C. Acerca de la Era del Reino: la era final

33. Cuando Jesús vino al mundo del hombre, inició la Era de la Gracia y terminó la Era de la Ley. Durante los últimos días, Dios se hizo carne una vez más y, con esta encarnación, finalizó la Era de la Gracia e inauguró la Era del Reino. Todos aquellos que sean capaces de aceptar la segunda encarnación de Dios serán conducidos a la Era del Reino y, además, serán capaces de aceptar personalmente la guía de Dios. Aunque Jesús vino entre los hombres e hizo mucha obra, solo completó la obra de redimir a toda la humanidad y sirvió como ofrenda por el pecado del hombre; no lo despojó de la totalidad de sus actitudes corruptas. Salvar al hombre totalmente de la influencia de Satanás no solo requirió que Jesús se convirtiera en la ofrenda por el pecado y cargara con los pecados del hombre, sino también que Dios realizara una obra incluso mayor para despojar completamente al hombre de sus actitudes corrompidas por Satanás. Y así, una vez que el hombre fue perdonado por sus pecados, Dios volvió a la carne para guiar a este a la nueva era, y comenzó la obra de castigo y juicio. Esta obra ha llevado a la especie humana a un reino más elevado. Todos los que se someten a Su dominio disfrutarán de una verdad superior y recibirán mayores bendiciones. Vivirán realmente en la luz y obtendrán la verdad, el camino y la vida.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Prefacio

34. Antes de que el hombre fuera redimido, muchos de los venenos de Satanás ya habían sido plantados en su interior, y, después de miles de años de ser corrompido por Satanás, el hombre ya tiene dentro de sí una naturaleza que se resiste a Dios. Por tanto, cuando se redimió al hombre, no se trataba más que de un caso de redención. Es decir, se compró al hombre a un alto precio, pero la naturaleza venenosa en su interior no se eliminó. El hombre que es tan inmundo debe pasar por un cambio antes de volverse digno de servir a Dios. Por medio de esta obra de juicio y castigo, el hombre llegará a conocer plenamente la esencia inmunda y corrupta de su interior, y podrá cambiar completamente y ser purificado. Solo así, el hombre puede ser digno de regresar delante del trono de Dios. Toda la obra actual se realiza con el fin de que el hombre pueda ser purificado y cambiado; es para que el hombre deseche su corrupción y sea purificado por medio del juicio y el castigo de la palabra, así como del refinamiento. En lugar de considerar que esta etapa de la obra es la de la salvación, sería más apropiado decir que es la obra de purificación. En verdad, esta etapa es también la obra de conquista, así como la segunda etapa en la obra de salvación. Es por medio del juicio y el castigo por la palabra como el hombre llega a ser ganado por Dios, y es por medio del refinamiento, el juicio y el desenmascaramiento por la palabra que todas las impurezas, las nociones, los motivos y las esperanzas personales dentro del corazón del hombre se revelan completamente. Aunque el hombre haya sido redimido y perdonado de sus pecados, esto solo puede considerarse como que Dios no recuerda sus transgresiones y no lo trata de acuerdo con estas. Sin embargo, el hombre vive en la carne sin liberarse del pecado y solo puede continuar pecando, revelando sin cesar sus actitudes corruptas satánicas. Esta es la vida que lleva el hombre, un ciclo sin fin de pecar y ser perdonado. La mayor parte de las personas peca de día y confiesa de noche. Y por tanto, aunque la ofrenda por el pecado siempre es efectiva para el hombre, no puede salvarlo del pecado. Solo se ha completado la mitad de la obra de salvación, porque el hombre sigue teniendo actitudes corruptas. Por ejemplo, cuando las personas se enteraron de que descendían de Moab, se quejaron, dejaron de buscar la vida, y se volvieron totalmente negativas. ¿No muestra esto que el hombre sigue siendo incapaz de someterse plenamente al dominio de Dios? ¿Acaso no son estas precisamente las actitudes satánicas corruptas del hombre? Cuando no estabas siendo sometido al castigo, levantabas tu mano más alto que todas las demás, incluidas las de Jesús. Y clamabas en voz alta: “¡Seamos un hijo amado de Dios! ¡Seamos un íntimo de Dios! ¡Mejor sería morir antes que inclinarnos ante Satanás! ¡Nos rebelamos contra el viejo Satanás! ¡Nos rebelamos contra el gran dragón rojo! ¡Que el gran dragón rojo caiga del poder de una vez! ¡Que Dios nos haga completos!”. Gritaste más fuerte que todos los demás. Pero entonces llegó el tiempo del castigo y, una vez más, se revelaron tus actitudes corruptas. Tus gritos cesaron y perdiste la determinación. Esta es la corrupción del hombre; es algo más profundo que el pecado; algo plantado por Satanás y profundamente arraigado dentro del hombre. No resulta fácil para el hombre ser consciente de sus pecados y no tiene forma de reconocer su propia naturaleza profundamente arraigada. Solo se puede lograr este resultado por medio del juicio de la palabra. Solo así puede el hombre ser transformado gradualmente a partir de ese momento.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El misterio de la encarnación (4)

35. La obra de los últimos días consiste en pronunciar palabras. A través de las palabras se pueden llevar a cabo grandes cambios en el hombre. Los cambios efectuados ahora en estas personas a partir de su aceptación de estas palabras son mucho mayores que los llevados a cabo en las personas a partir de la aceptación de las señales y maravillas en la Era de la Gracia. Porque, en la Era de la Gracia, los demonios eran expulsados del hombre con la imposición de manos y la oración, pero las actitudes corruptas dentro del hombre aún permanecían. El hombre fue curado de su enfermedad y se le perdonaron sus pecados, pero en lo que se refiere a cómo el hombre podría desechar las actitudes corruptas satánicas que había en su interior, esa obra todavía no se había realizado en él. El hombre solo fue redimido y se le perdonaron sus pecados por su fe, pero su naturaleza pecaminosa no fue eliminada y aún permaneció en él. Los pecados del hombre fueron perdonados a través de la encarnación de Dios, pero eso no significó que el hombre ya no tuviera pecado en su interior. Los pecados del hombre podían ser perdonados por medio de la ofrenda por el pecado, pero en lo que se refiere a cómo puede lograrse que el hombre no peque más, cómo pueden desecharse por completo sus actitudes corruptas y su naturaleza pecaminosa y cómo se puede cambiar en cierta medida su carácter-vida, él no tiene forma de resolver este problema. Los pecados del hombre han sido perdonados y esto se debe a la obra de la crucifixión de Dios, pero el hombre sigue viviendo en sus viejas actitudes satánicas corruptas. Así pues, el hombre debe ser completamente salvado de sus actitudes satánicas corruptas, su naturaleza pecaminosa debe ser completamente desechada y no desarrollarse nunca más, así como su carácter debe experimentar una transformación. Esto requiere que el hombre entienda la senda del crecimiento en la vida, el camino de la vida, y el camino del cambio de su carácter. También requiere que el hombre practique de acuerdo con esa senda, de forma que su carácter pueda ser cambiado gradualmente y él pueda vivir bajo el brillo de la luz, de tal modo que todo lo que haga pueda ser conforme a las intenciones de Dios, para que el hombre pueda despojarse de sus actitudes satánicas corruptas y liberarse de la influencia de las tinieblas de Satanás, emergiendo así totalmente del pecado. Solo entonces habrá recibido el hombre la plena gracia salvadora. En la época en la que Jesús estaba llevando a cabo Su obra, el conocimiento que el hombre tenía de Él seguía siendo nebuloso y poco claro. El hombre siempre creyó que Él era el hijo de David y dijo que era un gran profeta y el Señor bondadoso que redimía los pecados del hombre. Algunos, por la fuerza de su fe, fueron sanados simplemente al tocar el borde de Su manto; los ciegos pudieron ver e incluso los muertos pudieron ser devueltos a la vida. Sin embargo, el hombre fue incapaz de descubrir las actitudes satánicas corruptas profundamente arraigadas en su interior y tampoco sabía cómo desecharlas. El hombre recibió mucha gracia, como la paz y la felicidad de la carne, bendiciones sobre toda la familia por la fe de uno solo de sus miembros, la curación de las enfermedades, etc. El resto fueron las buenas obras del hombre y su apariencia piadosa; si alguien podía vivir con base en eso, se le consideraba un creyente acorde al estándar. Solo ese tipo de creyentes podían entrar en el cielo tras su muerte, lo que significaba que eran redimidos. Pero durante su vida, estas personas no entendieron en absoluto el camino de la vida. Simplemente cometían pecados y después los confesaban, en un ciclo constante sin una senda para cambiar su carácter: esa era la condición del hombre en la Era de la Gracia. ¿Ha recibido el hombre la salvación completa? ¡No! Por tanto, después de completarse esa etapa de la obra, aún quedaba la obra de juicio y castigo. Esta etapa tiene como objetivo purificar al hombre por medio de la palabra y, así, darle una senda que seguir. Esta etapa no sería fructífera ni tendría sentido si continuase con la expulsión de demonios, porque la naturaleza pecaminosa del hombre no sería extirpada y el hombre se detendría en el perdón de los pecados. A través de la ofrenda por el pecado, al hombre se le han perdonado sus pecados, porque la obra de la crucifixión ya ha llegado a su fin y Dios ha vencido a Satanás. Pero las actitudes corruptas del hombre siguen en él y este todavía puede pecar y resistirse a Dios, y Dios no ha ganado a la especie humana. Esa es la razón por la que en esta etapa de la obra Dios usa la palabra para desenmascarar las actitudes corruptas del hombre y hacerle practicar según la senda apropiada. La obra de esta etapa es más significativa que la anterior y también más fructífera, porque ahora la palabra es la que provee directamente a la vida del hombre y permite que su carácter sea completamente renovado; es una etapa de obra mucho más exhaustiva. Así pues, la encarnación en los últimos días ha completado el sentido de la encarnación de Dios y ha finalizado plenamente el plan de gestión de Dios para la salvación del hombre.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El misterio de la encarnación (4)

36. La obra de los últimos días es ordenar a todos según su tipo, y concluir el plan de gestión de Dios, porque el tiempo está cerca y el día de Dios ha llegado. Dios trae a todos los que entran en Su reino, es decir, a todos los que le son leales hasta el final, a la era de Dios mismo. Sin embargo, antes de la llegada de la era de Dios mismo, la obra de Dios no es la de inspeccionar las acciones del hombre ni la de indagar sobre la vida de este, sino la de juzgar la rebeldía del hombre, porque Dios purificará a todos los que vengan ante Su trono. Todos los que han seguido las huellas de Dios hasta el día de hoy son los que acuden ante el trono de Dios, y siendo esto así, cada persona que acepta la obra de Dios en su fase final es el objeto de Su purificación. En otras palabras, todo el que acepta la obra de Dios en su fase final es el objeto del juicio de Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Cristo hace la obra del juicio con la verdad

37. Cristo de los últimos días usa una variedad de verdades para enseñar al hombre, para dejar la sustancia del hombre en evidencia y para diseccionar sus palabras y acciones. Estas palabras comprenden verdades diversas tales como el deber del hombre, cómo el hombre debe someterse a Dios, cómo debe ser leal a Dios, cómo debe vivir una humanidad normal, así como la sabiduría y el carácter de Dios. Todas estas palabras están dirigidas a la sustancia del hombre y a sus actitudes corruptas. En particular, las palabras que exponen cómo el hombre rechaza a Dios están incluso más dirigidas a que el hombre es una personificación de Satanás y una fuerza hostil contra Dios. Al realizar Su obra de juicio, Dios no explica completamente la naturaleza del hombre en unas pocas palabras; desenmascara y poda a largo plazo. Todos estos métodos diferentes de desenmascaramiento y poda no pueden ser sustituidos por palabras corrientes; en cambio, la verdad que el hombre no posee en absoluto se usa para llevar a cabo esta obra de dejar en evidencia y podar. Solo los métodos de este tipo pueden llamarse juicio; solo a través de este tipo de juicio puede el hombre ser doblegado y estar completamente convencido respecto a Dios y, además, obtener un conocimiento verdadero de Dios. Lo que la obra de juicio propicia es el entendimiento del hombre sobre el verdadero rostro de Dios y la verdad sobre su propia rebeldía. La obra de juicio le ha permitido al hombre obtener mucho entendimiento de las intenciones de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que le son incomprensibles. También le ha permitido al hombre entender y conocer su esencia corrupta y la raíz de su corrupción, así como descubrir su feo rostro. Estos efectos son todos propiciados por la obra de juicio, porque la esencia de esta obra es, en realidad, la obra de abrir la verdad, el camino y la vida de Dios a todos aquellos que tienen fe en Él. Esta obra es la obra de juicio realizada por Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Cristo hace la obra del juicio con la verdad

38. La humanidad, tan profundamente corrompida por Satanás, no sabe que hay un Dios, y ha dejado de adorarlo. En el principio, cuando Adán y Eva fueron creados, la gloria de Jehová y Su testimonio siempre estaban presentes. Pero después de corromperse, el hombre perdió la gloria y el testimonio, pues todos se rebelaron contra Dios y dejaron de temerlo por completo. La obra actual de conquista es para recuperar todo el testimonio y toda la gloria, así como que todas las personas adoren a Dios, de forma que haya testimonio entre los seres creados; esta es la obra que debe hacerse en esta etapa. ¿Cómo ha de conquistarse exactamente a la humanidad? Usando la obra de las palabras de esta etapa para convencer totalmente al hombre; usando el desenmascaramiento, el juicio, el castigo y la maldición inmisericorde para persuadirlo totalmente; desenmascarando la rebeldía del hombre y juzgando su resistencia de forma que pueda conocer la injusticia y la inmundicia de la humanidad, y, así, utilizar estas cosas como contraste del carácter justo de Dios. Principalmente, es a través de estas palabras que el hombre es conquistado y queda totalmente convencido. Las palabras son el medio para la conquista definitiva de la humanidad, y todos los que acepten la conquista de Dios deben aceptar los golpes y el juicio de Sus palabras.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La verdadera historia de la obra de conquista (1)

39. En la Era del Reino, Dios usa las palabras para dar paso a la nueva era, para cambiar los medios por los cuales Él obra y para llevar a cabo la obra de toda la era. Este es el principio por el cual Dios obra en la Era de la Palabra. Él se hizo carne y habla desde diferentes perspectivas, posibilitando que el hombre vea realmente a Dios, quien es la Palabra manifestada en la carne, y que contemple Su sabiduría y Su maravilla. Dios obra de esta manera para lograr mejor los objetivos de conquistar a la gente, perfeccionarla y descartarla. Este es el verdadero significado del uso de las palabras para obrar en la Era de la Palabra. A través de las palabras, las personas llegan a conocer la obra de Dios, Su carácter, la sustancia del hombre y aquello en lo que el hombre debe entrar. A través de las palabras, se logra toda la obra que Dios desea llevar a cabo en la Era de la Palabra. A través de las palabras, las personas son reveladas, descartadas y probadas. Las personas han visto estas palabras, han oído estas palabras y han reconocido su existencia. Como resultado, han llegado a creer en la existencia de Dios, en Su omnipotencia y sabiduría, así como en el corazón de Dios dispuesto a amar y salvar al hombre. El término “palabras” puede ser corriente y sencillo, pero las palabras procedentes de la boca del Dios encarnado sacuden el universo: transforman el corazón de las personas, sus nociones y su antiguo carácter, así como la apariencia que el mundo entero solía tener. A lo largo de las eras, solo el Dios de la actualidad obra de esta manera, y solo Él habla así y salva al hombre de ese modo. A partir de este momento, el hombre vive bajo la guía de las palabras de Dios, entre el pastoreo y la provisión de Sus palabras; toda la gente vive en el mundo de las palabras de Dios, entre las maldiciones y bendiciones de Sus palabras, y la mayoría vive bajo el juicio y el castigo de estas. Todas estas palabras y esta obra son en aras de la salvación del hombre, en aras del cumplimiento de la voluntad de Dios y en aras de cambiar el aspecto original del mundo de la antigua creación. Dios creó el mundo utilizando palabras, guía a todas las personas en el universo utilizando palabras, las conquista y las salva utilizando palabras, y al final Él utilizará palabras para llevar a la totalidad del mundo antiguo a su fin, completando así todo Su plan de gestión.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La Era del Reino es la Era de la Palabra

40. Durante la Era del Reino, Dios encarnado pronuncia palabras para conquistar a todos los que creen en Él. Esto es “La Palabra manifestada en carne”. Dios ha venido durante los últimos días para llevar a cabo esta obra y para hacer realidad el significado práctico de la Palabra manifestada en carne. Él sólo pronuncia palabras y rara vez se producen hechos. Esto es la esencia misma de la Palabra manifestada en carne, y cuando Dios encarnado pronuncia Sus palabras, es la aparición de la Palabra en la carne y la Palabra que se hace carne. “Al principio existía el Camino, y el Camino estaba junto a Dios, y el Camino era Dios, y la Palabra se hizo carne”.* Esto (la obra de la aparición de la Palabra en la carne) es la obra que Dios llevará a cabo en los últimos días, y es el capítulo final de la totalidad de Su plan de gestión; así, Dios tiene que venir a la tierra y manifestar Sus palabras en la carne. Lo que se hace hoy, lo que se hará en el futuro, lo que Dios completará, el destino final del hombre, quién se salvará, quién perecerá, etcétera, toda esta obra que debe realizarse al final se ha expuesto con claridad y el propósito de todo esto es hacer realidad el sentido real de la Palabra manifestada en carne. Los decretos administrativos y la constitución que se emitieron anteriormente, quién perecerá, quién entrará en el reposo, todas esas palabras deben cumplirse. Se trata de la obra realizada por el Dios encarnado principalmente durante los últimos días, de modo que la gente pueda comprender adónde pertenecen los que fueron predestinados por Dios, y adónde pertenecen los que no son predestinados por Él; cómo serán clasificados Su pueblo y Sus hijos, lo que le ocurrirá a Israel y lo que le ocurrirá a Egipto. En el futuro, cada una de estas palabras se cumplirá. El ritmo de la obra de Dios se va acelerando. Dios usa la palabra como el medio para hacerle saber al hombre lo que se ha de realizar en cada era, lo que ha de llevar a cabo el Dios encarnado de los últimos días y el ministerio que Él realizará, así como todas estas palabras tienen el propósito de manifestar el significado real de la Palabra manifestada en carne.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Todo se lleva a cabo por la palabra de Dios

41. Hoy, Dios se ha encarnado principalmente para completar la obra de “la Palabra manifestada en carne”. Él usa la palabra para perfeccionar al hombre y hace que el hombre acepte la poda de la palabra y el refinamiento de la palabra. En Sus palabras Él hace que obtengas provisión y vida, así como te hace ver Su obra y Sus hechos. Dios usa la palabra para castigarte y refinarte; por tanto, incluso si padeces dolor, también es por la palabra de Dios. Hoy, Dios no obra con hechos, sino con palabras. Solo después de que Su palabra ha venido sobre ti puede el Espíritu Santo obrar dentro de ti y hacer que sufras dolor o que disfrutes de la dulzura. Solo la palabra de Dios puede llevarte a la realidad, y solo ella es capaz de perfeccionarte. Así pues, como mínimo debes entender esto: la obra realizada por Dios durante los últimos días consiste, principalmente, en usar Su palabra para perfeccionar a todas las personas y guiar al hombre. Toda la obra que lleva a cabo es a través de la palabra; Él no usa hechos para castigarte. Hay veces que algunos se resisten a Dios. Él no te causa gran incomodidad, no se castiga tu carne ni esta padece dolor alguno, pero en cuanto Su palabra viene sobre ti y te refina, te resulta insoportable. ¿No es así? Durante la época de los servidores, Dios dijo que se lanzara al hombre al abismo sin fondo. ¿Realmente acabó el hombre allí? Simplemente a través del uso de las palabras para refinar al hombre, este entró en el abismo sin fondo. Por tanto, durante los últimos días, cuando Dios se hace carne, usa principalmente la palabra para llevarlo todo a cabo y revelarlo todo. Solo en Sus palabras puedes ver lo que Él es; solo en Sus palabras puedes ver que Él es Dios mismo. Cuando Dios encarnado viene a la tierra no realiza ninguna otra obra que no sea pronunciar palabras. Por tanto, no hay necesidad de hechos; basta con las palabras solas. Esto se debe a que ha venido principalmente a llevar a cabo esta obra, a permitirle al hombre observar Su gran poder y supremacía en Sus palabras, a ver en ellas Su humildad y ocultación, y a conocer en ellas Su totalidad. Todo lo que Él tiene y todo lo que Él es está en Sus palabras. Su sabiduría y todo lo maravilloso de Él están en Sus palabras. En esto puedes ver los numerosos métodos mediante los cuales Dios pronuncia Sus palabras. Dios ha obrado durante largo tiempo y ha estado en su mayoría proveyendo al hombre, dejándolo en evidencia o podándolo. Él no maldice a una persona a la ligera e, incluso cuando lo hace, utiliza la palabra para ello. Por tanto, en esta era en que Dios se hace carne, no esperes verle sanar a los enfermos ni echar fuera demonios otra vez, deja de buscar señales constantemente; ¡no sirve de nada! ¡Esas señales no pueden perfeccionar al hombre! Hablando claramente: hoy, el Dios práctico mismo de la carne no actúa; solo habla. ¡Esta es la verdad! Usa las palabras para perfeccionarte, para alimentarte y para regarte. También las usa para obrar y en lugar de los hechos para darte a conocer Su practicidad. Si ves este tipo de obra de Dios claramente, es improbable que te vuelvas negativo. En vez de que os centréis en cosas negativas, deberíais enfocaros solamente en lo positivo; esto quiere decir que, independientemente de que las palabras de Dios se cumplan o no, o de que se produzcan hechos, Dios hace que el hombre obtenga vida de Sus palabras, y esta es la mayor señal de todas; aún más, es un hecho indiscutible. Esta es la mejor prueba a través de la que se puede conocer a Dios, y es una señal incluso mayor que las señales. Solo estas palabras pueden perfeccionar al hombre.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Todo se lleva a cabo por la palabra de Dios

42. En los últimos días, Dios usa, principalmente, la palabra para perfeccionar al hombre. No usa señales ni prodigios para forzar al hombre para convencerlo. Esto no puede revelar el gran poder de Dios. Si Él solo mostrara señales y prodigios, esto no revelaría Su practicidad ni haría perfecto al hombre. Dios no hace al hombre perfecto con señales y prodigios, sino que usa la palabra para regarlo y pastorearlo, tras lo cual el ser humano puede someterse por completo a Dios y obtener conocimiento de Dios. Este es el objetivo de la obra que Él lleva a cabo y de las palabras que pronuncia. Dios no usa el método de la demostración de señales y prodigios para perfeccionar al hombre, sino que usa palabras y muchos métodos en Su obra para tal menester. Ya sea el refinamiento, la poda o la provisión de las palabras, Dios habla desde muchas perspectivas diferentes para hacer al hombre perfecto y permitirle obtener más conocimiento de la obra, la sabiduría y la maravilla de Dios. […] Antes dije que un grupo de vencedores sería ganado de Oriente: vencedores que saldrían de la gran tribulación. ¿Qué significan estas palabras? Significa que estas personas que son ganadas solo se someten de verdad después de pasar por el juicio, el castigo y la poda, y tras todo tipo de refinamiento. La fe de estas personas no es difusa, sino práctica. No han visto señales ni prodigios ni milagros; no pueden pronunciar palabras y doctrinas elevadas ni expresar percepciones profundas, sino que tienen realidad y las palabras de Dios, y un conocimiento práctico y verdadero de Él. ¿Acaso un grupo así no es más capaz de revelar el gran poder de Dios?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Todo se lleva a cabo por la palabra de Dios

43. En los últimos días, Dios se ha hecho carne y ha venido a la tierra principalmente con el fin de hablar palabras. Cuando vino Jesús, predicó el evangelio del reino de los cielos y cumplió la obra de redención de la crucifixión. Puso fin a la Era de la Ley y abolió todo lo antiguo. La llegada de Jesús terminó la Era de la Ley y dio entrada a la Era de la Gracia, la llegada de Dios encarnado de los últimos días ha puesto fin a la Era de la Gracia. Él ha venido principalmente a pronunciar Sus palabras —usando las palabras para perfeccionar al hombre, para iluminarlo y esclarecerlo— y así elimina el lugar del dios difuso en su corazón. Cuando Jesús vino, no llevó a cabo esta etapa de la obra. Cuando Él vino, hizo muchos milagros, sanó a los enfermos y echó fuera demonios, y realizó la obra de redención de la crucifixión. Como consecuencia, en sus nociones, las personas creen que así es como Dios debería ser. Porque cuando vino Jesús, no llevó a cabo la obra de eliminar la imagen del dios difuso del corazón del hombre; cuando vino, fue crucificado, sanó a los enfermos y echó fuera demonios, y predicó el evangelio del reino de los cielos. En un aspecto, la encarnación de Dios durante los últimos días elimina el lugar ocupado por el dios difuso en las nociones del hombre, de tal forma que la imagen de este ya no está más en su corazón. Por medio de Sus palabras y Su obra prácticas, de Sus visitas a diferentes lugares y de la obra excepcionalmente práctica y normal que realiza entre los hombres, Él hace que estos lleguen a conocer la practicidad de Dios y elimina el lugar del dios difuso en el corazón de los hombres. En otro aspecto, Dios usa las palabras habladas por Su carne para hacer completo al hombre, y cumplir todas las cosas. Esta es la obra que Dios cumplirá durante los últimos días.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Conocimiento de la obra presente de Dios

44. Durante los últimos días, Dios ha venido principalmente para pronunciar Sus palabras. Él habla desde la perspectiva del Espíritu, desde la perspectiva del hombre y desde la de una tercera persona; habla de diferentes formas, usa una forma por un período, y usa estas formas de hablar para cambiar las nociones del hombre y eliminar la imagen del dios difuso del corazón del hombre. Esta es la principal obra realizada por Dios. Como el hombre cree que cuando Dios venga sanará a los enfermos, echará fuera demonios, llevará a cabo milagros y le concederá bendiciones materiales, Él lleva a cabo esta etapa de la obra —la obra de castigo y juicio— con el fin de eliminar tales cosas de las nociones del hombre, de permitir que el hombre conozca la practicidad y la normalidad de Dios y de eliminar la imagen de Jesús tal como es en el corazón del hombre, permitiendo en su lugar que la nueva imagen de Dios ocupe su corazón. Una vez que la imagen de Dios en el hombre se hace vieja, pasa a ser un ídolo. Cuando Jesús vino y llevó a cabo esa etapa de la obra, no representó la totalidad de Dios. Llevó a cabo algunas señales y prodigios, dijo algunas palabras y al final fue crucificado. Representó una parte de Dios. No podía representar todo lo que es de Dios, sino que lo representó realizando una parte de Su obra. Eso se debe a que Dios es muy grande, maravilloso e insondable, y Él solo realiza una parte de Su obra en cada era. La obra llevada a cabo por Dios durante esta era es, principalmente, la provisión de las palabras de vida para el hombre, el desenmascaramiento de la esencia-naturaleza y el carácter corrupto del hombre, y la eliminación de las nociones religiosas, del pensamiento feudal, el pensamiento obsoleto y el conocimiento y la cultura. Todas estas cuestiones deben purificarse mediante el desenmascaramiento por parte de las palabras de Dios. En los últimos días, Él usa palabras, no señales y prodigios, para perfeccionar al hombre. Usa Sus palabras para revelar, juzgar, castigar y perfeccionar al hombre, para que en Sus palabras este llegue a ver la sabiduría y la belleza de Dios, y a entender Su carácter, y así, a través de las palabras de Dios, el hombre vea Sus hechos. Durante la Era de la Ley, Jehová guio a Moisés fuera de Egipto con Sus palabras, y habló algunas palabras a los israelitas; en ese momento, parte de los hechos de Dios fueron revelados, pero debido a que el calibre del hombre era limitado y nada podía completar su conocimiento, Él siguió hablando y obrando. En la Era de la Gracia, el hombre vio una vez más parte de los hechos de Dios. Jesús fue capaz de mostrar señales y prodigios, de sanar a los enfermos y echar fuera demonios, y ser crucificado, tres días después de lo cual se levantó de entre los muertos y se apareció en la carne ante el hombre. Este solo conoció esto de Dios. Conoce tanto como le es puesto de manifiesto por Él, y si Él no le pusiera de manifiesto nada más, esa sería la medida de la delimitación de Dios por parte del hombre. Así pues, Dios continúa obrando, de manera que el conocimiento que el hombre tiene de Él pueda volverse más profundo, y que pueda llegar a conocer gradualmente la esencia de Dios. En los últimos días, Dios usa Sus palabras para hacer perfecto al hombre. Las palabras de Dios exponen tu carácter corrupto y Su practicidad sustituye tus nociones religiosas. En los últimos días, Dios se ha hecho carne principalmente para cumplir las palabras “La Palabra se hace carne, la Palabra viene en la carne y la Palabra se manifiesta en la carne”, y si no tienes un conocimiento exhaustivo de esto, serás incapaz de mantenerte firme. Durante los últimos días, Dios pretende principalmente cumplir una etapa de la obra en la que la Palabra se manifiesta en la carne, y esta es una parte de la obra del plan de gestión de Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Conocimiento de la obra presente de Dios

45. En la obra de los últimos días, el poder de la palabra es mayor que el de la manifestación de señales y maravillas, y la autoridad de la palabra sobrepasa la de las señales y las maravillas. La palabra expone todas las actitudes corruptas enterradas en lo profundo del corazón del hombre. No tienes forma de descubrirlas por ti mismo. Cuando sean expuestas por medio de la palabra, llegarás a descubrirlas de forma natural; tendrás que reconocerlas, y estarás totalmente convencido. ¿No es esta la autoridad de la palabra? Este es el resultado alcanzado por la obra actual de la palabra. Por tanto, el hombre no puede salvarse totalmente de sus pecados por medio de la curación de la enfermedad y la expulsión de los demonios, y no puede ser hecho totalmente completo por medio de la manifestación de señales y maravillas. La autoridad para sanar enfermedades y expulsar demonios solo le otorga gracia al hombre, pero la carne del hombre sigue siendo propia de Satanás y las actitudes satánicas corruptas todavía permanecen dentro del hombre. En otras palabras, el hombre que no se ha purificado sigue siendo propio del pecado y la inmundicia. Solo después de que el hombre haya sido purificado por medio de la palabra podrá ser ganado por Dios y ser santificado.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El misterio de la encarnación (4)

46. Esta etapa de la obra te dejará clara como el agua la ley de Jehová y la redención de Jesús, y es principalmente así para que puedas entender toda la obra del plan de gestión de Dios de seis mil años, comprender todo el sentido y la esencia de dicho plan y entender el propósito de toda la obra realizada por Jesús y las palabras que Él pronunció, e incluso tu creencia ciega en la Biblia y tu adoración de esta. Todo esto te permitirá entender completamente. Llegarás a entender tanto la obra hecha por Jesús, como la obra de Dios hoy; entenderás y verás toda la verdad, la vida y el camino. En esa etapa de la obra realizada por Jesús, ¿por qué partió Él sin hacer la obra de conclusión? Porque la etapa de Su obra no era la de conclusión. Cuando fue clavado en la cruz, Sus palabras también llegaron a su fin; después de Su crucifixión, Su obra finalizó por completo. No fue como en la etapa actual, en la que la obra de Dios solo habrá terminado después de que las palabras se pronuncien hasta el final y concluya toda Su obra. Durante la etapa de la obra de Jesús, quedaron muchas palabras sin decir o no se articularon del todo. Pero a Jesús no le preocupaba si Sus palabras se habían expresado por completo, porque Su ministerio no era de palabras y, por tanto, partió después de ser clavado en la cruz. Esa etapa de la obra se produjo principalmente en aras de la crucifixión, y es distinta a la etapa actual. La etapa actual de la obra es principalmente para concluir, limpiar y llevar toda la obra a un final. Si las palabras no se pronuncian hasta su final mismo, no habrá forma de terminar esta obra, porque en esta etapa toda la obra se lleva a su conclusión y se cumple usando palabras. En ese momento, Jesús realizó mucha obra incomprensible para el hombre. Partió en silencio, y hoy sigue habiendo muchos que no entienden Sus palabras. Su entendimiento es erróneo aunque ellos crean estar en lo correcto y no saben que están equivocados. La etapa final traerá la obra de Dios a un final completo, y proveerá su conclusión. Todos llegarán a entender y conocer el plan de gestión de Dios. Las nociones que el hombre tiene en su interior, sus propósitos, su entendimiento falaz, sus nociones sobre la obra de Jehová y Jesús, sus opiniones sobre los no creyentes y todas sus demás distorsiones serán corregidos. Y el hombre entenderá todas las sendas correctas en la vida, toda la obra hecha por Dios y toda la verdad. Cuando eso ocurra, esta etapa de la obra llegará a su fin.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La visión de la obra de Dios (2)

47. Si las personas permanecen ancladas en la Era de la Gracia, nunca se liberarán de sus actitudes corruptas y, mucho menos, conocerán el carácter inherente de Dios. Si las personas viven siempre en medio de una gracia abundante pero no tienen el camino de vida que les permita conocer o satisfacer a Dios, entonces nunca lo obtendrán verdaderamente en su creencia en Él. Este tipo de creencia es, sin duda, lastimosa. Cuando hayas terminado de leer este libro, cuando hayas experimentado cada paso de la obra de Dios encarnado en la Era del Reino, sentirás que los deseos que has tenido durante muchos años se han realizado finalmente. Sentirás que solo ahora has visto realmente a Dios cara a cara, que solo ahora has contemplado Su rostro, oído Sus declaraciones personales, apreciado la sabiduría de Su obra y percibido, verdaderamente, cuán práctico y todopoderoso es Él. Sentirás que has obtenido muchas cosas que las personas en tiempos pasados nunca habían visto ni poseído. En este momento, sabrás claramente qué es creer en Dios y qué es conformarse a Sus intenciones. Por supuesto, si te aferras a los puntos de vista del pasado y rechazas y no aceptas el hecho de la segunda encarnación de Dios, entonces te quedarás con las manos vacías y no obtendrás nada, y, en última instancia, serás declarado culpable de oponerte a Dios. Los que son capaces de someterse a la verdad y someterse a la obra de Dios serán reclamados bajo el nombre del segundo Dios encarnado: el Todopoderoso. Serán capaces de aceptar la guía personal de Dios, obtendrán una verdad mayor y más elevada, así como la vida humana real. Contemplarán la visión que las personas del pasado nunca habían visto: “Y me volví para ver de quién era la voz que hablaba conmigo. Y al volverme, vi siete candelabros de oro; y en medio de los candelabros, vi a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido con una túnica que le llegaba hasta los pies y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como la blanca lana, como la nieve; sus ojos eran como llama de fuego; sus pies semejantes al bronce bruñido cuando se le ha hecho refulgir en el horno, y su voz como el ruido de muchas aguas. En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos; su rostro era como el sol cuando brilla con toda su fuerza” (Apocalipsis 1:12-16). Esta visión es la expresión de la totalidad del carácter de Dios, y la expresión de la totalidad de Su carácter es también la expresión de la obra de Dios en Su presente encarnación. En los torrentes de castigos y juicios, el Hijo del hombre expresa Su carácter inherente por medio de declaraciones, permitiendo que todos aquellos que acepten Su castigo y juicio vean el verdadero rostro del Hijo del hombre, que es un fiel retrato del rostro del Hijo del hombre visto por Juan. (Por supuesto, todo esto será invisible para aquellos que no acepten la obra de Dios en la Era del Reino). El verdadero rostro de Dios no puede articularse plenamente usando el lenguaje humano, y, por tanto, Dios usa el método de expresión de Su carácter inherente para mostrar Su verdadero rostro al hombre. Es decir, todos los que han apreciado el carácter inherente del Hijo del hombre han visto Su verdadero rostro, porque Dios es demasiado grande y no puede ser articulado plenamente usando el lenguaje humano. Una vez que el hombre haya experimentado cada paso de la obra de Dios en la Era del Reino, sabrá el verdadero sentido de las palabras de Juan cuando hablaba del Hijo del hombre entre los candelabros: “Su cabeza y Sus cabellos eran blancos como la blanca lana, como la nieve; Sus ojos eran como llama de fuego; Sus pies semejantes al bronce bruñido cuando se le ha hecho refulgir en el horno, y Su voz como el ruido de muchas aguas. En Su mano derecha tenía siete estrellas, y de Su boca salía una aguda espada de dos filos; Su rostro era como el sol cuando brilla con toda su fuerza”.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Prefacio

48. ¿Por qué es la obra de conquista la última etapa? ¿No es precisamente para revelar qué clase de desenlace tendrá cada clase de hombre? ¿No es para permitir que todos, en el transcurso de la obra de conquista de castigo y juicio, muestren su verdadero ser y después se ordenen según su tipo? En lugar de decir que esto es conquistar a la especie humana, podría ser mejor decir que es revelar qué tipo de desenlace tendrá cada clase de persona. Esto consiste en juzgar los pecados de las personas para luego revelar las diversas clases de personas, determinando así si son malvadas o justas. Después de la obra de conquista llega la obra de recompensar el bien y castigar el mal. Las personas que se someten completamente —es decir, las que son totalmente conquistadas— serán colocadas en el siguiente paso de la difusión de la obra de Dios a todo el universo; los no conquistados serán puestos en las tinieblas y se enfrentarán con calamidades. De esta manera, se ordenará a las personas según su tipo, las malvadas serán agrupadas con el mal, para no tener nunca más la luz del sol, y los justos serán agrupados con el bien para recibir la luz y vivir por siempre en ella. El desenlace de todas las cosas está cerca y los desenlaces de las personas se han mostrado claramente a sus ojos. Todas las cosas se ordenarán según su tipo, por tanto, ¿cómo pueden las personas escapar de la angustia de que cada uno sea ordenado según su tipo? El desenlace de cada clase de persona se revelará cuando los desenlaces de todas las cosas estén cerca, y esto se hace durante la obra de conquista de todo el universo (incluyendo toda la obra de conquista, comenzando con la obra actual). La revelación de los desenlaces de todas las personas se hace ante el trono del juicio, en el transcurso del castigo y de la obra de conquista de los últimos días. […]

Los últimos días son cuando todas las cosas se ordenarán según su tipo por medio de la conquista. La conquista es la obra de los últimos días; en otras palabras, juzgar los pecados de cada persona es la obra de los últimos días. De lo contrario, ¿cómo podrían ordenarse las personas según su tipo? La obra de ordenar a cada uno según su tipo que se hace entre vosotros es el comienzo de dicha obra dentro de todo el universo. Después de esto, aquellos de todas las tierras y pueblos también tendrán que recibir la obra de conquista. Esto significa que cada persona de la creación se tendrá que ordenar según su tipo y rendirse ante el tribunal para ser juzgada. Ninguna persona y ninguna cosa puede escapar al sufrimiento de este castigo y juicio; ni hay persona ni cosa que no esté ordenada según su tipo; toda persona será clasificada, pues el final de todas las cosas está cerca, y todo el cielo y la tierra ha llegado a su conclusión. ¿Cómo podría el hombre escapar al día en que la existencia humana llegue a su fin?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La verdadera historia de la obra de conquista (1)

49. La etapa de los últimos días, en la que el hombre va a ser conquistado, es la última etapa de obra en la batalla con Satanás, y también es la obra de la completa salvación del hombre del poder de Satanás. El significado interior de la conquista del hombre es regresar a la personificación de Satanás —el hombre, que ha sido corrompido por él— al Creador luego de ser conquistado, por medio de lo cual se rebelará contra Satanás y volverá por completo a Dios. De este modo, el ser humano habrá sido completamente salvado. Por tanto, la obra de conquista es la última en la batalla contra Satanás y es la fase final de la gestión de Dios, que tiene como objetivo derrotar a Satanás. Sin esta obra, la plena salvación del hombre sería imposible en última instancia, también sería imposible la derrota total de Satanás y la humanidad no sería nunca capaz de entrar en el maravilloso destino, o liberarse de la influencia de Satanás. Por tanto, la obra de salvación del hombre no puede concluir antes de que la batalla con Satanás haya acabado, porque el núcleo central de la obra de gestión de Dios es por el bien de la salvación de la especie humana. Al principio del todo, la especie humana estaba en las manos de Dios, pero a causa de la tentación y la corrupción de Satanás, el hombre fue atado por Satanás y cayó en las manos del maligno. Satanás se convirtió, pues, en el objeto que debía ser derrotado en la obra de gestión de Dios. Al haber tomado Satanás posesión del hombre y al ser este el capital en toda la gestión de Dios, si el hombre ha de salvarse, es necesario rescatarlo de las manos de Satanás; esto significa que el hombre, que ha sido retenido cautivo por Satanás, debe ser recuperado. Así, Satanás debe ser derrotado mediante cambios en el antiguo carácter del hombre y la restauración de su razón original. De este modo, el hombre, que ha sido tomado cautivo, puede ser recuperado de las manos de Satanás. Si el hombre es liberado de la influencia y la esclavitud de Satanás, entonces este será avergonzado y el ser humano será rescatado en última instancia y Satanás derrotado. Al quedar el hombre libre de la oscura influencia de Satanás, se convertirá en el botín de esta batalla al completo y Satanás será objeto de castigo una vez acabada la batalla; después de esto, toda la obra de la salvación de la humanidad habrá concluido.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso

50. Aquellos que puedan permanecer firmes durante la obra del juicio y el castigo de Dios en los últimos días, es decir, durante la obra final de purificación, serán los que entrarán en el reposo final con Dios; por lo tanto, todos los que entren en el reposo se habrán librado de la influencia de Satanás y Dios los habrá ganado solo después de que hayan pasado por Su obra final de purificación. Estos humanos a los que Dios finalmente haya ganado entrarán en el reposo final. En esencia, Dios hace la obra de castigo y juicio para purificar a la humanidad, y en aras del día de reposo definitivo. De lo contrario, ningún miembro de la humanidad podrá ordenarse según su clase ni entrar en el reposo. Esta obra es el único camino de la humanidad para entrar en el reposo. Solo la obra de purificación de Dios purificará a los humanos de su injusticia y solo Su obra de castigo y juicio dejará en evidencia a aquellos elementos rebeldes entre la humanidad, distinguiendo de ese modo a los que pueden ser salvados de los que no y a aquellos que podrán permanecer de los que no. Cuando esta obra termine, todas aquellas personas que puedan permanecer serán purificadas y entrarán en un ámbito superior de humanidad en el que disfrutarán de una segunda vida humana más maravillosa sobre la tierra; en otras palabras, entrarán en el día del reposo de la humanidad y vivirán juntas con Dios. Después de que aquellos que no puedan permanecer hayan sido castigados y juzgados, su verdadera forma de ser se expondrá por completo; después de esto todos serán destruidos y, al igual que Satanás, ya no se les permitirá sobrevivir sobre la tierra. La humanidad del futuro no incluirá ya a ninguna persona de ese tipo; tales personas no son aptas para entrar a la tierra del último reposo ni tampoco para entrar en el día del reposo que Dios y la humanidad compartirán, porque son blanco del castigo, y son malvadas, no justas. Fueron redimidas una vez y también juzgadas y castigadas; una vez también fueron mano de obra para Dios. No obstante, cuando el día final venga, igualmente serán descartadas y destruidas debido a su maldad y debido a su rebeldía e incapacidad de curarse; nunca volverán a vivir en el mundo del futuro y tampoco vivirán entre la raza humana del futuro. Ya sean los espíritus de los muertos o personas que todavía viven en la carne, todos los malhechores y todos los que no han sido salvados serán destruidos cuando los santificados entre la humanidad entren en el reposo. En cuanto a estos espíritus y humanos malhechores o los espíritus de las personas justas y los que hagan justicia, sin importar en qué era estén, todos los que sean malvados serán destruidos y todos los que sean justos sobrevivirán. Que una persona o un espíritu reciba la salvación no se decide únicamente basándose en la obra de la era final, sino que se determina basándose en si ha resistido a Dios o se ha rebelado en Su contra. Las personas de la época anterior, que hicieron mal y no pudieron salvarse, sin duda serán blanco del castigo; las de la era actual que hagan el mal y no puedan salvarse, seguramente también serán blanco del castigo. Se categoriza a los humanos basándose en el bien y el mal, no por la era en la que vivan. Una vez así categorizados, no serán castigados ni recompensados de inmediato; más bien, Dios solo llevará a cabo Su obra de castigar el mal y recompensar el bien después de haber finalizado Su obra de conquista en los últimos días. De hecho, Él ha estado separando a los humanos según el bien y el mal desde que empezó a llevar a cabo Su obra de salvación de la humanidad. Es simplemente que Él recompensará a los justos y castigará a los malvados solo después de que Su obra se haya completado; no es que los vaya a separar en categorías una vez que se haya completado Su obra y después inmediatamente vaya a llevar a cabo Su tarea de castigar el mal y recompensar el bien. Más bien, esta tarea se realizará solo cuando Su obra haya finalizado por completo. Su obra última de castigar el mal y recompensar el bien tiene el solo propósito de purificar por completo a todos los humanos para que Él pueda llevar a una humanidad completamente santificada al reposo eterno. Esta etapa de Su obra es la más crucial. Es la etapa final de toda Su obra de gestión.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo

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