511 Si eres un servidor
I
Si eres verdaderamente un servidor, ¿acaso me puedes servir con devoción, sin ningún elemento de superficialidad o negatividad? Si descubres que nunca te he apreciado, ¿acaso seguirás siendo capaz de quedarte y rendirme servicio de por vida? Si has dedicado mucho esfuerzo, pero todavía soy muy frío contigo, ¿acaso serás capaz de seguir trabajando para Mí en el anonimato? Si Yo no satisfago tus escasas exigencias tras haberte gastado un poco para Mí, ¿acaso te desalentarás y te decepcionarás de Mí o, incluso, empezarás a echar espuma por la boca con resentimiento y a gritar insultos?
II
Si siempre has sido muy leal y amoroso conmigo, pero sufres el tormento de la enfermedad, las penurias económicas, el abandono de tus amigos y parientes, o cualquier otra desgracia en la vida, ¿acaso aun así continuarán tu lealtad y amor por Mí? Si nada de lo que has imaginado en tu corazón concuerda con lo que he hecho, ¿cómo deberías recorrer tu senda futura? Si no recibes nada de lo que esperabas recibir, ¿acaso puedes seguir siendo Mi seguidor?
III
Si nunca has entendido el propósito y significado de Mi obra, ¿acaso puedes ser una persona sumisa que no hace juicios ni saca conclusiones arbitrariamente? ¿Acaso puedes atesorar todas las palabras que he dicho y toda la obra que he hecho mientras he estado junto al hombre? ¿Acaso eres capaz de ser Mi fiel seguidor, dispuesto a sufrir por Mí de por vida, aunque no obtengas nada? Por Mí, ¿acaso eres capaz de renunciar a considerar, planear o preparar tu futura senda de supervivencia?
IV
Estas preguntas representan Mis requisitos finales para vosotros. Si has cumplido una o dos de las cosas de estas preguntas, entonces aún necesitas seguir esforzándote. Si no puedes cumplir ni uno solo de estos requisitos, entonces seguramente eres del tipo que será arrojado al infierno, porque tales personas sin duda son aquellas que no pueden ser compatibles conmigo. ¿Cómo podría mantener en Mi casa a alguien que podría traicionarme en cualquier circunstancia?
de La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Un problema muy serio: la traición (2)