424 La esencia de la obra de conquista
I
La obra de conquista consigue su efecto eliminando el porvenir y las perspectivas del hombre y juzgando y castigando su carácter rebelde. No se logra haciendo un trato con el hombre, a saber, dándole bendiciones y gracia, sino despojando al hombre de su “libertad” y erradicando sus perspectivas y llegando de este modo a ver lo leal que es. Esta es la esencia de la obra de conquista. La mayor dificultad del hombre es que siempre piensa en su sino y sus perspectivas y los idolatra. El hombre busca a Dios por el bien de estas cosas; no lo adora porque lo ame.
II
Por tanto, en la conquista del hombre, se debe lidiar con el egoísmo y la avaricia de este, así como las cosas que más obstruyen su adoración a Dios. Al hacerlo, se genera la conquista del hombre. En las primeras fases de esta es necesario purgar primero las ambiciones salvajes y las debilidades más fatales del ser humano, a fin de revelar el corazón amante de Dios del hombre y cambiar su conocimiento de la vida humana, su opinión de Dios y el significado de su existencia. De esta forma, el corazón amante de Dios del hombre se vuelve puro, y esto significa que su corazón está conquistado.
III
En la actitud de Dios hacia todos los seres creados, Dios no solo conquista por la conquista en sí, sino que lo hace para ganar al hombre, por el bien de Su propia gloria y con el fin de recuperar la semejanza primera y original del ser humano. Si solo tuviera que conquistar por conquistar, se perdería la relevancia de la obra de conquista. El núcleo de toda la obra de salvación solo consiste en ganar al hombre tras conquistarlo, y al final conducirlo hacia un destino maravilloso. Solo esto logra el objetivo de la salvación del hombre. En otras palabras, solo la llegada del hombre al maravilloso destino y su entrada en el reposo son las perspectivas que todos los seres creados deberían tener.
de La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso