Los entendimientos que gané después de una poda

27 Mar 2025

Por Stacy, Corea del Sur

En agosto de 2022, estaba supervisando el trabajo de riego en la iglesia. Un día, una líder me dijo que algunos hermanos y hermanas habían informado que yo no conocía los estados ni las dificultades de los nuevos fieles antes de las reuniones, y que lo que se compartía en las reuniones no podía resolver problemas reales. También informaron que algunos nuevos fieles no habían venido a las reuniones y que yo no había preguntado al respecto ni investigado a tiempo lo que estaba ocurriendo. Yo no dije nada pero, en mi corazón, argumentaba en su contra y pensaba: “Yo sí pregunté por adelantado sobre los estados de los nuevos fieles y lo investigué, pero ellos simplemente no respondían mis mensajes, y por eso no estaba al tanto de lo que sucedía con ellos. También, aunque a veces no me enteraba de que los nuevos fieles no venían a las reuniones, luego volvían a asistir con regularidad más tarde, así que esto no debería ser un gran problema”. No podía evitar sentirme algo descontenta con los hermanos y hermanas que habían informado los problemas. Pensé: “Antes de informar estos problemas, podrían haber hablado primero conmigo para preguntarme sobre la situación y el contexto. Si yo no los aceptaba, ahí podían informarlo a la líder. Ahora que lo reportaron directamente a la líder sin decir nada, ¿cómo me verá ella? ¿No pensará que no acepté las sugerencias ni la verdad?”. Estos pensamientos me hicieron sentir frustrada. Aunque sabía que las sugerencias de los hermanos y hermanas eran útiles para mis deberes y que primero debía aceptarlas, hacer introspección y conocerme en lugar de discutir para tratar de justificarme, cuando pensaba en cómo se dañarían mi orgullo y mi estatus, me sentía reticente a enfrentar la situación.

Más tarde, me calmé y reflexioné sobre los problemas que informaron los hermanos y hermanas y me di cuenta de que había cambios que eran verdaderamente necesarios. Entonces, envié un mensaje al grupo pidiéndoles a todos que me señalaran cualquier problema mío que hubieran notado. No mucho después, el hermano Jayden señaló algunos problemas que él había visto y también me dio algunas sugerencias. Cuando vi que sus comentarios eran similares a lo que la líder había dicho, empecé a sospechar y pensé: “Él debe haber sido el que informó sobre mí a la líder. ¿De qué otra forma podría estar diciendo cosas tan similares?”. Con esto en mente, se me hizo difícil tratar correctamente los problemas y las sugerencias que él me había hecho y refuté todos los puntos uno a uno. Él luego envió un mensaje al grupo: “Dijiste que podíamos hacer sugerencias y comunicarte cualquier problema pero, ahora que lo hemos hecho, ¿por qué todo lo que haces es dar excusas y no muestras ninguna voluntad de buscar o aceptar?”. Cuando me dejó en evidencia en frente de tantos hermanos y hermanas, me sentí completamente humillada. Comencé a tener prejuicios contra él y pensé: “¡No me dejarás guardar las apariencias para nada! No solo informaste mis problemas a la líder en privado, sino que también me hiciste sugerencias y me dejaste en evidencia delante de toda esta gente. ¿Cómo podré dar la cara de nuevo? ¿Cómo se supone que tengo que enfrentar a los hermanos y hermanas después de esto? ¿No podrías haberme dicho en privado si tenía algunos problemas? ¿Por qué tuviste que llamarme la atención frente a tanta gente? ¿Te estás esforzando para avergonzarme y humillarme frente a todos? Claramente estás tratando de complicarme la vida. Si no te demuestro quién manda, crees que puedes mandonearme”. Incluso tuve un pensamiento malévolo en mi corazón: “Soy responsable del trabajo de riego. Si sigues así, impidiéndome guardar las apariencias, inventaré una razón para impedir que riegues a los nuevos fieles porque, si no lo hago, arruinarás la imagen que todos tienen de mí”. Cuando esta idea cruzó mi mente, mi corazón dio un vuelco y pensé: “¿Cómo pude haber pensado algo tan malévolo? ¿Esto no sería atacar y tomar represalias contra otros?”. Me sentí un poco asustada, así que oré a Dios en silencio: “Dios, te pido que cuides mi corazón para que esté en calma y para que mis acciones no sigan mi carácter corrupto. Guíame para poder atravesar esta situación”. Después de orar, vi que varios hermanos y hermanas enviaban mensajes al grupo que coincidían con las sugerencias de Jayden. Finalmente, me di cuenta de que, en esta situación en la que me encontraba, había una intención de Dios. Primero debía aceptar y someterme, buscar la verdad, hacer introspección y aprender una lección.

Un día, durante mis devocionales espirituales, leí dos pasajes de las palabras de Dios: “Independientemente de las circunstancias que causan que alguien sea podado, ¿qué actitud es fundamental tener al respecto? En primer lugar, debes aceptarlo. No importa quién te pode, por qué razón, no importa si es duro o cuál es el tono y la formulación, debes aceptarlo. Luego, debes reconocer qué has hecho mal, qué carácter corrupto has revelado, y si has actuado de acuerdo con los principios-verdad. Antes que nada, esta es la actitud que debes tener. ¿Y poseen los anticristos tal actitud? No; de principio a fin, la actitud que irradian es de resistencia y repulsión. Con una actitud así, ¿pueden acallarse ante Dios y aceptar con modestia la poda? No. Entonces, ¿qué harán? En primer lugar, discutirán enérgicamente y ofrecerán justificaciones, defendiendo y argumentando contra los errores que han cometido y el carácter corrupto que han revelado, con la esperanza de ganarse la comprensión y el perdón de la gente, para no tener que asumir ninguna responsabilidad ni aceptar las palabras que los podan. ¿Cuál es la actitud que demuestran cuando se enfrentan a recibir la poda? ‘No he pecado. No he hecho nada malo. Si cometí un error, existió una razón para ello; si cometí un error, no lo hice a propósito, no debería tener que asumir la responsabilidad por ello. ¿Quién no comete errores?’. Se aferran a estas afirmaciones y frases, pero no buscan la verdad ni reconocen los errores que cometieron ni las actitudes corruptas que revelaron, y por supuesto no admiten cuáles fueron su intención y su objetivo al hacer el mal. Por muy evidentes que sean los errores que han cometido o lo grande que sea la pérdida que hayan causado, hacen la vista gorda ante estas cosas. No se sienten ni siquiera tristes o culpables, y su conciencia no se siente reprochada en absoluto. En cambio, se justifican con todas sus fuerzas y libran una guerra verbal, pensando: ‘Todo el mundo tiene un punto de vista justificable. Cada uno tiene sus razones; todo se reduce a quién es el que habla mejor. Si puedo hacer valer mi justificación y mi explicación ante la mayoría, entonces gano, y las verdades de las que hablas no son verdades, y tus hechos no son válidos. ¿Quieres condenarme? ¡Ni hablar!’. Cuando se poda a un anticristo, en lo más profundo de su corazón y de su alma, se muestra absoluta y decididamente reacio e indignado y lo rechaza. Su actitud es: ‘No importa lo que tengas que decir, por mucha razón que tengas, no lo voy a aceptar, no lo voy a admitir. Yo no tengo la culpa’. No importa que los hechos saquen a la luz su carácter corrupto, no lo reconocen ni lo aceptan, sino que siguen con su desafío y resistencia. Digan lo que digan los demás, no lo aceptan ni lo reconocen, sino que piensan: ‘Veamos quién puede hablar más que el otro; veamos quién es mejor orador’. Este es el tipo de actitud con la que los anticristos consideran recibir la poda(La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Punto 9 (VIII)). “La actitud de un anticristo hacia la poda y las diversas manifestaciones relativas a esta, así como sus pensamientos, perspectivas, ideas y demás que surgen de esta situación, difieren del enfoque de una persona corriente. Cuando se poda a un anticristo, lo primero que este hace es resistirse y rechazarlo en lo más profundo de su corazón. Lucha contra ello. ¿Y por qué es así? Porque los anticristos, por su propia esencia-naturaleza, sienten aversión por la verdad y la detestan, y no aceptan la verdad en absoluto(La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Punto 12: Quieren retirarse cuando no tienen estatus ni esperanza de recibir bendiciones). Fue gracias a reflexionar sobre las palabras de Dios que finalmente me di cuenta de que, cuando se poda a alguien que persigue la verdad, sin importar la actitud o el tono de la persona que realiza la poda, ni en qué situación o contexto ocurra, quien ha sido podado primero lo acepta, reflexiona sobre dónde ha violado los principios y qué carácter corrupto ha revelado y busca la verdad para resolverlo. Sin embargo, los anticristos sienten aversión por la verdad y la odian en esencia y, cuando se los poda y reciben orientación de otros, sienten la necesidad de resistirse y rechazar estas cosas. Aun cuando sus problemas ya son evidentes y han causado pérdidas en la obra, siguen sin admitir que están en falta y buscan toda clase de razones y excusas para defenderse y exonerarse. Al reflexionar sobre mi actitud y mi comportamiento cuando me podaron, comprendí que el carácter que había revelado era, de hecho, el mismo que el de un anticristo. Cuando los hermanos y hermanas me ofrecieron sugerencias, no las acepté rápidamente, no reflexioné sobre mis problemas y desviaciones ni los resumí y, en cambio, me sentí reacia y descontenta y busqué todo tipo de razones y excusas para discutir todo y justificarme. Con esto, simplemente no estaba aceptando la verdad y, en cambio, mostraba aversión por ella. De hecho, después de considerarlo y reflexionar cuidadosamente, vi que los problemas que mencionaron mis hermanos y hermanas eran todos reales y, sin importar las razones, si los nuevos fieles no eran bien regados, eso significaba que yo era irresponsable en mi deber. Es más, cuando los hermanos y hermanas informaron que yo no había preguntado ni investigado a tiempo por qué los nuevos fieles no habían venido a las reuniones, hasta inventé excusas, pensando que los nuevos fieles solo se perdían las reuniones ocasionalmente y venían con regularidad luego, y que por eso no era un problema importante. En realidad, como regadora, no sabía que los nuevos fieles no estaban viniendo a las reuniones y no hice un seguimiento con ellos ni revisé el asunto a tiempo. Eso en sí mismo ya era negligencia y mostraba que yo era superficial. Sin embargo, negué y refuté con varias excusas los problemas y sugerencias que me hicieron los hermanos y hermanas y, aunque en la superficie puede que este no haya parecido un problema importante, concernía mi actitud hacia mis deberes y también revelaba mi actitud hacia la verdad y hacia Dios. Recién al reflexionar sobre esto me di cuenta de cuán seria era la naturaleza de este problema. Si esta situación no se me hubiera presentado, no habría hecho introspección para nada ni habría reconocido mi carácter satánico de sentir aversión por la verdad y, si continuaba así, terminaría siendo desdeñada y descartada por Dios.

Mientras reflexionaba, leí más de las palabras de Dios: “En lo referente al asunto de ser podados, los anticristos son incapaces de aceptarlo. Y existen razones para que esto sea así, siendo la principal que cuando se les poda, sienten que pierden su imagen, que pierden reputación, estatus y dignidad, que se les ha quitado la capacidad de ir con la cabeza alta frente a todo el mundo. Estas cosas tienen un efecto en su corazón, así que les cuesta aceptar ser podados, y sienten que quienquiera que los pode les tiene manía y es su enemigo. Esa es la mentalidad de los anticristos cuando se les poda. Puedes estar seguro de ello(La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Punto 9 (VIII)). “A los anticristos les gusta mucho la reputación y el estatus. La reputación y el estatus son su sustento; les parece que la vida no tiene sentido sin reputación ni estatus, y les falta energía para hacer cualquier cosa sin reputación ni estatus. Para los anticristos, tanto la reputación como el estatus están ligados estrechamente a sus intereses personales, son su punto fatal. Por esta razón, todo lo que hacen los anticristos gira en torno al estatus y la reputación. Si no fuera por estas cosas, puede que no harían ningún trabajo en absoluto. No importa que estos anticristos tengan estatus o no, el objetivo por el que luchan y el sentido en el que se esfuerzan se dirige hacia estas dos cosas, la reputación y el estatus. […] Cuando pagan un precio, fíjate en por qué lo hacen. Cuando debaten un tema con fervor, observa por qué lo debaten. Cuando discuten o condenan a una persona, considera qué intención y objetivo tienen. Cuando están molestos o enfadados por algo, mira qué carácter revelan. La gente no puede ver el interior del corazón de las personas, pero Dios sí. Cuando Él mira dentro del corazón de la gente, ¿cómo mide la esencia de lo que esta dice y hace? Se sirve de la verdad. A ojos del hombre, lo apropiado es proteger la reputación y el estatus de uno. Entonces, ¿por qué a ojos de Dios se cataloga como la revelación y expresión de los anticristos, así como su esencia? Esto se basa en el ímpetu y la motivación respecto a todo lo que hacen los anticristos. Dios escruta el ímpetu y la motivación de lo que hacen y, al final, concluye que todo es por su propia reputación y estatus, en lugar de en aras de cumplir su deber, y mucho menos de practicar la verdad y someterse a Dios(La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Punto 9 (II)). A partir de las palabras de Dios comprendí la razón por la que los anticristos no pueden aceptar la poda. Además de su esencia de odiar la verdad y sentir aversión por ella, hay otra razón principal para esto: ellos consideran que su reputación y su estatus son más importantes que todo lo demás en sus corazones. Los anticristos sienten que cualquiera que señale sus problemas o los pode está intentando complicarles la vida, hacerlos quedar mal y dañar su orgullo y su estatus. Para preservar su reputación y su estatus, los anticristos se resisten y se oponen sin cesar e incluso tratan como enemigos a aquellos que los podan. Reflexionando, vi que yo también tenía esta opinión. Al principio, cuando me enteré de que los hermanos y hermanas habían informado mis problemas a la líder, sentí que estaban intentando exponer mis problemas ante la líder a propósito, lo que me hacía quedar mal y me dejaba en una situación incómoda, y pensé que deberían haberme comentado estos problemas que notaban primero a mí, o señalármelos en privado; entonces, si no lo aceptaba, sí hubiera sido apropiado que informaran los problemas a la líder. En realidad, si yo en verdad hubiera sido una persona que aceptara sugerencias y la verdad, no me habría importado el contexto ni la forma en los que trajeron a colación los problemas y, en cambio, me habría interesado en qué problemas habían presentado y cómo debería cambiar y mejorar. La razón por la que tenía esos pensamientos era porque quería proteger mi reputación y mi estatus y mantener una buena impresión a los ojos de la líder. Cuando Jayden me hizo sugerencias y me dejó en evidencia frente a los hermanos y hermanas, me sentí aún menos capaz de aceptar. Pensé que él lo estaba haciendo para tratar de avergonzarme y humillarme en frente de todos y que esto dañaría gravemente la buena imagen que las personas tenían de mí. Impulsada por el deseo de reputación y estatus, indirectamente refuté sus sugerencias para redimir mi reputación e incluso tuve pensamientos malévolos y quise usar mi poder y mi posición para reprimirlo y evitar que participara en el trabajo de riego. Me di cuenta de que estaba verdaderamente demasiado preocupada con la reputación y el estatus, que la base detrás de mis palabras y mis acciones era proteger mi orgullo y mi estatus y que incluso quería reprimir a la gente. Vi que perseguir la reputación y el estatus realmente no era la senda correcta y que solo me llevaría a resistirme a Dios.

Más tarde, reflexioné sobre el carácter que revelaban mis pensamientos malévolos y leí un pasaje de las palabras de Dios que me conmovió profundamente. Dios Todopoderoso dice: “El ataque y las represalias son un tipo de acción y de revelación que provienen de una naturaleza satánica maliciosa. También son una clase de carácter corrupto. La gente piensa de la siguiente manera: ‘Si eres desagradable conmigo, yo te haré daño. Si no me tratas con dignidad, ¿por qué habría yo de tratarte con dignidad?’. ¿Qué tipo de mentalidad es esta? ¿No es una forma de pensar revanchista? A los ojos de una persona corriente, ¿no es esta una perspectiva válida? ¿No es sostenible? ‘Yo no ataco a menos que me ataquen; si me atacan, claro que contraataco’ y ‘Toma una dosis de tu propia medicina’ son cosas que los no creyentes dicen a menudo; entre ellos, todos estos razonamientos tienen sentido y están completamente de acuerdo con las nociones humanas. No obstante, ¿cómo deberían ver estas palabras quienes creen en Dios y persiguen la verdad? ¿Son correctas estas ideas? (No). ¿Por qué no lo son? ¿Cómo deberían discernirse? ¿Dónde se originan tales cosas? (De Satanás). Provienen de Satanás, de eso no hay duda. ¿De qué actitudes satánicas provienen? Vienen de la naturaleza maliciosa de Satanás; contienen veneno y el verdadero rostro de Satanás con toda su maldad y fealdad. Contienen esta clase de esencia-naturaleza. ¿Cuál es la naturaleza de las perspectivas, los pensamientos, las revelaciones, el discurso e, incluso, las acciones que contienen ese tipo de esencia-naturaleza? Sin ninguna duda, es el carácter corrupto del hombre; es el carácter de Satanás. ¿Concuerdan estas cosas satánicas con las palabras de Dios? ¿Están acordes con la verdad? ¿Tienen fundamento en las palabras de Dios? (No). ¿Son las acciones que deben llevar a cabo los seguidores de Dios y los pensamientos y puntos de vista que deberían poseer? ¿Concuerdan estos pensamientos y estas formas de actuar con la verdad? (No)” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo si se corrige el propio carácter corrupto es posible lograr una auténtica transformación). Por las palabras de Dios me di cuenta de que mis pensamientos sobre atacar y vengarme eran impulsados por venenos satánicos como: “Yo no ataco a menos que me ataquen; si me atacan, claro que contraataco” y “Toma una dosis de tu propia medicina”. Pensé que el hecho de que Jayden expusiera mis problemas frente a los hermanos y hermanas no me permitía guardar las apariencias y que estaba siendo poco amable conmigo, y eso significaba que podía tratarlo mal. Incluso sentía que, si no le mostraba quién mandaba, pensaría que podía mandonearme, así que pensé que, en el futuro, no lo dejaría participar del trabajo de riego. Y luego veríamos cómo me podaría. Al reflexionar sobre esos pensamientos e intenciones en este punto, vi que yo era en verdad malévola y aterradora. Que Jayden hubiera informado mis problemas a la líder mostraba que él tenía un sentido de la responsabilidad hacia el trabajo y que protegía la obra de la iglesia. También, cuando envié un mensaje al grupo pidiéndoles a todos sus sugerencias, Jayden compartió activamente sus pensamientos y opiniones, mostrando que tenía un sentido de carga, pero yo sentí que me estaba complicando la vida a propósito e incluso intenté discutir todo y justificarme. Su exposición de mis problemas se basaba en los hechos y era completamente apropiada, y traer a colación estas cosas directamente me ayudaba en mis deberes y la intención no era avergonzarme para nada. Es más, las sugerencias y la poda mutuas entre hermanos y hermanas no son cuestiones de ser amables o no, y, en mi entendimiento sobre esto, tenía las mismas opiniones que los incrédulos. En el pasado, pensaba que tenía buena humanidad y que no haría nada semejante a reprimir o atormentar a otros como un anticristo, pero, por medio de la revelación de los hechos, vi que mi naturaleza era realmente malévola. No había hecho estas cosas antes porque no había surgido la situación apropiada pero, en ciertos contextos, era capaz de revelar estos pensamientos malévolos con naturalidad. Esta es una revelación de mi naturaleza. En este momento, finalmente comprendí que ser podada es verdaderamente grandioso, ya que, de lo contrario, nunca habría reconocido las opiniones falaces y las actitudes satánicas dentro de mí, ni habría tenido una manera de reparar el daño o cambiar. Estaba tan agradecida con Dios que me presenté ante Él para orar: “Dios, veo que no solo siento aversión por la verdad, sino que mi naturaleza también es malévola. Para proteger mi reputación y mi estatus, incluso quise atacar y tomar represalias contra los hermanos y hermanas que me hicieron sugerencias. Veo que carezco de humanidad y que no soy digna de ser llamada creyente. Dios, deseo arrepentirme y cambiar. Por favor guíame para encontrar una senda de práctica y entrada para poder aprender a aceptar las sugerencias de mis hermanos y hermanas”.

Durante mis devocionales espirituales, busqué para leer palabras de Dios que se relacionaban con mis problemas y encontré una senda de práctica. Dios dice: “Si alguien te hace una sugerencia cuando no entiendes la verdad, y te dice cómo actuar de acuerdo con ella, primero debes aceptarla y permitir que todos compartan al respecto, y ver si esta senda es correcta o no, y si guarda conformidad con los principios-verdad o no. Si confirmas que es acorde a la verdad, practica de ese modo; si determinas que no lo es, no lo hagas. Es tan sencillo como eso. Cuando buscas la verdad, debes consultar con muchas personas. Si alguien tiene algo que decir, debes escucharlo y tratar todas sus palabras con seriedad. No lo ignores ni lo desaires, porque esto se relaciona con asuntos dentro del alcance de tu deber y debes tratarlo con seriedad. Esa es la actitud correcta y es el estado correcto. Cuando estás en el estado correcto y no revelas un carácter que siente aversión por la verdad y la odia, practicar de este modo suplantará tu carácter corrupto. Eso es practicar la verdad. Si practicas así la verdad, ¿qué frutos dará? (Nos guiará el Espíritu Santo). Recibir la guía del Espíritu Santo es un aspecto. A veces el asunto es muy sencillo y puede lograrse utilizando la mente; una vez que los demás terminen de darte sus sugerencias y tú entiendas, serás capaz de corregir las cosas y actuar de acuerdo con los principios. Tal vez la gente crea que se trata de un asunto menor, pero para Dios es muy importante. ¿Por qué lo digo? Porque, cuando practicas así, para Dios eres una persona que puede practicar la verdad, alguien que la ama y que no siente aversión por ella; cuando Dios ve dentro de tu corazón, también ve tu carácter, y eso es algo muy importante. En otras palabras, cuando cumples con el deber y actúas en presencia de Dios, todo lo que vives y manifiestas son las realidades-verdad que la gente debe poseer. Las actitudes, los pensamientos y los estados que posees en todo lo que haces son las cosas más importantes para Dios, y son lo que Él escruta(La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo si se vive a menudo ante Dios es posible tener una relación normal con Él). Las palabras de Dios me mostraron una senda de práctica, que es tomar en serio las sugerencias de los otros y, sin importar quién las haga ni tampoco si soy capaz de comprenderlas en el momento ni si están de acuerdo con mi voluntad, no debo desatenderlas, ni mucho menos hacerlas a un lado o menospreciarlas. Primero tengo que aceptar estas sugerencias y buscar enseñanza con todos, y aceptar y practicar lo que esté de acuerdo con los principios-verdad, y no adoptar lo que no. Lo más importante durante este proceso es no vivir de acuerdo al carácter corrupto de sentir aversión por la verdad, ser intransigente y arrogante, sino, en cambio, tomar las sugerencias de otros con una actitud de búsqueda. Más tarde, discutí con mis compañeros algunos de los problemas y sugerencias que me habían hecho los hermanos y hermanas para solucionarlos uno por uno. Después de practicar de esta manera, los resultados del trabajo de riego fueron mucho mejores que antes y encontré que el prejuicio que sentía hacia Jayden había desaparecido. Estaba profundamente agradecida a Dios.

Más tarde, me pregunté a mí misma: “¿Qué clase de actitud debo tener hacia los hermanos y hermanas que señalan mis problemas?”. En mi búsqueda, leí estas palabras de Dios: “Debes acercarte a personas capaces de hablar con sinceridad; tener a gente así a tu lado te supone una gran ventaja. En particular, contar a tu alrededor con personas tan buenas como aquellas que al descubrir un problema en ti tienen el coraje de hacerte reproches y de desenmascararte, puede prevenir que te desvíes. No les importa cuál sea tu estatus y, en el momento que descubren que has hecho algo en contra de los principios-verdad, te hacen reproches y te desenmascaran si es necesario. Solo tales personas son rectas, gente con sentido de la rectitud, y da igual de qué manera te desenmascaren y te reprochen, todo ello te sirve de ayuda y tiene como cometido supervisarte y sacarte adelante. Has de acercarte a esas personas; mantenerlas a tu lado y que te ayuden, te vuelve relativamente más seguro; a esto se le llama tener la protección de Dios. El hecho de contar con gente a tu lado que entiende la verdad y defiende los principios para supervisarte a diario resulta muy beneficioso a la hora de cumplir con tu deber y tu trabajo de manera adecuada. No debes, en ninguna circunstancia, tener como ayudantes a esos aduladores astutos y falsos que te dan coba; tener pegada a ti a esa gente se asemeja a estar cubierto de moscas infectas, ¡te verás expuesto a infinidad de bacterias y virus! Estos individuos pueden perturbarte y afectar tu obra, provocar que caigas en la tentación y te desvíes del camino, así como acarrearte desastres y calamidades. Debes mantenerte alejado de ellos, cuanto más lejos mejor, y si disciernes que tienen la esencia de los incrédulos y consigues que los echen de la iglesia, mejor aún. […] ¿Qué deberías hacer si desearas mantenerte alejado de la senda del anticristo? Deberías tomar la iniciativa de acercarte a las personas que aman la verdad, a las que son rectas, a las que señalan tus problemas, a aquellas que cuando los descubren pueden hablarte con sinceridad, hacerte reproches y, en especial, son capaces de podarte; estas son las personas que más te benefician y deberías apreciarlas. Si excluyes y te deshaces de gente tan buena, perderás la protección de Dios y poco a poco te alcanzará el desastre. Al acercarte a la buena gente y a los que entienden la verdad, tendrás paz y alegría, y podrás mantener el desastre a raya; al acercarte a la gente ruin, a los desvergonzados y a los que te adulan, estarás en peligro. No solo te engañarán y te embaucarán con facilidad, sino que el desastre te sobrevendrá en cualquier momento. Has de saber qué tipo de persona puede beneficiarte más, y se trata de aquellos capaces de advertirte que estás haciendo algo mal o que te ensalzas y das testimonio de ti mismo y desorientas a los demás, esas son las personas que más pueden beneficiarte. La senda correcta que hay que tomar es la de acercarse a tales personas(La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Punto 4: Se enaltecen y dan testimonio de sí mismos). Por las palabras de Dios comprendí que, para hacer bien mis deberes, necesito acercarme activamente a aquellos que se atreven a decir la verdad y que tienen un sentido de la rectitud, porque no consideran el estatus, el poder ni los sentimientos interpersonales. Ellos dicen lo que sea que vean y exponen o podan a las personas cuando es necesario. Tener ese tipo de personas a mi alrededor no solo me ayuda a que me supervisen y me recuerden sobre mis deberes, sino que también refrena mi carácter corrupto. Yo tenía un carácter arrogante y siempre hacía las cosas a mi manera. Siempre pensaba que tenía razón y no me centraba en buscar principios. Los hermanos y hermanas de este tipo que estuvieran a mi alrededor serían capaces de corregirme y exponerme cuando actuara en contra de los principios, motivándome a hacer introspección y buscar la verdad. Esto también me ayudaría a evitar cometer errores y transitar una senda incorrecta y a ver mi naturaleza con más claridad. Esto me ayudaría a hacer bien mis deberes. Como Jayden, quien había sido capaz de resguardar la obra de la iglesia y hablar directamente sobre los problemas que veía y señalarlos. Aunque las cosas que decía a veces me avergonzaban, eran útiles para mí en mis deberes. Tenía que interactuar más con esas personas y dejarlas supervisarme más y recordarme las cosas. Ahora que lo pienso de nuevo, comprendo que esta situación que Dios dispuso fue realmente genial. Al aceptar las sugerencias y la poda de mis hermanos y hermanas, no solo logré corregir algunas desviaciones en mis deberes, sino que también gané cierto entendimiento sobre mi carácter corrupto. ¡Estoy sinceramente agradecida a Dios!

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