901 Siempre y cuando no abandones a Dios

El amor y la compasión de Dios

impregnan Su obra de gestión

del primer al último detalle.

Sienta o no el hombre Su amable voluntad,

se dedica Él sin descanso a la necesaria obra.

Comprenda o no el hombre Su gestión,

la ayuda y provisión de la obra de Dios sienten todos.

El amor y la misericordia de Dios

impregnan Su obra de gestión

del primer al último detalle.

Tal vez no sientas hoy el amor y vida que da Dios,

pero mientras no le dejes,

ni renuncies a tu voluntad de buscar la verdad,

seguro que un día ves la sonrisa de Dios.

Pues el propósito de Dios en Su obra de gestión

es arrebatar a la humanidad del dominio de Satanás

y no abandonar a los corrompidos por él,

que se oponen a Su voluntad.

El amor y la misericordia de Dios

impregnan Su obra de gestión

del primer al último detalle.

Adaptado de ‘El hombre sólo puede salvarse en medio de la gestión de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

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Como cientos de millones de otros seguidores del Señor Jesucristo, nosotros acatamos las leyes y los mandamientos de la Biblia, gozamos la abundante gracia del Señor Jesucristo y nos reunimos, oramos, alabamos y servimos en el nombre del Señor Jesucristo, y todo esto lo hacemos bajo el cuidado y la protección del Señor. Muchas veces somos débiles y muchas veces fuertes. Creemos que todas nuestras acciones están en conformidad con las enseñanzas del Señor. Se sobreentiende, entonces, que también creemos que caminamos el camino de la obediencia a la voluntad del Padre que está en el cielo. Anhelamos el regreso del Señor Jesús, la gloriosa llegada del Señor Jesús, el fin de nuestra vida en la tierra, la aparición del reino, y todo lo que se predijo en el Libro de Apocalipsis: el Señor llega y trae el desastre, y recompensa a los buenos y castiga a los malvados, y se lleva en los aires a los que lo siguen y acogen Su regreso para que se encuentren con Él. Cada vez que pensamos en esto, no podemos evitar que la emoción nos embargue. Estamos agradecidos de haber nacido en los últimos días y somos lo suficientemente afortunados de ser testigos de la venida del Señor. Aunque hayamos sufrido persecución, es a cambio de “un peso de gloria que sobrepasa todo y que es eterno”; ¡qué bendición que así sea! Todo este anhelo y la gracia que otorga el Señor muchas veces nos vuelven más formales en la oración y nos reúnen con más frecuencia. Tal vez el año que entra, tal vez mañana o tal vez incluso antes, cuando el hombre no se lo espere, el Señor de repente llegará y aparecerá entre un grupo de personas que han estado esperándolo atentamente.

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