El llamado autoconocimiento
Por Joseph, Corea del SurLuego de aceptar la obra de Dios en los últimos días, siempre me reunía con los hermanos y hermanas que hace mucho...
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En junio de 2022, el líder me encargó que supervisara el trabajo relacionado con textos. Recordé que era un equipo cuyo trabajo siempre había obtenido malos resultados. Según un informe sobre el estado de una de las trabajadoras del equipo llamada Xiao Li, vi que ella se centraba mucho en la reputación y el estatus. Cada vez que hacía una pregunta, las hermanas del equipo tenían que responderle de inmediato; de lo contrario, transmitía una mala actitud y tenía arrebatos de impulsividad al menor pretexto. Pensé: “¿Estará afectando el trabajo del equipo que no puedan colaborar en armonía? Tengo que encontrar la raíz del problema con rapidez”.
Durante la reunión, pregunté a todos sobre sus estados. La líder del equipo, Li Mei, contó que no podía colaborar en armonía con Xiao Li e incluso dijo que quería renunciar. Luego, Xiao Li dijo que había sido impulsiva y de mal carácter desde que era niña y que no podía evitar tener arrebatos de impulsividad cada vez que oía algo que no le gustaba. También mencionó que, una vez, Luo Lan le señaló que carecía de sentido de la carga en su deber y le dijo que siempre era parsimoniosa, prolongaba sus prácticas devocionales matutinas hasta las once y solo entonces se ponía a trabajar. Ella se negó de lleno a aceptarlo y pensó: “¿Acaso Li Mei no es igual? ¿Por qué Luo Lan no dice nada sobre ella?”. Sentía que Luo Lan trataba a las personas de manera injusta, que la estaba tomando de punto y que por eso había hablado con impulsividad. Al comer y beber las palabras de Dios, llegó a darse cuenta de su poca humanidad y sintió que era correcto que los demás la hubieran aislado y excluido, y que la hubieran tachado de persona malvada. Independientemente de cómo la hubieran tratado los demás, dijo que debía aceptarlo de parte de Dios, conocerse a sí misma y no tener prejuicios hacia sus hermanas. Li Mei se puso sensible y dijo: “Algunas de las cosas que dijo Xiao Li no son ciertas. No la aislamos ni la excluimos y tampoco la tachamos de persona malvada”. Xiao Li siguió hablando entre lágrimas y dijo que, cuando oyó que habían expulsado a un anticristo de la iglesia, se quedó de piedra. Ese anticristo había sembrado la discordia y había oprimido a las personas, pero ella sintió que su naturaleza era mucho peor que la de ese anticristo y pensó que estaría en gran peligro si seguía así, por lo que estaba dispuesta a arrepentirse. Todo esto me confundió bastante y me pregunté: “¿Está Xiao Li conociéndose a sí misma realmente? ¿Qué es tener una plática normal y abierta sobre la corrupción que uno tiene y qué constituye menospreciar y atacar a los demás con el pretexto de hablar sobre el conocimiento de uno mismo? Según lo que Xiao Li había compartido, ¿por qué parecería que Li Mei y Luo Lan se estaban confabulando para excluirla?”. En ese momento, no le di mucha importancia y pensé: “Xiao Li es joven, algo obstinada y su carácter corrupto tiene bastante gravedad, pero, al verla llorar y conocerse a sí misma, parece que es alguien que acepta la verdad. El cambio requiere un proceso, así que se le debería dar más margen. Además, la falta de colaboración armoniosa no es culpa de una sola persona; después de todo, la responsabilidad es compartida. Probablemente, esto se debe a que ambas partes no se conocen a sí mismas y viven según sus actitudes corruptas”. Con eso en mente, encontré algunas palabras de Dios para leerles sobre cómo colaborar en armonía y les recordé que no se centraran en las personas o las cosas, sino que reflexionaran y se conocieran a sí mismas según las palabras de Dios y que aprendieran mutuamente. También hablé con Xiao Li para compartir mis propias experiencias sobre las consecuencias peligrosas de actuar con impulsividad. Después de mi charla, Xiao Li dijo: “No hay ningún rencor grave entre mis hermanas y yo. Estoy dispuesta a colaborar en armonía con ellas y a hacer mi deber de corazón. Soy muy impulsiva y tengo un carácter muy arrogante, pero estoy dispuesta a orar a Dios y buscar una solución”. Me pareció que Li Mei estaba algo resignada, y dijo: “Realmente no sé cómo experimentar este entorno y no sé cómo reflexionar y conocerme a mí misma”. También dijo que, para resolver el problema de colaborar sin armonía, primero hace falta entender toda la historia. Al oírle decir eso, sentí que el problema no se había solucionado realmente. Busqué en silencio a Dios en oración y le dije en mi interior: “Dios, ¿cuál es Tu intención en este asunto? ¿Cuál es la raíz de este problema? ¿Cómo debería resolverse conforme a los principios-verdad?”.
Esa noche, estaba descansando en una habitación con Li Mei y Luo Lan, pero no podía dormir y no paraba de pensar en lo que Li Mei me había recordado durante la reunión. Para resolver el problema de colaborar sin armonía, debemos entender con claridad la verdad del asunto y llegar al fondo de la historia. Me di cuenta de que, durante mi plática en la reunión, me limité a decirles a las hermanas que se conocieran a sí mismas y que no se centraran en las personas o las cosas, pero no obtuve una explicación clara de toda la historia, por lo que no había solucionado el problema. Pensé en las palabras de Dios: “Todo lo que sucede bajo el sol, todo lo que puedes sentir, todo lo que puedes ver, todo lo que puedes oír…, todo sucede con el permiso de Dios. Tras aceptar este asunto de parte de Dios, evalúalo según Sus palabras y averigua qué clase de persona hizo esto y cuál es la esencia de este asunto, independientemente de si lo que dijo o hizo te hirió, si tu cuerpo y alma han recibido un duro golpe o si tu talante se ha visto pisoteado. Antes de nada, observa si la persona es malvada o una persona corrupta corriente discerniendo en primer lugar cómo es según las palabras de Dios, y discerniendo y tratando después este asunto de acuerdo con ellas. ¿No son estos los pasos correctos que hay que seguir? (Sí). Primero acepta este asunto de parte de Dios y contempla a las personas implicadas según Sus palabras para determinar si son hermanos y hermanas corrientes, gente malvada, anticristos, incrédulos, espíritus malignos, demonios inmundos o espías del gran dragón rojo, y si lo que hicieron fue una demostración general de corrupción o un acto malvado con la deliberada intención de perturbar y trastornar. Todo esto ha de determinarse comparándolo con las palabras de Dios. Evaluar las cosas según las palabras de Dios es el método más preciso y objetivo” (La Palabra, Vol. VI. Sobre la búsqueda de la verdad. Qué significa perseguir la verdad (9)). Las palabras de Dios iluminaron mi corazón. Dios permitía todo lo que estaba sucediendo en el equipo. Tenía que ver a las personas y los asuntos según las palabras de Dios, empezando por ver el tipo de persona que era la otra parte, si era un hermano o hermana con actitudes corruptas que podía aceptar la verdad o si era una persona malvada o incrédula que no aceptaba la verdad en absoluto. Si son verdaderos hermanos y hermanas, debemos ayudarlos con amor, pero, si son personas malvadas o incrédulas, debemos desenmascararlos, destituirlos o aislarlos a tiempo. Así que me pregunté: “¿Qué tipo de persona es realmente Xiao Li? ¿Cómo debo manejarla?”. Pregunté a dos hermanas sobre el comportamiento recurrente de Xiao Li.
Li Mei y Luo Lan me contaron que Xiao Li era bastante arrogante, obstinada e impulsiva, que le preocupaba mucho la reputación y el estatus y que cada vez que hablaba con las hermanas, ellas le debían responder con rapidez. De lo contrario, si tardaban en responderle o no lo hacían, Xiao Li se enfadaba de inmediato y sermoneaba a las hermanas diciéndoles: “¡Si pensáis que os estoy molestando, decidlo y nunca más volveré a preguntaros!”. Eso hacía que las hermanas se sintieran muy limitadas. Tras eso, independientemente de lo que Xiao Li preguntara, las hermanas le respondían con rapidez, tanto si entendían como si no, por temor a que Xiao Li se sintiera disconforme y tuviera un arrebato de impulsividad. Una vez, Li Mei le señaló a Xiao Li ciertos problemas en su trabajo, pero Xiao Li no lo aceptó en absoluto. Dijo que Li Mei le hacía exigencias demasiado grandes y que no le permitían revelar corrupción. Li Mei dijo que la impulsividad de Xiao Li limitaba a los demás, lo que hizo que Xiao Li inmediatamente alzara la voz y empezara a llorar sobre lo difícil que era llevarse bien con personas como Li Mei, y dijo que sentía como si las palabras de Li Mei casi la estuvieran asfixiando. Eso trastornó a todos en la reunión. Tras el incidente, Xiao Li admitió delante de todos que era como una anticristo que no acepta que lo poden. En otra ocasión, durante la reunión, Luo Lan habló sobre su propia corrupción de ser complaciente con las personas y dijo que veía que Xiao Li no aceptaba la verdad, pero no se lo señalaba porque quería mantener su relación. Al oír esto, Xiao Li se puso a llorar, hizo un escándalo y dijo: “Adelante, denúnciame al líder, a ver si me destituye o me echa. Cada vez que hieren mi ego, no soy capaz de controlarme, ¡estoy al borde del colapso!”. Tras decir eso, llevó su ordenador a otra habitación, realizó sus prácticas devocionales por su cuenta durante dos días e ignoró al resto de las hermanas. Más tarde, en una reunión, Xiao Li habló con lágrimas en los ojos sobre su comprensión de sí misma y se disculpó con Li Mei y Luo Lan. Pero luego, seguía teniendo arrebatos de impulsividad y centrándose en las personas y las cosas.
Al oír todos los comportamientos que tenía Xiao Li, me di cuenta de la gravedad del problema. Su problema no se limitaba a que tenía un carácter arrogante y obstinado. ¿No se parecía a esas personas malvadas que Dios pone al descubierto, las cuales son irracionales y causan problemas a propósito? Leí las palabras de Dios: “Las personas irracionales y deliberadamente problemáticas no piensan más que en sus propios intereses cuando actúan, hacen lo que les place. Sus palabras no son más que argumentos y herejías absurdos y ellos son impermeables a la razón. Su carácter cruel es desmedido. Nadie se atreve a asociarse con ellos y nadie está dispuesto a hablar sobre la verdad con ellos, por miedo a provocar el desastre. Otras personas tienen el alma en vilo cada vez que les comunican lo que piensan, temen que si dicen una palabra que no sea de su agrado o que no se ajuste a sus deseos, se aprovecharán de ello y lanzarán acusaciones ofensivas. ¿Acaso no son malvados? ¿No son demonios vivientes? Todas aquellas personas con un carácter cruel y de razón endeble son demonios vivientes. Cuando alguien interactúa con un demonio viviente puede atraer el desastre sobre sí mismo con un simple descuido. ¿No traería grandes problemas que tales demonios vivientes estuvieran presentes en la iglesia? (Sí). Después de que estos demonios vivientes monten sus berrinches y desfoguen su ira, es posible que hablen como humanos durante un rato y se disculpen, pero no cambiarán. A saber cuándo se les agriará el humor y volverán a tener otra rabieta, profiriendo sus absurdos argumentos. El objetivo de su berrinche y desahogo es siempre diferente, al igual que la fuente y el trasfondo de su desahogo. Es decir, cualquier cosa puede hacerles estallar, que se sientan insatisfechos y reaccionar con berrinches y un comportamiento ingobernable. ¡Qué horrible! ¡Qué problemático! A estas personas malvadas y trastornadas se les puede ir la cabeza en cualquier momento; nadie sabe lo que son capaces de hacer. A estas personas es a las que más odio. Hay que depurar a todas y cada una de ellas. No deseo relacionarme con ellas. Son de pensamiento turbio y carácter tosco, bullen de argumentos absurdos y palabras endiabladas y, cuando les suceden cosas, se desahogan de manera impetuosa. Algunas de ellas lloran al desahogarse, otras gritan, otras patalean e incluso algunas sacuden la cabeza y agitan los brazos. Simplemente son bestias, no son humanas. […] A pesar de que son obviamente conscientes de sus numerosos problemas, nunca buscan la verdad para resolverlos ni hablan sobre conocerse a sí mismos cuando comparten con otros. Cuando se mencionan sus problemas, se desvían y hacen contraacusaciones falsas, achacan todos los problemas y las responsabilidades a otros e, incluso, se quejan de que el motivo de su comportamiento es que los otros los maltratan. Es como si los otros fueran la causa de sus rabietas y de sus alborotos insensatos, como si los demás tuvieran la culpa de todo, ellos no tuvieran otro remedio que actuar así y se estuvieran defendiendo de manera legítima. Siempre que se sienten insatisfechos, comienzan a desahogar su resentimiento y a proferir disparates, insisten en sus argumentos absurdos, como si todos los demás estuvieran equivocados, como si ellos fueran las únicas personas buenas y los demás unos villanos. Por muchos berrinches que tengan o argumentos absurdos que profieran, exigen que se hable bien de ellos. Incluso cuando hacen algo mal, prohíben a los otros que los pongan al descubierto o los critiquen. Si señalas incluso el más mínimo de sus problemas, te enredarán en disputas interminables y, entonces, ya podrás olvidarte de vivir en paz. ¿Qué tipo de persona es esta? Es alguien irracional y deliberadamente problemático; las personas que actúan así son malvadas” (La Palabra, Vol. V. Las responsabilidades de los líderes y obreros. Las responsabilidades de los líderes y obreros (26)). A través de las palabras de Dios, entendí que cuando las personas con humanidad y razón enfrentan asuntos desagradables o cuando otras personas les señalan sus problemas, aunque puede que no lo acepten en el momento, luego son capaces de aceptarlo de parte de Dios, someterse y buscar la verdad para resolverlos. Pero quienes causan problemas de manera irracional, tienen un carácter cruel y carecen de humanidad y razón, se enfurecen, hacen berrinches por cualquier disgusto y descargan su insatisfacción. No aceptan que los poden en absoluto. En cambio, utilizan varias falacias para contraatacar e incluso vengarse. Al comparar esto con el comportamiento de Xiao Li, vi que ella era esa clase de persona. Siempre quería que el mundo girara a su alrededor y se volvía impulsiva, interrogaba y regañaba a los demás por el más mínimo disgusto, lo que limitaba a las hermanas. Tenían miedo de decir o hacer algo incorrecto que la hiciera molestarse. Cuando la líder del equipo, Li Mei, le señaló sus problemas, no lo aceptó e incluso argumentó que Li Mei le hacía exigencias demasiado grandes que no le permitían revelar corrupción. Tergiversaba lo bueno y lo malo y perturbaba la vida de iglesia. En las reuniones, Li Mei y Luo Lan se valieron de las palabras de Dios para reflexionar sobre su propia corrupción y, aunque eso tocaba los problemas de Xiao Li, lo que dijeron eran los hechos. Las personas razonables deben manejar las cosas de manera correcta, pero Xiao Li tenía ataques de llanto y seguía haciendo escándalos porque estas cosas afectaban su reputación. Decía que las hermanas la excluían e incluso que debían denunciarla de inmediato y destituirla o expulsarla, lo que hizo que las hermanas se sintieran limitadas por ella y no se atrevieran a abrirse ni a compartir sus estados en las reuniones, y tampoco pudieran centrarse en sus deberes. Después de cada berrinche, Xiao Li hablaba de conocerse a sí misma, se disculpaba con las hermanas y parecía que podía aceptar la verdad. Pero cada vez que sucedía algo desagradable o que amenazaba su reputación, tenía un arrebato de impulsividad y descargaba su insatisfacción, discutía y se negaba a cambiar a pesar de las repetidas pláticas. Era evidente que Xiao Li no aceptaba la verdad en absoluto. Perjudicaba a las hermanas y perturbaba la vida de iglesia sin arrepentirse de nada. En cambio, contraatacaba y decía que era el trato injusto de las hermanas y su exclusión lo que la hacía actuar con impulsividad, como si fueran los demás los que la causaran, en lugar de ser un problema suyo. ¡Realmente causaba problemas de manera irracional y estaba completamente fuera de razón! Antes, solo creía que Xiao Li era joven, obstinada y arrogante, que tenía un carácter muy corrupto y que su introspección entre lágrimas hacía parecer que podía aceptar la verdad y cambiar si recibía más enseñanzas y ayuda con cariño. Pero, a través de la exposición de las palabras de Dios, me di cuenta de que Xiao Li causaba problemas de manera irracional, tenía un carácter cruel y no solo no aceptaba la verdad, sino que le tenía aversión. Esta no era meramente corrupción ordinaria. Aunque aún no había cometido una gran maldad, una persona así era como una bomba de tiempo que podía estallar en cualquier momento, por lo que mantenerla en el equipo solo retrasaría el trabajo y perturbaría la vida de iglesia. Había que dejarla en evidencia y destituirla de inmediato. Es exactamente como lo que Dios pone al descubierto sobre las personas que causan problemas de manera irracional: “Aunque puede que no cometan actos de gran maldad, estas personas no aceptan la verdad ni lo más mínimo. Al fijarnos en su esencia-naturaleza, no solo carecen de conciencia y razón, sino que también son irracionales y deliberadamente problemáticos, así como insensibles a la razón. ¿Pueden tales personas lograr la salvación de Dios? ¡En absoluto! Aquellos que en ningún caso aceptan la verdad son incrédulos, son siervos de Satanás. […] Depurar a aquellos que son irracionales y deliberadamente problemáticos e impermeables a la razón de la iglesia es del todo correcto. Eso corta de manera fundamental su acoso hacia la iglesia y el pueblo escogido de Dios. Esta es la responsabilidad de los líderes y obreros” (La Palabra, Vol. V. Las responsabilidades de los líderes y obreros. Las responsabilidades de los líderes y obreros (26)). Si Xiao Li seguía sin arrepentirse y no paraba de ocasionar trastornos tras su destitución, habría que echarla de la iglesia. Yo no discernía la esencia de las personas según las palabras de Dios, sino que las veía según mis nociones e imaginaciones. ¡Había sido tan atolondrada!
Más tarde, pensé: “Además de no ser capaz de discernir la esencia de las personas conforme a la verdad cuando me tuve que encargar de Xiao Li, tampoco pude discernir lo que significa abrirse y exponerse con normalidad y lo que constituye usar la plática de uno como pretexto para presumir, mientras se ataca a los demás. La exhibición de lágrimas de Xiao Li y su conocimiento de sí misma me desorientaron por completo”. Entonces leí las palabras de Dios al respecto: “Cuando las personas malvadas hablan sobre los problemas y los diseccionan, siempre tienen una intención y un propósito, y siempre están dirigidos a alguien. No están diseccionando o conociéndose a sí mismos, ni abriéndose y poniéndose al descubierto para resolver sus propios problemas; más bien, están aprovechando la oportunidad para exponer, diseccionar y atacar a otros. A menudo aprovechan la enseñanza de su autoconocimiento para diseccionar y condenar a otros, y por medio de compartir las palabras de Dios y la verdad, exponen, menosprecian y vilipendian a las personas. […] ¿Por qué, cuando se trata de compartir la verdad, estas personas malvadas no se exponen o diseccionan a sí mismas, y siempre apuntan y exponen a otros en su lugar? ¿Podría ser realmente que no revelan la corrupción, o que no tienen un carácter corrupto? Ciertamente no. ¿Por qué, entonces, insisten en tomar de punto a otros para exponerlos y diseccionarlos? ¿Qué pretenden conseguir exactamente? Esta pregunta exige una reflexión profunda. Uno está haciendo lo que debe hacer si expone las malvadas acciones de la gente malvada que perturba a la iglesia. Pero, en cambio, estas personas están exponiendo y atormentando a la gente buena, con el pretexto de compartir la verdad. ¿Cuál es su propósito e intención? ¿Se sienten furiosas porque ven que Dios salva a la gente buena? Eso es lo que realmente es. Dios no salva a la gente malvada, así que la gente malvada odia a Dios y a la gente buena; esto es natural. Las personas malvadas no aceptan ni persiguen la verdad; no pueden salvarse, pero atormentan a las personas buenas que persiguen la verdad y pueden salvarse. ¿Cuál es el problema aquí? Si estas personas tuvieran conocimiento de sí mismas y de la verdad, podrían abrirse y entrar en comunión; sin embargo, siempre están tomando de punto a los demás y provocándolos — tienen una tendencia a atacar a otros— y siempre están considerando a los que persiguen la verdad como sus enemigos imaginarios. Estos son los sellos distintivos de las personas malvadas. Los que son capaces de tal maldad son auténticos diablos y satanases, anticristos por excelencia, que deben ser restringidos, y si hacen mucho mal, deben ser tratados con prontitud, se los debe expulsar de la iglesia. Todos los que atacan y excluyen a las personas buenas son manzanas podridas. ¿Por qué los llamo manzanas podridas? Porque es probable que provoquen disputas y conflictos innecesarios en la iglesia, haciendo que el estado de asuntos en ella sea cada vez más grave. Toman de punto a una persona un día y a otra al siguiente, y siempre están apuntando a otros, a los que aman y persiguen la verdad. Esto puede perturbar la vida de iglesia y repercutir en el normal comer y beber de las palabras de Dios por parte del pueblo escogido de Dios, así como en su modo de compartir la verdad de forma normal” (La Palabra, Vol. V. Las responsabilidades de los líderes y obreros. Las responsabilidades de los líderes y obreros (15)). “Para vivir una humanidad normal, ¿cómo debería uno sincerarse y mostrarse tal como es? Sincerándose sobre las revelaciones de su carácter corrupto, permitiendo que los demás desentrañen la realidad de su corazón y, entonces, según las palabras de Dios, analizando y conociendo la esencia del problema, y odiándose y detestándose a sí mismo desde el fondo de su corazón. Cuando se muestra tal como es, no debería intentar justificarse ni explicarse, sino que debería simplemente practicar la verdad y ser una persona sincera” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. La cooperación en armonía). Al reflexionar sobre las palabras de Dios, entendí que abrirse y exponerse con normalidad significa que, a través del desenmascaramiento de las palabras de Dios, uno tiene una comprensión genuina de su propia corrupción y de la esencia de sus problemas, es capaz de diseccionar su carácter corrupto y los demás pueden sentir el odio que uno tiene hacia sí mismo en sus palabras. Esa plática ayuda a que las personas entiendan la verdad y las beneficia. Sin embargo, ciertas personas utilizan el pretexto de abrirse y compartir en las reuniones, pero no tienen una comprensión genuina de sí mismas. En su lugar, ponen al descubierto los problemas de los demás, distorsionan los hechos y atacan al resto, lo que ocasiona conflictos, complica las relaciones y las tensa, hace que la gente no se pueda llevar bien con normalidad y perturba la vida de iglesia. Las personas así son mala gente. Pensé en cómo Xiao Li se había comportado durante la reunión. Parecía que conocía su mala humanidad y su impulsividad, pero no diseccionaba su corrupción, no reflexionaba en absoluto sobre los problemas que le señalaban las hermanas y no tenía una comprensión genuina de su carácter arrogante y cruel. En cambio, decía que los demás habían causado sus arrebatos de impulsividad al excluirla y aislarla. Su plática tenía una tendencia a inducir a los demás a que vieran que no era la única que tenía corrupción y que las hermanas también tenían problemas. Eso había desorientado al resto y les había hecho pensar que Luo Lan y Li Mei se habían confabulado para excluirla y aislarla, lo que la hacía verse como la víctima. De hecho, Luo Lan y Li Mei no la habían excluido en absoluto; más bien, estaban cuidando de ella. Incluso la poda que le hacían y los problemas que le señalaban eran para ayudarla a conocerse a sí misma. Pero Xiao Li no lo entendía en absoluto y, para proteger su reputación y estatus, distorsionaba los hechos, atacaba a los demás y provocaba problemas, lo que perturbaba a las hermanas y les impedía centrarse en sus deberes. Antes, no había discernido los medios que Xiao Li usaba para atacar a los demás ni su carácter perverso. Cuando la veía llorar, llegar a conocerse a sí misma y expresar su voluntad de arrepentirse, pensaba que podía aceptar la verdad y que debía confiar en el amor para compartir con ella y ayudarla. Solo entonces me di cuenta de que mi perspectiva no estaba de acuerdo con la verdad.
Leí otro pasaje de las palabras de Dios que pone al descubierto a los anticristos, lo cual me dio cierto discernimiento sobre el falso conocimiento de uno mismo. Dios dice: “Si tales individuos cometen una fechoría, luego derraman lágrimas después de que los hermanos y hermanas los poden y los critiquen y aseguran de puertas para fuera que están en deuda con Dios y prometen arrepentimiento en el futuro, ¿te atreves a creerlos? (No). ¿Por qué no? ¡La prueba más concluyente es que mienten habitualmente! Aunque en apariencia se arrepientan, lloren amargamente, se den golpes en el pecho y juren, no los creas, pues derraman lágrimas de cocodrilo a fin de engañar a la gente. Sus palabras tristes y arrepentidas no son sinceras, son tácticas oportunas diseñadas para ganarse la confianza de la gente por medio de métodos fraudulentos. Delante de las personas, lloran amargamente, admiten la culpa, maldicen y muestran su actitud de arrepentimiento. Sin embargo, aquellos que tienen una buena relación con ellos en privado, en los que relativamente confían, cuentan una historia diferente. Si bien cuando admiten la culpa públicamente y juran que van a cambiar puede que en apariencia suene auténtico, lo que dicen entre bambalinas prueba que sus palabras anteriores no eran verdad, sino que eran falsas, que tenían la intención de engañar a más personas. ¿Qué dirán entre bambalinas? ¿Reconocerán que lo que dijeron fue falso? No. Difundirán negatividad, presentarán alegaciones y se justificarán. Que se justifiquen y aleguen confirma que sus admisiones, su arrepentimiento y sus juramentos eran todos falsos, que tenían intención de engañar a la gente. ¿Se puede confiar en esos individuos? ¿No es esto mentir habitualmente? Pueden llegar a inventarse confesiones, derramar lágrimas falsamente y comprometerse a cambiar, y hasta cuando maldicen es mentira. ¿No es eso una naturaleza demoniaca?” (La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Digresión cuatro: Resumen de la calidad humana de los anticristos y de su esencia-carácter (I)). Las palabras de Dios me enseñaron que el verdadero arrepentimiento no consiste solo en hacer un espectáculo de llorar y hablar de conocerse a uno mismo, sino en poder diseccionar y entender el carácter corrupto que uno tiene, odiarse de verdad a uno mismo y rechazar sus caminos malvados para, luego, tener un testimonio de práctica de la verdad. Aunque Xiao Li lloraba, decía que valoraba la reputación y el estatus y que era una persona malvada, cuando se enfrentaba a los problemas, seguía teniendo arrebatos de impulsividad, se centraba en las personas y las cosas, buscaba distintos argumentos retorcidos para justificarse a sí misma y demostraba que no se había arrepentido de verdad. Su comprensión era falsa y la había obtenido bajo presión. Tenía miedo de que los hermanos y hermanas la discernieran como una persona malvada y que la echaran de la iglesia, lo que la haría perder su oportunidad de obtener la salvación, así que no le quedaba otra opción que llorar y conocerse a sí misma ante los hermanos y hermanas para intentar ganarse su compasión. Su conocimiento era hipócrita, desorientador y engañoso.
Más tarde, leí más de las palabras de Dios: “¿Cómo debe contemplar a las personas alguien que persiga la verdad? Sus maneras de contemplar a las personas y las cosas, comportarse y actuar, deben estar en todo de acuerdo con las palabras de Dios, con la verdad por criterio. ¿Y cómo consideras tú a toda persona según las palabras de Dios? Fíjate en si tiene conciencia y razón, en si es buena o mala persona. En el roce con ella, puede que veas que, aunque tiene sus pequeños defectos y carencias, tiene una humanidad bastante buena. Es tolerante y paciente en sus relaciones con la gente, y cuando alguien está negativo y débil, es afectuosa con él y capaz de proveerlo y ayudarlo. Esa es su actitud hacia los demás. ¿Cuál es, entonces, su actitud hacia Dios? En su actitud hacia Dios se puede evaluar todavía más si tiene humanidad. Es posible que, con todo lo que Dios hace, sea sumisa, busque y anhele, y que en el transcurso del deber y en su relación con otra gente, cuando haga algo, tenga un corazón temeroso de Dios. No es que sea una persona temeraria que actúe descaradamente, ni que haga y diga cualquier cosa. Cuando sucede algo que atañe a Dios o a Su obra, es muy cautelosa. Una vez que te hayas cerciorado de que tiene estas manifestaciones, ¿cómo has de evaluar si la persona es buena o mala a tenor de las cosas que brotan de su humanidad? Evalúalo según las palabras de Dios, además de en función de si tiene conciencia y razón y de su actitud hacia la verdad y hacia Dios” (La Palabra, Vol. VI. Sobre la búsqueda de la verdad. Qué significa perseguir la verdad (3)). Vi que la manera en la que Dios mide si una persona es buena o malvada se basa principalmente en su humanidad y en su actitud hacia la verdad. Depende de si su humanidad es bondadosa, si puede ser tolerante y paciente cuando las palabras o los actos de los demás la afectan, si es sumisa a Dios y le teme, y si puede buscar las intenciones de Dios y los principios-verdad al enfrentar problemas. No se trata de cuánto aparenten conocerse a sí mismas cuando hablan, sino de cómo viven realmente su vida. Pero yo no juzgaba a las personas ni las situaciones según las palabras de Dios y creía erróneamente que, si alguien lloraba y aparentaba conocerse a sí mismo, entonces podía aceptar la verdad y estaba genuinamente arrepentido. Traté a personas malvadas que causaban problemas de manera irracional como si fueran verdaderos hermanos y hermanas y quería confiar en el amor para ayudarlas y apoyarlas. ¡Estaba realmente ciega y completamente atolondrada! Pensaba que la falta de colaboración en armonía entre las personas la causaban ambas partes al no conocerse a sí mismas y al centrarse en las personas y las cosas, y que conocer y reflexionar sobre los problemas que uno tiene bastaría para resolverlo. Esas eran solo mis propias nociones e imaginaciones. Si la otra parte es una persona malvada o un incrédulo, entonces esas personas no aceptan la verdad en absoluto y no se conocerán a sí mismas. Por lo tanto, ¿cómo se puede colaborar en armonía con personas así? Hacer que ambas partes reflexionen y se conozcan a sí mismas es tratar el problema por encima y solo puede hacer las cosas peor, causar perturbaciones en la vida de iglesia y perjudicar la vida de los hermanos y hermanas. Al darme cuenta de esto, informé de inmediato a los líderes sobre el comportamiento recurrente de Xiao Li y, luego, ellos estuvieron de acuerdo con que, según los principios, había que ponerla al descubierto y destituirla. Después de que destituyeran a Xiao Li, la vida de iglesia del equipo volvió a la normalidad y los hermanos y hermanas pudieron centrarse en sus deberes, lo que resultó en cierta mejora en la eficiencia y eficacia de su trabajo. Después de esa experiencia, ¡me di cuenta realmente de que juzgar a las personas y las situaciones según las palabras de Dios es la única senda de práctica!
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