App de la Iglesia de Dios Todopoderoso

¡Escucha la voz de Dios y recibe el regreso del Señor Jesús!

Invitamos a los buscadores de la verdad a contactar con nosotros.

La Palabra manifestada en carne

Colores lisos

Temas

Fuente

Tamaño de fuente

Interlineado

Ancho de página

0 Resultado(s) de búsqueda

No se encuentra los resultados.

Capítulo 72

Debes confiar en Mí para eliminar cualquier deficiencia o debilidad tan pronto como la descubras. No te demores; de lo contrario, la obra del Espíritu Santo estará demasiado lejos de ti y te quedarás muy atrás. La obra que te he confiado sólo puede cumplirse a través de que te acerques, ores y tengas una comunión frecuente en Mi presencia. Si no, no se logrará resultado alguno y todo será en vano. Hoy, Mi obra no es como lo fue antes. El grado de vida en las personas que amo no es, en absoluto, como solía ser. Todas ellas entienden con claridad Mis palabras y tienen una percepción aguda de ellas. Este es el aspecto más evidente; tiene mayor capacidad de reflejar la maravilla de Mi obra. El ritmo de Mi obra se ha acelerado, y esta es, sin duda, diferente a la del pasado. A las personas les resulta difícil de imaginar; más que eso, les es imposible de entender. Nada es ya un misterio para vosotros; más bien, todo se da a conocer y es manifiesto. Es transparente, está liberado y, además, es completamente libre. Ciertamente, ninguna persona, acontecimiento, cosa, espacio o geografía coartará a aquellos a los que Yo amo; ellos trascenderán el control impuesto por todos los entornos y surgirán de la carne. Esta es la finalización de Mi gran obra. No quedará nada por hacer; se terminará por completo.

Se habla de la finalización de la gran obra en referencia a todos los hijos primogénitos y a todas las personas a las que Yo amo. De aquí en adelante, ninguna persona, acontecimiento o cosa os controlará. Viajaréis a lo largo y ancho de las diversas naciones del universo, cruzaréis todo el cosmos, de forma que vuestras huellas permanecerán por todas partes. No consideréis que falta mucho para esto; es algo que se hará realidad muy pronto ante vuestros ojos. Lo que Yo estoy haciendo se os confiará y los lugares que Mis pies pisan tendrán vuestras huellas. Este es el verdadero significado de que vosotros y Yo reinemos juntos como reyes. ¿Habéis reflexionado en por qué la revelación que Yo doy es cada vez más clara, más evidente, y no está escondida en lo más mínimo? ¿ Por qué he dado el testimonio más elevado y os he contado todos los misterios y todas las palabras? La razón no es otra que la obra que se ha mencionado arriba. Sin embargo, el progreso de vuestra obra en el presente es demasiado lento. No sois capaces de ir a la par de Mis zancadas, no podéis cooperar muy bien conmigo y por ahora seguís siendo incapaces de cumplir Mi voluntad. Debo entrenaros con mayor intensidad, acelerar Mi proceso de haceros completos, permitiros satisfacer Mi corazón tan pronto como sea posible.

Lo más evidente ahora es que el grupo de hijos primogénitos se ha formado por completo, aprobados todos ellos por Mí; incluso fueron predestinados y escogidos por Mí desde la creación del mundo, y cada uno fue impulsado por Mi propia mano. En lo referente a esto no hay lugar para consideración humana alguna, y esto está más allá de tu control. No seas soberbio; todo es gracias a Mi bondad y Mi compasión. A Mis ojos, todo se ha cumplido ya. Es sólo que los vuestros están demasiado nublados, e incluso ahora sois incapaces de ver claramente la maravilla de Mis hechos. No tenéis perfectamente claros Mi omnipotencia, Mi sabiduría, cada una de Mis acciones, de Mis palabras y Mis hechos, ni los entendéis realmente. Así pues, hablo de forma clara. Por Mis hijos, Mis amados, estoy dispuesto a pagar todo el precio, a trabajar duro, y a gastarme. ¿Me conoces a través de Mis palabras? ¿Necesitas que Yo lo diga con mayor claridad? Ya no seas libertino. ¡Sé considerado con Mi corazón! Ahora que os he contado un gran misterio, ¿qué tenéis que decir? ¿Seguís teniendo quejas? Si no pagáis el precio y no trabajáis duro, ¿podéis ser dignos de toda la molestia que me he tomado?

Hoy en día, las personas no pueden controlarse a sí mismas. Si Yo no favorezco a alguien, no será capaz de amarme, aunque pueda querer hacerlo. Sin embargo, las personas a las que he predestinado y escogido, no podrán escapar, aunque quieran hacerlo; independientemente de dónde vayan, no escaparán de la palma de Mi mano. Tal es Mi majestad y, más aún, Mi juicio. Todas las personas deben seguir adelante con sus asuntos según Mi plan y conforme a Mi voluntad. De aquí en adelante, absolutamente todo regresa a Mi mano y está fuera de su control. Yo lo controlo y lo organizo por completo. Por mínima que sea la participación de una persona, Yo no la dejaré ir fácilmente. Desde hoy, permitiré que todas las personas empiecen a conocerme a Mí, el único Dios verdadero que lo creó todo, que vino entre las personas y al que estas rechazaron y difamaron, quien controla y dispone todas las cosas, el Rey que está a cargo del reino, Dios mismo, quien dirige el cosmos; más aún, el Dios que controla la vida y la muerte de los seres humanos, quien tiene la llave del Hades. Yo permitiré que todas las personas (adultos, niños, tengan espíritu o no, sean necios o discapacitados, etcétera) me conozcan. Yo no excuso a nadie de esta obra; es la obra más dura, una obra que he preparado bien, y se está llevando a cabo desde este mismo instante. Lo que Yo digo se hará. Abre tus ojos espirituales, deja tus propias nociones ¡y reconoce que Yo soy el único Dios verdadero que administra el universo! Yo no me escondo de nadie y llevo a cabo Mis decretos administrativos hacia todos.

Deja a un lado todas tus cosas. ¿Acaso no son más valiosas y significativas las cosas que obtienes de Mí? ¿No hay un mundo de diferencia entre estas y tu basura? ¡No escatimes tiempo y renuncia a todas las cosas inútiles! Ahora mismo se decide si se obtienen bendiciones o se afronta el infortunio. Ahora es el momento clave; es, incluso, el momento crítico. ¿Eres capaz de verlo?

Anterior:Capítulo 71

Siguiente:Capítulo 73

Contenido relacionado