292 Solo soy un diminuto ser creado
I
¡Oh, Dios! Tenga estatus o no, ahora me entiendo a mí mismo. Si mi estatus es alto, se debe a Tu exaltación, y si es bajo, se debe a Tu preordinación. Todo está en Tus manos. No tengo ninguna elección ni ninguna queja. Tú preordinaste que yo naciera en este país y entre este pueblo, y lo único que puedo hacer es ser absolutamente sumiso bajo Tu dominio, porque todo es lo que Tú has preordinado.
II
No pienso en el estatus; no soy más que un ser creado. Si Tú me colocas en el abismo sin fondo, en el lago de fuego y azufre, no soy más que un ser creado. Si Tú me usas, soy un ser creado. Si Tú me perfeccionas, sigo siendo un ser creado. Si Tú no me perfeccionas, te seguiré amando, pues no soy más que un ser creado.
III
No soy más que un ser creado diminuto del Creador, tan solo uno de entre todos los seres humanos creados. Fuiste Tú quien me creó, y ahora me has colocado en Tus manos, para hacer conmigo Tu voluntad. Estoy dispuesto a ser Tu herramienta y Tu contraste, porque todo es lo que Tú has preordinado. Nadie puede cambiarlo. Todas las cosas y todos los acontecimientos están en Tus manos.
de La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿Por qué no estás dispuesto a ser un contraste?