248 ¿A quién le eres leal?

I

Si Dios pusiese riquezas ante vosotros,

os dijese que eligierais entre todas las que os dio

y os dijese que Él no os condenaría,

muchos elegiríais las riquezas y abandonaríais la verdad.

Los mejores renunciaríais a las riquezas

y a regañadientes elegiríais la verdad.

Los que estáis en el medio elegiríais ambas

y así revelaríais vuestra verdadera naturaleza.

Siempre tendréis que elegir entre

la verdad y todo a lo que sois leales,

y vuestra actitud no cambiará.

Tantos han dudado entre lo correcto y lo equivocado.

En las batallas entre el bien y el mal, lo blanco y lo negro,

seguro que conocéis vuestras opciones

entre la familia y Dios; los hijos y Dios;

la paz y los problemas, la riqueza y pobreza,

lo excelso y común, entre el apoyo y el rechazo.

Si os dijesen que eligierais de nuevo,

¿cuál sería vuestra posición?

¿Acaso sería la misma de antes,

aún le causaríais dolor y desilusión a Dios,

y aún tendríais frío el corazón?

¿Acaso no sabríais cómo consolar el corazón de Dios?

II

Elegisteis una familia en paz, no una hecha pedazos.

Elegisteis riquezas y no el deber, sin mirar atrás.

Elegisteis el lujo y no la pobreza, la familia y no a Dios,

y elegisteis tener nociones en vez de la verdad.

Debido a todos vuestros malos actos,

Dios ha perdido toda fe en vosotros.

Él está completamente sorprendido de que

vuestros corazones no deseen enternecerse.

Tantos años Dios se ha dedicado,

tantos años Dios se ha esforzado,

sólo le han causado resignación

y le han mostrado vuestra frustración.

Sin embargo, Él tiene más esperanza en vosotros cada día.

porque Su día ya ha llegado ante todos.

Pero vosotros aún buscáis, aferrados a la oscuridad y al mal.

¿Acaso habéis pensado qué resultado obtendréis?

Si os dijesen que eligierais de nuevo,

¿cuál sería vuestra posición?

¿Acaso sería la misma de antes,

aún le causaríais dolor y desilusión a Dios,

y aún tendríais frío el corazón?

¿Acaso no sabríais cómo consolar el corazón de Dios?

¿Acaso no sabríais cómo consolar el corazón de Dios, de Dios?


Adaptado de ‘¿A quién eres leal?’ en “La Palabra manifestada en carne”

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