Huyendo de la “guarida del tigre”(Parte 2)

13 Ene 2020

Xiaoyou

Nunca esperé que después de sólo dos días de paz, me encontraría de nuevo con la perturbación y la coacción de Satanás. Una noche, mi madre, algunos de mis tíos y tías, así como mi tercera tía abuela vinieron con el fin de evitar que creyera en Dios Todopoderoso. Cuando vi esa situación, me enojé extremadamente. Pensé: “¿Qué he hecho yo? Sólo creo en el Dios verdadero, ¿es eso un error? ¿Por qué vuelven una y otra vez con lo mismo?”. En ese momento, mi tercera tía abuela me dijo extrañamente: “¡Vámonos! Vamos a casa a ver a tu abuela”. Cuando la oí decir eso, me sorprendí: “Ellos están aquí para llevarme a la casa de mi madre. ¡Quieren encerrarme con mi abuela, que padece demencia senil! ¿Cómo pueden ser familiares míos? ¡Cómo pueden ser tan despiadados!”. En ese momento, mi madre tomó una cuerda y corrió hacia mí. Se arrodilló en el suelo y me amarró los pies que tenía juntos. Me puse muy nerviosa. Le empujé las manos al tiempo que gritaba: “¿Qué estás haciendo? ¿Por qué me atas?”. Al ver eso, dos de mis tíos se acercaron y uno de ellos me tomó del hombro para que no me moviera. En ese momento, yo estaba sentada en el sofá y no podía levantarme. Al verlos así, clamé a Dios con urgencia en mi corazón: “¡Dios! Ellos están intentando atraparme. Si tienen éxito, no podré creer en Ti ni volver a la iglesia. ¡Dios! ¡Dame fe y fuerza, y dame una salida!”. Cuando terminé de orar, mi cuerpo se sintió especialmente lleno de energía. Yo luchaba y al mismo tiempo gritaba: “¿Qué estáis intentando hacer? ¡Dejadme ir!…”. Cuando vieron con cuánta fuerza me resistía, me soltaron. Me sentí muy agradecida con Dios. Experimenté de verdad que, mientras confíes genuinamente en Dios, verás los hechos de Dios y también sentirás, de una manera muy real, a Dios a tu lado protegiéndote y cuidándote en todo momento. Pensé: “En esta situación, debo ofrecer mi corazón sincero a Dios y debo humillar totalmente a Satanás”. Así que les dije con firmeza: “Cuando se trate de otros asuntos, os escucharé. ¡Sin embargo, cuando se trate de creer en Dios sólo escucharé a Dios! Yo ya creo firmemente que Dios Todopoderoso es el retorno del Señor. Independientemente de cómo me obliguéis, ¡no seré persuadida!”. Una vez que tomé la determinación de seguir a Dios, vi nuevamente las acciones de Dios. Una de mis tías dijo: “No la atéis. Es inútil atarla. Puedo ver que cree firmemente”. En consecuencia, se fueron desanimados. Después de que se marcharan, me quedé sin fuerzas al instante y sentí que estaba agotada física y mentalmente. No me quedaba nada de fuerza. Me acosté en mi cama y me entregué al sueño. A la mañana siguiente, cuando pensé en lo que había ocurrido la noche anterior, mis emociones aún eran bastante fuertes. Cuando recordé la manera en la que mis familiares me estaban tratando, no pude evitar pensar: “¡Ay! Mi madre y mis familiares han sido engañados por los rumores difundidos por los sacerdotes y líderes de la iglesia. Ellos intentan coaccionarme continuamente. ¿Cuándo va a acabar todo esto?”. Después recordé las circunstancias en las que estaba junto a mis hermanos y hermanas. Juntos buscábamos la verdad, cumplíamos los deberes y nos ayudábamos entre nosotros. No había nadie acosándome y yo no necesitaba mantenerme en guardia. Yo era muy libre y estaba muy liberada. Cada día era abundante y tranquilo. Por el contrario, actualmente, cuando estoy confinada en mi casa, no tengo ninguna libertad en absoluto y cada día me siento como si tuviera el alma en vilo. No sé cuándo vendrán mis familiares o las personas de la iglesia anterior. En los días buenos, me reprenden ligeramente; en los días malos, me amenazan e intimidan. Estoy abrumada en mi interior por el dolor y la pena. Realmente quiero volver a la iglesia y asistir a las reuniones, cantar himnos y alabar a Dios con mis hermanos y hermanas…

Inmediatamente después de este incidente, ocurrió algo aún más inesperado. Un día, mi marido y yo fuimos a comprar cosas. Tras volver a casa, quise leer las palabras de Dios en mi reproductor de MP5. Sin embargo, no podía encontrarlo. Me puse tan nerviosa que iba de un lado a otro en la habitación. Pensé: “¿dónde estará mi reproductor de MP5? Definitivamente lo guardo en casa. ¿Por qué no puedo encontrarlo?”. De repente pensé que mi madre podía habérselo llevado. Recordé que un día mi madre entró en mi habitación y me vio leyendo la palabra de Dios en el reproductor. Después, ella venía a casa con frecuencia y buscaba cosas. Estaba segura de que la razón por la que no podía encontrar mi reproductor de MP5 era que ella se lo había llevado. Me enojé mucho cuando pensé en eso. Fui a casa de mi madre enfurecida. Cuando crucé la puerta, vi que ella estaba hablando con mi segunda tía abuela. Me acerqué y le dije: “Mamá, ¿tú te llevaste mi reproductor de MP5? Es mío. Si te lo llevaste, devuélmelo ahora mismo”. No esperaba que mi madre dijera simplemente: “Yo no tomé tus cosas”. Cuando vi su mirada desdeñosa, le dije enojada: “Yo tenía guardado mi reproductor de MP5 en casa. Nadie más podría siquiera haberlo tocado. Tú eres la única persona que toca constantemente mis cosas. Definitivamente fuiste tú quien se lo llevó. ¡Devuélmelo!”. Mi madre contestó con un duro tono de voz: “No te lo voy a devolver. ¡Nunca!”. Después, por mucho que yo insistiera, no me lo devolvía. No tuve otra elección que irme a casa con las manos vacías. En el camino, me sentí muy triste. Pensé: “Ya no tengo mi reproductor de MP5. No puedo leer más las palabras de Dios. En el pasado, aunque mi hermano y otras personas me molestaran, podía leer las palabras de Dios y tener su guía. Como consecuencia, era capaz de entender los propósitos de Dios y tener la fe y la fuerza para resistir los ataques. Ahora, no tengo mi reproductor de MP5. ¿Qué haré? Sin las palabras de Dios, ¿todavía puedo hacer algo?”. Cuanto más pensaba, más desorientada me sentía y mi espíritu descendió a un pozo de tristeza. Me sentía extremadamente miserable. En mi momento más débil y desalentador, una canción de las palabras de Dios flotaba en el océano de mi mente: “En la actualidad la mayoría de las personas no tienen ese conocimiento. Creen que sufrir no tiene valor, el mundo reniega de ellas, su vida familiar es problemática, Dios no las ama y sus perspectivas son sombrías. El sufrimiento de ciertas personas alcanza un cierto punto y sus pensamientos se vuelven a la muerte. Este no es el verdadero amor a Dios; ¡esas personas son cobardes, no perseveran, son débiles e impotentes! […] Por lo tanto, durante estos últimos días debéis dar testimonio de Dios. No importa qué tan grande sea vuestro sufrimiento, debéis seguir hasta el final, e incluso hasta vuestro último suspiro, debéis seguir siendo fieles a Dios y debéis seguir estando a merced de Dios; sólo esto es amar verdaderamente a Dios, y sólo esto es el testimonio fuerte y rotundo” (‘Busca amar a Dios sin importar lo mucho que sufras’ en “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”). Con la guía de las palabras de Dios, entendí que Dios esperaba que fuera capaz de dar testimonio de Él en estas circunstancias. Independientemente de cuán difíciles fueran las cosas, tenía que ser totalmente fiel a Dios hasta el final y no perder la fe en Él. Cuando recordé todas las presiones que había sufrido, me di cuenta de que cada dificultad es una batalla en el mundo espiritual. Satanás estaba usando toda clase de métodos para hacer que me rindiera poco a poco. En ese momento, me había arrebatado ya mi “nutrición vital y espiritual”. ¿No quería llevarse él mi alma? Satanás es verdaderamente salvaje. No debo caer en sus estratagemas. Aunque mi reproductor de MP5 haya desaparecido, sigo teniendo a Dios. Él aún me esclarecerá y me guiará. Yo creo que mientras confíe en Dios en todo momento, Dios me ayudará a superar todas las dificultades y sufrimientos. Independientemente de a qué circunstancias me enfrente en el futuro, mientras yo respire, debo dar testimonio de Dios. Las palabras de Dios me guiaron una vez más y me dieron la fe para seguir adelante.

Sufrir estas presiones y dificultades me permitió ver el poder y autoridad de las palabras de Dios. Cada vez que yo me volví negativa, débil, que me quedé confusa y perpleja, las palabras de Dios me dieron la fe y la fuerza que yo necesitaba para ver las intenciones de Satanás y sus planes, y dar testimonio de Dios. Al mismo tiempo, también pude ver que Dios estaba a mi lado en todo momento. Él era mi apoyo y me allanaba el camino. Mi fe en Dios aumentaba poco a poco. Al mismo tiempo, mi deseo de dejar a mi familia se volvía cada vez más intenso. Yo quería de verdad escapar de esta “guarida del tigre” y volver a la iglesia con mis hermanos y hermanas. El Señor Jesús dijo una vez: “¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? […] Porque cualquiera que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano y hermana y madre” (Marcos 3:33, 35). Como consecuencia, yo oraba a Dios y le confiaba este asunto. Le pedía que me guiara y también buscaba buenas oportunidades. Le daba gracias por escuchar mis oraciones. Después de algunos días, guiada por Dios, eludí la vigilancia de mi hermano y escapé de casa. Una vez más, volví a la Iglesia de Dios Todopoderoso para vivir una vida de iglesia y cumplir con mis deberes de la mejor forma. En ese momento, más de un mes de dificultades habían llegado a su fin. La tristeza y la aflicción de mi corazón se desvanecieron como el humo en el aire. Agradezco a Dios que me haya guiado para resistir a la oscura influencia de Satanás y escapar de la “guarida del tigre” y, una vez más, volver a la familia de Dios.

Esta experiencia se mantiene fresca en mi memoria. En ella vi de forma clara el amor y la salvación de Dios, y vi que Dios estaba a mi lado protegiéndome en cada momento, salvándome de ser engañada y tragada por Satanás. Al mismo tiempo, esta experiencia especial también me permitió aprender a distinguir a los sacerdotes y líderes de la iglesia. Ellos condenaron y blasfemaron frenéticamente contra Dios Todopoderoso, difundieron rumores y dieron falso testimonio para engañarme. Usaron toda clase de trampas para evitar que siguiera a Dios Todopoderoso. En todas sus malas acciones, pude ver que son piedras de tropiezo para que nosotros aceptemos la obra de Dios de los últimos días y seamos arrebatados al reino de los cielos. ¡Son demonios satánicos que están aquí para devorar nuestra alma! Fue en ese momento cuando entendí finalmente el verdadero significado de las siguientes palabras que Dios Todopoderoso habló: “Creyentes e incrédulos no son compatibles sino que más bien se oponen entre sí” (‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”). Comprendí que, aunque los sacerdotes, líderes de la iglesia, monjas, miembros de la iglesia y mi madre tengan una fe superficial en Dios, en realidad no entienden la voz de Dios y no reconocen a Dios. Se niegan a aceptar la obra del Dios que ha vuelto. De igual manera, Dios no reconoce su fe. A ojos de Dios, ellos son incrédulos. Son la cizaña revelada por la obra de Dios en los últimos días. Son esencialmente demonios y anticristos que se oponen a Dios. Además, yo también vi que toda la presión de los miembros de la familia y la perturbación de las personas religiosas son ataques que tienen su origen en Satanás. Son batallas espirituales intensas. Satanás quiere usar estas cosas para perturbarme, para hacer que renuncie al camino verdadero, traicione a Dios, entre en su “abrazo”, pierda la última oportunidad de salvación para la humanidad y sea destruida junto con él en el infierno. Sin embargo, la sabiduría de Dios se ejerce en base a las conspiraciones de Satanás. Cuando Satanás me ataca y perturba, Dios también está guiándome y dirigiéndome en todo momento para que pueda experimentar Sus palabras, aprender cómo distinguir y ganar perspectiva a través de las palabras de Dios, y mi fe en Él también sea perfeccionada. Esto permitirá que mi fe en Dios se vuelva real y decidida, no débil. Doy gracias a Dios por guiarme y ayudarme a entender tantas verdades en un período de tiempo tan corto como un mes. Ahora sé lo que es bueno y lo que es malo; lo que es la belleza y lo que es la fealdad. Mi fe en Dios se ha robustecido y me he acercado más a Dios. ¡El dolor es en verdad una bendición de Dios! ¡En mi futura vida de fe, estoy dispuesta a experimentar aún más la obra de Dios y estoy dispuesta a seguirlo hasta el final!

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