13 El santo cuerpo espiritual de Dios Todopoderoso ha aparecido
I
¡Dios Todopoderoso! Ha revelado abiertamente Su cuerpo glorioso, Su santo cuerpo espiritual ha aparecido; ¡Él es el Dios mismo completo! Tanto el mundo como Su carne son transformados y Su transfiguración en el monte es la persona de Dios. Él lleva la corona de oro sobre Su cabeza; Su ropa es de un blanco puro, un cinto de oro ciñe Su pecho y el mundo y todas las cosas son el estrado de Sus pies. Sus ojos son como llamas, tiene la afilada espada de doble filo en Su boca y tiene las siete estrellas en Su diestra. El camino al reino es ilimitadamente resplandeciente y surge y brilla Su gloriosa luz; las montañas están alegres, las aguas ríen y el sol, la luna y las estrellas giran en su disposición ordenada, ¡dando la bienvenida al triunfal regreso del único Dios verdadero que ha completado Su plan de gestión de seis mil años! ¡Todos están saltando y danzando con gozo!
II
¡Regocijaos! ¡Dios Todopoderoso se sienta en Su trono glorioso! ¡Cantad! ¡El estandarte victorioso del Todopoderoso se alza bien alto sobre el majestuoso y magnífico Monte Sion! ¡Cada una de las naciones se regocija, la miríada del pueblo escogido de Dios está cantando, el Monte Sion ríe con alegría y la gloria de Dios ha surgido! Ni siquiera en sueños pensaba que vería el rostro de Dios, pero hoy lo he visto. Cara a cara con Él cada día, le hablo y pongo al descubierto mi corazón. Él provee con abundancia comida y bebida. En la vida, las palabras, las acciones, los pensamientos, las ideas; Su gloriosa luz los ilumina, Él guía cada paso del camino y, si uno se rebela de corazón, Su juicio desciende velozmente.
III
Comer, residir y vivir junto a Dios, estar junto a Él, caminar juntos, disfrutar juntos, obtener gloria y bendiciones juntos, y estar juntos con Dios en el reino; ¡qué placer! ¡Qué dulce! Cada día estamos cara a cara con Él, cada día Él habla y además conversa con nosotros constantemente, cada día se nos concede nuevo esclarecimiento y nuevas perspectivas. Con nuestros ojos espirituales abiertos, lo vemos todo; los misterios del espíritu nos son revelados. La vida santificada es muy tranquila. Corre rápido y no te detengas, sigue adelante continuamente, hay una vida más maravillosa por delante. No te sientas satisfecho con tan solo probar la dulzura, corre hasta adentrarte en Dios. Él lo abarca todo y es abundante, y tiene todas las cosas de las que carecemos. Coopera proactivamente y disfruta de las palabras de Dios, y nada será lo mismo de nuevo. Nuestra vida será trascendente y ninguna persona, acontecimiento o cosa podrá perturbarnos.
de La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Declaraciones de Cristo al principio, Capítulo 15