Huyendo de la “guarida del tigre”(Parte 1)

13 Ene 2020

Xiaoyou

Mi nombre es Xiaoyou y este año cumplo 26 años. Originalmente era católica. Cuando era pequeña, iba a la iglesia con mi madre, a Misa. Ahí cantaba las Escrituras, me confesaba y recibía la comunión. Mi madre tenía mucho celo en su fe. A menudo donaba a la iglesia alimentos y ropa, al igual que dinero. Los líderes de la iglesia y las monjas la querían mucho. Cuando la veían, la saludaban amablemente y la atendían muy bien. También la llamaban frecuentemente por teléfono para pedirle que participara en toda clase de actividades de la iglesia y para ayudar en diversas tareas. Yo también participaba con entusiasmo en las clases que daban las monjas. Mis amigos de la iglesia y yo cantábamos juntos las escrituras. En esa época, yo sentía el gozo y la paz que vienen de estar con Dios. Era muy feliz. Sin embargo, conforme el tiempo pasó, la fe de mis amigos de la iglesia se fue enfriando. Mi espíritu también se debilitó y fui incapaz de cumplir con las enseñanzas de Dios. Cometía frecuentemente pecados y me confesaba. Después de casarme, me fui con mi marido a otras partes del mundo por trabajo.

En un abrir y cerrar de ojos, ya era la época navideña de 2013 y tuve la buena fortuna de encontrarme con una de las hermanas de la Iglesia de Dios Todopoderoso. Me dijo que el Señor Jesús ya había vuelto y que estaba llevando a cabo una nueva etapa de Su obra. Cuando oí esto, me sorprendí y dije con emoción: “¿De verdad? ¡El Señor ha vuelto! ¿Cuándo volvió el Señor? ¿Dónde está el Señor ahora mismo? Hermana, dímelo ahora mismo”. La hermana sonrió y me dijo: “Dios Todopoderoso es el retorno del Señor Jesús. Dios Todopoderoso ha expresado millones de palabras y está llevando a cabo la obra de juicio de los últimos días. Ha revelado todas las verdades sobre la purificación y salvación de la raza humana, entre otras cosas, reveló las tres etapas de la obra que Dios ha realizado para salvar a la humanidad, el misterio de la encarnación, el misterio de la Biblia, el sentido del nombre de Dios, el final y el destino de la humanidad, etc. Esto cumple las palabras del Señor Jesús como sigue: ‘Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir’ (Juan 16:12-13)”. Escuché seriamente lo que la hermana me decía y pensé: “¡Oh!, nunca pensé que podría dar la bienvenida al retorno del Señor. Esto es fantástico”. Después, la hermana me explicó las tres etapas de la obra de Dios y el significado del nombre de Dios. Preocupada de que no lo entendiera, la hermana me dio analogías y ejemplos. Me comunicó estas cosas con todo detalle para que pudiera entender y me quedara claro. Gracias a sus palabras, entendí mucho de la verdad que no había entendido antes. También aprendí que Dios volvió para llevar a cabo la obra de purificación y perfeccionamiento del hombre con juicio y castigo. Sentí que era muy posible que Dios Todopoderoso fuera el retorno del Señor Jesús. En ese momento, le dije a la hermana que estaba dispuesta a investigar la obra de Dios en los últimos días. Después, asistí a reuniones con mis hermanos y hermanas, leyendo la palabra de Dios, cantando himnos, danzando y alabando a Dios. Durante mi lectura de las palabras de Dios, cuando me encontraba con partes que no entendía bien, mis hermanos y hermanas eran muy pacientes para explicarme las cosas. Sus explicaciones tenían el esclarecimiento y la iluminación del Espíritu Santo. Asistir a las reuniones con ellos me permitió disfrutar más del gozo de la obra del Espíritu Santo. Me sentía particularmente feliz. En esta gran familia de la Iglesia de Dios Todopoderoso, no había distinción entre los de arriba y los de abajo, entre los pobres y los ricos. Todo el mundo se abría y hablaba desde el corazón. ¡Sentí que esta era una vida auténticamente feliz! Después de más de un mes de investigación, leí muchas de las palabras de Dios Todopoderoso y puedo confirmar completamente la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días. También confirmo que Dios Todopoderoso es la segunda venida del Señor Jesús. Me sentí muy afortunada. Al mismo tiempo, también quería contarles estas buenas noticias a mi madre y a mis amigos de la iglesia.

Durante el Festival de Primavera, mi marido y yo volvimos a casa. Ahí, di inmediatamente testimonio a mi madre de la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días. Sin embargo, independientemente de cómo se lo explicara, ella no lo aceptaba. Me sentí un poco decepcionada y muy desconcertada. Claramente, Dios Todopoderoso es el retorno del Señor Jesús, ¿cómo podía ella no aceptar eso? Al ver que mi madre no lo aceptaba, tuve que dejar el asunto. Después volví una vez más a mi lugar de trabajo. Asistí a reuniones con mis hermanos y hermanas, y cumplí mis deberes en la iglesia. Durante ese tiempo, sentí una gran alegría en mi espíritu. Mi vida también era muy abundante con una felicidad y gozo incomparables. Particularmente cuando vi en las palabras de Dios cómo perdió Job todas sus posesiones, sus hijos e hijas, y su cuerpo se cubrió de úlceras. Durante esta enorme prueba, él pudo todavía alabar el nombre de Dios y tener una fe auténtica en Él. También, estaba Abraham, que era capaz de sacrificar a su único hijo Isaac a Dios. Me conmovió su fe y obediencia a Dios. Yo también quería ser ese tipo de persona.

Justo cuando estaba nutriéndome del calor del amor de Dios, una pesadilla comenzó a aparecer en mi vida. Un día de agosto de 2014, mi madre me llamó de repente para decirme que mi hija estaba gravemente enferma. Sus palabras me estremecieron el corazón. Mi hija era muy joven, ¿cómo podía estar gravemente enferma? Estaba muy preocupada por ella y me sentía terriblemente mal. Así que fui ante Dios y oré: “Dios, Tú permitiste esta situación en mi vida. La enfermedad de mi hija está en tus manos. Estoy dispuesta a confiarte a mi hija. Por favor, concédeme una fe genuina”. Con eso me tranquilicé un poco. Después, mi marido y yo volvimos rápidamente a casa. Cuando llegamos, me sorprendió mucho que mi hija estuviera durmiendo tranquilamente en su cama. Quise despertarla; pero mi madre con un gesto me detuvo y me dijo seriamente: “No la despiertes. ¡Está bien!”. En ese momento, descubrí que había muchos de mis familiares allí en la casa. Entonces me di cuenta de que mi madre me había engañado para hacerme volver a casa y así evitar que creyera en Dios Todopoderoso. Pensé: “Hoy, Dios ha dispuesto este entorno para mí. Debe de ser algo que tengo que experimentar”. Como consecuencia, pregunté a mi madre: “Mamá, mi hija está bien, ¿por qué me engañaste para que volviera a casa...?”. Antes de que terminara de hablar, mi madre montó en cólera y me dijo gritando: “Fui a la iglesia y pregunté a los sacerdotes y líderes. Me dijeron: ‘El Relámpago Oriental es peligroso. Sólo puedes entrar. No puedes salir’. No creas más. Estoy haciendo todo esto por tu propio bien. Me temo que has tomado el camino equivocado”. Mi madre también mencionó algunos rumores y difamaciones del mundo religioso contra la Iglesia de Dios Todopoderoso. Al escuchar a mi madre decir esas cosas, pensé: “Mis creencias básicamente no están equivocadas. He seguido la nueva obra de Dios. El Dios Todopoderoso en quien creo es la segunda venida del Señor Jesús quien, hoy en día, está llevando a cabo la obra de juzgar, castigar y purificar al hombre. Creo firmemente que este es el camino verdadero. ¿Por qué renunciaría a él? Cuando los sacerdotes y líderes de la iglesia dicen: ‘Si crees en el Relámpago Oriental, puedes entrar, pero no salir, estas cosas son puramente runores y falacias diseñados para engañar a las personas. He asistido a reuniones en la Iglesia de Dios Todopoderoso durante más de medio año. Tengo esto mucho más claro que vosotros. La puerta de la Iglesia de Dios Todopoderoso está abierta de par en par. Entrar o salir es completamente decisión tuya. Esto es totalmente contrario a lo que los sacerdotes y líderes de la iglesia han dicho. Como mis hermanos y hermanas han confirmado el camino verdadero desde las palabras de Dios, han obtenido un alimento vital y han encontrado el manantial del agua viva. Por eso no quieren marcharse. Leyendo la palabra de Dios Todopoderoso, nuestros espíritus reciben alimento. ¿Quién estaría dispuesto a volver a iglesias desoladas que no ofrecen un alimento espiritual? Los sacerdotes y los líderes de la iglesia no han investigado en absoluto la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días. No han leído las palabras de Dios Todopoderoso y, además, no han asistido a reuniones en la Iglesia de Dios Todopoderoso. ¿En qué basan lo que dicen? ¿No están sólo inventando cosas de la nada?”. Cuando mi madre vio que callaba, se acercó a mí enfurecida y me dio dos bofetadas. Incluso me obligó a decir palabras de traición contra Dios. Me afligía mucho verla así. Pensé que, de no ser por los rumores inventados por los sacerdotes y líderes de la iglesia, mi madre no estaría tratando de obligarme a no creer en Dios Todopoderoso. Entonces le dije: “Dios Todopoderoso es el retorno del Señor Jesús. Creer en Dios Todopoderoso es la ley del cielo y el principio de la tierra. ¡Debo creer hasta el final!”. Cuando mi madre me oyó decir esto, sus ojos se pusieron rojos de rabia. Me gritó con fuerza: “Soy tu madre. ¡Debes escucharme!”. Al ver cuán irrazonable era mi madre, no dije nada más. En ese momento, mis familiares también empezaron a criticarme. Dijeron muchas cosas para obligarme a traicionar a Dios. Yo pensé: “Yo ya he acogido al Señor Jesús. El Dios en quien creo es real y la senda que recorro también. ¡No traicionaré a Dios en absoluto!”. Quería realmente aconsejarles que investigaran la obra de Dios de los últimos días y que no fueran engañados por los rumores de los sacerdotes y líderes de la iglesia para condenar sin razón y resistirse a Dios Todopoderoso. Sin embargo, al ver que ellos tenían una actitud que odiaba la verdad y a Dios, me di cuenta de que no aceptarían la verdad. De nada serviría lo que yo dijera, así que ya no les dije nada más. Después de un rato, mi madre y mis familiares se marcharon juntos. Sin embargo, mi madre no se rindió. Hizo que mi hermano menor se fuera a vivir a mi casa. Todos los días me vigilaba como si fuera mi carcelero. A dondequiera que fuera, él me seguía. Así fue como perdí mi libertad.

Huyendo de la “guarida del tigre”(Parte 1)

Dos días más tarde, justo cuando mi marido, mi suegro, mi hijo y yo estábamos cenando, mi madre entró de repente. Sonreía de oreja a oreja y me dijo con tono exagerado: “¡Xiaoyou, mira quién ha venido!”. Su expresión y tono de voz me hicieron preguntarme: “¿Quién ha venido para que mi madre actúe así? Esto no puede ser nada bueno”. En ese momento, entraron la líder de la iglesia Liu y mi amiga de la iglesia Wang. Las saludé con tranquilidad y les pedí que se sentaran. Cuando terminamos de comer, la líder de la iglesia Liu me miró, sonrió y dijo: “¡Xiaoyou!, no vamos a andarnos con rodeos. Según tu mamá, crees en el Relámpago Oriental. Quiero decirte que tus creencias están equivocadas. Debes dejar de creer en él. Durante muchas generaciones tu familia ha sido católica. No puedes dejar a Dios. De lo contrario, Dios ya no te querrá. Hoy hemos venido a convencerte. Si no nos escuchas, cuando te estés yendo al infierno, no podrás culparnos. Xiaoyou, estamos haciendo esto por tu propio bien. Tu marido no habría mejorado si no fuera porque tu madre y yo hemos orado a Dios todos los días. Si sigues creyendo en el Relámpago Oriental, la enfermedad de tu marido volverá. Si eso ocurre, a nadie le importará”. Cuando la oí decir esas cosas, mi corazón dio un vuelco y no pude evitar asustarme. Pensé: “En el pasado, mi marido estuvo muy enfermo y, aunque gastamos mucho dinero, no pudo curarse. Después, sólo pudo mejorar gracias a nuestras oraciones diarias. Si las cosas son realmente como ella dice que son y la enfermedad de mi marido vuelve, ¿qué voy a hacer?”. Justo cuando me estaba sintiendo más confundida, un versículo de las palabras de Dios cruzó mi mente: “¡Dios Todopoderoso es un médico lleno de poder!” (La Palabra manifestada en carne). Cuando pensé en esas palabras, me desperté de pronto. Es verdad. Yo creo en Dios Todopoderoso que es el retorno de Dios. Que mi marido se vuelva a enfermar o no está en las manos de Dios. Dios tiene autoridad sobre todas las cosas. ¡¿A qué temeré?! Además, fue Dios quien curó a mi marido. No fueron sus oraciones las que lo hicieron. No tuvieron nada que ver con eso. Nunca me imaginé que, con tal de lograr que traicionara a Dios, ellas usarían la enfermedad de mi marido para amenazarme. Querían hacer que temiera por el bienestar de mi familia, de forma que negara y traicionara a Dios. ¡Son realmente malvadas! Cuando descubrí sus motivaciones torcidas, me enojé mucho con ellas. No quise hablarles más.

Cuando la líder de la iglesia Liu vio que ya no quería hablar, dijo extrañamente: “¡Parece que eres muy insistente! Hemos hablado mucho. ¡Dinos qué piensas!”. Como acababan de hablar del problema de la enfermedad de mi marido, me preocupé un poco. Sin embargo, una vez que recordé que Dios tiene autoridad sobre todas las cosas, me sentí más confiada. Sabía que, independientemente de lo que ocurriera, yo no iba a traicionar a Dios. Me armé de valor y les dije: “¡Dejadme deciros que creo firmemente en Dios Todopoderoso! ¡No renunciaré a mi fe en Él!”. Después de escucharme, mi madre dijo gritando: “¡Vámonos! Iremos a la iglesia a orar”. Tras decir esto, se marcharon llenas de ira. Al ver lo agresivas que fueron, no pude evitar sentir un poco de miedo. Van a ir a orar, ¿van a maldecirme? ¿Qué puedo hacer? En ese estado de impotencia, vine ante Dios y oré: “¡Dios Todopoderoso, todos ellos están en el otro bando del campo de batalla asediándome! ¡Me siento como si estuviera sola! No sé qué hacer. Tengo mucho miedo. ¡Por favor, guíame!”. Cuando terminé de orar, recordé algunas de las palabras de Dios: “Deberías saber que todas las cosas del entorno que te rodea están ahí porque Yo lo permito, Yo lo dispongo todo. Ve con claridad y satisface Mi corazón en el entorno que te he dado. No temas, el Todopoderoso Dios de los ejércitos seguramente estará contigo; Él guarda vuestras espaldas y es vuestro escudo” (La Palabra manifestada en carne). Con la guía de las palabras de Dios, mi corazón se iluminó: “¡Sí!, Dios es mi apoyo firme. Con Dios a mi lado no hay nada que temer. La líder de la iglesia y mi amiga de la iglesia dijeron eso sólo para asustarme, para hacerme creer que iría al infierno, que mi familia iba a tener muchos problemas y que mi marido se volvería a enfermar. Todo eso, sólo para que abandonara a Dios. Si yo fuera pusilánime o tuviera miedo, ¿no habría caído justo en la trampa de Satanás? La suerte, el destino final y los altibajos de mi marido y míos no dependen de nadie, tampoco de los sacerdotes ni de los líderes de la iglesia. Todo eso está en las manos de Dios. Es inútil que ellos condenen y maldigan”. Cuando pensé en esto, mi corazón se tranquilizó de nuevo y yo ya no tuve miedo en absoluto. Desde el fondo de mi corazón, alabé a Dios y le di gracias por guiarme con Sus palabras. Le di las gracias por concederme la fe y la fuerza necesarias para descubrir las intenciones de Satanás de forma que yo no fuera trastornada ni engañada.

Una tarde, justo cuando estaba a punto de dormir una siesta de mediodía con mi hijo, la hermana Zhao y la hermana Zhang vinieron a importunarme. Después de que la hermana Zhao dijera algunas cosas amenazantes, la hermana Zhang actuó como si estuviera muy seria y dijo: “Es verdad. Hemos entrado en contacto con las personas de la Iglesia de Dios Todopoderoso en el pasado. Por poco nos engañan”. Cuando la oí decir eso, me enfurecí. Sabía que mis hermanos y hermanas eran absolutamente incapaces de hacer algo así. Lo que estaban diciendo eran sólo mentiras y calumnias. Por tanto, les pregunté: “¿Cómo os engañaron?”. La hermana Zhang dijo en un tono aparentemente serio: “¡No lo entenderías! ¡Me dieron un libro!”. Seguí preguntándoles: “Dime, ¿cuál era el libro que te dieron? ¿Cuál era el nombre del libro? ¿Cuáles eran los contenidos del libro?”. Ellas me miraron incómodamente, y después de dudar un poco, fingieron y dijeron: “Lo he olvidado”. Cuando las oí decir esto, pensé: “¿Sois realmente monjas? ¿Cómo podéis atreveros a dar falso testimonio y tender intencionadamente una trampa a otros? ¿Cómo es que sois completamente irreverentes hacia Dios? ¿Sois realmente creyentes en Dios? ¿Podría ser que no tengáis miedo de ser castigadas por Dios?”. Después, la hermana Zhao me preguntó de nuevo: “¿Vas a ir a trabajar?”. Yo le contesté decididamente: “¡Claro!”. Ella me aconsejó de forma poco sincera: “No vayas a trabajar. Quédate en casa y cuida de tus hijos. ¡Eso es mucho mejor!”. Me sentí asqueada por su hipocresía. Así que empecé a salir de la habitación y dije: “Meteos en vuestros propios asuntos”. Al ver que no eran capaces de trastornarme, se marcharon con desánimo. Cuando se marcharon, me sentí muy afligida y deprimida. Pensé que todo este reciente episodio en el que la líder de la iglesia y estas monjas vinieron a molestarme fue para difundir rumores sobre Dios Todopoderoso y mis hermanos y hermanas, para difamarlos y atacarlos, o para difundir falacias. Su propósito era engañarme y amenazarme. Aunque no me engañaron e incluso rebatí sus ideas, me sentí muy agitada, fui incapaz de tranquilizarme ante Dios y leer las palabras de Dios tras marcharse ellas. Mi hermano seguía vigilándome. Yo me sentía limitada cuando oraba, cantaba himnos y leía la palabra de Dios. Me sentía particularmente restringida. En medio de mi sufrimiento, oré a Dios: “¡Dios Todopoderoso! Esta líder y estas monjas han venido a molestarme una y otra vez. Me siento muy afligida y deprimida. Ahora mismo, no sé cómo debo tratar con ellas. ¡Dios, esclaréceme y guíame!”.

Después de orar, saqué mi reproductor de MP5 justo a tiempo para ver un pasaje de las palabras de Dios: “Los que leen la Biblia en grandes iglesias la recitan cada día, pero ninguno entiende el propósito de la obra de Dios. Ninguno es capaz de conocer a Dios; además, ninguno es conforme al corazón de Dios. Son todos hombres inútiles, viles, que se ponen en alto para enseñar a Dios. Aunque blanden el nombre de Dios, se oponen voluntariamente a Él. Aunque se etiquetan como creyentes en Dios, son los que comen la carne y beben la sangre del hombre. Todos esos hombres son diablos que devoran el alma del hombre, demonios líderes que molestan deliberadamente a aquellos que tratan de entrar en el camino correcto y piedras de tropiezo que obstruyen la senda de los que buscan a Dios. Aunque son de ‘cuerpos robustos’, ¿cómo van a saber sus seguidores que son anticristos que llevan al hombre a oponerse a Dios? ¿Cómo van a saber que son diablos vivientes que buscan especialmente almas para devorar?” (‘Todos los que no conocen a Dios son los que se oponen a Él’ en “La Palabra manifestada en carne”). Después de terminar de leer las palabras de Dios, entendí inmediatamente. Resulta que estos sacerdotes y líderes de la iglesia eran los propios anticristos religiosos que Dios había revelado. Reflexioné sobre cómo, aunque creían en Dios, no buscaban en absoluto la verdad y no tenían un corazón temeroso de Dios en absoluto. No sólo no investigaron por sí mismos la obra de Dios de los últimos días, sino que también blasfemaron contra Dios, condenaron la nueva obra de Dios y comenzaron a difundir rumores para engañar a mi madre de forma que ella me golpeara, me reprendiera y me pusiera bajo custodia en mi propia casa. Después, me molestaron, jugaron sucio conmigo, me engañaron y amenazaron repetidamente. Afortunadamente, con las palabras de Dios guiándome, no caí en sus trampas para traicionar a Dios. Los fariseos del pasado también usaron toda clase de métodos siniestros para evitar que el pueblo llano judío aceptara el evangelio del Señor Jesús. Ellos incluso usaron rumores para engañar a las personas. Dijeron que la obra del Señor Jesús excedía los límites del Antiguo Testamento y que el Señor Jesús no era el retorno del Mesías. Esto causó que el pueblo llano judío acompañara a los fariseos para crucificar al Señor Jesús, que no tenía pecado. El Señor Jesús los criticó diciendo: “Pero, ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres, pues ni vosotros entráis, ni dejáis entrar a los que están entrando” (Mateo 23:13). En cuanto a las acciones de los sacerdotes, los líderes de la iglesia y las monjas, pensé en las palabras que mis hermanos y hermanas me comunicaron en el pasado con respecto a cómo distinguir la esencia de los fariseos. Vi claramente que estos sacerdotes y líderes de la iglesia eran básicamente los fariseos del pasado. Con el fin de proteger su propio estatus y sustento, usan cualquier medio para evitar que yo crea en Dios Todopoderoso. Tienen miedo de que predique la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días a mi madre y a toda mi familia. Esto reduciría el tamaño de su rebaño y la cantidad de donaciones que reciben cada mes también disminuiría. ¡Ellos codician verdaderamente los sacrificios que los creyentes dedican a Dios y son los siervos malvados y los anticristos que evitan que las personas entren en el reino del cielo! Vi claramente su esencia de anticristos y supe cómo tratar con estas personas. Ellas creen en Dios; pero se resisten a Dios y son Sus enemigas. Por eso, debo abandonarlos. Aunque en estos días he sufrido a causa de su perturbación, tengo la guía y el esclarecimiento de las palabras de Dios y tengo una senda a seguir. Me siento particularmente feliz y soy mucho más estable. Sus malas acciones me han permitido desarrollar mi capacidad de distinguir y además, me han permitido tener alguna experiencia práctica en relación con las palabras de Dios. He experimentado por mí misma que las palabras de Dios son la verdad, el camino y la vida. Además, estoy más segura de que Dios Todopoderoso es el Dios verdadero. Estoy decidida en mi creencia e independientemente de cómo me perturben, no les permitiré que causen que yo traicione a Dios. ¡Estoy determinada a ser un testimonio para Dios y humillar al Diablo Satanás!

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