303 ¿Tienes verdadera fe en Cristo?

Vuestras palabras y vuestro comportamiento revelan los elementos de vuestra incredulidad en Cristo.

Vuestros motivos y objetivos para todo lo que hacéis están impregnados de incredulidad.

Incluso la naturaleza de vuestra mirada contiene incredulidad en Cristo.

Puede decirse que cada uno de vosotros, durante cada minuto del día, albergáis elementos de incredulidad.

Esto significa que a cada momento estáis en peligro de traicionar a Cristo,

ya que la sangre que corre por vuestro cuerpo está impregnada de incredulidad en el Dios encarnado.

Por ello digo que las huellas que dejáis en la senda de la fe en Dios no son reales; a medida que recorréis la senda de la fe en Dios,

no tenéis los pies firmemente plantados en la tierra; simplemente hacéis las cosas por inercia.


Vosotros nunca creéis del todo la palabra de Cristo

y no podéis practicarla de inmediato.

Esa es la razón de vuestra falta de fe,

junto con vuestras nociones de Él.

Siempre escépticos de la obra de Cristo,

dejando Sus palabras caer en oídos sordos,

y opinando sobre la obra de Cristo incluso sin entenderla,

sin poder poner vuestras nociones a un lado

sin que importe la explicación,

todas estas formas de incredulidad viven en vuestros corazones.

Dios sólo perfecciona a aquellos que realmente creen,

no a los escépticos y menos aún

a los que lo siguen a regañadientes, sin creer que Él es Dios,

sin creer que Él es Dios.


Aunque sigáis la obra de Cristo y nunca os quedéis atrás,

la rebelión mezclada en vuestros corazones hace vuestra fe impura.

Puede que vosotros no lo penséis así,

pero si no podéis ver vuestros motivos,

entonces estáis destinados a estar entre aquellos que perecen.

Dios sólo perfecciona a aquellos que realmente creen,

no a los escépticos y menos aún

a los que lo siguen a regañadientes, sin creer que Él es Dios.

Dios sólo perfecciona a aquellos que realmente creen,

no a los escépticos y menos aún

a los que lo siguen a regañadientes, sin creer que Él es Dios,

sin creer que Él es Dios.


Adaptado de ‘¿Eres un verdadero creyente en Dios?’ en “La Palabra manifestada en carne”

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