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779 Debes entender la voluntad de Dios

1 Lo que habéis heredado en el presente supera lo dado por todos los antiguos apóstoles y profetas, y es incluso más grande que lo dado por Moisés y Pedro. Las bendiciones no pueden ser recibidas en un día o dos; deben ser ganadas por medio de mucho sacrificio. Es decir, debéis poseer un amor refinado, una gran fe, y las muchas verdades que Dios os pide que alcancéis. Además, debéis ser capaces de dirigir vuestro rostro hacia la justicia y nunca dejaros intimidar o ser sometidos, y debéis mantener un amor constante e inquebrantable por Dios. Se os exige determinación, como también un cambio en vuestro carácter de la vida; vuestra corrupción debe ser corregida, y debéis aceptar toda la orquestación de Dios sin quejaros, e incluso ser obedientes hasta la muerte. Esto es lo que debéis lograr. Este es el objetivo final de Dios y las exigencias que Dios solicita a este grupo de personas.

2 A medida que Él os confiere, también Él debe pediros cosas a cambio y haceros las exigencias apropiadas. Por tanto, toda la obra de Dios no carece de razón, y desde allí puede verse por qué Dios, una y otra vez, realiza una obra de altos estándares y requisitos estrictos. Es por ello que vosotros debéis estar llenos de fe en Dios. En resumen, toda la obra de Dios se hace por vuestro bien, para que seáis dignos de recibir Su herencia. Esto no es tanto por el bien de la propia gloria de Dios, sino por el bien de vuestra salvación y para el perfeccionamiento de este grupo de personas que sufren profundamente en la tierra impura. Debéis comprender la voluntad de Dios. Y por eso exhorto a los muchos ignorantes sin ninguna visión o sentido: no pongáis a Dios a prueba y no os resistáis más.

3 Dios ya ha soportado todo el sufrimiento que el hombre jamás ha soportado, y hace mucho que ha sufrido demasiada humillación en lugar del hombre. ¿A qué más no podéis renunciar? ¿Qué podría ser más importante que la voluntad de Dios? ¿Qué podría estar por encima del amor de Dios? De por sí, ya es una tarea doblemente ardua para Dios el llevar a cabo Su obra en esta tierra impura. Si el hombre transgrede a sabiendas e intencionadamente, la obra de Dios tendrá que ser extendida. En cualquier caso, esto no es conveniente ni beneficia a nadie. Dios no está limitado por el tiempo; Su obra y Su gloria son lo primero. Por tanto, no importa el tiempo que requiera, Él no escatimará ningún sacrificio si se trata de Su obra. Este es el carácter de Dios: Él no descansará hasta que Su obra sea completada.

Adaptado de ‘¿Es la obra de Dios tan sencilla como el hombre imagina?’ en “La Palabra manifestada en carne”

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