194 Grilletes

1 Realmente me importa el estatus que tengo en el corazón de los demás. Me gusta que los demás me admiren y me aprecien. Sufro humillaciones y trabajo duro sólo para mejorar mi situación y para sentirme superior a los demás. Y esto se ha convertido en mis grilletes, que siempre me tienen atado.

2 Hace muchos años que creo en Dios pero todavía busco prevalecer sobre otras personas y me encanta alardear. Lleno de ínfulas, predico teorías espirituales para tender trampas y engañar a los demás. He sido tan hipócrita que ofendí el carácter de Dios hace mucho tiempo y Dios me odió y me rechazó. Caí en la oscuridad y sentí el profundo dolor de estar atado a la fama y la fortuna.

3 Las palabras de Dios atraviesan mi corazón como una afilada espada de doble filo, desnudando mi naturaleza y revelando de un tajo la fealdad de mi alma. Veo que la arrogancia, la vanidad y las ansias de poder se han convertido en mi naturaleza. He perdido la conciencia y la razón luchando por mejorar mi posición por cualquier medio.

4 Cristo es supremo y noble, sin embargo, Él es humilde y nunca presume. Soy polvo, pequeño e insignificante, y sin embargo soy tan engreído y creído. Al saber que el carácter de Dios es justo, santo y amoroso, no tengo ningún lugar donde esconder mi vergüenza. Siento lo profundamente corrupto que soy y no tengo el más mínimo parecido a un ser humano.

5 Al pasar por el juicio de las palabras de Dios, caigo ante Dios. Estoy decidido a buscar la verdad, ser una nueva persona y consolar el corazón de Dios. Al abandonar mi carne y practicar la verdad, mi carácter satánico se purifica. El juicio y el castigo de Dios me han salvado, ¡doy gracias a Dios y lo alabo!

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