El Señor ha aparecido en Oriente(Parte 1)

15 Ene 2020

Por Qiu Zhen, China

Un día, mi hermana menor me llamó y me dijo que había regresado del norte y que tenía algo importante que decirme. Me pidió que fuera a verla de inmediato. Tenía la sensación de que algo malo podría haber sucedido, así que fui para su casa enseguida. Solo me tranquilicé cuando llegué a su casa y la encontré leyendo un libro. Mi hermana me vio entrar, pegó un salto y me dijo con alegría: “¡Qiu Zhen! Esta vez, en el norte oí buenas noticias: ¡el Señor Jesús ha regresado!”

Tras oír a mi hermana decir esto, pensé con preocupación: “En los últimos años, el Relámpago Oriental ha estado dando testimonio de que el Señor Jesús ha regresado; ¿será que mi hermana ha aceptado al Relámpago Oriental?” Antes de que pudiera hablar, mi hermana me dijo con seriedad: “¡Ay, Qiu Zhen! El Señor ha vuelto a encarnarse y ha venido a nuestro país, China”. Me apresuré a decir: “No creas todo lo que oyes. ¿ Puede Dios venir a China? La Biblia dice muy claramente: ‘Sus pies se posarán aquel día en el monte de los Olivos, que está frente a Jerusalén, al oriente; y el monte de los Olivos se hendirá por el medio, de oriente a occidente, formando un enorme valle, y una mitad del monte se apartará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur’ (Zacarías 14:4). La llegada de Dios ocurrirá en Israel. Él no puede venir a China. ¡Trabajas para el Señor y, sin embargo, no sabes esto!”

El Señor ha aparecido en Oriente

Mi hermana dijo con sinceridad: “Antes pensaba como tú, pero a través de las palabras de Dios Todopoderoso y de las enseñanzas de los hermanos y las hermanas me he dado cuenta de que el Señor de verdad se ha encarnado en China. La escritura de la que hablas es una profecía, pero no podemos interpretar las profecías como nos dé la gana. Se cumplen y se hacen visibles al hombre a través de los hechos de la obra de Dios. Cuando el Señor Jesús vino a realizar Su obra, ni Pedro ni la samaritana, ni el eunuco de Etiopía se aferraron al sentido literal de las profecías de la Biblia, sino que fueron los hechos de lo que dijo el Señor Jesús y la obra que Él realizó los que les confirmaron que el Mesías había venido como el Señor Jesús. Todos ellos siguieron las huellas de Dios y recibieron la salvación del Señor. Y todos los fariseos que se aferraron al sentido literal de las profecías bíblicas trataron al Señor Jesús, el Mesías que ya había venido, como una persona común y corriente y negaron, se opusieron y condenaron al Señor Jesús. Al final, lo crucificaron y, por eso, fueron castigados por Dios. Qiu Zhen, debemos tratar la llegada del Señor con cuidado y tener temor de Dios en el corazón. De verdad, ¡no debes juzgar este asunto a la ligera!”

Miré a mi hermana y levanté la Biblia, diciendo: “Jehová Dios promulgó la ley en Israel y el Señor Jesús también fue crucificado allí. China es un país gobernado por un partido ateo… ¿Vendría Dios a un lugar así? Hace tantos años que creemos en el Señor; ¡de ninguna manera debemos creer todo lo que escuchemos!”

Mi hermana dijo, nerviosa: “Qiu Zhen, cuando el Señor Jesús hacía Su obra en aquella época, los fariseos se oponían al Señor y decían: ‘Investiga, y verás que ningún profeta surge de Galilea’ (Juan 7:52). ‘¿Acaso el Cristo ha de venir de Galilea?’ (Juan 7:41). Pero, de hecho, el Señor Jesús creció en Nazaret, Galilea. La Biblia dice: ‘¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos! Pues, ¿quién ha conocido la mente del Señor?, ¿o quién llego a ser su consejero?’ (Romanos 11:33-34). ¿Cómo podemos entender la sabiduría de Dios? No podemos analizar la obra de Dios con nuestra propia mente. Todos los días esperamos ansiosos la llegada del Señor. Ahora que el Señor de verdad ha regresado, si nos aferramos a nuestras propias nociones y no tratamos de buscar e investigar, ¡perderemos la oportunidad de recibir al Señor y nos invadirá el remordimiento!”

Al ver a mi hermana tan seria, pensé: “Mi hermana cree sinceramente en el Señor y es una persona sensata que está muy segura de lo que piensa. En general es cuidadosa con lo que hace y, con algo tan importante como la llegada del Señor, es mucho menos probable que crea ciegamente lo que alguien le diga. Ahora ha aceptado al Relámpago Oriental, así que… ¿será que el Señor de verdad ha regresado y está haciendo Su obra en China?” Pero, a la vez, pensé: “¿Cómo podría el Señor hacer Su obra en China? ¡Es imposible de imaginar!” Así que dije con seguridad: “La Biblia es como un pastel con miles de capas, y cada persona tiene una manera diferente de interpretarla. La Biblia profetiza que Dios realmente descenderá en Israel en los últimos días. Además, la mayoría de los chinos venera a Buda y el Gobierno nacional siempre ha perseguido las creencias religiosas. ¡Dios no vendrá a China a realizar Su obra!”

Mi hermana dijo con entusiasmo: “Qiu Zhen, el Señor ha regresado y ha aparecido en China para hacer Su obra. Esto es muy importante. Yo acabo de aceptar la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días, así que todavía no puedo explicar este aspecto de la verdad con mucha claridad, pero los hermanos y hermanas de la Iglesia de Dios Todopoderoso dan un testimonio muy revelador. ¡Haré que conversen contigo!” Hice una seña con la mano y le dije: “No te molestes. Me voy”. Después de volver a casa, me senté en el sillón, impasible, y pensé en lo que mi hermana había dicho. Mi mente iba a toda velocidad y no lograba calmarme. Siempre había esperado que el Señor Jesús pisara el Monte de los Olivos, así que ¿cómo mi hermana de repente podía decir que el Señor había llegado a China? ¿Cómo podía ser? Empecé a hojear la Biblia sin cesar pero no pude encontrar ningún capítulo o versículo que predijera que el Señor vendría a realizar Su obra en China. “Cuando el Señor Jesús estaba realizando Su obra en aquella época, los fariseos se opusieron al Señor y dijeron: ‘Investiga, y verás que ningún profeta surge de Galilea’ (Juan 7:52). ‘¿Acaso el Cristo ha de venir de Galilea?’ (Juan 7:41). Pero, de hecho, el Señor Jesús creció en Nazaret, Galilea. […]” Las palabras de mi hermana flotaban por mi cabeza de manera intermitente y pensé que lo que había dicho era verdad. Alternaba entre repasar la Biblia y pensar en lo que mi hermana había dicho. Mi mente iba a toda velocidad y no sabía qué hacer, así que simplemente clamé al Señor en mi corazón: “Querido Señor, ¿qué debo hacer? Oh, Señor, ¿dónde descenderás exactamente?”

Unos días después, mi hermana me vino a buscar otra vez. En cuanto entró, sonrió y dijo: “Qiu Zhen, las hermanas Xie y Hao de la Iglesia de Dios Todopoderoso vinieron a mi casa para darme su apoyo. Hace mucho que creen en Dios Todopoderoso y entienden mucho más que yo. Si hay algo que no comprendes sobre el regreso del Señor, ve y habla con ellas”. Pensé: “Hace muchos años que creo en el Señor y siempre he esperado que Él venga. ¿El Señor realmente ha venido? Quizás debería aprovechar esta oportunidad para hablar con ellas”. Así que fui con mi hermana a su casa. En cuanto entré a la habitación, ambas hermanas me saludaron con mucha calidez y me hablaron muy cordialmente. Me pidieron que dijera si tenía preguntas para que todos pudiéramos conversar juntos. Pregunté: “Ustedes dicen que el Señor Jesús ya ha regresado y está haciendo Su obra en China. ¿Esa afirmación tiene algún sustento en la Biblia?” La hermana Hao sonrió y dijo: “Hermana, en realidad existen profecías en la Biblia que dicen que el Señor vendrá a realizar Su obra en China en los últimos días”. Me quedé atónita y dije: “¿Cómo puede ser? He repasado la Biblia muchas veces pero no he encontrado ni un solo registro bíblico al respecto. ¿En qué parte de la Biblia se basa su afirmación?” La hermana Hao dijo con paciencia: “Hermana, leamos dos versículos de las escrituras y lo sabrás. En Malaquías 1:11 dice: ‘Pues desde que sale el sol hasta que se pone, Mi nombre será engrandecido entre los gentiles […] dijo Jehová de los ejércitos’.* En Mateo 24:27 dice: ‘Porque así como el relámpago sale del oriente y resplandece hasta el occidente, así será la venida del Hijo del Hombre’. A partir de estos dos versículos de las escrituras, podemos ver claramente que el lugar donde Dios descenderá una vez más está en el oriente del mundo y es la tierra de los gentiles. Todos sabemos que China está en el oriente del mundo. Las primeras dos etapas de la obra de Dios fueron en Israel. En lo que respecta al estado de Israel, China es una nación de gentiles. Por lo tanto, que Dios venga a China para aparecer y realizar Su obra de los últimos días cumple con estas profecías”. Tras escuchar las enseñanzas de las hermanas y de reflexionar sobre el significado de esos dos versículos de las escrituras pensé que su comunión era muy reveladora. Si bien ya había leído esos versículos, jamás interpreté que significaban que el Señor regresaría en Oriente, en China. Mientras escuchaba su explicación, sentí que sus enseñanzas provenían del esclarecimiento del Espíritu Santo.

La hermana Hao a continuación dijo: “Veamos qué dice Dios Todopoderoso. ‘Estoy llevando a cabo Mi obra por todo el universo y en el oriente se producen choques interminables como de truenos que sacuden a todas las naciones y denominaciones. Es Mi voz la que ha guiado a todos los hombres al presente. Haré que todos los hombres sean conquistados por Mi voz, que caigan en esta corriente y se sometan ante Mí, porque desde hace mucho tiempo he recuperado Mi gloria de toda la tierra y la he emitido nuevamente en el oriente. ¿Quién no anhela ver Mi gloria? ¿Quién no espera ansiosamente Mi regreso? ¿Quién no tiene sed de Mi reaparición? ¿Quién no suspira por Mi hermosura? ¿Quién no vendría a la luz? ¿Quién no contemplaría la riqueza de Canaán? ¿Quién no anhela el regreso del Redentor? ¿Quién no adora al Gran Todopoderoso? Mi voz se extenderá por toda la tierra; quiero, frente a Mi pueblo elegido, decirles más palabras. Como los poderosos truenos que sacuden las montañas y los ríos, digo Mis palabras a todo el universo y a la humanidad. Por tanto, las palabras en Mi boca se han convertido en el tesoro del hombre y todos los hombres aprecian Mis palabras. El relámpago destella desde el oriente hasta el occidente. Mis palabras son tales que el hombre se resiste a renunciar a ellas y, al mismo tiempo, las encuentra insondables, pero se regocija aún más en ellas. Al igual que un recién nacido, todos los hombres se alegran y regocijan, celebrando Mi llegada. Por medio de Mi voz, traeré a todos los hombres delante de Mí. A partir de entonces, entraré formalmente a la raza de los hombres para que ellos vengan a adorarme. Con la gloria que irradio y las palabras en Mi boca, haré que todos los hombres se presenten ante Mí y vean que el relámpago destella desde el oriente, y que Yo también he descendido al «Monte de los Olivos» del oriente. Verán que llevo ya mucho tiempo en la tierra, ya no como el Hijo de los judíos, sino como el Relámpago del oriente. Porque he resucitado hace mucho tiempo, me he alejado del seno de la humanidad y reaparecido luego con gloria entre los hombres. Soy Aquel que fue adorado en eras innumerables antes de ahora y también soy el infante abandonado por los israelitas en eras innumerables antes de ahora. ¡Además, soy el todo glorioso Dios Todopoderoso de la era actual! Que todos se presenten ante Mi trono y vean Mi semblante glorioso, oigan Mi voz y contemplen Mis obras. Esta es la totalidad de Mi voluntad; es el fin y el clímax de Mi plan, así como el propósito de Mi gestión. ¡Que cada nación me adore, que cada lengua me reconozca, que todos los hombres depositen su fe en Mí y que todas las personas se sometan a Mí!’ (‘Los siete truenos retumban: profetizan que el evangelio del reino se extenderá por todo el universo’ en “La Palabra manifestada en carne”). Todos sabemos que Dios trajo el evangelio del reino de los cielos la primera vez que se hizo carne, y este evangelio se difundió desde Occidente hasta Oriente. Pero jamás pensamos que Dios regresaría encarnado en el oriente del mundo, en China, y que traería el evangelio eterno y realizaría la obra de juzgar, purificar y salvar a la gente. Esta vez, la obra de Dios se difundirá desde Oriente hasta Occidente…”.

Nota al pie:

*. The Bible quotation here is translated from AKJV.

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