16. La noción del mundo religioso: “Cuando el Señor regrese, es imposible que aparezca y obre en China”
El mundo religioso cree que toda la obra que hizo Dios en las épocas del Antiguo y el Nuevo Testamento fue llevada a cabo en Israel, y que, cuando el Señor Jesús regrese en los últimos días, también lo hará en Israel, y que jamás podría aparecer ni obrar en China.
Palabras de la Biblia
“Mis pensamientos no son los de vosotros, vuestros caminos no son los Míos, dijo Jehová” (Isaías 55:8).*
“Así como el relámpago sale del oriente y resplandece hasta el occidente, así será la venida del Hijo del Hombre. Donde esté el cadáver, allí se juntarán los buitres” (Mateo 24:27-28).
“Desde que sale el sol hasta que se pone, Mi nombre será engrandecido entre los gentiles […], dijo Jehová de los ejércitos” (Malaquías 1:11).*
Palabras de Dios Todopoderoso de los últimos días
No se puede hablar de Dios y del hombre en los mismos términos. Su esencia y Su obra son de lo más insondable e incomprensible para el hombre. Si Dios no realiza personalmente Su obra y pronuncia Sus palabras entre los hombres, entonces, pase lo que pase, el hombre no puede entender Sus intenciones. Y así, incluso aquellos que le han dedicado toda su vida serían incapaces de recibir Su aprobación. Si Dios no se pone a obrar, no importa qué tan bien lo haga el hombre, no servirá para nada, porque los pensamientos de Dios siempre serán más elevados que los del hombre y ninguna persona puede comprender la sabiduría de Dios. Por tanto, afirmo que quienes “entienden completamente” a Dios y Su obra son unos ineptos; todos son arrogantes e ignorantes. El hombre no debería delimitar la obra de Dios; además, no puede hacerlo. A los ojos de Dios, el hombre es simplemente más pequeño que una hormiga, así que, ¿cómo puede este desentrañar Su obra? A los que siempre se les llena la boca diciendo: “Dios no obra de esta o aquella manera” o “Dios es esto o aquello”, ¿acaso no están hablando con arrogancia? Todos deberíamos saber que Satanás ha corrompido al hombre, que es propio de la carne, que su naturaleza misma es oponerse a Dios, que no puede estar a la par de Dios y mucho menos puede ofrecer ningún consejo en lo que respecta a la obra de Dios. Respecto a cómo guía Él al hombre, esta es la obra de Dios mismo. Es adecuado que el hombre se someta, sin albergar esta o aquella opinión, pues no es más que polvo. Puesto que es nuestra intención buscar a Dios, no deberíamos sobreponer nuestras nociones a Su obra para que Dios las tome como referencia; todavía menos debemos emplear nuestras actitudes corruptas para oponernos de manera deliberada y vigorosa a la obra de Dios. ¿No nos convertiría esto en anticristos? ¿Cómo podría decirse que esas personas creen en Dios en absoluto? Puesto que creemos que existe un Dios, y puesto que deseamos satisfacerlo y verlo, deberíamos buscar el camino de la verdad y el camino de la compatibilidad con Él. No deberíamos permanecer en una oposición terca hacia Dios. ¿Qué bien podría salir de semejantes acciones?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Prefacio
La aparición de Dios no se puede ajustar a las nociones del hombre; todavía menos puede Dios aparecer de la manera que el hombre se lo demanda. Dios toma Sus propias decisiones y tiene Sus propios planes cuando hace Su obra; más aún, Él tiene Sus propios objetivos y Sus propios métodos. Sea cual sea la obra que Él haga, no es necesario que la consulte con el hombre o busque su consejo, ni mucho menos que notifique de Su obra a cada persona. Este es el carácter de Dios y debería, con mayor razón aún, ser reconocido por todo el mundo. Si deseáis presenciar la aparición de Dios, seguir las huellas de Dios, entonces debéis primero apartaros de vuestras propias nociones. No debes exigir que Dios haga esto o aquello; mucho menos debes colocarlo dentro de tus propios confines y limitarlo a tus propias nociones. En cambio, debéis exigiros a vosotros mismos cómo debéis buscar las huellas de Dios, cómo debéis aceptar la aparición de Dios, y cómo debéis someteros a Su nueva obra; esto es lo que el hombre debe hacer. Ya que el hombre no es la verdad ni la posee, debe buscar, aceptar y someterse.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Apéndice I: La aparición de Dios ha dado lugar a una nueva era
En muchos lugares, Dios ha profetizado que Él va a ganar a un grupo de vencedores en la tierra de Sinim; es en la parte oriental del mundo donde se ha de ganar a los vencedores. Así, el lugar donde Dios pone Sus pies en Su segunda encarnación es, sin lugar a duda, la tierra de Sinim, el lugar exacto donde yace enrollado el gran dragón rojo. Allí ganará Dios a los vástagos del gran dragón rojo para que quede totalmente derrotado y avergonzado. Dios va a despertar a estas personas tan cargadas de sufrimiento, a despabilarlas por completo hasta que estén despiertas del todo, y a hacer que salgan de la niebla y rechacen al gran dragón rojo. Despertarán de su sueño, reconocerán la sustancia del gran dragón rojo, se volverán capaces de entregar su corazón por entero a Dios, se levantarán de la opresión de las fuerzas de la oscuridad, se pondrán de pie en el Oriente del mundo y se convertirán en la prueba de la victoria de Dios. Solo de esta manera ganará Dios la gloria. Precisamente por esta razón, Dios trajo la obra que llegó a su fin en Israel a la tierra donde el gran dragón rojo descansa enrollado y, casi dos mil años después de partir, ha venido de nuevo en la carne para seguir con la obra de la Era de la Gracia. A simple vista del hombre, Dios está inaugurando una nueva obra en la carne. Pero, desde el punto de vista de Dios, está prosiguiendo con la obra de la Era de la Gracia, pero solo tras un interregno de unos cuantos miles de años y con el cambio de la ubicación y el programa de Su obra.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra y la entrada (6)
Una etapa de la obra de las dos eras anteriores tuvo lugar en Israel y la otra en Judea. En general, ninguna etapa de esta obra abandonó Israel y cada etapa fue llevada a cabo entre el primer pueblo escogido. Consecuentemente, los israelitas creen que Jehová Dios solo es el Dios de los israelitas. Como Jesús obró en Judea, donde completó la obra de la crucifixión, los judíos lo consideran el Redentor del pueblo judío. Ellos piensan que Él es únicamente el Rey de los judíos y de ningún otro pueblo, que Él no es el Señor que redime a los británicos ni a los estadounidenses, sino el que redime a los israelitas, y que fue a los judíos a los que redimió en Israel. En realidad, Dios es el Soberano sobre todas las cosas. Él es el Dios de todos los seres creados. No es tan solo el Dios de los israelitas ni el de los judíos; es el Dios de todos los seres creados. Las dos etapas anteriores de Su obra tuvieron lugar en Israel y a causa de ello la gente ha desarrollado ciertas nociones. Las personas creen que Jehová hizo Su obra en Israel, que Jesús mismo llevó a cabo Su obra en Judea y que, además, hizo Su obra en la carne. En cualquier caso, piensan que Su obra no se extendió más allá de Israel. Dios no obró en los egipcios ni en los indios; solo lo hizo en los israelitas. Las personas se forman así diversas nociones y delimitan la obra de Dios en un ámbito determinado. Dicen que, cuando Dios obra, debe hacerlo sobre el pueblo escogido y en Israel; que salvo los israelitas, Dios no obra en nadie más, ni hay mayor alcance de Su obra. Son especialmente estrictos al mantener a raya a Dios encarnado y no le permiten moverse más allá de los límites de Israel. ¿No son todos estos conceptos meramente humanos? Dios hizo los cielos, la tierra y todas las cosas, todos los seres creados; ¿cómo podría entonces limitar Su obra únicamente a Israel? En ese caso, ¿para qué haría todos los seres creados? Él creó el mundo entero y ha llevado a cabo Su plan de gestión de seis mil años, no solo en Israel, sino también en cada persona del universo. Ya seas chino, estadounidense, británico o ruso, toda persona es descendiente de Adán; Dios las ha hecho a todas. Ninguna de ellas puede escaparse de los límites de los seres creados y ninguna puede quitarse el título de “descendiente de Adán”. Todos son seres creados y todos son la descendencia de Adán; también son todos los descendientes corruptos de Adán y Eva. No solo los israelitas son seres creados, sino todas las personas; es simplemente que algunos han sido maldecidos, y otros bendecidos. Los israelitas tienen muchas cosas agradables; Dios obró en ellos al principio porque eran los menos corruptos. Los chinos no pueden compararse con ellos; son muy inferiores. Así pues, Dios obró inicialmente entre el pueblo de Israel, y la segunda etapa de Su obra solo se llevó a cabo en Judea, y esto dio lugar a muchas nociones y preceptos entre los hombres. De hecho, si Dios actuara de acuerdo con nociones humanas, solo sería el Dios de los israelitas y sería así incapaz de difundir Su obra a las naciones gentiles, porque solo sería el Dios de los israelitas y no el Dios de todos los seres creados. Las profecías dijeron que el nombre de Jehová sería grande entre las naciones gentiles, que se difundiría en ellas. ¿Por qué se profetizó esto? Si Dios fuera solo el Dios de los israelitas, solo obraría en Israel. Además, no difundiría esta obra ni realizaría tal profecía. Como sí la hizo, difundirá, sin duda alguna, Su obra entre las naciones gentiles y en todos los países y pueblos. Como afirmó esto, lo debe hacer. Este es Su plan, porque Él es el Señor que creó los cielos y la tierra y todas las cosas, y el Dios de todos los seres creados. Independientemente de si obra en los israelitas o por toda Judea, la obra que hace es la de todo el universo y toda la humanidad. La obra que hace hoy en el país del gran dragón rojo —en una nación gentil— sigue siendo la de toda la humanidad. Israel pudo ser la base para Su obra en la tierra; de igual forma, China puede también convertirse en la base para Su obra entre las naciones gentiles. ¿No ha cumplido ahora la profecía de que “el nombre de Jehová será grande entre las naciones gentiles”? El primer paso de Su obra entre las naciones gentiles es esta obra que Él hace en el país del gran dragón rojo. Que Dios encarnado obre en esta tierra y en estas personas malditas contradice particularmente las nociones humanas; estas personas son las más humildes de todas, no valen nada y Jehová las abandonó inicialmente. Puede que unas personas renuncien a otras, pero si Dios renuncia a ellas, entonces no habrá nadie con menos estatus y con menos valor. Para un ser creado, que Satanás lo posea o que la gente renuncie a él es algo muy doloroso; pero que el Creador renuncie a un ser creado significa que el estatus de este no puede ser más bajo. Los descendientes de Moab fueron maldecidos y nacieron en este país atrasado; sin duda, de entre toda la gente bajo la influencia de las tinieblas, los descendientes de Moab son las personas con el estatus más bajo. Como estas personas han tenido hasta ahora el estatus más bajo, la obra realizada en ellas es la que más destruye las nociones humanas, y es también la más beneficiosa para todo este plan de gestión de seis mil años de Dios. Hacer esta obra en estas personas es lo que mejor destruye las nociones humanas y con esto Dios lanza una era; con esto destruye todas las nociones humanas; con esto termina la obra de toda la Era de la Gracia. Su obra inicial se llevó a cabo en Judea, dentro de los límites de Israel; entre las naciones gentiles no hizo obra alguna para lanzar una era nueva. La etapa final de obra no solo se lleva a cabo en los gentiles, sino más aún, en esas personas que han sido maldecidas. Este aspecto es la evidencia más capaz de humillar a Satanás y así, Dios “se vuelve” el Dios de todos los seres creados en el universo, el Señor de todas las cosas, el objeto de adoración para todo lo que tenga vida.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios es el Señor de todos los seres creados
La obra de Jehová fue la creación del mundo, el principio; esta etapa de la obra es el final de la obra, la conclusión. Al principio, la obra de Dios se llevó a cabo entre el pueblo escogido de Israel, y fue una obra pionera en el más santo de todos los lugares. La última etapa de la obra se lleva a cabo en el más inmundo de todos los países, para juzgar al mundo y poner fin a la era. En la primera etapa, la obra de Dios se llevó a cabo en el más brillante de todos los lugares, y la última etapa tiene lugar en el más oscuro de todos ellos; estas tinieblas serán expulsadas, se traerá la luz y todas las personas serán conquistadas. Cuando las personas de este, el más inmundo y oscuro de todos los lugares, hayan sido conquistadas, y toda la población haya reconocido que hay un Dios, que es el Dios verdadero, y toda persona haya sido totalmente convencida, esta realidad se usará para llevar a cabo la obra de conquistar todo el universo. Esta etapa de la obra es representativa. Una vez que haya finalizado la obra de esta era, la de seis mil años de gestión llegará a un completo final. Una vez conquistados los que pertenecen al lugar más oscuro de los lugares, sobra decir que también ocurrirá lo mismo en todas partes. Por tanto, solo la obra de conquista en China conlleva un significado representativo. China personifica a todas las fuerzas de la oscuridad y el pueblo chino representa a todos los que son de la carne, propios de Satanás y de lo carnal. El pueblo chino es el que ha sido más corrompido por el gran dragón rojo, el que se opone a Dios con más fuerza, el que tiene la humanidad más baja e inmunda y, por tanto, es el arquetipo de todos los humanos corruptos. Esto no quiere decir que otros países no tengan problemas en absoluto; las nociones del hombre son todas iguales, y aunque las personas de estos países puedan ser de un buen calibre, si no conocen a Dios, entonces debe ser que se oponen a Él. ¿Por qué se opusieron también los judíos a Dios y se rebelaron contra Él? ¿Por qué se opusieron a Él los fariseos? ¿Por qué traicionó Judas a Jesús? En ese momento, muchos de los discípulos no conocían a Jesús. ¿Por qué, tras ser crucificado y resucitar, el hombre seguía sin creer en Él? ¿No es igual la rebeldía del hombre? Simplemente, se hace un ejemplo del pueblo de China y, cuando este sea conquistado, pasará a ser modelo y espécimen y servirá de referencia para los demás. ¿Por qué he dicho siempre que sois un apéndice a Mi plan de gestión? Es en el pueblo de China donde la corrupción, la inmundicia, la injusticia, la oposición y la rebeldía se manifiestan de manera más completa y se revelan en todas sus diversas formas. En un sentido, son de pobre calibre, y en otro, sus vidas y su mentalidad son retrógradas, y sus hábitos, su entorno social, su familia de nacimiento son pobres y de lo más atrasado. Su estatus también es bajo. La obra en este lugar es representativa, y después de que esta obra de prueba se haya llevado a cabo en su totalidad, la obra subsiguiente de Dios será mucho más fácil. Cuando esta etapa de la obra se complete, la obra subsiguiente no resultará para nada difícil. Una vez que esta etapa de la obra se haya cumplido, se habrá logrado por completo un gran éxito, y la obra de conquista en todo el universo habrá llegado a su entero fin. De hecho, una vez que la obra entre vosotros haya sido exitosa, esto equivaldrá al éxito en todo el universo. Este es el sentido de por qué os hago actuar como un modelo y un espécimen. En estas personas hay cualquier rebeldía que pueda existir, cualquier oposición que pueda existir, cualquier inmundicia que pueda existir, cualquier injusticia que pueda existir: toda la rebeldía de la especie humana está representada en ellas. Ellas son un caso serio. Por tanto, se les tiene por el paradigma de la conquista y, una vez conquistadas, pasarán a ser de manera natural especímenes y modelos para los demás.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La visión de la obra de Dios (2)
La obra de Dios va dirigida a todos los seres creados; no depende de si uno es maldecido después de haber sido creado. Su obra de gestión se dirige a todos los seres creados, no a ese pueblo escogido que no ha sido maldito. Como Dios pretende llevar a cabo Su obra sobre Sus seres creados, Él lo hará sin duda hasta su terminación exitosa, y Él obrará sobre esas personas que son beneficiosas para Su obra. Por tanto, rompe todos los preceptos cuando obra en las personas; ¡las palabras “maldito”, “castigado” y “bendito” no existen para Él! El pueblo judío es bueno, y también lo es el pueblo escogido de Israel; son personas de calibre alto y humanidad buena. Al principio, Jehová lanzó Su obra sobre ellos y llevó a cabo Su obra más temprana, pero no tendría sentido convertirlos en destinatarios de la obra de conquista de hoy. Aunque ellos también pueden ser parte de los seres creados y tienen muchos aspectos positivos, no tendría sentido llevar a cabo esta etapa de la obra sobre ellos. No sería capaz de conquistar a las personas ni podría convencer a todos los seres creados. Este es precisamente el sentido de que Su obra pasara a estas personas del país del gran dragón rojo. Lo más significativo aquí es Su lanzamiento de una era, Su ruptura de todos los preceptos y todas las nociones humanas y Su finalización de la obra de toda la Era de la Gracia. Si Su obra actual se siguiera llevando a cabo sobre los israelitas, cuando Su plan de gestión de seis mil años llegara a su fin, todos creerían que Dios es solo el Dios de los israelitas, que solo estos son el pueblo escogido de Dios y que solo ellos merecen heredar la bendición y la promesa de Dios. La encarnación de Dios durante los últimos días en el país gentil del gran dragón rojo cumple Su obra de ser el Dios de todos los seres creados, completa toda Su obra de gestión y concluye la parte central de Su obra de gestión en el país del gran dragón rojo. El núcleo de estas tres etapas de obra es la salvación del hombre, concretamente, hacer que todos los seres creados adoren al Creador. Por tanto, cada etapa de obra tiene mucho sentido; Dios no hace nada que no tenga sentido o valor. Por un lado, esta etapa de la obra da paso a una nueva era y concluye las dos anteriores; por otro, destruye todas las nociones y todas las viejas formas de fe y de entender las cosas de las personas. La obra de las dos eras anteriores se llevó a cabo de acuerdo a conceptos humanos diferentes; esta etapa, sin embargo, los elimina por completo, con lo cual conquista así completamente al hombre. A través de la conquista de los descendientes de Moab y la obra llevada a cabo sobre ellos, Dios conquistará a las personas de todo el universo. Esta es la importancia más profunda de esta etapa de Su obra, y el aspecto más valioso de ella. Aunque ahora sepas que tu propia posición es baja y que vales poco, seguirás sintiendo que has heredado una bendición tan grande y recibido una promesa tan grande, así como que puedes ayudar a realizar esta gran obra, contemplar Su verdadero rostro, conocer Su carácter inherente y seguir Su voluntad, lo cual te parece la cosa más gozosa. Las dos etapas anteriores de la obra de Dios se llevaron a cabo en Israel. Si esta etapa de Su obra durante los últimos días también se llevase a cabo sobre los israelitas, no solo todos los seres creados creerían que solo estos eran el pueblo escogido de Dios, sino que todo el plan de gestión de Dios no conseguiría su efecto deseado. Durante el período en el que las dos etapas de Su obra se llevaron a cabo en Israel, no se realizó ninguna obra nueva, ni ninguna obra de lanzamiento de una era nueva, entre las naciones gentiles. La etapa de obra actual, la obra de lanzamiento de una era nueva, se lleva a cabo primero entre las naciones gentiles, y adicionalmente, se realiza inicialmente sobre los descendientes de Moab, y así se lanza la era completa. Dios ha destruido cualquier conocimiento contenido en las nociones humanas y no ha permitido que quede nada de él. En Su obra de conquista ha destruido las nociones humanas y las formas viejas y previas de entender las cosas. Deja que las personas vean que con Dios no hay preceptos, que no hay nada viejo en Él, que la obra que hace está totalmente liberada, es totalmente libre, y que Él acierta en todo lo que hace. Debes someterte completamente a cualquier obra que Él haga sobre los seres creados. Toda la obra que hace tiene sentido y se lleva a cabo de acuerdo con Sus propias intenciones y sabiduría, y no según las elecciones y nociones humanas. Si algo es beneficioso para Su obra, lo hace; si algo no lo es, no lo hace, ¡por muy bueno que sea! Él obra y selecciona a los destinatarios y el lugar de Su obra de acuerdo con el sentido y el propósito de esta. Él no se ciñe a preceptos pasados cuando obra, ni sigue viejas fórmulas. En su lugar, planifica Su obra según el sentido de esta. Al final, alcanzará un efecto auténtico y la meta prevista. Si no entiendes estas cosas hoy, esta obra no tendrá efecto en ti.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios es el Señor de todos los seres creados
Según las nociones humanas, Yo tendría que haber nacido en un buen país para mostrar que soy de un estatus elevado, para mostrar que soy de gran valía y para mostrar Mi honor, santidad y grandeza. Si Yo hubiera nacido en un lugar que me reconociera, en una familia de élite, dados Mi posición y estatus elevados, se me trataría muy bien. Eso no beneficiaría Mi obra y, entonces, ¿podría una gracia salvadora tan grande ser revelada? Todos los que me ven se someten a Mí y la inmundicia no los contamina; Yo debería haber nacido en esta clase de lugar. Eso es lo que vosotros creéis. Pero pensad en ello: ¿vino Dios a la tierra para disfrutar o para obrar? Si Yo obrara en esa clase de lugar fácil y cómodo, ¿podría obtener Mi gloria plena? ¿Sería Yo capaz de conquistar a todos los seres creados? Cuando Dios viene a la tierra, Él no es del mundo, ni se hace carne con el fin de disfrutar del mundo. Él nace dondequiera que Su obra revela Su carácter y es más significativa. Independientemente de si se trata de una tierra santa o una inmunda, da igual dónde Dios obre, Él es santo. Él creó todas las cosas en el mundo, es solo que Satanás las ha corrompido. Sin embargo, todas las cosas siguen perteneciéndole a Él; todas están en Sus manos. Llega a una tierra inmunda y obra ahí para revelar Su santidad; Él hace esto solamente en aras de Su obra, lo cual significa que solo soporta gran humillación para llevar a cabo dicha obra con el fin de salvar a los seres humanos de esta tierra inmunda. Esto se hace en aras del testimonio, en beneficio de toda la humanidad. Lo que tal obra muestra al hombre es la justicia de Dios y puede demostrar de mejor manera que Dios es supremo. Su grandeza y Su rectitud se manifiestan precisamente en la salvación de un grupo de personas de baja posición a quienes otros desprecian. Nacer en una tierra inmunda no prueba que Él sea inferior; simplemente permite que todos los seres creados vean Su grandeza y Su amor sincero por la humanidad. Cuanto más lo hace, más revela Su amor puro, Su amor perfecto por el hombre. Dios es santo y justo, aunque Él nació en una tierra inmunda y aunque vive con esas personas llenas de inmundicia, del mismo modo que Jesús vivió con los pecadores en la Era de la Gracia. ¿Acaso cada parte de Su obra no se hace en aras de la supervivencia de toda la especie humana? ¿No es todo esto para que la especie humana pueda alcanzar una gran salvación? Hace dos mil años, Él vivió con pecadores durante unos años. Eso fue en aras de la redención. Hoy, Él está viviendo con un grupo de personas inmundas e inferiores. Esto es en aras de la salvación. ¿Acaso toda Su obra no es en beneficio de vosotros, los humanos? Si no hubiera sido para salvar al hombre, ¿por qué habría vivido y sufrido Él con pecadores durante tantos años después de nacer en un pesebre? Y si no hubiera sido para salvar al hombre, ¿por qué regresaría Él a la carne por segunda vez, nacería en esta tierra en la que se congregan los demonios y viviría con estas personas que Satanás ha corrompido profundamente? ¿No es fiel Dios? ¿Qué parte de Su obra no ha sido para la humanidad? ¿Qué parte no ha sido para vuestro porvenir? Dios es santo, ¡esto es inmutable! Él no está contaminado por la inmundicia, aunque ha venido a una tierra inmunda; ¡todo esto solo puede significar que el amor de Dios por el hombre es extremadamente abnegado, y que el sufrimiento y la humillación que Él soporta son extremadamente grandes!
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La relevancia de salvar a los descendientes de Moab
Independientemente de si eres estadounidense, británico o de cualquier otra nacionalidad, debes salirte de los confines de tu propia nacionalidad, trascenderte y contemplar la obra de Dios desde la perspectiva de la identidad de un ser creado; de esta manera, no limitarás las huellas de Dios a ningún ámbito en particular. Esto es porque, de acuerdo con sus nociones, mucha gente hoy en día cree que Dios no podría aparecer de ninguna manera en un país en particular o entre cierta nación. ¡Qué profundo es el significado de la obra de Dios y qué importante es la aparición de Dios! ¿Cómo es posible que las nociones y los pensamientos del hombre puedan medir esto? Y por eso digo que deberías romper con tus nociones de nacionalidad y etnicidad para buscar la aparición de Dios. Solo así no estarás limitado por tus propias nociones; solo así serás apto para darle la bienvenida a la aparición de Dios. De otro modo, siempre permanecerás en la oscuridad y nunca obtendrás la aprobación de Dios.
Dios es el Dios de toda la raza humana. Él no se considera la propiedad privada de ningún país o nación, sino que hace Su obra tal como la ha planeado, sin limitarse a ninguna forma ni a ningún país o nación. Tal vez nunca hayas imaginado esta forma, o tal vez tu actitud hacia ella sea de negación, o tal vez el país donde Dios aparece y la nación entre la que Él aparece resultan ser discriminados por todo el mundo y resultan ser los más retrógrados de la tierra. Con todo, Dios tiene Su sabiduría. Con Su gran poder y por medio de Su verdad y Su carácter, Él ha ganado realmente a un grupo de personas que son del mismo sentir que Él, y a un grupo de personas que Él deseaba hacer completas; un grupo conquistado por Él que ha soportado toda clase de pruebas y sufrimiento, así como todas las formas de persecución y puede seguirlo hasta el mismísimo final. El objetivo de la aparición de Dios, que no está limitada a ninguna forma o país, es permitirle completar Su obra tal como la ha planeado. Esto es como cuando Dios se hizo carne en Judea: Su objetivo fue completar la obra de la crucifixión para redimir a toda la raza humana. Sin embargo, los judíos creyeron que era imposible que Dios hiciera esto, y pensaron que era imposible que Dios se hiciera carne y asumiera la forma del Señor Jesús. Su “imposible” se convirtió en la base sobre la cual condenaron a Dios y se opusieron a Él y, finalmente, esto llevó a la destrucción de Israel. Hoy en día, muchas personas han cometido un error parecido. Proclaman con todas sus fuerzas la inminente aparición de Dios, sin embargo, al mismo tiempo condenan Su aparición; su “imposible” una vez más confina la aparición de Dios dentro de los límites de su imaginación. Y así he visto a mucha gente estallar en carcajadas alocadas y estridentes tras toparse con las palabras de Dios. ¿Acaso es esta risa diferente a la condena y blasfemia de los judíos? No sois reverentes en presencia de la verdad y menos aún poseéis una actitud de anhelo. Lo único que hacéis es escrutar empecinadamente y esperar con alegre despreocupación. ¿Qué podéis ganar con escrutar y esperar así? ¿Creéis que recibiréis la guía personal de Dios? Si no puedes discernir las declaraciones de Dios, ¿cómo puedes ser apto para presenciar la aparición de Dios? Dondequiera que Dios aparezca, allí se expresará la verdad y estará la voz de Dios. Solo los que pueden aceptar la verdad pueden escuchar la voz de Dios y solo tales personas están cualificadas para presenciar la aparición de Dios. ¡Abandona tus nociones! Tranquilízate y lee con cuidado estas palabras. Mientras tengas un corazón que anhele la verdad, Dios te esclarecerá de forma que entiendas Sus intenciones y Sus palabras. ¡Desprendeos de vuestros argumentos de “imposibilidad”! Cuanto más crea la gente que algo es imposible, más probable es que ocurra, porque la sabiduría de Dios es más alta que los cielos, los pensamientos de Dios son más altos que los pensamientos del hombre, y Dios lleva a cabo Su obra más allá de los límites del pensamiento y las nociones del hombre. Cuanto más imposible sea algo, más verdad hay por buscar en ello; cuanto menos pueda ser imaginado algo por las nociones del hombre, más contiene las intenciones de Dios. Esto es porque, aparezca donde aparezca Dios, Él sigue siendo Dios y Su esencia no cambiará en absoluto por la ubicación o la forma de Su aparición. El carácter de Dios no cambiará, independientemente de dónde estén Sus huellas, y no importa dónde estén las huellas de Dios, Él es el Dios de toda la especie humana, igual que el Señor Jesús no es solo el Dios de los israelitas, sino que también es el Dios de toda la gente de Asia, Europa y América y, lo que es más, Él es el único Dios a lo largo de todo el universo y por encima de él. ¡Así que busquemos las intenciones de Dios y descubramos Su aparición en Sus declaraciones y palabras, y sigamos el ritmo de Sus huellas! Dios es la verdad, el camino y la vida. Sus palabras y Su aparición existen simultáneamente, y Su carácter y Sus huellas se muestran públicamente en todo momento a la especie humana. ¡Queridos hermanos y hermanas, espero que todos podáis ver la aparición de Dios en estas palabras, que comencéis a alcanzar Sus huellas y a avanzar hacia una nueva era y entréis en el cielo y la tierra nuevos y hermosos que Dios ha preparado para los que esperan Su aparición!
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Apéndice I: La aparición de Dios ha dado lugar a una nueva era
Le di Mi gloria a Israel y luego se la retiré, y así llevé a los israelitas al oriente, así como a toda la gente, conduciéndolos a todos a la luz para que puedan reencontrarse y entrar en comunión con ella y no buscar más. Haré que todos los que están buscando vuelvan a ver la luz y vean la gloria que tuve en Israel, que vean que hace mucho tiempo descendí sobre una nube blanca en medio de las personas, que vean los cúmulos de nubes blancas y vean frutos en sus racimos abundantes. Es más, haré que puedan ver a Jehová Dios de Israel, que vean al “Maestro” de los judíos, que vean al Mesías anhelado y que vean Mi aspecto completo, el de Aquel que ha sido perseguido por reyes a lo largo de las eras. Obraré en todo el universo y realizaré una gran obra, mostrando toda Mi gloria al hombre en los últimos días, mostrando todas Mis acciones al hombre en los últimos días, así como todo Mi semblante glorioso a quienes me han esperado muchos años, a quienes han anhelado que Yo llegue sobre una nube blanca, a Israel, que ha anhelado que Yo aparezca de nuevo, y a toda la especie humana que me persigue, para que todos sepan que hace mucho tiempo que retiré Mi gloria y la llevé al oriente, y que ya no está en Judea, ¡porque ya han llegado los últimos días!
Estoy llevando a cabo Mi obra por todo el universo, y en el oriente surge una explosión interminable como de truenos que sacude todas las naciones y denominaciones. Son Mis declaraciones las que han guiado al hombre al presente. Hago que el hombre sea conquistado por Mis declaraciones, que caiga en esta corriente y que se rinda ante Mí, porque desde hace mucho tiempo he retirado Mi gloria de toda la tierra y la he emitido nuevamente en el oriente. ¿Quién no anhela ver Mi gloria? ¿Quién no espera ansiosamente Mi regreso? ¿Quién no tiene sed de Mi reaparición? ¿Quién no anhela Mi hermosura? ¿Quién no vendría a la luz? ¿Quién no contemplaría la riqueza de Canaán? ¿Quién no anhela el regreso del Redentor? ¿Quién no lo admira a Él, que posee gran poder? Mis declaraciones se propagarán por toda la tierra y declararé y diré más palabras a Mi pueblo escogido, como un poderoso trueno que sacude las montañas y los ríos. Digo Mis palabras a todo el universo y a la especie humana. Por tanto, las palabras de Mi boca se han convertido en el tesoro del hombre y todas las personas aprecian Mis palabras. El relámpago destella desde el oriente hasta el occidente. Mis palabras son tales que el hombre se resiste a desprenderse de ellas, y también son insondables para el hombre, e incluso provocan que este sienta dicha. Igual que un recién nacido, todas las personas se sienten alegres y dichosas y celebran Mi llegada. Por medio de Mis declaraciones, traeré a todas las personas ante Mí. A partir de entonces, entraré formalmente entre la especie humana y haré que me rindan homenaje. Con la gloria que emito y las palabras de Mi boca, todas las personas se presentan ante Mí y ven que el relámpago destella desde el oriente, que Yo también he descendido al “monte de los Olivos” en el oriente, que hace mucho que he venido a la tierra y que ya no soy el Hijo de los judíos, sino el Relámpago del Oriente. Porque me he levantado de entre los muertos hace mucho tiempo, me he alejado del seno de las personas y he reaparecido luego con gloria en el mundo de los hombres. Soy Aquel que fue adorado hace innumerables eras, y también soy el infante que fue abandonado por los israelitas hace innumerables eras. Es más, ¡soy el Dios Todopoderoso lleno de gloria de la era actual! Que todos se presenten ante Mi trono y vean Mi semblante glorioso, oigan Mis declaraciones y contemplen Mis obras. Esta es la totalidad de Mi intención; es el fin y el clímax de Mi plan, así como el propósito de Mi gestión: ¡que la multitud de naciones me rindan homenaje, que la multitud de bocas me reconozcan, que la multitud de personas depositen su confianza en Mí y que la multitud de miembros de Mi pueblo escogido se rindan ante Mí!
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Los siete truenos retumban: profetizan que el evangelio del reino se difundirá por todo el universo
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