20. La noción del mundo religioso: “El juicio del gran trono blanco en los últimos días consiste en recompensar a los buenos y castigar a los malos y no es la salvación”

La gente del mundo religioso dice: “El juicio del gran trono blanco del que se habla en la Biblia irá dirigido principalmente a los no creyentes y a los falsos creyentes y consistirá en recompensar a los buenos y castigar a los malos. No es la salvación. Sin embargo, vosotros decís que el juicio de Dios se lleva a cabo para purificar y salvar a las personas. Creemos que esto no es congruente con la Biblia, de modo que no podemos aceptar vuestra afirmación”.

Palabras de la Biblia

“En la noche te desea mi alma, en verdad mi espíritu dentro de mí te busca con diligencia; porque cuando la tierra tiene conocimiento de tus juicios, aprenden justicia los habitantes del mundo” (Isaías 26:9).

“Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios” (1 Pedro 4:17).

“Si algún hombre oye Mis palabras pero no las guarda, no lo juzgo, pues no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo. El que me rechaza y no acepta Mis palabras tiene quien lo juzgue: el Camino que he pronunciado, ese lo juzgará el último día” (Juan 12:47-48).*

“Santifícalos a través de Tu verdad: Tu Camino es la verdad.* […] Y por ellos yo me santifico, para que ellos también sean santificados en la verdad” (Juan 17:17, 19).

“Anda, Daniel, porque estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. Muchos serán purificados, emblanquecidos y refinados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos comprenderá, pero los entendidos comprenderán” (Daniel 12:9-10).

“Y haré pasar por el fuego a un tercio para refinarlo como se refina la plata y probarlo como se prueba el oro. Invocará Mi nombre y Yo lo oiré. Diré: ‘Pueblo mío’. Y este dirá: ‘Jehová es nuestro Dios’” (Zacarías 13:9).*

Palabras de Dios Todopoderoso de los últimos días

La obra de los últimos días es ordenar a todos según su tipo, y concluir el plan de gestión de Dios, porque el tiempo está cerca y el día de Dios ha llegado. Dios trae a todos los que entran en Su reino, es decir, a todos los que le son leales hasta el final, a la era de Dios mismo. Sin embargo, antes de la llegada de la era de Dios mismo, la obra de Dios no es la de inspeccionar las acciones del hombre ni la de indagar sobre la vida de este, sino la de juzgar la rebeldía del hombre, porque Dios purificará a todos los que vengan ante Su trono. Todos los que han seguido las huellas de Dios hasta el día de hoy son los que acuden ante el trono de Dios, y siendo esto así, cada persona que acepta la obra de Dios en su fase final es el objeto de Su purificación. En otras palabras, todo el que acepta la obra de Dios en su fase final es el objeto del juicio de Dios.

En el juicio que comienza en la casa de Dios del que se habló en tiempos pasados, el “juicio” de estas palabras se refiere al juicio que Dios lleva a cabo hoy sobre aquellos que vienen ante Su trono en los últimos días. Tal vez hay quienes creen que cuando lleguen los últimos días, Dios dispondrá una gran mesa en los cielos sobre la cual se extenderá un mantel blanco y, luego, sentado en un gran trono con todas las personas de rodillas en el suelo, Él expondrá los pecados de cada una y así determinará si van a ascender al cielo o a ser enviadas al lago de fuego y azufre, entre otras imaginaciones sobrenaturales semejantes. No importa lo que imagine el hombre, no puede alterar la esencia de la obra de Dios. Las imaginaciones del hombre no son sino los constructos de sus pensamientos; provienen del cerebro del hombre, resumidas y juntadas a partir de lo que el hombre ha visto y oído. Digo, por lo tanto, que por maravillosas que sean las imaginaciones del hombre, no son más que caricaturas y no pueden reemplazar el plan de la obra de Dios. El hombre, a fin de cuentas, ha sido corrompido por Satanás, así que, ¿cómo podría comprender los pensamientos de Dios? El hombre concibe la obra de juicio por parte de Dios como algo extravagante. Cree que, puesto que es Dios mismo quien hace la obra de juicio, entonces esta obra debe ser de la más colosal escala e incomprensible para los mortales, y debe resonar a través de los cielos y sacudir la tierra; si no, ¿cómo podría ser la obra del juicio de Dios? Cree que, como esta es la obra del juicio, entonces Dios debe ser particularmente imponente y majestuoso mientras obra, y los que están siendo juzgados deben romper a llorar y suplicar misericordia de rodillas. Tales escenas serían ciertamente espectaculares y profundamente emocionantes… Todos imaginan que la obra del juicio de Dios es milagrosa. ¿Sabes, sin embargo, que en el momento que Dios ha comenzado hace tiempo Su obra de juicio entre los hombres, permaneces acomodado en un sueño letárgico? ¿Que en el momento que creas que la obra del juicio de Dios ha comenzado formalmente, Dios ya habrá hecho de nuevo el cielo y la tierra? En ese momento, tal vez solo habrás acabado de entender el significado de la vida, pero la implacable obra de castigo de Dios te llevará, todavía profundamente dormido, al infierno. Solo entonces te darás cuenta repentinamente y entenderás que la obra del juicio de Dios ya ha concluido.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Cristo hace la obra del juicio con la verdad

Algunos creen que Dios puede en algún momento desconocido venir a la tierra y aparecerse al hombre, tras lo cual juzgará personalmente a todos los seres humanos, probándolos uno por uno sin omitir a nadie. Los que piensan de esta manera no conocen esta etapa de la obra de encarnación. Dios no juzga a las personas una tras otra ni se les hace pasar un examen una por una; hacerlo así no sería la obra de juicio. ¿Acaso no es la corrupción de toda la especie humana la misma? ¿No es la esencia del hombre la misma? Lo que se juzga es la esencia corrupta de la humanidad, la esencia del hombre que Satanás corrompió y todos los pecados del hombre. Dios no juzga los defectos frívolos e insignificantes del hombre. La obra de juicio es representativa y no se lleva a cabo especialmente para una cierta persona, más bien, es la obra en la que un grupo de personas es juzgado con el fin de representar el juicio de toda la especie humana. La obra hecha por Dios en la carne consiste en usar Su obra realizada en persona en un grupo de gente para representar la obra de toda la especie humana, después de lo cual se difunde gradualmente. La obra de juicio también es así. Dios no juzga a una cierta clase de personas o a un cierto grupo de ellas, sino que juzga la injusticia de toda la especie humana, como la oposición del hombre a Dios, la falta de temor de Dios en el hombre o la perturbación de la obra de Dios por parte del hombre. Lo que se juzga es la esencia de oposición a Dios de la especie humana y esta obra de juicio es la obra de conquista de los últimos días. La obra y la palabra del Dios encarnado de las que el hombre es testigo son la obra de juicio ante el gran trono blanco durante los últimos días, la cual el hombre albergó en sus nociones durante tiempos pasados. La obra que actualmente está haciendo el Dios encarnado es exactamente el juicio ante el gran trono blanco. El Dios encarnado de hoy es el Dios que juzga a toda la humanidad durante los últimos días. Esta carne y la obra, la palabra y el carácter completo de la misma son la totalidad de Él. Aunque la esfera de la obra de esta carne es limitada y no involucra de manera directa todo el universo, la esencia de la obra de juicio es el juicio directo de toda la especie humana; esta obra no es solo en aras del pueblo escogido de China ni se lleva a cabo para un reducido número de personas. Durante la obra de Dios en la carne, aunque la esfera de esta obra no involucra a todo el universo, representa la obra del universo al completo, y después de que Él concluya la obra dentro de la esfera de la obra de Su carne, de inmediato difundirá esta obra a todos los lugares en el universo, de la misma manera que el evangelio de Jesús se difundió después de Su resurrección y ascensión. Independientemente de si es la obra del Espíritu o la obra de la carne, es la que se lleva a cabo dentro de una esfera limitada pero que representa la obra de todo el universo. Durante los últimos días, Dios hace Su obra al aparecer en Su identidad encarnada y Dios en la carne es el Dios que juzga al hombre ante el gran trono blanco. Independientemente de si Él es el Espíritu o la carne, el que hace la obra de juicio es el Dios que juzga a la humanidad durante los últimos días. Esto se determina mediante la obra que Él hace, no por Su apariencia externa u otros diversos factores. Aunque el hombre alberga nociones de estas palabras, nadie puede negar el hecho del juicio del Dios encarnado y Su conquista de toda la humanidad. Independientemente de lo que piense el hombre, los hechos son, después de todo, hechos. Nadie puede decir: “Dios hace la obra pero la carne no es Dios”. Esto es una falacia, porque esta obra nadie la puede hacer excepto Dios en la carne.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La especie humana corrupta tiene una necesidad más grande de la salvación del Dios encarnado

Tú solo sabes que Jesús descenderá en los últimos días, pero ¿cómo lo hará exactamente? Un pecador como tú, que acaba de ser redimido y que no ha experimentado el cambio ni el perfeccionamiento por parte de Dios, ¿puedes estar de acuerdo con las intenciones de Dios? Para ti, que aún eres tu antiguo ser, es cierto que Jesús te salvó y es gracias a la salvación de Dios que no perteneces al pecado, pero esto no demuestra que no tengas pecado ni inmundicia. ¿Cómo puedes ser santificado si no has experimentado el cambio? En tu interior, estás lleno de inmundicia y eres egoísta y vulgar, pero sigues deseando descender con Jesús; ¡en tus sueños! Te has saltado un paso en tu fe en Dios; simplemente has sido redimido, pero no has experimentado el cambio. Para que estés de acuerdo con las intenciones de Dios, Él debe realizar personalmente la obra de cambiarte y purificarte; de lo contrario, solo has sido redimido y no es posible que seas santificado. En tal caso, no eres apto para disfrutar de las maravillosas bendiciones junto a Dios, porque te has quedado un paso atrás en la obra de Dios de gestionar al hombre, que es el paso clave del cambio y el perfeccionamiento de este. Tú, un pecador que acaba de ser redimido, eres, por tanto, incapaz de recibir directamente la herencia de Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Acerca de los apelativos y la identidad

Antes de que el hombre fuera redimido, muchos de los venenos de Satanás ya habían sido plantados en su interior, y, después de miles de años de ser corrompido por Satanás, el hombre ya tiene dentro de sí una naturaleza que se resiste a Dios. Por tanto, cuando se redimió al hombre, no se trataba más que de un caso de redención; es decir, se compró al hombre a un alto precio, pero la naturaleza venenosa en su interior no se eliminó. El hombre que es tan inmundo debe pasar por un cambio antes de volverse cualificado para servir a Dios. Por medio de esta obra de juicio y castigo, el hombre llegará a conocer plenamente la esencia inmunda y corrupta de su interior, y podrá cambiar completamente y ser purificado. Solo así, el hombre puede volverse cualificado para regresar delante del trono de Dios. Toda la obra actual se realiza con el fin de que el hombre pueda ser purificado y cambiado; es para que el hombre deseche su corrupción y sea purificado por medio del juicio y el castigo de la palabra, así como del refinamiento. En lugar de considerar que esta etapa de la obra es la de la salvación, sería más apropiado decir que es la obra de purificación. En verdad, esta etapa es también la obra de conquista, así como la segunda etapa en la obra de salvación. Es por medio del juicio y el castigo por la palabra como el hombre llega a ser ganado por Dios, y es por medio del refinamiento, el juicio y el desenmascaramiento por la palabra que todas las impurezas, las nociones, los motivos y las esperanzas personales dentro del corazón del hombre se revelan completamente. Aunque el hombre haya sido redimido y perdonado de sus pecados, esto solo puede considerarse como que Dios no recuerda sus transgresiones y no lo trata de acuerdo con estas. Sin embargo, el hombre vive en la carne sin liberarse del pecado y solo puede continuar pecando, revelando sin cesar sus actitudes corruptas satánicas. Esta es la vida que lleva el hombre, un ciclo sin fin de pecar y ser perdonado. […] No resulta fácil para el hombre ser consciente de sus pecados y no tiene forma de reconocer su propia naturaleza profundamente arraigada. Solo se puede lograr este resultado por medio del juicio de la palabra. Solo así puede el hombre ser transformado gradualmente a partir de ese momento.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El misterio de la encarnación (4)

Cristo de los últimos días usa una variedad de verdades para enseñar al hombre, para dejar la sustancia del hombre en evidencia y para diseccionar sus palabras y acciones. Estas palabras comprenden verdades diversas tales como el deber del hombre, cómo el hombre debe someterse a Dios, cómo debe ser leal a Dios, cómo debe vivir una humanidad normal, así como la sabiduría y el carácter de Dios. Todas estas palabras están dirigidas a la sustancia del hombre y a sus actitudes corruptas. En particular, las palabras que exponen cómo el hombre rechaza a Dios están incluso más dirigidas a que el hombre es esencialmente una personificación de Satanás y a que el hombre es esencialmente una fuerza hostil contra Dios. Al realizar Su obra de juicio, Dios no explica completamente la naturaleza del hombre en unas pocas palabras; desenmascara y poda a largo plazo. Todos estos métodos diferentes de desenmascaramiento y poda no pueden ser sustituidos por palabras corrientes; en cambio, la verdad que el hombre no posee en absoluto se usa para llevar a cabo esta obra de dejar en evidencia y podar. Solo los métodos de este tipo pueden llamarse juicio; solo el juicio de este tipo puede doblegar al hombre y convencerlo por completo respecto a Dios y, además, el hombre puede así obtener un conocimiento verdadero de Dios. Lo que la obra de juicio propicia es el entendimiento del hombre sobre el verdadero rostro de Dios y la verdad sobre su propia rebeldía. La obra de juicio le ha permitido al hombre obtener mucho entendimiento de las intenciones de Dios, mucho entendimiento del propósito de la obra de Dios y mucha comprensión de los misterios que es incapaz de entender. También le ha permitido al hombre entender y conocer su esencia corrupta y la raíz de su corrupción, así como descubrir su feo rostro. Estos efectos son todos propiciados por la obra de juicio, porque la esencia de esta obra es, en realidad, la obra de abrir la verdad, el camino y la vida de Dios a todos aquellos que tienen fe en Él. Esta obra es la obra de juicio realizada por Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Cristo hace la obra del juicio con la verdad

La esencia de la obra de castigo y juicio es que es en aras de purificar a la humanidad y en aras del día de reposo definitivo. De lo contrario, ningún miembro de la humanidad podrá ordenarse según su clase ni entrar en el reposo. Esta obra es el único camino de la humanidad para entrar en el reposo. Solo la obra de purificación de Dios purificará a los humanos de su injusticia y solo Su obra de castigo y juicio dejará en evidencia a aquellos elementos rebeldes entre la humanidad, distinguiendo de ese modo a los que pueden ser salvados de los que no y a aquellos que podrán permanecer de los que no. Cuando esta obra termine, todas aquellas personas que puedan permanecer serán purificadas y entrarán en un ámbito superior de humanidad en el que disfrutarán de una segunda vida humana más maravillosa sobre la tierra; en otras palabras, entrarán en el día del reposo de la humanidad y vivirán junto con Dios. Después de que aquellos que no puedan permanecer hayan sido castigados y juzgados, su verdadera forma de ser se expondrá por completo; después de esto todos serán destruidos y, al igual que Satanás, ya no se les permitirá sobrevivir sobre la tierra. La humanidad del futuro no incluirá ya a ninguna persona de ese tipo; tales personas no son aptas para entrar a la tierra del último reposo ni tampoco para entrar en el día del reposo que Dios y los humanos compartirán, porque son blanco del castigo, y son malvadas, no justas. Fueron redimidas una vez y también juzgadas y castigadas; una vez también fueron mano de obra para Dios. No obstante, cuando el día final venga, igualmente serán descartadas y destruidas debido a su maldad y debido a su rebeldía e incapacidad de curarse; nunca volverán a vivir en el mundo del futuro y tampoco vivirán entre la raza humana del futuro. Ya sean los espíritus de los muertos o personas que todavía viven en la carne, todos los malhechores y todos los que no han sido salvados serán destruidos cuando los santificados entre la humanidad entren en el reposo. En cuanto a estos espíritus y humanos malhechores o los espíritus de las personas justas y los que hagan justicia, sin importar en qué era estén, todos los que sean malvados serán destruidos y todos los que sean justos sobrevivirán. Que una persona o un espíritu reciba la salvación no se decide únicamente basándose en la obra de la era final, sino que se determina basándose en si ha resistido a Dios o se ha rebelado en Su contra. Las personas de la época anterior, que hicieron mal y no pudieron salvarse, sin duda serán blanco del castigo; las de la era actual que hagan el mal y no puedan salvarse, seguramente también serán blanco del castigo. Se categoriza a los humanos basándose en el bien y el mal, no por la era en la que vivan. Una vez así categorizados, no serán castigados ni recompensados de inmediato; más bien, Dios solo llevará a cabo Su obra de castigar el mal y recompensar el bien después de haber finalizado Su obra de conquista en los últimos días. De hecho, Él ha estado separando a los humanos según el bien y el mal desde que empezó a llevar a cabo Su obra de salvación de la humanidad. Es simplemente que Él recompensará a los justos y castigará a los malvados solo después de que Su obra se haya completado; no es que los vaya a separar en categorías una vez que se haya completado Su obra y después inmediatamente vaya a llevar a cabo Su tarea de castigar el mal y recompensar el bien. Más bien, esta tarea se realizará solo cuando Su obra haya finalizado por completo. Su obra última de castigar el mal y recompensar el bien tiene el solo propósito de purificar por completo a todos los humanos para que Él pueda llevar a una humanidad completamente santificada al reposo eterno. Esta etapa de Su obra es la más crucial. Es la etapa final de toda Su obra de gestión.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo

La obra del juicio es la propia obra de Dios, por lo que, naturalmente, debe ser llevada a cabo por Dios mismo; no puede ser hecha por el hombre en Su lugar. Puesto que el juicio es el uso de la verdad para conquistar a la especie humana, es incuestionable que Dios todavía aparece entre las personas en la imagen encarnada para realizar esta obra. Es decir, Cristo de los últimos días usará la verdad para enseñar a las personas de todos los lugares y enunciarles claramente todas las verdades. Esta es la obra del juicio de Dios. Muchos se sienten incómodos respecto a la segunda encarnación de Dios, ya que a todas las personas les resulta difícil creer que Dios se haría carne para hacer la obra del juicio. Sin embargo, debo decirte que la obra de Dios a menudo excede en gran medida las expectativas del hombre y es difícil que las mentes de los humanos la acepten. Pues las personas son simplemente gusanos sobre la tierra, mientras que Dios es el Supremo que llena el universo; la mente del hombre es como un foso de agua fétida y solo cría gusanos, mientras que cada etapa de la obra dirigida por los pensamientos de Dios es la cristalización de la sabiduría de Dios. El hombre intenta constantemente contender con Dios, a lo que Yo digo que resulta evidente quién es el que saldrá perdiendo al final. Os exhorto a que no os creáis más valiosos que el oro. Si otros pueden aceptar el juicio de Dios, ¿por qué tú no? ¿Cómo de alto estás respecto a los demás? Si otros pueden inclinar sus cabezas ante la verdad, ¿por qué no puedes hacerlo tú también? La obra de Dios es inexorable. Él no repetirá la obra de juicio por la “contribución” que has hecho, y padecerás un remordimiento desgarrador al dejar escapar tan buena oportunidad. ¡Si no crees Mis palabras, entonces solo espera a que el gran trono blanco en el cielo te “juzgue”! Debes saber que todos los israelitas rechazaron a Jesús y lo negaron, sin embargo, el hecho de la redención del hombre por parte de Jesús aún se extendió por el universo y hasta los confines de la tierra. ¿No es esto un hecho que Dios logró hace mucho tiempo? Si todavía estás esperando a que Jesús te lleve al cielo, entonces digo que eres un obstinado pedazo de madera muerta. Jesús no reconocerá a un creyente falso como tú que es desleal a la verdad y que solo busca bendiciones. Por el contrario, no mostrará piedad al arrojarte al lago de fuego para que ardas durante decenas de miles de años.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Cristo hace la obra del juicio con la verdad

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