Él es el más justo. Si un hombre lo sigue hasta el final, ¿lo podría desechar?”. Soy imparcial con todas las personas y las juzgo con Mi carácter justo, sin embargo, todas las exigencias que les hago a las personas incluyen condiciones apropiadas y lo que Yo exijo, todos los hombres lo deben cumplir, sin importar quiénes sean. No me importa lo veterano que seas o lo experimentado que seas; solo me importa si sigues Mi camino y si tienes o no amor por la verdad y sed de ella. Si careces de la verdad y más bien causas vergüenza a Mi nombre y no actúas de acuerdo con Mi camino y solo sigues sin cuidado ni preocupación, entonces en ese momento te derribaré y te castigaré por tu maldad; ¿qué tendrás que decir entonces? ¿Podrías decir que Dios no es justo? Si te has atenido a todas las palabras que he expresado hoy, entonces eres la clase de persona que apruebo. Dices que siempre has sufrido mientras sigues a Dios, que lo has seguido durante las tormentas y que has compartido con Él los buenos y los malos momentos, pero no has vivido las palabras pronunciadas por Dios; solo quieres ir de un lado a otro por Dios y esforzarte por Él todos los días y nunca has pensado en vivir una vida que tenga sentido. También dices: “En cualquier caso, creo que Dios es justo. Sufro por Él, voy de un lado a otro por Él y me dedico a Él y, aunque no haya conseguido ningún logro, he soportado la adversidad; seguro que me recuerda”. Es verdad que Dios es justo, pero esta justicia no está manchada con ninguna impureza: no contiene voluntad humana alguna y no está manchada por la carne o por las transacciones humanas. Todos los que son rebeldes y se oponen y no se atienen a Su camino serán castigados; ¡ninguno será perdonado y ninguno será pasado por alto! Algunas personas dicen: “Hoy voy de aquí para allá por Ti; al final, ¿me puedes dar una pequeña bendición?”. Así que te pregunto: “¿Te has atenido a Mis palabras?”. La justicia de la que hablas se basa en una transacción. Tú solo piensas que Yo soy justo, que soy imparcial con todas las personas y que todos los que me siguen hasta el final tienen asegurada la salvación y ganarán Mis bendiciones. Hay un significado interno en Mis palabras cuando digo “todos los que me siguen hasta el final tienen la salvación asegurada”: los que me siguen hasta el final son los que Yo ganaré íntegramente; son los que, después de que los haya conquistado, buscan la verdad y son hechos perfectos. ¿Cuántos requisitos has satisfecho? Solo has satisfecho el requisito de seguirme hasta el final, pero ¿qué más? ¿Te has atenido a Mis palabras? Has satisfecho uno de Mis cinco requisitos, pero no tienes la intención de satisfacer los cuatro restantes. Sencillamente has encontrado la senda más sencilla y fácil y la has buscado solo con la actitud de esperar tener suerte. Con una persona como tú, Mi carácter justo solo significa castigo y juicio, una retribución justa; significa el castigo justo para todos los malhechores. Todos los que no siguen Mi camino van a ser castigados con toda seguridad, incluso si siguen hasta el final. Esta es la justicia de Dios. Cuando este carácter justo se exprese en el castigo del hombre, el hombre se quedará boquiabierto y lamentará que, mientras seguía a Dios, no siguió Su camino. “En aquel momento solo sufrí un poco mientras seguía a Dios, pero no seguí el camino de Dios. ¿Qué excusas hay? ¡No hay opción sino la de ser castigado!”. Pero en su mente está pensando: “De todos modos, te he seguido hasta el final, por lo que incluso si me castigas, no puede ser un castigo demasiado severo y me seguirás queriendo después de que haya sido castigado. Sé que Tú eres justo y que no me vas a tratar de esa manera para siempre. Después de todo, no soy como los que perecerán; los que perecerán recibirán un fuerte castigo, mientras que mi castigo será más leve”. El carácter justo no es como dices. No es que los que confiesan sus pecados adecuadamente sean tratados con indulgencia. La justicia es santidad y es un carácter que no tolera que el hombre ofenda, y todo lo que es inmundo y que no ha cambiado es blanco del aborrecimiento de Dios. El carácter justo de Dios no es una ley, sino un decreto administrativo: es un decreto administrativo dentro del reino y este decreto administrativo es el castigo justo para cualquiera que no posea la verdad y no haya cambiado; no hay margen para la salvación. Porque cuando cada persona se ordene según su tipo, los buenos serán recompensados y los malos serán castigados. Es cuando el destino de la especie humana se revelará; es el momento en que la obra de salvación llegará a su fin, después de lo cual, la obra de salvar al hombre ya no se hará y la retribución vendrá sobre todos los que hagan el mal.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio
Uno debe entender la justicia y el amor de Dios en profundidad y explicarlos y comprenderlos a partir de las palabras de Dios y la verdad. Para conocer realmente el amor y la justicia de Dios, uno debe también vivir una experiencia real y alcanzar el esclarecimiento de Dios. Uno no debe medir Su amor y Su justicia según sus propias nociones e imaginaciones. Según las nociones humanas, se recompensa el bien y se castiga el mal, se recompensa a los buenos con el bien y a los malvados con el mal, y aquellos que no hacen el mal deberían ser recompensados con el bien y recibir bendiciones. Se diría que se debería recompensar con el bien a todas las personas que no son malvadas. Esta sería la justicia de Dios. ¿Acaso no es esta la noción de las personas? Si no se les recompensa con el bien, ¿dirías entonces que Dios no es justo? Por ejemplo, en los tiempos de Noé, Dios le dijo: “He decidido poner fin a toda carne, porque la tierra está llena de violencia por causa de ellos; y he aquí, voy a destruirlos juntamente con la tierra” (Génesis 6:13). Entonces le ordenó a Noé que construyera el arca. Después de que Noé aceptara la comisión de Dios y construyera el arca, una enorme tromba de agua cayó sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches, el mundo entero quedó sumergido bajo las inundaciones y, con la excepción de Noé y los siete miembros de su familia que subieron a bordo del arca y sobrevivieron, Dios destruyó a todos los humanos de esa era. ¿Qué opinas de esto? ¿Dirías que Dios no es amoroso? Para el hombre, por muy corrupto que él sea, si Dios lo destruye, eso significa que Dios no es amoroso. ¿Es esto correcto? ¿No es esto absurdo? Dios no amaba a aquellos a los que destruyó, pero ¿puedes decir que no amaba a aquellos que sobrevivieron y a aquellos que lograron Su salvación? Pedro amaba a Dios hasta lo más profundo y Dios amaba a Pedro, ¿puedes decir que Dios no es amoroso? Dios ama a los que de veras lo aman, y odia y maldice a los que se oponen a Él y se niegan obstinadamente a arrepentirse. Dios posee tanto amor como odio. Esto es verdad. No se debe delimitar o juzgar a Dios según las nociones e imaginaciones de las personas, porque estas, es decir, su manera de contemplar las cosas, no poseen ninguna verdad en absoluto. Se debe conocer a Dios a partir de Su actitud hacia la especie humana, de Su carácter y esencia. En absoluto se debe tratar de delimitar el carácter de Dios y qué esencia tiene Dios a partir de las apariencias de esas cosas que Él hace y aborda. La especie humana está tan profundamente corrompida por Satanás que no conoce en absoluto la esencia-naturaleza de la especie humana corrupta y mucho menos lo que la especie humana corrupta es realmente ante Dios ni cómo se la debe tratar conforme a Su carácter justo. Mira a Job, era un hombre justo y Dios lo bendijo. Esto fue la justicia de Dios. Satanás hizo una apuesta con Jehová: “¿Teme Job a dios en vano? ¿No has puesto una cerca alrededor de él, de su casa y de todo lo que tiene por doquier? Has bendecido el trabajo de sus manos y sus propiedades han crecido en la tierra. Pero extiende tu mano ahora, y toca todo lo que tiene, y él te abandonará en tu cara” (Job 1:9-11).* Jehová Dios dijo: “Todo lo que tiene está en tu poder; pero no extiendas tu mano sobre él” (Job 1:12). Así que Satanás fue a atacar a Job y lo tentó y Job se enfrentó a pruebas. Se le desposeyó de todo lo que tenía, de sus hijos y sus propiedades, y se le llenó el cuerpo de llagas. ¿Reflejaban las pruebas de Job el carácter justo de Dios? No podéis decirlo con claridad, ¿cierto? Incluso si eres una persona justa, Dios tiene el derecho a someterte a pruebas y a hacerte dar testimonio por Él. El carácter de Dios es justo; Él trata a todos por igual. No es que las personas justas no necesiten someterse a pruebas porque puedan soportarlas o que se deba proteger a las personas justas. No es este el caso. Dios tiene derecho a hacer que las personas justas pasen por pruebas. Tal es la revelación del carácter justo de Dios. Finalmente, después de que Job terminó de pasar por las pruebas y dio testimonio por Jehová, Él lo bendijo todavía más y mejor que antes, le dio el doble de bendiciones. Además, Jehová se le apareció y le habló desde el viento, y Job lo vio como si lo tuviera cara a cara. Fue una bendición que le concedió Dios. Fue la justicia de Dios. Si cuando Job terminó de pasar por las pruebas y Jehová vio que Job había dado testimonio de Él en presencia de Satanás y le había causado vergüenza, Jehová se hubiera dado entonces la vuelta para ignorarlo; de ese modo, Job después no hubiera recibido bendiciones. ¿Tendría esto la justicia de Dios? No importa que Job fuera bendecido o no después de las pruebas, o que Jehová se le apareciera o no; todo esto contiene la buena intención de Dios. Aparecer ante Job fue la justicia de Dios y no aparecer ante él también habría sido la justicia de Dios. ¿En qué te basas tú, un ser creado, para imponer exigencias a Dios? La gente no está cualificada para imponer exigencias a Dios. No hay nada más irracional que imponer exigencias a Dios. Él hará lo que deba hacer y Su carácter es justo. La justicia no es en modo alguno equidad ni racionalidad; no se trata de igualitarismo ni de darte lo que mereces por tu trabajo ni de pagarte por el trabajo que hayas hecho ni de darte lo que merezcas a tenor de tu esfuerzo; esto no es justicia, es simplemente ser imparcial y razonable. Muy pocas personas son capaces de conocer el carácter justo de Dios. Supongamos que Dios hubiera destruido a Job después de que este diera testimonio por Él: ¿Sería esto justo? De hecho, lo sería. ¿Por qué se denomina justicia a esto? ¿Cómo ve la gente la justicia? Si algo concuerda con las nociones de la gente, a esta le resulta muy fácil decir que Dios es justo; sin embargo, si considera que algo no concuerda con sus nociones —si es algo que no entiende—, le resultará difícil decir que Dios es justo. Si Dios hubiera destruido a Job en aquel entonces, la gente no diría que Él es justo. En realidad, con independencia de si la gente ha sido corrompida o no y de si lo ha sido profundamente o no, ¿tiene que justificarse Dios cuando la destruye? ¿Tiene que explicar a las personas en qué se basa para hacerlo? ¿Debe Dios decirle a la gente las leyes que Él ha ordenado? No hay necesidad de ello. A ojos de Dios, alguien que es corrupto y que es capaz de resistirse a Dios no tiene ningún valor; cómo lo maneje Dios siempre será adecuado y es todo según los arreglos de Dios. Si fueras desagradable a ojos de Dios, si dijera que no le resultas útil tras tu testimonio y, por consiguiente, te destruyera, ¿sería esta Su justicia? También lo sería. Tal vez no puedas entenderlo ahora mismo a partir de los hechos, pero debes entenderlo en doctrina. ¿Qué opináis? ¿Es la destrucción de Satanás a manos de Dios una expresión de Su justicia? (Sí). ¿Y si Él permitiera que Satanás perdurara? No os atrevéis a decirlo, ¿verdad? La esencia de Dios es la justicia. Aunque no es fácil entender lo que hace, todo cuanto hace es justo, solo que la gente no lo entiende. Cuando Dios entregó a Pedro a Satanás, ¿cómo respondió Pedro? “El hombre es incapaz de comprender lo que haces, pero todo cuanto haces tiene Tus buenas intenciones; en todo ello hay justicia. ¿Cómo sería posible que no alabara Tu sabiduría y Tus obras?”. Ahora debes ver que la razón por la que Dios no destruye a Satanás durante la época de Su salvación de la especie humana es que esta pueda ver con claridad cómo Satanás ha corrompido al hombre y hasta qué punto lo ha hecho, y cómo Dios purifica y salva a la especie humana. En última instancia, cuando la gente haya comprendido la verdad y haya visto claramente la horrible cara de Satanás, al haber contemplado el monstruoso pecado de cómo Satanás la ha corrompido, Dios destruirá a Satanás, mostrándoles Su justicia. El momento de la destrucción de Satanás contiene el carácter y la sabiduría de Dios. Todo cuanto Él hace es justo. Aunque los humanos no sean capaces de percibir esto, no deben juzgar a su antojo. Si a los humanos alguna cosa que haga les parece irrazonable o tienen nociones al respecto y luego dicen que Él no es justo, están siendo de lo más irracionales. Ya ves, a Pedro también le parecían incomprensibles algunas cosas, pero estaba seguro de que la sabiduría de Dios estaba presente y que esas cosas albergaban Sus buenas intenciones, que las personas no podían entenderlas y que había muy pocas cosas que podían comprender. Por lo tanto, no es fácil conocer el carácter de Dios.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte
Expreso Mi misericordia hacia los que me aman y renuncian a sí mismos. Mientras tanto, el castigo traído sobre los malvados es precisamente una prueba de Mi justo carácter y, más aún, testimonio de Mi ira. Cuando llegue el desastre, todos aquellos que se oponen a Mí llorarán cuando el hambre y la peste caigan sobre ellos. Quienes me hayan seguido durante muchos años, pero hayan cometido toda clase de acciones malvadas, no se librarán de pagar por sus pecados; ellos también caerán en la catástrofe, que apenas se ha visto durante millones de años, y vivirán en un constante estado de pánico y miedo. Y aquellos de Mis seguidores que han demostrado completa lealtad a Mí se regocijarán y aplaudirán, alabando Mi gran poder. Ellos experimentarán un estado inefable de despreocupada felicidad y vivirán en un júbilo que Yo nunca antes he otorgado al mundo humano. Porque Yo atesoro las buenas obras del hombre y aborrezco sus acciones malvadas. Desde que comencé a liderar a la humanidad, he estado esperando ansiosamente obtener un grupo de personas que piense igual que Yo. Pero nunca olvido a los que no piensan igual que Yo; los odio siempre en Mi corazón, a la espera de la oportunidad de hacerles responder por sus acciones malvadas, algo que disfrutaré cuando lo vea. ¡Ahora, Mi día finalmente ha llegado y ya no necesito esperar!
Mi obra final es no solo para castigar al hombre, sino para ordenar el destino del hombre. Más si cabe, es en aras de hacer que todas las personas reconozcan Mis hechos y acciones. Haré que cada persona vea que todo lo que he hecho es lo correcto y una expresión de Mi carácter, que no es la obra del hombre y ni mucho menos es la naturaleza lo que creó a la especie humana y que, en su lugar, soy Yo el que nutre a cada ser vivo entre todas las cosas. Sin Mi existencia, la humanidad solo puede perecer y sufrir el flagelo de las calamidades. Nadie volverá a ver jamás los hermosos sol y luna o el mundo verde; la especie humana solo se enfrentará a la noche fría y oscura y al valle inexorable de la sombra de la muerte. Yo soy la única redención de la especie humana. Soy la única esperanza de la especie humana y, aún más, Yo soy Aquel sobre quien descansa la existencia de toda ella. Sin Mí, la especie humana se detendrá de inmediato; sin Mí, la especie humana solo sufrirá una catástrofe devastadora y será pisoteada por todo tipo de fantasmas, aunque nadie me presta atención. He realizado una obra que no puede ser realizada por nadie más, solo con la esperanza de que el hombre me retribuya con buenas obras. Aunque pocos puedan haberme retribuido, de todos modos concluiré Mi viaje en el mundo humano y comenzaré el siguiente paso de la obra que está a punto de desarrollarse, ya que Mi ir y venir entre los hombres durante todos estos años ha sido fructífero, y estoy muy satisfecho. No me importa el número de personas, sino más bien sus buenas obras. En cualquier caso, espero que preparéis suficientes buenas obras para vuestro propio destino. Solo entonces Yo me sentiré satisfecho; de lo contrario, ninguno de vosotros puede escapar a la arremetida del desastre. El desastre se origina en Mí y, por supuesto, Yo lo orquesto. Si no podéis parecer buenos a Mis ojos, entonces no escaparéis de sufrir el desastre.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Prepara suficientes buenas obras para tu destino
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